Ceija Stojka: Esto ha pasado

Ceija Stojka, Sin título, 1995. Acrílico sobre cartón, 69,5 x 99 cm. Colección Antoine de Galbert, París. © Ceija Stojka, VEGAP, Madrid, 2019. Fotografía: © Célia Pernot

La obra de la artista austriaco-romaní Ceija Stojka (Kraubath, Austria, 1933-Viena, Austria, 2013) supone un testimonio excepcional, tanto por su rareza como por su calidad artística, sobre el porrajmos, la persecución y genocidio de la comunidad gitana a manos de la Alemania nazi. Deportada a los diez años junto con su familia, Stojka sobrevivió durante la Segunda Guerra Mundial a tres campos de concentración y dio cuenta de su experiencia cuarenta años más tarde, entre 1988 y 2012, cuando emprendió un intenso ejercicio de memoria mediante la escritura, el dibujo y la pintura. La presente exposición ofrece un recorrido por el conjunto del corpus artístico de esta prolífica y autodidacta creadora organizado a través de una serie de secciones temáticas que permiten reconstruir las distintas situaciones que afrontó.

Mientras viajábamos
La artista nace en el seno de una familia gitana lovara, extenso linaje de mercaderes de caballos oriundos de Hungría y afincados en Austria desde hace varios siglos. En las obras que retratan su vida anterior a la guerra, Ein einfaches Rom Leben (Una vida sencilla de gitanos, 1995) o Idylle mit Bauernhof (Idilio con granja, 9.9.2002), entre otras, vemos escenas coloristas, con elementos recurrentes presentes durante la infancia de Stojka como el carromato, las gallinas y caballos, o la omnipresencia de la naturaleza y sus ciclos. El toque rápido y enérgico de las pinceladas está al servicio de un estilo tan expresivo como narrativo. En ocasiones, la autora espesa el pigmento con arena, reforzando la materialidad de la pintura y de su propio gesto. Algunos cielos rosas, anaranjados o violáceos que aparecen en estas idílicas secuencias parecen anunciar un tiempo crepuscular que, en su sentido metafórico, se alargaría durante largos años.

La caza
En 1941, debido a un recrudecimiento de las políticas nazis —que por entonces ya incluían la discriminación laboral, formativa y de circulación de la población gitana—, el padre de Stojka fue arrestado y deportado al campo de concentración de Dachau. El resto de la familia vivía de forma clandestina en el área forestal de Kongresspark, como nos recuerda por ejemplo en Ohne Title [RS: „Unsere Wiege war der Wohnwagen”] (Sin título [Reverso: “Nuestra cuna era el carromato”], 15.2.2003) y Sin título (15.3.2003), donde apenas se distinguen las miradas aterrorizadas de unas sombras encogidas tras una maraña de hojas y ramas. El reverso de estas obras está cubierto por dibujos a tiza y frases de ortografía insegura, en muchas ocasiones de transcripciones fonéticas de quien tuvo prohibida la escolarización. Por otro lado, sus dibujos caricaturescos —Nun. ist. es. aus. mit. euch. Heil – Wir kommen (Ahora. estáis. perdidos. Heil – Allá vamos) 1993—, atestiguan el humor feroz de la artista en sintonía con el estilo de artistas como Emil Nolde y otros miembros de la corriente expresionista alemana.

La experiencia en los campos
La familia Stojka fue detenida en marzo de 1943 y deportada a Auschwitz donde se le destinó a la sección B-II-e, conocida como el “Campo de las familias gitanas”; a este campo le seguirían otros dos: Ravensbrück (de junio a diciembre de 1944) y Bergen-Belsen (de enero a abril de 1945) donde Ceija Stojka y su madre fueron liberadas por el ejército británico. Algunas de las obras que conforman las secciones dedicadas a los tres campos de concentración y exterminio adoptan la perspectiva infantil que tenía la artista en aquel momento: encontramos detalladas escenas que nos muestran primeros planos de botas militares cuya escala sobredimensionada se torna monstruosa, como en SS (1995). También hallamos vistas áreas que bien podrían ser las ofrecidas por los cuervos que sobrevuelan los recintos, Auschwitz, 2.10.1944 (ca. 2003); o la mirada de un posible fugitivo o testigo impotente que observa desde el otro lado de las alambradas de espino. Como contrapunto, la obra Z 6399 (1994) sorprende por su composición austera y rotunda: en ella puede verse el brazo tatuado de la artista con el número de identificación que le fue asignado a su llegada a Auschwitz.

En la sala dedicada al campo de concentración para mujeres de Ravensbrück, el frío domina las escenas evocadas por Stojka. Aparece la figura del guardián o guardiana del campo, siempre atento en lo alto de la torreta de vigilancia, y que la artista representa con un gran ojo suspendido en el cielo como en Ravensbrück 1944 (1994). Entre otros siniestros personajes destaca la Oberaufseherin (vigilante) Dorothea Binz, que bien podría ser la figura rubia y uniformada que aparece en el centro de un pasillo en Sin título (28.1.2001). Frente a estos amenazantes personajes están sus víctimas, retratadas con pinceladas rápidas, como apariciones fantasmales sin contornos definidos.

En el campo Bergen-Belsen, Stojka sobrevivió entre cadáveres comiendo la savia de las ramas y plantas que encontraba. La rama se convirtió desde entonces en símbolo de esperanza para la artista, que elige este motivo para firmar todas sus obras. Asimismo, se aprecian como elementos constantes en sus cuadros, por un lado, el cuervo, cuyo sentido resulta ambivalente, ya que Stojka admira su capacidad de volar sobre las alambradas de los campos, pero no deja de remitirnos al mal augurio con el que se le asocia en muchas culturas. Por otro, el perro, de significado más unívoco, es el brazo despiadado de los torturadores.

Regreso a la vida
Una vez liberadas, Ceija Stojka y su madre regresaron a Viena donde se reunieron con los hermanos de la artista, supervivientes también de la barbarie nazi. Los cielos coloreados de esta última sala recuerdan a los del inicio de la muestra, subrayando el carácter cíclico de su narración. Una estructura con la que tal vez la artista trata de ordenar y dar sentido a lo absurdo y terrible de su experiencia. Tras los años de hambruna y penalidades, la artista pinta frutas, verduras y, sobre todo, girasoles, la “flor del gitano”, como escribe ella, símbolo de esperanza, de vuelta a la vida. En estas obras, está presente la virtud cristiana, esencial para la artista, y a la que alude a través de las numerosas representaciones de la Virgen María.

La decisión de Stojka de romper su silencio y dar cuenta de la experiencia traumática que ella a nivel personal y el pueblo gitano como colectivo habían sufrido tiene un gran valor simbólico que ha servido además como revulsivo para impulsar el asociacionismo de la comunidad romaní de su país. Esta exposición pone en valor el testimonio y la figura del testigo, con su fragilidad y afectación, como recursos esenciales para comprender cualquier hecho histórico en su complejidad, incluso aquellos que por su atrocidad se antojan inimaginables.

Exposición al museo Reina Sofía del 22 noviembre 2019 al 23 marzo 2020  

 

En este enlace podéis descargar el catálogo de la exposición “Esto ha pasado” que el museo Reina Sofía, habiendo tenido que cerrar sus puertas por causa del Coronavirus, ofrece en abierto a disposición del publicohttp://ow.ly/HOn650yKTNa

 

Imagen: Ceija StojkaSin título, 1995. Acrílico sobre cartón, 69,5 x 99 cm. Colección Antoine de Galbert, París. © Ceija Stojka, VEGAP, Madrid, 2019. Fotografía: © Célia Pernot

 

 

El abrazo amoroso del universo vs Medea

© Pintura de Frida Kahlo_‘El abrazo amoroso del Universo’

 

fragmento 38

 

EL animal acude.
Presta atención y escucha.

 

Todas somos la fuente
a la que otras acuden
a abrevarse.

 

Atiende.

 

No intentes descifrar con el entendimiento
aquello que percibas.

 

Sus voces son de otra

naturaleza.

 

Atiende
como atiende la sierpe
al corazón vibrante de la piedra.

 

 

Entrar donde se está ha de hacerse
al oído.

 

*

 

fragmento 39

 

HAY una puerta estrecha
o no es una puerta sino
una abertura
por la que introducirse
con el cuerpo encogido
que luego se despliega si con suerte.

Una abertura o tal vez una llama
siempre encendida
aunque a menudo oculta
pues la mente se ocupa en mil delirios
y con la mente todo acaba confundido.

Hay una puerta estrecha
que no es una puerta
sino una abertura que conduce
más abajo del mí
y también más abajo
del abajo
donde el lenguaje no procede.

 

Más
abajo del abajo
todo

 

resulta inexplicable.

 

*

 

fragmento 40

 

HAY una abertura
que no es una puerta sino un
desgarro en la membrana
por el que introducirse y descender
más abajo del mí

 

y también más abajo
del abajo.

 

Aquel que allí penetra con el ánimo
en calma
y la conciencia alerta advierte
que todos nuestros actos tienen
el mismo origen.

 

Del mismo ovillo se devanan
en su raíz común las emociones.
El odio la ternura
la ira el rencor el miedo
son colores que tiñen
el hilo que aferramos
al nacer.

 

Pero nadie penetra en el abajo
del abajo
sin haberse
desprendido de sí.
El hilo ha de perderse en el descenso.

 

El hilo y
la personal historia que nos lastra
y oculta a nuestros ojos
la abertura.

 

*

 

fragmento 48

 

CONFÍA. El animal conoce
las sendas.

 

Sabe
que los hilos son fuertes
que el tejido resiste
la intemperie

 

pero sabe también
que existen agujeros. Unos dan al abajo
y otros lo atraviesan.

 

Confía. El animal
vigila.

 

Mantén
erguida la cabeza
oteando —aprendiz de viento— la traza
o germen
de las deformaciones.

 

 

Chantal Maillard, Medea, Tusquets, 2020.

© Pintura de Frida Kahlo, El abrazo amoroso del Universo.

 

Pido disculpa, una vez más (ya me pasó algo similar, ¡por culpa de la configuración misma del blog que no acepta variaciones!, con la edición de un poema de Jorie Graham), pues me ha sido imposible respetar la sugerente disposición de los poemas tal y como los compuso la autora sobre la página. No puedo sino remitiros encarecidamente al poemario. ¡¡¡GRRRRRRRRR!!!

 

 

Llega Medea de la mano de Chantal Maillard

portada_medea_chantal-maillard_201912030951

 

Como fragmentos de un largo monólogo, los poemas nos indican, con la acotación justa, el devenir dramático de la protagonista, una Medea anciana que dialoga consigo misma sobre el dolor y la culpa de haber matado lo que más quiere.
La voz sostenida de Medea ahonda en los prejuicios heredados, los conceptos asimilados, como motivos de su desgarro.
Y dialogando con esos ecos, los versos llegan al fondo primigenio y ancestral de todas las acciones humanas.
Y con ello el libro se propone, no ya como una meditación sobre la culpabilidad femenina, sino como un doloroso proceso de curación.

Chantal MaillardMedea, Tusquets editores, 2020.

https://www.planetadelibros.com/libro-medea/310034

 

Un extracto para hacer boca:

fragmento 2

 

Huir.

 

Sin pertenencias salvo

el cuerpo que se hereda: la

indispensable prótesis.

 

Huir.

De otros.

O de la propia sombra cuando adopta

la forma de los otros.

 

De Corinto a Atenas de

Italia a Tesalia de Fenicia

a Persia y de vuelta a Cólquide

embarcar de nuevo

rumbo a quién sabe dónde

cruzando el Adriático encallar

en las costas de Libia

de Córcega de Ampurias

 

o del Mar de Alborán.

 

¡Qué intensa era la luz allí

qué profunda y clara el agua!

En otro tiempo. Otra historia.

¿O es la misma?

¿No son todas acaso la misma historia?

 

Del Bósforo al Mar de Alborán cuánto dista:

¿unos pocos centímetros en un mapa

unos siglos de errancia

una breve mención en un cuaderno de viaje?

 

Bien sé que todo lo vivido fue

una estrategia dilatada.

Fui en busca de otros horizontes.

Hice danzar el ego

como un oso drogado con opiáceos

 

consciente del zarpazo con que

                                             un día

 

al despertar de su letargo

me mostraría la nada y

                                          en ella

 

la pena-placenta que la nutre.

Todo círculo es vicioso:

en cualquier punto en el que inicies

el trayecto

te encuentras al final del mismo.

En cualquier punto estás en el inicio.

 

 

Ereignis. Vox Clamantis (fragmento). Su Alonso & Inés Marful

 

Este es un pequeño fragmento del tríptico de la instalación multidisciplinar Ereignis. Vox clamantis. Un proyecto sobre la Memoria Histórica de Alonso y Marful.

Edición de vídeo: Alonso y Marful.

Música: Alonso y Marful con Dani Solatie.

 

Di NO al boicot a la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Oviedo

Hoy, a dos días de la exhumación de los restos de Franco, es un día excelente para denunciar que el proyecto Ereignis. Vox clamantis, de Inés Marful y Su Alonso, ha sido boicoteado por el Ayuntamiento de Oviedo con la excusa de que no hay sala donde exponerlo (y eso a pesar de que su contrato recoge explícitamente la obligación del Ayto. a gestionar la sala). Las artistas que lo firman, Su Alonso e Inés Marful, están siendo víctimas de una operación de desgaste escandalosa. Después de la guerra se encarceló a 270.000 personas y al menos 120.000 fueron fusiladas. 

Alonso y Marful han hecho un esfuerzo ímprobo de restauración y documentación de los rostros de los represaliados, recogido tierra de las fosas asturianas y diseñado una compleja instalación que demanda justicia para los desaparecidos del holocausto español. 

Con la llegada del nuevo gobierno municipal y del Gerente en Funciones, la Fundación Municipal de Cultura del Ayto. de Oviedo se ha venido negando a pagar las facturas del trabajo. Esto es lo “mejor” de este proceso kafkiano de acoso a las artistas, ya que sabemos que están circulando libelos impresentables acerca de ellas con objeto de menoscabar su honra y de implicarlas en sucias maniobras que nunca han instigado. Víctimas de una ignorancia sistemática por parte del Concejal de Ciudadanos, José Luis Costillas, se encuentran en proceso de iniciar una demanda por incumplimiento. Con claridad: quien incumple es el bipartirto PP y Cs y no las artistas, que han realizado un trabajo excelente que merece ser visto por todos los demócratas con memoria.  

Apóyanos. Hoy, 44 años después de su muerte, el verdugo de los esclavos que construyeron el Valle de los Caídos ha dejado de ocupar un lugar de honor al lado de tantos y tantos muertos. Cualquier proyecto de reparación es un paso adelante en la consolidación de una democracia inmadura, que cerró capítulo sin habilitar una justicia transicional capaz de resarcir a las víctimas y a sus familias de las ignominias del régimen.

Del mismo modo que no puede haber un dictador presidiendo un monumento que exalta su memoria y pisotea la de más de 33.000 españoles sepultados en el Valle de los Caídos, no puede haber un proyecto aprobado y ejecutado que no se lleve adelante por intereses espúreos y contrarios a la democracia y a la justicia.

Por favor, compartid, difundid y hagamos de esta causa común un éxito.

Contra el olvido, memoria.

Contra el mangoneo y el pucherazo, resistencia.

Contra la nostalgia del fascismo, madurez democrática.

Contra la ignorancia de la historia, reviviscencia trágica de nuestro pasado inmediato.

Contra las mordazas, transparencia.

Contra la omisión, acción.

Contra los amagos de reparación y las retóricas vacías, reconocimiento, solidaridad y respaldo político y financiero a las víctimas y a las familias de las víctimas.

Contra el carpetazo a los crímenes de lesa humanidad, justicia.

GRACIAS POR COMPARTIR

GRACIAS POR DIFUNDIR

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Emil Ferris: “Lo que me gusta son los monstruos”

Emil Ferris: «Habría sido demasiado duro contar mi niñez tal y como fue»

La gran revelación del cómic en los últimos años ha pasado por Madrid para contar algunos de los secretos de su impresionante novela gráfica, «Lo que más me gusta son los monstruos»

Ferris, en las escaleras de un hotel madrileño durante su reciente paso por la ciudad Ferris, en las escaleras de un hotel madrileño durante su reciente paso por la ciudad © Isabel Permuy

Madrid Actualizado: 

Antes de publicar « Lo que más me gusta son los monstruos», Emil Ferris (Chicago, 1962) era prácticamente desconocida, una ilustradora y diseñadora de juguetes que nunca había hecho cómics. Con la primera parte de esa novela gráfica (la historia de Karen Reyes, lectora empedernida de tebeos de terror que se imagina a sí misma como una niña-loba y que indaga en el asesinato de su vecina, cuyo principal sospechoso es quizá su adorado hermano Deeze) dejó fascinados a crítica y autores y se llevó todos los premios habidos y por haber.

Mientras todos esperamos a que termine el segundo volumen, Ferris pasó por Madrid para dar una charla. Pese a que aún camina con bastón por las secuelas de una fiebre del Nilo que hace años paralizó gran parte de su cuerpo, se muestra llena de energía antes de la entrevista, hablando con entusiasmo de su visita al Prado, extasiándose cuando se le cuentan los elogios que le hizo Daniel Clowes e indagando con gran curiosidad al enterarse de que muchos dibujantes de los cómics de terror estadounidenses de los años 70 eran españoles.

«Lo que más me gusta son los monstruos» tiene una historia larga y complicada tras él. Para empezar, en un principio no se lo planteó como un cómic, ¿verdad?

No, empezó como una obra teatral. La idea surgió cuando me vino a la cabeza un personaje trans, que hubiera sido cortado y reensamblado, como Frankenstein, abrazando a una pequeña mujer-loba latina, protegiéndola. Y empecé a preguntarme quiénes podían ser. Y me emocioné muchísimo. Así que escribí un relato acerca de ellos, que es de donde acabó surgiendo este cómic.

Y empezó a dibujarlo cuando tenía la mano derecha paralizada a causa de la fiebre del Nilo que contrajo por la picadura de un mosquito. ¿Por qué, en un momento tan complicado, se le ocurrió hacer un cómic?

En las historias budistas hay una rata que es la primera que contesta a Buda cuando este llama, porque supera todos los obstáculos y llega donde sea. Yo tenía que ser una rata, tenía que superarlo todo, encontrar la forma de llegar hasta Buda. No hay nada más poderoso que perder lo que tienes y querer recobrarlo. Y encontrar la alegría en ello, la gratitud; estaba agradecida por cada dibujo que hacía, por cada página que terminaba. Y creo que eso se ve en mi trabajo.

Luego tuvo problemas para seguir con la segunda parte del libro, porque se le averió el ordenador, y tuvo que pedir ayuda en internet para financiarlo, ofreciendo a cambio dibujar en el cómic a quienes donasen. ¿Le sorprendió la respuesta del público?

Me quedé atónita. Y siguen llegándome peticiones de gente que quiere salir en el cómic. Y ya no puedo aceptar más, porque hay muchísimos y sigo trabajando en los retratos. De hecho, me llegué a quedar un poco bloqueada, porque esto me dejó muy claro que la historia tenía que ser lo mejor posible, así que he trabajado muy duro en perfeccionarla para la gente.

 

«Hay alguna página que considero que no terminé. Noto que falta algo con lo que no conseguí dar»

 

Una de las cosas que más me impresionan de «Lo que más me gusta son los monstruos» es lo reales y vivos que resultan los personajes. ¿Hay mucho que haya sacado de la vida real?

Gran parte de la historia es autobiográfica. Pero la gente se quedaría sorprendida con qué partes lo son, porque a menudo parecen las más fantásticas. Para serte sincera, eliminé cosas que me parecían demasiado duras. El libro es duro, pero ni se acerca a cómo era la realidad. Si hubiera contado realmente lo oscura que era una niñez en aquel entonces, habría sido demasiado para los lectores.

Algo muy suyo y que se ve muy claramente en este cómic es la simpatía hacia los monstruos.

Claro que sí. ¿Con qué monstruo te identificabas cuando eras pequeño?

Bueno, siempre he tenido reputación de vampiro, por mis horarios…

¿Eres nocturno? Yo también lo soy, a veces me levanto a las dos de la tarde para ponerme a dibujar y me quedo despierta hasta las tres o las cuatro de la madrugada. ¿No te parece que por las noches hay una especie de paz espiritual, cuando puedes sentir los sueños de todos? Todo el mundo está durmiendo y tú puedes coger su energía espiritual y ponerla en tu trabajo. Eso es lo que yo hago muchas veces. Es algo predatorio, vampírico.

Pero, al mismo tiempo, te hace ser cuidadoso, para no perturbar el sueño de otros.

Cierto, te obliga a pensar en los demás. Yo procuro no aullar demasiado por las noches, aunque donde vivía cuando estaba haciendo el cómic tenía un balcón y hubo algún momento en el que salí a aullar. Hay que hacerlo de vez en cuando.

 

Ferris dibuja con intrincadas tramas a bolígrafo en un papel que imita a una libreta
Ferris dibuja con intrincadas tramas a bolígrafo en un papel que imita a una libreta

 

Gráficamente, su cómic es impresionante y personalísimo. ¿Siempre ha usado ese estilo de dibujo a bolígrafo, con mucha trama?

Normalmente no uso bolígrafo. Lo usaba de niña, porque era lo único que tenía. Mis padres eran bastante pobres, eran ambos artistas, y no teníamos gran cosa, así que había bolis Bic y libretas. De mayor aprendí a usar «rotrings» y plumas y generalmente dibujo a tinta, pero en este cómic no habría quedado auténtico, tenía que ser con boli Bic.

Supongo que debe de llevarle bastante hacer cada página.

Hay una doble página –no voy a decirte cuál, a ver si lo adivinas– que me llevó casi una semana, porque sabía que le faltaba algo y estuve mucho rato pensando qué podía ser. Puedo desde hacer dos páginas en un día hasta tardar tres días en completar una página. Depende. Y algunas ni siquiera las terminé, porque cuando las veo noto que falta algo con lo que no conseguí dar, alguna parte de la historia que no encuentro en las imágenes.

Releyendo el libro, lo que más me llamó la atención es la cantidad y variedad de rostros, de retratos. ¿Dónde encuentra la inspiración para ellos?

Cuando era pequeña, mi padre (en quien se basa el personaje de Deeze) dibujaba constantemente. Dibujaba en restaurantes, en el metro, dondequiera que iba. Y yo le miraba hacerlo y me daba cuenta de su amor por la gente. Adoraba Chicago, le encantaba mirar a la gente, sus caras, verlos caminar por la calle. Y les dibujaba haciendo cualquier cosa. Cuando íbamos a un restaurante, los camareros siempre le pedían que les retratara; y, a veces, entrábamos a la cocina y veíamos que tenían allí los dibujos de mi padre. Dibujaba en los manteles de papel y al salir oías a los camareros pelearse por quién se lo quedaba. Así que yo veía la conexión real entre las personas y el arte. Y verte a ti mismo dibujado, si lo piensas, es una experiencia muy diferente a que te saquen una foto; es abandonarte de forma totalmente vulnerable ante la percepción que otra persona tiene de ti. A veces, quien te dibuja encuentra cosas en ti que una cámara no encuentra. Y creo que eso es lo que Karen hace en el cómic, encontrar cosas en la gente que quizá ellos mismos no ven.

 

«Alguna vez salí de noche al balcón a aullar. De vez en cuando hay que hacerlo»

 

Me contaba antes que está volviendo a comprar los cómics de su niñez. ¿Son como los recordaba?

Creo que son incluso mejores. Había números de la revista « Mad» en los que no me creía que hubiera cosas tan buenas, me quedé impresionada. He encontrado cosas increíbles. No sabía lo buenas que eran, ninguno lo sabíamos entonces, y cuando leo ahora esas revistas pienso que eran geniales.

La conexión con «Mad» es interesante, porque precisamente la revista se volvió más subversiva cuando su editor, Bill Gaines, tuvo que dejar de publicar cómics de terror por la presión de ciertos sectores sociales. Es casi como la venganza de los monstruos.

Exactamente, es precisamente eso. Echando la vista atrás, me doy cuenta de las formas en las que expresaba la subversión, cosa que me encanta. Aunque creo que alienaba mucho a las mujeres, ese es el aspecto desafortunado. Ese es el único gran defecto que le encuentro a los cómics. No tenían por qué ser así, podían ser de otra forma. Y ahora lo son y es maravilloso. Porque cuando todos somos libres, todos somos libres; si hay alguien que no es libre, nadie lo es.

Después del éxito de «Lo que más me gusta son los monstruos», ¿desearía haber empezado antes a hacer cómics?

Creo que el secreto es que ya los estaba haciendo antes. He encontrado muchos trabajos míos anteriores que nunca me había dado cuenta de que en realidad eran cómics. Ahora lo sé y voy a poder sacar algo de ellos. Tengo muchas ganas de sacar más cosas que no me había dado cuenta de que eran cómics, pensaba que eran cuadros y dibujos raros que tenían historias conectadas a ellos. Ahora me doy cuenta de que eran, o bien cómics, o bien libros ilustrados. Y tengo muchas ganas de convertirlos en eso.

Así que ya tiene en mente nuevos proyectos.

Sí, hay cuarenta años de trabajo que nadie ha visto nunca y que desde luego voy a aprovechar.

https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-emil-ferris-hubiera-sido-demasiado-duro-contar-ninez-y-como-201906110113_noticia.html

 

Dibujante y escritora de cómics

Emil Ferris nació en 1962 en Chicago, de padres artistas. Trabajó durante años de dibujante freelance y diseñadora de juguetes (para McDonald’s, entre otros). En el año 2001, a los cuarenta años, Ferris contrajo el virus del Nilo Occidental (una rara infección para la que no existe vacuna) a través de la picadura de un mosquito. Tres semanas después de ir al hospital, quedó paralizada de cintura para abajo y perdió el movimiento de su mano derecha. Mientras se recuperaba de la parálisis, Ferris trabajó en su novela gráfica Lo que más me gusta son los monstruos (Reservoir Books, 2018)El libro, crumbiano y expresionista, escrito en forma de diario personal en primerísima persona, cuenta la historia de Karen Reyes, una niña de diez años fanática de las películas de monstruos (como la propia Ferris) que, creciendo en medio de las tensiones sociales de los años sesenta, investiga la muerte de su vecina. Lo que más me gusta son los monstruos, tras un pasajero momento de pánico inicial (al salir de la imprenta en Corea del Sur, los diez mil primeros ejemplares del libro fueron confiscados en el canal de Panamá por deudas del dueño del barco), sería considerado uno de los mejores cómics de 2017, y elogiado por Chris Ware, Alison Bechtel o Art Spiegelman (el creador de Maus dijo que Ferris era «una de las autoras de cómic más importantes de nuestra época»).

Las biografías de los participantes de Primera Persona están escritas por Kiko Amat y Miqui Otero, directores del festival. [CCCB]

http://www.rtve.es/noticias/20190508/emil-ferris-madre-monstruos-belleza-infinita/1933420.shtml

https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/lo-que-mas-me-gusta-son-los-monstruos-encuentro-con-emil-ferris/

https://elpais.com/cultura/2019/05/07/actualidad/1557250380_509313.html

https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/Emil-Ferris-descubriendo-monstruo_0_897661219.html

 

 

Parusía. Chantal Maillard

Notre Dame en feu La catedral de Notre-Dame de Paris, en llamas. ©La voz de Almería

 

Todos éramos fragmentos de una historia común. Esquirlas de un espejo que, como el del universo, no habría de recomponerse nunca.

Parusía llamaron los cristianos a la reunificación postrera de todas las esquirlas. Una idea hermosa. La razón geometriza en los confines del logos. El gran conjunto de todos los conjuntos nunca se dará más que como abstracción y como paradoja. Las religiones son, qué duda cabe, las mayores abstracciones comunitarias.
Es curioso que el final de los tiempos se entienda, en el cristianismo, como la celebración de un juicio, el último juicio. Algo, si se mira más de cerca, un tanto contradictorio con la idea de una parusía: el final de los tiempos, la reaparición del Cristo y la reunificación de su templo en él. Para-ousía: más allá de la ousía, la forma primera (y primera categoría de Aristóteles), un concepto equivalente, en cierto modo, al Para-Śiva o Paramaśiva del hinduismo: el principio del que todas las formas participan. No obstante, para los cristianos se trata de la reunificación de ciertos fragmentos tan sólo, aquellos que resulten de la criba, una selección ad hoc, en definitiva, puesto que el final estaba escrito: requerido por sus causas. El juicio final (la conclusión) estaba en el inicio.

*

No poder evadirse de sí, el sí que se construye en pasado, no poder alejarse, llevar a cuestas la casa –las casas–, caracol cuya baba son las lágrimas, cuya traza resplandece con el sol y se agrieta con la helada pero nunca, nunca se borra. No acertar a desprenderse. Anhelar el fuego, la resolución por las llamas.

 

Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015.

 

 

Tremble, tremble | Jesse Jones

Gran parte del trabajo de la artista cineasta irlandesa Jesse Jones está inspirado en los derechos de las mujeres. “Tiembla, Tiembla” es mucho más que una destacable obra femenista — es un ritual femenista, un conjuro, un poema salvaje. Es también una actuación memorable de la actriz Olwen Fouéré. Su respiración y su canto acechan las dos pantallas verticales de la instalación.”

Manuel Cirauqui, comisario de la exposición Tiembla, Tiembla de Jesse Jones, que podremos ver en el Museo Guggenheim de Bilbao en noviembre 2019.

#GuggenheimBilbaoFilmandVideo#8m#5WomenArtists

53417905_10158582469240620_8808877121213562880_oLa actriz irlandesa Olwen Fouéré

 

 

 

La desigualdad de género fue uno de los muchos problemas de derechos humanos con los que lucharon los artistas en la 57 Bienal de Venecia, con una de las declaraciones más poderosas provenientes del pabellón de Irlanda, en el Arsenale. Aquí, la artista y cineasta Jesse Jones ha construido una enorme evocación teatral de su propio mito de la creación, el de la giganta.

Gran parte del trabajo de la artista y cineasta irlandesa Jesse Jones está inspirado en los derechos de las mujeres a la autodeterminación corporal, y es una gran partidaria de quienes desean revocar la octava enmienda a la constitución de la República de Irlanda, que criminaliza el aborto. Pero el cóctel visual y auditivo que ha creado para la 57ª Bienal de Venecia es mucho más profundo que la política de género moderna. Su obra “Tremble Tremble” en Irish Pavilion está tratando de purificar nuestras mentes conscientes y subconscientes de milenios de dogmas patriarcales, y de implantar un nuevo mito de creación: el de la giganta femenina. Para trabajar esta magia, Jones ha establecido un escenario potente, cuya característica dominante son dos pantallas gigantes en las que la actriz irlandesa Olwen Fouéré aparece como una figura de un naufragio shakespeariano, a veces diminuta, y en otras, enorme, con una piel potente y punzante. Los textos que Jones y Fouéré han ideado incluyen las palabras de un manuscrito medieval que servía para identificar y procesar a las brujas, El Malleus Maleficarum, que las artistas utilizan aquí al revés.

Jones desarrolló esta pieza junto con la curadora Tessa Giblin, anteriormente en el Project Arts Center de Dublín y ahora en la Talbot Rice Gallery de Edimburgo, para maximizar el impacto emocional y visual en el alto y oscuro entorno del Arsenale. La audiencia se ve algo acorralada frente a las pantallas por dos huesos femeninos gigantes, inspirados en el más antiguo ancestro “humano” bípedo descubierto, “Lucy”, desenterrado en la década de 1970 en Etiopía.

El espacio de visualización está semi-cerrado por cortinas de velo negro muy altas, con la imagen del brazo desnudo de una mujer en la parte superior de cada una, aunque uno no es consciente de estos brazos hasta que, ayudados por ayudantes vestidos de negro, aquellas cortinas barren todo el escenario desde el techo rodeando a la audiencia en un abrazo fantasmagórico.  Toda la obra, con asociaciones de vientres y cementerios, se percibe a la vez antiguo y moderno. Su título, Tremble Tremble, está tomado de una protesta del movimiento de mujeres en Italia, de la década de 1970, que exigía salarios para las tareas domésticas. Fue orquestada por la académica feminista Silvia Federici, cuyo libro sobre la apropiación patriarcal de los cuerpos de las mujeres para alimentar el sistema capitalista con trabajadores y soldados ha tenido una gran influencia en el trabajo de Jones. Jones espera que el título evoque “esta sensación temblorosa de estar ante el precipicio de un cambio político masivo.

Giblin siente que con esta obra Jones ha llegado a nuevos niveles en la forma en que experimenta su trabajo. Jones dice: “Durante mucho tiempo quise dejar de pensar en hacer arte como una forma de mostrar las cosas, y pensar en ello como una forma de organizar los objetos casi como ruinas y ver cómo mienten y cómo se relacionan. Establecerse en el mundo puede crear una especie de alquimia.”

Jones espera que su trabajo llegue a quienes luchan por comprometerse con un mundo en el que las noticias falsas pueden dictar la agenda política. “La gente, dice Jones, está muy confundida con esta ruptura en la verdad y el lenguaje, y es una ruptura entre nuestros cuerpos y nuestras mentes conscientes. Tenemos que encontrar una manera de acceder a las cosas que se mantienen en nuestro cuerpo y articularlas.

Jones completó una maestría en práctica de artes visuales en el Instituto de Arte, Diseño y Tecnología Dún Laoghaire en 2005 con sede en Dublín. Sus películas Trilogy of Dust especulan sobre futuros post-apocalípticos, mientras que en una galería de Dublin, The Hugh Lane, una reciente instalación No More Fun and Games collages trabaja con mujeres de la colección de la galería con una performance. En 2016, trabajó con Sarah Browne en un artículo En la sombra del estado que aborda el papel de las instituciones en el control y regulación del cuerpo femenino. Fue encargado por Artangel, Create y Heart of Glass.

Jesse Jones: Tremble Tremble
Pabellón de Irlanda para la Bienal de Venecia
13 de mayo – 26 de noviembre de 2017

Entrevista realizada por VERONICA SIMPSON.
Filmado por MARTIN KENNEDY

https://www.studiointernational.com/index.php/jesse-jones-tremble-tremble-venice-biennale-2017-video-interview-ireland

 

Fragmentos, un “contramonumento” de Doris Salcedo

Las armas de las FARC se funden en un “contramonumento” de Doris Salcedo

La artista colombiana instala en el corazón de Bogotá su obra ‘Fragmentos’, construida con 37 toneladas del armamento que entregaron los exguerrillos.

'Fragmentos', tiene 1.300 placas construidas con el metal de las armas de las FARC.
‘Fragmentos’, tiene 1.300 placas construidas con el metal de las armas de las FARC. Las placas metálicas cubren 800 metros cuadrados, un espacio que funcionará durante más de 50 años, el tiempo que duró la guerra. CAMILO ROZO 

SANTIAGO TORRADO |Bogotá 

Las víctimas han sido una presencia recurrente en la obra de Doris Salcedo (Bogotá, 1958) y de nuevo se manifiestan en Fragmentos, el esperado “contramonumento”, producto del acuerdo de paz, que la consagrada artista colombiana presentó esta semana. Los colombianos no pudieron ver una foto del histórico momento en que las FARC entregaron sus armas en cumplimiento de un difícil pacto, arduamente buscado, pero ahora podrán sentir bajo sus pies el resultado artístico de la fundición de aquel arsenal: 1.300 placas metálicas con cicatrices hechas a martillazos por mujeres que sufrieron la violencia sexual. El efecto de caminar sobre lo que fueron los fusiles de la guerrilla más antigua de América, protagonista de una guerra de medio siglo que involucró a rebeldes, paramilitares y fuerzas estatales con un saldo de más de ocho millones de víctimas, es sobrecogedor.

“En este lugar de memoria, en el piso que ustedes están viendo, yacen inoperantes e inhabilitadas 37 toneladas de armamento. Este es un testimonio de que los colombianos no somos bárbaros, no tenemos que seguir siempre en esa historia negativa de asesinatos y venganzas. Este es el testimonio de que podemos superar nuestras desavenencias pacíficamente”, explicó Salcedo este lunes al presentar su obra. “Estamos en este lugar para reconciliarnos, para lograr establecer puntos de contacto, donde los enemigos políticos se encuentren, donde las ideologías opuestas puedan dialogar y desde donde podamos marcar el final de la guerra a través del arte como una forma de reafirmación de la vida”.

Fragmentos, construido con las más de 8.000 armas que entregaron las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, es el primero de los tres monumentos contemplados en los acuerdos que firmaron a finales de 2016 con el Gobierno de Juan Manuel Santos. Los otros dos se instalarán en la sede de la ONU en Nueva York y en Cuba, el país que albergó los diálogos. Las placas cubren 800 de los 1.200 metros cuadrados de un lote que se revela detrás de un portón en el corazón de Bogotá, en las faldas del cerro de Monserrate, a escasas dos cuadras de la Casa de Nariño –la sede de Gobierno–. El espacio de memoria operará durante más de 50 años, el tiempo que duró la guerra, y cada año dos artistas colombianos o extranjeros serán invitados a presentar su obra sobre este piso magullado.

Doris Salcedo trabajo durante diez meses en 'Fragmentos'.
Doris Salcedo trabajo durante diez meses en ‘Fragmentos’. CAMILO ROZO

 

Salcedo ha pasado los últimos meses escuchando los relatos de esa veintena de mujeres –víctimas de abuso sexual por parte de distintos actores armados– a las que invitó a fundir las armas y a ver como se transformaban en los hornos de la Industria Militar Colombiana (Indumil) en la materia prima de las laminas que después intervendrían a golpe de martillo. Una creación colectiva y catártica.

Adiós a las armas

El manejo de las armas fue un foco de tensión a lo largo de los cuatro años de negociación en La Habana. Para las FARC se convirtió en un punto de honor, hasta el punto de que se negaron a permitir una foto que pudiera ser interpretada como una postal de sometimiento, e incluso en la jerga formal del acuerdo se habló de “dejación” en lugar de “entrega”. Una vez depuestas, se cumplió una estricta cadena de custodia, de Naciones Unidas a la Policía Nacional, a Indumil –en Sogamoso, a 170 kilómetros de Bogotá– y al lote de Fragmentos.

La artista ha explicado que decidió no otorgarles belleza a las armas, por eso la superficie está martillada, rota, desfigurada. Desde el primer momento tenía claro que no deseaba glorificar la violencia, se oponía a la idea de “monumentalizarlas”. Los monumentos, explica, son jerárquicos, verticales, totalitarios. Buscaba lo opuesto, todos parados sobre el piso, en un lugar equitativo que invierte la relación de poder que daban los fusiles. Por eso define Fragmentos como un “contramonumento”.

Como parte integral de la obra, un documental muestra algunas de las imágenes que muchos colombianos anhelaron por tanto tiempo. Desde el movimiento de las columnas guerrilleras a través de los parajes más remotos de la geografía colombiana hasta las zonas de agrupamiento donde entregaron sus fusiles, al traslado en camiones de aquellos contenedores blancos con letras de la ONU que llevaron el arsenal inutilizado hasta los lugares donde fue fundido. Las hileras de armas que se antojan infinitas después arden en una imagen purificadora. La degradación del conflicto armado llevó a que los cuerpos de las mujeres se trataran muchas veces como un botín de guerra, “y las mujeres no somos trofeos”, dice una de las víctimas en el documental. “Si se pueden fundir las armas, también se puede fundir el odio de este país”, declara otra.

Salcedo, quien cosechó un gran éxito con su grieta de la instalación Shibboleth, en la Tate Modern londinense, ha expuesto en el MoMA de Nueva York, el Pompidou de París y en el Museo Reina Sofía con Palimpsesto, su homenaje a los migrantes muertos en el mar. Comprometida con el proceso de paz de su país, nueve días después de que los colombianos rechazaron en un plebiscito el acuerdo original –el día que califica como el “más triste” de su vida- surgió Sumando ausencias. Era una enorme mortaja blanca con 11 kilómetros de puntadas cosidas por 10.000 personas que recogía la voz de las víctimas en la plaza central de Bogotá, en medio del clamor por rescatar el pacto. “Sumando Ausencias fue una obra colectiva, que traía a la Plaza de Bolívar la presencia de los ausentes, por eso la experiencia de la víctima estuvo en el centro de esa obra y está también en el centro de esta”, explica apuntando a un hilo de continuidad con Fragmentos. Arte y memoria para ayudar a sanar heridas desgarradoras.

© Todos los derechos reservados: CableNoticias T.V. – Revista Semana

 

Y, de colofón, una entrevista sin editar realizada por Rocío Londoño a la artista plástica Doris Salcedo para Razón Pública en marzo de 2013, quien reflexiona con su tranquila contundencia sobre la función del arte en nuestras sociedades.

 

Nox | La noche de la muda ceniza de Anne Carson

Nox_Portada

 

Si buscáis una obra de Anne Carson en una librería, os remitirán a la sección “Poesía”. Pero en ninguno de los libros de la poeta canadiense encontraréis lo que entendemos tradicionalmente por poesía. Sus textos suelen hacer trizas los renglones versados, las categorías y los géneros literarios al uso. Los suyos son libros del flujo, inauguran una escritura puramente “carsoniana”, reiteradamente híbrida. Cada una de sus obras es un espacio textual de experimentación y de análisis del lenguaje que desmantela y, asimismo, reconstruye el uso del ensayo, del poema, de la narración, de la traducción, de la escenificación, de la didascalia…

Nox es un ¿libro? de duelo que Anne Carson escribió y compuso en 2010 tras la muerte de su hermano mayor que llevaba los últimos veintidós años huido de la familia (en todo este lapso apenas intercambiaron cinco llamadas telefónicas y algunas postales), raptado por las drogas, fugado de la justicia, sombra errante que vagó por Europa e India con nombre y pasaporte falsos, y que muere inesperadamente en Copenhague en el año 2000.

Sin ser un poemario al uso, Nox es sin embargo una de sus obras más impregnada de poesía, quiero decir de ritmo, de pulso, de intensidades microscópicas, de secuencias rítmicas y vibratorias que entran en resonancia unas con otras: la hermana con su hermano, el aquí con su allá, la vida con la muerte, las lenguas muertas con la viveza de la lengua, la forma con el contenido, las sombras con la luz, la ocultación con la verdad, la ficción con la no ficción, la mudez con el poema, el tiempo bruscamente interrumpido con las interrupciones del tiempo de la memoria… Nox es una vertiginosa línea de fuga.

Luego, si Nox es un libro lo será por antonomasia : un conjunto de pliegos plegados en uno solo. Pliegues de la historia que “puede ser a la vez concreta e indescifrable”. Carson vs. Herodoto nos señala que quien la cuenta “puede ser el perro de la historia que merodea en torno a Asia menor recolectando fragmentos de silencio como zumbidos de su propia piel”. 

Nox es el sonido inaudible de este zumbido mudo. Mutmut.

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Nox es un exquisito artefacto con forma de caja que contiene los pliegues. Una tersa lápida de piedra gris que se abre y se desenrolla como un pergamino doblado en acordeón. Una única página-ola sin numeración reproduce el cuaderno original en el que la poeta fue ensamblando sus notas-huesos sobre el hermano —fragmentos de la Historiae de Herodoto, anotaciones manuscritas, recortes, postales, fotografías, collages, dibujos-garabatos, recuerdos de la vida de Michael—. Nox, conjunto de retazos para una vida fragmentaria. Carson tantea los pliegues de la pérdida rastreando una historia que contarse ante la ausencia del hermano. Con ese ¿QUIÉN ERAS TÚ? garabateado en blanco sobre la página ennegrecida (sección 2.1), Carson se muda en Isis y sale en busca de los pedazos de su hermano-Osiris. La caja-libro deviene sarcófago para el hermano muerto, huellas impresas en la ceniza muda. Caja de luto. Caja donde {des}hacer el duelo. Nox. Memorial. Epitafio. Elegía disgregada. Nox, un luminoso tributo a la ignorancia, a la oscuridad, a la inconsistencia de nuestro saber. Nox, la temida diosa primigenia de la noche, nacida de esa hendidura cósmica llamada Caos, madre del sueño, del destino y de la muerte — Noctis, nocte, noctum.

 

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Diez borrosos versos latinos, el poema 101 que Catulo dedica a su propio hermano muerto en circunstancias similares, abren la puerta del descenso acompañando a modo de salvoconducto a Carson-la-hermana que se adentra en las sombras: “Multas per gentes et multa per aequora vectus / advento has miseras, frater, ad inferias…”  “Muchas naciones y muchos mares atravesé, / hermano, para advenir a estas míseras exequias tuyas…”. Palabras de una lengua muerta para decir el hermano muerto, para interrogar en vano la ceniza muda —et mutam nequiquam alloquerer cinerem. Si no llegamos {siempre a tientas} a una traducción ¿definitiva?, si no logramos dar coherencia a un lenguaje desconocido, si no amamos las palabras muertas, ¿cómo hacemos las paces con los muertos? 

 

<< 1. 0.    Quería llenar mi elegía con diferentes tipos de luz. Pero la muerte nos hace mezquinos. No gastemos más tiempo en ello, pensamos, él está muerto. El amor nada puede cambiar. Las palabras nada pueden añadir. Por más que trate de evocar al brillante chico que era, sigue siendo una simple, inaudita historia. Entonces comencé a meditar sobre la historia. >>

 

Una por una, las sesenta y tres palabras que conforman los versos del poeta romano se vuelven puertas levógiras — entradas textuales (¿o son voces? ¿plegarias?) de ese lexicón del inframundo. La filología es el método al que acude Carson en busca de una luz lexicográfica para transitar por esa “habitación de la que no puedo salir”, de este lugar “compuesto enteramente de entradas” : traslada las palabras latinas al inglés, su idioma materno, como quien ronda y recoge los huesos perdidos para contar la historia desgajada que le permita convivir con la muerte de Michael sin ser succionada por ella. A medida que descompone, palabra a palabra, hueso a hueso, el poema latino sobre la ¿página izquierda?, reconstruye el relato de la vida del hermano muerto sobre la ¿página derecha? Nox es la columna vertebral medular, giróvaga, de Michael-Osiris-Lázaro, resucitado bajo nuestras manos de lectores ciegos cuando, siempre a tientas, desenrollamos la noche y tendemos un vertiginoso oído a la muda melopea de la ceniza liberándose de sus pliegues.

 

<< Perseguir los significados de una palabra, perseguir la historia de una persona, inútil esperar que llegue un torrente de luz. Las palabras humanas carecen de interruptor principal. Tan sólo son chispazos en la oscuridad. Después, la luminosa, vasta, trémula, precipitada, contumaz y vociferante red que las une se aferra a tu mente al regresar a la página que estabas intentando traducir. >>

 

Escribir. Traducir. Buscar el interruptor en la oscuridad. Conjurar el escalofrío del dolor. Exorcizar la muerte. Subsistir.

Carson escribe su noche como quien araña la lengua hasta desenterrar algo oculto arrastrándolo hacia la luz.

Nosotros abrimos la caja.

Ut nox.

Muriel Chazalon

7-9 octubre 2018

 

 

Anne Carson. Nox. Trad. Jeannette L. Clariond. Editorial Vaso Roto, 2018. 45€

 

 


Photograph © Beowulf Sheehan/PEN American Center
Anne Carson nació en Toronto (Canadá) en 1950.
Ensayista, traductora, en la actualidad enseña clásicas en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor. Latinista y helenista, conoce el mundo clásico grecolatino tan bien como todos los movimientos de vanguardia del siglo XX. De esta fusión surge una de las poesías más originales.

Foto de A.C. : Ben Okri © 2010 Beowulf Sheehan/PEN American Center

 

 

Marta Carrasco baila Perra de nadie

El último solo de Marta Carrasco, uno de los grandes nombres de la danza teatro de Catalunya. Un montaje multipremiado sobre empoderamiento femenino.

 

PerraDeNadie_c_DavidRuano

Perra de nadie es el último y premiado espectáculo de Marta Carrasco, referencia destacada de la danza teatro en nuestro país. Una artista única que ha reunido en este montaje a los personajes que durante años la han acompañado con sus confesiones en los escenarios.

 

A Girona, el 12 de octubre, a les 20h30. Sala La Planeta

Espectáculo casi sin texto.

 

  • Creación: Marta Carrasco
  • Dirección: Marta Carrasco, Pep Cors y Antoni Vilicic
  • Intérprete: Marta Carrasco
  • Iluminación: Quico Gutiérrez
  • Vestuario: Pau Fernández y Cia. Marta Carrasco
  • www.martacarrasco.com

De la misma artista de: B. Flowers (TA13), No sé si (TA11), Dies Irae (TA09), Bin & Go (TA08), Eterno? Això sí que no!(TA03), Mira’m (se dicen tantas cosas) (TA00), Blanc d’Ombra. Recordant Clamille Claudel (TA97), Aiguardent (TA95)

 

https://www.temporada-alta.com/es/espectaculo/perra-de-nadie/