Jorie Graham. Deprisa

Jorie Graham: Cenizas – Trianarts

En Deprisa Jorie Graham explora qué significa vivir y morir en el siglo XXI, ahora que la tecnología y la crisis medioambiental han transformado nuestra existencia. Al mismo tiempo que realiza una conmovedora elegía por sus padres e indaga en su propia finitud como individuo, Jorie Graham radiografía los sueños de la posthumanidad: la hibridez entre el hombre y la máquina, la proliferación de la inteligencia artificial, la metamorfosis de las emociones y de la conciencia a través de rutinas médicas e informáticas, la necesidad de redefinir la empatía y el contacto.


«… Mientras muere solo las manos de madre siguen
sin morir, cortando el aire…»
JG

«Cenizas»

Maniatada a una tromba. Pedí a las plantas que me dieran mi pequeña identidad. No, a los planetas.
Los que giran en arco, las flameantes entrañas de sus órbitas, y un gusano en una hoja, moho, campanas,
una pérgola—todo mutando—desplegándose—vaciándose en un poco más de vida célula tras
célula en el viento como este
sonido de garabatear en
papel. Creo que
estoy cayendo. Recuerdo la tierra. La marga se asienta
silenciosa, debajo de mí, esperando a hacer de nosotros lo que pueda, incluso humo, esperando a
convertirse en un nuevo lugar de origen, el otro fantasmal, trabado de entrada,
más entrada aún—me pasé la vida entrando—la cuestión del lugar pendiendo sobre mí
año tras año—yo desapareciendo pero casi aquí en espíritu, aún, muy dentro, muy atrás, detrás,
sabiendo que el insecto, el ave, el pez—no son allí sino víctimas—
que podría volverme cristal—que después nos volveríamos
deshielo—la morrena revelando agropiros, gramíneas, una prehistórica caricia materna
congelada—o un dedo
a punto de tocar
una tranquila piel, de recorrer su polvo, la uña inquietando el filo del
aire, rastreando su absurdo y perpetuamente imaginado
final—saltando—aterrizando al tacto. Una mano. Sobre quién. Un surco recorrido donde un dios
muere. Y sedoso antes de amoratado. Un universo puede morir. Lo que siempre podíamos tener, o ser
un cuerpo. Luego agarrado por la cabellera
e incrustado a presión en la
existencia. Una. Ahora intenta escuchar los pinos, la floración, su destello, la salvaje tos del
mar, meandro de cada río, torbellino de meandros—escucha—oye todas las pieles en maraña,
incesantes—oye una piel que se cierra aprisionando lo que ya dejó de estar
ausente.
Aquí estás dice una voz en la luz, la luz atrapada. Sé feliz.

Jorie Graham

«Deprisa», 2017
Traducción y prólogo de Rubén Martín y Antonio F. Rodríguez
Bartleby Editores, 2020

deprisa

Reseña de Santos Domínguez Ramos, en su blog Encuentros de Lecturas, de Deprisa: AQUÍ

Nota de los traductores: «UN UNIVERSO PUEDE MORIR»: NOTAS DE URGENCIA SOBRE ‘DEPRISA’ DE JORIE GRAHAM

«Un universo puede morir»: notas de urgencia sobre ‘Deprisa’ de Jorie Graham

Poema original en inglés:

«Ashes»

Manacled to a whelm. Asked the plants to give me my small identity. No, the planets.
The arcing runners, their orbit entrails waving, and a worm on a leaf, mold, bells, a
bower—everything transitioning—unfolding—emptying into a bit more life cell by
cell in wind like this
sound of scribbling on
paper. I think
I am falling. I remember the earth. Loam sits
quietly, beneath me, waiting to make of us what it can, also smoke, waiting to
become a new place of origin, the other one phantasmal, trammeled with entry,
ever more entry—I spent a lifetime entering—the question of place hanging over me
year after year—me thinning but almost still here in spirit, far in, far back, behind,
privy to insect, bird, fish—are there nothing but victims—
that I could become glass—that after that we would become glacial
melt—moraine revealing wheatgrass, knotgrass, a prehistoric frozen mother’s
caress—or a finger
about to touch
a quiet skin, to run along its dust, a fingernail worrying the edge of
air, trawling its antic perpetually imagined
end—leaping—landing at touch. A hand. On whom. A groove traversed where a god
dies. And silken before bruised. A universe can die. That we could ever have, or be
one body. Then picked up by the long hair
and dragged down through shaft into
being. One. Now listen for the pines, the bloom, its glittering, the wild hacking of
sea, bend in each stream, eddy of bend—listen—hear all skins raveling,
unending—hear one skin clamp down upon what now is no longer
missing.
Here you are says a voice in the light, the trapped light. Be happy.

Jorie Graham«Fast», 2017.

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Otra Iglesia Es Imposible: Jorie Graham / Santo Sepulcro

Jorie Graham nació en Nueva York, el 9 de Mayo de 1950.
Es de los poetas más famosos e importantes de la generación de la postguerra americana.
Se crió en Roma, y estudió filosofía en la Sorbona, aunque sería expulsada por participar en protestas estudiantiles.
Completó sus estudios universitarios en la Universidad de Nueva York.
Reemplazó al poeta Seamus Heaney como profesor Boylston en Harvard , convirtiéndose en la primera mujer en ser nombrada para este cargo.
Fue galardonada con el Premio Pulitzer de Poesía en 1996, por su libro «The Dream of the Unified Field» – Selected Poems 1974-1994.
Fue canciller de la Academia de Poetas Americanos de 1997 a 2003.

También de Jorie Graham en este blog:

«Jorie Graham: Esto, de Rompiente»: AQUÍ

«Jorie Graham: Guantánamo, de Rompiente»: AQUÍ

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Jorie Graham. Rompiente

Jorie Graham_Rompiente  Jorie Graham-

“Hay sonidos que el planeta siempre hará incluso si no hay nadie para oírlos” escribe la poeta norteamericana Jorie Graham. Su exigente y poderosa escritura se dirige tanto a nuestra inteligencia como a nuestra sensibilidad, a nuestra percepción corporal, animal. En Rompiente se abre un interrogante respecto a la condición humana entre un “planeta que se apaga” y su historial de violencias y estragos. Devastación ecológica irreversible que, para la poeta, corre paralelo al fraccionamiento sensible que acontece en aquellas micro-transformaciones personales a lo largo de la vida más íntima y cotidiana. Los poemas de este libro hacen visible el entrelazamiento entre el canto a la naturaleza devastada y el propio quebrantamiento de la poeta en una sintaxis audaz. Rompiente es la crónica de una “contemplación dinámica” en la que se desdibujan –o mejor, se erosionan– las fronteras entre un yo-poeta y un otro-naturaleza, entre el que percibe y lo percibido…  “No hay dos mundos separados para Jorie Graham, la naturaleza y el yo, sino uno solo”, señala Eduardo Moga, “la confusión de uno es la confusión del otro, el renacer de uno es el renacer del otro”. Necesidad de nombrar aun balbuciendo, de boquear, de confiar “en la posibilidad de la palabra pese al desasosiego respecto a un género humano que lleva impreso en su ADN la semilla de la autodestrucción” escribe Marta Sanz en una reflexión sobre literatura y política. Los poemas de Jorie Graham giran sobre ese pivote entre lo subjetivo y lo político. “Vamos a tener que resolver esas cuestiones en un marco amplio que es un marco político también… La idea de objetividad, de subjetividad, el futuro del planeta, son cuestiones que tienen una naturaleza política, apunta Jorie Graham al final de la presentación de su libro en la Casa Encendida (ver el vídeo al final de esta entrada). “La relación en el poema entre lo subjetivo y lo objetivo acaba siendo una cuestión que se parece mucho a cómo gestionamos esa misma relación en el ámbito político… A pesar de que todos lo gestionamos de un modo diferente, nunca, sin embargo, hemos convivido tan íntimamente con el desastre…”

Nota necesariamente rabiosa: AHRRRR! No he podido copiar el siguiente poema respetando su forma: están suprimidos aquellos sangrados pronunciados tan característicos de la obra de Jorie Graham, esas brechas-rompiente en el flujo de su escritura. Por lo visto el programa de WordPress no reconoce los espacios en blancos como útiles y los suprime ipso facto!!! Imperdonable! Os pido por lo tanto que hagáis un esfuerzo de imaginación y de re-creación lectora para reconstituirlo como es debido. Sirvan estas fotos de las páginas del poema (clickar en ellas) de botón de muestra!

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Bucle de retroalimentación positiva

Estoy escuchando en este silencio que precede. Olvida
todo, empieza a escuchar. Punto de inflexión, punto
de ignición,
chimeneas convectivas en los mares que Groenlandia delimita. Hace tiempo [hubo allí trueno y
salvas en las cuatro esquinas del horizonte, era la
guerra.
En el Infierno vacían de arena tus manos, te dicen que las llenes de polvo e intentes
pensar las Aguas Profundas del Atlántico Norte
que asimismo contienen
aportaciones del Mar del Labrador y arrastres de otras masas de agua, intenta pensar un
colapso completo, en la corriente del Atlántico, en la
circulación termohalina, esto
ocurrirá,
los peces mueren de hambre en la Gran Barrera de Coral, la nueva Era de las [Extinciones ha
llegado
dice el silencio-que-precede—no sabes lo que
se acerca, un tiempo
más allá de lo creíble. ¿Quién es uno cuando uno se llama a sí mismo
uno? Una orquesta se apaga. Tenemos otros planes
para tu verano es la canción. También para tu
invierno. Quizá las esclusas de Isigny
resistan, iré a
verlas
mañana. Aprenderé cuanto hay allí sobre este mi cónyuge, el futuro, aquí en mi
tierra la casa de mis padres, el jardín de
seguir pensando
en ellos, no existe nada más de hecho que el
pasado, cuenta los días cuenta las ciudades que
has
visitado, incluso lo que viene a mantenerte en vela, o el rocío cuando por fin [duermes—¿podrás algún
día penetrar en lo extraño, el nombre que es tuyo, que
“es” tú?—
el lugar donde los muertos te abrazan, y puedes sentirlo, el sabor de la
amargura, y querrías hablar por toda tu especie pero
se reirían de ti—los nombres y la especie—hasta el aire enrarecido se reiría es [lo que
hace mira—
pluma, ciénaga invisible,
retroalimentaciones positivas—y otra vez las chimeneas, y cómo es que al rayo [de sol se lo asimila
libremente, y acaso podía ser de otra forma para
este huésped
nuestro invitado,
nosotros que empezamos como manos, magia de dedos, levantando umbrales [nuestros piedra a piedra,
piel desplegada entre la vida y la muerte,
siempre alzando humo para hacer propicia la estrella que podría oscurecerse, [compensadla pronto
antes que os mate, piensa más y más en ella,
hasta que tus mismos pies estén
exhaustos no sólo tu
corazón–la
piel, la carne, el calor, la tierra, el grano, el sonido del canto de cada pájaro [escuchado a través de los
milenios, las estrategias del otoño para con el invierno, esquirlas de tiempos [de ensoñación, belleza
punzante, sí, siempre fuimos
vulnerables a la
belleza, por qué no iba a ser
así—las maravillas del tiempo cuando pasa y las cosas crecen, y los desgarros [de la muerte
cicatrizan, y llegan las flores que uno puede
mirar solo
un instante
más, asimilarlas, y la mente
se encuentra insegura otra vez, llama, algo le cuelga la llamada, tal que así, [escuchas
cómo el receptor se apaga, la corriente y su final,
un algo más que sonríe en otro lugar de otro mundo,
nosotros en La Gran Agonía otra vez, la hora en que la vida terrestre vuelve a [ser casi por completo
erradicada—debemos ser pacientes—debemos esperar—es un
hermoso atardecer, un poco de comida un poco de bebida—
saldremos
al porche y el atardecer vendrá a envolvernos, descarado,
parpadeante, abundante, como si nos descubriera,
todo dentro y fuera debajo del alero, hasta la hierba que parece empujar [dentro de este mundo
nuestro como si brotara de
añoranza por él,
reluciente.

Jorie Graham. Rompiente, Bartleby editores: Madrid, 2014. Trad. Rubén Martín.

jorie-graham

Extractos del prólogo del libro Rompiente por su traductor, el poeta Rubén Martín:

Jorie Graham (Nueva York, 1950) es sin duda una de las voces ineludibles de la poesía norteamericana viva. Es autora de once poemarios entre los que destacan Hybrids of Plants and Ghosts (su ópera prima, 1980), The End of Beauty (1987), Materialism (1990), The Errancy (1997) [La Errancia, DVD, 2007], Swarm (2000) o el más reciente hasta la fecha, Place (2012), que la ha convertido en la primera estadounidense en ganar el prestigioso certamen británico Forward Poetry Prize. Este reciente galardón se añade a un imponente listado de reconocimientos, entre ellos el premio Pulitzer por su antología The Dream of Unified Field en 1996.

Su hacer poético, inseparable de la indagación en otros ámbitos de la cultura (ya desde sus inicios planteaba el diálogo lírico con pensadores y artistas: Platón, Leibniz, Giotto…), trasmite tanto una sensibilidad exacerbada como la impresión de que detrás de cada poema suyo hay una inteligencia extraordinariamente poderosa y esquiva, capaz de cuestionar los esquemas más arraigados. Éste, cuyo título hemos traducido como Rompiente (Sea Change, 2007), es su décimo trabajo y uno de sus poemarios más emotivos. […]

Esta consciencia de un desastre ecológico irreversible, con el contrapunto de la esperanza representada por una joven acacia recién apuntalada (que reaparecerá varias veces a lo largo del poemario), toma una presencia tal que recorre todos los poemas como una corriente subterránea. El goce del presente, de la naturaleza, con toda su exhuberancia sensorial –auditiva, visual, gustativa, táctil, olfativa: pocas escrituras más saturadas de sensación que esta–, toma su intensidad en relación a la inminencia de “un tiempo más allá de lo creíble” (‘Bucle de retroalimentación positiva’, p. 131) que amenaza no solo la vida tal como la conocemos, sino el sentido mismo de la escritura y los significados del lenguaje:

estamos dispuestos a pensar en otra cosa,

mientras a nuestra espalda se aproxima al

fin el día de los

               días, en que todo a lo que has puesto nombre acaba siendo arrinconado, la entera ex-

               presión material de lo que llamamos definiciones…

(‘Día libre’, p. 105)

Aquí sigue el prólogo:
http://www.joriegraham.com/rompiente_prologo

Rompiente, título en castellano de Sea Change (2007), nos muestra a una poeta imprescindible, de una sensibilidad exacerbada, que nunca ha eludido la interacción entre la palabra escrita y otros ámbitos de la cultura contemporánea. Participaron en la presentación Mark Strand, Eduardo Moga y el traductor de Rompiente, el también poeta granadino, Rubén Martín.