Parusía. Chantal Maillard

Notre Dame en feu La catedral de Notre-Dame de Paris, en llamas. ©La voz de Almería

 

Todos éramos fragmentos de una historia común. Esquirlas de un espejo que, como el del universo, no habría de recomponerse nunca.

Parusía llamaron los cristianos a la reunificación postrera de todas las esquirlas. Una idea hermosa. La razón geometriza en los confines del logos. El gran conjunto de todos los conjuntos nunca se dará más que como abstracción y como paradoja. Las religiones son, qué duda cabe, las mayores abstracciones comunitarias.
Es curioso que el final de los tiempos se entienda, en el cristianismo, como la celebración de un juicio, el último juicio. Algo, si se mira más de cerca, un tanto contradictorio con la idea de una parusía: el final de los tiempos, la reaparición del Cristo y la reunificación de su templo en él. Para-ousía: más allá de la ousía, la forma primera (y primera categoría de Aristóteles), un concepto equivalente, en cierto modo, al Para-Śiva o Paramaśiva del hinduismo: el principio del que todas las formas participan. No obstante, para los cristianos se trata de la reunificación de ciertos fragmentos tan sólo, aquellos que resulten de la criba, una selección ad hoc, en definitiva, puesto que el final estaba escrito: requerido por sus causas. El juicio final (la conclusión) estaba en el inicio.

*

No poder evadirse de sí, el sí que se construye en pasado, no poder alejarse, llevar a cuestas la casa –las casas–, caracol cuya baba son las lágrimas, cuya traza resplandece con el sol y se agrieta con la helada pero nunca, nunca se borra. No acertar a desprenderse. Anhelar el fuego, la resolución por las llamas.

 

Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015.

 

 

Fabienne Verdier | Sur les terres de Cézanne

UNA RETROSPECTIVA DE LA OBRA DE FABIENNE VERDIER en el MUSEO GRANET de AIX-EN-PROVENCE

Du 21 juin au 13 octobre 2019

 

F.V_au prieuré de sainte victoire_oct.2018_Ph.Chancel
Fabienne Verdier sobre el motivo, desde el Prieuré de Sainte-Victoire, octubre 2018        ©Ph. Chancel

En el Museo Granet de Aix-en-Provence se celebrará este verano la primera gran exposición dedicada a la obra de Fabienne Verdier en un museo francés. Después de muchas exposiciones en Europa y Asia, el público tendrá la oportunidad de descubrir una obra que se ha renovado constantemente desde su viaje de iniciación a China que compartió en su bestseller Passagère du silence.
Ineludible artista en el seno del arte contemporáneo, Fabienne Verdier viaja fuera de los caminos trillados, ofreciendo a lo largo de su carrera una creación llena de sensibilidad y de fuerza, de contrastes y de unidad.

Fabienne Verdier sur le motif, Montagne Sainte-Victoire, oct. 2018 ©Ph. Chancel

 

La retrospectiva incluirá cerca de 50 pinturas de gran formato. Abarcará desde los inicios del trabajo de la artista hasta su obra actual: su aprendizaje de la caligrafía en China, el diálogo entre la música y la pintura, y la presentación de las obras realizadas en 2018 en su taller nómada. Este último fue concebido para poder pintar directamente en los grandes lugares de Cézanne, frente a la montaña Sainte-Victoire y en su misma cumbre, mediante su enorme pincel saturado con 60 litros de tinta…

Comisarios de la exposición : Fabienne Verdier y Bruno Ely, conservateur en chef du musée Granet.

 

Fabienne Verdier, Hommage aux variations sans thème de Yehudi Menhuin           “Méditations en cobalt”, 1997

 

¡TRES GRANDES EVENTOS, TRES LUGARES DE EXPOSICIÓN DURANTE EL VERANO!

La exposición en el Museo Granet irá acompañada por varios eventos en el área de Aix-en Provence en torno a Fabienne Verdier y a la montaña de la Sainte-Victoire.

En la Galería Zola en la Cité du Livre presentará Sound Traces, una instalación de vídeo inmersiva, restitución del trabajo pictórico de la artista relacionado con la música, realizado durante una residencia en el Festival de arte lírico Aix-en-Provence en 2017.

El pabellón Vendôme evocará el proceso creativo de la artista, sus técnicas pictóricas heredadas de los maestros chinos, presentando la película Walking painting, los dibujos preparatorios en torno a la Sainte-Victoire, así como su taller nómada que le permitió crear obras in situ, y el pincel gigante.

Y en mismo tiempo…

en el Priorado de Sainte-Victoire se llevará a cabo una exposición excepcional en el claustro, restaurado en 2018 por los Amigos de Sainte-Victoire. Se mostrarán veinte dibujos de Fabienne Verdier que realizó in situ en octubre de 2018, así como una instalación fotográfica de Philippe Chancel, quien le acompañó durante sus sesiones de trabajo.

A lo largo de todo el verano, varios eventos (conciertos, conferencias, talleres…) rendirán homenaje a la diversidad de la obra de Fabienne Verdier.

 

Matar a Platón en concierto o la mano sonófora de Chantal Maillard

La Caldera / Matar a Platón - Chantal Maillard ©Tristán Pérez-Martín

Ayer noche, escuchar a Chantal Maillard arrebatando el vacío con la tremenda ternura de su mano –¿o era la voz?–, uniendo lo roto con su mano sonófora de poeta que pulsa las hebras…

Magnética Maillard-zahorí.

Magníficos los músicos, acompasando la zozobra del desquicio hasta su grieta sonora. Hasta su calma.

Matar a Platón, vertiginosa página-agujero reversible en la mano, táctil en los ojos, manantial sobre la lengua sedienta…

La Caldera / Matar a Platón - Chantal Maillard ©Tristán Pérez-Martín

La Caldera / Matar a Platón - Chantal Maillard ©Tristán Pérez-Martín

La Caldera / Matar a Platón - Chantal Maillard ©Tristán Pérez-Martín

MATAR A PLATÓN EN CONCIERTO, escenificación poético-musical interpretado por su autora, Chantal Maillard, con la música de Chefa Alonso (vientos, kechapi y percusión) y Jorge Frías (contrabajo). En La Caldera-Les Corts, Barcelona, el 22 de febrero 2019.

Fotografías de Tristán Pérez-Martín.

http://lacaldera.info/pages/view/matar-a-platon?lang=spa

Aquí va un extracto de la actuación en el festival Cosmopoética 2016 (teatro Góngora de Córdoba) en octubre 2016. Filmación y edición de Adrian Abril. A degustar.

 

 

 

Fabienne Verdier pinta Ainsi la nuit

Galerie Lelong_Fabienne Verdier_Ainsi la nuit© Fabienne Verdier / Courtesy Galerie Lelong

 

Fabienne Verdier se estrena en la Galerie Lelong & Co. de Paris con una nueva exposición “Ainsi la nuit”, del 22 de noviembre 2018 al 19 de enero del 2019.

Por lo que volaremos la semana que viene hasta la ciudad de la luz con algunas de las participantes de los talleres “La ascesis creadora de Fabienne Verdier y de Chantal Maillard“, siguiendo la pincelada única de la pintora francesa, este “unique trait de pinceau”, técnica creada por el pintor chino Shitao en el siglo XVII, y hoy practicada en el arte de Fabienne Verdier.

Para esta exposición, Fabienne Verdier ha elegido dos nuevas series de obras que describe de este modo:

 

La primera serie, “Ainsi la nuit“, está inspirada en el cuarteto compuesto por Henri Dutilleux. En 2017, trabajé con un joven cuarteto en la Capilla de Visitación (Aix-en-Provence) que transformamos en un laboratorio durante unas cuantas semanas. Mientras escuchaba esta pieza fascinante, las ondulaciones nocturnas y el pizzicato de las cuerdas activaron en mi mente esa visión de centelleo, chisporroteo, glissando y contrapuntos. Esta serie es el fruto de dos años de trabajo durante los cuales las estructuras abstractas de la música enriquecieron gradualmente la experiencia pictórica.

 

La segunda serie, “Énergie blanche“, evoca las energías cinéticas que nos rodean. Sobre unos dípticos verticales imaginé un meandro a través de la dinámica de fluidos, corrientes de aire o viento, olas oceánicas y ríos, que ilustran la turbulencia y los movimientos a veces tempestuosos de las fuerzas de la naturaleza. Una visión de la manifestación atmosférica de nuestro pequeño planeta, y de la misma manera, una realización de su fragilidad, de su belleza única en nuestra galaxia.

 

Fabienne Verdier, Fendre les flots- 2018_Acrylique et technique mixte sur toile_252 x 183 cm © Fabienne Verdier : Courtesy Galerie Lelong_jpgFabienne Verdier, Fendre les flots, 2018. Acrylique et technique mixte sur toile, 252 x 183 cm © Fabienne Verdier / Courtesy Galerie Lelong


Bailando con lobas. Gracia Aguilar

Con la llegada del otoño, regresamos a nuestro taller de lectura de Mujeres corriendo con los lobos acompañadas por este poema lobuno. Bienvenidas de nuevo!

Jackie Morris_lobosIlustración © Jackie Morris 

 

bailando con lobas

 

Esos segundos,

enloquecidos,

en los que soy

tan sólo movimiento.

 

Para dar el siguiente paso

no hay más que seguir

una cadencia más sabia que yo.

 

Siento la cálida respiración

de la manada.

Huelo, respiro nuestra carne,

encendida y diversa.

Una mano acaricia mi pelaje

y aúllo feliz.

 

Gracia Aguilar Almendros, “Libérame Domine”, Pre-Textos, 2018

 

Lucy Campbell_Leap of FaithIlustración ©Lucy Campbell

 

La escritora albacetense Gracia Aguilar Almendros ha resultado ganadora del XVIII Premio Internacional de Poesía Emilio Prados por su obra ‘Libérame Domine’. Este galardón para autores menores de 35 años que convoca el 27 de la Diputación de Málaga cumple 18 años de existencia.

Gracia Aguilar Almendros es licenciada en Humanidades. Ha publicado en revistas literarias como Barcarola, Feria o La siesta del lobo, y ha recibido el tercer premio de Jóvenes Artistas de Castilla La Mancha en 2009 y el Premio Ayuntamiento de Albacete Jóvenes Artistas en 2005.

 

En la umbra: el eclipse lunar total más largo del siglo

ECLIPSE-Lunar© elreportero.mx


Esta noche acontece una de las efemérides astronómicas más esperada del año: el eclipse lunar total más largo de lo que llevamos de siglo XXI.

La tierra se interpondrá entre el sol y la luna, de manera que la sombra de nuestro planeta oculta totalmente la luz que recibe la luna del sol denominándose entonces Umbra.

Nuestro satélite empezará a teñirse de un rojo profundo a partir de las 21h30 hora peninsular. La atmósfera de la Tierra, que se extiende unos 80 kilómetros más allá del diámetro de nuestro planeta, actuará como una lente que refracta la luz del sol, filtrando los colores de menor longitud de onda, sus componentes azules, y dejando pasar sólo los colores rojizos y anaranjados de mayor longitud de onda, de allí el nombre de luna de sangre o luna de vino.

Teniendo en cuenta el tiempo de penumbra, el eclipse lunar tendrá una duración de 3 horas y 55 minutos, es decir, desde el momento en el que la luna pasa por la zona más clara de la sombra terrestre. La fase total del eclipse durará alrededor de 1 hora y 43 minutos, por lo que alcanzará su totalidad alrededor de las 22h22.

La otra “estrella” de la noche será el planeta rojo Marte que brillará con más intensidad por estar tan solo a 57.6 millones de kilómetros de la Tierra. A simple vista, veremos situado bajo la luna un punto brillante, pero con un telescopio o unos prismáticos será posible observarlo con más detalle. 

Si el tiempo lo permite, se podrá disfrutar de una manera especial, sobre todo en África, Oriente Medio y algunos países de Asia central y España en su totalidad. En América del sur se difrutará en su final y en Australia solo verán el inicio del eclipse.

Buena luna y aullidos para todos.as! Auuuuuuuuu!

En streaming:

 

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Eclipse_lunar_de_julio_de_2018

 

Una entrevista con Henri Michaux. John Ashbery

Una entrevista con Henri Michaux  JOHN ASHBERY
Traducción RICARDO GARCÍA PÉREZ  /  Fotografía GISÈLE FREUND   /  Texto © 1961 ARTNEWS, LLC, MARCH

 

 

El pasado otoño el CBA (Círculo de Bellas-Artes de Madrid, 2006) albergó la exposición Icebergs, panorámica de la obra del poeta y pintor francés Henri Michaux (1899-1984) que permitió al público madrileño contemplar algunos de sus cuadros, grabados y dibujos, pero también libros, cartas y manuscritos que manifiestan la estrecha vinculación entre su obra pictórica y poética. Belga de nacimiento, parisino de adopción y viajero incansable, sintió la fascinación del surrealismo y, en especial, de Lautremont, De Chirico, Klee y Ernst, a quienes consideró sus maestros. Minerva recupera una entrevista que concedió en 1961 a John Ashbery, poeta norteamericano y crítico de arte que, a lo largo de su trayectoria, ha recibido buena parte de los más importantes premios literarios de Estados Unidos, entre otros, el Pulitzer, el National Book Award y el National Book Critics Circle Award.

 

 

 

Henri Michaux no es exactamente un pintor, ni siquiera un escritor, sino una conciencia: la sustancia más sensible descubierta hasta la fecha para registrar las fluctuaciones de la angustia de la existencia día a día, minuto a minuto.

Michaux vive en París, en la calle Séguier, en el corazón de un pequeño distrito de palacetes desvencijados, aunque aún aristocráticos, que parece misteriosamente silencioso y apagado pese a la proximidad de St. Germain-des-Prés y el Barrio Latino. En las escaleras del hôtel particulier del siglo xvii en el que vive se ha instalado un andamiaje de madera para evitar que la escalera se venga abajo. El apartamento de Michaux parece haber sido desgajado a partir de otro mayor. A pesar de la originalidad de la arquitectura y de la presencia de algún mueble antiguo muy hermoso, el efecto resultante es neutro. Las paredes no tienen color e incluso el jardín exterior tiene un aspecto fantasmagórico. Apenas hay cuadros: tan sólo una obra de Zao Wou-ki y un cuadro chino que representa, más o menos, un caballo y que parecen estar allí por casualidad: «No extraiga ninguna conclusión de ellos». El único objeto digno de mención es una enorme y flamante radio nueva: al igual que muchos poetas y muchos pintores, Michaux prefiere la música.

Detesta las entrevistas y parecía incapaz de recordar por qué había accedido a conceder esta. «Pero ya que está aquí, puede empezar». Se sentó de espaldas a la luz, de modo que resultaba difícil verlo; se protegía el rostro con la mano y me observaba receloso por el rabillo del ojo. Nada de fotografías, e incluso se niega a que se realice un dibujo de él para publicarlo junto a la entrevista. A su juicio, los rostros ejercen una fascinación atroz. Michaux escribió: «Un hombre y su rostro es un poco como si estuvieran devorándose mutuamente sin cesar». En una ocasión, cuando un editor le solicitó una fotografía para publicarla en un catálogo junto a las de los demás autores, le contestó lo siguiente: «Escribo con el fin de dar a conocer una persona que, viéndome, nadie habría podido sospechar jamás que existiera». Esta frase se publicó en el espacio destinado a su retrato.

Sin embargo, el rostro de Michaux es dulce y agradable. Es belga, nacido en Namur en 1899, y aunque exhiba la tez pálida de las gentes del norte, y algo de su flema, su semblante también puede iluminarse con una amplia sonrisa flamenca; y tiene una inesperada y encantadora risilla.

 

¿Ha suplantado para Michaux la pintura a la escritura como medio de expresión?

En absoluto. En los últimos años he realizado tres o cuatro exposiciones y he publicado tres o cuatro libros. Desde que hice mía la pintura hago más de todo, pero no al mismo tiempo. Escribo o pinto en períodos alternos. Empecé a pintar a mediados de la década de 1930, en parte como consecuencia de una exposición de Klee a la que asistí, y en parte a causa del viaje que hice a Oriente. En una ocasión, estando en Osaka, le pedí a una prostituta que me orientara y, para indicarme, me hizo un dibujo adorable. En Oriente todo el mundo dibuja.

El viaje supuso una experiencia capital en la vida de Michaux: de él nació Un bárbaro en Asia, además del descubrimiento de todo un nuevo ritmo de vida y creación.

Siempre pensé que habría otra forma de expresión para mí, pero jamás supuse que sería la pintura. Pero bueno, siempre me equivoco cuando se trata de mí. De joven estaba seguro de que quería ser marinero, y lo intenté durante una temporada; pero, sencillamente, no tenía el vigor físico necesario. Tampoco pensé nunca en escribir. C’est excellent, il faut se tromper un peuPor lo demás, me irritaba la parafernalia de la pintura. Los artistas actúan como prima donnas; se toman a sí mismos demasiado en serio, y tienen toda esa parafernalia: los lienzos, los caballetes, los tubos de pintura. Si pudiera elegir, preferiría ser compositor. Pero hace falta estudiar. Si hubiera algún modo de colocarse directamente ante un teclado… La música incuba mi insatisfacción. Mis dibujos a tinta grandes ya no son más que ritmo. La poesía no me satisface tanto como la pintura, pero es posible que existan otras formas.


¿Cuáles son los artistas que más importan para Michaux?

Me encanta la obra de Ernst y de Klee, pero por sí solos no habrían bastado para que yo empezara a pintar en serio. No admiro tanto a los estadounidenses, como Pollock y Tobey, pero lo cierto es que crearon un clima en el que podía expresarme. Son instigadores. Me concedieron la grande permission; sí, sí, eso es, la grande permission. Del mismo modo que no apreciamos tanto a los surrealistas por lo que escribieron como por autorizar a que todo el mundo escribiera lo que se le pasara por la cabeza. Y, por supuesto, los pintores clásicos chinos me enseñaron lo que se podía hacer con sólo unos pocos trazos, con sólo unos pocos signos. Pero no creo mucho en las influencias. Uno disfruta escuchando las voces de la gente en la calle, pero no resuelven tus problemas. Cuando algo es bueno te distrae de tu problema.

¿Sintió Michaux que su poesía y su pintura eran dos formas diferentes de expresión de una única cosa?

Ambas tratan de expresar una música. Pero la poesía también trata de expresar una verdad no lógica; una verdad diferente de la que se lee en los libros. La pintura es distinta; no tiene nada que ver con la verdad. En los cuadros creo ritmos, como si bailara. Eso no es una vérité.

Le pregunté a Michaux si sentía que su experiencia con la mescalina había tenido alguna consecuencia sobre su arte más allá de los dibujos que realizó bajo sus efectos, a los que denomina «dibujos mescalínicos» y que, con su hipersensible concentración de líneas insustanciales, como filamentos, en determinadas zonas ofrecen un aspecto muy distinto del que presenta la obra enérgica y abrupta que realiza en condiciones normales. «La mescalina incrementa tu atención por todo; por los detalles, por sucesiones tremendamente rápidas.»

Al describir una de estas experiencias en su reciente libro Paix dans les brisements, escribió:

Mi desazón era grande. La devastación era mayor. La velocidad era aún mayor… Una mano doscientas veces más ágil que la mano humana no habría bastado para seguir el acelerado curso de aquel inextinguible espectáculo. Y no se podía hacer nada más que seguirlo. Uno no puede concebir un pensamiento, un término, una figura, para elaborarlos, para que le sirvan de inspiración o de punto de partida para improvisar. Toda la energía se agota en ellos. Ese es el precio de su velocidad, su independencia.

También habló de la distancia sobrehumana que sentía bajo la influencia de la mescalina, como si pudiera observar la maquinaria de su propia mente desde cierta distancia. Esta distancia puede ser terrible, pero en una ocasión se tradujo en una visión de beatitud, la única de su vida, que describe en El infinito turbulento: «Contemplé miles de deidades […]. Todo era perfecto […]. No había vivido en vano […]. Mi existencia fútil y errabunda ponía pie, por fin, en la senda milagrosa…».

Este momento de paz y satisfacción carecía de precedentes en la experiencia de Michaux. No ha tratado de repetirlo: «Ya es bastante que haya sucedido una vez». Y no ha tomado mescalina en más de un año; al menos no «que él sepa». «Quizá la tome otra vez cuando vuelva a ser virgen», dijo. «Pero este tipo de cosas deberían experimentarse sólo de vez en cuando. Los indios fumaban la pipa de la paz únicamente en las grandes ocasiones. Hoy día la gente fuma cinco o seis paquetes de cigarrillos al día. ¿Cómo se puede experimentar algo de este modo?»

La habitación había empezado a quedar a oscuras y, en el exterior, los árboles del jardín gris parecían pertenecer al fangoso territorio metafísico que describe en Mes propriétés. Señalé que en su obra apenas aparece la naturaleza. «Eso no es cierto», dijo. «En cualquier caso, los animales sí. Adoro los animales. Si alguna vez voy a su país, será sin duda para visitar los zoológicos» (su única visita a Estados Unidos la hizo siendo marinero en 1920, y sólo vio Norfolk, Savannah y Newport News).

En una ocasión, con motivo de una de mis exposiciones, pude disponer de dos horas libres en Francfort y escandalicé al director del museo pidiéndole que me enseñara el jardín botánico en lugar del museo. Lo cierto es que el jardín era adorable. Pero desde la experiencia con la mescalina los animales ya no me inspiran ningún sentimiento de fraternidad. El espectáculo de mi mente trabajando me hizo de algún modo más consciente de mi propia mente. Ya no siento empatía con un perro, porque él no tiene mente. Es triste…

Hablamos de los medios que utiliza. Aunque trabaja con óleo y acuarela, prefiere la tinta china. Son típicas de Michaux las grandes hojas blancas de papel de dibujo tachonadas por completo de pequeños nudos negros muy marcados, o con figuras vagamente humanas desperdigadas que evocaban alguna batalla o peregrinación desesperanzada. «Con la tinta china puedo hacer pequeñas formas muy intensas», decía. «Pero tengo otros planes para la tinta. Entre otras cosas, he estado pintando cuadros con tinta china sobre lienzo. Me entusiasma, porque con una misma pincelada, en un mismo instante, puedo ser al mismo tiempo preciso y difuso. La tinta es directa; no se corre ningún riesgo. No tienes que luchar contra las prisas del óleo, con toda la parafernalia de la pintura.»

En esos lienzos de los que habla Michaux suele pintar tres anchas franjas verticales utilizando poca tinta para producir un efecto desvaído. En ese medio difuso flotan docenas de figurillas desesperadamente articuladas: aves, hombres, tallos, animadas por la misma energía intensa de los dibujos, pero delineados de manera más deliberada.

Estos óleos parecen cumplir, mejor que sus demás obras, sus intenciones pictóricas tal como las formulaba recientemente en la revista Quadrum:

En lugar de una imagen que excluye a las demás, me habría gustado dibujar los momentos que, uno junto a otro, se suceden y conforman una vida. Exponer la frase interior, una frase que no tiene palabras, para que la gente vea una soga que se desenrolla sinuosamente y que acompaña íntimamente a todo lo que nos afecta, ya sea desde el exterior o desde el interior. Quería dibujar la conciencia de la existencia y el flujo del tiempo. Como cuando te tomas el pulso.

HENRI MICHAUX

ICEBERGS, MADRID, CÍRCULO DE BELLAS ARTES, 2006 [CATÁLOGO DE EXPOSICIÓN]

RETRATO DE LOS MEIDOSEMS, PRE-TEXTOS, 2008. Edición, traducción y propuesta de lectura de Chantal Maillard

IDEOGRAMAS EN CHINA. CAPTAR. MEDIANTE TRAZOS, MADRID, CÍRCULO DE BELLAS ARTES, 2006

ANTOLOGIA POÉTICA 1927-1986, BUENOS AIRES, ADRIANA HIDALGO EDITORA, 2002

MODOS DEL DORMIDO. MODOS DEL QUE DESPIERTA, VALENCIA, MCA, 2002

FRENTE A LOS CERROJOS / PUNTOS DE REFERENCIA, VALENCIA, PRE-TEXTOS, 2000

ESCRITOS SOBRE PINTURA, COLEGIO OFICIAL DE APAREJADORES Y ARQUITECTOS TÉCNICOS DE MURCIA, 2000. Trad. Chantal Maillard

EL INFINITO TURBULENTO, VALENCIA, MCA, 2000

POEMAS ESCOGIDOS, MADRID, VISOR LIBROS, 1999

ADVERSIDADES, EXORCISMOS, MADRID, CÁTEDRA, 1998

LAS GRANDES PRUEBAS DEL ESPÍRITU, BARCELONA, TUSQUETS, 1985

UN BÁRBARO EN ASIA, BARCELONA, TUSQUETS, 1984

ECUADOR, BARCELONA, TUSQUETS, 1983

EN OTROS LUGARES, MADRID, ALIANZA EDITORIAL, 1983

 

JOHN ASHBERY

POR DÓNDE VAGARÉ, BARCELONA, LUMEN, 2006

AUTORRETRATO EN ESPEJO CONVEXO, BARCELONA, DVD EDICIONES, 2006

SECRETOS CHINOS, MADRID, VISOR LIBROS, 2006

TRES POEMAS, BARCELONA, DVD EDICIONES, 2005

PIROGRAFÍA, MADRID, VISOR LIBROS, 2003

UNA OLA, BARCELONA, LUMEN, 2003

¿OYES, PÁJARO?, MADRID, CÁTEDRA, 1999

DIAGRAMA DE FLUJO, MADRID, CÁTEDRA, 1994

GALEONES DE ABRIL, MADRID, VISOR LIBROS, 1994

AUTORRETRATO EN ESPEJO CONVEXO, MADRID, VISOR LIBROS, 1990

 

http://www.circulobellasartes.com/revistaminerva/articulo.php?id=129

 

 

Alejandra Pizarnik. Morar en el bosque

lobo-bosque-de-coniferas-depredador

 

Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada

en parecer una voz humana sino la otra que

atestigua que no he cesado de morar en el bosque.

Alejandra Pizarnik, Extracción de la piedra de locura, 1964

 

 

ALEJANDRA-PIZARNIK Alejandra Pizarnik. Nació en Buenos Aires el 29 de Abril de 1936. Estudió filosofía y letras en la UBA y, más tarde, pintura. Entre 1960 y 1964 vivió en París donde trabajó para la revista “Cuadernos” y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa. A su vuelta a Buenos Aires publicó tres de sus principales volúmenes, “Los trabajos y las noches” (1965), “Extracción de la piedra de locura” (1968) y “El infierno musical” (1971), así como su trabajo en prosa “La condesa sangrienta” (1971). El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada murió de una sobredosis intencional de seconal.

http://www.sicapacitacion.com/lib/Pizarnik,%20Alejandra%20-%20Pizarnik.pdf

 

Imagen sacada de este vídeo de 00:07” de un lobo en un bosque nevado de Alemania:

http://footage.framepool.com/es/shot/121758631-lobo-depredador-invierno-nieve

 

H. D. Thoreau: “Yo no he nacido para ser violentado”

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Así pues el Estado no se enfrenta nunca intencionalmente contra el sentido del hombre, intelectual y moral, sino contra su cuerpo, sus sentidos. No se arma de honestidad o de ingenio superior sino de mayor fuerza física. Pero yo no he nacido para ser violentado. Y respiraré a mi aire; veremos quién es el más fuerte.

 

Henry David Thoreau, Del deber de la desobediencia civil. Parsifal Ediciones, 1997. Trad. Carlos Sánchez-Rodrigo