Chantal Maillard: “La ira no cambia nada”

La filósofa cierra la primera edición del Festival Clàssics y pone la simiente de la siguiente

 

La Vanguardia | Magí Camps | 28 Nov 2019

El Festival Clàssics cerró ayer su primera edición al mismo tiempo que inauguraba la segunda. Así como en noviembre del 2019 fue el escritor Alessandro Baricco, con su conferencia sobre la belleza, quien plantó la simiente de las propuestas culturales que se han mostrado este último mes, ayer fue la escritora y filósofa belgaespañola Chantal Maillard quien disertó sobre la ira, el tema sobre el que pivotará la segunda edición del festival, en otoño del 2020.

En un hall del CCCB lleno de público, Maillard se preguntó si la ira servía para cambiar el sistema en el que vivimos y, después de recorrer la mitología griega y la india, contraponiendo dos modos de pensar distintos, concluyó: “La ira no produce cambios, es mercenaria y sólo sirve a los que más la excitan”. Maillard consideró necesario un cambio de paradigma para avanzar y calificó de insuficiente cambiar el patriarcado por un matriarcado: “Es necesario un trabajo de la conciencia para superar los cercos de raza, género o especie”.

Para Maillard, solo viendo la diferencia del otro como una dualidad y no como el enemigo –como hicieron los griegos con las criaturas híbridas de sus mitos, que consideraron monstruos, a diferencia de la tradición india– “no conseguiremos ampliar los cercos en que nos sentimos seguros y cómodos” y no mejoraremos nuestra sociedad.

El Festival Clàssics, organizado por La Casa dels Clàssics del grupo Som, con la colaboración de Focus y La Caixa, cierra su primera edición con el 80% de ocupación y más de 3.000 espectadores. Cabe destacar el éxito de la propuesta de Sílvia Pérez Cruz y Andrés Corchero en el Museu Nacional d’art de Catalunya, con las entradas agotadas, o Les Impuxibles en el CCCB, con un 80% de ocupación. “Estamos muy emocionados por todas las obras que han creado los artistas trabajando en diálogo con textos clásicos”, resumió Sira Abenoza, directora del festival.

Aquí encontraréis el vídeo de la conferencia de Chantal Maillard, “ La ira. Híbridos y figuras terribles en la cultura patriarcal indoeuropea”:

https://www.cccb.org/es/multimedia/videos/chantal-maillard/232666

20191127_185516Chantal Maillard durante su conferencia en el CCCB, el 27 de noviembre 2019 ©Muriel Chazalon


“¿Son el exceso de violencia, la codicia y el ansia algo congénito de la especie humana o más bien algo que heredamos de las sociedades guerreras que dominaron nuestros territorios hace pocos milenios?

¿Qué representan las figuras iracundas y terribles como Equidna, las Gorgonas, Medea, Durga o Kali en en las culturas indoeuropeas de Europa y de India? ¿Tuvieron las criaturas híbridas una función política? ¿Es la ira un factor de cambio o un elemento del universo patriarcal? 

Reconvertir los mitos, remplazar la moral del semejante por una ética que trascienda las diferencias, hallar un nuevo paradigma para una edad postantropocéntrica, ¿es esto posible?” Ch. M.

 


El arte mágico de André Breton

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De las pinturas rupestres a Gauguin pasando por Grecia y Roma, El Bosco y Mondrian, André Breton compuso en ‘El arte mágico’ una de sus obras esenciales, una provocadora historia de la cultura desde el punto de vista de su contenido simbólico y surreal.

Nuria Azancot

 

«La magia es vista como una capacidad innata de la humanidad que siempre vuelve a emerger, especialmente tras largos períodos de racionalismo, y que ni la religión, ni la ciencia ni la política consiguen erradicar jamás.»

                                                             Nadia Choucha, Surrealism and the Occult

Durante años, El arte mágico de André Breton fue un auténtico libro de culto, objeto de deseo de los bibliófilos parisinos. Publicado en 1957 por el Club Français du Livre en una tirada limitada, a ojos de su autor representaba el anhelo de toda una vida: nada menos que una historia universal del arte, desde sus orígenes prehistóricos hasta nuestro tiempo, acompañada de una iconografía irreprochable, de la que estaba convencido que sería uno de sus mensajes más duraderos. La particularidad de esta historia, cuyas notas y documentos visuales había ido acumulando a lo largo de los años, es la de estar contada con las premisas del surrealismo. Por sus páginas desfilan: el Bosco, Brueghel, Uccello, Durero, Grünewald, Altdorfer, Holbein, Arcimboldo, Caron, Desiderio, Blake, Füssli, Goya, Friedrich, Böcklin, Gauguin, Gustave Moreau, Rousseau, De Chirico, Picasso, Duchamp, Kandinsky, Miró, Tanguy, Max Ernst…, sin olvidar el arte religioso de las más diversas épocas y culturas del mundo. Toda esta fabulosa corriente visual, compuesta por más de doscientas reproducciones de gran calidad, constituye el último sueño de Breton.

El volumen se cierra con una interesante e insólita sección de ciento cincuenta páginas sobre el valor y la significación de lo mágico en nuestra época, en forma de encuesta realizada a personajes de la talla de Martin Heidegger, Octavio Paz, René Magritte, Georges Bataille, Claude Lévi-Strauss, Julien Gracq, Benjamin Péret, Pierre Klossowski, Roger Caillois, Juan Eduardo Cirlot, Leonora Carrington, Julius Evola, Maurice Blanchot, René Nelli… 

El arte mágico

 

 

La magia del arte según Breton

http://www.alejandradeargos.com/index.php/es/completas/10-otras-artes/41767-andre-breton-el-arte-magico

https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-andre-breton-busca-magico-201911200256_noticia.html

https://www.lavanguardia.com/vida/20191019/471058919822/cuando-la-magia-se-hizo-arte-segun-andre-breton.html

https://elpais.com/cultura/2019/11/11/actualidad/1573496796_050414.html

 

Hobbes no conocía a los lobos. Chantal Maillard

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La política no debería ser la defensa de los intereses personales, sino el cuidado del hábitat

 

La dialéctica era, en la Grecia clásica, el método con el que se pretendía llegar mediante la palabra (dia-logos) a conclusiones lógicas y convincentes. Con el tiempo, sin embargo, la dialéctica se volvió mercenaria. Su fin ya no fue llegar a conclusiones “universales” —y entendamos el término no en el orden de las verdades, sino en el de la necesidad—, sino lograr una victoria. Con ello, no sólo suplantaba a la retórica, sino que dejaba atrás el campo de la discusión —una modalidad tardía, moderna, del diálogo— para convertirse en debate.

La palabra “discusión” proviene del verbo discutere, que significa sacudir algo y separarlo en distintos fragmentos para poder examinarlo. Así es como entendía Leibniz el análisis racional: separar algo en sus distintas partes para así comprenderlo y luego volver a unir las piezas. La razón parece que sea incapaz de ver las cosas en su conjunto sin antes haberlas diseccionado, y a falta de aquella otra manera de comprender que hemos olvidado, esta no parecía del todo mala. La palabra “debate”, en cambio, proviene del verbo battuere, que significa golpear, por lo que un debate es un combate. Nada que ver, por tanto, con la racionalidad.

Y si cuando el diálogo se transforma en discusión, y el objeto en cuestión —en este caso, el cuerpo social— se pone sobre la mesa, lo que tenemos es un cadáver del que se nos entrega el resultado de la autopsia, cuando la discusión se convierte en debate, lo que tenemos es la jauría disputándose los miembros del cadáver. Ni lo uno ni lo otro resulta evidentemente útil para la vida del organismo múltiple y plural de las sociedades actuales.

No está de más recordar que la guerra de todos contra todos, de la que los debates políticos (lo de político aquí es un eufemismo) son la fiel representación, es el legado que nos dejaron los pueblos patriarcales que invadieron la vieja Europa hace varios milenios. La rapiña, la colonización, el imperialismo, la esclavitud, la expoliación, son las formas del ansia que caracteriza a las sociedades guerreras. La economía de producción (y el valor que le otorga a la ganancia) no es sino la versión moderna de la cultura del ansia y su legitimación.

La guerra de todos contra todos no tiene por qué seguir siendo la norma. La incapacidad para el diálogo y el pacto es un claro síntoma de la decadencia de la ideología de producción. Señal de que este sistema está tocando fondo. Necesitamos un cambio de paradigma. No será fácil, sin duda, habida cuenta de que, lamentablemente, no somos lobos. Está claro que Hobbes conocía mal a los lobos. De conocerlos habría sabido que, a diferencia de la nuestra, su especie nunca actúa rompiendo el equilibrio del ecosistema al que pertenecen. El hambre es natural, pero el ansia no, el ansia es mental, como el odio o las ideas que formulamos como gustos y opiniones. Y lo mental tiene tendencia a extralimitarse.

Vivimos en una cultura que premia el gusto y las opiniones personales. Una estrategia eficaz para el mercado, pero nefasta para la política. Pues esta no es, o no debería ser, la defensa de los intereses personales, sino el cuidado del hábitat. Y no porque los intereses personales de una mayoría coincidan serán por ello menos privados de sentido común: comunitario. ¿Seremos alguna vez capaces de ver este mundo como una totalidad orgánica pluridimensional y actuar en consecuencia?

Cuando el recuento de votos equivale al recuento de gustos y opiniones más ganan lo que más agrada y los que menos piensan. La política, entonces, se convierte en pantomima, lo que debería ser diálogo en simple pugilato, y el sistema electoral en un juego de apuestas que ni siquiera contribuye, como la lotería nacional, a revitalizar las arcas públicas, sino que las reduce considerablemente. Y mientras nos entretenemos con la farsa, el planeta se va a la deriva, las selvas arden, los hielos se derriten y todo lo importante para la vida se nos pierde.

Y no nos engañemos, daría lo mismo que en vez de cinco varones fuesen cinco mujeres las que ocupasen esta vez el estrado: mientras los valores y el sistema sigan siendo los que son, el resultado será el mismo. Necesitamos con urgencia una transformación estructural que dé paso a una sociedad orgánica no patriarcal y haga viable una nueva economía de subsistencia global basada no en el interés ni en la competencia, sino en el cuidado y el respeto a todo lo que vive. El cuerpo social está adoptando nuevas formas, formas híbridas, complejas, a las que no se adaptan los antiguos presupuestos, los antiguos valores, las antiguas jerarquías y sus modos de gobernar. Sobran intereses, sin duda, pero no faltan ideas. Y por muy debilitados que estemos por los seriales de los noticiarios y el atractivo de las apuestas, tal vez encontremos la manera, entre todo este ruido, de volver a hallar, muy dentro de nosotros, esa antigua resistencia que de niños nos hacía sentir libres y capaces de rediseñar el mundo.

Chantal Maillard es escritora.

https://elpais.com/elpais/2019/10/16/opinion/1571234673_150824.html

Imagen: https://www.loboswiki.com/habitat-de-los-lobos

 

El malestar animal de Chantal Maillard

Hoy he recibido este poema de nuestra querida poeta Chantal Maillard.
Dice querer compartir con nosotros.as su “malestar animal” contra la exterminación indeterminada de las cotorras argentinas, y de los jabalíes que llegan a los parques de nuestras poblaciones “asustando a los niños”.

“A falta de otras armas”, este poema-proyectil sigue siendo un “arma cargada de futuro” tal y como quería Gabriel Celaya, para nuestro presente aciago…

Pasen y lean y, acto seguido, no dejéis de cotorrear, graznar, aullar, jabalear, murcielaguear este poema por doquier!

Kubo Shunman_(Período Edo)’_Tres cuervos graznan contra un sol naciente ‘

MALESTAR ANIMAL

Han decidido exterminar a las cotorras
en Madrid.

Dicen que alborotan y se queja el vecindario.
Dicen que desplazan a los gorriones.
Que estropean los árboles del parque.
Que proliferan demasiado. Dicen

Que el gas letal que van a utilizar
cumple con la ley de bienestar animal.

Mi animal ha decidido
exterminar a los humanos.
Dice que espantan a los otros animales.
Que alborotan de día y de noche no descansan.
Que talan e incendian los bosques del planeta.
Que proliferan y destrozan
arrasan y saquean la tierra que no les pertenece.

Dice que ha decidido exterminar
a los humanos incapaces
de convivir con jabalíes en sus parques
y que al hacerlo cumplirá
las leyes naturales.

Yo para complacerle
voy a criar jabatos en el huerto de mis manos
ofidios en mi casa-hueso
y murciélagos en la cueva de mis ojos.

Voy a criar cotorras.
Y esplendorosos cuervos que al amanecer
le despierten como antaño
en los bosques de Goa.

© Chantal Maillard
© Pintura de Kubo Shunman, ‘Tres cuervos graznan contra un sol naciente’ (Período Edo)

Gary Snyder. Assaigs sobre vida i natura

Una nova col·lecció d’assaigs d’en Gary Snyder traduït al català per José Luis Regojo, i editat per Quid Pro Quo edicions, ja en llibreria!

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Aquests assaigs reflecteixen les teories de Gary Snyder sobre la natura i la seva filosofia de vida en un entorn natural, salvatge. Són textos que ens proposen tornar al que és essencial de nosaltres mateixos, al que és proper, a casa nostra, al territori on vivim com a alternativa al caos ecològic i espiritual cap on ens porten la globalització i l’economia de mercat.

Imatge treta del facebook d’en José Luis Regojo.

 

El ciclo. Equinoccio de otoño

Este lunes 23 de septiembre, a las 7:50 UTC (las 09:50h hora española), el Sol cruzará el ecuador celeste del planeta Tierra, momento del equinoccio de otoño en que la duración de la noche es igual a la del día (aequinoctium) en todos los lugares de la tierra. 

Con esta entrada nos sumamos al grito de ¡Basta! que está sembrando la generación Greta para detener la mayor crisis ecológica y climática originada por los seres humanos… Ojalá aprendamos también nosotros a andar en equilibrio con el planeta, con el cosmos… “tal vez aún apenas sea posible nunca”…

 

 

En 1942 Robert Oppenheimer se integró al Proyecto Manhattan, destinado a gestionar la investigación y el desarrollo, por parte de científicos británicos y estadounidenses, de la energía nuclear con fines militares. La sede central, el laboratorio secreto de Los Álamos, en Nuevo México, fue elegida por el propio Oppenheimer.

Tras presenciar la explosión de prueba de la primera bomba atómica en Nuevo México, Robert Oppenheimer y el Padre Michael DeLisle Lyons, leyeron un verso del décimo capítulo, cuarta estrofa del texto hindú de la Bhagavad Gita : “Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos”. Robert Oppenheimer limitó su comentario a esta estrofa y nunca mencionó las siguientes palabras en la misma línea – “Yo soy el origen de las cosas a ser”.

Ryuichi Sakamoto compuso este aria para su ópera Life, en 1999. Esta música acompañada del texto leído por el mismo Oppenheimer se convierte en algo de obligada visión para no volver a repetir tamaños errores. Sakamoto compuso el Aria para Oppenheimer sobre una filmación del científico cuyos ojos trasmiten todo el horror que llevó durante toda su vida.

“Supimos que el mundo no sería el mismo. Unas pocas personas rieron, unas pocas lloraron, muchas estuvieron en silencio. Recuerdo la línea de la escritura Hindú, el Bhagavad-Gita. Vishnu está tratando de persuadir al Príncipe para que haga su deber y para impresionarlo toma su forma con múltiples brazos y dice, ‘Ahora, me he convertido en la muerte, destructora de mundos.’ Supongo que todos pensamos eso, de una u otra forma.” – Robert Oppenheimer, 16 Julio 1945. Los Alamos, Nuevo Méjico.

https://juan314.wordpress.com/2013/05/09/aria-para-oppenheimer-oppenheimers-aria-by-ryuichi-sakamoto-1999/

 

Emil Ferris: “Lo que me gusta son los monstruos”

Emil Ferris: «Habría sido demasiado duro contar mi niñez tal y como fue»

La gran revelación del cómic en los últimos años ha pasado por Madrid para contar algunos de los secretos de su impresionante novela gráfica, «Lo que más me gusta son los monstruos»

Ferris, en las escaleras de un hotel madrileño durante su reciente paso por la ciudad Ferris, en las escaleras de un hotel madrileño durante su reciente paso por la ciudad © Isabel Permuy

Madrid Actualizado: 

Antes de publicar « Lo que más me gusta son los monstruos», Emil Ferris (Chicago, 1962) era prácticamente desconocida, una ilustradora y diseñadora de juguetes que nunca había hecho cómics. Con la primera parte de esa novela gráfica (la historia de Karen Reyes, lectora empedernida de tebeos de terror que se imagina a sí misma como una niña-loba y que indaga en el asesinato de su vecina, cuyo principal sospechoso es quizá su adorado hermano Deeze) dejó fascinados a crítica y autores y se llevó todos los premios habidos y por haber.

Mientras todos esperamos a que termine el segundo volumen, Ferris pasó por Madrid para dar una charla. Pese a que aún camina con bastón por las secuelas de una fiebre del Nilo que hace años paralizó gran parte de su cuerpo, se muestra llena de energía antes de la entrevista, hablando con entusiasmo de su visita al Prado, extasiándose cuando se le cuentan los elogios que le hizo Daniel Clowes e indagando con gran curiosidad al enterarse de que muchos dibujantes de los cómics de terror estadounidenses de los años 70 eran españoles.

«Lo que más me gusta son los monstruos» tiene una historia larga y complicada tras él. Para empezar, en un principio no se lo planteó como un cómic, ¿verdad?

No, empezó como una obra teatral. La idea surgió cuando me vino a la cabeza un personaje trans, que hubiera sido cortado y reensamblado, como Frankenstein, abrazando a una pequeña mujer-loba latina, protegiéndola. Y empecé a preguntarme quiénes podían ser. Y me emocioné muchísimo. Así que escribí un relato acerca de ellos, que es de donde acabó surgiendo este cómic.

Y empezó a dibujarlo cuando tenía la mano derecha paralizada a causa de la fiebre del Nilo que contrajo por la picadura de un mosquito. ¿Por qué, en un momento tan complicado, se le ocurrió hacer un cómic?

En las historias budistas hay una rata que es la primera que contesta a Buda cuando este llama, porque supera todos los obstáculos y llega donde sea. Yo tenía que ser una rata, tenía que superarlo todo, encontrar la forma de llegar hasta Buda. No hay nada más poderoso que perder lo que tienes y querer recobrarlo. Y encontrar la alegría en ello, la gratitud; estaba agradecida por cada dibujo que hacía, por cada página que terminaba. Y creo que eso se ve en mi trabajo.

Luego tuvo problemas para seguir con la segunda parte del libro, porque se le averió el ordenador, y tuvo que pedir ayuda en internet para financiarlo, ofreciendo a cambio dibujar en el cómic a quienes donasen. ¿Le sorprendió la respuesta del público?

Me quedé atónita. Y siguen llegándome peticiones de gente que quiere salir en el cómic. Y ya no puedo aceptar más, porque hay muchísimos y sigo trabajando en los retratos. De hecho, me llegué a quedar un poco bloqueada, porque esto me dejó muy claro que la historia tenía que ser lo mejor posible, así que he trabajado muy duro en perfeccionarla para la gente.

 

«Hay alguna página que considero que no terminé. Noto que falta algo con lo que no conseguí dar»

 

Una de las cosas que más me impresionan de «Lo que más me gusta son los monstruos» es lo reales y vivos que resultan los personajes. ¿Hay mucho que haya sacado de la vida real?

Gran parte de la historia es autobiográfica. Pero la gente se quedaría sorprendida con qué partes lo son, porque a menudo parecen las más fantásticas. Para serte sincera, eliminé cosas que me parecían demasiado duras. El libro es duro, pero ni se acerca a cómo era la realidad. Si hubiera contado realmente lo oscura que era una niñez en aquel entonces, habría sido demasiado para los lectores.

Algo muy suyo y que se ve muy claramente en este cómic es la simpatía hacia los monstruos.

Claro que sí. ¿Con qué monstruo te identificabas cuando eras pequeño?

Bueno, siempre he tenido reputación de vampiro, por mis horarios…

¿Eres nocturno? Yo también lo soy, a veces me levanto a las dos de la tarde para ponerme a dibujar y me quedo despierta hasta las tres o las cuatro de la madrugada. ¿No te parece que por las noches hay una especie de paz espiritual, cuando puedes sentir los sueños de todos? Todo el mundo está durmiendo y tú puedes coger su energía espiritual y ponerla en tu trabajo. Eso es lo que yo hago muchas veces. Es algo predatorio, vampírico.

Pero, al mismo tiempo, te hace ser cuidadoso, para no perturbar el sueño de otros.

Cierto, te obliga a pensar en los demás. Yo procuro no aullar demasiado por las noches, aunque donde vivía cuando estaba haciendo el cómic tenía un balcón y hubo algún momento en el que salí a aullar. Hay que hacerlo de vez en cuando.

 

Ferris dibuja con intrincadas tramas a bolígrafo en un papel que imita a una libreta
Ferris dibuja con intrincadas tramas a bolígrafo en un papel que imita a una libreta

 

Gráficamente, su cómic es impresionante y personalísimo. ¿Siempre ha usado ese estilo de dibujo a bolígrafo, con mucha trama?

Normalmente no uso bolígrafo. Lo usaba de niña, porque era lo único que tenía. Mis padres eran bastante pobres, eran ambos artistas, y no teníamos gran cosa, así que había bolis Bic y libretas. De mayor aprendí a usar «rotrings» y plumas y generalmente dibujo a tinta, pero en este cómic no habría quedado auténtico, tenía que ser con boli Bic.

Supongo que debe de llevarle bastante hacer cada página.

Hay una doble página –no voy a decirte cuál, a ver si lo adivinas– que me llevó casi una semana, porque sabía que le faltaba algo y estuve mucho rato pensando qué podía ser. Puedo desde hacer dos páginas en un día hasta tardar tres días en completar una página. Depende. Y algunas ni siquiera las terminé, porque cuando las veo noto que falta algo con lo que no conseguí dar, alguna parte de la historia que no encuentro en las imágenes.

Releyendo el libro, lo que más me llamó la atención es la cantidad y variedad de rostros, de retratos. ¿Dónde encuentra la inspiración para ellos?

Cuando era pequeña, mi padre (en quien se basa el personaje de Deeze) dibujaba constantemente. Dibujaba en restaurantes, en el metro, dondequiera que iba. Y yo le miraba hacerlo y me daba cuenta de su amor por la gente. Adoraba Chicago, le encantaba mirar a la gente, sus caras, verlos caminar por la calle. Y les dibujaba haciendo cualquier cosa. Cuando íbamos a un restaurante, los camareros siempre le pedían que les retratara; y, a veces, entrábamos a la cocina y veíamos que tenían allí los dibujos de mi padre. Dibujaba en los manteles de papel y al salir oías a los camareros pelearse por quién se lo quedaba. Así que yo veía la conexión real entre las personas y el arte. Y verte a ti mismo dibujado, si lo piensas, es una experiencia muy diferente a que te saquen una foto; es abandonarte de forma totalmente vulnerable ante la percepción que otra persona tiene de ti. A veces, quien te dibuja encuentra cosas en ti que una cámara no encuentra. Y creo que eso es lo que Karen hace en el cómic, encontrar cosas en la gente que quizá ellos mismos no ven.

 

«Alguna vez salí de noche al balcón a aullar. De vez en cuando hay que hacerlo»

 

Me contaba antes que está volviendo a comprar los cómics de su niñez. ¿Son como los recordaba?

Creo que son incluso mejores. Había números de la revista « Mad» en los que no me creía que hubiera cosas tan buenas, me quedé impresionada. He encontrado cosas increíbles. No sabía lo buenas que eran, ninguno lo sabíamos entonces, y cuando leo ahora esas revistas pienso que eran geniales.

La conexión con «Mad» es interesante, porque precisamente la revista se volvió más subversiva cuando su editor, Bill Gaines, tuvo que dejar de publicar cómics de terror por la presión de ciertos sectores sociales. Es casi como la venganza de los monstruos.

Exactamente, es precisamente eso. Echando la vista atrás, me doy cuenta de las formas en las que expresaba la subversión, cosa que me encanta. Aunque creo que alienaba mucho a las mujeres, ese es el aspecto desafortunado. Ese es el único gran defecto que le encuentro a los cómics. No tenían por qué ser así, podían ser de otra forma. Y ahora lo son y es maravilloso. Porque cuando todos somos libres, todos somos libres; si hay alguien que no es libre, nadie lo es.

Después del éxito de «Lo que más me gusta son los monstruos», ¿desearía haber empezado antes a hacer cómics?

Creo que el secreto es que ya los estaba haciendo antes. He encontrado muchos trabajos míos anteriores que nunca me había dado cuenta de que en realidad eran cómics. Ahora lo sé y voy a poder sacar algo de ellos. Tengo muchas ganas de sacar más cosas que no me había dado cuenta de que eran cómics, pensaba que eran cuadros y dibujos raros que tenían historias conectadas a ellos. Ahora me doy cuenta de que eran, o bien cómics, o bien libros ilustrados. Y tengo muchas ganas de convertirlos en eso.

Así que ya tiene en mente nuevos proyectos.

Sí, hay cuarenta años de trabajo que nadie ha visto nunca y que desde luego voy a aprovechar.

https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-emil-ferris-hubiera-sido-demasiado-duro-contar-ninez-y-como-201906110113_noticia.html

 

Dibujante y escritora de cómics

Emil Ferris nació en 1962 en Chicago, de padres artistas. Trabajó durante años de dibujante freelance y diseñadora de juguetes (para McDonald’s, entre otros). En el año 2001, a los cuarenta años, Ferris contrajo el virus del Nilo Occidental (una rara infección para la que no existe vacuna) a través de la picadura de un mosquito. Tres semanas después de ir al hospital, quedó paralizada de cintura para abajo y perdió el movimiento de su mano derecha. Mientras se recuperaba de la parálisis, Ferris trabajó en su novela gráfica Lo que más me gusta son los monstruos (Reservoir Books, 2018)El libro, crumbiano y expresionista, escrito en forma de diario personal en primerísima persona, cuenta la historia de Karen Reyes, una niña de diez años fanática de las películas de monstruos (como la propia Ferris) que, creciendo en medio de las tensiones sociales de los años sesenta, investiga la muerte de su vecina. Lo que más me gusta son los monstruos, tras un pasajero momento de pánico inicial (al salir de la imprenta en Corea del Sur, los diez mil primeros ejemplares del libro fueron confiscados en el canal de Panamá por deudas del dueño del barco), sería considerado uno de los mejores cómics de 2017, y elogiado por Chris Ware, Alison Bechtel o Art Spiegelman (el creador de Maus dijo que Ferris era «una de las autoras de cómic más importantes de nuestra época»).

Las biografías de los participantes de Primera Persona están escritas por Kiko Amat y Miqui Otero, directores del festival. [CCCB]

http://www.rtve.es/noticias/20190508/emil-ferris-madre-monstruos-belleza-infinita/1933420.shtml

https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/lo-que-mas-me-gusta-son-los-monstruos-encuentro-con-emil-ferris/

https://elpais.com/cultura/2019/05/07/actualidad/1557250380_509313.html

https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/Emil-Ferris-descubriendo-monstruo_0_897661219.html

 

 

Muriel Chazalon | Un lexique fractal de l’œuvre de Kenneth White

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¡ G r a t i t u d !

Mi estudio “L’œuvre de Kenneth White. Un lexique fractal”, recién salido de la imprenta de las Éditions Isolato (Francia) donde estaba desde hace 5 años, ha llegado por fin! Una bella y cuidada edición, sobria, elegante. Estará en librería a partir del 7 de junio.

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De momento, para hacer boca, os traduzco la contraportada y os dejo con el índice de los términos :

A partir de un enfoque intelectual abierto y totalizador, Kenneth White ha elaborado durante más de 50 años de escritura, de investigación, y de sucesivas publicaciones, una obra profundamente coherente. De esta obra “e-norme” (fuera de normas) emerge un “extravagante” corpus de términos significativos y característicos, de ideas singulares, de conceptos y nociones clave que quisimos reunir en este léxico. Las sesenta y nueve entradas que lo componen dibujan, cruzándose entre sí, una cartografía de geometría fractal, con el fin de acompañar, complementar o introducir al lector en el pensamiento y en la obra original de este nómada intelectual, logrando así una mejor comprensión de su unidad y de su especificidad. Este léxico fractal –verdadero log-book, “libro-del-logos” como le gusta a este poeta-pensador traducirlo– va dirigido a los investigadores, a los estudiosos y a todos aquellos que desean descubrir la geopoética o que, practicándola desde hace tiempo, quieren ampliar su conocimiento de la obra-en-curso de este excepcional europeo franco-escocés — sus coordenadas, sus derivas, sus desafíos y el amplio alcance de su proyecto poético global. 

M. Ch.

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<< Nunca trabajé en un clima de esperanza o de expectativa – lo que significa, en toda lógica, que no puedo perder la esperanza ni sentirme desesperanzado. Trabajo como el árbol crece, como el océano circula alrededor de la tierra.

Y nunca olvidé aquella descripción, que hizo Daniel Rops, de estos monjes que, inmersos en una época desastrosa, calamitosa, el final de la Edad-Media, en la que los libros se descomponían en las bibliotecas, creaban “inmensas obras –para nadie, para nada”. >>

Kenneth White

 

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Muriel CHAZALON, L’œuvre de Kenneth White : lexique fractal, Isolato éditeur, 256 pages / 24 euros / ISBN : 2354480466

https://www.institut-geopoetique.org/fr/nouvelles-geopoetiques

 

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Rewilding: asalvajar de nuevo los paisajes despoblados

Lo mejor que podemos hacer con la España vacía no es repoblarla sino llenarla de bichos

Foto: Más de 300 equinos semisalvajes en Doñana (Julián Pérez / EFE)
Más de 300 equinos semisalvajes en Doñana (Julián Pérez / EFE)

Un nuevo estudio en ‘Science’ en el que participa el CSIC propone una re-instalación de paisajes alterados por el hombre donde se vuelvan a asalvajar introduciendo fauna y animales



¿Puede que la clave no esté en ayudar a las zonas de España afectadas por la despoblación sino precisamente facilitarla y que esos lugares recuperen su prístino estado?

Es lo que apoya un grupo internacional de científicos —en el que ha participado la española Ainara Cortés-Avizanda, de la Estación Biológica de Doñana, CSIC— que ha publicado hoy en ‘Science’ una revisión de las estrategias que deben seguirse a la hora de reconstruir ecosistemas complejos en lugares afectados por la actividad humana.

 

 

Hasta ahora, el éxito en la conservación o la restauración de un área se medía en número de plantas por hectárea o número de especies reintroducidas, pero ahora, este equipo internacional de investigadores liderado por Andrea Perino, del Centro Alemán para la Investigación Integrada de la Biodiversidad, revela que es más una cuestión de ayudar a ese ecosistema afectado por el hombre a regenerarse y mantenerse por sí mismo… en lugar de andar inyectando linces ibéricos en la sierra artificialmente.

Río Peene y tierras inundadas cerca de Anklamer Stadtbruch (Solvin Zankl / Rewilding Europe)
Río Peene y tierras inundadas cerca de Anklamer Stadtbruch (Solvin Zankl / Rewilding Europe)

 

Debido a la construcción de pueblos y carreteras o debido a las prácticas agrícolas intensivas, la biodiversidad ha quedado dañada en muchos lugares: “Como resultado, muchos ecosistemas ya no pueden realizar tareas importantes como la regulación de inundaciones”, dice Henrique Pereira, profesor en la Universidad Martin Lutero (Halle-Wittenberg, Alemania) y coautor del trabajo.

Durante décadas, los proyectos se han centrado en recrear estas regiones pero sin llegar a permitir su auto-mantenimiento. Un ejemplo son las reservas o los parques naturales. Ahora, el impulso es ir más allá, hasta el ‘re-asalvajamiento’ de estas zonas: “El ‘rewilding’ se centra en el ecosistema como un todo e intenta restaurar su funcionalidad a través de medidas específicas, permitiendo que se mantenga con poca o ninguna gestión humana”, explica Andrea Perino, autora principal del estudio.

Es decir, a diferencia de otras estrategias, la renaturalización busca restaurar la dinámica de los sistemas ecológicos en lugar de proteger y mantener un catálogo predefinido de biodiversidad y condiciones ambientales. La estrategia no está exenta de críticas, las principales son que este tipo de enfoques carece de definiciones, que sus posibles resultados no se entienden o que excluyen a las personas del proceso de restauración.

En este estudio, Perino y sus compañeros abordan estas críticas presentando un marco con el que diseñar y evaluar proyectos de renaturalización. Para ellos, el éxito de estas estrategias debe evaluarse observando la complejidad trófica, las perturbaciones naturales o la dispersión. Para demostrar que la renaturalización no es una utopía, los investigadores ponen dos ejemplos concretos, el de la restauración de una zona inundada por el río Peene en Alemania y el abandono humano que siguió a la catástrofe de Chernóbil.

 

Un hombre en canoa por el río Peene (Solvin Zankl / Rewilding Europe)
Un hombre en canoa por el río Peene (Solvin Zankl / Rewilding Europe)

 

Probablemente, la zona de exclusión de la antigua central nuclear, que ha recuperado vida salvaje espectacularmente, sea el ejemplo más exitoso e icónico de ‘rewilding’ de la historia reciente.

Otro excelente ejemplo es el delta del río Oder en la laguna de Szczecin, ubicada a lo largo de la costa báltica entre Alemania y Polonia. La zona se ha renaturalizado y ahora su fauna incluye águilas de cola blanca, bisontes y castores. Alrededor de esta zona se ha desarrollado una pujante industria de turismo natural. “Este es un buen ejemplo de cómo la renaturalización puede crear beneficios ambientales y sociales”, apunta Perino.

En el artículo de ‘Science’ los investigadores presentan su hoja de ruta para llevar a cabo proyecto de este tipo. Lo más importante es no tener en la cabeza un ecosistema idílico que haya que construir, más bien, analizar las perturbaciones que sufren los sistemas actuales y planificar medidas para tratar de restaurar procesos interrrumpidos al tiempo que se minimiza la actividad humana.

Por ejemplo, en un paisaje de marismas o llanuras de inundación como Doñana, esto podría conseguirse eliminando represas que no sean necesarias para sumergir parte del paisaje y crear un hábitat para que los animales y plantas que fueron desplazados por el ser humano vuelvan a adueñarse de la zona.

“Los proyectos de reconstrucción deben involucrar siempre a la población local“, advierte Perino, de lo contrario, los proyectos no tendrán ninguna posibilidad de éxito. “No se trata de dirigir todas las energías hacia el objetivo específico de crear un ecosistema ideal, los ecosistemas son dinámicos y, por lo tanto, las medidas también tienen que ser dinámicas”.

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2019-04-25/renaturalizar-salvaje-naturaleza-estudio-science_1963094/?fbclid=IwAR1m2gxkws2SPbQpHXLXYhxSnYiBx2fr30Ue0W1QxQZuO8QCt8c1234OIec

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2015-10-05/chernobil-ucrania-accidente-nuclear-radiacion-animales_1048578/?fbclid=IwAR3ws3sYn6Mux1DhrDxzmo7AD__qN4-6gPI9rVtAvBI-IYsSuiy_F_S6KqY

 

“La rebeldía es difícil, es complicada, dura y solitaria”: Esther Peñas entrevista a Chantal Maillard

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CTXT REVISTA CONTEXTO | 30 DE MARZO 2019 | Esther Peñas

La compasión difícil (Galaxia Gutemberg). Con este perturbador título, Chantal Maillard (Bruselas, 1951), poeta, filósofa, traductora, aborda la violencia del sistema en que vivimos desde el nacimiento a la muerte, pasando por el dolor, la relación de nuestra especie con el resto de seres vivos, la maternidad, el suicidio, la ausencia de dioses o la culpa. Que la vida sea un tránsito soportable depende, según Maillard, de nuestra capacidad de construir espacios compasivos que incluyan no sólo a los inocentes, sino también a los verdugos.

 

De nuevo el hambre, el hambre siempre en tu palabra. ¿Indefectiblemente es la fuente?

—El hambre es el núcleo de esta gran maquinaria de la que formamos parte. El círculo del hambre, esto es el universo. Todo lo que vive se alimenta de otros, la vida de unos se sostiene sobre la muerte de otros, sí, indefectiblemente, sin posibilidad de que sea de otra manera. Cuando teníamos predadores formábamos parte de esta rueda; ahora que no los tenemos nos depredamos mutuamente. En los humanos el hambre se ha convertido en ansia y en violencia innecesaria. Y esto hace que ya no seamos el animal inocente que se alimenta de otro animal inocente. No somos sólo víctimas, también somos verdugos.

Una de las premisas del ensayo es que la violencia mueve el mundo. Pero ¿no hay espacio para la caricia?

—Sí, claro, es una de las cosas que lo hace soportable y una de las causas por las que no nos rebelamos del todo contra el sistema. Cuando hablo de rebeldía, me refiero a decidir quedarte o no en la rueda. El sistema –o la máquina– utiliza muchas estrategias para que no decidamos salirnos de él. Como todo buen sistema. Por supuesto, esas estrategias las llevamos integradas y no nos damos cuenta de que lo son. Estrategias. La necesidad de procrear, por ejemplo, y los estímulos que nos llevan hacia otro ser para ese fin. Creemos que estamos decidiendo, pero decide el sistema. La belleza es otra de esas estrategias.

Pero hay bellezas que nos suspenden, bellezas que nos sostienen…

—Tengamos en cuenta que los modos de percibir están dados. Y la percepción, entre otras cosas, es lo que nos permite la adaptación al medio. Si las partes no se adaptan no se multiplican, y si no se multiplican el organismo perece. La rebeldía empieza allí donde despunta la sospecha de lo que juzgamos bello, dice el libro… La capacidad de admirarse y quedarse, como bien dices, suspendidos, a pesar del horror… es sin duda una de las estrategias mejor conseguidas.

Aseguras que el sistema, la rueda, nos ofrece la ilusión de pensar que actuamos libremente, pero es falso. Si “toda tiranía implica rebeldía”, como aseguras, ¿por qué no nos rebelamos contra el sistema, porque no somos consciente de la tiranía o porque es imposible rebelarse?

—Generalmente porque la tiranía es una solución de facilidad, delegamos gustosamente las cosas que nos inquietan, es más fácil delegar en otro. Y la rebeldía es difícil, es complicada, dura y solitaria. El ángel rebelde está solo. Y su luz es solitaria, también. Y su compasión: Lucifer, recordémoslo, es el portador (ferre) de luz (lux), el que se apiada de los humanos y les trae la conciencia… y el juicio, la capacidad de separar. Se equivocó, claro, a pesar de sus buenas intenciones.

 

LA RAZÓN ES UN INSTRUMENTO QUE EN EL HUMANO SUPLE UNA CARENCIA. NO TENEMOS GARRAS, NI DIENTES AFILADOS, CARECEMOS DE LAS DEFENSAS QUE TIENEN OTROS ANIMALES, DE AHÍ QUE HAYAMOS DESARROLLADO MÁS DE LA CUENTA EL RACIOCINIO

 

—“Todo animal reconoce las sendas que abrieron sus antepasados salvo el humano”. ¿Ahí radica nuestro fracaso como especie?

—En gran medida, sí. La herida original es el olvido. Un olvido que entiendo producido por la importancia que le hemos dado a la razón. La razón es un instrumento que en el animal humano suple una carencia. No tenemos garras, ni dientes afilados, carecemos de las defensas que tienen otros animales, de ahí que hayamos desarrollado más de la cuenta la capacidad del raciocinio. Pero la hemos alimentado hasta tal punto que se ha vuelto arrogante y, creyendo que podía conocerlo todo, le hemos dejado invadir los canales por los cuales recibíamos lo que a todo animal le pertenece: ese saber antiguo que, de especie en especie, remonta los tiempos hasta los inicios. Si escuchásemos al animal que fuimos tal vez ese saber anterior volvería, pero tendría que atravesar unas capas tan gruesas, los residuos del juicio son tantos… Y porque no lo tenemos es por lo que establecemos códigos, normas con las que, por consenso o por imposición, tratamos de regular una convivencia que debería formar parte del orden natural. Luego reemplazamos la conciencia de nuestra ignorancia por un cúmulo de opiniones.

Sin margen para el silencio.

—Un inmenso ruido que nos impide escuchar.

—“De todos los paraísos caemos algún día”. ¿Por necesidad, impericia, maldición?

—No, nos caemos por lucidez. Los paraísos son inventos, creaciones nuestras que corresponden generalmente al deseo de permanencia más allá de la muerte y al deseo de bienestar absoluto. Tomar conciencia de esto puede ser doloroso, pero es lo debido, todo paraíso conlleva su infierno, no hay cuerda que no tenga dos extremos. Y al tratarse de credos, el problema no es situarse en uno u otro extremo, el problema es la cuerda.

Y mientras tanto, ese ruido que impide el silencio, esos estímulos que nos empujan a una velocidad insoportable…

—Asumir la impotencia es difícil, saber que vas a morir, que todos vamos a desaparecer, que aquellos a quienes más quieres van a desaparecer, aceptar la fragilidad de todo organismo, el de los allegados, los queridos, los lejanos, tener consciencia de eso es complicado, mantenerse en esa consciencia es aún más difícil. Las más de las veces procuramos distraer la mente con otra cosa que la mantenga ocupada. Mientras tanto… El mientras tanto es importante. El mientras tanto, a veces, es toda nuestra vida.

Compartes una anécdota que te sucedió en el metro, y que te hace concluir con que quedas del lado del espectador más que del actor. ¿Por qué el mundo necesita espectadores y actores?

—¿Crees que los necesita?

No. Creo que no los necesita. Simplemente acontecen. Se dan.

—Se dan, sí. Actuar, en el sentido de realizar una acción, es indispensable para existir. Solo muertos dejamos de actuar. Incluso si decides no actuar estás actuando, no hay existencia sin acción. Todos somos actores, por tanto: producimos acciones. Pero también tenemos la capacidad de mirar, observar, de convertirnos en espectadores. Observar es igualmente una acción, una acción cuyo objeto es la acción de otro actores. Hay distintos tipos de espectadores. Está el espectador crítico, que es el que observa, sopesa y juzga. Pero también está el espectador contemplativo, que se deja penetrar por lo que está viendo. Son dos actitudes, una va dirigida por la voluntad; la otra no es voluntaria, adviene, la voluntad se pone entre paréntesis y dejas que lo que ocurre te alcance. La primera formula juicios críticos que pueden llevar a conclusiones racionales o a simples opiniones; la segunda conduce a un tipo de comprensión distinta, más abarcante, previa o ajena al lenguaje.

Como cuando cuentas la anécdota de cuando eras pequeña e ibas en el autobús y te quedas mirando fijamente a otra persona, y tu madre te dice que eso no se hace…

—Era mi abuela, sí, me decía que no mirase así a la persona que tenía enfrente, como si el hecho de ser mirado incomodase. Yo me perdía a mí misma, me perdía en los otros, en aquellos a los que miraba. Desaparecía en ellos. Que esto es a lo que llaman contemplación, lo entendí mucho después. Vivir en otro, más allá de ti. Saber del otro, comprenderle mejor de lo que él mismo se comprende, con una comprensión distinta, sin juicio, sin pensamiento. Es una experiencia extraña. Desapareces y eres el otro, sin darte cuenta estás allí. Y luego, al dejar de mirar vuelves en/a ti. Como cuando sales del cine. Aquellos tranvías fueron mi primer manual de psicología no leído. Tendría seis años por entonces.

Creo que esta actitud nunca me ha abandonado del todo. Ocurre sin yo pretenderlo. Y respecto a los estados de ánimo es interesante, pues sientes al otro de manera parecida a como el espectador siente lo que les ocurre a los personajes de ficción. Penetras bajo el mí, tu historia personal ya no interviene, entras en un espacio donde la comprensión no necesita de ningún argumento para darse.

 

TODOS SOMOS VÍCTIMAS Y CULPABLES. Y ESTO ES LO QUE PODEMOS DESCUBRIR SI DESCENDEMOS BAJO EL LUGAR DE LAS HISTORIAS PERSONALES 

 

—¿Por qué la compasión es difícil?

—Porque no todos somos capaces de prescindir del juicio, deshacernos tanto de las opiniones (personales y colectivas) como de la sensiblería. La compasión a la que aludo nada tiene que ver ni con esto. Tampoco con la moral y los prejuicios que de ella pudiese derivar. La compasión de la que hablo trasciende todos los códigos. No es fácil trascender los códigos (los llevamos introyectados), como tampoco es fácil comprender al que comete un crimen, sobre todo si consideramos la víctima inocente. Hasta que nos damos cuenta de que el crimen, la culpa, la inocencia son términos morales igualmente. La compasión de la que hablo no tiene que ver con la sentimentalidad, sino con el padecimiento. Es saber padecer-con otro. Y es fácil padecer con aquellos a quienes consideramos inocentes. Nos ponemos del lado del “bueno”, siempre…, y la “buena conciencia” es excluyente. Es bastante más difícil padecer-con el malo. Y malo, si hablamos de nuestra especie, somos todos… ¿Cómo compadecer al verdugo? Medea, por ejemplo. ¿Cómo compadecer a Medea? Esta es la pregunta que atraviesa el libro. Y de las tres partes de las que consta, las dos últimas se escribieron con este convencimiento: la compasión, la auténtica compasión sólo será posible si somos capaces de comprender a Medea.

Mérmeros comprende lo que Medea va a hacer. ¿Cómo es capaz de compadecer a su madre hasta el punto de ayudarla a matarlo, de hacérselo más fácil?

—Mérmeros, el mayor de los hijos de Medea, es un niño de unos ocho años al que ningún autor había dado protagonismo hasta que Lars von Trier reparó en él. Yo no habría logrado dar respuesta a la pregunta que me planteaba en La compasión difícil de no ser por el gesto de Mérmeros, un simple gesto que el niño realiza en una de las últimas escenas. Medea está devastada, acaba de ahorcar al más pequeño, le queda la segunda parte, quizás la más difícil. Mérmeros se acerca, ella está de espaldas, acuclillada en la hierba, el niño apoya su cabeza contra su espalda, luego se incorpora y le tiende la cuerda por encima del hombro: “Ayúdame, madre”, le dice. No hay ningún juicio en su compasión. Mérmeros no juzga, no piensa. Acompaña.

Da la sensación de que Medea, al actuar, obedece a una decisión que la traspasa, que es más grande que ella. ¿Eso es lo que ve Mérmeros?

—Los motivos, aquí, no son lo que interesa. Las causas sirven para deliberar y formular el juicio. No son las causas lo que importa para entender este asunto. Al menos no las inmediatas, pues las causas son efectos de otras causas que entre todas forman una larguísima cadena; remontarlas nos llevaría al inicio de los tiempos. Los motivos no son la clave para responder a la pregunta por la compasión, los motivos siempre son particulares, el gesto de Mérmeros, en cambio, tiene valor universal.

Quien es compasivo, ¿se convierte en “ese inocente que, sin juicio, absuelve a nuestra especie”?

—No se trata de absolver. Que el perdón (o la absolución) forma parte de las dicotomías morales es algo que también comprendí en el proceso. El justo y el que no, el pío y el impío, el ofendido y el ofensor, el culpable y la víctima… Todos somos víctimas y culpables. Y esto es lo que podemos descubrir si descendemos bajo el lugar de las historias personales y los códigos de valores establecidos, hasta hallar el germen de todas las emociones y todas las acciones.

—“La compasión es un movimiento del ánimo que nos guía hacia aquello que en el otro reconocemos como propio y de lo que, en pura y cordial con-miseración, podríamos, por decirlo de alguna manera, responsabilizar a los mismos dioses si los hubiese”. ¿Qué cualidades se necesitan para ser compasivo?

—Las que nos permitan tomar conciencia de la orfandad y soportarla.

 

https://ctxt.es/es/20190327/Culturas/25286/Esther-Pe%C3%B1as-ensayista-poeta-entrevista-Chantal-Maillard.htm