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Descenso. Chantal Maillard | Anish Kapoor

 


Olfateé los pólenes, la humedad del aire.
Me senté sobre el liquen. Contemplé mis manos. Sopesé. Mi cuerpo, balanza.
La niebla descendió por la ladera soleada y, agua también al fin y al cabo, algo de mí halló, lenta, las vías del descenso.

*

La superficie es donde la mayoría de los individuos conviven durante la casi totalidad de su existencia. Mantenerse en ella o descender depende de la velocidad a la que vibre la mente. En la superficie, la vibración es más rápida. O bien le digo superficie a ese estado en el que vivo cuando la vibración se acelera.

*

Tarareo unas notas. Atiendo a su melodía: frase abierta, inquietante.
Pruebo el modo de la nana. Burbujas musicales, círculos pequeños que apaciguan.

Dicen que hay lugares donde el canto adopta las curvas suaves del paisaje.
Aprender a cerrar. Consentir el descenso.

*

Atrás. La mano sobre el pecho donde a veces las otras acuden. Inicio el descenso de la memoria. Pues de descender se trata aunque, de acuerdo con la apreciación del tiempo sucesivo en el estado de vigilia, se lo llamaría retroceder. Sigo bajando hasta que me encuentre con algún obstáculo, algo que me impida pasar con soltura entre las imágenes. Ahí está. Me detengo. La mano. Atiendo. Y acude una sensación. Percibo el miedo.

*

Tal vez sea el amanecer, la bruma levantándose, el horizonte austero. O tal vez este don del viaje que, sustraído al imperio del mí, algo se encuentra liberado y sin estar en sí se reconoce, sostenido sobre un lago de ternura. Allí es el refugio.

Cuidar el descenso. Proteger el núcleo sin sofocarlo. Ésa es la tarea.

Pero, en cuanto vuelva al mí y los objetos familiares asalten mis sentidos, ¿no se disolverá como azúcar en el fondo de una taza de té?

Y esa voz antigua de cuyo aliento me aparté hace tiempo sopló en mi oído: El pájaro se posa, hace su nido y lo abandona para volver de nuevo a las regiones cálidas. El centro es la morada que el viajero construye en su andadura. De noche la despliega y de día la levanta y recoge, como hace con el aire al respirar. Así que ve y no pierdas en las regiones bajas lo que ahora custodias con esmero.

*

Tan efímero todo, ¡tan efímero!

 

Chantal Maillard. La mujer de pie (fragmentos). Galaxia Gutenberg, 2015

 

 

Imágenes: Anish Kapoor. (1) Building for a void, 1992 | (2) Descent into Limbo, 1992

 

Amar a los dragones verdaderos

Los nueve dragones_(ch. 九龙图:九龙图)_Chen Rong( (陈容:陈容)

Existe una expresión budista que dice: “No ames a los dragones al igual que Sekko”.
Había un hombre llamado Sekko que adoraba a los dragones. Su casa estaba llena de imágenes de dragones en todas sus formas: esculturas, pinturas, figurines y adornos.
Un día, un dragón real oyó hablar de Sekko y supuso que, ya que le gustaban tanto los dragones, este hombre estaría feliz al ver uno de verdad y decidió visitar a su admirador.
Pero en cuanto el dragón se hizo presente en la casa de Sekko y asomó la cabeza por la ventana de su habitación, éste quedó aterrorizado y salió corriendo.

Sekko es un símbolo de aquellos que prefieren la imitación al objeto real. Una persona que le dice a todos lo importante que es para ella la práctica y, en cuanto empieza, renuncia debido a que le resulta muy difícil, es alguien a quien tan sólo le gustan los dragones esculpidos.

El poder de la vida que yace profundamente enterrado dentro de cada uno, no puede surgir a menos que uno esté convencido de estar caminando la única vía posible para si.

Cuando uno encuentra al “verdadero dragón” debe llenarse de alegría, decidirse a aceptarlo y luchar con el.

Kosho Uchiyama. Abrir la mano del pensamiento. Fundamentos de la práctica del Budismo Zen. Editorial Kairós, 2004

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Imágenes: Sección de rollo «Nueve Dragones», pintado en 1244 a. C. por Chen Rong durante la dinastía Song. 46,3 cm x 1.096,4 cm. Museo de Bellas Artes de Boston

En este enlace podéis visualizar entero ese hermoso rollo pintado por Chen Rong, Nueve Dragones (deslizando el “handscroll”). Soporte de ensoñación, meditación, contemplación, y gozo.

 

“Entre nubes blancas”, un documental de Edward A. Burger

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“Entre Nubes Blancas” (Amongst White Clouds, 2007) recorre el día a día de ascetas, maestros y aprendices que viven solos, dispersos por los picos y valles de la zona montañosa china de Zhongnan. Las Montañas de Zhongnan han sido la morada de buscadores solitarios desde hace aproximadamente cinco mil años. En este marco de vida sencilla, dedicada a la agricultura de subsistencia y a la contemplación, el documental enseña, con el ejemplo de sus protagonistas, hasta qué punto lo espiritual puede estar ligado a la simplicidad del aire, el agua, el fuego y la tierra.

El  director americano Edward A. Burger ha sido uno de los pocos extranjeros que han podido conocer en persona la vida de estos ermitaños, que constituyen una tradición milenaria de la vía budista zen en China.

Primera parte (ambas partes con subtítulos en español)
Duración: 41:18

Segunda parte
Duración: 45:01

http://comandodharma.blogspot.com.es/2010/04/entre-nubes-blancas.html

 

Y si una mujer viniera | Chantal Maillard & David Escalona


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[…] Ahora, cuando todo es aquí, irremediablemente aquí y ahora, ante la permisión del horror yo digo:


Si viniera,

si una mujer viniera, ahora,
si una mujer viniera al mundo con
la espiga de luz de
las matriarcas: debería
si hablará de este
tiempo
debería
tan sólo balbucir, balbucir
y así tal vez
tal vez así
asíasí
tal vez

Chantal Maillard. La herida en la lengua. Tusquets, 2015


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“Y si una mujer viniera” (Dónde mueren los pájaros II).
David Escalona & Chantal Maillard. Del 30 de Enero al 5 de Marzo 2017.
Instituto Cervantes de Nueva Dehli, India.

“Dónde mueren los pájaros es la pregunta que una vez me hice, asombrada, al darme cuenta un día de que siempre veía pájaros vivos, en vuelo o piando en los árboles o recogiendo migas, pero que no tenía idea de cómo morían: si caían en vuelo, o de la rama de un árbol, o de otra manera. Así pasa con todos aquellos seres que no vemos, cuya herida no está a la vista. Dónde mueren los pájaros trata del inocente: los silenciados, los olvidados, los invisibles, el que muere y también, a veces, el que mata, pues todos compartimos la misma herida, y es importante que lo sepamos”. Chantal Maillard


Imagen: David Escalona: “Si una mujer viniera con la espiga de luz de las matriarcas”. Espiga fundida y bañada en oro.


INSTITUTO CERVANTES DE NUEVA DELHI
48, Hanuman Road
Connaught Place
New Delhi

Más información:

Intrusión. Denise Levertov

Pensando en nuestra Doncella Manca

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Después de cortarme las manos
y de que me hubieron crecido otras

algo que mis antiguas manos habían anhelado
vino pidiendo ser mecido.

Después de que mis ojos arrancados
estuvieron marchitos y me hubieron crecido otros

algo por lo que mis antiguos ojos hubieran llorado
vino en busca de conmiseración.

Versión castellana: Isaías Garde


Denise Levertov – Intrusion

After I had cut off my hands / and grown new ones//
something my former hands had longed for / came and asked to be rocked.//
After my plucked out eyes / had withered, and new ones grown //
something my former eyes had wept for / came asking to be pitied.


denise-levertov Denise Levertov (1923-1997)

Nació en Ilford (Inglaterra), el 24 de octubre de 1923. Se formó literariamente en su propio hogar. Su madre leía para toda la familia obras de autores clásicos. Su padre, sacerdote anglicano, fomentó su interés por el misticismo. Cuando contaba 12 años remitió algunos poemas suyos a T.S. Eliot, que le contestó ofreciéndole su consejo.

Su primer libro de poemas, La imagen doble, se editó en 1946. Al año siguiente se casó con el escritor estadounidense Mitchell Goodman, marchando con él a vivir a los Estados Unidos. Tras tener un hijo, la pareja se divorció. Denise adoptó la nacionalidad estadounidense en 1956.

Su segundo libro de poemas fue Aquí y ahora (1957), al que siguieron A las islas por tierra (1958) y Gustar y ver (1964).

Por esos años se compromete activamente en el movimiento pacifista contra la guerra de Vietnam. En 1967 escribió su principal poemario, La danza de la tristeza, donde expone sus sentimientos de dolor ante la guerra. Ingresa en la Liga de Resistencia a la Guerra; su compromiso con el feminismo y el pacifismo le impulsa a utilizar de forma consciente la poesía como herramienta de lucha política y social. Trabajó como editora de poesía en The Nation; ello le permitió apoyar y publicar obras de poetas feministas y activistas de izquierda. En los años siguientes, dedicó su tiempo a la educación en diversas universidades. Finalmente, tras retirarse de la enseñanza, viajó por el país realizando lecturas de poesía.

Además de los poemarios ya citados, cabe señalar La respiración del agua (1987), Una puerta en la colmena (1989), Tren de la tarde (1992) y Ensayos nuevos y escogidos (1992). En total escribió veinte libros de poesía y crítica, cuyos variados temas se relacionan con la política, la guerra y la religión.

Denise Levertov falleció a consecuencia de un linfoma a los 74 años, el 20 de diciembre de 1997.


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https://es.wikipedia.org/wiki/Denise_Levertov

http://deniselevertov.blogspot.com.es

Imagen: Meret Oppenheim: Pelzhandschuhe, 1936, Ursula Hauser Collection, Switzerland.

Foto: Stefan Altenburger Photography, Zürich © VG Bild-Kunst, Bonn, 2013

Mujeres & lobos. Clarissa Pinkola Estés

Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción.

En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva. Durante largos períodos, ésta ha sido tan mal administrada como la fauna silvestre y las tierras vírgenes. Durante miles de años, y basta mirar el pasado para darnos cuenta de ello, se la ha relegado al territorio más yermo de la psique. A lo largo de la historia, las tierras espirituales de la Mujer Salvaje han sido expoliadas o quemadas, sus guaridas se han arrasado y sus ciclos naturales se han visto obligados a adaptarse a unos ritmos artificiales para complacer a los demás.

No es ninguna casualidad que la prístina naturaleza virgen de nuestro planeta vaya desapareciendo a medida que se desvanece la comprensión de nuestra íntima naturaleza salvaje. No es difícil comprender por qué razón los viejos bosques y las ancianas se consideran unos recursos de escasa importancia. No es ningún misterio. Tampoco es casual que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas tengan una fama parecida. Todos ellos comparten unos arquetipos instintivos semejantes y, como tales, se les considera erróneamente poco gratos, total y congénitamente peligrosos y voraces.

Mi vida y mi trabajo como psicoanalista junguiana, poeta y cantadora, guardiana de los antiguos relatos, me han enseñado que la maltrecha vitalidad de las mujeres se puede recuperar efectuando amplias excavaciones “psíquico-arqueológicas” en las ruinas del subsuelo femenino. Recurriendo a estos métodos conseguimos recobrar las maneras de la psique instintiva natural y, mediante su personificación en el arquetipo de la Mujer Salvaje, podemos discernir las maneras y los medios de la naturaleza femenina más profunda. La mujer moderna es un borroso torbellino de actividad. Se ve obligada a serlo todo para todos. Ya es hora de que se restablezca la antigua sabiduría.

El título de este libro, Las mujeres que corren con los lobos: Mitos y relatos del arquetipo de la Mujer Salvaje, procede de mis estudios de biología acerca de la fauna salvaje y de los lobos en particular. Los estudios de los lobos Canis lupus y Canis rufus son como la historia de las mujeres, tanto en lo concerniente a su coraje como a sus fatigas. […]

Ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores. Han sido el blanco de aquellos que no sólo quisieran limpiar la selva sino también el territorio salvaje de la psique, sofocando lo instintivo hasta el punto de no dejar ni rastro de él. La depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar.

Por consiguiente, fue ahí, en el estudio de los lobos, donde por primera vez cristalizó en mí el concepto del arquetipo de la Mujer Salvaje. […] Las características de cada especie ofrecen abundantes indicios de lo que es posible conocer acerca de la psique instintiva femenina.

Clarissa Pinkola Estés. “Cantando sobre los huesos”, in Mujeres que corren con los lobos. Ediciones B, 1999.

Canto chamánico de María Sabina, “la mujer que mira hacia adentro”

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«Soy la mujer que sólo nací.
Soy la mujer que sola caí.
Soy la mujer que espera.
Soy la mujer que examina.
Soy la mujer que mira hacia adentro.
Soy la mujer que mira debajo del agua.
Soy la nadadora sagrada
porque puedo nadar en lo grandioso.

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Soy la mujer luna.

Soy la mujer que vuela.
Soy la mujer aerolito.
Soy la mujer constelación huarache.
Soy la mujer constelación bastón.
Soy la mujer estrella, Dios
porque vengo recorriendo los lugares desde su origen.

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Soy la mujer de la brisa.

Soy la mujer rocío fresco.
Soy la mujer del alba.
Soy la mujer del crepúsculo.
Soy la mujer que brota.
Soy la mujer arrancada.
Soy la mujer que llora.
Soy la mujer que chifla.
Soy la mujer que hace sonar.
Soy la mujer tamborista.
Soy la mujer trompetista.
Soy la mujer violinista.
Soy la mujer que alegra
porque soy la payasa sagrada.

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Soy la mujer piedra del sol.

Soy la mujer luz de día.
Soy la mujer que hace girar.
Soy la mujer del cielo.
Soy la mujer de bien.
Soy la mujer espíritu
porque puedo entrar y puedo salir
en el reino de la muerte.»

maria-sabinaCanto chamánico de Maria Sabina (Huautla de Jiménez, México, 22 de julio 1894 – 22 de noviembre 1985).

Curandera indígena originaria del pequeño poblado de Huautla de Jiménez, ubicado en la Sierra Mazateca, al sur de México. Sin proponérselo, María Sabina se convirtió en una celebridad nacional e internacional, debido a su extenso conocimiento en el uso ceremonial y curativo de los hongos alucinógenos que usualmente crecen en su natal Oaxaca. María Sabina fue conocida como una mujer sabia en todo el mundo, y se convirtió en un icono para muchos seguidores y simpatizantes del movimiento hippie, pero antes que nada, fue una mujer exploradora.

Llamada curandera, chamán o Chjota Chjine (la que sabe) por sus conocimientos, basados principalmente en su interacción con los hongos sagrados conocidos como Teonanacatl, de la familia Psilocibe, a los cuales ella los llamaba cariñosamente “angelitos” o “niñitos”. Nativa del pueblo Huautla de Jiménez, en la sierra de Oaxaca, esta sanadora mazateca practicó la videncia y la medicina, cantando durante largas ceremonias, mezclando los conocimientos prehispánicos con la influencia de la corriente católica.

María Sabina fue visitada por innumerables personas. Entre los conocidos podemos citar a los Beatles, Bob Dylan, los Rolling Stones, Aldous Huxley y hasta Walt Disney. Pero fue conocida en el mundo occidental en su mayor parte gracias al investigador Robert Gordon Wasson y su esposa Valentina Pavlovna, considerados los padres del estudio de los hongos, quienes han escrito invalorables libros, estudiando entre otros los usos de la amanita muscaria, que se representa en los cuentos de niños con su sombrero rojo y pintas blancas. Gordon Wasson tuvo su primera experiencia con ella en 1955, y a partir de allí comenzó a publicar sus experiencias en revistas y libros, e inclusive un disco que registra los cantos de Sabina durante una ceremonia (“Mushroom Ceremony of the Mazatech Indians of Mexico”, 1957. Smithsonian Folkways Recordings); otro libro escrito por Wasson es titulado: “The Wonderous Mushroom“; uno de los hongos empleados en las ceremonias del “Hongo Sagrado”, antes no habían sido clasificado, por lo que lo catalogó como psilocibe wassonni.


“Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo que está lejos, también cercano e invisible. Ahí es donde vive Dios, donde vive el muerto y los santos. Un mundo donde todo ha pasado ya, y se sabe todo. Ese mundo habla. Tiene un idioma propio. Yo informo lo que dice. El hongo sagrado me toma de la mano y me lleva al mundo donde se sabe todo. Allí están los hongos sagrados, que hablan en cierto modo que puedo entender. Les pregunto y me contestan. Cuando vuelvo del viaje que he tomado con ellos, digo lo que me han dicho y lo que me han mostrado.” María Sabina.


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María Sabina. Soy la mujer remolino. Dibujos de María Tzu. Carla Zarebska Editora_Zare Books & Editorial Almadía, Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 2008.
ISBN: 978-84-86279-55-4