El grial de Joseph Campbell

Editorial Atalanta reúne los textos sobre el tema del gran mitólogo estadounidense


El grial de Joseph Campbell
Galahad, Parzival y Bohort cargan con el Santo Grial. Iluminación de Evrard d’Espinques para la ‘Queste del saint graal’ (hacia 1479) APIC/Getty Images


 | BARCELONA | La Vanguardia | 06/06/2019 

 

Pocas historias hay más fascinantes que la del Grial, ese objeto mágico –¿piedra, caldero, cáliz, plato?– que aparece en tantos relatos medievales, especialmente los recogidos en la llamada Materia de Bretaña o ciclo artúrico.

Su magnetismo se ha mantenido hasta hoy, como bien saben los seguidores de la serie Indiana Jones y otros emblemas de la cultura popular, donde su búsqueda es un leitmotiv recurrente.

El gran estudioso de los mitos Joseph Campbell (1904-1987) estipuló en su día que la del Grial constituye posiblemente la más destacada mitología europea, y a ella se refiere en algunos capítulos del cuarto volumen de su magna obra Las máscaras de Dios, que para los interesados en el tema sabían a poco.

La editorial Atalanta de Jacobo Siruela e Inka Martí, que está recuperando la obra completa de Campbell, acaba de publicar un libro que su autor no vio en vida. La historia del Grial recopila un conjunto de textos dispersos que el escritor dedicó a esta cuestión, y que su discípulo Evans Lansig Smith, buceando en los fondos de la Fundación Joseph Campbell en San Anselmo, California (130 cajas, según estipula) localizó y ha puesto en solfa, estructurados y bien editados.

Campbell considera que el brillante periodo en el que surgieron los relatos artúricos (y también las grandes catedrales), años 1150 a 1250, es el correlato del periodo homérico, y donde se configura la mentalidad “propiamente europea”: al confluir la cultura grecorromana con la de los celtas y los germanos se define una sociedad de individuos, que no son súbditos sino ciudadanos del Estado que han creado.

El gran mitólogo estadounidense Joseph Campbell, autor de 'Las máscaras de Dios' y la póstuma, y recién aparecida, 'Historia del grial' (Ed. Atalanta).
El gran mitólogo estadounidense Joseph Campbell, autor de ‘Las máscaras de Dios’ y la póstuma, y recién aparecida, ‘Historia del grial’ (Ed. Atalanta). (Bettmann / Getty)


Para el estudioso, el Parzival de Wolfram von Eschenbach constituiría la obra literaria más destacada de la edad media, superior a la de Dante. Campbell glosa los reflejos orientales de muy distinta índole que aparecen en ella, como el requerimiento (a los caballeros) de virtudes que la emparentan con el budismo: abandono de la furia de las pasiones, impavidez ante el rostro de la muerte, indiferencia ante la opinión del mundo, y compasión.

 

Un mito universal

El Grial, símbolo de la vida auténtica

 

Su búsqueda tendría que ver con una indagación interior, “con el desarrollo del carácter, con llevar una conducta íntegra, con alumbrar las propias posibilidades y volverlas gloriosas en el mundo”

 

El ciclo artúrico propone una reflexión sobre cuestiones como la religión y el poder. Su tema esencial, resume Campbell, es el del Rey Pescador, último protector del Santo Grial. Ha sido herido en los genitales y, como consecuencia, la tierra que gobierna permanece baldía. Solo un inocente que le haga la pregunta correcta -¿qué significa el cortejo de doncellas que desfilan con extraños objetos frente al dolorido monarca?- podrá curarle.

En el ciclo entran en conflicto las nociones de amor de la época: el adúltero de los trovadores y el conyugal de los caballeros cristianos. Y también sus caminos sin retorno: Merlín, en su vejez, enamorado de Viviana, accedió a enseñarle sus artes mágicas, que ella aprovechó para encerrarle en una torre donde permanece desde entonces, eternamente invisible. Sólo el sonido de su voz entre los árboles llega hasta los caballeros que vagan por el bosque.

Pero, sobre todo, la búsqueda del Grial tendría que ver con una indagación interior, “con el desarrollo del carácter, con llevar una conducta íntegra, con alumbrar las propias posibilidades y volverlas gloriosas en el mundo”. La voluntad, en suma, de vivir una vida auténtica. Y allí es donde su carácter universal, por encima del acontecimiento histórico, de la época, se haría explícito.

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20190606/462706099500/joseph-cambell-grial-atalanta.html

 

Byung-Chul Han: “El ocio se ha convertido en un insufrible no hacer nada”

 

El filósofo coreano Byung-Chul Han.
FOTOGRAFÍAS: JULIEN MIGNOT | GETTY | ISABELLA GRESSER

 

LUIS MARTÍNEZ| Berlín | 12 FEB. 2019 

Nacido en Corea del Sur y formado en Alemania, es el pensador de referencia del nuevo milenio y el que critica con mayor dureza los vicios de la sociedad digital: de la dependencia de las redes al atracón de series. Ahora publica ‘Buen entretenimiento’

Cuenta Byung-Chul Han (Seúl, 1959) que empezó a interesarse por la Filosofía por un problema de exceso de atención. Leía demasiado despacio. Su incapacidad para adecuar su ritmo de lectura al que, según él, exige la literatura, le llevó a interesarse por la primera de las ciencias. Y fue ahí, en la lenta descripción de cada palabra alemana donde empezó a familiarizarse con la revolución del sentido de Husserl y los laberintos etimológicos y polisémicos de Heidegger. Y ahí sigue.

Han sigue leyéndolo todo, realidad incluida, según su particular sentido de la cadencia; consciente de que lo que importa antes que nada es el propio tiempo. Cada uno de sus libros, todos publicados en español por Herder, ha servido para dibujar con precisión los contornos de la sociedad digital que nos habita. La explotación ha devenido autoexplotación (La sociedad del cansancio), el infierno de lo igual ha aniquilado el verdadero sentido del otro (La agonía del Eros), la represión ha sido sustituida por el exceso de información y de placer (La expulsión de lo distinto), y el entretenimiento ha sido absorbido por la imperiosa necesidad de producir (aquí, su último y fulgurante ensayo Buen entretenimiento). Y así.

Byung Chul-Han se toma su tiempo hasta para responder un cuestionario que solicita por escrito y en alemán. De las 17 preguntas que le enviamos responde 10. O mejor, funde las respuestas de unas en otras y descarta las, quizá, demasiado genéricas (sobre el sentido de la cultura) o demasiado concretas (sobre su serie favorita). El resultado es una entrevista tallada en la precisión misma del tiempo. Y, en efecto, de eso se trata. Como él mismo dice lo que cuenta es devolver no tanto el sentido, que también, como “la fragancia” al tiempo.



https://www.elmundo.es/papel/lideres/2019/02/12/5c61612721efa007428b45b0.html?fbclid=IwAR3lBJzhG-7pHFudKculeTiuUR9_U8U_Xon39rL5SVCI1jlhT06XPIZ5s-k

 

Muriel Chazalon | Un lexique fractal de l’œuvre de Kenneth White

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¡ G r a t i t u d !

Mi estudio “L’œuvre de Kenneth White. Un lexique fractal”, recién salido de la imprenta de las Éditions Isolato (Francia) donde estaba desde hace 5 años, ha llegado por fin! Una bella y cuidada edición, sobria, elegante. Imposible pedir más! Estará en librería (al menos en Francia) a partir del 7 de junio.

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De momento, para hacer boca, os traduzco la contraportada y os dejo con el índice de los términos :

A partir de un enfoque intelectual abierto y totalizador, Kenneth White ha elaborado durante más de 50 años de escritura, de investigación, y de sucesivas publicaciones, una obra profundamente coherente. De esta obra “e-norme” (fuera de normas) emerge un “extravagante” corpus de términos significativos y característicos, de ideas singulares, de conceptos y nociones clave que quisimos reunir en este léxico. Las sesenta y nueve entradas que lo componen dibujan, cruzándose entre sí, una cartografía de geometría fractal, con el fin de acompañar, complementar o introducir al lector en el pensamiento y en la obra original de este nómada intelectual, logrando así una mejor comprensión de su unidad y de su especificidad. Este léxico fractal –verdadero log-book, “libro-del-logos” como le gusta a este poeta-pensador traducirlo– va dirigido a los investigadores, a los estudiosos y a todos aquellos que desean descubrir la geopoética o que, practicándola desde hace tiempo, quieren ampliar su conocimiento de la obra-en-curso de este excepcional europeo franco-escocés — sus coordenadas, sus derivas, sus desafíos y el amplio alcance de su proyecto poético global. 

M. Ch.

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<< Nunca trabajé en un clima de esperanza o de expectativa – lo que significa, en toda lógica, que no puedo perder la esperanza ni sentirme desesperanzado. Trabajo como el árbol crece, como el océano circula alrededor de la tierra.

Y nunca olvidé aquella descripción, que hizo Daniel Rops, de algunos monjes que, en una época desastrosa, calamitosa, el final de la Edad-Media, en la que los libros se descomponían en las bibliotecas, creaban “inmensas obras –para nadie, para nada”. >>

Kenneth White

 

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CO-VIBRACIÓN

El pasado jueves tuvo lugar en el Centro Ronda-Barcelona, una demostración de creación de obra a cargo del maestro Kenryo Hara y de los artistas del grupo Bokkoku.

Su obra no es ni caligrafía, ni pintura, trazan caracteres ancestrales de la cultura de los ideogramas anteriores a los Kanji.

La obra de Marta Montcada  comparte el espacio expositivo con los mencionados artistas japoneses y a ella hay que agradecer, la absolutamente exquisita presentación y traducción del evento.

Al entrar en la galería, una certeza: la conexión del Universo de estos artistas  con “La ascesis creadora de Fabienne Verdier y de Chantal Maillard”.

Al igual que con los dossieres, al acercarse, la obra se despliega, se abre, muestra.

Antes de iniciarse la demostración, en la sala hay una atmósfera especial, de emoción contenida, como intuyendo la importancia de lo que iba a suceder.

Lo primero que llama la atención son los movimientos de los artistas, delicados, ligeros, precisos y a la vez con una fuerza  y una potencia sorprendentes. El maestro Kenryo Hara es amable, delgado, casi enjuto, pero su presencia llenaba totalmente el espacio y de una forma especial.

Marta Montcada informó que tanto el grupo, como las obras expuestas, habían llegado del Japón el día anterior al acontecimiento y, al empezar su actuación, la sensación fue de que también los caracteres que trazaban, llegaban desde un lugar muy lejano y silencioso. Cosmogónico.

Y acogidos por el silencio de la sala, a la par que en el papel aparecían los trazos, acudieron algunos sonidos, el de una flecha cruzado el aire, el aleteo de un pájaro que levanta el vuelo, el del pincel y la tinta en el preciso instante de su encuentro con el papel, chasquido de apertura, maravilloso!!  El sonido del pincel corriendo sobre el blanco del papel, como un animal lleno de vida, alegre, veloz…

Instantes de contemplación, de conciencia de lo que esta “sucediendo”. Paz.

Marta Montcada también explicó algo muy hermoso y es que en la actuación de los artistas, hay un doble hacer. En el exterior, con pincel y tinta la obra se crea, paralelamente, en su interior, el artista con cincel imaginario graba los mismos trazos. Lo que sucede dentro, sucede fuera. Unidad.

Es un atrevimiento intentar dar cuenta de lo sucedido, tan inexplicable, tan subjetivo. Este texto sólo pretende ser una forma de agradecimiento. Haber podido estar allí no fue algo sin importancia.

Juntar las manos delante del maestro, inclinar la cabeza, dar las gracias con el corazón. En silencio.

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Siri Hustvedt, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019

El jurado considera que la obra de la escritora estadounidense “incide en algunos de los aspectos que dibujan un presente convulso y desconcertante, desde una perspectiva de raíz feminista”

Barcelona 
Siri Hustvedt, en abril de 2017, en Barcelona. En vídeo, la escritora es elegida Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019. NURPHOTO GETTY | VÍDEO: EPV


La escritora estadounidense Siri Hustvedt (Northfield, Minnesota, 1955) ha ganado el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019. El acta, que ha sido leída este mediodía en Oviedo por el presidente del jurado y director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, ha destacado que la obra de Hustvedt es “una de las más ambiciosas del panorama actual de las letras” e “incide en algunos de los aspectos que dibujan un presente convulso y desconcertante, desde una perspectiva de raíz feminista”. Tanto desde la ficción como desde el ensayo, Hustvedt aborda los temas “como una intelectual preocupada por las cuestiones fundamentales de la ética contemporánea”, ha valorado el jurado. Autores como Fred Vargas, Adam Zagajewski, Richard Ford, Leonardo Padura o John Banville han recibido el galardón en las últimas ediciones.

Hustvedt ha tenido que luchar casi los 64 años que cuenta contra dos tópicos que le molestan especialmente: ser definida como “la esposa de…” por estar casada con el reputado escritor Paul Auster (que también recibió este premio en 2006), y la de que las mujeres no están especialmente dotadas para el pensamiento en general y la ciencia en particular. Ante ambos tópicos ha salido victoriosa la flamante premio Princesa de Asturias de las Letras.

Quizá sin saberlo, ha luchado desde sus inicios contra ello. Hija de emigrantes de origen noruego, licenciada en Historia con poco más de 20 años, cambió los pasajes rurales de su Minnesota natal por la culturalmente bulliciosa Nueva York de los años setenta. En el bagaje, lecturas existencialistas de Kierkegaard y psicoanalíticas de Freud con apenas 16 años y una cada vez más voraz pasión por la neurociencia y el psicoanálisis, al que se somete dos veces por semana. “Funciona como el arte, tiene que ver con crear: lo que se crea, básicamente a partir del diálogo, es la persona que se psicoanaliza”, lo ha definido en más de una ocasión.

El resto lo ha forjado gracias a dedicar disciplinadamente, aún hoy, cuatro horas diarias a la lectura de ensayos, lo que en buena parte explique que sea autora hasta la fecha de una obra casi tan extensa en no ficción (con seis títulos), como en ficción (siete novelas). “Para mí son verdaderos vasos comunicantes”, dice a quien la crítica ha definido más de una vez como una “novelista de ideas”, etiqueta que ella misma admite con agrado.

Feminismo, arte y ciencia son las tres probetas con las que ha ido conformando su obra, que arrancó en 1992 con la elogiada novela Los ojos vendados y que ha marcado el tono literario de esta admiradora de Dickens (a cuyo análisis dedicó su tesis doctoral), en novelas que suelen ir y venir en sus hilos argumentales, que pueden armarse y desarmarse, mecidas por los vaivenes de la memoria de sus personajes, como puede comprobarse también en Recuerdos del futuro, el último título publicado hasta la fecha y editado hace apenas tres meses en España (Seix Barral / Edicions 62, en catalán).

Muchos de los personajes que protagonizan sus novelas, como Todo cuanto amé (2003), El verano sin hombres (2011) o Un mundo deslumbrante (2014), dejan entrever claramente las tesis de esta mujer enjuta, alta, que usa la ironía para encajar, siempre con una sonrisa muy suya, “ser la esposa de escritor famoso que ven siempre como el responsable de la educación de su mujer”, como ella misma lo define.

Fina analista de la trastienda comunicativa del arte (como demuestra en Los misterios del rectángulo, 2005), no es menos elegante al abordar su clara militancia feminista. Quizá la mejor fusión de sus intereses esté, hoy por hoy, en el último de sus ensayos, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres (2016), que acoge algunas de sus mejores reflexiones publicadas entre 2011 y 2015. Una de las conclusiones que se extraen de su lectura puede ser, como defiende ella misma, que “todos somos un poco hombres y un poco mujeres”, algo que queda reflejado, dice, en la falsamente muy masculina elogiada obra de Karl Ove Knausgard.

Defiende su feminismo con una gran fuerza, la que proviene de la pura convicción: “Como mujeres debemos ejercer el poder y la autoridad sin esperar el permiso de los hombres para hacerlo”, sostiene quien recauda dinero para organizar la “resistencia” contra el presidente Trump, alguien que “en la guerra civil contra las ideas que tiene lugar en Estados Unidos dispara racismo y misoginia; en realidad, su elección fue fruto del miedo de los hombres a las mujeres; temen perder autonomía”. Una princesa, pues, muy de los tiempos.


Xavier Melloni: “El silencio no es la ausencia de ruido, sino de ego”

Xavier Melloni, teólogo, místico, antropólogo: vive en la cueva de San Ignacio de Loyola.
¿Edad? Estamos gestando continuamente otra vida dentro de nosotros: cada instante alumbra el siguiente y nuestra existencia, otra, que empezará al acabar esta. Nací en Barcelona. Casado con la vida. ¿Hijos? Hay muchos modos de engendrar. La mística experimenta lo que la ciencia demostrará

“Si aprende a tomar conciencia, cambiará de sitio sin moverse”
Otras Fuentes

“Si aprende a tomar conciencia, cambiará de sitio sin moverse”


 

Usted dice que el silencio no es la ausencia de ruido, sino de ego…

… ¿Me callo?

El mutismo no es silencio, sino la impotencia de la palabra. El silencio está habitado; el mutismo está vacío.

¿Cómo escuchar el silencio?

La naturaleza está llena de sonidos: el viento sopla en los oídos, los pájaros trinan, las ramas del bosque crujen al pisarlas… Escuchamos en ellos el silencio, porque no son ruido: son sonidos sin ego. No te reclaman.

¿Cómo librarnos del ruido del ego?

Viviendo aquí y ahora: siendo conscientes del momento. Sin necesidad de repasar continuamente cuanto haces y dices o cuanto dicen y hacen. Sin evaluar, controlar y juzgar lo vivido. Porque el ruido está en ese juicio compulsivo; en la comparación; en lo sobreimpuesto a la vida. Y es lo que la degrada.

¿Cómo lo consigue usted?

Como puedo. Soy como cualquier lector, pero he ido descubriendo el silencio como una cualidad de atención. Para mí es muy importante cada mañana y cada tarde empezar y acabar el día silenciado. Y terminar cada cosa que hago con la conciencia de que finaliza. Y agradecerla. Y dar gracias también por todo lo que he aprendido al hacerla.

¿Por ejemplo?

Esta conversación, con pausas de calidad de presencia. Y empezaré lo siguiente que haga agradeciendo que lo empiezo y venerándolo: ser consciente y agradecerlo todo.

¿Se trata de no hacer nada nunca en piloto automático ni por puro trámite?

Sí, porque si toma usted conciencia de lo que hace, su vida tendrá más fuerza. Vivirá más.

¿Por qué la vida suele doler en el ego?

El ego es la apropiación del yo, que no es más que un recipiente de conciencia de existencia donde se condensa la totalidad. Todo está en cada uno de nosotros. Si no, no podríamos existir.

¿Por qué hoy el ego se apropia del yo?

Cada uno de nosotros no sólo tiene sus años, sino los 15.000 millones de evolución que nos han hecho como somos. El exceso de ego es la fijación de pensar que sólo tenemos los que nos quedan y los podemos perder.

¿Pensar la muerte no te hace humilde?

Nos colapsamos y nos condensamos en los pequeños años que creemos tener. Y nos angustiamos intentado retenerlos. Pero nuestra conciencia no es propietaria de nuestra existencia: sólo es un recipiente temporal..

…Que durará unos añitos nada más.

La vida se nos da continuamente y si somos cocreadores en la vida, en vez de intentar controlarla y sobrepasarla, la recibimos y la desplegamos y surge así una nueva confianza en nuestra fuerza que reemplaza al ego.

Ni lo soy ni veo voluntarios para morir.

Y es fantástico, porque quiere decir que amáis el don esencial de la vida. Pero hay otro don engendrado en él, que es el siguiente nacimiento. Estamos gestando continuamente otra vida dentro de nosotros: cada instante está alumbrando el siguiente…

¿No se trata de eso: de atraparlo?

Al contrario: cada momento estamos viviendo algo que tenemos que saber soltar. El mismo aire que nos da vida, si lo retuviéramos, nos daría muerte. La vida está hecha de un continuo recibir y dar. Dejarla ir.

¿Habría que alegrarse de morir?

Nuestra existencia es como la gestación de una dimensión más interna que requiere la experiencia humana biológica de esta vida, donde se engendra otra dimensión a la que no podemos acceder si no nos desprendemos de esta.

En cambio, esta época niega la muerte.

Porque insistimos en verla como nuestro final en vez de verla como el comienzo de algo que desconocemos.

¿Y si la biomedicina nos da un día el poder de decidir cuándo morimos?

Sería perdurabilidad; no eternidad. La eternidad es de otro orden; no es un chicle que vamos estirando hasta que se rompe. La eternidad es un cambio de nivel.

¿Más que vivir 200 años como ahora es volver a existir de otro modo?

Y lo bello es que ya lo podemos vivir ahora. Pero nuestro vehículo biológico en la Tierra está programado para sobrevivir hasta los 60, 70, 80, 90 años. Nuestra muerte es lo que más necesitamos para alcanzar posibilidades que en esta vida tienen su límite.

¿Cuáles?

Hay dimensiones, que se están gestando en esta vida, que nos permiten pasar a otra. Pero para ello tenemos que saber soltarnos y nuestra sociedad no nos deja. Hay que aprender a desprendernos de esta vida con confianza. Espero que algún día seamos lo suficientemente maduros como para escucharnos a nosotros mismos y saber cuál es el momento de partir.

¿Cómo saberlo?

Si maduráramos, no alargaríamos los procesos tan complejos y problemáticos que vamos a tener con una población cada vez más envejecida a la que no se ha enseñado a morir. El saber partir es un acto de generosidad y de confianza, para el que aún no todos estamos preparados.

 

Un silencio urgente


“Nuestra sociedad necesita un silencio urgente. Si aprendemos el silencio, cambiaremos de lugar sin movernos: estaremos aquí, pero de forma diferente, no en el mismo aquí en que estábamos.” Xavier Melloni enseña el silencio ante un repleto CaixaForum de Barcelona. Después, en conversación con Fèlix Riera y conmigo, nos enseña a escuchar ese silencio, que no es la ausencia de ruido, sino de ego. En él descubrimos: “Otra dimensión que se está gestando en nosotros y que requiere de la experiencia de esta vida para que la podamos alcanzar después. Nuestra época niega la muerte, porque insistimos en verla como nuestro final, cuando sólo es el comienzo de algo que desconocemos”.

 

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20190416/461682839746/si-aprende-a-tomar-conciencia-cambiara-de-sitio-sin-moverse.html

 

Chantal Maillard. Creer que / creer en

robert-parkeharrison-flying-lesson-photographs-photogravure-zoom_550_604© Fotografía de Shana and Rober ParkeHarrison, Flying Lesson

 

Creer

Creer: crēdēre. El verbo creer comparte la raíz kerd-, que el indoeuropeo le atribuye, con la palabra latina cor, cordis, de la que deriva tanto «corazón» como «cordura». La confianza es un vínculo cordial. Se confía con el corazón. La confianza es la cuerda o cordura que enlaza dos partes, la alianza que asegura la estabilidad o el equilibrio.

La palabra fides, que se tradujo por «fe», significaba confianza. La confianza en la palabra dada era, en los pueblos antiguos, el fundamento de todas las transacciones. De las alianzas también. Traicionar la confianza era romper el pacto, deshonrar la palabra. Respetar la palabra era asumir el pacto.

Con el tiempo, sin embargo, la mente suplantó el corazón y la creencia sustituyó la confianza.

De la confianza a la creencia no sólo hay un largo camino, hay también un cambio de situación: la confianza es cordial; la creencia, mental.

 

Creer que / creer en
Del supuesto al credo

De entre los dos tipos de creencias a las que la mente se entrega, una sola es indispensable. Dos expresiones les corresponden: «creer que» y «creer en».

Creer que (algo sucederá en idénticas o similares circunstancias) es indispensable. Si no creyésemos que la calle fuese a estar «como siempre» allí, tras la puerta, si por un instante dudásemos de ello, no nos atreveríamos a salir. ¿Y si en vez de la calle hay abismo?, pensaríamos. Creer que se establece a partir de una suposición: lo que hasta ahora siempre se ha dado volverá a darse en idénticas circunstancias.

[…]

No cabe duda de que creer que algunos fenómenos poseen cierta estabilidad y de que sean propensos a la reiteración resulta indispensable para la vida en este mundo. El problema se presenta cuando de creer que algunos fenómenos son hasta cierto punto estables pasamos a creer en la estabilidad de los fenómenos. Un corto paso, sin duda, una ligera variante gramatical, pero sumamente importante, pues es el que nos invita a pasar subrepticiamente del supuesto al credo.

*

¿Qué significa «creer en»? «En» es una preposición espacial. «En» nos indica un lugar, el lugar en el que algo está contenido. Nos indica ese «algo», más bien. Algo, o alguien, que está situado dentro de otra cosa. Algo o alguien que está situado dentro, o en el interior, de algo. ¿En qué está contenido aquel que cree? ¿Desde dentro de qué tinaja elabora sus creencias? ¿Con qué datos: con qué alubias o con qué licor?

*

La expresión «creer en» delata siempre un proceso de sustitución: creer en Papá Noel sustituye creer que Papá Noel nos traerá juguetes; creer en Dios sustituye creer que tal dios existe y nos ampara. Quien dice creer en ha sustituido el supuesto por la confianza y la confianza por el credo. Esta sustitución –y el giro gramatical que comporta– pudo tener lugar en un momento concreto de nuestra historia, un momento que se situaría en Roma, en su período de decadencia, con el nacimiento de una nueva conciencia que dejaba sitio a la duda en un ámbito hasta entonces inmune a ella: ¿Y si los dioses no existiesen?… Una simple duda, una simple pregunta, puede desestabilizar un Imperio. Lo evidente de repente deja de serlo, lo nunca cuestionado es cuestionado, lo que sostenía los cimientos se desploma. Ante tal perspectiva, los poderes políticos instituyeron lo que, a partir de entonces, se denominarían «credos».

El paso de creer que a creer en no es el simple resultado de una perversión del lenguaje, es un contrato de sumisión que el creyente firma a cambio de su libertad.

La voluntad entregada, diferida, transferida a una instancia cuya autoridad dependerá del número, la masa, de sus crédulos, sus adeptos, los débiles que se hacen fuertes al amparo de la muchedumbre.

Creer en es la proyección del sentimiento de orfandad. Oficio de sanación, si se quiere. Ilusión compartida, deseada. El creyente busca afianzar en la autoridad lo que la confianza deja a la integridad del propio arbitrio. La autoridad: la autoría del cuento que se impone, ahora sí, como verdad.

Ciertamente, la confianza puede ser traicionada; la creencia, no. Pero mientras la confianza consolida la igualdad y el respeto entre las partes, la creencia asegura la subordinación del crédulo al imperio del que la instaura y la fomenta.

La necesidad de confiar nos pertenece a todos, es consustancial al abandono.
Pero los credos se establecen como estrategia de dominio, y la mayoría de edad consiste en hacer del abandono fortaleza.


Chantal MaillardLa compasión difícil, Galaxia Gutenberg, 2019.

El idiota. María Zambrano

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<< Dejado, abandonado de todos y de sí mismo, va el idiota. No se encamina hacia nada; la línea recta le es desconocida, y, pues que no va propiamente a ninguna parte, no tiene camino. Anda siempre dando vueltas; su moverse es un girar. Cuando quieto mueve casi imperceptiblemente la cabeza, lo hace en redondo también, y no en ese movimiento pendular de abajo arriba, en que cae la cabeza del hombre que no está haciendo nada, que alza la cabeza y la baja como atraído por una doble, contraria gravitación. El idiota debe obedecer sólo a una atracción que no se ejerce ni desde arriba ni desde abajo. Va rondando, bailando alrededor de algo, de un centro que, a veces, parece a punto de tocar, quedándose entonces inmovilizado, pasmado, con la cabeza más redonda que nunca, vuelta hacia el cielo, como si recibiera una lluvia que solamente a él le cae. (…)
Serían de dibujar estos pasos del idiota entre la multitud enlaberintada. Y esa su danza, que parece merodeo a un lado y a otro de los que caminan serios sabiendo muy bien adónde van y conociendo lo que les mueve. (…) Puesto que en el idiota, tan privado de dirección, sólo la sonrisa la tiene y se abre dirigida hacia algo, despertada, atraída como le sucede al viviente en ese instante privilegiado en que coinciden amor y libertad. Suele llamársele, claro, bobería, y, a veces, idiotez, pura idiotez. Ha de ser verdad. >>

María ZambranoEl idiota, Editorial Pre-Textos, 2019.

El idiota, texto de Zambrano seguido de ensayos de varios autores.as:
Clément Rosset, Walter Benjamin, José Luis Pardo, Chantal Maillard, Ignacio Castro Rey, Juan Arnau, Jorge Gimeno, Ana-Luisa Ramírez y Esperanza López Parada.

 

Rewilding: asalvajar de nuevo los paisajes despoblados

Lo mejor que podemos hacer con la España vacía no es repoblarla sino llenarla de bichos

Foto: Más de 300 equinos semisalvajes en Doñana (Julián Pérez / EFE)
Más de 300 equinos semisalvajes en Doñana (Julián Pérez / EFE)

Un nuevo estudio en ‘Science’ en el que participa el CSIC propone una re-instalación de paisajes alterados por el hombre donde se vuelvan a asalvajar introduciendo fauna y animales



¿Puede que la clave no esté en ayudar a las zonas de España afectadas por la despoblación sino precisamente facilitarla y que esos lugares recuperen su prístino estado?

Es lo que apoya un grupo internacional de científicos —en el que ha participado la española Ainara Cortés-Avizanda, de la Estación Biológica de Doñana, CSIC— que ha publicado hoy en ‘Science’ una revisión de las estrategias que deben seguirse a la hora de reconstruir ecosistemas complejos en lugares afectados por la actividad humana.

 

 

Hasta ahora, el éxito en la conservación o la restauración de un área se medía en número de plantas por hectárea o número de especies reintroducidas, pero ahora, este equipo internacional de investigadores liderado por Andrea Perino, del Centro Alemán para la Investigación Integrada de la Biodiversidad, revela que es más una cuestión de ayudar a ese ecosistema afectado por el hombre a regenerarse y mantenerse por sí mismo… en lugar de andar inyectando linces ibéricos en la sierra artificialmente.

Río Peene y tierras inundadas cerca de Anklamer Stadtbruch (Solvin Zankl / Rewilding Europe)
Río Peene y tierras inundadas cerca de Anklamer Stadtbruch (Solvin Zankl / Rewilding Europe)

 

Debido a la construcción de pueblos y carreteras o debido a las prácticas agrícolas intensivas, la biodiversidad ha quedado dañada en muchos lugares: “Como resultado, muchos ecosistemas ya no pueden realizar tareas importantes como la regulación de inundaciones”, dice Henrique Pereira, profesor en la Universidad Martin Lutero (Halle-Wittenberg, Alemania) y coautor del trabajo.

Durante décadas, los proyectos se han centrado en recrear estas regiones pero sin llegar a permitir su auto-mantenimiento. Un ejemplo son las reservas o los parques naturales. Ahora, el impulso es ir más allá, hasta el ‘re-asalvajamiento’ de estas zonas: “El ‘rewilding’ se centra en el ecosistema como un todo e intenta restaurar su funcionalidad a través de medidas específicas, permitiendo que se mantenga con poca o ninguna gestión humana”, explica Andrea Perino, autora principal del estudio.

Es decir, a diferencia de otras estrategias, la renaturalización busca restaurar la dinámica de los sistemas ecológicos en lugar de proteger y mantener un catálogo predefinido de biodiversidad y condiciones ambientales. La estrategia no está exenta de críticas, las principales son que este tipo de enfoques carece de definiciones, que sus posibles resultados no se entienden o que excluyen a las personas del proceso de restauración.

En este estudio, Perino y sus compañeros abordan estas críticas presentando un marco con el que diseñar y evaluar proyectos de renaturalización. Para ellos, el éxito de estas estrategias debe evaluarse observando la complejidad trófica, las perturbaciones naturales o la dispersión. Para demostrar que la renaturalización no es una utopía, los investigadores ponen dos ejemplos concretos, el de la restauración de una zona inundada por el río Peene en Alemania y el abandono humano que siguió a la catástrofe de Chernóbil.

 

Un hombre en canoa por el río Peene (Solvin Zankl / Rewilding Europe)
Un hombre en canoa por el río Peene (Solvin Zankl / Rewilding Europe)

 

Probablemente, la zona de exclusión de la antigua central nuclear, que ha recuperado vida salvaje espectacularmente, sea el ejemplo más exitoso e icónico de ‘rewilding’ de la historia reciente.

Otro excelente ejemplo es el delta del río Oder en la laguna de Szczecin, ubicada a lo largo de la costa báltica entre Alemania y Polonia. La zona se ha renaturalizado y ahora su fauna incluye águilas de cola blanca, bisontes y castores. Alrededor de esta zona se ha desarrollado una pujante industria de turismo natural. “Este es un buen ejemplo de cómo la renaturalización puede crear beneficios ambientales y sociales”, apunta Perino.

En el artículo de ‘Science’ los investigadores presentan su hoja de ruta para llevar a cabo proyecto de este tipo. Lo más importante es no tener en la cabeza un ecosistema idílico que haya que construir, más bien, analizar las perturbaciones que sufren los sistemas actuales y planificar medidas para tratar de restaurar procesos interrrumpidos al tiempo que se minimiza la actividad humana.

Por ejemplo, en un paisaje de marismas o llanuras de inundación como Doñana, esto podría conseguirse eliminando represas que no sean necesarias para sumergir parte del paisaje y crear un hábitat para que los animales y plantas que fueron desplazados por el ser humano vuelvan a adueñarse de la zona.

“Los proyectos de reconstrucción deben involucrar siempre a la población local“, advierte Perino, de lo contrario, los proyectos no tendrán ninguna posibilidad de éxito. “No se trata de dirigir todas las energías hacia el objetivo específico de crear un ecosistema ideal, los ecosistemas son dinámicos y, por lo tanto, las medidas también tienen que ser dinámicas”.

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2019-04-25/renaturalizar-salvaje-naturaleza-estudio-science_1963094/?fbclid=IwAR1m2gxkws2SPbQpHXLXYhxSnYiBx2fr30Ue0W1QxQZuO8QCt8c1234OIec

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2015-10-05/chernobil-ucrania-accidente-nuclear-radiacion-animales_1048578/?fbclid=IwAR3ws3sYn6Mux1DhrDxzmo7AD__qN4-6gPI9rVtAvBI-IYsSuiy_F_S6KqY

 

Lapis specularis. La luz bajo tierra | Miguel Ángel Blanco

Miguel-Angel Blanco_libros cajas_Lapis specularis, la luz bajo tierra©Miguel Ángel Blanco

 

El artista madrileño Miguel Ángel Blanco explora las cualidades plásticas y poéticas de este sorprendente mineral que nunca había sido tratado como material creativo, actualizando la antigua historia romana: lapis specularis o yeso selenítico que, nos recuerda el artista, “recibe una variedad de nombres, todos evocadores: espejuelo, piedra especular, piedra del lobo, espejillo de asno, piedra de la luna, selenita, lapis lunarissapienza, aljez o reluz”.

23 libros-caja pertenecientes a la Biblioteca del Bosque participan en la exposición, así como 3 intervenciones específicas de Miguel Ángel Blanco.

La Biblioteca del Bosque es un proyecto artístico singular, un especie de archivo de la naturaleza en un conjunto de libros-caja que ha superado ya el millar de volúmenes. El contenido de cada libro-caja no está hecho de textos con palabras sino de una escritura poética cuya cuidada sintaxis son cosas recogidas en la naturaleza y escogidas por su apariencia formal y por su significado simbólico (arena, plumas, algas secas, cortezas, líquenes, semillas, huesos, piedras…) acompañada de algunas hojas de papel especial con grabados, dibujos, grafías de agua o de fuego o estampaciones digitales (y otras muchas técnicas) acorde al contenido.

Exposición en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid del 10 de abril al 23 de junio de 2019.

 

[Vídeo de la exposición realizado por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes. Ministerio de Cultura y Deporte.]

https://elcultural.com/revista/arte/Miguel-Angel-Blanco-libros-de-espejo-que-leen-estatuas/42236?fbclid=IwAR2CATpbeCYI9yBxF3znTbAbWl7XVu2VIY3MzDVT60IY9ql1VNeWJIIBwGE