Aprender a manejar el fuego: la acción adecuada (con J. Shinoda Bolen y Chantal Maillard)

Vivimos tiempos convulsos, tiempos de estupor (si es que existió alguno que no lo fuera). Traigo a colación en esa bitácora lobuna algunas lecturas que puedan sernos útiles para adquirir más perspectiva(s) a la hora de lidiar con una poderosa emoción que estos últimos días se expresa con varias intensidades y de diversos modos (muchos de ellos pacíficos y cívicos, digámoslo bien alto) en las calles de las ciudades catalanas: me refiero a la ira. La ira es una de las emociones básicas que hace parte de esa caja de herramientas emocionales con la que venimos al mundo, una emoción que experimentamos ante situaciones de injusticia, de amenaza o de agresión. La expresamos cuando necesitamos defendernos, poner límites a una ofensa, o ante una situación que consideramos inaceptable, como está siendo la del grave deterioro de la salud democrática de nuestras sociedades. La ira es una poderosa fuerza que nos mueve a la acción. Pero cuando no sabemos manejarla, cuando enciende tan sólo actitudes reactivas, llega a ser peligrosa porque nos desequilibra y nos hace perder el control, impulsándonos a actuar de un modo desproporcionado que termina teniendo repercusiones destructivas. Saber manejar el fuego (sea él de la cólera, él del deseo o del ansia, él del conocimiento y de la conciencia, o él del poder) ha sido un aprendizaje que, desde tiempos remotos, acompaña a la existencia humana. Esa enseñanza gira en torno a la acción adecuada. ¿Cuál es la acción adecuada que pueda impulsar, tanto personal como colectivamente, un verdadero proceso de transformación, y que logre habilitar una experiencia de autonomía y de libertad? Lamentablemente, en vista de lo que sucede en el mundo global a día de hoy no es una cuestión que los seres humanos hayamos siquiera empezado a resolver. Y, probablemente, la actual escasez de sabias directrices que nos acompañen a emprender un proceso de autoconocimiento y de autoliberación no sea ajena al reiterado fracaso en promover un cambio social que consiga ser beneficioso para el conjunto. Hace más ruido el árbol que cae que el bosque que crece. Involucrarse en el propio conocimiento interior es, a modo del bosque que crece, cosa de larga paciencia y de silenciosa repercusión. Escuchemos pues con atención…

Los primeros fragmentos que traslado son sacados del libro de la psicóloga y psiquiatra norteamericana Jean Shinoda Bolen, Las diosas de la mujer madura. Arquetipos femeninos a partir de los cincuenta (Kairós, 2008). En uno de sus capítulos, “Las diosas de la ira transformadora”, la psicoanalista invita a una reflexión convocando a tres diosas coléricas orientales –la egipcia Sekhmet de cabeza leonina, la fiera india Kali que simboliza la destrucción del ego, y la colérica diosa sumeria del inframundo, Ereshkigal–. A pesar de que en su libro se dirige específicamente a las mujeres, Shinoda Bolen proporciona a quien la lea, independientemente de su género, una valiosa clave que sin duda muchos.as reconoceremos pero que tan sólo algunos.as de nosotros.as sepamos llevar a la práctica en nuestro día a día: es preciso aquilatar la ira con la sabiduría para que el fuego de la cólera en lugar de aniquilarnos nos impulse a vivir y a promover un proceso de transformación, sea éste personal, social, cultural, educativo, político, institucional, ético o planetario.

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<< Las diosas de la cólera transformadora […] pasan a un primer plano cuando nos llega el momento de ponernos manos a la obra y cambiar una situación que es inaceptable, cuando decimos « ¡Ya está bien!». Antiguamente se recurría a esta clase de diosas cuando los dioses masculinos o los hombres no eran capaces de derrotar al mal y sólo una diosa poderosa tenía la talla suficiente para enzarzarse en la gesta. La representación de la imagen de las diosas más importantes de la ira transformadora no es antropomórfica. La diosa egipcia Sekhmet tiene la cabeza de un león y el cuerpo de una mujer. Kali-Ma, la diosa hindú, posee un rostro inhumano terrorífico y un cuerpo de mujer con innumerables brazos. […]

Estos arquetipos de la ira transformadora resultan más eficaces cuando los equilibra la sabiduría. Sin esa sabiduría, pueden ser destructivos para la mujer y para los demás. La rabia que no va acompañada de la sabiduría, se nutre de sí misma y hace que una mujer tema volverse loca o perder el control, y a algunas llega a sucederles. La mujer que es víctima de malos tratos y rocía el lecho marital con gasolina para prenderle fuego y asesinar al marido mientras dormita, o bien la madre del niño que ha sufrido abusos sexuales y se lleva un arma al juzgado para disparar al criminal, son ejemplos extremos. Es muy molesto tener que licuar con profundos sentimientos de cólera y hostilidad, sobre todo después de que una se haya pasado la vida conformándose e intentando sacar el mejor partido de la situación. Sin embargo, cuando esto les ocurre a las mujeres en edad avanzada, se dan otros arquetipos muy sólidos que pueden equilibrar y contener esos sentimientos primitivos.

Gracias a la sabiduría, las diosas de la cólera transformadora no dan rienda suelta a sus estallidos de rabia, ni actúan guiándose por sus impulsos. La sabiduría permite canalizar la rabia hasta convertirla en el compromiso de provocar el cambio y la actitud resuelta que se precisa para hallar el camino más idóneo. Gracias a la sabiduría, por último, la culpa y la vergüenza no atenazan a la mujer, ni la instan a que eluda la verdad o los sentimientos de rabia. Por consiguiente, siempre que la rabia se alíe con una estrategia inteligente, las mujeres mayores se transformarán en ancianas formidables. […]

Cuando te las ves con el arquetipo de Sekhmet o Kali, hay que realizar un trabajo espiritual y psicológico para conciliar dos elementos tan opuestos como la cólera y la sabiduría. Si nos rechazan o nos humillan, o bien nos maltratan y nos atacan físicamente o verbalmente, el primer impulso es el de devolver la afrenta. La sabiduría suaviza la ira y pone bridas a la leona salvaje o a Kali sedienta de sangre. La sabiduría se percata de que el ojo por ojo y el diente por diente es una invitación a la escalada de violencia; pero es que en el terreno anímico todavía es peor, sobre todo cuando “pagas con la misma moneda” a los que te han infligido algún mal y corres el riesgo de volverte como ellos. Entonces puedes convertirte en una persona gruñona, hostil y obsesiva que sucumbe a la rabia hasta devenir una “posesa” como Sekhmet y Kali. El reto más inmediato, por consiguiente, es controlar esa ira y destilarla en actos premeditados. El resultado es muy diferente al que se crea cuando reprimimos la rabia o la dirigimos contra nosotras mismas, porque eso genera depresión. Ahora bien, no estoy diciendo tampoco que debamos tragarnos la rabia e incluso olvidar los motivos que la provocaron, porque eso sería una negación que nos conduciría a la codependencia. Es obvio, por lo tanto, que la depresión, la codependencia y la victimización no son atributos de Sekhmet o Kali, sino la otra cara de la moneda del arquetipo. La ferocidad de Sekhmet o Kali precisa ser gobernada, pero no debe suprimirse ni desatarse en una cólera ciega. En ese momento es cuando Kali insiste en resolver un problema determinado, o bien en enfrentarse a él, Sekhmet sigue presente sin que podamos eludirla y nosotras adquirimos una fuerza que inspira respeto. […]

Las diosas que entonan el grito de “¡Ya está bien!” tienen nombres extraños y rostros inhumanos, pero su energía y su rabia ya no nos resultan ajenas. Gracias a la sabiduría y la madurez, cualidades que se afianzan en la compañía de otras personas que posean estas virtudes, la cólera de Sekhmet y Kali se canaliza en acciones eficaces. Cuando una mujer es capaz de hacer eso, se convierte en una mujer sabia con un corazón de león, cuya rabia es la antesala de la transformación de las instituciones y la cultura.>>

***

El segundo texto al que acudo de nuevo es el pequeño “panfleto” de Chantal Maillard ¿Es posible un mundo sin violencia? (Vaso Roto, 2018). En él, la filósofa reflexiona sobre las razones globales de la violencia, sobre la estrechez de nuestro marco de indignación, y se pregunta si puede tener lugar un cambio sin violencia, y de qué modo llevarlo a cabo. Transcribo algunos extractos-migajas a todas luces insuficientes por estar aquí descontextualizados, descoyuntados incluso, por lo que os remito al texto íntegro invitándoos encarecidamente a una lectura meditada.

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<< ¿Es posible actuar sin ira?

[…] Decía al inicio de este artículo, que la indignación es la manifestación de un malestar ante una injusticia o, más exactamente, ante algo que consideramos tal. Cioran experimenta ese malestar, pero se contiene al recordar la enseñanza del emperador [Marco Aurelio]. ¿Por qué? ¿Por qué no indignarse?

Recordemos que Marco Aurelio era seguidor de los estoicos y la disciplina estoica enseñaba a desprenderse de uno mismo. Si quien se indigna defiende algo que de alguna manera siente que le pertenece, ¿cómo habrá de indignarse quien considera que nada le pertenece? Por otra parte, y más importante, a la ética del estoicismo primitivo le acompaña una serie de directrices para el conocimiento de los movimientos de ánimo y la comprensión de sus adherencias. “conócete a ti mismo” es el conocido lema de las antiguas escuelas filosóficas griegas. Este “sí mismo” no se refiere al conjunto de hábitos que conforman la personalidad, sino a algo más radical y más común que tiene que ver con el funcionamiento de la psique, sus procesos senti-mentales, de los que el personaje (eso que “tiene” personalidad) dará muestras de una u otra manera, según sus circunstancias. Así pues, quien se conoce a sí mismo también será capaz de conocer al otro. Y quien conozca al otro no esperará de él otra cosa que lo que pueda dar. El que conoce la naturaleza del otro sabe qué puede esperar de él y qué no y, siendo así, ¿cómo podría sentirse ofendido por lo que haga? Y allí donde no hay ofensa difícilmente podría haber indignación.

Ahora bien, ¿quiere eso decir que ante una evidente situación de injusticia nos quedemos de brazos cruzados? ¿No indignarse significa aceptar? No se trata de eso. Ni la ataraxia ni la apatheia son sinónimos de pasividad. Ambos conceptos han evolucionado hasta adquirir connotaciones que no son en absoluto acordes con lo que fueron en las escuelas griegas. Ni la ataraxia era falta de acción, ni la apatheia, apatía. Hay que tener presente que ninguno de esos términos se refería directamente a la acción práctica sino, antes bien, al conocimiento de los movimientos del ánimo y su dominio. La ataraxia es ausencia de perturbación anímica y la apatheia, neutralidad del ánimo, ecuanimidad. ¿Por qué? Porque con el ánimo templado, y tan sólo así, es como pueden emprenderse acciones realmente justas o correctas. La ira provocada por lo que percibimos como una ofensa personal dará como resultado respuestas igualmente personales, carentes de alcance universal y, por tanto, injustas. Y es injusto, entre otras cosas, indignarse por lo que nos atañe en lo más próximo sin ampliar el marco.

En una tradición aparentemente más alejada de la nuestra aunque, no obstante, bien conocida por los estoicos, la del hinduismo, también se atendía a esta neutralización de los movimientos del ánimo. Es la enseñanza que el dios Krisna le proporciona a Arjuna cuando éste, dispuesto a la batalla, vacila ante la perspectiva de luchar contra sus parientes. Actuar sin interés personal, actuar, pero con el ánimo ecuánime, es la acción correcta. Para Marco Aurelio esto sería actuar acorde con el principio racional.

Lamentablemente, la humanidad no ha evolucionado a partir de sus antiguas sabidurías. La observación de la mente y sus procesos se dejó de lado para propiciar otro tipo de observación, más inmediata, y no parece que haya tiempo ni disposición suficiente como para recuperar estos conocimientos que no sólo son la gran asignatura pendiente del Occidente capitalista, sino que también están siendo olvidados por otros pueblos que, habiéndolos poseído, están siendo engullidos por el mismo sistema.

Pero lo que podemos hacer, al menos, es explorar los términos de nuestra indignación: sus motivos. Considerar la ira: sus causas. Averiguar la naturaleza de nuestra respuesta y sus fines. […] ¿Somos capaces de indignarnos desinteresadamente, de considerar nuestros intereses personales dentro de una ética global? ¿Somos capaces de tener en cuenta que nuestra vida vale tanto a nuestros ojos como cualquier otra vida para quien la vive, y actuar en consecuencia? ¿Tenemos voluntad de unir los esfuerzos y los conocimientos para inventar un sistema mejor, más equitativo y respetuoso, más justo?

De no hacerlo así, debemos saber que nuestras acciones, en el mejor de los casos, no harán más que darle otra vuelta al proceso dialéctico, un cambio más dentro de una Historia que llega a su fin. Salvo que seamos capaces de actuar sin ansia, sin interés personal, con generosidad, con ecuanimidad, hagamos lo que hagamos, este sistema seguirá en pie, corrompiendo y funcionando, perpetuando la situación de indefensión moral y práctica en la que ahora nos encontramos.

No les ocultaré la pregunta que me inquieta: ¿Qué pasaría si, pactando, se nos devolviesen a cada uno los derechos (o beneficios) de los que estamos siendo privados? Mucho me temo que volveríamos a dormir, tan insatisfechos como antes aunque más tranquilos, y nos abstendríamos de indignarnos por aquellas otras injusticias que sostienen nuestra ilusoria y precaria tranquilidad. Esto es a lo que Marco Aurelio llamaría, simplemente, no tener conciencia política.

[…]

Ahimsa. La no-violencia como acción política

Se suele creer que la idea de la no-violencia fue un invento de Gandhi. Nada más erróneo: el ahimsa puede rastrearse en los orígenes de la tradición upanishádica y en los preceptos de convivencia de algunas de las más antiguas comunidades religiosas de la India. Lo que es atribuible a Gandhi es el uso político de la no-violencia como forma de resistencia ante la dominación política. Un uso, por tanto, activo que, unido al concepto de desobediencia civil, convierte la fórmula negativa: a-himsa (no daño, no agresión) en una acción política. Ésta fue, en realidad, una táctica muy hábil pensada para provocar la indignación moral no sólo de la población india sino también de las demás naciones, lo cual se consiguió al término de la Marcha de la Sal (1930) cuando, siguiendo la indicación del propio Gandhi, los manifestantes se ofrecieron a los golpes hasta morir. la intención no era evitar derramamientos de sangre sino convertir en mártires a unos y en dominadores inmorales a otros a los ojos de todos. “Tal vez nadie comprendió con tanta precisión el papel esencial que podía desempeñar la indignación moral en un conflicto político”, escribe el sociólogo Losurdo refiriéndose a Gandhi.

[…]

Cierto es que aceptamos con demasiada facilidad el hecho de que la violencia de Estado es una violencia legítima. La del pueblo, en cambio, nunca es legítima, es “desestabilizadora”. El orden (la estabilidad), por supuesto, es lo que dicta el Estado. Alberto Cruz: “Los actos de violencia del Estado se vuelven más aceptables si se usan eufemismos como “democratización” (Irak), “evitar una masacre de civiles” (Libia), “el derecho de injerencia” (Yugoslavia) o “la responsabilidad de proteger” (Somalia, Haití)…”

[…]

La no-violencia tal como se la entiende desde los tiempos de Gandhi está muy lejos de ser el concepto jainista que implica no hacer daño a ningún ser. Es, en el terreno político, la utilización de una fuerza para contrarrestar otra. Que los actos públicos de no-violencia son un arma política es algo que los actuales gobiernos tienen muy claro. Sin ir más lejos, en España, ante las manifestaciones pacíficas del 15M, el Ministerio de Interior resolvió modificar el Código Penal para equiparar la resistencia pasiva, hasta entonces considerada un “delito de desobediencia”, con el “atentado contra la autoridad”. La resistencia pasiva era, en palabras del entonces secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, “una conducta equivalente a la agresión contra el principio del orden y de autoridad que se ejercita por las fuerzas y cuerpos de seguridad”.

Recapitulemos pues. Si la democracia se ha degradado y la lucha no-violenta (una contradicción in terminis) o la resistencia pasiva son consideradas agresiones, susceptibles, por tanto, de contrarrestarse con la fuerza, ¿qué hacer? Si bien está claro que no hay posibilidad de mundo sin violencia, ¿podrá al menos tener lugar un cambio sin violencia?

En singular

Siempre he entendido que una reforma política y social no obtendría resultados duraderos salvo que empezase por el esclarecimiento de las conciencias. Porque los conceptos no existen. Lo que existe, existe en singular. en singular se sufre, en singular se teme y en singular se padece la insatisfacción y el ansia. El cambio habremos de lograrlo entre todos, pero su posibilidad tendrá que gestarse en cada uno, de uno en uno, pues el conocimiento interior no es algo que pueda obtenerse en plural, le incumbe a cada cual. Y es este conocimiento la condición de posibilidad para que el cambio, de darse, no sea simplemente otra oscilación dialéctica, sino un cambio radical.

Propongo reiniciar la reflexión, en esta encrucijada, en singular. El dolor siempre ocurre en singular. Y así también habrán de procurarse las soluciones: no desde una instancia superior, sino con un trabajo personal de cada uno de nosotros. […] >>

 

Maillard convoca en su ensayo, entre otros, a Emil Cioran, Jacques Derrida, Jean Ziegler, al eslovenio Slavoj Žižek, a las indias Arundhati Roy y Vandana Shiva, al Buddha, a Marco Aurelio y a los estoicos… Otros textos de lectura obligada para estos tiempos convulsos podrían ser “La Ilíada” de Homero, la novela de John Steinbeck “Las uvas de la ira”, el opúsculo de H. D. Thoreau “La desobediencia civil”, o los “Ejercicios espirituales y filosofía antigua” de Pierre Hadot… La lista es larga, lo dejo aquí de momento y os convido a recopilar los vuestros.

 

El malestar animal de Chantal Maillard

Hoy he recibido este poema de nuestra querida poeta Chantal Maillard.
Dice querer compartir con nosotros.as su “malestar animal” contra la exterminación indeterminada de las cotorras argentinas, y de los jabalíes que llegan a los parques de nuestras poblaciones “asustando a los niños”.

“A falta de otras armas”, este poema-proyectil sigue siendo un “arma cargada de futuro” tal y como quería Gabriel Celaya, para nuestro presente aciago…

Pasen y lean y, acto seguido, no dejéis de cotorrear, graznar, aullar, jabalear, murcielaguear este poema por doquier!

Kubo Shunman_(Período Edo)’_Tres cuervos graznan contra un sol naciente ‘

MALESTAR ANIMAL

Han decidido exterminar a las cotorras
en Madrid.

Dicen que alborotan y se queja el vecindario.
Dicen que desplazan a los gorriones.
Que estropean los árboles del parque.
Que proliferan demasiado. Dicen

Que el gas letal que van a utilizar
cumple con la ley de bienestar animal.

Mi animal ha decidido
exterminar a los humanos.
Dice que espantan a los otros animales.
Que alborotan de día y de noche no descansan.
Que talan e incendian los bosques del planeta.
Que proliferan y destrozan
arrasan y saquean la tierra que no les pertenece.

Dice que ha decidido exterminar
a los humanos incapaces
de convivir con jabalíes en sus parques
y que al hacerlo cumplirá
las leyes naturales.

Yo para complacerle
voy a criar jabatos en el huerto de mis manos
ofidios en mi casa-hueso
y murciélagos en la cueva de mis ojos.

Voy a criar cotorras.
Y esplendorosos cuervos que al amanecer
le despierten como antaño
en los bosques de Goa.

© Chantal Maillard
© Pintura de Kubo Shunman, ‘Tres cuervos graznan contra un sol naciente’ (Período Edo)

Gary Snyder. Assaigs sobre vida i natura

Una nova col·lecció d’assaigs d’en Gary Snyder traduït al català per José Luis Regojo, i editat per Quid Pro Quo edicions, ja en llibreria!

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Aquests assaigs reflecteixen les teories de Gary Snyder sobre la natura i la seva filosofia de vida en un entorn natural, salvatge. Són textos que ens proposen tornar al que és essencial de nosaltres mateixos, al que és proper, a casa nostra, al territori on vivim com a alternativa al caos ecològic i espiritual cap on ens porten la globalització i l’economia de mercat.

Imatge treta del facebook d’en José Luis Regojo.

 

Prolongación de la exposición de Fabienne Verdier en Aix en Provence

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¡Éxito rotundo! Prolongación hasta el 5 de enero 2020 de la retrospectiva de la trayectoria artística de la pintora francesa, y un bonus : 20 nuevas obras de Fabienne Verdier –nuevos cobaltos y hermosas gouaches de la montaña Sainte-Victoire así como dibujos realizados en las canteras de Bibémus…

Así que está aquí de nuevo la oportunidad de saltar en un tren, someterse a la vibración de estas enormes pinturas, maravillarse de la potencia gestual del trazo –su “pincelada única”–, de la belleza viva de sus colores, del rigor, de la exigencia y de la tenacidad de la trayectoria de Fabienne Verdier!

En esta ocasión, la pintora salió de su “foso” creativo ubicado en la región de París para trasladar a Aix en Provence una réplica portátil del taller (una estructura metálica y móvil capaz de soportar el peso suspendido de su pincel gigante confeccionado con 25 colas de caballos) que instaló frente a la montaña Sainte-Victoire en 5 lugares diferentes. Se vió así confrontada a los elementos naturales –viento, lluvia y granizo que, a su vez, dejarán su “estigma” en algunos lienzos– para tratar de transmitir en su potente pincelada la esencia de este impulso mineral, de aquella montaña tantas veces pintada por Cézanne.

Un verdadero choc estético!

¡Imperdible!

El ciclo. Equinoccio de otoño

Este lunes 23 de septiembre, a las 7:50 UTC (las 09:50h hora española), el Sol cruzará el ecuador celeste del planeta Tierra, momento del equinoccio de otoño en que la duración de la noche es igual a la del día (aequinoctium) en todos los lugares de la tierra. 

Con esta entrada nos sumamos al grito de ¡Basta! que está sembrando la generación Greta para detener la mayor crisis ecológica y climática originada por los seres humanos… Ojalá aprendamos también nosotros a andar en equilibrio con el planeta, con el cosmos… “tal vez aún apenas sea posible nunca”…

 

 

En 1942 Robert Oppenheimer se integró al Proyecto Manhattan, destinado a gestionar la investigación y el desarrollo, por parte de científicos británicos y estadounidenses, de la energía nuclear con fines militares. La sede central, el laboratorio secreto de Los Álamos, en Nuevo México, fue elegida por el propio Oppenheimer.

Tras presenciar la explosión de prueba de la primera bomba atómica en Nuevo México, Robert Oppenheimer y el Padre Michael DeLisle Lyons, leyeron un verso del décimo capítulo, cuarta estrofa del texto hindú de la Bhagavad Gita : “Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos”. Robert Oppenheimer limitó su comentario a esta estrofa y nunca mencionó las siguientes palabras en la misma línea – “Yo soy el origen de las cosas a ser”.

Ryuichi Sakamoto compuso este aria para su ópera Life, en 1999. Esta música acompañada del texto leído por el mismo Oppenheimer se convierte en algo de obligada visión para no volver a repetir tamaños errores. Sakamoto compuso el Aria para Oppenheimer sobre una filmación del científico cuyos ojos trasmiten todo el horror que llevó durante toda su vida.

“Supimos que el mundo no sería el mismo. Unas pocas personas rieron, unas pocas lloraron, muchas estuvieron en silencio. Recuerdo la línea de la escritura Hindú, el Bhagavad-Gita. Vishnu está tratando de persuadir al Príncipe para que haga su deber y para impresionarlo toma su forma con múltiples brazos y dice, ‘Ahora, me he convertido en la muerte, destructora de mundos.’ Supongo que todos pensamos eso, de una u otra forma.” – Robert Oppenheimer, 16 Julio 1945. Los Alamos, Nuevo Méjico.

https://juan314.wordpress.com/2013/05/09/aria-para-oppenheimer-oppenheimers-aria-by-ryuichi-sakamoto-1999/

 

“L’atelier nomade de Fabienne Verdier au vif du motif”, o cuando el pincel se vuelve cuerpo axial y el cuerpo montaña

Fabienne-Verdier-Sur-les-terres-de-Cezanne-©-Thierry-Cron

 

Tengo pendiente de escribir una entrada más larga acerca de nuestra visita a Aix en Provence en torno a la creación pictórica de Fabienne Verdier. Los visitantes tuvimos que convertirnos también en nómadas de la ciudad ya que la propuesta expositiva plantea un triple recorrido por Aix en Provence, tres ubicaciones dispuestas en un triángulo equilátero –tan subyugador como el triángulo de las Bermudas, con la gran diferencia que estos vórtices artísticos no son mortíferos, muy al contrario, ¡vivifican!– :

  1. la exposición retrospectiva en el museo Granet “Fabienne Verdier sur les terres de Cézanne”, una verdadera cartografía que nos lleva, a través de una cincuentena de lienzos de grandes dimensiones, desde el entrenamiento formativo en China, pasando por Francia, Nueva York, los fjords de Noruega, el río Saint-Laurent de Québec hasta las recientes incursiones en la pintura al aire libre en la montaña de la Sainte-Victoire: cartografía de los flujos de energía que atraviesan el universo, nuestro propio cuerpo-cerebro y el mismo lenguaje verbal o musical;
  2. el “atelier nomade” –la estructura y el pincel hecho con 25 colas de caballo que la artista fue desplazando (con la ayuda de hombres y burros) en 5 ubicaciones diferentes para poder pintar la montaña– que podemos ver en el museo del Pavillon Vendôme, así como una serie de dibujos, un Storyboard (18 paneles que cuentan el proceso habitualmente invisible de la trayectoria de creación de Fabienne), y el espectacular film Walking/paintings que nos ofrece la visión de la materia pictórica sometida a las fuerzas de la gravedad;
  3. la instalación inmersiva de Sound Traces en la galerie Zola de la Cité du Livre en la que se presenta sobre 4 enormes pantallas de vídeo su trabajo pictórico realizado en resonancia con 4 cuartetos de cuerdas del Festival de arte lírico de Aix en Provence.

De momento, os dejo con la carta que Fabienne Verdier envió a Bruno Ely, director del museo Granet, quien fue el instigador de la nueva experiencia nómada de la artista.

<< Esta nueva experiencia de pintar sobre el terreno (“sur le motif”) en la cima de la montaña Sainte-Victoire fue intensa, mi mente está todavía allí frente a la Brecha de los Monjes a 900 metros de altitud […] Gracias por sugerirme hace un año, durante una excursión memorable por el “Camino des Venturiers”, de intentar esta aventura: regresar a la pintura al aire libre en las tierras de Cézanne.  

Recuerdo nuestro intercambio y sus estímulos para que salga del taller después de tantos años de ascesis y trate de ir, como solía decir Cézanne, “au motif” (sobre el terreno). Ahora me doy cuenta que volver a conectar con la naturaleza, pintar inmersa en la realidad misma, pasar de la reflexión a una percepción más inmediata al aire libre impone una batalla con esquemas mentales totalmente diferentes de los que implica pintar en el taller a puerta cerrada.

Se trata de confrontarse con miles de información en constantes movimientos, y entonces, tal vez, de efectuar una selección y extraer de ello un ideal de formas esenciales… ¡Toda una aventura bastante agotadora pero fascinante!

Sin su apoyo y el formidable proyecto que usted está trayendo al museo Granet, no me hubiese atrevido a lanzarme de ese modo tan radical en esta inmensa exploración con el taller nómada en torno a la Sainte (la Santa). >>

Carta de Fabienne Verdier a Bruno Ely, director del museo Granet, 25 octubre 2018. Catálogo de la exposición.

 

Film sobre el Atelier nomade de Fabienne Verdier frente a la montaña de la Sainte-Victoire a ver en :

https://fabienneverdier.com/

 

Visita virtual en los espacios de exposiciones en torno a Fabienne Verdier a Aix en Provence:

 

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Sound Traces Teaser película 1 , OFICINA BREVE (Opus 26), G. Kurtág
Fabienne Verdier y Quatuor Gerhard

Lluis Castan Cochs (Violon / violin)
Judit Bardolet Vilaro (Violon / violin)
Miquel Jorda Saun (Alto / viola)
Jesus Miralles Roger (Violoncelle / cello)
Avec la participación de / invitado especial de Ándras Keller

 

Teaser del vídeo 1 de Sound Traces a ver en:

https://fabienneverdier.com/db/video/sound-traces/

 

 

El documental artístico Eternal Forest de Evgenia Emets

Descubrí este documental artístico Eternal Forest y su creadora, la asombrosa artista plural Evgenia Emets (nacida en la URSS, viajó mucho, vivió en Londres, y hoy en Portugal, crea obra en la intersección de la poesía visual y sonora, con una larga práctica caligráfica), a raíz de un coloquio-homenaje que le dedicaron a Kenneth White en la universidad de Lisboa este pasado mes de mayo: Líneas de la tierra. Caminos geofísicos y geopoéticos en el Antropoceno.

“El lenguaje que, dibujando líneas, atraviesa el mundo, es un lenguaje abierto a la polifonía y que resuena con él. El mundo está atravesado por la polifonía de elementos que están en constante movimiento. La polifonía de las expresiones de miles de culturas humanas. Y la polifonía de los numerosos seres que conviven con nosotros. Hoy en día un gran tumulto se hace oír. Esto es lo que llamamos el Antropoceno, la edad geológica en la que la supremacía humana se teoriza y se impone poniendo así fin a la diversidad de las expresiones del mundo.” (Extracto del programa)

No puedo evitar aquí, haciendo resonar tres prácticas artísticas que me tocan tan de cerca, trazar mis propias líneas entrelazando el trabajo interactivo de Evgenia Emets, la geopoética de Kenneth White, y las líneas pictóricas-sonoras de la artista Fabienne Verdier. Pero eso daría o dará pie a otra entrada, tal vez incluso a otro proyecto!

De momento volvamos a nuestro tema… Eternal Forest es una invitación a reconsiderar nuestra relación fundamental con el bosque. Eternal Forest invita a la audiencia a pensar cómo podríamos transformar la relación ‘extractiva’ actualmente dominante con el bosque y por qué este es un paso urgente y necesario. ¿Cómo podemos contribuir a crear un entorno de biodiversidad que requiere décadas o siglos, un tiempo más allá de nuestras vidas, para madurar y prosperar? ¿Cómo valoramos algo que sólo nuestros bisnietos y sus antepasados ​​podrán ver plenamente desarrollados? Filosóficas, artísticas, espirituales, religiosas, económicas: ¿cuáles son las distintas perspectivas, y cómo podemos integrarlas para que todos podamos trabajar juntos para preservar y reconstruir los ecosistemas forestales de biodiversidad?

El proyecto Eternal Forest se lanzó en mayo de 2018 en Portugal en la residencia de arte Raizvanguarda con el motivo de escuchar y grabar la voz de las personas que viven en las aldeas, rodeadas de monocultivos de eucaliptos. La primera etapa del proyecto se completó en 2018 y tiene tres elementos: una película, un libro de artista y obras visuales basadas en la poesía escrita durante la residencia.

La película fue creada en las áreas de Gois, Lousã y Arganil en Portugal, y se basa en 12 entrevistas con personas portuguesas e internacionales que viven en la tierra en la zona, los incendios devastadores han afectado directamente a algunas de ellas en octubre de 2017. La gente comparte sus recuerdos, historias y sueños para el futuro sobre los bosques, en el contexto de la deforestación en curso de Portugal, el crecimiento de monocultivos y el aumento de la “desertificación” humana.

La película está subtitulada en inglés y portugués.

 

Libro de artista de Eternal Forrest

http://www.evgeniaemets.vision/2017/12/eternal-forest.html

 

El documental artístico ‘Eternal Forest’ replantea y transforma la relación de una comunidad con sus bosques, a través de las voces de las personas que viven en Goís, Arganil y Lousã, las áreas que, en Portugal, sufrieron incendios sin precedentes en 2017.

Un desastre causado por décadas de prácticas forestales insostenibles. El monocultivo de eucalipto, la ruptura de las comunidades y la desertificación humana.

Estas 12 entrevistas se realizaron en mayo de 2018, y se creó el montaje de 40 minutos del documental ‘El Bosque Eterno’. Se está proyectando alrededor de Portugal durante todo este verano.

El proyecto ha sido apoyado por EarthSkyLab, creado en residencia de arte con Raizvanguarda y también con fondos personales.

Es urgente captar la voz de quienes rara vez tienen la oportunidad de expresar sus opiniones directamente sin filtros.

Tenemos una visión de la aparición de personas y comunidades empoderadas en todo Portugal, reuniéndonos para encontrar soluciones a estos problemas complejos.

La película y el proyecto esperan concienciar sobre la situación ambiental y las consecuencias económicas y sociales asociadas con ella.

Al conectar a las comunidades y crear un sentido de propiedad compartida de la tierra y la responsabilidad que se extiende hacia el futuro, encontraremos soluciones a los desafíos que enfrentan los bosques en Portugal.

Eternal Forest abre una conversación sobre nuestra relación actual con el bosque, pensando en cómo afecta nuestra percepción del tiempo y de los ciclos profundos, de cómo nos afecta en el futuro y de cómo podemos cambiarlo.

Para más información y colaboración económica con el proyecto:

https://www.gofundme.com/eternal-forest-documentary

 

Vandana Shiva: «El mayor poder, hoy, es la valentía de decir ‘no’»

«La lucha de la Humanidad contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido». Es la frase del escritor Milan Kundera que más repite la ecofeminista india, filósofa y doctora en Física Vandana Shiva, un referente mundial en activismo medioambiental y autora de numerosos libros. En el último, se pregunta ¿Quién alimenta realmente al mundo? y afila el lápiz por un ecologismo conectado con los saberes ancestrales que guarda la naturaleza. Durante esta conversación, también aboga por un capitalismo y una democracia de mejor calidad.

Artículo: Sara Calvo Tarancón

Fotografías: Cristina Crespo Garay

25 JUL 2018

Dehradun es, con probabilidad, la ciudad más inclinada del mundo. Parte de una llanura en las faldas del Himalaya, apenas a 300 metros sobre el nivel del mar, y se encarama a la colina del monte Tiuni, casi cuatro kilómetros más arriba, donde se desperdigan las últimas viviendas. En medicina, se llama simpaticotónicos a quienes, como algunos de sus habitantes, se exponen a cambios bruscos de presión atmosférica. Se les reconoce, entre otros síntomas, por su estado de alerta constante y su hiperactividad. Vandana Shiva nació en Dehradun hace 66 años, y no sería descabellado afirmar que pertenece a este «perfil bioclimático», como lo denomina la ciencia. Hija de una granjera y un guardabosques, su empatía con la naturaleza le vino de serie, pero no se quedó ahí. En 1976, saltó a Canadá y obtuvo el doctorado en Filosofía de la Ciencia por la Universidad de Guelph, y, tres años más tarde, creó la Fundación para la Investigación Científica, Tecnológica y Ecológica, vergel incontenible de proyectos e iniciativas: la difusión de la agricultura ecológica por medio del programa Navdanya, el estudio y mantenimiento de la biodiversidad con la creación de la Universidad de las Semillas, la regeneración del sentimiento democrático (Movimiento Democracia Viva) o el compromiso de las mujeres con el movimiento ecologista (Mujeres Diversas por la Diversidad). A esas alturas, Shiva ya se autodefinía, tajante, como ecofeminista.

 

«Tenemos una democracia falsa que permite ganar elecciones a Trump»

 

Su trayectoria la avala: ha escrito más de una docena de libros influyentes con títulos meridianos como Abrazar la vida: mujer, ecología y desarrolloLa praxis del ecofeminismo: biotecnología, consumo y reproducción, o el último −recién publicado−, ¿Quién alimenta realmente al mundo?, y, entre sus muchos asesoramientos para organismos internacionales, destaca el reporte La mayoría de los agricultores en India son mujeres, para Naciones Unidas. También ha dado sapiencia a Gobiernos de India y el extranjero (entre ellos, el español, durante la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, y a organizaciones alejadas de los poderes públicos como International Forum on GlobalizationWomen’s Environment & Development Organization y Third World Network. La revista Time la definió en 2003 como «heroína ambiental de nuestro tiempo» y hoy preside la Comisión del Futuro de la Comida, asentada en Italia. Shiva se llama como el dios hindú de la destrucción, que tenía cuatro brazos. En el primer atributo, esta filósofa no coincide en absoluto; en el segundo, con creces. Da la impresión de que tuviera un sinfín de extremidades para hacer tantas cosas en una sola vida. El ecofeminismo es un concepto de finales de los setenta, nombrado por primera vez por la socióloga francesa D’Eaubonne, para referirse a la conexión ideológica que existe entre la explotación de la naturaleza y la de las mujeres, en un sistema dominado por hombres. Hoy, es una definición asimilada y extendida por todos los ámbitos del pensamiento. La conversación con Ethic comienza en este punto. «Las mujeres son las parteras de la agricultura. El capitalismo patriarcal y el colonialismo son hambre, malnutrición, depravación. Para que la gente tenga alimentos reales y para que los agricultores puedan cultivarlos de forma libre, el sistema tiene que cambiar. Y, si no cuidamos el planeta, perderemos el lugar donde cultivar los alimentos».

 

«Estamos llenando el planeta de tóxicos y plásticos, lo cual genera violencia»

 

Los puntos de vista de Shiva son siempre universales. Los problemas de nuestro tiempo no son solo los de los más desfavorecidos: «El ecofeminismo es ubicuo, porque significa lo mismo en Occidente que en el Tercer Mundo. Es fácil darse cuenta de que la naturaleza no está muerta ni es inerte, algo que, después de dos siglos de auge del carbón y el petróleo, este tipo de capitalismo que se practica nos ha hecho creer. Es tristemente comprensible: al final, si la naturaleza está muerta, hay más material fósil que extraer. Pero no, la naturaleza está viva y, por fortuna, fuera de los mercados. Los científicos se dan cuenta de eso: el sistema está vivo, las semillas, la tierra, las abejas y los insectos. La naturaleza es fascinante y tiene una inteligencia increíble. ¿Cómo encuentran las rutas de migración los pájaros, por ejemplo? Todo lo que tenemos viene de la capacidad productiva de la tierra». En este punto de la conversación, la filósofa llega a una conclusión concluyente: «Las mujeres han sido catalogadas como el segundo sexo pasivo. Se ha declarado que no trabajamos porque tenemos que estar en casa y cuidar de los hijos y hacer la comida, cosas que no están consideradas como un trabajo que produce beneficios para este sistema. En realidad, se considera que los dos elementos más importantes de nuestra vida, como son la tierra y las mujeres, no producen nada. Esa creencia es la que nos ha llevado a la crisis. Ante todo, la ecológica, donde vemos que se están extinguiendo las especies, que desaparece el agua y aparece la desertificación. Estamos llenando el planeta de tóxicos y plásticos, lo cual genera violencia. Reconocer las capacidades de la naturaleza y de las mujeres introduce la posibilidad de que exista un sistema no violento de prosperidad y bienestar para todos. Esto es algo necesario para el futuro».

Defensora de la exclusividad seminaria de las mujeres y la tierra, Shiva reclama que a esta última se le está despojando, cada vez más, de ese derecho. O, al menos, de ejercerlo a su ritmo. A un ritmo natural. «La comida de los supermercados no es comida, son productos que se parecen a los alimentos. Están absorbiendo el comercio local desde hace diez años, desde que existe la globalización. No es una batalla perdida todavía, por suerte. Incluso en España hay tiendas locales. En mi país, India, hay alimentos en todos los lugares, asequibles, frescos, diversos, nutritivos. Pero he visto cómo, ley tras ley, esto ha ido cambiando. Para mí, los alimentos son una cuestión democrática. A eso lo llamo ‘democracia de la tierra’. Porque ahora tenemos que trascender ese antropocentrismo que va codo con codo con la dominación de la naturaleza. Cuando asumimos que somos parte de ella, aprendemos de qué va todo esto», explica. Su activismo empezó desde una pequeña localidad del Himalaya y lo extendió a todo el mundo sin la facilidad de las redes sociales. Hoy, Shiva no subestima su poder, pero lo observa con tiento: «Sirven, como se ha demostrado, para denunciar tanto los casos de acoso [algo que ha hecho el movimiento #MeToo] como el caos climático del que hablo en mi libro. Pero he visto muchas mentiras fabricadas en las redes sociales. Lo vi en las elecciones de Trump con Facebook. Tenemos una democracia falsa que permite ganar elecciones a alguien como él. En lo que verdaderamente creo es en el poder real que tenemos para actuar con base en la solidaridad. La humanidad tiene potencial. Y sí, Internet y las redes sociales pueden tener un rol importante, pero no pueden ser un sustituto de las personas físicas, reales, actuando colectivamente en las calles».

 

«Internet y las redes sociales pueden tener un rol importante, pero Facebook no debe sustituir al activismo en la calle»

 

La doctora se remite a una frase que repite con frecuencia: «La tecnología se está convirtiendo en una nueva religión». Y la explica: «Hoy en día, las religiones son impotentes. El peligro es el uso político, no ya de la religión, sino de la fe. La fe puede ser privatizada. Antes era distinto. Cristóbal Colón tuvo poder para colonizar otras tierras con la voluntad del Papa y ahí la religión se usó para conquistar. Pero la religión nunca ha tenido el poder de destruir los sistemas de la tierra ni de ir a las entrañas de los sistemas climáticos, de las especies en peligro de extinción o de la propagación de los tóxicos. Hablemos, ahora, de la tecnología. Cuando reconoces que es una herramienta, tú decides si quieres usarla para proteger la tierra y en beneficio de la sociedad. Con frecuencia, la tecnología está restringida en mi país, porque destruye trabajo. En India, ciertas industrias nunca van a ser mecanizadas, porque dan empleo a millones de personas. Hay que considerar todos estos asuntos. Cuando la tecnología empieza a ser aupada hacia un altar, lo primero que hace el establishment es controlarla, porque esto significa controlar también la democracia». El alegato contra el exceso de poder de ciertas empresas es inevitable: «Algunas se comportan como si no existieran leyes ni democracia. ¿Cómo se puede controlar a los que controlan el mundo? En primer lugar, entendiendo nuestros propios poderes, nuestras propias fortalezas y los límites que podemos poner. En mi país, en mi tierra, el instrumento más potente que existe es el poder de la gente que dice no. Cuando Gran Bretaña nos obligó a cultivar algo que no queríamos, no lo hicimos. Cuando nos forzaron a base de impuestos y tasas, las mujeres se levantaron y les dijeron: ‘Preferimos morir antes que daros nuestro arroz’. Además, ese momento coincidió con la grave hambruna en Bengala, en la que murieron dos millones de personas. Esto fue en 1942». Shiva concluye con una aseveración contundente: «Ese es el poder que me interesa, el poder de decir no. Es el poder de la desobediencia civil. Cada vez que digo no al poder corporativo, estoy limitando el poder. Es lo que hemos hecho con las semillas en los últimos 30 años. Cuando Monsanto nos dijo que sería dueña de cada semilla a través de los organismos genéticamente modificados y las patentes, supimos que teníamos que protegerlas. Teníamos que asegurar que todas y cada una de las semillas estuvieran en manos de los campesinos. Hoy puedo decir, sinceramente, que, 30 años después, la de Monsanto es una voz marginal entre la población».

https://ethic.es/entrevistas/vandana-shiva/

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La historia de los eruditos hermanos Grimm y sus cuentos explicada por Joseph Campbell


Como no podía ser de otro modo, la historia de los hermanos Grimm y sus antologías de cuentos de hadas y leyendas que recopilaban de otras fuentes llamaron la atención del célebre estudioso de la mitología Joseph Campbell. En el inicio de su libro El vuelo del ganso salvaje, Campbell reconstruye cronológicamente la historia de los hermanos Grimm, dando las claves que explican por qué se convirtieron en los cuentistas más conocidos de su época.

 

 

Frau Katherina Viehmann (1755‐1815) tenía cincuenta y cinco años, aproximadamente, cuando fue descubierta por los jóvenes hermanos Grimm. En 1777, Katherina había contraído matrimonio con un sastre de la pequeña localidad de Niederzwehren –cercana a Kassel– y cuando los Grimm la conocieron era ya abuela. «La mujer –escribió Wilhelm Grimm en el prefacio de la primera edición de su segundo volumen (1815)– […] tiene un rostro fuerte y agradable, una mirada penetrante y, en su juventud, debió de ser muy hermosa. Recuerda perfectamente todas las antiguas sagas, un talento del que, como ella misma dice, no todo el mundo puede alardear, porque hay personas incapaces de retener las cosas en su mente. Relata sus historias concienzudamente, con una minuciosa precisión y un evidente entusiasmo; primero de manera muy fluida pero luego, si la situación lo requiere, prosigue lentamente, tan lentamente que, con un poco de práctica, resulta posible tomar nota al dictado, palabra por palabra, de todo lo que va diciendo. Así es como hemos llegado a registrar muchas de sus narraciones al pie de la letra. Quienes son de la opinión de que el material tradicional es susceptible de ser falsificado, de que su conservación suele ser negligente y de que, en consecuencia, no puede perdurar mucho, deberían escuchar el modo en que esta mujer narra sus historias y cuán celosa se muestra de su exactitud. Jamás modifica sus relatos y ella misma se encarga de corregir los errores en cuanto los advierte. Entre las personas que se atienen sin cambios a los estilos tradicionales de vida, el apego a los modelos heredados resulta mucho más fuerte de lo que nosotros, impacientes por la novedad, podemos comprender».[1]

 

Fueron personas como ella –gente sencilla de las granjas, las aldeas, las hilanderías y las cervecerías de los alrededores de Kassel– las que hicieron posible que Jacob y Wilhelm recopilaran, a lo largo de un período de varios años, el material para su libro, aunque también hubo algunos amigos suyos que les proporcionaron muchos cuentos.

 

En las notas que acompañan a dichos relatos puede leerse frecuentemente, «De Dortchen Wild, de Kassel» o «De Dortchen, en la casa del jardín». Dorothea Wild –que posteriormente contrajo matrimonio con Wilhelm– les proporcionó una docena de cuentos. Junto a sus cinco hermanas, Dorothea había escuchado los cuentos de hadas a su vieja aya, a la que llamaban die alte Marie.[2] Otra familia eran los Hassenpflugs, que habían llegado desde Hanau[3] trayendo consigo un verdadero aluvión de historias; y también los Von Haxthausens, residentes en Westfalia.[4] Los hermanos Grimm recogieron asimismo material para su libro de los manuscritos alemanes medievales y de los libros y colecciones populares de los tiempos de Lutero.La característica fundamental del trabajo de Jacob y Wilhelm Grimm (1785‐1863 y 1786‐1859, respectivamente) fue su consideración erudita hacia las fuentes. Los anteriores recopiladores se habían sentido libres para manipular el material popular, pero los Grimm se hallaban muy comprometidos con la tarea de transcribir directamente el habla popular. Entre los románticos de la generación inmediatamente anterior, la poesía popular había sido valorada con gran intensidad. Novalis, por ejemplo, llegó a afirmar que el cuento popular era la creación poética fundamental y más elevada del ser humano. Y Schiller añadió:

Tiefere Bedeutung
Liegt in dem Märchen meine Kinderjahre Als in der Wahrheit, die das Leben lehrt
.[5]

 

Aunque sir Walter Scott hubiera recopilado y estudiado las baladas de la frontera escocesa y Wordsworth cantara al segador, nadie antes de los Grimm había reparado verdaderamente en las irregularidades, la zafiedad y la sencillez de los cuentos tradicionales.

 

Los antólogos los habían adornado, reconstruido y atemperado, mientras que los poetas, por su parte, habían elaborado obras maestras basándose en el rico material en bruto que les brindaban, pero nadie había siquiera concebido una aproximación esencialmente etnográfica. Lo realmente llamativo es que los hermanos Grimm nunca desarrollaron su idea, sino que la llevaron a la práctica como algo plenamente terminado siendo todavía estudiantes de la escuela de leyes. Mientras curioseaba en la biblioteca de su profesor favorito –el jurista Friedrich Karl von Savigny–, Jacob descubrió una selección de los Minnesänger alemanes que marcó, casi de inmediato, la orientación vital de ambos hermanos. Fueron dos amigos, Clemens Brentano y Ludwig Achim von Arnim, que en 1805 habían publicado el primer volumen de una colección de canciones tradicionales al estilo romántico –Des Knaben Wunderhorn–, quienes les animaron decididamente a emprender la tarea. Así pues, apoyándose en los últimos volúmenes del Wunderhorn, Jacob y Wilhelm iniciaron su recopilación. Pero, al mismo tiempo, también emprendieron una búsqueda de otras fuentes y comenzaron a interpretar y editar manuscritos de la Edad Media. El libro de los cuentos de hadas constituía tan solo una pequeña parte de su proyecto inmediato, un proyecto que podría ser comparable, de algún modo, a la sala de exposición de un museo etnológico, en cuyas dependencias superiores se desarrollan investigaciones en las que el gran público no desea profundizar o que apenas entiende. Contra todo pronóstico, el proyecto siguió adelante. En 1806, los ejércitos de Napoleón invadieron Kassel. «Jamás podré olvidar –escribió Wilhelm– los días en los que asistimos al derrumbe de todas las instituciones todavía existentes […]. El celo con que acometía los estudios del alemán antiguo me ayudó a superar la depresión espiritual […]. No cabe duda de que la situación mundial y la necesidad de refugiarse en la apacibilidad de la erudición contribuyeron al redespertar de una tradición literaria largamente olvidada. Pero no solo nos dedicábamos a buscar algo de consuelo en el pasado, sino que nuestra esperanza era, por descontado, que este pequeño esfuerzo nuestro contribuyera mínimamente al retorno de días mejores». Mientras «personas extranjeras, costumbres extranjeras y un altisonante lenguaje extranjero» campaban por sus fueros «y los pobres caminaban torpemente por las calles camino de la muerte», los hermanos permanecían clavados a sus mesas de trabajo tratando de dar vida al presente recuperando el pasado. En 1805, Jacob frecuentaba las bibliotecas de París y sus conocimientos de francés le permitieron conseguir un modesto empleo en el Departamento de la Guerra, mientras dos de sus hermanos se encontraban en el campo de batalla con los húsares. Poco después del fallecimiento de su madre, en 1808, fue nombrado auditor del Consejo estatal y superintendente de la biblioteca privada de Jérome Bonaparte, el rey títere de Westfalia. De este modo, se vio libre de toda preocupación económica, pero tenía por delante una ingente tarea. El primer volumen de Nursery and Household Tales apareció el mismo invierno en que Napoleón se retiraba de Moscú (1812); dos años después, mientras estaba enfrascado en la elaboración del segundo volumen, tuvo que viajar repentinamente a París para pedir la devolución de la biblioteca de su ciudad, que había sido expoliada por los franceses. Posteriormente, en 1816, tras asistir al congreso de Viena en calidad de secretario de la legación, fue comisionado nuevamente para viajar a París a reclamar otros tesoros bibliográficos. Pero se encontró con una situación un tanto difícil ya que el bibliotecario, un tal monsieur Langlès, viéndole revisar los manuscritos en la Bibliothèque protestó presa de la indignación: «Nous ne devons plus souffrir ce Monsieur Grimm, qui vient tous les jours travailler ici et qui nous enlève pourtant nos manuscrits». Wilhelm nunca fue tan enérgico y positivo como Jacob pero era, en cambio, más alegre y cortés. A lo largo de los años de la recopilación, sufrió un grave trastorno cardíaco que le obligaba a permanecer confinado días enteros en su habitación. Durante toda su vida, ambos hermanos habían mantenido lazos muy estrechos. Cuando eran pequeños dormían en el mismo lecho y trabajaban en la misma mesa; durante su época estudiantil tenían dos lechos y un par de mesas en la misma habitación. Poco después de la boda de Wilhelm con Dortchen Wild, en 1825, tío Jacob compartía la casa «con tal armonía que casi podía llegar a pensarse que los hijos eran de ambos».[6] Y, con respecto a su trabajo, resulta difícil delimitar dónde terminaba la aportación de Jacob y dónde comenzaba la de Wilhelm. Los retratos grabados de los hermanos muestran a dos apuestos jóvenes de ojos claros y delicadas facciones. La frente de Wilhelm era más prominente, la barbilla más afilada y las cejas arqueadas y ligeramente rizadas. Jacob, por su parte, tenía una mandíbula más firme y aparentaba una elegancia más sólida y relajada; su pelo era más oscuro y menos rizado y enmarañado que el de Wilhelm. Las bocas de ambos, bien formadas, eran idénticas. Y ambos aparecen ataviados con los cuellos de camisa largos y blandos y el cabello revuelto típicos de la época. Su presencia atenta y su nariz afilada y sensible inmediatamente llaman nuestra atención. En su tarea de recopilación de los cuentos de hadas, Jacob mostraba aparentemente una mayor iniciativa, un mayor rigor académico y un infatigable celo recopilador. Wilhelm, por su parte, se entregaba a las narraciones con devoción, mostrando un juicio exquisito a la hora de seleccionar, clasificar y agrupar el material. En una época tan tardía como 1809, consideraron la conveniencia de devolver los manuscritos a Brentano. Pero Jacob desconfió de la costumbre de su amigo de reelaborar los temas tradicionales, plagándolos de fantasías personales, amputándolos, desarrollándolos y recombinándolos brillantemente incluso, pero siempre supeditándolos al gusto de la época. Y se quejaba, en ese sentido, del inadecuado tratamiento de los textos recogidos en el Wunderhorn. El poeta, sin embargo, no solo creía que el erudito era algo torpe, sino que no manifestaba interés alguno en el ideal de asepsia de los registros históricos. Achim von Arnim, por su parte, les brindaba su ayuda y consejo y, si bien trató de persuadir a Jacob de que cediera un poco aquí y allá, no les rechazó cuando estos insistieron en seguir adelante y fue él quien encontró a un editor berlinés –Georg Andreas Reimer– para que publicara la colección. El primer volumen, que vio la luz en Navidad, llevaba una dedicatoria para Bettina (la esposa de Achim von Arnim) y para Johannes Freimund (su hijo pequeño). En Viena, el libro fue prohibido bajo la acusación de superstición pero, en otros lugares, a pesar de la tensión política de la época, fue muy bien acogido. Aunque Clemens Brentano declaró que encontraba el material poco trabajado, desordenado y aburrido, de que hubo quienes se quejaron de la incorrección de ciertos relatos y de que las críticas periodísticas fueron escasas y poco entusiastas, el libro disfrutó de un éxito inmediato y se difundió rápidamente.

 

Los hermanos Grimm acababan de crear, sin pretenderlo, la obra maestra que el movimiento romántico estaba esperando.

 

Von Arnim escribió a Wilhelm con un tono de satisfacción contenida: «Su recopilación me parece muy oportuna, pero no deje que Jacob lo sepa…». No todas las historias procedían de personas de tanto talento como la esposa de Niederzwehren. Algunas habían sido mutiladas; otras les habían sido transmitidas por amigos y habían perdido su sabor original y unas pocas, por último, habían sido descubiertas de manera fragmentaria y tuvieron que ser completadas. Pero Wilhelm guardaba nota de todos estos ajustes, cuyo objetivo no era tanto el de embellecer la historia como sacar a relucir los aspectos que el inculto informante podía haber distorsionado. De este modo, en el transcurso de las posteriores ediciones –que fueron apareciendo con una periodicidad anual–, se puede percibir la continua labor de mejora por parte de una mano atenta y cuidadosa. Comparado con los procedimientos románticos, el método de Wilhelm se hallaba inspirado por la familiarización creciente con los modismos del habla popular. Anotaba cuidadosamente las palabras que la gente solía utilizar y los modos característicos de exponer sus relatos y luego repasaba minuciosamente el texto de la historia, tal como había sido transmitido por este o aquel narrador, expurgándolo de los giros más abstractos, literarios o insípidos y vertiéndolo en las típicas y ricas frases que había escuchado en las carreteras y los caminos. Al principio, Jacob ponía algún reparo, pero es evidente que las historias ganaron mucho gracias a la paciente devoción del hermano menor; y puesto que, de cualquier modo, Jacob se entregó cada vez más a sus estudios gramaticales, fue cediendo gradualmente a Wilhelm toda la responsabilidad de esta tarea. Así, la primera edición del segundo volumen recayó casi por completo en manos de Wilhelm y de ahí en adelante el trabajo puede considerarse exclusivamente suyo. El segundo volumen apareció en enero de 1815 gracias a la ayuda que los hermanos recibieron por doquier. «Todo el material que conforma el primer volumen fue recopilado exclusivamente por nosotros mismos –escribía Wilhelm a un amigo–, con suma paciencia, a lo largo de un período de seis años; ahora las cosas van mejor y mucho más aprisa». En 1819 vio la luz una segunda edición, ampliada y sensiblemente mejorada, acompañada de una introducción de Wilhelm titulada «Sobre la naturaleza de los cuentos tradicionales». En 1822 apareció un tercer volumen, un conjunto de comentarios, fruto en parte de las notas de las ediciones anteriores, aunque conteniendo también nuevo material adicional, así como un exhaustivo estudio histórico‐comparativo.[7] En las sucesivas ediciones de 1840, 1843, 1850 y 1857 todavía pueden apreciarse notables mejoras. Las traducciones al danés, sueco y francés aparecieron casi al mismo tiempo que la obra original y, en la actualidad, esta puede leerse en holandés, inglés, italiano, español, checo, polaco, ruso, búlgaro, húngaro, finlandés, estonio, hebreo, armenio y esperanto. Por otro lado, se han podido identificar cuentos, derivados más o menos directamente de la recopilación de los Grimm, en lugares tan distantes como África, México y Oceanía.

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Notas:

  1. Cuatro años después, aproximadamente, de haber trabado relación con los hermanos Grimm, Frau Katherina cayó bruscamente en una situación de enfermedad y extrema pobreza que, a los pocos meses, terminó arrastrándola a la muerte.
  2. La familia Wild estaba compuesta por seis hijas y un hijo. Los Grimm, por su parte, eran cinco hijos y una hija.
  3. Ludwig Hassenpflug se casó con Lotte Grimm.
  4. Los cuentos de hadas de mi niñez contienen un significado más profundo que las verdades que me ha enseñado la vida (Die Piccolomini, III, 4).
  5. Las contribuciones de esta familia, compuesta de ocho hijos y seis hijas, se ini‐ ciaron solo después de la publicación de la primera edición del primer volumen (1812), pero, en posteriores ediciones, algunos de sus cuentos sustituyeron a las versiones anteriores. De la localidad de Bökendorf, cercana a Brakel, proceden las historias 7, 10, 16, 27, 60, 70, 72, 86, 91,99, 101, 112, 113, 121, 123, 126, 129, 131, 134, 135, 139 y partes de la 52 y la 97. Los Von Haxthausen proporcionaron, asimismo, la historias 133 y 143, de Münsterland, así como de media docena de lugares diferentes del país. (Cf. Bolte y Polívka, op. cit., vol. IV, p. 437 y ss.).
  6. Richard Cleasby, An Icelandic-English Dictionary (Oxford Clarendon Press, 1874), Introducción, p. xix.
  7. Este volumen fue revisado antes de su edición final en 1856 y recientemente ha sido completamente renovado y aumentado hasta ocupar cinco gruesos tomos, editados por los profesores Johannes Bolke y Georg Polívka (cf. Op. cit.).

https://www.letraskairos.com/culturas/la-historia-de-los-eruditos-hermanos-grimm-y-sus-cuentos-explicada-por-joseph-campbell

Fotografía: http://blog.direccionar.com.ar/gansos-salvajes-3

Emil Ferris: “Lo que me gusta son los monstruos”

Emil Ferris: «Habría sido demasiado duro contar mi niñez tal y como fue»

La gran revelación del cómic en los últimos años ha pasado por Madrid para contar algunos de los secretos de su impresionante novela gráfica, «Lo que más me gusta son los monstruos»

Ferris, en las escaleras de un hotel madrileño durante su reciente paso por la ciudad Ferris, en las escaleras de un hotel madrileño durante su reciente paso por la ciudad © Isabel Permuy

Madrid Actualizado: 

Antes de publicar « Lo que más me gusta son los monstruos», Emil Ferris (Chicago, 1962) era prácticamente desconocida, una ilustradora y diseñadora de juguetes que nunca había hecho cómics. Con la primera parte de esa novela gráfica (la historia de Karen Reyes, lectora empedernida de tebeos de terror que se imagina a sí misma como una niña-loba y que indaga en el asesinato de su vecina, cuyo principal sospechoso es quizá su adorado hermano Deeze) dejó fascinados a crítica y autores y se llevó todos los premios habidos y por haber.

Mientras todos esperamos a que termine el segundo volumen, Ferris pasó por Madrid para dar una charla. Pese a que aún camina con bastón por las secuelas de una fiebre del Nilo que hace años paralizó gran parte de su cuerpo, se muestra llena de energía antes de la entrevista, hablando con entusiasmo de su visita al Prado, extasiándose cuando se le cuentan los elogios que le hizo Daniel Clowes e indagando con gran curiosidad al enterarse de que muchos dibujantes de los cómics de terror estadounidenses de los años 70 eran españoles.

«Lo que más me gusta son los monstruos» tiene una historia larga y complicada tras él. Para empezar, en un principio no se lo planteó como un cómic, ¿verdad?

No, empezó como una obra teatral. La idea surgió cuando me vino a la cabeza un personaje trans, que hubiera sido cortado y reensamblado, como Frankenstein, abrazando a una pequeña mujer-loba latina, protegiéndola. Y empecé a preguntarme quiénes podían ser. Y me emocioné muchísimo. Así que escribí un relato acerca de ellos, que es de donde acabó surgiendo este cómic.

Y empezó a dibujarlo cuando tenía la mano derecha paralizada a causa de la fiebre del Nilo que contrajo por la picadura de un mosquito. ¿Por qué, en un momento tan complicado, se le ocurrió hacer un cómic?

En las historias budistas hay una rata que es la primera que contesta a Buda cuando este llama, porque supera todos los obstáculos y llega donde sea. Yo tenía que ser una rata, tenía que superarlo todo, encontrar la forma de llegar hasta Buda. No hay nada más poderoso que perder lo que tienes y querer recobrarlo. Y encontrar la alegría en ello, la gratitud; estaba agradecida por cada dibujo que hacía, por cada página que terminaba. Y creo que eso se ve en mi trabajo.

Luego tuvo problemas para seguir con la segunda parte del libro, porque se le averió el ordenador, y tuvo que pedir ayuda en internet para financiarlo, ofreciendo a cambio dibujar en el cómic a quienes donasen. ¿Le sorprendió la respuesta del público?

Me quedé atónita. Y siguen llegándome peticiones de gente que quiere salir en el cómic. Y ya no puedo aceptar más, porque hay muchísimos y sigo trabajando en los retratos. De hecho, me llegué a quedar un poco bloqueada, porque esto me dejó muy claro que la historia tenía que ser lo mejor posible, así que he trabajado muy duro en perfeccionarla para la gente.

 

«Hay alguna página que considero que no terminé. Noto que falta algo con lo que no conseguí dar»

 

Una de las cosas que más me impresionan de «Lo que más me gusta son los monstruos» es lo reales y vivos que resultan los personajes. ¿Hay mucho que haya sacado de la vida real?

Gran parte de la historia es autobiográfica. Pero la gente se quedaría sorprendida con qué partes lo son, porque a menudo parecen las más fantásticas. Para serte sincera, eliminé cosas que me parecían demasiado duras. El libro es duro, pero ni se acerca a cómo era la realidad. Si hubiera contado realmente lo oscura que era una niñez en aquel entonces, habría sido demasiado para los lectores.

Algo muy suyo y que se ve muy claramente en este cómic es la simpatía hacia los monstruos.

Claro que sí. ¿Con qué monstruo te identificabas cuando eras pequeño?

Bueno, siempre he tenido reputación de vampiro, por mis horarios…

¿Eres nocturno? Yo también lo soy, a veces me levanto a las dos de la tarde para ponerme a dibujar y me quedo despierta hasta las tres o las cuatro de la madrugada. ¿No te parece que por las noches hay una especie de paz espiritual, cuando puedes sentir los sueños de todos? Todo el mundo está durmiendo y tú puedes coger su energía espiritual y ponerla en tu trabajo. Eso es lo que yo hago muchas veces. Es algo predatorio, vampírico.

Pero, al mismo tiempo, te hace ser cuidadoso, para no perturbar el sueño de otros.

Cierto, te obliga a pensar en los demás. Yo procuro no aullar demasiado por las noches, aunque donde vivía cuando estaba haciendo el cómic tenía un balcón y hubo algún momento en el que salí a aullar. Hay que hacerlo de vez en cuando.

 

Ferris dibuja con intrincadas tramas a bolígrafo en un papel que imita a una libreta
Ferris dibuja con intrincadas tramas a bolígrafo en un papel que imita a una libreta

 

Gráficamente, su cómic es impresionante y personalísimo. ¿Siempre ha usado ese estilo de dibujo a bolígrafo, con mucha trama?

Normalmente no uso bolígrafo. Lo usaba de niña, porque era lo único que tenía. Mis padres eran bastante pobres, eran ambos artistas, y no teníamos gran cosa, así que había bolis Bic y libretas. De mayor aprendí a usar «rotrings» y plumas y generalmente dibujo a tinta, pero en este cómic no habría quedado auténtico, tenía que ser con boli Bic.

Supongo que debe de llevarle bastante hacer cada página.

Hay una doble página –no voy a decirte cuál, a ver si lo adivinas– que me llevó casi una semana, porque sabía que le faltaba algo y estuve mucho rato pensando qué podía ser. Puedo desde hacer dos páginas en un día hasta tardar tres días en completar una página. Depende. Y algunas ni siquiera las terminé, porque cuando las veo noto que falta algo con lo que no conseguí dar, alguna parte de la historia que no encuentro en las imágenes.

Releyendo el libro, lo que más me llamó la atención es la cantidad y variedad de rostros, de retratos. ¿Dónde encuentra la inspiración para ellos?

Cuando era pequeña, mi padre (en quien se basa el personaje de Deeze) dibujaba constantemente. Dibujaba en restaurantes, en el metro, dondequiera que iba. Y yo le miraba hacerlo y me daba cuenta de su amor por la gente. Adoraba Chicago, le encantaba mirar a la gente, sus caras, verlos caminar por la calle. Y les dibujaba haciendo cualquier cosa. Cuando íbamos a un restaurante, los camareros siempre le pedían que les retratara; y, a veces, entrábamos a la cocina y veíamos que tenían allí los dibujos de mi padre. Dibujaba en los manteles de papel y al salir oías a los camareros pelearse por quién se lo quedaba. Así que yo veía la conexión real entre las personas y el arte. Y verte a ti mismo dibujado, si lo piensas, es una experiencia muy diferente a que te saquen una foto; es abandonarte de forma totalmente vulnerable ante la percepción que otra persona tiene de ti. A veces, quien te dibuja encuentra cosas en ti que una cámara no encuentra. Y creo que eso es lo que Karen hace en el cómic, encontrar cosas en la gente que quizá ellos mismos no ven.

 

«Alguna vez salí de noche al balcón a aullar. De vez en cuando hay que hacerlo»

 

Me contaba antes que está volviendo a comprar los cómics de su niñez. ¿Son como los recordaba?

Creo que son incluso mejores. Había números de la revista « Mad» en los que no me creía que hubiera cosas tan buenas, me quedé impresionada. He encontrado cosas increíbles. No sabía lo buenas que eran, ninguno lo sabíamos entonces, y cuando leo ahora esas revistas pienso que eran geniales.

La conexión con «Mad» es interesante, porque precisamente la revista se volvió más subversiva cuando su editor, Bill Gaines, tuvo que dejar de publicar cómics de terror por la presión de ciertos sectores sociales. Es casi como la venganza de los monstruos.

Exactamente, es precisamente eso. Echando la vista atrás, me doy cuenta de las formas en las que expresaba la subversión, cosa que me encanta. Aunque creo que alienaba mucho a las mujeres, ese es el aspecto desafortunado. Ese es el único gran defecto que le encuentro a los cómics. No tenían por qué ser así, podían ser de otra forma. Y ahora lo son y es maravilloso. Porque cuando todos somos libres, todos somos libres; si hay alguien que no es libre, nadie lo es.

Después del éxito de «Lo que más me gusta son los monstruos», ¿desearía haber empezado antes a hacer cómics?

Creo que el secreto es que ya los estaba haciendo antes. He encontrado muchos trabajos míos anteriores que nunca me había dado cuenta de que en realidad eran cómics. Ahora lo sé y voy a poder sacar algo de ellos. Tengo muchas ganas de sacar más cosas que no me había dado cuenta de que eran cómics, pensaba que eran cuadros y dibujos raros que tenían historias conectadas a ellos. Ahora me doy cuenta de que eran, o bien cómics, o bien libros ilustrados. Y tengo muchas ganas de convertirlos en eso.

Así que ya tiene en mente nuevos proyectos.

Sí, hay cuarenta años de trabajo que nadie ha visto nunca y que desde luego voy a aprovechar.

https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-emil-ferris-hubiera-sido-demasiado-duro-contar-ninez-y-como-201906110113_noticia.html

 

Dibujante y escritora de cómics

Emil Ferris nació en 1962 en Chicago, de padres artistas. Trabajó durante años de dibujante freelance y diseñadora de juguetes (para McDonald’s, entre otros). En el año 2001, a los cuarenta años, Ferris contrajo el virus del Nilo Occidental (una rara infección para la que no existe vacuna) a través de la picadura de un mosquito. Tres semanas después de ir al hospital, quedó paralizada de cintura para abajo y perdió el movimiento de su mano derecha. Mientras se recuperaba de la parálisis, Ferris trabajó en su novela gráfica Lo que más me gusta son los monstruos (Reservoir Books, 2018)El libro, crumbiano y expresionista, escrito en forma de diario personal en primerísima persona, cuenta la historia de Karen Reyes, una niña de diez años fanática de las películas de monstruos (como la propia Ferris) que, creciendo en medio de las tensiones sociales de los años sesenta, investiga la muerte de su vecina. Lo que más me gusta son los monstruos, tras un pasajero momento de pánico inicial (al salir de la imprenta en Corea del Sur, los diez mil primeros ejemplares del libro fueron confiscados en el canal de Panamá por deudas del dueño del barco), sería considerado uno de los mejores cómics de 2017, y elogiado por Chris Ware, Alison Bechtel o Art Spiegelman (el creador de Maus dijo que Ferris era «una de las autoras de cómic más importantes de nuestra época»).

Las biografías de los participantes de Primera Persona están escritas por Kiko Amat y Miqui Otero, directores del festival. [CCCB]

http://www.rtve.es/noticias/20190508/emil-ferris-madre-monstruos-belleza-infinita/1933420.shtml

https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/lo-que-mas-me-gusta-son-los-monstruos-encuentro-con-emil-ferris/

https://elpais.com/cultura/2019/05/07/actualidad/1557250380_509313.html

https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/Emil-Ferris-descubriendo-monstruo_0_897661219.html