Anne Carson busca el esplendor de Safo

AV-ppal-AnneCarson-SafoDetalle de la portada del libro ‘Si no, el invierno. Fragmentos de Safo’, de Anne Carson (Vaso Roto)

Anne Carson busca el esplendor de Safo en una gran traducción

WMagazín avanza, en primicia, la introducción que hace la poeta, ensayista e intelectual canadiense de su traducción de la poetisa de lesbos en ‘Si no, el invierno’. Su único poema completo y 192 fragmentos sobre el amor, el deseo, el matrimonio, el exilio y otros aspectos de la condición humana

Una doble noticia bella para la poesía: se publica en español la traducción que ha hecho Anne Carson de Safo en Si no, el invierno. Fragmentos de Safo bajo el sello Vaso Roto. Se trata de una edición trilingüe, griego, inglés y en español con traducción de la poeta Aurora Luque, que llegará a las librerías el 2 de diciembre de 2019. En este volumen la gran poeta, ensayista, intelectual y traductora canadiense presenta el poema Oda a Afrodita, el único completo, y 192 fragmentos de la poeta de Lesbos. La traducción de Carson ilumina las reflexiones de Safo (630 a.C.) sobre el amor, el deseo, el matrimonio, el exilio y otros aspectos de la condición humana. La versión que hace Aurora Luque, traducida del inglés de Carson, es formidable con el espíritu y la hondura y belleza de las palabras de Safo que cobran una gran actualidad y recuerdan su inmortalidad.

El libro es el mejor testimonio de la altura de Safo, de lo poco y fragmentado que ha llegado hasta nuestros días y al que Carson busca devolverle su esplendor. Como escribiera la narradora Betina González esta obra «es a la vez el palacio y la ruina, la presencia y la ausencia, la expresión y el concepto, la maravilla del ritmo roto y a la vez vivo de la poesía de Safo». Una pena que el Tiempo nos haya legado solo fragmentos, pero en este libro esos retazos de lírica cobran una fuerza y belleza inusitadas, destellos cuya presentación crean un juego muy literario e intemporal.

Ante esta gran noticia para la poesía, WMagazín avanza en primicia pasajes del prólogo que ha escrito Anne Carson sobre su traducción. Más de mil palabras que hablan de Safo, contextualizan su figura, lo que algunos grandes han dicho de la poetisa griega y la manera como ella se aproximó a su obra. Además, pasajes de los escritos de Safo.

La poeta canadiense Anne Carson (Toronto, 1950) es una de las escritoras más exquisitas y eruditas de la literatura contemporánea. Su obra es una creación nacida de Safo, del mundo clásico griego. Empezó con versos sobre la pasión, el amor romántico y el deseo erótico. Una escritora que rompe las etiquetas del género poesía porque sus textos son la conjunción de palabras y sensaciones y de imágenes y pensamientos que buscan la mejor forma de representarse ante los demás.

Anne Carson es ensayista, traductora y poeta. Se formó en Lenguas Clásicas en Canadá y Escocia y se ha desempeñado como profesora en la Universidad de Michigan, NYU, Princeton y McGill. El legado clásico atraviesa toda la obra de Carson, desde Eros el dulce-amargo hasta su más reciente reescritura de la Antígona de Sófocles, pasando por su novela en verso Autobiography of Red, un best-seller que ha sido definido como “poesía que seduce incluso a quienes no leen poesía”, y que fue aplaudido, entre otros, por Alice Munro y Michael Ondaatje. En 2010, Carson publicó Nox, uno de los libros más bellos y profundos surgido tras conocer la noticia de la muerte de su hermano a quien no había visto desde hacía 25 años y con quien apenas había hablado en ese lapso. Su anterior título es Float (2016).

El siguiente es un pasaje de la introducción de Si no, el invierno. Fragmentos de Safo:

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Por Anne Carson

Safo fue una música. Su poesía es lírica, es decir, compuesta para ser cantada con el acompañamiento de la lira. Interpela a su lira en uno de sus poemas (fr. 118) y menciona a menudo la música, las canciones y el canto. Los pintores de los antiguos vasos cerámicos la retratan con su instrumento. Los escritores tardíos le atribuyen tres inventos musicales: el del plectro, un instrumento para pulsar la lira (Suda); el de la péctide, un tipo particular de lira (Ateneo, El banquete de los sabios 14.635b); y el del modo mixolidio, un estilo exaltado también presente en los poetas trágicos, que lo aprendieron de Safo (Aristóxeno citado por Plutarco, Sobre la música 16.113c). Toda la música de Safo se ha perdido.

Safo fue también una poeta. Existe una hydria del siglo V a.C. en el Museo Nacional de Atenas que representa a Safo, identificada por su nombre, leyendo un papiro. Se trata de una imagen idealizada: se desconoce si ella en persona fue iletrada o no. Pero parece verosímil que las letras de sus canciones fueran puestas por escrito durante su vida o muy poco después de su muerte y que ya se encontraran sobre rollos de papiro hacia finales del siglo V a.C. En un rollo de papiro el texto está escrito en columnas, sin división de palabras ni puntuación ni alineación. Leer un texto así es dificultoso incluso cuando llega hasta nosotros en su integridad, cosa que no sucede con la mayoría de los papiros. De los nueve libros de poesía lírica que se dice que Safo compuso, ha sobrevivido completo un único poema. Todo lo demás son fragmentos.

Safo vivió en la ciudad de Mitilene en la isla de Lesbos, a partir del 630 a.C. aproximadamente. No se sabe cuándo murió. Su exilio en Sicilia en algún momento entre el 604 y el 595 a.C. se menciona en una inscripción antigua (el Mármol de Paros), pero nada se dice del motivo de ese exilio. Las fuentes biográficas mencionan a una madre, un padre, una hija, un marido y tres hermanos de Safo. Parece haber dedicado su vida a la composición de canciones; los eruditos de Alejandría las compilaron en nueve libros, de los que solamente el primero constaba de 1320 versos. La mayor parte de ello se ha perdido. El rostro de Safo se grabó en monedas acuñadas en Mitilene (véase G.M.A. Richter, Portraits of the Greeks, 1.70-72) y los poetas helenísticos la llamaron «la décima Musa» o «la Musa mortal» (véase Antología Palatina 9.506 y 7.14). El talante general de la opinión del mundo antiguo sobre su obra se resume en un comentario de Estrabón:

Safo [es] una cosa fascinante. Hasta donde sabemos, en toda la historia de la que hay memoria ninguna otra mujer puede apenas acercarse a rivalizar con ella en la gracia de su poesía. (13.2.3)

Las controversias sobre su ética personal y su modo de vida han ocupado el tiempo de muchísimas personas a lo largo de la historia de la erudición sáfica. Safo, al parecer, conoció y amó a mujeres con la misma hondura con la que compuso música. ¿Podemos dejar aquí el asunto? Como dijo Gertrude Stein:

Ella debió ser una mujer muy feliz. Ahora somos capaces de reconocer una fotografía. Somos capaces de conseguir lo que queremos. [Marry Nettie, Gertrude Stein Writings 1903‐1932 (Nueva York, 1999), 461]

 

Sobre el texto

Las rupturas son siempre, y fatalmente, reinscritas en
un viejo tejido que debe ser deshecho continuamente,
interminablemente.
J. Derrida, Positions (Chicago, 1981), 24

En general, el texto de esta traducción se basa en Sappho et Alcaeus. Fragmenta, editado por Eva-Maria Voigt (Ámsterdam, 1971). Incluyo todos los fragmentos publicados por Voigt de los que al menos una palabra resulta legible; en ocasiones he asumido variantes o conjeturas de su aparato crítico en mi traducción y éstas se discuten más adelante. Al traducir he intentado dejar todo lo que de cada poema pudiera leerse en el lenguaje más llano que he podido encontrar, empleando mientras fuera posible el mismo orden de palabras y de pensamientos que Safo usó. Me gusta pensar que cuanto más apartada me mantengo del camino, mejor se muestra Safo a través de él. Esto es una amable fantasía (la transparencia de sí) dentro de la que trabaja la mayoría de los traductores. Si aparece la luz

no arruinando la visión (como dice Safo) sino fortaleciendo, nutriendo y regando
[Elio Arístides, Discursos 18.4]

nosotros deshacemos una pequeña parte del tejido.

De marcas y lagunas

Los fragmentos de Safo son de dos clases: los preservados en papiro y los derivados de citas en autores antiguos. Cuando traduzco textos leídos sobre un soporte de papiros, he usado un único corchete cuadrado para dar una impresión de materia perdida, de manera que ] o [ indican o bien papiro destruido o bien presencia de letras no lo bastante legibles en algún lugar de ese renglón. No se trata de que cada hueco o resto ilegible esté señalado específicamente: ello convertiría la página en un torbellino de marcas e impediría la lectura. Los corchetes son más un gesto estético hacia la circunstancia papirológica que un registro exacto de ésta. No he usado corchetes al traducir pasajes, frases o palabras cuya existencia depende de las citas transmitidas por autores antiguos, ya que tales citas son incompletas con toda intención. Enfatizo la diferencia entre corchetes y no-corchetes
porque eso va a afectar a tu experiencia de lectura, si lo permites. Los corchetes son apasionantes. Incluso si te estás acercando a Safo en una traducción, no hay razón para que te pierdas el drama de intentar leer un papiro rasgado por la mitad o acribillado de agujeros o más pequeño que un sello de correos: los corchetes implican un espacio libre para la aventura de la imaginación.

Una carga más tediosa de silencio rodea las partículas de Safo citadas por escoliastas antiguos, gramáticos, metricólogos, etc., que desearon un toque de poesía para decorar alguna teoría propia y así aducir exempla fuera de su contexto. Por ejemplo, el gramático del siglo II d. C., Apolonio Díscolo, que compuso un tratado Sobre las conjunciones en el que quiso llamar la atención sobre la ortografía de la partícula interrogativa en distintos dialectos del griego antiguo, cita este verso de Safo:

¿Acaso anhelo todavía mi virginidad?

Apolonio Díscolo, Sobre las conjunciones
490 = Safo fr. 107 Voigt

¿La virginidad de quién? Habría sido estupendo saber si esta pregunta procede de una canción de boda (y así sería probablemente una imitación de la voz de la novia) o no (y en ese caso sería una posible observación personal de Safo). A Apolonio Díscolo no le interesan tales asuntos. O consideremos a Crisipo, filósofo del siglo III a.C., cuyo tratado Sobre las partículas negativas incluye esta negación de Safo:

Ninguna niña, pienso, que mire la luz del sol alcanzará
nunca una sabiduría como ésta.

Crisipo, Sobre las partículas negativas
13 = Safo fr. 56 Voigt

 

Poemas y fragmentos de Safo

1

Inmortal Afrodita de mente centelleante,
hija de Zeus, que tramas enredos seductores, te suplico
no me rompas con duros sufrimientos
señora, el corazón
pero ven hasta aquí si alguna vez antaño
atrapaste mi voz desde muy lejos
y al oírme dejaste de tu padre la casa
de oro, por venir,
unciendo tu carruaje. Y pájaros hermosos te trajeron,
rápidos gorriones sobre la negra tierra
agitando sus alas bajo el cielo a través
del espacio del aire.
Y llegaron. Mas tú, oh bienaventurada,
sonreías con tu rostro inmortal y preguntaste qué
(de nuevo ahora) había padecido y por qué
(de nuevo ahora) te llamaba
y qué quería yo tanto que ocurriera
en mi corazón loco. ¿A quién seduciré (de nuevo ahora)
para que a tu amor vuelva? ¿Quién, oh Safo,
comete una injusticia contra ti?
Porque si ella está huyendo, pronto perseguirá.
Si rechaza regalos, pronto los hará ella.
Y si es que no ama, pronto tendrá que amar
incluso no queriendo.
Ven ahora a mi lado. Líbrame de la dura
preocupación. Y todo lo que quiere
mi corazón lograr, lógralo. Y que tú
mi aliada seas.

***

Preferiría ver su deseable andar
y el juego de la luz sobre su rostro
antes que carros lidios o filas de soldados
con ganas de guerrear
] no es posible que ocurra
] rogar por compartir
]
]
]
]
]
hacia[
]
]
]
inesperadamente.

***

mensajero de primavera
ruiseñor con una voz de nostalgia

***

quiero decir algo pero el pudor
me retiene
si tuvieras un deseo de cosas buenas o bellas
y tu lengua no estuviera tramando decir una maldad,
el pudor no te haría bajar los ojos
sino que hablarías de lo que justo es

***

ni para mí la miel ni la abeja de la miel

 

Anne Carson, Si no, el invierno. Fragmentos de Safo. Edición trilingüe, traducción del inglés al español a cargo de Aurora Luque, Vaso Roto, 2019.

 

Anne Carson busca el esplendor de Safo en una gran traducción

 

Nox | La noche de la muda ceniza de Anne Carson

Nox_Portada

 

Si buscáis una obra de Anne Carson en una librería, os remitirán a la sección “Poesía”. Pero en ninguno de los libros de la poeta canadiense encontraréis lo que entendemos tradicionalmente por poesía. Sus textos suelen hacer trizas los renglones versados, las categorías y los géneros literarios al uso. Los suyos son libros del flujo, inauguran una escritura puramente “carsoniana”, reiteradamente híbrida. Cada una de sus obras es un espacio textual de experimentación y de análisis del lenguaje que desmantela y, asimismo, reconstruye el uso del ensayo, del poema, de la narración, de la traducción, de la escenificación, de la didascalia…

Nox es un ¿libro? de duelo que Anne Carson escribió y compuso en 2010 tras la muerte de su hermano mayor que llevaba los últimos veintidós años huido de la familia (en todo este lapso apenas intercambiaron cinco llamadas telefónicas y algunas postales), raptado por las drogas, fugado de la justicia, sombra errante que vagó por Europa e India con nombre y pasaporte falsos, y que muere inesperadamente en Copenhague en el año 2000.

Sin ser un poemario al uso, Nox es sin embargo una de sus obras más impregnada de poesía, quiero decir de ritmo, de pulso, de intensidades microscópicas, de secuencias rítmicas y vibratorias que entran en resonancia unas con otras: la hermana con su hermano, el aquí con su allá, la vida con la muerte, las lenguas muertas con la viveza de la lengua, la forma con el contenido, las sombras con la luz, la ocultación con la verdad, la ficción con la no ficción, la mudez con el poema, el tiempo bruscamente interrumpido con las interrupciones del tiempo de la memoria… Nox es una vertiginosa línea de fuga.

Luego, si Nox es un libro lo será por antonomasia : un conjunto de pliegos plegados en uno solo. Pliegues de la historia que “puede ser a la vez concreta e indescifrable”. Carson vs. Herodoto nos señala que quien la cuenta “puede ser el perro de la historia que merodea en torno a Asia menor recolectando fragmentos de silencio como zumbidos de su propia piel”. 

Nox es el sonido inaudible de este zumbido mudo. Mutmut.

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Nox es un exquisito artefacto con forma de caja que contiene los pliegues. Una tersa lápida de piedra gris que se abre y se desenrolla como un pergamino doblado en acordeón. Una única página-ola sin numeración reproduce el cuaderno original en el que la poeta fue ensamblando sus notas-huesos sobre el hermano —fragmentos de la Historiae de Herodoto, anotaciones manuscritas, recortes, postales, fotografías, collages, dibujos-garabatos, recuerdos de la vida de Michael—. Nox, conjunto de retazos para una vida fragmentaria. Carson tantea los pliegues de la pérdida rastreando una historia que contarse ante la ausencia del hermano. Con ese ¿QUIÉN ERAS TÚ? garabateado en blanco sobre la página ennegrecida (sección 2.1), Carson se muda en Isis y sale en busca de los pedazos de su hermano-Osiris. La caja-libro deviene sarcófago para el hermano muerto, huellas impresas en la ceniza muda. Caja de luto. Caja donde {des}hacer el duelo. Nox. Memorial. Epitafio. Elegía disgregada. Nox, un luminoso tributo a la ignorancia, a la oscuridad, a la inconsistencia de nuestro saber. Nox, la temida diosa primigenia de la noche, nacida de esa hendidura cósmica llamada Caos, madre del sueño, del destino y de la muerte — Noctis, nocte, noctum.

 

Nox_Vaso Roto

 

Diez borrosos versos latinos, el poema 101 que Catulo dedica a su propio hermano muerto en circunstancias similares, abren la puerta del descenso acompañando a modo de salvoconducto a Carson-la-hermana que se adentra en las sombras: “Multas per gentes et multa per aequora vectus / advento has miseras, frater, ad inferias…”  “Muchas naciones y muchos mares atravesé, / hermano, para advenir a estas míseras exequias tuyas…”. Palabras de una lengua muerta para decir el hermano muerto, para interrogar en vano la ceniza muda —et mutam nequiquam alloquerer cinerem. Si no llegamos {siempre a tientas} a una traducción ¿definitiva?, si no logramos dar coherencia a un lenguaje desconocido, si no amamos las palabras muertas, ¿cómo hacemos las paces con los muertos? 

 

<< 1. 0.    Quería llenar mi elegía con diferentes tipos de luz. Pero la muerte nos hace mezquinos. No gastemos más tiempo en ello, pensamos, él está muerto. El amor nada puede cambiar. Las palabras nada pueden añadir. Por más que trate de evocar al brillante chico que era, sigue siendo una simple, inaudita historia. Entonces comencé a meditar sobre la historia. >>

 

Una por una, las sesenta y tres palabras que conforman los versos del poeta romano se vuelven puertas levógiras — entradas textuales (¿o son voces? ¿plegarias?) de ese lexicón del inframundo. La filología es el método al que acude Carson en busca de una luz lexicográfica para transitar por esa “habitación de la que no puedo salir”, de este lugar “compuesto enteramente de entradas” : traslada las palabras latinas al inglés, su idioma materno, como quien ronda y recoge los huesos perdidos para contar la historia desgajada que le permita convivir con la muerte de Michael sin ser succionada por ella. A medida que descompone, palabra a palabra, hueso a hueso, el poema latino sobre la ¿página izquierda?, reconstruye el relato de la vida del hermano muerto sobre la ¿página derecha? Nox es la columna vertebral medular, giróvaga, de Michael-Osiris-Lázaro, resucitado bajo nuestras manos de lectores ciegos cuando, siempre a tientas, desenrollamos la noche y tendemos un vertiginoso oído a la muda melopea de la ceniza liberándose de sus pliegues.

 

<< Perseguir los significados de una palabra, perseguir la historia de una persona, inútil esperar que llegue un torrente de luz. Las palabras humanas carecen de interruptor principal. Tan sólo son chispazos en la oscuridad. Después, la luminosa, vasta, trémula, precipitada, contumaz y vociferante red que las une se aferra a tu mente al regresar a la página que estabas intentando traducir. >>

 

Escribir. Traducir. Buscar el interruptor en la oscuridad. Conjurar el escalofrío del dolor. Exorcizar la muerte. Subsistir.

Carson escribe su noche como quien araña la lengua hasta desenterrar algo oculto arrastrándolo hacia la luz.

Nosotros abrimos la caja.

Ut nox.

Muriel Chazalon

7-9 octubre 2018

 

 

Anne Carson. Nox. Trad. Jeannette L. Clariond. Editorial Vaso Roto, 2018. 45€

 

 


Photograph © Beowulf Sheehan/PEN American Center
Anne Carson nació en Toronto (Canadá) en 1950.
Ensayista, traductora, en la actualidad enseña clásicas en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor. Latinista y helenista, conoce el mundo clásico grecolatino tan bien como todos los movimientos de vanguardia del siglo XX. De esta fusión surge una de las poesías más originales.

Foto de A.C. : Ben Okri © 2010 Beowulf Sheehan/PEN American Center

 

 

Anne Carson. Autobiografía de rojo

Mark Rothko_Red equal signMark Rothko. Orange red orange. 1961-1962

 

A la larga Gerión aprendió a escribir.

María, la amiga de su madre, le regaló un hermoso cuaderno japonés con portada fluorescente. En la portada Gerión escribió Autobiografía. Adentro anotó los hechos.

 

Totalidad de hechos que se conocen acerca de Gerión.

Gerión era un monstruo todo en él era rojo. Gerión vivía

en una isla del Atlántico llamada el Lugar Rojo. La madre de Gerión

era un río que desemboca en el mar el Río de la Dicha Roja el padre de Gerión

era oro. Algunos dicen que Gerión tenía seis manos seis pies algunos dicen que alas.

Gerión era rojo también lo era su extraño ganado rojo. Heracles llegó un

día mató a Gerión se llevó el ganado.

 

Después de los Hechos puso Preguntas y Respuestas.

PREGUNTAS ¿Por qué mató Heracles a Gerión?

1. Por violento

2. Lo tuvo que hacer era uno de Sus Trabajos (10°)

3. Se le metió la idea de que Gerión era la Muerte de otro modo podría vivir para siempre.

FINALMENTE

Gerión tenía un perrito rojo Heracles también lo mató.

De dónde saca sus ideas, dijo la maestra. Era día de Padres y Maestros en la escuela.

Estaban sentados codo a codo en los escritorios diminutos.

Gerión vio cómo su madre se quitaba una brizna de tabaco de la lengua antes de decir:

¿Alguna vez escribe algo que tenga un final feliz?

Gerión se quedó pensativo.

Luego se estiró y con cuidado retiró la hoja escrita de la mano de la maestra.

Se encaminó a la parte posterior del aula, se sentó frente a su escritorio de siempre y sacó un lápiz.

Nuevo Final.

Por todo el mundo, las hermosas brisas rojas continuaron soplando en armonía.

 

Anne Carson, Autobiografía de Rojo (Fragmento), Editorial Calamus, Trad. Tedi López Mills, 2008

(Existe una nueva edición del libro en la editorial Pre-Textos (2016) con traducción de Jordi Doce.)

 

Photograph © Beowulf Sheehan/PEN American CenterAnne Carson nació en Toronto (Canadá) en 1950. Poeta, ensayista, traductora y catedrática de estudios clásicos, ha dado clase en las universidades de McGill, Michigan y Princeton. Su tesis doctoral sobre Safo se publicó en 1986 con el título de Eros the Bittersweet [traducido en la editorial Dioptrías]. Desde entonces ha publicado varios volúmenes misceláneos de poemas y ensayos, entre ellos Glass, Irony and God (1992), Plainwater: Essays and Poetry (1995), Men in the Off Hours (Premio Griffin de poesía, 2000), The Beauty of the Husband (2001, Premio T.S. Eliot de poesía), Decreation. Poetry, Essays, Opera (2005) y NOX (2010). Ha reunido sus traducciones de Safo en el volumen If Not, Winter (2002). También ha traducido la Orestíada de Esquilo y varias obras de Eurípides (su versión de Ifigenia en Táuride es de 2014). Su novela en verso Autobiography of Red se publicó en 1998 con gran éxito crítico y comercial. Quince años más tarde, en 2013, vio la luz una segunda parte con el título de Red Doc. En España se han publicado hasta la fecha La belleza del marido (un ensayo narrativo en 29 tangos) (Lumen, 2003; trad. Ana Becciu), Hombres en sus horas libres (Pre-Textos, 2007; trad. Jordi Doce), Decreación (Vaso Roto, 2014; trad. Jeannette L. Clariond) y Eros: poética del deseo (Dioptrías, 2015; trad. Inmaculada Pérez Parra). [Nota de la editorial Pre-Textos]

La editorial Vaso Roto publicó en 2016 Albertina (el personaje principal de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust), y acaba ahora de publicar Tipos de agua (2018), un ensayo escrito en forma de diario acerca del viaje que realizó la autora haciendo el camino de Santiago (incluido en Plainwater). [Nota mía]

 

Poema de Anne Carson: “Ensayo sobre las cosas en las que más pienso”

 

crason

 

En el error.

Y en sus emociones.

Estar a punto del error es una condición del miedo.

Estar en medio del error es estar en un estado de locura y de derrota.

Darte cuenta de que has cometido un error produce vergüenza y remordimiento.

¿O sí?

 

Veamos.

Mucha gente, incluyendo a Aristóteles, opina que el error

es un suceso mental interesante y valioso.

Cuando habla de la metáfora en su Retórica,

Aristóteles dice que hay tres tipos de palabras:

las extrañas, las ordinarias y las metafóricas.

 

“Las palabras extrañas simplemente nos descolocan;

las palabras ordinarias nos transmiten lo que ya sabíamos;

usando metáforas es como nos topamos con lo nuevo y con lo fresco”

(Retórica, 1410b10-15).

¿En qué consiste esa frescura de las metáforas?

Aristóteles dice que la metáfora hace que la mente se experimente a sí misma

 

en el acto de cometer un error.

Ve la mente como algo que se mueve a lo largo de una superficie plana

hecha de lenguaje ordinario

y luego de repente

esa superficie se rompe o se complica.

Emerge lo inesperado.

 

Al principio parece raro, contradictorio o incorrecto.

Y después sí tiene sentido.

Y es en ese momento cuando, según Aristóteles,

la mente se dirige a sí misma y se dice:

“¡Qué verdad es! ¡Y aun así cómo lo había malinterpretado yo todo!”

Es posible aprender una lección de los errores auténticos de las metáforas.

 

No es solo que las cosas no son lo que parecen,

y de ahí que nos confundamos;

además, dicha equivocación es en sí valiosa.

Pero esperad un momento, dice Aristóteles,

hay mucho que ver y sentir por ahí.

Las metáforas le enseñan a la mente

 

a disfrutar del error

y a aprender

de la yuxtaposición entre lo que es y lo que no es.

Hay un proverbio chino que dice:

un pincel no puede escribir dos caracteres en la misma pincelada.

Y aun así

 

eso es justamente lo que hace un buen error.

Veamos un ejemplo.

Es un fragmento de cierto poema griego antiguo

que contiene un error de aritmética.

Por lo visto el poeta no sabe

que 2+2=4.

 

Fragmento Alkman 20:

[?] lo cual hacen tres estaciones, verano

e invierno y en tercer lugar otoño

y en cuarto lugar primavera cuando

hay florecimientos pero comer suficiente

no lo es.

 

Alkman vivió en Esparta en el s. VII a.C.

Entonces Esparta era un estado pobre

y es improbable

que Alkman llevara una vida de rico bien alimentado.

Este hecho es el contexto de sus observaciones

que desembocan en el hambre.

 

Siempre tenemos la sensación de que el hambre

es un error.

Alkman hace que experimentemos este error

con él

mediante un uso efectivo del error computacional.

Para un poeta espartano pobre sin nada

 

en sus bolsillos

al final del invierno,

ahí viene la primavera

como una ocurrencia a deshora de la economía natural,

la cuarta en una serie de tres,

desequilibrada su aritmética

y su verso yámbico.

 

El poema de Alkman se parte en dos a mitad camino con ese metro yámbico

sin dar ninguna explicación

sobre de dónde viene la primavera

o sobre por qué los números no nos ayudan

a controlar mejor la realidad.

 

Tres cosas me gustan del poema de Alkman.

Primero, que es pequeño,

ligero

y económico de una manera más que perfecta.

Segundo, que parece sugerir la presencia de ciertos colores como el verde pálido

sin ni siquiera nombrarlos.

 

Tercero, que consigue sacar a relucir

algunas preguntas metafísicas de primer orden

(como la de Quién hizo el mundo)

sin un análisis excesivo.

Fijémonos en que en el predicado verbal “lo cual hacen” en el primer verso

no hay sujeto: [?]

 

Es muy poco habitual en griego

que el predicado verbal no tenga sujeto; de hecho,

es un error gramatical.

Si les preguntáis, los filólogos estrictos os dirán

que este error no es más que un accidente de transmisión,

que el poema tal y como nos ha llegado

con toda seguridad es un fragmento suelto

de un texto más extenso

y que es casi seguro que Alkman nombró

al agente de la creación

en los versos precedentes.

Bueno, puede ser.

 

Pero, como sabéis, el principal objetivo de la filología

es reducir todo placer textual

a un mero accidente histórico.

Y no me siento cómoda con la idea de que podemos saber exactamente

qué es lo que quiere decir el poeta.

Por lo tanto, dejemos el interrogante aquí

 

al comienzo del poema

y admiremos la valentía de Alkman

a la hora de confrontar aquello que queda entre paréntesis.

La cuarta cosa que me gusta

del poema de Alkman

es la impresión que da

 

de hacer que se desembuche la verdad, en contra de sí misma.

Muchos poetas aspiran

a conseguir este tono de lucidez inadvertida

pero pocos se dan cuenta tan fácilmente como Alkman.

Por supuesto, su simplicidad es un fake.

Alkman no es para nada simple,

es un maestro de la organización

(o lo que Aristóteles llamaría un “imitador”

de la realidad).

La imitación (mímesis, en griego)

es el término que utiliza Aristóteles para designar a los errores auténticos de la poesía.

Lo que me gusta de este término

 

es la facilidad con la que admite

que aquello con lo que nos las vemos cuando hacemos poesía es el error,

la obstinada creación del error,

el rompimiento deliberado y la complicación de los errores

de los cuales puede emerger

lo inesperado.

 

Así que un poeta como Alkman

deja a un lado el miedo, la ansiedad, la vergüenza, el remordimiento

y el resto de emociones tontas que asociamos con el hecho de cometer errores

para aceptar

la verdad verdadera.

La verdad verdadera en el caso de los humanos es la imperfección.

 

Alkman rompe con las reglas de la aritmética

y hace peligrar la gramática

y no da pie con bola en cuanto a la forma métrica de sus versos

para llevarnos a aceptar este hecho.

Al final del poema el hecho sigue ahí

y probablemente Alkman no tiene menos hambre.

 

Sin embargo, algo ha cambiado en el coeficiente de nuestras expectativas.

Porque, haciendo que nos equivocáramos,

Alkman ha perfeccionado algo.

Sí, ha mejorado algo, ha mejorado algo de una manera

más que perfecta.

Con un solo pincel.

 

Vallejo & Co. presenta, en exclusiva, la traducción al español del poema “Essay on What I Think About Most”, de Anne Carson uno de los poemas más estudiados y leídos de la prestigiosa poeta canadiense y perteneciente a su poemario Men in the Off Hours (2000). La versión al español es de la poeta Berta García Faet.

http://www.vallejoandcompany.com/poema-ensayo-sobre-las-cosas-en-las-que-mas-pienso-de-anne-carson/

Crédito de la foto: (izq.) http://www.thecustomhouse.wordpress.com / (der.) www.amenaviajes.com

 

Anne Carson (Toronto-Canadá, 1950). Poeta, ensayista, traductora y catedrática de estudios clásicos. Graduada por la Universidad de Michigan (EE. UU.) y Doctora Honoris Causa por la Universidad de Toronto (Canadá). Ha sido profesora en su casa de estudios y en la Universidad Mc Gill. Entre otros premios ha recibido el Premio Literario Lannan (1996), Premio Pushcart (1997), la Beca Guggenheim (1998), la Beca MacArthur (2000), el Premio de Poesía Griffin (2001), etc. Ha publicado en poesía Short Talks (1992), Glass, Irony and God (1995), Plainwater: Essays and Poetry (1996), Autobiography of Red (1998), Men in the Off Hours (2000), The Beauty of the Husband: A Fictional Essay in 29 Tangos (2001), Decreation: Poetry, Essays, Opera (2005), NOX (2010), Red Doc (2013), Antigonick (2015), Float (2016) y en otros géneros Eros the Bittersweet: An Essay (1986).

En castellano:

  • La belleza del marido: un ensayo narrativo en 29 tangos, Trad. Ana Becciu, Lumen, 2003
  • Hombres en sus horas libres, Trad. Jordi Doce, Pre-Textos, 2007
  • Decreación (poesía, ensayos, opera), Trad. Jeannette L. Clariond, Vaso Roto, 2014
  • Eros: poética del deseo, Prólogo y traducción Mirta Rosenberg, Dioptrías, 2015
  • Albertine, Trad. Jorge Esquinca, Vaso Roto, 2015
  • Autobiografía de rojo, Trad. Jordi Doce, Pre-Textos, 2016

 

https://www.fantasticmag.es/decreacion-anne-carson/

https://es.wikipedia.org/wiki/Anne_Carson

 

 

El dios lobo. Anne Carson

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Como una pintura seremos borrados, nadie puede permanecer.
Vi mi vida como un lobo trotando por la carretera
e interrogué a las mujeres de ese lugar.

Algunos consideran al lobo como inmortal, dijeron.
Pero sabéis, esto sólo ocurrió en un caso y los lobos
mueren regularmente por diversas causas –

Los osos los matan, los tigres los cazan,
contraen epilepsia,
se atragantan transversalmente con un hueso de salmón,

corren a la muerte nadie sabe por qué –
pero tal vez nunca oísteis hablar
de sus problemas auditivos.

Tienen muy buen oído,
pueden escuchar pasar una nube por encima de ellos.
Pero a veces ocurre

que una semilla llevada por el viento se aloja en su canal auditivo
y perturba su equilibrio.
Se vuelven entonces locos tratando de mantenerse en pie,

sin nada con qué vincularse.
Mueren de ira.
Sólo uno, que sepamos, aprendió a acomodarse de ese mal.

Caminó a pasos cortos al principio.
Usando las corrientes ascendentes.
Lo llaman Huizkol,

que significa
El-que-tiene-buen-porte-en-primavera.
Las cosas son tan difíciles como las hacéis.

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Versión del poema en castellano de Muriel Chazalon

The Wolf God

Like a painting we will be erased, no one can remain. / I saw my life as a wolf loping along the road / And I questioned the women of that place. // Some regard the wolf as immortal, they said. / Now you know this only happened in one case and that Wolves / die regularly of various causes —// Bears kill them, tigers hunt them, / They get epilepsy, / They get a salmon bone crosswise in their throat,// They run themselves to death no one knows why/ — But perhaps you never heard / Of their ear trouble.// They have very good ears, / Can hear a cloud pass overhead. / And sometimes it happens // That a windblown seed will bury itself in the aural canal Displacing equilibrium. / They go mad trying to stand upright, //Nothing to link with. / Die of anger. / Only one we know learned to go along with it. // He took small steps at first. / Using the updrafts. / They call him Huizkol, // That means Looks Good in Spring. / Things are as hard as you make them.

Anne Carson. Glass, Irony, and God, 1995. New Directions.

Traducción francesa, Verre, Ironie et Dieu. Paris: José Corti.

La nota biográfica de Anne Carson (Toronto, Canadá, 1950) es siempre muy escasa. Profesora de griego clásico—especialista en Safo—, parece tener un respeto nulo —sanísimo— por las formas y los géneros tal y como las reglas dictan.

http://es.wikipedia.org/wiki/Anne_Carson