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Henry D. Thoreau. Todas las cosas buenas son salvajes y libres.

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«En una palabra todas las cosas buenas son salvajes y libres. Hay algo en unos acordes musicales, sean producidos por un instrumento o por la voz humana –por ejemplo, el sonido de una corneta en una noche de verano– que por su salvajismo, hablando sin ánimo de ironizar, me recuerda a las voces que profieren los animales salvajes en sus bosques originarios. Puedo entender mucha de su naturalidad. […] Me encanta, incluso, ver a los animales domésticos reafirmar sus derechos innatos, cualquier evidencia de que no han perdido del todo sus hábitos originarios y salvajes ni su vigor; como cuando la vaca de mi vecino se escapa del pastizal a principios de primavera y nada alegremente por el río, una corriente fría y gris de unas veinticinco o trenta pértigas de anchura, crecida por el deshielo. Es el bisonte cruzando el Mississippi. A mis ojos, esta hazaña confiere cierta dignidad al rebaño… tan digno de por sí. Las semillas del instinto se conservan bajo los gruesos cueros de las reses y los caballos, como la simiente en las entrañas de la tierra, durante un periodo indefinido

Henry D. Thoreau. Caminar. Trad. Federico Romero. Árdora exprés, 2001

 

Presentación de La isla de la tortuga, de Gary Snyder.

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En 1975, le concedieron el premio Pulitzer a Gary Snyder por “Turtle Island” publicado en Estados Unidos en 1974. Turtle Island es el nombre que le otorgaron los nativos a Norteamérica. Ahora “La isla de la tortuga” acaba de ser traducido en castellano por José Luis Regojo. Pronto estará en las librerías bajo el sello de Kriller 71 ediciones.

Presentación del libro en Barcelona, el Viernes 24 de marzo a las 20h en el bar la Createca, Comte Borrell 122, a cargo de José Luis Regojo, Nacho Fernández y Mónica Caldeiro.

¡Allí nos encontraremos!


«Como poeta cultivo los valores más arcaicos que existen, desde el Paleolítico tardío: la fertilidad de la tierra, la magia de los animales, la visión del poder en la soledad, la iniciación terrorífica y el renacimiento, el amor y el éxtasis de la danza, el trabajo común de la tribu.»  


«La naturaleza y los hombres necesitan variedad, diversidad y libertad para crecer. Cualquier forma de monocultivo mental es signo de estancamiento y muerte.»


«Es preciso comenzar a crecer con menos.»


Gary Snyder


Mente y realidad. Chantal Maillard

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Un día del año 792, Wu Daozi abrió una puerta en la montaña que acababa de pintar y desapareció tras ella. El emperador Xuan Zong no tuvo tiempo de seguirle.

Eliminar las diferencias entre realidad y ficción fue una de las metas de los pintores chinos en épocas pasadas. Mal comprendimos su enseñanza. Ver una representación como si fuese realidad es cuestión de entrenamiento. Ver la realidad como si fuese una representación también es cuestión de entrenamiento. Si con paciencia observamos, veremos cómo la mente construye lo que creemos realidad, aprenderemos sus reglas, comprobaremos su técnica y, quién sabe, puede que algún día seamos capaces de ser au(c)tores de nuestro mundo en vez de torpes marionetas.

Que la estructura mental responde a la lógica –logos– del universo no hay duda, pues ¿qué es el universo sino el nombre que le damos al conjunto de nuestras percepciones? Mente y realidad ¿no son acaso conceptos intercambiables?

 

Chantal Maillard. La mujer de pie. [La puerta de Wu Daozi]. Galaxia Gutenberg, 2016

Imagen: Pintura de Wu Daozi (680-740). Dinastía Tang.

 

La naturaleza dinámica del Tao. François Cheng

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La cultura china, por su duración, arrastró muchos avatares y elemen­tos petrificados que no hay que dudar en apartar. Su mejor parte radica en cierta concepción y cierta práctica de la vida, así como cierta expe­riencia de la belleza. Ningún chino está dispuesto a abandonar esta última parte, ya sea confuciano o taoísta, ya se haga budista, musulmán, o inclu­so marxista. Vale la pena detenerse un poco en ello.

La cosmología china se basa en la idea del Hálito, a la vez materia y es­píritu. Partiendo de la idea de Hálito, los primeros pensadores propusieron una concepción unitaria y orgánica del universo vivo en que todo está ligado y todo se sostiene. El Hálito primordial que garantiza la unidad original sigue animando todos los seres, ligándolos en una gigantesca red de entrecruzamientos y de engendramiento llamada Tao, la Vía.

En el seno de la Vía, la naturaleza del Hálito y su ritmo son ternarios, en el sentido en que el Hálito primordial se divide en tres tipos de hálitos que actúan de forma concomitante: el hálito Yin, el hálito Yang y el há­lito del Vacío medio. Entre el Yang, potencia activa, y el Yin, suavidad receptiva, el hálito del Vacío medio –que extrae su poder del Vacío original– tiene el don de impulsarlos a la interacción positiva, para que se produzca una transformación mutua, benéfica para ambos.

Desde esta óptica, lo que sucede entre las entidades vivas es igual de importante que las entidades mismas. (Esta intuición tan antigua coincide con el pensamiento de un filósofo del siglo XX: Martin Buber.) El Vacío toma aquí un sentido positivo, porque está ligado al Hálito; el Vacío es el lugar en que circula y se regenera el Hálito. Todos los seres vivos están ha­bitados por esos hálitos; sin embargo, cada uno está marcado por un papel más determinante del Yin o del Yang. Citemos, a modo de ejemplos, las grandes entidades que forman parejas: Sol-Luna, Cielo-Tierra, Montaña-Agua, Masculino-Femenino, etc. En correspondencia con esta visión taoísta, el pensamiento confuciano, como hemos visto anteriormente, tam­bién es ternario. La tríada Cielo-Tierra-Hombre afirma el papel espiritual que el hombre debe desempeñar en el seno del cosmos.

Esta concepción cosmológica basada en el Hálito conlleva principal­mente tres consecuencias que tienen que ver con el modo de captar el movimiento de la vida.

Primera consecuencia: debido a la naturaleza dinámica del Tao, y so­bre todo a la acción del Hálito que garantiza, desde el origen y de mane­ra continua, el proceso que va del no-ser hacia el ser (o el siendo) –en chino, del wu, “no hay”, hacia el you, “hay”–, el movimiento de la vida y nuestra participación en ese movimiento brotan siempre constante y mutuamente, como al principio. Dicho de otro modo, el movimiento de la vida se percibe en cada instante más como un advenimiento o un “giro” que como una mera repetición de lo mismo. Para ilustrar esta forma de comprensión, podemos citar como ejemplos dos prácticas que han atra­vesado el tiempo y han permanecido vivas: el taijiquan y la caligrafía.

Segunda consecuencia: el movimiento de la vida se encuentra preso en una red de constantes intercambios y entrecruzamientos. Podemos ha­blar de una interacción generalizada. Cada vida está ligada, aun incons­cientemente, a las demás vidas; y cada vida, como microcosmos, está liga­da al macrocosmos, cuya marcha no es sino el Tao.

meditacion-belleza Tercera consecuencia: en el seno de la marcha del Tao, que es todo menos una repetición de lo mismo, la interacción tiene como efecto la transformación. Más exactamente, en la interacción del Yin y del Yang, el Vacío medio, al drenar la mejor parte de ambos, los conduce a la trans­formación mutua, benéfica para uno y para el otro. Señalemos que el Va­cío medio actúa también en el tiempo. Si el río es la imagen del tiempo que fluye sin retorno, el pensamiento chino percibe que el agua del río, al tiempo que fluye, se evapora, asciende al cielo para convertirse en nube y vuelve a caer en forma de lluvia para realimentar el río en su fuente. Este movimiento circular impulsado por el Vacío medio es el de la renovación.

Trasladándolos al plano que nos ocupa, el de los modos de ser de la belleza, los tres puntos que acabamos de ver tienen sus respectivas corres­pondencias en los tres puntos siguientes:

– La belleza siempre es un advenir, un advenimiento, por no decir una epifanía, y más concretamente un “aparecer ahí”.

– La belleza implica un entrecruzamiento, una interacción, un encuen­tro entre los elementos que constituyen una belleza, entre esa belleza pre­sente y la mirada que la capta.

– De este encuentro, si es profundo, nace otra cosa, una revelación, una transfiguración, como un cuadro de Cézanne nacido del encuentro entre el pintor y la montaña Sainte-Victoire.

No todo el mundo es artista, pero todo el mundo puede ver su ser transformado, transfigurado por el encuentro con la belleza, puesto que la belleza suscita belleza, aumenta la belleza, eleva la belleza. El funciona­miento de la belleza también es ternario.

“La belleza es un aparecer ahí”, esta formulación puede sorprender. La belleza, si es, ¿acaso no viene ya dada, la veamos o no? ¿Por qué tiene que aparecer? Los chinos no pueden ignorar que existe una belleza “ob­jetiva”. Pero saben también que la belleza viva nunca es estática, ni se entrega totalmente. Como entidad animada por el Hálito, obedece a la ley del yin-xian, “oculto-manifiesto”. A imagen de una montaña oculta por la bruma, o de un rostro de mujer tras un abanico, su encanto reside en el desvelamiento. Toda belleza es singular y, según los momentos y las luces, su manifestación, por no decir su “surgimiento”, es siempre inesperado. Una figura de belleza, incluso una a la que estuviéramos acostumbrados, debería presentársenos cada vez como nueva, como un advenimiento. Por esta razón la belleza siempre nos conmueve. Hay bellezas llenas de una luminosa dulzura que, de repente, por encima de las tinieblas y del sufrimiento  nos remueven las entrañas; otras, surgidas de algún subterráneo, nos atrapan o nos arrebatan con su extraño sortilegio; otras, puro fulgor, subyugan, fulminan…

Hablaba antes de la montaña oculta por la bruma. Me recuerda la ex­presión “bruma y nube del monte Lu” que significa, en chino, una verdadera belleza, que es, como debe ser, misteriosa y “sin fondo”, como ya he dicho…

François Cheng, Cinco meditaciones sobre la belleza (fragmento de la Cuarta meditación). Trad. Anne-Hélène Suárez Girard. Ed. Siruela, 2007 (reed. 2012, 2016)

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Zhen Chou (1427-1509), El monte Lu. National Palace Museum, Taipei, Taiwan.


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François Cheng nació en China en 1929. Es profesor del Institut National de Langues et Civilisations orientales de l’université Paris III. Traductor, escritor, poeta, calígrafo, es miembro de la Academia Francesa.

Muy recomendable también su libro Vacío y plenitud, publicado por Siruela en 1993.

https://es.wikipedia.org/wiki/François_Cheng


 

La práctica sostenida

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Debido a que la atención a las cuestiones de la individuación puede provocar una intensificación de los pensamientos y los sentimientos, tenemos que procurar no convertirnos en unos simples coleccionistas de ideas y experiencias y dedicar también una considerable cantidad de tiempo a la tarea de aplicar lo que hemos aprendido en la vida cotidiana. Mi práctica diaria y la que enseño a otras personas es principalmente la de una contemplación del mundo, con todas las complejidades que semejante situación lleva aparejadas. Cualquiera que sea el lugar o la manera con que se empiece, hay que insistir en la necesidad de una práctica regular. No es necesario que ésta sea muy larga, pero sí concentrada durante el tiempo que se le dedique, enfocada de la manera más pura posible y, como es natural, ejercitada a diario.

Clarissa Pinkola Estés, Mujeres que corren con los lobos. Ediciones B, 1998 [Apéndice, nota 5]. (Las pequeñas modificaciones en la traducción son mías.)

*

Un término clave es la práctica, entendida como un esfuerzo sostenido, deliberado y consciente por acompasarnos con mayor sutileza con nosotros mismos y la verdadera condición del mundo existente. El mundo, exceptuando una mínima intervención humana, es en última instancia un lugar salvaje. Es esa la parte de nuestro ser que dirige la respiración y la digestión, y cuando se observa y aprecia es una fuente de lúcida inteligencia. Las enseñanzas del budismo son realmente sobre la práctica y muy poco teóricas, aunque la teoría es tan atrayente que a lo largo de su historia ha provocado una ligera y sugerente desorientación en muchos.

La práctica de lo salvaje propone que nos ocupemos de algo más que de la ética medioambiental, la acción política o un activismo útil e ineludible. Debemos enraizarnos en la oscuridad de nuestro ser más profundo.

Gary SnyderLa práctica de lo salvaje [prólogo]. Varasek ediciones, 2016

*

El mí, ese personaje interno que emite juicios al tiempo que experimenta agrado o desagrado, que piensa, cree, se emociona, se turba, se atemoriza, se defiende, se admira o se confunde y que siempre se identifica con sus estados, era el objeto [de observación] ahora. Identificarse con los propios estados mentales es la condición natural del ser humano; observarlos no es propio de esa condición, es el resultado de un entrenamiento, algo así como un ejercicio de esquizofrenia controlada mediante el que se procura establecer una distancia entre el mí (los estados sentimentales que aparecen en continua sucesión) y la conciencia que observa.

Chantal Maillard, Diarios indios, reeditado in India. Pretextos, 2014 [p.24]


La tortue rouge (La tortuga roja)

La tortue rouge (2016) és una bellíssima pel·lícula d’animació que explica un conte, sense paraules, sobre un nàufrag que arriba a una illa poblada de tortugues, crancs i aus.

La història és un cant a la natura: el protagonista forma part i integra la pròpia naturalesa. És també una mena de viatge interior que em recorda algun dels contes del llibre de Clarissa P. Estés “Mujeres que corren con los lobos”: “Piel de foca” i “La mujer esqueleto”.

M’han emocionat la bellesa de les imatges i de la música i m’ha agradat també perquè sap transmetre i comunicar sense utilitzar la paraula com a llenguatge. Una pel·lícula “de llobes”!

https://fr.wikipedia.org/wiki/La_Tortue_rouge

https://es.wikipedia.org/wiki/La_tortuga_roja

http://www.fotogramas.es/Festival-de-San-Sebastian/2016/La-tortuga-roja-una-verdadera-joya-de-la-animacion-inunda-de-magia-el-festival

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Direcció: Michael Dudok de Wit
Música: Laurent Perez del Mar
Títol original: ‘La tortue rouge’
Producció:  Japó – França – Bèlgica
Durada: 80 minuts
Any: 2016
Gènere: Animació

 

 

  • Aquí podeu escoltar la banda sonora de la pel·lícula

Medea. Pascal Quignard | Carlotta Ikeda

Pensando en el cuento de La Llorona

« Médée est debout dans le temple d’Héra.
Midi Médée médite.
Elle voit sur la droite, au loin, les ruines du palais qui a été brûlé, surmonté par la poussière et la nuée.
Elle a un air étrange, recueilli. Elle tient ses paupières baissées. Ce qu’elle médite monte en elle. Elle n’a pas encore d’intention. Elle hésite. Elle aime les petits. Elle hait son époux. Quelle est la plus grande joie pour une femme ? Se venger de son époux ? Préserver ses petits ? Elle est partagée : elle médite. Elle est déchirée : elle médite. Elle est extraordinairement belle. »

Extrait du texte de Pascal Quignard, Medea, collection Ritournelles, mars 2011.

Con Carlotta Ikeda (solo de danza), Pascal Quignard (texto) y Alain Mahé (música en directo, koto)


« Medea está de pie en el templo de Hera.
Mediodía Medea medita.
En el lado derecho, a lo lejos, ve las ruinas del palacio que ha sido quemado, ahora coronado por una nube de polvo.
Medea tiene una extraña actitud, está ensimismada. Ha bajado los párpados. Lo que medita asciende en ella. Carece aún de intención. Vacila. Ama a sus hijos. Odia a su esposo. ¿Cuál es la mayor alegría para una mujer? ¿Vengarse de su esposo? ¿Preservar a sus hijos? Se siente dividida: medita. Se siente desgarrada: medita. Es extraordinariamente bella.»

Versión castellana: Muriel Chazalon


Carlotta Ikeda, figura tutelar de la danza butoh, se encuentra con Pascal Quignard en torno a la Medea de Eurípides.
Quignard escribe un texto con el cual la bailarina va midiéndose hasta concebir un solo, acentuado por sus afinidades comunes: la poesía, la meditación, los fragmentos, la palabra y el silencio, el origen, el nacimiento, el sexo y la muerte.
Danzar el amor, escribir la premeditación, encarnar el terror, expresar el carácter complejo y contradictorio de esa mujer que representa, simultáneamente, la humanidad a través de su pasión y la inhumanidad por sus actos. El proyecto de Carlotta Ikeda y Pascal Quignard atravesará a Medea en forma de variaciones, con la imagen del volcán en cada uno de sus centros.

El personaje de Medea es una figura de la oscuridad y de la inquietud surgida en el transcurso de un atroz sufrimiento físico. Traicionada, repudiada por el hombre que deja entonces de amar, parece metamorfosearse, abandonada por su cuerpo, sometida a una cólera volcánica, llevada en una danza fantasmagórica que la empuja a cometer actos terribles que ya no domina, esos mismos gestos que antes cometía por amor. ¿Cómo bailar este dolor y este desamparo plenamente humanos?

Carlotta Ikeda teje estos temas con su danza que agita e interroga los fundamentos mismo del ser. Un encuentro esencial en lo más profundo con la lengua y el pensamiento de Pascal Quignard.

© La Grande Mêlée 2011

Esta función tuvo lugar en el Théâtre Paris-Villette du 7 al 19 febrero 2012

Feu clic per accedir a 2012_medea_cp.pdf

Mujeres de sabiduría. Descenso y resurrección. Tsultrim Allione.

mujeres-de-sabiduriaSiempre ha habido mujeres inmersas en la vida espiritual, pero existe una literatura muy escasa sobre ellas. Por esto las mujeres que siguen una vida espiritual tienen más que todo modelos masculinos, aunque deben afrontar problemas que son propios a su condición femenina, y no es el menor de ellos el prejuicio cultural que las sitúa como incapaces de conseguir los más altos estados de consciencia. Por medio de las ricas biografías de seis místicas tibetanas y describiendo su propia experiencia, primero como monja budista tibetana y posteriormente como esposa y madre, Tsultrim Allione nos proporciona las sugestivas vidas de unas mujeres que, en situaciones difíciles, se liberaron y alcanzaron la iluminación. [Prólogo de Chogyam Trungpa]


Al hilo de mi anterior entrada, os invito a la lectura de este extracto de la introducción del libro de Tsultrim Allione, Mujeres de sabiduría, en el que reconoceréis sin duda muchos de los temas que giran en torno al gran ciclo de los descensos (catabasis) y de las resurrecciones (anabasis). En su introducción, y especialmente en el apartado titulado “Descenso y resurrección”, la autora se refiere específicamente al cuento de La Doncella Manca; son estos párrafos los que he traído aquí para proporcionaros varios elementos de reflexión alrededor de uno de los cuentos con el que trabajamos, y en los que reconoceréis también tramas de otros cuentos, en concreto de La Mujer esqueleto, y de Vasalisa la Sabia.


El poderoso y evocador mito del “descenso”, paralelo en tantas culturas, también lo encontramos en varias de las biografías que se incluyen en este libro. Es una situación opresiva o inconsciente que te lleva a una crisis, “muerte”, descenso o iniciación en la oscuridad, seguido por una resurrección o resurgimiento. Lo que vivimos en la oscuridad ilumina todo nuestro ser y, a través de esta experiencia, tienen lugar cambios irrevocables, nos fortalecemos. También encontramos este tipo de experiencia en los mitos de Perséfone, y Psiquis, el antiguo mito semita del “Descenso de Innana”, en los ritos iniciáticos griegos, en las ceremonias iniciáticas chamánicas y en los cuentos como “La Bella durmiente”, “La rosa silvestre”, “La Muchacha sin manos” y “Los siete cuervos” en las fábulas de la Madre Hulda y Baba Yaga. También ha sido identificado por las psicólogas modernas tales como Sylvia Perera, Marie-Louise von Franz y Nor Hall. Otras mujeres sin más modelos o guías que ellas mismas y que han luchado por integrarse espiritualmente dentro de una cultura patriarcal, también han descubierto este ciclo. Si el mito del descenso se entiende correctamente puede ser de una tremenda utilidad, por ser la clave al proceso iniciático universal, en el que debemos participar si nuestro deseo es evolucionar o comprendernos. Estas experiencias nos afectan a un nivel tan profundo que, si luego las volvemos a integrar, podemos pasar por un renacimiento consciente, en vez de ser influenciados inconscientemente por las presiones y convenciones sociales.

Podemos valorar y crecer a partir de nuestras épocas oscuras, viéndolas como trampolines y no como digresiones inútiles. Podemos aprender a diferenciar entre ser arrastradas pasivamente hacia la oscuridad y la decisión voluntaria de penetrar en el mundo velado. Podemos ver qué y quién nos puede ayudar a digerir e incorporar las intuiciones tenidas durante nuestros descensos voluntarios o forzados.

En esta recopilación de biografías, la de Nangsa Obum es la que ilustra con más claridad el mito del descenso. Es la biografía de una “delog” (das.log) –la persona que muere y luego resucita. […]

En muchos cuentos, vemos que el nacimiento de una heroína o héroe viene después de un periodo de esterilidad, el cual va seguido por el nacimiento de un hijo sobrenatural. En nuestras propias vidas, vemos con frecuencia como también pasamos por épocas de reflexión en las que nos detenemos, sin hacer apenas nada, antes de que surja una transformación importante en nosotros o una obra creativa. […]

En el cuento “La Muchacha sin Manos”, una chica inocente que, a través de la conjura de un demonio, no es comprendida por su esposo (o por su padre en algunas versiones), es conducida al bosque donde ha de vivir sola. “La dejan en plena naturaleza, donde deberá aprender a conectar con su realidad positiva, interna, en vez de dejarse llevar por las normas colectivas, y deberá entrar en estados de profunda introversión. Se trata del bosque como podría ser el desierto, una isla en medio del mar o bien la cima de una montaña.” (Marie-Louise von Franz, La mujer en los cuentos de hadas).

[…]

A veces, los procesos internos más profundos han de mantenerse en secreto, de no ser así pueden ser obstaculizados o distorsionados por aquellos cuyos valores descansan en el mundo materialista…

La “muerte” de Nangsa es de un gran valor arquetípico, nos encontramos con este elemento en las tradiciones de los chamanes, en la antigua Grecia y en las ceremonias iniciáticas tibetanas.

Básicamente el proceso es el de la iniciación, en la que uno escoge voluntariamente entrar en la oscuridad. Apartarse conscientemente de la luz del sol para penetrar en los niveles más profundos de sí mismo. En las iniciaciones tibetanas se utiliza como símbolo una venda de ropa que cubre los ojos. Atravesando la oscuridad, uno penetra en otra dimensión (de sí mismo) diferente.

En la antigua Grecia, los buscadores de oráculos debían introducirse en la cueva de Zeus –Trofonios– a través de un estrecho agujero similar al canal del nacimiento, de la cual salían después de tres días ayudados por los “terapeutas”.

En Asia central, los chamanes Yakut describen como “los espíritus malignos se llevan al alma del futuro chamán al otro mundo, encerrándole en una casa durante tres años donde lleva a cabo su iniciación. Los espíritus cortan la cabeza del candidato mostrándosela, ya que debe presenciar su propio desmembramiento, y continúan cortando en pequeños pedazo todo su cuerpo, repartiéndolos entre los espíritus de las diferentes enfermedades. Únicamente pasando por esta prueba, obtendrá el futuro chamán el poder para curar. Entonces, los huesos son cubiertos con carne nueva y en algunos casos se renueva toda la sangre.” (Mircea Eliade, El chamanismo).

[…]

También se puede “viajar” al otro mundo a través de una depresión, en la que se llega a niveles muy profundos y se experimenta la oscuridad de la muerte. Si la persona enferma sale a flote, utilizando estas experiencias, ello es equivalente a la introversión del ermitaño que penetrando voluntariamente en los niveles más bajos de su ser, surge de nuevo con un conocimiento que puede ayudar a los demás. Este tipo de experiencia puede convertirse en un punto de partida que permita el crecimiento y el renacimiento. Es fundamental que la persona sea capaz de recordar lo vivido durante el descenso, de no ser así, habrá sido inútil.

[…]

Muchas mujeres occidentales, después de pasar una época de crisis, deciden vivir solas, sabiendo, intuitivamente, que la confrontación con su soledad las llevará a una comprensión más profunda. Estas mujeres (a las que nuestra sociedad considera desdichadas) pueden encontrar un apoyo en estas biografías de yoguinis tibetanas.

También ellas buscan el apoyo en otras mujeres o la ayuda de psicoterapeutas para resurgir de sus descensos; de la misma manera que las yoguinis buscaban la guía de sus maestros o amigos espirituales, así como los griegos necesitaban la ayuda de los “terapeutas” para dar un sentido a lo experimentado en la cueva de los oráculos.

Sobre el tema del mito del descenso, la analista junguiana M.L. von Franz, basándose en sus experiencias en las regresiones terapéuticas controladas, describe el proceso del descenso con relación a la historia de “La Muchacha sin Manos”:

En la Edad Media había muchos ermitaños. En Suiza existían los llamados “Hermanos y Hermanas del Bosque”, personas de ambos sexos que, sin querer llevar una vida monástica, deseaban vivir solos en el bosque; tenían una proximidad con la naturaleza, a la vez que poseían un gran conocimiento espiritual. Podían ser personalidades de alto nivel, con una fuerte tendencia espiritual que renunciaban a la vida activa durante un tiempo para encontrar, en soledad, su propia relación con Dios. No difiere mucho de lo que hacen los chamanes de las tribus polares o los hechiceros en todas partes del mundo, para tener en soledad, una experiencia religiosa personal.”

[…]

Si rechazamos el descenso por miedo a lo que podemos descubrir de nosotros mismos en el “otro mundo” bloqueamos un poderoso proceso de transformación, reconocido tanto por los psicólogos modernos como por las antiguas tradiciones.

 

Tsultrim Allione, Mujeres de sabiduría. Ed. Los libros de la Liebre de Marzo, 1990, reed. 2007.

http://www.liebremarzo.com/autores/allione-tsultrim

 

Therigatha: poemas budistas de mujeres sabias

therigathaEl Therigatha (literalmente “Poemas de ancianas sabias” o de mujeres que han crecido en sabiduría) está considerado la primera antología universal de literatura femenina. Se trata de los poemas que transmitieron las primeras mujeres que se unieron a la orden budista. Por tanto, forman un testimonio de la máxima importancia para conocer el budismo de los orígenes, un material que más tarde fue incorporado en el canon budista en lengua pali. Su calidad espiritual y hondura literaria no tiene parangón. Y, sin embargo, hasta la fecha no habían sido traducidos ni publicados en español.

La presente edición ha sido cuidadosamente traducida por el poeta Jesús Aguado. Cada poema viene contextualizado (con el material biográfico disponible de cada autora) y se ha procurado que el resultado final sea lo más poético posible según los criterios estilísticos y retóricos de la lengua castellana.

http://editorialkairos.com/catalogo/therigatha


Después de quince días,
llena de sí la luna resplandece.
Haz lo mismo y sé sabia poco a poco

y con tu propia luz ábrete paso
por la densa ignorancia de la noche.

Punna


“¡Libre, soy libre! Libre de la cocina y del mortero. (…) Libre de mi marido insoportable. Libre también de la sombrilla bajo la que trenzaba cestas de bambú (recordarla me da escalofríos). Apenas un susurro, y me abandonan la lujuria y el odio. Y me siento a los pies de algún árbol frondoso y empiezo a meditar en la felicidad que me hace libre”. Así habló una de las primeras mujeres budistas, contemporáneas de Buda, y que recoge Therigatha (Kairós), que significa literalmente poemas de ancianas sabias, y que ha traducido, versionado e interpretado el poeta Jesús Aguado. Una colección de poemas considerada la primera antología universal de literatura femenina. “Su calidad y hondura propiamente literarias”, asegura Aguado, “ha sido atestiguada por todos los que las conocen, algunos de los cuales las igualan en importancia a las grandes composiciones de esos genios de la poesía y la espiritualidad de la India que fueron Kalidasa, Kabir, Mirabai. Forman, además, por ser contemporáneos del mismo Buda, un testimonio esencial para conocer el budismo de los orígenes según lo vivieron estas mujeres devotas y valientes que no dudaron en enfrentarse a las convenciones para conseguir la liberación y la iluminación”.

“Los hombres llevamos siglos siendo dueños del discurso. Ya nos toca sentarnos a escuchar en lugar de sentarnos a decir… Ellas tenían una relación directa con los acontecimientos del mundo. Hoy nuestra vida es muy compleja, nos desborda, y para no perderse en los laberintos del mundo contemporáneo hay que dejarse guiar por la sencillez y por la experiencia directa de lo cotidiano. Las verdades esenciales ya estaban contadas por ellas y muy bien contadas”. Jesús Aguado


http://www.lavanguardia.com/cultura/20161225/412853658284/jesus-aguado-amante-budismo-femenino.html