La Mujer salvaje, la Loba, la naturaleza fundamental de las mujeres

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<< El arquetipo de la Mujer Salvaje se puede expresar en otros términos igualmente idóneos. Esta poderosa naturaleza psicológica se puede llamar naturaleza instintiva, pero la Mujer Salvaje es la fuerza que se oculta detrás de ella. Se puede llamar psique natural, pero detrás de ella está también el arquetipo de la Mujer Salvaje. Se puede llamar la naturaleza innata y fundamental de las mujeres. Se puede llamar la naturaleza autóctona o intrínseca de las mujeres. En poesía se podría llamar lo “Otro” o los “siete océanos del universo” o “los bosques lejanos” o “La Amiga”. En distintas psicologías y desde distintas perspectivas quizá se podría llamar el “id“, el Yo, la naturaleza medial. En biología se llamaría la naturaleza típica o fundamental. De hecho, en el inconciente psicoide —un inefable estrato de la psique, del cual emana este fenómeno— la Mujer Salvaje es tan inmensa que no tiene nombre. Pero, dado que esta fuerza engendra todas las facetas importantes de la feminidad, aquí en la tierra se la denomina con muchos nombres, no sólo para poder examinar la miríada de aspectos de su naturaleza sino también para aferrarse a ella. Puesto que al principio de la recuperación de nuestra relación con la Mujer Salvaje, ésta se puede esfumar en un instante, al darle un nombre podemos crear para ella un ámbito de pensamiento y sentimiento en nuestro interior. Entonces vendrá y, si la valoramos, se quedará.

Así pues, en español yo la llamo Río bajo el Río; La Mujer Grande; Luz del Abismo; La Loba o La Huesera.

En húngaro se llama Ö, Erdöben, Ella la de los Bosques, y Rozsomák, el Tejón Hembra. En navajo es Na’ashjé’ii Asdzáá, La Mujer Araña que teje el destino de los seres humanos y los animales, las plantas y las rocas. En Guatemala, entre otros muchos nombres, es Humana de Niebla, el Ser de la Niebla, La mujer que siempre ha existido. En japonés es Amaterasu Omikami, la Divinidad que trae toda luz y toda conciencia. En el Tíbet se llama Dakini, la fuerza danzante que otorga clarividencia a las mujeres. Y la lista de nombres sigue. Ella sigue.

[…]

Dicen que hay un lugar del desierto en el que el espíritu de las mujeres y el espíritu de los lobos se reúnen a través del tiempo… Dicen que hay una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto… la vieja espera que los que se han extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla…

La vieja, La Que Sabe, está dentro de nosotras. Prospera en la más profunda psique de las mujeres, en el antiguo y vital Yo salvaje. Su hogar es aquel lugar del tiempo en el que se juntan el espíritu de las mujeres y el espíritu de La Loba, el lugar donde se mezclan la mente y el instinto, el lugar donde la vida profunda de una mujer es el fundamento de su vida corriente. Es el lugar donde se besan el Yo y el Tú, el lugar donde las mujeres corren espiritualmente con los lobos… Es el eje en torno al cual giran los dos mundos. >>

Clarissa Pinkola Estés, Mujeres que corren con los lobos, Ediciones B, 2008.

Ilustración: Gina Lima, Wolf Alice (para Angela Carter), 2011.

 

Cantando sobre los huesos: procesos de regeneración en la iniciación femenina

 

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Pocos textos han sido recopilados sobre el proceso de empoderamiento de las iniciaciones femeninas. Sin embargo, toda mujer sabe que tener modelos femeninos que hayan experimentados descensos hacia los ínferos (aquel estrato más profundo, más arcaico de la psique en el que tiene lugar –fuera del lenguaje– un reencuentro de la sensibilidad con las vivencias más elementales de la experiencia vital), y su posterior regeneración fisiológica y psicológica, es una ayuda incalculable a la hora de adentrarse en los propios. Estos testimonios procuran a menudo aliento y postrera comprensión acerca de los propios descensos efectuados o/y sufridos. Estos tres extractos recogen antigos rituales chamánicos que reconocemos en muchos de los cuentos con los que trabajamos en los talleres. La confluencia de los procesos que describen estos textos revela en un lenguaje metafórico (oscuridad, descenso, huesos, desmembramiento, giros, desafíos…) profundas pautas psíquicas universales, y delinea un modelo arquetípico cíclico —vida-muerte-vida— ajeno a la dualidad de nuestro lenguaje común, que se despliega tanto en los cuentos, los mitos, los relatos de antigua sabiduría, como en los sueños nocturnos, en ciertas experiencias meditativas, y en las obras creadas en estados de conciencia no ordinaria. Las sirenas de Homero, escribe Pascal Quignard, tienen alas de buitre y reinan sobre blancas osamentas…


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[…] La única tarea de La Loba consiste en recoger huesos. Recoge y conserva sobre todo lo que corre peligro de perderse. Su cueva está llena de huesos de todas las criaturas del desierto: venados, serpientes de cascabel, cuervos. Pero su especialidad son los lobos.

Se arrastra, trepa y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, cuando el último hueso está en su sitio y tiene ante sus ojos la hermosa escultura blanca de la criatura, se sienta junto al fuego y piensa qué canción va a cantar.

Cuando ya lo ha decidido, se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo. La Loba canta un poco más y la criatura cobra vida y su fuerte y peluda cola se curva hacia arriba.

La Loba sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar. La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos, pega un brinco y escapa corriendo cañón abajo.

En algún momento de su carrera, debido a la velocidad o a su chapoteo en el agua del arroyo que está cruzando, a un rayo de sol o a un rayo de luna que le ilumina directamente el costado, el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, riéndose a carcajadas.

 

Clarissa Pinkola EstésMujeres que corren con los lobos, ed. B, 1998.

 

***

 

20150417_174249Durante tu viaje en las profundidades del bosque, quizá tropieces con una casa que camina, salta, gira, dibuja piruetas sobre patas de pollo. La puerta está hecha de huesos humanos, los cerrojos de dedos humanos, la cerradura es la boca sonriente de la muerte. Rodeando el lugar, hay una verja con una calavera en cada estaca. Una estaca está vacía, para recibir tu cabeza caso de que fracases en acometer la prueba. La sola visión basta para sacar al buscador de su percepción normal. Éste no es un lugar de lógica racional.

La propietaria de esta notable casa es una vieja bruja, Baba Yaga, que puede abalanzarse sobre ti en su mortero mientras cabalgas. Detrás de ella va una escoba que barre toda huella de sus idas y venidas, pues es imposible atraparla. Con una carcajada y ojos como ascuas de fuego pregunta sobre lo que buscas… “He venido a pedir fuego”…

No se trata de peticiones normales. Uno ha empezado a buscar en las profundidades del inconsciente aquello que es esencial para el crecimiento, el cambio, la plenitud. En realidad, la bruja, la hechicera, la energía de la sabiduría de la Diosa, no aparece en los sueños hasta que el viajero es lo bastante fuerte para ser vulnerable. El yo tiene que haber renunciado a una parte de su control defensivo antes de que pueda superar el enfrentamiento con esta energía. Entonces aparece ella, sin más ceremonias y, tras determinar si tu búsqueda es o no legítima, tiene una pregunta más: “¿Has venido aquí por tu propia y libre voluntad o vienes por obligación?, o bien: “¿Has venido a enfrentarte a los hechos, joven valiente, o huyes de los hechos?”

Ésa es la prueba para saber si estás preparado para proseguir tu búsqueda. Si dices: “He venido por mi propia y libre voluntad”, tus huesos formaran parte de sus adornos. Si, en cambio, dices: “He venido por obligación”, tu cabeza reposará en la estaca que guarda la puerta. La prueba es, simplemente, la siguiente: “¿Te has vuelto suficientemente consciente para ir más allá de la dualidad?” […]

Baba Yaga nos desafía a ir más allá de esta etapa inmadura del desarrollo hacia un mundo de ambos/y. […] La respuesta correcta para Baba Yaga sería algo así como: “Estoy a que en un setenta y cinco por ciento por mi propia y libre voluntad, y en un sesenta y cinco por ciento por obligación.” Esta respuesta implica que tenemos una comprensión más humilde y precisa de nuestra propia naturaleza. Lo cierto es que la mayoría de las personas estamos donde estamos en parte por circunstancias abrumadoras que nos han arrojado aquí y en parte porque es donde queremos estar. […]

En su estudio de la dakini (energía femenina feroz), Tsultrim Allione descubre que “en casi todas las historias sobre los grandes santos del Tibet, aparece la dakini en momentos cruciales. Los encuentros suelen tener el cariz de un desafío duro y penetrante ante las concepciones fijadas del practicante.

Marion Woodman & Elinor Dickson, Bailando entre llamas, Luciérnaga, 1999.

 

***

 

mujeres-de-sabiduria […] Básicamente el proceso es el de la iniciación, en la que uno escoge voluntariamente entrar en la oscuridad. Apartarse conscientemente de la luz del sol para penetrar en los niveles más profundos de sí mismo. En las iniciaciones tibetanas se utiliza como símbolo una venda de ropa que cubre los ojos. atravesando la oscuridad, uno penetra en otra dimensión diferente.

En la antigua Grecia, los buscadores de oráculos debían introducirse en la cueva de Zeus –Trofonios– a través de un estrecho agujero similar al canal de nacimiento, de la cual salían después de tres días ayudados por los “terapeutas”.

Los ritos iniciativos de los chamanes eran muy similares al descenso del “delog”. En Asia central, los chamanes Yakut describen como “los espíritus malignos se llevan el alma del futuro chaman al otro mundo, encerrándole en una casa durante tres años (sólo un año para chamanes inferiores) donde lleva a cabo su iniciación. Los espíritus cortan la cabeza del candidato mostrándosela, ya que debe presenciar su propio desmembramiento, y continua cortando en pequeños pedazos todo su cuerpo, repartiéndolos entre los espíritus de las diferentes enfermedades. Únicamente pasando por esta prueba, obtendrá el futuro chamán el poder para curar. Entonces, los huesos son cubiertos con carne nueva y en algunos casos se renueva toda la sangre. […]

También se puede “viajar” al otro mundo a través de una depresión, en la que se llega a niveles muy profundos y se experimenta la oscuridad de la muerte. Si la persona enferma sale a flote, utilizando estas experiencias, ello es el equivalente a la introversión del ermitaño que penetrando voluntariamente en los niveles más bajos de su ser surge de nuevo con un conocimiento que puede ayudar a los demás. Este tipo de experiencia puede convertirse en un punto de partida que permita el crecimiento y el renacimiento. Es fundamental que la persona sea capaz de recordar lo vivido durante el descenso, de no ser así, habrá sido inútil. […]

Muchas mujeres occidentales, después de pasar una época de crisis, deciden vivir solas, sabiendo, intuitivamente, que la confrontación con su soledad las llevará a una comprensión más profunda. Estas mujeres (a las que nuestra sociedad considera desdichadas) pueden encontrar un apoyo en estas biografías de yoguinis tibetanas.

También ellas buscan el apoyo en otras mujeres o la ayuda de psicoterapeutas para resurgir de sus descensos; de la misma manera que las yoguinis buscaban la guía de sus maestros o amigos espirituales, así como los griegos necesitaban la ayuda de los “terapeutas” para poder dar sentido a lo experimentado en la cueva de los oráculos.

Tsultrim AllioneMujeres de sabiduría, Ed. Los libros de la liebre de marzo, 1990, reed. 2007.

Habíamos reseñado y citado fragmentos de este libro en una anterior entrada: https://blogdelesllobes.wordpress.com/2017/02/05/mujeres-de-sabiduria-descenso-y-resurreccion/

 

La práctica sostenida

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Debido a que la atención a las cuestiones de la individuación puede provocar una intensificación de los pensamientos y los sentimientos, tenemos que procurar no convertirnos en unos simples coleccionistas de ideas y experiencias y dedicar también una considerable cantidad de tiempo a la tarea de aplicar lo que hemos aprendido en la vida cotidiana. Mi práctica diaria y la que enseño a otras personas es principalmente la de una contemplación del mundo, con todas las complejidades que semejante situación lleva aparejadas. Cualquiera que sea el lugar o la manera con que se empiece, hay que insistir en la necesidad de una práctica regular. No es necesario que ésta sea muy larga, pero sí concentrada durante el tiempo que se le dedique, enfocada de la manera más pura posible y, como es natural, ejercitada a diario.

Clarissa Pinkola Estés, Mujeres que corren con los lobos. Ediciones B, 1998 [Apéndice, nota 5]. (Las pequeñas modificaciones en la traducción son mías.)

*

Un término clave es la práctica, entendida como un esfuerzo sostenido, deliberado y consciente por acompasarnos con mayor sutileza con nosotros mismos y la verdadera condición del mundo existente. El mundo, exceptuando una mínima intervención humana, es en última instancia un lugar salvaje. Es esa la parte de nuestro ser que dirige la respiración y la digestión, y cuando se observa y aprecia es una fuente de lúcida inteligencia. Las enseñanzas del budismo son realmente sobre la práctica y muy poco teóricas, aunque la teoría es tan atrayente que a lo largo de su historia ha provocado una ligera y sugerente desorientación en muchos.

La práctica de lo salvaje propone que nos ocupemos de algo más que de la ética medioambiental, la acción política o un activismo útil e ineludible. Debemos enraizarnos en la oscuridad de nuestro ser más profundo.

Gary SnyderLa práctica de lo salvaje [prólogo]. Varasek ediciones, 2016

*

El mí, ese personaje interno que emite juicios al tiempo que experimenta agrado o desagrado, que piensa, cree, se emociona, se turba, se atemoriza, se defiende, se admira o se confunde y que siempre se identifica con sus estados, era el objeto [de observación] ahora. Identificarse con los propios estados mentales es la condición natural del ser humano; observarlos no es propio de esa condición, es el resultado de un entrenamiento, algo así como un ejercicio de esquizofrenia controlada mediante el que se procura establecer una distancia entre el mí (los estados sentimentales que aparecen en continua sucesión) y la conciencia que observa.

Chantal Maillard, Diarios indios, reeditado in India. Pretextos, 2014 [p.24]


Mujeres & lobos. Clarissa Pinkola Estés

Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción.

En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva. Durante largos períodos, ésta ha sido tan mal administrada como la fauna silvestre y las tierras vírgenes. Durante miles de años, y basta mirar el pasado para darnos cuenta de ello, se la ha relegado al territorio más yermo de la psique. A lo largo de la historia, las tierras espirituales de la Mujer Salvaje han sido expoliadas o quemadas, sus guaridas se han arrasado y sus ciclos naturales se han visto obligados a adaptarse a unos ritmos artificiales para complacer a los demás.

No es ninguna casualidad que la prístina naturaleza virgen de nuestro planeta vaya desapareciendo a medida que se desvanece la comprensión de nuestra íntima naturaleza salvaje. No es difícil comprender por qué razón los viejos bosques y las ancianas se consideran unos recursos de escasa importancia. No es ningún misterio. Tampoco es casual que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas tengan una fama parecida. Todos ellos comparten unos arquetipos instintivos semejantes y, como tales, se les considera erróneamente poco gratos, total y congénitamente peligrosos y voraces.

Mi vida y mi trabajo como psicoanalista junguiana, poeta y cantadora, guardiana de los antiguos relatos, me han enseñado que la maltrecha vitalidad de las mujeres se puede recuperar efectuando amplias excavaciones “psíquico-arqueológicas” en las ruinas del subsuelo femenino. Recurriendo a estos métodos conseguimos recobrar las maneras de la psique instintiva natural y, mediante su personificación en el arquetipo de la Mujer Salvaje, podemos discernir las maneras y los medios de la naturaleza femenina más profunda. La mujer moderna es un borroso torbellino de actividad. Se ve obligada a serlo todo para todos. Ya es hora de que se restablezca la antigua sabiduría.

El título de este libro, Las mujeres que corren con los lobos: Mitos y relatos del arquetipo de la Mujer Salvaje, procede de mis estudios de biología acerca de la fauna salvaje y de los lobos en particular. Los estudios de los lobos Canis lupus y Canis rufus son como la historia de las mujeres, tanto en lo concerniente a su coraje como a sus fatigas. […]

Ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores. Han sido el blanco de aquellos que no sólo quisieran limpiar la selva sino también el territorio salvaje de la psique, sofocando lo instintivo hasta el punto de no dejar ni rastro de él. La depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar.

Por consiguiente, fue ahí, en el estudio de los lobos, donde por primera vez cristalizó en mí el concepto del arquetipo de la Mujer Salvaje. […] Las características de cada especie ofrecen abundantes indicios de lo que es posible conocer acerca de la psique instintiva femenina.

Clarissa Pinkola Estés. “Cantando sobre los huesos”, in Mujeres que corren con los lobos. Ediciones B, 1999.

Presente, presente, presente

Próspero año nuevo a todos los seres vivos del planeta,

y a todo.as lo.as que rastreéis meticulosamente esta bitácora. 

Gracias a todo.as por correr un año más con los lobos!

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“Presente, presente, presente.

Aquí.

Menos si cabe. O más, según se vea.”

Chantal Maillard


Imagen sacada de https://www.lepetitshaman.com/lhomme-le-traqueur-et-tueur-de-la-beaute-sauvage/


Aullidos para esta superluna!

Aullad, aullad mucho esta noche!

Acallemos por un rato nuestro parloteo humano

y celebremos a la Loba, nuestro animal interior!

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La Loba, la vieja del desierto, es una buscadora de huesos… En nuestro interior vive la vieja que recoge huesos. En nuestro interior tenemos la capacidad de volver a configurarnos como las criaturas salvajes que antaño fuimos y tenemos los huesos que nos pueden cambiar y pueden cambiar nuestro mundo, y tenemos el aliento, nuestras verdades y nuestros anhelos; juntos constituyen el canto, el himno de la creación que siempre hemos ansiado entonar… 

Clarissa Pinkola Estés. “Cantando sobre los huesos” in Mujeres que corren con los lobos


http://elpais.com/elpais/2016/11/13/ciencia/1479033772_910377.html

http://elpais.com/elpais/2016/11/13/album/1479056315_379857.html#1479056315_379857_1479056558


Animaliz-arte: la Loba de Dora Ragusa

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Hay una vieja que vive en el escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto…

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Se arrastra, trepa y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobos y, cuando ha juntado un esqueleto de lobo entero…

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… se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne…

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La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos… y se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, riéndose a carcajadas…

Texto de Clarissa Pinkola Estés, extractos de La Loba, in Mujeres que corren con los lobos, Ediciones B, 1995.


https://www.behance.net/gallery/4135675/La-Loba

http://www.saatchiart.com/doraragusa

La sombra de lo salvaje. Clarissa Pinkola Estés

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Todos sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la Mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas.


Clarissa Pinkola Estés. Mujeres que corren con los lobos. Trad. María Antonia Menini. Ediciones B, 1995 [Woman Who Run With the Wolves, 1982]

Foto: “Wolf Snow” (A mi gran pesar, desconozco el nombre del autor de esta hermosa fotografía)


De mujeres y de focas: “El secreto de la isla de las focas”

The Secret of Roan Inish [El secreto de la isla de las focas] de John Sayles, 1994, Irlanda (103 min.) De la novela de Rosalie K. Fry. Música: Mason Daring. Fotografía: Haskell Wexler. Reparto: Mick LallyEileen ColganJohn LynchJeni CourtneyRichard SheridanCillian ByrneSusan Lynch.

Sinopsis: Fiona, una niña de diez años que se ha quedado huérfana, se va a vivir con sus abuelos a la costa oeste de Irlanda. Desde su casa se divisa la lejana “isla de las focas humanas”. El abuelo le cuenta a Fiona cómo perdió a su hermano Jamie: su cuna fue arrebatada por una ola y transportada mar adentro. El primo de Fiona se hace eco de los rumores según los cuales Jamie sigue navegando en la cuna en torno a la isla. Una hermosa leyenda sobre las focas podría ayudarles a encontrar al pequeño Jamie. (FILMAFFINITY)

Pensando en el cuento de Piel de foca, piel del alma, en el que seguimos buceando con uno de los grupos, extraigo este pasaje del libro de Mujeres que corren con los lobos donde Clarissa P. Estés hace referencia a la “mujer medial”, un aspecto del yo salvaje que vive en el intersticio de los mundos, entre la superficie terrestre y la profundidad oceánica, entre la realidad ordinaria y la dimensión simbólica, entre el mundo humano y el mundo animal:

“Existe en el núcleo esencial de las mujeres lo que Toni Wolff, una analista junguiana que vivió en la primera mitad del siglo XX, llamó “la mujer medial”. La mujer medial está situada entre los mundos de la realidad consensual y del inconsciente místico y actúa de mediadora entre ambos. La mujer medial es la transmisora y receptora de dos o más series de valores e ideas. Es la que da vida a nuevas ideas, cambia las ideas antiguas por las innovadoras, se traslada desde el mundo de lo racional al mundo de la imaginación. “Oye” cosas, “sabe” cosas e “intuye” lo que va a ocurrir a continuación.

El punto intermedio entre los mundos de la razón y de la imagen, entre la sensación y el pensamiento, entre la materia y el espíritu, entre todos los contrarios y todos los matices de significado que se puedan imaginar, es el hogar de la mujer medial. La mujer foca del cuento es una emanación del alma. Puede vivir en todos los mundos, en el mundo de arriba de la materia y en el mundo lejano o mundo subterráneo que es su hogar espiritual, pero no puede permanecer demasiado tiempo en la tierra. Ella y el pescador, el ego de la psique, crean un hijo que también puede vivir en ambos mundos, pero no puede permanecer demasiado tiempo en el hogar del alma.

La mujer foca y el niño forman en la psique femenina un sistema que es más bien un equipo de emergencia. La mujer foca, el yo del alma, transmite pensamientos, ideas, sentimientos e impulsos desde el agua al yo medial, que a su vez sube todas estas cosas a la tierra y a la conciencia del mundo exterior. El sistema funciona también en sentido contrario. Los acontecimientos de nuestra vida cotidiana, nuestros pasados traumas y alegrías, nuestros temores y esperanzas para el futuro se transmiten al alma, la cual hace comentarios acerca de ellos durante nuestros sueños nocturnos, transmite sus sentimientos a través de nuestro cuerpo o nos traspasa con un instante de inspiración que da nacimiento a una idea.

La Mujer Salvaje es una combinación de sentido común y de sentido del alma. La mujer medial es su doble y es también capaz de experimentar ambas cosas. Como el niño del cuento, la mujer medial pertenece a este mundo pero puede viajar sin dificultad hasta las honduras de la psique. Algunas mujeres tienen este don innato. Otras lo adquieren y lo cultivan. No importa la forma en que una mujer lo consiga, pero uno de los efectos del regreso habitual a casa es el fortalecimiento de la mujer medial de la psique cada vez que una mujer va y viene de un estrato al otro.”


La canción de Heather Dale, The Maiden and the Selkie:

 

Animal luminoso. Tony Moffeit

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Clarissa Pinkola Estés, en su libro Mujeres que corren con los lobos, menciona en el capítulo “El Aullido: la resurrección de la Mujer Salvaje”, este poema de Tony Moffeit, “Luminous Animal”.

“En el lugar donde vive La Loba, el cuerpo físico se convierte, tal como escribe el poeta Tony Moffeit, en “un animal luminoso“, y parece ser que, por medio de los relatos, el pensamiento consciente puede fortalecer o debilitar el sistema inmunitario corporal. En el lugar habitado por La Loba los espíritus se manifiestan como personajes y La Voz Mitológica de la psique profunda habla como poeta y oráculo. Una vez muertas, las cosas que poseen valor psíquico se pueden resucitar. Además, el material básico de todos los cuentos que ha habido en el mundo se inició con la experiencia de alguien que en esta inexplicable tierra psíquica intentó contar lo que allí le ocurrió.”

Aquí su refulgente rastro…

 

ANIMAL LUMINOSO

I

La pregunta es: Cómo liberarte de tus demonios
La pregunta es: Cómo aúllas solo
La pregunta es: Cómo vives la vida tal y como deseas
La pregunta es: Cómo liberarte de la prisión de tu mente
La pregunta es: Cómo romper los muros que has creado
La pregunta es: Cómo liberarte
Sólo existe una respuesta:
Ir a lo más profundo
del corazón de la herida
Ir a lo más profundo
del corazón de la tristeza
Profundizar dentro del pulso de las sombras
Profundizar dentro de la oscuridad
Profundizar dentro de la negrura de la noche


II

Como un animal luminoso abres las infinitas puertas
Como un animal luminoso bailas de forma solitaria
Como un animal luminoso la noche llena tus poros
Como un animal luminoso resplandeces con el fuego
del pulso de tus venas hasta que no queden más que las llamas
Como un animal luminoso aúllas como un lobo por los senderos
Como un animal luminoso solo libras la batalla contigo misma
Como un animal luminoso todo lo que sabes es lo que sientes
Como un animal luminoso conoces los secretos del olvido
Como un animal luminoso
Brillas

 

III

Quiero que el día se nuble, quiero soplarle a las hojas
Anhelo la tormenta, es la única calma que conozco
La noche de un día gris, la oscuridad al borde de los nervios
El desenfreno de bailar, como si se fuese un niño
Quedar preso entre el sueño, el juego y la realidad
Hacer malabares con las estrellas
o caminar la cuerda floja del horizonte
Quiero soplarle a las hojas, quiero reír con ellos
Quiero reír hasta rendirme ante el viento
Quiero ser la calma en el centro de la tormenta
Quiero ser las primeras gotas de lluvia
Que lamen en los tejados
Una advertencia de que los rayos y truenos
Están comenzando a jugar

 

IV

Preguntas mi nombre mi nombre es Haití
Preguntas mi nombre mi nombre es vudú
Preguntas mi nombre mi nombre es mojo
Preguntas mi nombre mi nombre es Tambor de Nube
Preguntas mi nombre mi nombre es Baile de Lluvia
Preguntas mi nombre mi nombre es Aullido de Lobo
Preguntas mi nombre mi nombre es Piel de Serpiente
Preguntas mi nombre mi nombre es Gemido Triste
Preguntas mi nombre mi nombre es Malabarista de Sueños
Preguntas mi nombre mi nombre es Equilibrista
Preguntas mi nombre mi nombre es Tren del Misterio
Preguntas mi nombre mi nombre es Amante del Jazz
Preguntas mi nombre mi nombre es As de Espadas
Preguntas mi nombre mi nombre es Ojos de Serpiente
Preguntas mi nombre mi nombre es Animal Luminoso.

 

http://tonymoffeit.outlawpoetry.com/2007/11/16/tony-moffeit-images/