Cómo detener el ecocidio

 

Al hilo de las reflexiones de la profesora Rosi Braidoti (lo Post-Humano) y el ecoactivista Paul Kingsnorth (autor de “Confesiones de un ecologista en rehabilitación”), este vídeo vuelve sobre la emergencia climática, centrándose en la importancia de explicar historias nuevas, de mostrar nuevos senderos conceptuales que nos lleven a distintas relaciones con la naturaleza. Ambos pensadores nos animan a ser cautos ante ciertas formas de ecologismo que se han entregado al capitalismo, a desconfiar del pseudoecologismo de grandes corporaciones que, precisamente, están en el centro del problema del ecocidio imparable. No se trata de producir la misma cantidad de energía y consumo por otros medios “limpios”, sino de cambiar de dirección y de costumbres.

El antropocentrismo de nuestra cultura occidental (“El hombre es la medida de todas las cosas”), narcisista, extractivista y desequilibrado, con su humanización simbólica (de Esopo a Disney) y su esclavización de los animales, su separación radical de humanidad y naturaleza, todo ello ha contribuido a la catástrofe que denuncian ecologistas y científicos desde hace décadas. Está claro que hacen falta otras narrativas, esta vez zoocéntricas, cuentos de respeto a la naturaleza, historias que nos permitan pensar y actuar de manera radicalmente distinta. No es tarea fácil ni a corto plazo, pero no nos cabe otra esperanza.

Guió, realització i edició: Félix Pérez-Hita

Idioma: Inglés – subtitulado Castellano (tenéis que activar los subtítulos en el vídeo).

Duració: 20 mins.

Participantes: Rosi Braidotti

Esta pieza está relacionada con otra titulada: “El éxito de los estúpidos”: http://www.cccb.org/es/multimedia/videos/el-exito-de-los-estupidos/228107

https://www.cccb.org/es/multimedia/videos/como-detener-el-ecocidio/233223#

https://www.cccb.org/es/multimedia/videos/rosi-braidotti/230241#

 

Llega Medea de la mano de Chantal Maillard

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Como fragmentos de un largo monólogo, los poemas nos indican, con la acotación justa, el devenir dramático de la protagonista, una Medea anciana que dialoga consigo misma sobre el dolor y la culpa de haber matado lo que más quiere.
La voz sostenida de Medea ahonda en los prejuicios heredados, los conceptos asimilados, como motivos de su desgarro.
Y dialogando con esos ecos, los versos llegan al fondo primigenio y ancestral de todas las acciones humanas.
Y con ello el libro se propone, no ya como una meditación sobre la culpabilidad femenina, sino como un doloroso proceso de curación.

Chantal MaillardMedea, Tusquets editores, 2020.

https://www.planetadelibros.com/libro-medea/310034

 

Un extracto para hacer boca:

fragmento 2

 

Huir.

 

Sin pertenencias salvo

el cuerpo que se hereda: la

indispensable prótesis.

 

Huir.

De otros.

O de la propia sombra cuando adopta

la forma de los otros.

 

De Corinto a Atenas de

Italia a Tesalia de Fenicia

a Persia y de vuelta a Cólquide

embarcar de nuevo

rumbo a quién sabe dónde

cruzando el Adriático encallar

en las costas de Libia

de Córcega de Ampurias

 

o del Mar de Alborán.

 

¡Qué intensa era la luz allí

qué profunda y clara el agua!

En otro tiempo. Otra historia.

¿O es la misma?

¿No son todas acaso la misma historia?

 

Del Bósforo al Mar de Alborán cuánto dista:

¿unos pocos centímetros en un mapa

unos siglos de errancia

una breve mención en un cuaderno de viaje?

 

Bien sé que todo lo vivido fue

una estrategia dilatada.

Fui en busca de otros horizontes.

Hice danzar el ego

como un oso drogado con opiáceos

 

consciente del zarpazo con que

                                             un día

 

al despertar de su letargo

me mostraría la nada y

                                          en ella

 

la pena-placenta que la nutre.

Todo círculo es vicioso:

en cualquier punto en el que inicies

el trayecto

te encuentras al final del mismo.

En cualquier punto estás en el inicio.

 

 

Aprender a manejar las lenguas del fuego: la acción adecuada (con J. Shinoda Bolen y Chantal Maillard)

Vivimos tiempos convulsos, tiempos de estupor (si es que existió alguno que no lo fuera). Traigo a colación en esa bitácora lobuna algunas lecturas que puedan sernos útiles para adquirir más perspectiva(s) a la hora de lidiar con una poderosa emoción que estos últimos días se expresa con varias intensidades y de diversos modos (muchos de ellos pacíficos y cívicos, digámoslo bien alto) en las calles de las ciudades catalanas: me refiero a la ira. La ira es una de las emociones básicas que hace parte de esa caja de herramientas emocionales con la que venimos al mundo, una emoción que experimentamos ante situaciones de injusticia, de amenaza o de agresión. La expresamos cuando necesitamos defendernos, poner límites a una ofensa, o ante una situación que consideramos inaceptable, como está siendo la del grave deterioro de la salud democrática de nuestras sociedades. La ira es una poderosa fuerza que nos mueve a la acción. Pero cuando no sabemos manejarla, cuando enciende tan sólo actitudes reactivas, llega a ser peligrosa porque nos desequilibra y nos hace perder el control, impulsándonos a actuar de un modo desproporcionado que termina teniendo repercusiones destructivas. Aprender a manejar las lenguas del fuego (sea la de la cólera y de la violencia, la del deseo o del ansia, la del conocimiento y de la conciencia, o la del poder) ha sido un aprendizaje que, desde tiempos remotos, acompaña a la existencia humana. Esa enseñanza gira en torno a la acción adecuada. ¿Cuál es la acción adecuada que pueda impulsar, tanto personal como colectivamente, un verdadero proceso de transformación, y que logre habilitar una experiencia de autonomía y de libertad —acaso de compasión? Lamentablemente, en vista de lo que sucede en el mundo global a día de hoy no es una cuestión que los seres humanos hayamos siquiera empezado a resolver. Y, probablemente, la actual escasez de sabias directrices que nos acompañen a emprender un proceso de autoconocimiento y de autoliberación no sea ajena al reiterado fracaso en promover un cambio social que consiga ser beneficioso para el conjunto. Hace más ruido el árbol que cae que el bosque que crece. Involucrarse en el propio conocimiento interior es, a modo del bosque que crece, cosa de larga paciencia y de silenciosa repercusión. Escuchemos pues con atención…

Los primeros fragmentos que traslado son sacados del libro de la psicóloga y psiquiatra norteamericana Jean Shinoda Bolen, Las diosas de la mujer madura. Arquetipos femeninos a partir de los cincuenta (Kairós, 2008). En uno de sus capítulos, “Las diosas de la ira transformadora”, la psicoanalista invita a una reflexión convocando a tres diosas coléricas orientales –la egipcia Sekhmet de cabeza leonina, la fiera india Kali que simboliza la destrucción del ego, y la colérica diosa sumeria del inframundo, Ereshkigal–. A pesar de que en su libro se dirige específicamente a las mujeres, Shinoda Bolen proporciona a quien la lea, independientemente de su género, una valiosa clave que sin duda muchos.as reconoceremos pero que tan sólo algunos.as de nosotros.as sepamos llevar a la práctica en nuestro día a día: es preciso aquilatar la ira con la sabiduría para que el fuego de la cólera en lugar de aniquilarnos nos impulse a vivir y a promover un proceso de transformación, sea éste personal, social, cultural, educativo, político, institucional, ético o planetario.

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<< Las diosas de la cólera transformadora […] pasan a un primer plano cuando nos llega el momento de ponernos manos a la obra y cambiar una situación que es inaceptable, cuando decimos « ¡Ya está bien!». Antiguamente se recurría a esta clase de diosas cuando los dioses masculinos o los hombres no eran capaces de derrotar al mal y sólo una diosa poderosa tenía la talla suficiente para enzarzarse en la gesta. La representación de la imagen de las diosas más importantes de la ira transformadora no es antropomórfica. La diosa egipcia Sekhmet tiene la cabeza de un león y el cuerpo de una mujer. Kali-Ma, la diosa hindú, posee un rostro inhumano terrorífico y un cuerpo de mujer con innumerables brazos. […]

Estos arquetipos de la ira transformadora resultan más eficaces cuando los equilibra la sabiduría. Sin esa sabiduría, pueden ser destructivos para la mujer y para los demás. La rabia que no va acompañada de la sabiduría, se nutre de sí misma y hace que una mujer tema volverse loca o perder el control, y a algunas llega a sucederles. La mujer que es víctima de malos tratos y rocía el lecho marital con gasolina para prenderle fuego y asesinar al marido mientras dormita, o bien la madre del niño que ha sufrido abusos sexuales y se lleva un arma al juzgado para disparar al criminal, son ejemplos extremos. Es muy molesto tener que licuar con profundos sentimientos de cólera y hostilidad, sobre todo después de que una se haya pasado la vida conformándose e intentando sacar el mejor partido de la situación. Sin embargo, cuando esto les ocurre a las mujeres en edad avanzada, se dan otros arquetipos muy sólidos que pueden equilibrar y contener esos sentimientos primitivos.

Gracias a la sabiduría, las diosas de la cólera transformadora no dan rienda suelta a sus estallidos de rabia, ni actúan guiándose por sus impulsos. La sabiduría permite canalizar la rabia hasta convertirla en el compromiso de provocar el cambio y la actitud resuelta que se precisa para hallar el camino más idóneo. Gracias a la sabiduría, por último, la culpa y la vergüenza no atenazan a la mujer, ni la instan a que eluda la verdad o los sentimientos de rabia. Por consiguiente, siempre que la rabia se alíe con una estrategia inteligente, las mujeres mayores se transformarán en ancianas formidables. […]

Cuando te las ves con el arquetipo de Sekhmet o Kali, hay que realizar un trabajo espiritual y psicológico para conciliar dos elementos tan opuestos como la cólera y la sabiduría. Si nos rechazan o nos humillan, o bien nos maltratan y nos atacan físicamente o verbalmente, el primer impulso es el de devolver la afrenta. La sabiduría suaviza la ira y pone bridas a la leona salvaje o a Kali sedienta de sangre. La sabiduría se percata de que el ojo por ojo y el diente por diente es una invitación a la escalada de violencia; pero es que en el terreno anímico todavía es peor, sobre todo cuando “pagas con la misma moneda” a los que te han infligido algún mal y corres el riesgo de volverte como ellos. Entonces puedes convertirte en una persona gruñona, hostil y obsesiva que sucumbe a la rabia hasta devenir una “posesa” como Sekhmet y Kali. El reto más inmediato, por consiguiente, es controlar esa ira y destilarla en actos premeditados. El resultado es muy diferente al que se crea cuando reprimimos la rabia o la dirigimos contra nosotras mismas, porque eso genera depresión. Ahora bien, no estoy diciendo tampoco que debamos tragarnos la rabia e incluso olvidar los motivos que la provocaron, porque eso sería una negación que nos conduciría a la codependencia. Es obvio, por lo tanto, que la depresión, la codependencia y la victimización no son atributos de Sekhmet o Kali, sino la otra cara de la moneda del arquetipo. La ferocidad de Sekhmet o Kali precisa ser gobernada, pero no debe suprimirse ni desatarse en una cólera ciega. En ese momento es cuando Kali insiste en resolver un problema determinado, o bien en enfrentarse a él, Sekhmet sigue presente sin que podamos eludirla y nosotras adquirimos una fuerza que inspira respeto. […]

Las diosas que entonan el grito de “¡Ya está bien!” tienen nombres extraños y rostros inhumanos, pero su energía y su rabia ya no nos resultan ajenas. Gracias a la sabiduría y la madurez, cualidades que se afianzan en la compañía de otras personas que posean estas virtudes, la cólera de Sekhmet y Kali se canaliza en acciones eficaces. Cuando una mujer es capaz de hacer eso, se convierte en una mujer sabia con un corazón de león, cuya rabia es la antesala de la transformación de las instituciones y la cultura.>>

***

El segundo texto al que acudo de nuevo es el pequeño “panfleto” de Chantal Maillard ¿Es posible un mundo sin violencia? (Vaso Roto, 2018). En él, la filósofa reflexiona sobre las razones globales de la violencia, sobre la estrechez de nuestro marco de indignación, y se pregunta si puede tener lugar un cambio sin violencia, y de qué modo llevarlo a cabo. Transcribo algunos extractos-migajas a todas luces insuficientes por estar aquí descontextualizados, descoyuntados incluso, por lo que os remito al texto íntegro invitándoos encarecidamente a una lectura meditada.

librito violencia

 

<< ¿Es posible actuar sin ira?

[…] Decía al inicio de este artículo, que la indignación es la manifestación de un malestar ante una injusticia o, más exactamente, ante algo que consideramos tal. Cioran experimenta ese malestar, pero se contiene al recordar la enseñanza del emperador [Marco Aurelio]. ¿Por qué? ¿Por qué no indignarse?

Recordemos que Marco Aurelio era seguidor de los estoicos y la disciplina estoica enseñaba a desprenderse de uno mismo. Si quien se indigna defiende algo que de alguna manera siente que le pertenece, ¿cómo habrá de indignarse quien considera que nada le pertenece? Por otra parte, y más importante, a la ética del estoicismo primitivo le acompaña una serie de directrices para el conocimiento de los movimientos de ánimo y la comprensión de sus adherencias. “conócete a ti mismo” es el conocido lema de las antiguas escuelas filosóficas griegas. Este “sí mismo” no se refiere al conjunto de hábitos que conforman la personalidad, sino a algo más radical y más común que tiene que ver con el funcionamiento de la psique, sus procesos senti-mentales, de los que el personaje (eso que “tiene” personalidad) dará muestras de una u otra manera, según sus circunstancias. Así pues, quien se conoce a sí mismo también será capaz de conocer al otro. Y quien conozca al otro no esperará de él otra cosa que lo que pueda dar. El que conoce la naturaleza del otro sabe qué puede esperar de él y qué no y, siendo así, ¿cómo podría sentirse ofendido por lo que haga? Y allí donde no hay ofensa difícilmente podría haber indignación.

Ahora bien, ¿quiere eso decir que ante una evidente situación de injusticia nos quedemos de brazos cruzados? ¿No indignarse significa aceptar? No se trata de eso. Ni la ataraxia ni la apatheia son sinónimos de pasividad. Ambos conceptos han evolucionado hasta adquirir connotaciones que no son en absoluto acordes con lo que fueron en las escuelas griegas. Ni la ataraxia era falta de acción, ni la apatheia, apatía. Hay que tener presente que ninguno de esos términos se refería directamente a la acción práctica sino, antes bien, al conocimiento de los movimientos del ánimo y su dominio. La ataraxia es ausencia de perturbación anímica y la apatheia, neutralidad del ánimo, ecuanimidad. ¿Por qué? Porque con el ánimo templado, y tan sólo así, es como pueden emprenderse acciones realmente justas o correctas. La ira provocada por lo que percibimos como una ofensa personal dará como resultado respuestas igualmente personales, carentes de alcance universal y, por tanto, injustas. Y es injusto, entre otras cosas, indignarse por lo que nos atañe en lo más próximo sin ampliar el marco.

En una tradición aparentemente más alejada de la nuestra aunque, no obstante, bien conocida por los estoicos, la del hinduismo, también se atendía a esta neutralización de los movimientos del ánimo. Es la enseñanza que el dios Krisna le proporciona a Arjuna cuando éste, dispuesto a la batalla, vacila ante la perspectiva de luchar contra sus parientes. Actuar sin interés personal, actuar, pero con el ánimo ecuánime, es la acción correcta. Para Marco Aurelio esto sería actuar acorde con el principio racional.

Lamentablemente, la humanidad no ha evolucionado a partir de sus antiguas sabidurías. La observación de la mente y sus procesos se dejó de lado para propiciar otro tipo de observación, más inmediata, y no parece que haya tiempo ni disposición suficiente como para recuperar estos conocimientos que no sólo son la gran asignatura pendiente del Occidente capitalista, sino que también están siendo olvidados por otros pueblos que, habiéndolos poseído, están siendo engullidos por el mismo sistema.

Pero lo que podemos hacer, al menos, es explorar los términos de nuestra indignación: sus motivos. Considerar la ira: sus causas. Averiguar la naturaleza de nuestra respuesta y sus fines. […] ¿Somos capaces de indignarnos desinteresadamente, de considerar nuestros intereses personales dentro de una ética global? ¿Somos capaces de tener en cuenta que nuestra vida vale tanto a nuestros ojos como cualquier otra vida para quien la vive, y actuar en consecuencia? ¿Tenemos voluntad de unir los esfuerzos y los conocimientos para inventar un sistema mejor, más equitativo y respetuoso, más justo?

De no hacerlo así, debemos saber que nuestras acciones, en el mejor de los casos, no harán más que darle otra vuelta al proceso dialéctico, un cambio más dentro de una Historia que llega a su fin. Salvo que seamos capaces de actuar sin ansia, sin interés personal, con generosidad, con ecuanimidad, hagamos lo que hagamos, este sistema seguirá en pie, corrompiendo y funcionando, perpetuando la situación de indefensión moral y práctica en la que ahora nos encontramos.

No les ocultaré la pregunta que me inquieta: ¿Qué pasaría si, pactando, se nos devolviesen a cada uno los derechos (o beneficios) de los que estamos siendo privados? Mucho me temo que volveríamos a dormir, tan insatisfechos como antes aunque más tranquilos, y nos abstendríamos de indignarnos por aquellas otras injusticias que sostienen nuestra ilusoria y precaria tranquilidad. Esto es a lo que Marco Aurelio llamaría, simplemente, no tener conciencia política.

[…]

Ahimsa. La no-violencia como acción política

Se suele creer que la idea de la no-violencia fue un invento de Gandhi. Nada más erróneo: el ahimsa puede rastrearse en los orígenes de la tradición upanishádica y en los preceptos de convivencia de algunas de las más antiguas comunidades religiosas de la India. Lo que es atribuible a Gandhi es el uso político de la no-violencia como forma de resistencia ante la dominación política. Un uso, por tanto, activo que, unido al concepto de desobediencia civil, convierte la fórmula negativa: a-himsa (no daño, no agresión) en una acción política. Ésta fue, en realidad, una táctica muy hábil pensada para provocar la indignación moral no sólo de la población india sino también de las demás naciones, lo cual se consiguió al término de la Marcha de la Sal (1930) cuando, siguiendo la indicación del propio Gandhi, los manifestantes se ofrecieron a los golpes hasta morir. la intención no era evitar derramamientos de sangre sino convertir en mártires a unos y en dominadores inmorales a otros a los ojos de todos. “Tal vez nadie comprendió con tanta precisión el papel esencial que podía desempeñar la indignación moral en un conflicto político”, escribe el sociólogo Losurdo refiriéndose a Gandhi.

[…]

Cierto es que aceptamos con demasiada facilidad el hecho de que la violencia de Estado es una violencia legítima. La del pueblo, en cambio, nunca es legítima, es “desestabilizadora”. El orden (la estabilidad), por supuesto, es lo que dicta el Estado. Alberto Cruz: “Los actos de violencia del Estado se vuelven más aceptables si se usan eufemismos como “democratización” (Irak), “evitar una masacre de civiles” (Libia), “el derecho de injerencia” (Yugoslavia) o “la responsabilidad de proteger” (Somalia, Haití)…”

[…]

La no-violencia tal como se la entiende desde los tiempos de Gandhi está muy lejos de ser el concepto jainista que implica no hacer daño a ningún ser. Es, en el terreno político, la utilización de una fuerza para contrarrestar otra. Que los actos públicos de no-violencia son un arma política es algo que los actuales gobiernos tienen muy claro. Sin ir más lejos, en España, ante las manifestaciones pacíficas del 15M, el Ministerio de Interior resolvió modificar el Código Penal para equiparar la resistencia pasiva, hasta entonces considerada un “delito de desobediencia”, con el “atentado contra la autoridad”. La resistencia pasiva era, en palabras del entonces secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, “una conducta equivalente a la agresión contra el principio del orden y de autoridad que se ejercita por las fuerzas y cuerpos de seguridad”.

Recapitulemos pues. Si la democracia se ha degradado y la lucha no-violenta (una contradicción in terminis) o la resistencia pasiva son consideradas agresiones, susceptibles, por tanto, de contrarrestarse con la fuerza, ¿qué hacer? Si bien está claro que no hay posibilidad de mundo sin violencia, ¿podrá al menos tener lugar un cambio sin violencia?

En singular

Siempre he entendido que una reforma política y social no obtendría resultados duraderos salvo que empezase por el esclarecimiento de las conciencias. Porque los conceptos no existen. Lo que existe, existe en singular. en singular se sufre, en singular se teme y en singular se padece la insatisfacción y el ansia. El cambio habremos de lograrlo entre todos, pero su posibilidad tendrá que gestarse en cada uno, de uno en uno, pues el conocimiento interior no es algo que pueda obtenerse en plural, le incumbe a cada cual. Y es este conocimiento la condición de posibilidad para que el cambio, de darse, no sea simplemente otra oscilación dialéctica, sino un cambio radical.

Propongo reiniciar la reflexión, en esta encrucijada, en singular. El dolor siempre ocurre en singular. Y así también habrán de procurarse las soluciones: no desde una instancia superior, sino con un trabajo personal de cada uno de nosotros. […] >>

 

Maillard convoca en su ensayo, entre otros, a Emil Cioran, Jacques Derrida, Jean Ziegler, al eslovenio Slavoj Žižek, a las indias Arundhati Roy y Vandana Shiva, al Buddha, a Marco Aurelio y a los estoicos… Otros textos de lectura obligada para estos tiempos convulsos podrían ser “La Ilíada” de Homero, la novela de John Steinbeck “Las uvas de la ira”, el opúsculo de H. D. Thoreau “La desobediencia civil”, o los “Ejercicios espirituales y filosofía antigua” de Pierre Hadot… La lista es larga, lo dejo aquí de momento y os convido a recopilar los vuestros.

 

El malestar animal de Chantal Maillard

Hoy he recibido este poema de nuestra querida poeta Chantal Maillard.
Dice querer compartir con nosotros.as su “malestar animal” contra la exterminación indeterminada de las cotorras argentinas, y de los jabalíes que llegan a los parques de nuestras poblaciones “asustando a los niños”.

“A falta de otras armas”, este poema-proyectil sigue siendo un “arma cargada de futuro” tal y como quería Gabriel Celaya, para nuestro presente aciago…

Pasen y lean y, acto seguido, no dejéis de cotorrear, graznar, aullar, jabalear, murcielaguear este poema por doquier!

Kubo Shunman_(Período Edo)’_Tres cuervos graznan contra un sol naciente ‘

MALESTAR ANIMAL

Han decidido exterminar a las cotorras
en Madrid.

Dicen que alborotan y se queja el vecindario.
Dicen que desplazan a los gorriones.
Que estropean los árboles del parque.
Que proliferan demasiado. Dicen

Que el gas letal que van a utilizar
cumple con la ley de bienestar animal.

Mi animal ha decidido
exterminar a los humanos.
Dice que espantan a los otros animales.
Que alborotan de día y de noche no descansan.
Que talan e incendian los bosques del planeta.
Que proliferan y destrozan
arrasan y saquean la tierra que no les pertenece.

Dice que ha decidido exterminar
a los humanos incapaces
de convivir con jabalíes en sus parques
y que al hacerlo cumplirá
las leyes naturales.

Yo para complacerle
voy a criar jabatos en el huerto de mis manos
ofidios en mi casa-hueso
y murciélagos en la cueva de mis ojos.

Voy a criar cotorras.
Y esplendorosos cuervos que al amanecer
le despierten como antaño
en los bosques de Goa.

© Chantal Maillard
© Pintura de Kubo Shunman, ‘Tres cuervos graznan contra un sol naciente’ (Período Edo)

El ciclo. Equinoccio de otoño

Este lunes 23 de septiembre, a las 7:50 UTC (las 09:50h hora española), el Sol cruzará el ecuador celeste del planeta Tierra, momento del equinoccio de otoño en que la duración de la noche es igual a la del día (aequinoctium) en todos los lugares de la tierra. 

Con esta entrada nos sumamos al grito de ¡Basta! que está sembrando la generación Greta para detener la mayor crisis ecológica y climática originada por los seres humanos… Ojalá aprendamos también nosotros a andar en equilibrio con el planeta, con el cosmos… “tal vez aún apenas sea posible nunca”…

 

 

En 1942 Robert Oppenheimer se integró al Proyecto Manhattan, destinado a gestionar la investigación y el desarrollo, por parte de científicos británicos y estadounidenses, de la energía nuclear con fines militares. La sede central, el laboratorio secreto de Los Álamos, en Nuevo México, fue elegida por el propio Oppenheimer.

Tras presenciar la explosión de prueba de la primera bomba atómica en Nuevo México, Robert Oppenheimer y el Padre Michael DeLisle Lyons, leyeron un verso del décimo capítulo, cuarta estrofa del texto hindú de la Bhagavad Gita : “Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos”. Robert Oppenheimer limitó su comentario a esta estrofa y nunca mencionó las siguientes palabras en la misma línea – “Yo soy el origen de las cosas a ser”.

Ryuichi Sakamoto compuso este aria para su ópera Life, en 1999. Esta música acompañada del texto leído por el mismo Oppenheimer se convierte en algo de obligada visión para no volver a repetir tamaños errores. Sakamoto compuso el Aria para Oppenheimer sobre una filmación del científico cuyos ojos trasmiten todo el horror que llevó durante toda su vida.

“Supimos que el mundo no sería el mismo. Unas pocas personas rieron, unas pocas lloraron, muchas estuvieron en silencio. Recuerdo la línea de la escritura Hindú, el Bhagavad-Gita. Vishnu está tratando de persuadir al Príncipe para que haga su deber y para impresionarlo toma su forma con múltiples brazos y dice, ‘Ahora, me he convertido en la muerte, destructora de mundos.’ Supongo que todos pensamos eso, de una u otra forma.” – Robert Oppenheimer, 16 Julio 1945. Los Alamos, Nuevo Méjico.

https://juan314.wordpress.com/2013/05/09/aria-para-oppenheimer-oppenheimers-aria-by-ryuichi-sakamoto-1999/

 

LA IRA: próxima conferencia de Chantal Maillard en el CCCB

© CCCB, 2015. Autor Miquel TavernaChantal Maillard – CCCB, abril 2015

La ira

“Híbridos y figuras terribles en la cultura patriarcal indoeuropea.”

¿Son el exceso de violencia, la codicia y el ansia algo congénito de la especie humana o más bien algo que heredamos de las sociedades guerreras que dominaron nuestros territorios hace pocos milenios?

¿Qué representan las figuras iracundas y terribles como Equidna, las Gorgonas, Medea, Durga o Kali en las culturas indoeuropeas de Europa y de India? ¿Tuvieron las criaturas híbridas una función política? ¿Es la ira un factor de cambio o un elemento del universo patriarcal? 

Reconvertir los mitos, remplazar la moral del semejante por una ética que trascienda las diferencias, hallar un nuevo paradigma para una edad postantropocéntrica, ¿es esto posible?

Este acto formará parte del Festival Clàssics.

Moderador: Raül Garrigasait

Conferenciante: Chantal Maillard

Esta actividad forma parte de ¡FEMINISMOS!Las palabras que no tenemos todavía

 

 

Tremble, tremble | Jesse Jones

Gran parte del trabajo de la artista cineasta irlandesa Jesse Jones está inspirado en los derechos de las mujeres. “Tiembla, Tiembla” es mucho más que una destacable obra femenista — es un ritual femenista, un conjuro, un poema salvaje. Es también una actuación memorable de la actriz Olwen Fouéré. Su respiración y su canto acechan las dos pantallas verticales de la instalación.”

Manuel Cirauqui, comisario de la exposición Tiembla, Tiembla de Jesse Jones, que podremos ver en el Museo Guggenheim de Bilbao en noviembre 2019.

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53417905_10158582469240620_8808877121213562880_oLa actriz irlandesa Olwen Fouéré

 

 

 

La desigualdad de género fue uno de los muchos problemas de derechos humanos con los que lucharon los artistas en la 57 Bienal de Venecia, con una de las declaraciones más poderosas provenientes del pabellón de Irlanda, en el Arsenale. Aquí, la artista y cineasta Jesse Jones ha construido una enorme evocación teatral de su propio mito de la creación, el de la giganta.

Gran parte del trabajo de la artista y cineasta irlandesa Jesse Jones está inspirado en los derechos de las mujeres a la autodeterminación corporal, y es una gran partidaria de quienes desean revocar la octava enmienda a la constitución de la República de Irlanda, que criminaliza el aborto. Pero el cóctel visual y auditivo que ha creado para la 57ª Bienal de Venecia es mucho más profundo que la política de género moderna. Su obra “Tremble Tremble” en Irish Pavilion está tratando de purificar nuestras mentes conscientes y subconscientes de milenios de dogmas patriarcales, y de implantar un nuevo mito de creación: el de la giganta femenina. Para trabajar esta magia, Jones ha establecido un escenario potente, cuya característica dominante son dos pantallas gigantes en las que la actriz irlandesa Olwen Fouéré aparece como una figura de un naufragio shakespeariano, a veces diminuta, y en otras, enorme, con una piel potente y punzante. Los textos que Jones y Fouéré han ideado incluyen las palabras de un manuscrito medieval que servía para identificar y procesar a las brujas, El Malleus Maleficarum, que las artistas utilizan aquí al revés.

Jones desarrolló esta pieza junto con la curadora Tessa Giblin, anteriormente en el Project Arts Center de Dublín y ahora en la Talbot Rice Gallery de Edimburgo, para maximizar el impacto emocional y visual en el alto y oscuro entorno del Arsenale. La audiencia se ve algo acorralada frente a las pantallas por dos huesos femeninos gigantes, inspirados en el más antiguo ancestro “humano” bípedo descubierto, “Lucy”, desenterrado en la década de 1970 en Etiopía.

El espacio de visualización está semi-cerrado por cortinas de velo negro muy altas, con la imagen del brazo desnudo de una mujer en la parte superior de cada una, aunque uno no es consciente de estos brazos hasta que, ayudados por ayudantes vestidos de negro, aquellas cortinas barren todo el escenario desde el techo rodeando a la audiencia en un abrazo fantasmagórico.  Toda la obra, con asociaciones de vientres y cementerios, se percibe a la vez antiguo y moderno. Su título, Tremble Tremble, está tomado de una protesta del movimiento de mujeres en Italia, de la década de 1970, que exigía salarios para las tareas domésticas. Fue orquestada por la académica feminista Silvia Federici, cuyo libro sobre la apropiación patriarcal de los cuerpos de las mujeres para alimentar el sistema capitalista con trabajadores y soldados ha tenido una gran influencia en el trabajo de Jones. Jones espera que el título evoque “esta sensación temblorosa de estar ante el precipicio de un cambio político masivo.

Giblin siente que con esta obra Jones ha llegado a nuevos niveles en la forma en que experimenta su trabajo. Jones dice: “Durante mucho tiempo quise dejar de pensar en hacer arte como una forma de mostrar las cosas, y pensar en ello como una forma de organizar los objetos casi como ruinas y ver cómo mienten y cómo se relacionan. Establecerse en el mundo puede crear una especie de alquimia.”

Jones espera que su trabajo llegue a quienes luchan por comprometerse con un mundo en el que las noticias falsas pueden dictar la agenda política. “La gente, dice Jones, está muy confundida con esta ruptura en la verdad y el lenguaje, y es una ruptura entre nuestros cuerpos y nuestras mentes conscientes. Tenemos que encontrar una manera de acceder a las cosas que se mantienen en nuestro cuerpo y articularlas.

Jones completó una maestría en práctica de artes visuales en el Instituto de Arte, Diseño y Tecnología Dún Laoghaire en 2005 con sede en Dublín. Sus películas Trilogy of Dust especulan sobre futuros post-apocalípticos, mientras que en una galería de Dublin, The Hugh Lane, una reciente instalación No More Fun and Games collages trabaja con mujeres de la colección de la galería con una performance. En 2016, trabajó con Sarah Browne en un artículo En la sombra del estado que aborda el papel de las instituciones en el control y regulación del cuerpo femenino. Fue encargado por Artangel, Create y Heart of Glass.

Jesse Jones: Tremble Tremble
Pabellón de Irlanda para la Bienal de Venecia
13 de mayo – 26 de noviembre de 2017

Entrevista realizada por VERONICA SIMPSON.
Filmado por MARTIN KENNEDY

https://www.studiointernational.com/index.php/jesse-jones-tremble-tremble-venice-biennale-2017-video-interview-ireland

 

Marta Carrasco baila Perra de nadie

El último solo de Marta Carrasco, uno de los grandes nombres de la danza teatro de Catalunya. Un montaje multipremiado sobre empoderamiento femenino.

 

PerraDeNadie_c_DavidRuano

Perra de nadie es el último y premiado espectáculo de Marta Carrasco, referencia destacada de la danza teatro en nuestro país. Una artista única que ha reunido en este montaje a los personajes que durante años la han acompañado con sus confesiones en los escenarios.

 

A Girona, el 12 de octubre, a les 20h30. Sala La Planeta

Espectáculo casi sin texto.

 

  • Creación: Marta Carrasco
  • Dirección: Marta Carrasco, Pep Cors y Antoni Vilicic
  • Intérprete: Marta Carrasco
  • Iluminación: Quico Gutiérrez
  • Vestuario: Pau Fernández y Cia. Marta Carrasco
  • www.martacarrasco.com

De la misma artista de: B. Flowers (TA13), No sé si (TA11), Dies Irae (TA09), Bin & Go (TA08), Eterno? Això sí que no!(TA03), Mira’m (se dicen tantas cosas) (TA00), Blanc d’Ombra. Recordant Clamille Claudel (TA97), Aiguardent (TA95)

 

https://www.temporada-alta.com/es/espectaculo/perra-de-nadie/

 

 

Anne Carson. Autobiografía de rojo

Mark Rothko_Red equal signMark Rothko. Orange red orange. 1961-1962

 

A la larga Gerión aprendió a escribir.

María, la amiga de su madre, le regaló un hermoso cuaderno japonés con portada fluorescente. En la portada Gerión escribió Autobiografía. Adentro anotó los hechos.

 

Totalidad de hechos que se conocen acerca de Gerión.

Gerión era un monstruo todo en él era rojo. Gerión vivía

en una isla del Atlántico llamada el Lugar Rojo. La madre de Gerión

era un río que desemboca en el mar el Río de la Dicha Roja el padre de Gerión

era oro. Algunos dicen que Gerión tenía seis manos seis pies algunos dicen que alas.

Gerión era rojo también lo era su extraño ganado rojo. Heracles llegó un

día mató a Gerión se llevó el ganado.

 

Después de los Hechos puso Preguntas y Respuestas.

PREGUNTAS ¿Por qué mató Heracles a Gerión?

1. Por violento

2. Lo tuvo que hacer era uno de Sus Trabajos (10°)

3. Se le metió la idea de que Gerión era la Muerte de otro modo podría vivir para siempre.

FINALMENTE

Gerión tenía un perrito rojo Heracles también lo mató.

De dónde saca sus ideas, dijo la maestra. Era día de Padres y Maestros en la escuela.

Estaban sentados codo a codo en los escritorios diminutos.

Gerión vio cómo su madre se quitaba una brizna de tabaco de la lengua antes de decir:

¿Alguna vez escribe algo que tenga un final feliz?

Gerión se quedó pensativo.

Luego se estiró y con cuidado retiró la hoja escrita de la mano de la maestra.

Se encaminó a la parte posterior del aula, se sentó frente a su escritorio de siempre y sacó un lápiz.

Nuevo Final.

Por todo el mundo, las hermosas brisas rojas continuaron soplando en armonía.

 

Anne Carson, Autobiografía de Rojo (Fragmento), Editorial Calamus, Trad. Tedi López Mills, 2008

(Existe una nueva edición del libro en la editorial Pre-Textos (2016) con traducción de Jordi Doce.)

 

Photograph © Beowulf Sheehan/PEN American CenterAnne Carson nació en Toronto (Canadá) en 1950. Poeta, ensayista, traductora y catedrática de estudios clásicos, ha dado clase en las universidades de McGill, Michigan y Princeton. Su tesis doctoral sobre Safo se publicó en 1986 con el título de Eros the Bittersweet [traducido en la editorial Dioptrías]. Desde entonces ha publicado varios volúmenes misceláneos de poemas y ensayos, entre ellos Glass, Irony and God (1992), Plainwater: Essays and Poetry (1995), Men in the Off Hours (Premio Griffin de poesía, 2000), The Beauty of the Husband (2001, Premio T.S. Eliot de poesía), Decreation. Poetry, Essays, Opera (2005) y NOX (2010). Ha reunido sus traducciones de Safo en el volumen If Not, Winter (2002). También ha traducido la Orestíada de Esquilo y varias obras de Eurípides (su versión de Ifigenia en Táuride es de 2014). Su novela en verso Autobiography of Red se publicó en 1998 con gran éxito crítico y comercial. Quince años más tarde, en 2013, vio la luz una segunda parte con el título de Red Doc. En España se han publicado hasta la fecha La belleza del marido (un ensayo narrativo en 29 tangos) (Lumen, 2003; trad. Ana Becciu), Hombres en sus horas libres (Pre-Textos, 2007; trad. Jordi Doce), Decreación (Vaso Roto, 2014; trad. Jeannette L. Clariond) y Eros: poética del deseo (Dioptrías, 2015; trad. Inmaculada Pérez Parra). [Nota de la editorial Pre-Textos]

La editorial Vaso Roto publicó en 2016 Albertina (el personaje principal de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust), y acaba ahora de publicar Tipos de agua (2018), un ensayo escrito en forma de diario acerca del viaje que realizó la autora haciendo el camino de Santiago (incluido en Plainwater). [Nota mía]

 

¿Es posible un mundo sin violencia? Un panfleto de Chantal Maillard para una ética de la compasión

<< El estado de violencia es, según todas las apariencias, el estado natural. Formamos parte de un mundo cuyas reglas de juego son simples: son las reglas del Hambre. Quienes quieren seguir existiendo no tienen más remedio que acatarlas. —Claro que seguir existiendo no es, por supuesto, la única opción posible: que la vida sea un bien no deja de ser una afirmación sin fundamento, por mucho que se utilice como premisa para validar un sinfín de afirmaciones. Dejar de existir es, según lo entiendo, un acto de libertad, uno de los pocos actos que requieren haberse desprendido de la voluntad de seguir existiendo, lo cual exige saber desarticular el código que llevamos impreso desde el nacimiento—.

 

 

Todo ser sobrevive a costa de otros. Ésta es la regla principal. Todo ser vivo se alimenta de otros seres, por lo que cualquier acto de supervivencia es un acto de violencia. También el que se defiende violenta. Tanto el que agrede como el que es agredido tratan de sobrevivir y ambos necesitan utilizar la violencia para ello. Por otra parte, vivimos sobre una planeta inestable, propenso a todo tipo de movimientos. Lo que llamamos «inestabilidad» no es sino su manera de mantener la constante de su equilibrio. Cuando estos movimientos naturales nos afectan los llamamos «catástrofes». Percibimos su violencia como agresiones y respondemos a ella tratando de defendernos.

Pero hay otro tipo de violencia que no tiene nada que ver con la supervivencia. Una violencia gratuita, que se ejerce por placer, por odio o por ambición. Esa violencia es la que distingue al animal humano de los demás animales. No les descubro nada si digo que la historia de la humanidad o, al menos, de la sociedad occidental es la historia del ansia. Sería muy fácil convertir este artículo en un documento de los horrores: bastaría con añadir los enlaces convenientes. Pronto aparecerían ante ustedes relatos de matanzas, ejecuciones, violaciones, accidentes, catástrofes, torturas, crímenes de toda clase, presentes y pasados. Sólo una ojeada a las representaciones pictóricas de los siglos pasados en Europa debería hacernos temblar. Torturas, ejecuciones sangrientas… Al verlas diríamos que la empatía no existía; ¿acaso existe ahora? Entonces se mataba en público entre risas o terror y con un dios por testigo. Ahora se mata en diferido. Ya no hay risas, ni dioses, tampoco terror: sólo indiferencia. Contemplamos la noticia de una matanza con la misma curiosidad mezclada de indiferencia con la que contemplamos aquellas pinturas. Tampoco nos afectan los relatos de torturas. No sentimos helársenos la sangre al oírlos. No se nos eriza el vello en la piel, no sentimos nuestra carne retraerse con el recuerdo del algún daño, de alguna herida. Todo lo más, un ligero movimiento de cabeza o un suspiro. ¿Cuál es la razón de tal indiferencia? ¿O es la indiferencia el estado natural?

¿Es posible... Portada

Nos preocupamos mucho, en esta cultura paternalista, de no «herir la sensibilidad». Nada me gustaría más que lograr herir aquí la sensibilidad del lector, aunque fuese mínimamente. Me conformaría incluso con molestar un poco. La molestia es lo que nos hace detenernos en el camino, quitarnos el zapato y sacudirlo para eliminar la piedra. Un momento de detención es a veces suficiente para que alguien levante la cabeza, mire a su alrededor y descubra que el paisaje es mucho más ancho que el fragmento de horizonte en el que fijamos la vista al caminar. Me gustaría que mis palabras fuesen un revulsivo. Pero sé muy bien que, tal como estamos situados, yo escribiendo en mi ordenador y ustedes leyendo lo que ahora escribo, probablemente sentados en algún lugar próximo a la luz, en otro tiempo y otro lugar, aunque mis palabras lograsen, con suerte, expresar algún tipo de realidad, ningún «Real» —según definición de S. Žižek, aquello que a causa de su carácter traumático / excesivo resulta imposible de integrar en lo que experimentamos como nuestra realidad— llegaría a transmitirse. Aun así, el empeño será, por mi parte, tratar de neutralizar aquí, a mi vez, y con la ayuda de ustedes, la parte de representación que todo relato conlleva. >>


Chantal Maillard,
¿Es posible un mundo sin violencia?
Ed. Vaso Roto, 2018.

 

¡En librería a partir del 27 de agosto!