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Le chant des étoiles de Fabienne Verdier

El particular homenaje de Fabienne Verdier a todos los muertos por Covid-19. “Cada pintura quiere ser un icono de consuelo” comenta la artista.

La exposición aborda la obra de Fabienne Verdier de manera inédita, en relación con las pinturas de los grandes maestros del Museo Unterlinden. Es el testimonio del encuentro de la artista francesa con las obras maestras del museo, entre el 2019 y el 2022, y especialmente con el Retablo de Issenheim (1512-1516).

Planificada en dos etapas, la exposición muestra primero una selección de pinturas significativas de la artista, pintadas entre 2006 y 2018, en diálogo con una selección de obras de arte antiguas y modernas. Continúa en la sala de exposiciones del Ackerhof, presentando la monumental instalación Rainbows (76 lienzos) y el Grand Vortex of Unterlinden (políptico), realizados en el contexto de la pandemia de 2020. Fabienne Verdier compara nuestro final de vida con el de las estrellas: representando el aura luminosa y vibratoria producida por la desaparición de las estrellas, aborda la representación de la muerte como una energía transmitida a los vivos. La muerte engendra la vida, la vida engendra la muerte… ¿Os resuena esto, no?

Fabienne Verdier
Nacida en París en 1962, Fabienne Verdier comenzó a estudiar en la Escuela des Bellas-Artes de Toulouse en 1979. A los veinte años decide irse a China para estudiar con los últimos grandes maestros de la pintura tradicional. Aquejada de una grave enfermedad, regresa a Europa con treinta años y, en 2003, publica la novela autobiográfica Passagère du silence. Dix ans d’initiation en Chine (hay traducción en castellano, Pasajera del silencio, diez años de iniciación en China). Fabienne Verdier abandona la pintura de caballete e imagina una nueva forma de pintura en vertical donde la fuerza de la gravedad se vuelve central. En 2006 diseña pinceles monumentales con los que hace cuerpo para crear sus pinturas en el suelo. Colabora regularmente con músicos, escritores y científicos para captar las fuerzas que generan las formas. Sus obras están presentes en muchas colecciones públicas y privadas de todo el mundo.

Fabienne Verdier – Le chant des étoiles

01. 10. 2022 – 27. 03. 2023 en el Musée Unterlinden a Colmar, Francia.

Commissaire d’exposition : Frédérique Goerig-Hergott, conservatrice en chef

Assistante d’exposition : Léa Rosenfeld

¡¡¡Así que, lobas y ascesianas, quizá, hemos de ir pensando en pegar un gran salto hasta Colmar, en los albores de la primavera, para ir a ver y a escuchar este canto estelar de Fabienne!!!

Además de la susodicha exposición, Fabienne Verdier expone sus dibujos en el Saarlandmuseum – Moderne Galerie à Saarbruck (Alemania), del 3 septiembre 2022 al 5 de febrero 2023.

La noche de las brujas

Engalanada para Halloween, una mujer enmascarada en patines —probablemente un añadido aleatorio a su disfraz— posa en 1910.

A fecha de hoy, la mezcla de fiestas, sustos, bromas y caramelos dista mucho de los antiguos orígenes de Halloween. Durante siglos, esta misteriosa noche ha experimentado muchos cambios derivados de la mezcla de las tradiciones y las culturas de los países occidentales, que hacen de la Noche de las Brujas una celebración muy especial llena de tradiciones que han ido transformándose fruto de su historia. Hacemos un recorrido a lo largo de los años para buscar los orígenes de esta espeluznante festividad:

Origen pagano y trajes celtas

Los orígenes de Halloween se remontan a hace más de 3.000 años, según la Universidad de Oxford, cuando los pueblos celtas de Europa celebraban su año nuevo, llamado Samhain, en el que hoy consideramos el día 1 de noviembre. La víspera de este festival de la cosecha gaélico, Samhain —lo que nosotros conocemos como Halloween— se creía que los espíritus caminaban por la Tierra mientras viajaban al más allá, junto con otras criaturas, como hadas y demonios. Este ritual servía para despedir a Lugh, el dios del Sol, y dar la bienvenida a las noches cortas y frías que traía consigo el otoño.

Según el American Folklife Center de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, además de sacrificar animales a los dioses y reunirse alrededor de hogueras, los celtas llevaban disfraces —probablemente pieles de animales— para confundir a los espíritus, o quizá para evitar que los poseyeran.

También se cree que con las máscaras o caras ennegrecidas que llevaban durante esta celebración personificaban a los muertos, y muchas culturas permitían a los jóvenes vestirse de mujeres y viceversa, rompiendo así lo socialmente establecido.

En una forma primitiva de «truco o trato», se cree que los celtas disfrazados de espíritus iban de casa en casa haciendo tonterías a cambio de comida y bebida. Esta práctica podría proceder de la costumbre de dejar comida y bebida a las puertas de las casas como ofrendas para los seres sobrenaturales.

(Relacionado: Estos monstruos imaginarios han provocado pesadillas por todo el mundo)

La influencia cristiana en la fiesta de Halloween

Samhain se transformó cuando las autoridades cristianas se apropiaron de festividades paganas. Con la conquista del territorio celta por parte del Imperio romano, esta fiesta se mezcló con otras fiestas de origen romano como la Fiesta de la Cosecha. En el siglo VII, el papa Bonifacio IV decretó el 1 de noviembre el día de Todos los Santos para honrar en un único día a todos aquellos mártires que habían dado du vida por su fe.

Así, la noche anterior, la víspera del Samhain, continuó celebrándose con hogueras, disfraces y desfiles, pero comenzó a llamarse la “Víspera de Todos los Santos”, en inglés All Hallow´s Eve, que terminó derivando en «Halloween». Las tradiciones de Halloween difieren en los diferentes puntos del mapa, pero de manera general se encuentran los famosos dulces de Halloween, el truco o trato, los disfraces fantasmagóricos, tallar calabazas, encender hogueras, hacer bromas, visitar atracciones embrujadas, contar historias de miedo o ver películas de terror.

Desde que surgió la Iglesia,​ importantes celebraciones cristianas, como Navidad, Pascua y Pentecostés, tienen vigilias que comienzan la noche anterior. Por ello, en muchas partes del mundo, en las celebraciones cristianas de la víspera de Todos los Santos sigue siendo tradición encender velas en las tumbas. ​ En la historia, algunos cristianos se abstuvieron de comer carne en este día de vigilia, y de ahí podría haber llegado a nuestros días la costumbre de comer manzanas, panqueques y pasteles.

Halloween llega a Estados Unidos

En 1840 los inmigrantes europeos transmitieron a América sus versiones de la tradición durante la Gran hambruna irlandesa. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar los jack-o’-lantern, las calabazas gigantes huecas con una vela dentro, inspiradas en la leyenda de «Jack el Tacaño». Ya entonces esta fiesta quedó arraigada en Estados Unidos y Canadá, pero no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921, cuando se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota. En 1920, la ciudad empezó a celebrar un desfile y a encender una gran hoguera para conmemorar este día. Algunos historiadores afirman que la celebración podría haber sido un intento de poner fin a las gamberradas de Halloween.

Finalmente, la internacionalización de Halloween se produjo a finales de los años 1970 y principios de los 1980 gracias al cine y a las series de televisión, cuando en 1979 se estrenó Halloween, de John Carpenter, una película ambientada en la víspera de Todos los Santos que supuso una referencia para el cine de terror.

El empuje vino también del hecho de que más de un tercio de los estadounidenses afirman creer en fantasmas, según una encuesta de AP-Ipsos llevada a cabo justo antes del Halloween de 2007. El 23 por ciento dijo haber visto un fantasma o haber sentido la presencia de alguien. Según la encuesta, aproximadamente una de cada cinco personas cree que los hechizos o la brujería son reales.

https://www.nationalgeographic.es/ciencia/halloween-disfraces-historia-mitos-y-mucho-mas

Bona castanyada i suculents panellets, llobes!

Una trenza de hierba sagrada

Como botánica, Robin Wall Kimmerer formula preguntas sobre la naturaleza con las herramientas de la ciencia. Como miembro de la Citizen Potawatomi Nation, comparte la idea de que las plantas y los animales son nuestros maestros más antiguos. En Una trenza de hierba sagrada, Kimmerer une estas dos lentes del conocimiento para guiarnos en «un viaje que es tan mítico como científico, tan sagrado como histórico, tan inteligente como sabio», en palabras de la escritora Elizabeth Gilbert.
Basándose en su vida como científica, indígena, madre y mujer, nos muestra cómo otros seres vivos nos ofrecen regalos e importantes lecciones, incluso aunque hayamos olvidado cómo escuchar sus voces. En una rica trenza de reflexiones que van desde la creación de Isla Tortuga hasta las fuerzas que amenazan hoy su florecimiento, Kimmerer despliega su idea central: el despertar de una conciencia ecológica requiere el reconocimiento y la celebración de nuestra relación recíproca con el resto del mundo viviente. Solo cuando podamos escuchar los lenguajes de otros seres seremos capaces de comprender la generosidad de la tierra y aprender a dar nuestros propios dones a cambio. Una trenza de hierba sagrada está destinado a ser un clásico de la escritura sobre la naturaleza.

Robin Wall Kimmerer, Una trenza de hierba sagrada. Saber indígena, conocimiento científico y las enseñanzas de las plantas. Trad. David Muñoz Mateos. Ed. Capitán Swing, 2021.

“Las historias antiguas indígenas nos contaban que había que entender a la tierra como un ser vivo, un ser sagrado por el que los seres humanos tienen una responsabilidad moral. Todo lo contrario a la visión del mundo que tiene el colonizador, que entiende el mundo como una propiedad, como una mercancía, como un simple objeto que hay que poseer y explotar. El sistema colonial trató de erradicar esta historia, el entender la tierra como algo vivo y sagrado, porque se interponía en su única y propia narrativa de expansión, propiedad y dominación. Querían que olvidáramos nuestras historias, pero no lo hicimos. Y hoy las recordamos y nos inspiran para una nueva -en realidad, volvemos a la de siempre- forma de habitar y relacionarnos con la tierra. Ya hay gente de todo el mundo que ha empezado a rechazar la visión de la tierra como un mero objeto para explotar solo con el fin enriquecernos y que desean, por el contrario, tener una relación respetuosa con la naturaleza, basada en el amor y el respeto. A todo esto me refiero cuando digo que somos libres de contarnos una historia diferente. Si todos nos pusiéramos de acuerdo colectivamente en creer que la Tierra es un regalo que debemos cuidar, en lugar de tratarla como un mero recurso de consumo, el planeta y nosotros nos encontraríamos en una situación totalmente diferente. No se trata de si podemos cambiar la narrativa, es que no nos queda otra si queremos sobrevivir.” [de la entrevista «Nuestros monstruos ahora se esconden detrás del estatus, propagando la enfermedad del consumismo»]

Las queridas malas compañías de Marina Garcés

“Las malas compañías no se escogen, pero se puede decidir seguirlas o no. Este es un libro sobre la libertad y sobre la verdad. Y ahora ya podéis reír. Pero no os protejáis en la risa sarcástica, permitíos una risa impertinente. La libertad y la verdad son dos formas de impertinencia necesaria, cuando hemos comprendido que no somos realmente libres ni escaparemos nunca del error ni del engaño. De esto hablan estos textos, y lo hacen de la mano de diversos autores y personajes que han hecho de su impertinencia una forma de pensamiento. Una cacofonía que es una fiesta de la inteligencia, en un tiempo en el que se ha hecho muy difícil sentir la alegría de pensar.”

Marina Garcés, Las malas compañías, Galaxia Gutenberg, 2022.

El ciclo. Equinoccio de otoño 2022

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« El otoño devuelve a la tierra las hojas que ella le prestó en verano. »

George Christoph Lichtenberg

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Este año, el cambio de estación se produce astronómicamente este viernes 23 de septiembre, a las 3:04 horas (horario peninsular). Durará 89 días y 21 horas hasta concluir el 21 de diciembre, cuando comenzará el invierno, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (OAN). Las variaciones de fecha de un año a otro responden al modo en que encaja la secuencia de años según el calendario (unos bisiestos, otros no) con la duración de cada órbita de la Tierra alrededor del Sol, conocida como año trópico. De hecho, la Tierra gira alrededor del Sol en 365 días, 5 horas y 46 minutos. Un ajuste se requiere, entonces, cada 4 años por la inclusión del 29 de febrero durante los años bisiestos. Razón por la cual el equinoccio se ve desplazado cada año, iniciándose el otoño el 21, 22, 23 o, incluso, el 24 de septiembre.

El inicio del otoño en el hemisferio norte, marcado por el equinoccio, señala el instante en que la Tierra pasa por el punto de su órbita desde el cual el centro del Sol cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur. Cuando esto sucede, la duración del día y la noche prácticamente coinciden. Damos entonces la bienvenida al otoño en el hemisferio norte, y a la primavera en el hemisferio sur.

Y con el otoño, nosotras volvemos a reactivar nuestros encuentros lobunos.

Ojalá también recordemos devolver a la tierra lo que nos prestó durante el verano. Vida cíclica, vida salvaje… ¡Buen equinoccio, lobas!

(La foto es mía.)

“Vosotros los sumisos”: la Medea de Chantal Maillard

Chantal Maillard alcanza niveles universales con Medea (Tusquets, 2020), esta nueva propuesta poética radical, que combina la filosofía con el grito para enseñarnos qué son el crimen, la hipocresía, las prótesis, la procreación y las vísceras con que hemos de vivir.

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Por Andreu Navarra

Chantal Maillard acaba de publicar Medea, un poema largo dividido en tres libros que vuelve a fusionar poesía y filosofía tal y como hacían los autores griegos más remotos. La propuesta atrapa instantáneamente: una Medea emparentada con Milton y los grandes autores románticos, los más satanistas, emprende un intenso monólogo dramático que interpela directamente al lector y al contexto actual de hipocresía desenfrenada. Muchas veces lo afirma Medea: ¿quién es el puro que arroja piedras contra la criminal, si sólo un criminal puede conocer las leyes del mal?

¿Quién es el puro que arroja piedras contra la criminal, si sólo un criminal puede conocer las leyes del mal?

Lo mejor de este libro es su aroma de la más bronca y delicada poesía griega: la dramática de Esquilo, la lírica de Safo, la filosófica de un Alcmán o un Empédocles, la vocación de aforismo atraviesa todo el libro y lo convierte en una fuente no sólo de placer sino también de sabiduría. No he podido dejar de pensar en Derek Walcott, en Yorgos Sepheris, en Heráclito, Hölderlin y Blake pero sobre todo no he podido dejar de pensar en la autoridad con la que se imponen estos versos afilados de Chantal Maillard, convertida desde hace tiempo en una de las escritoras excepcionales de Europa, por la originalidad de su voz y su plena autonomía de modas y límites. Ayuda a todo ello la edición impecable, el dorado de esta veterana colección de Tusquets, Marginales.

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La reflexión moral de Maillard aparece trenzada con una tensa pregunta sobre el tiempo: “Todo círculo es vicioso: / en cualquier punto en el que inicies / el trayecto / te encuentras al final del mismo. / En cualquier punto estás en el inicio”. El libro es tan bueno que no alcanzo a comprender cómo podemos perder el tiempo con tantas bobadas como se publican en nuestro país. Pero, por suerte, esto no tiene por qué preocuparnos, como no le preocupan ni lo más mínimo ni a Maillard ni a Medea.

La arquitectura fragmentaria y cincelada de estos poemas, algunos auténticos “cantos” tal y como los entendía Ezra Pound (como el 35), pueden recordarnos a los dos poemas mayores de Góngora, pero evitan convertirse en materia marmórea; porque no estamos aquí en la Grecia soñada y verdiblanca de los autores petrarquistas, sino en la más real, terrible, polvorienta y manchada de sangre de Pasolini, Nietzsche y los trágicos, que tiene un color pardo más real que la silva amable, porque lo que ocurre en Medea es que alguien eleva la voz para acusar a todos los acusadores, recreando la filosofía remota que fundó nuestra mentalidad, pero no en la versión blanqueada al uso, sino en su realidad más franca y real, hecha de piedra calcinada, placenta seca y sangre.

“¿No condenamos todas acaso a nuestros hijos?”

Viejos poetas filósofos (aquí Parménides) resuenan en este largo poema: “La mente o el deseo de agarrarse / al filo resbaloso / del abismo detener el / torrente de partículas / y SER”… Heidegger se hubiera puesto de pie para celebrar esta poesía y hacer reverencias. “La materia se cansa. / La memoria / es su manera de dormir”, reflexiona Medea, repensada por Maillard como nueva Hipatia, una pensadora radical que ha apurado el zumo de la vida y por eso puede arrojarnos a la cara su decepcionante significado: “¿No condenamos todas / acaso a nuestros hijos?”. El tono es sentencioso, oracular y dentado. Medea se ha convertido en una heroína romántica (en su sentido luzbélico y sin asomo de palabrería o gestualidad), y se encarga de aleccionarnos sobre el horror de vivir: “Pensáis que todo crimen responde a un motivo. / No es así. / Todo tiene una causa / pero no toda causa es un motivo.”

Y no se escatiman realidades sobre lo que es la vida: “¡Tanta era la sed y tan pútrida el agua!”. Probablemente sea este tema (la reflexión sobre lo que es vivir) lo que aliente detrás de los 48 fragmentos del libro, también centrados en reflexionar sobre lo que son la rebelión y el orden social, reñido con la libertad: “En la más diminuta criatura / hay más virtud / que en el hombre que a ciegas obedece / las leyes de su tribu”. Nos guste o no, seguimos siendo tribu, y seguimos siendo timoratos y obedientes. Esto es lo que Medea ha venido a decirnos. En la nota final, se nos muestra la necesidad de que naveguemos sin velas, más allá del discurso, de la mente y de nuestro yo. Sólo desde ese estado salvaje podríamos experimentar algo parecido a una liberación.

Para acabar, diré una sola cosa más: tenemos mucha suerte de contar con una autora tan grande.

https://www.thegodmothermag.eu/post/vosotros-los-sumisos-la-medea-de-chantal-maillard

Chantal Maillard en Rumbo al Este: Los exilios de Medea III :: La enseñanza

«Medea, con los hijos muertos, huye de Corinto en un carro tirado por dragones» de Germán Hernández Amores (Murcia, 1823–Murcia, 1894). Museo del PRADO. No expuesto.

Maja Vasiljevic, quien da rumbo sonoro al Este, escribe, presentando esta última entrega del programa dedicado a la Medea de Chantal Maillard:

“Con enorme emoción y gratitud os presento el tercer y último programa “Los Exilios de Medea”, hecho al alimón con la inconmensurable Chantal Maillard.  La tercera etapa de nuestro viaje sonoro tras los pasos de Medea y sus exilios, coincide con la tercera parte del relato de Chantal Maillard en su poemario MEDEA, publicado en la colección Nuevos Textos Sagrados de Tusquets Editores y el LIBRO TERCERO, “Conversaciones con Medea”, de su obra LA COMPASIÓN DIFÍCIL en Galaxia Gutenberg. En los dos programas anteriores fuimos siguiendo a Medea en sus primeros exilios, de Cólquide a Corinto, de Corinto a Atenas y de allí a distintos lugares del Mediterráneo. Ahora la acompañaremos a la antigua Persia, un territorio que aún custodiaba la memoria de culturas anteriores al asentamiento de los pueblos indoeuropeos. Allí es donde Medea se establecería junto con su hijo Medo que, según una de las versiones de la historia, fundaría el reino de Media, y donde permanecería hasta remontar, finalmente, al lugar de sus orígenes, la Cólquide.” (25.05.2022.)

EN STREAMING AQUÍ: https://www.rtve.es/play/audios/rumbo-al-este/

En las montañas de Wu-t’ai, una mujer

Shitao, Farewell Landscape for Mr. Wuweng, 1689

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En 1607, el monje Chen-i conoció a una mujer que había pasado muchos años en las Montañas de Wu-t’ai.

La mujer vivía bajo una techumbre de juncos con goteras, de un metro de altura; casi nunca comía; llevaba el cabello enmarañado.

Cuando le preguntaban su nombre, respondía: “No tengo nombre”.

Cuando le preguntaban su edad: “No tengo edad”.

Cuando le preguntaban por su método de meditación: “Sólo estoy sentada. No hay ningún método”.

Cuando le preguntaban qué había logrado entender: “Mis oídos oyen el sonido del viento, la lluvia y los pájaros”.

in Eliot Weinberger, Algo elemental, Atalanta, 2010.

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Parafraseando a María Negroni, siempre pensé que esa mujer sin nombre, sin edad, sin método hubiera podido habitar, sin desmerecerla, la escritura de Chantal Maillard. Me la imagino así, sentada en silencio en medio de esos poemas delicados, sin premuras ni sobresaltos, sin hacerle preguntas al lenguaje, abocada sólo al don más difícil: aquel que es en la medida en que deja de ser. Cuando ella salga de esta página, quedará una estela. Una diáfana incertidumbre, hecha de mundos imposibles, de tan reales.

Los exilios de Medea con Chantal Maillard en Rumbo al Este (2ª parte)

Chantal Maillard

Todos creemos conocer a Medea. Nos ha llegado a través de Hesíodo, Eurípides, Séneca, Corneille, Christa Wolf, Cherubini, Pasolini o Lars Von Tier, entre otros. Hoy tenemos el privilegio de oír la voz de nuestra contemporánea, Chantal Maillard, otra gran autora que se ha detenido en Medea. Nos dirá sus versos y su mirada puesta en la Medea mujer. Los destinos, la compasión –posible o imposible–, la difícil compasión ante los actos que, los que nos erigimos en jueces, consideramos abyectos. Chantal Maillard es poeta, ensayista y autora de varios libros de prosa híbrida, uno de los cuales, titulado La Compasión Difícil, (Galaxia Gutenberg 2012), nos ayuda a entender, a su vez, el libro de poemas más reciente de Chantal, Medea, (Tusquets 2020) del que escucharemos fragmentos en su propia voz.

Más detalles en: https://400latidos.org/

El pasado 9 de febrero tuvimos nuestro primer encuentro con Chantal Maillard y su Medea. Fue la entrega inicial de lo que hemos llamado ‘Los Exilios de Medea’, y que tendrá 3 entregas en Rumbo al Este, pilotado por Maja Vasiljevic. Al final de ese primer programa, dejamos a Medea en Corinto, después de haber matado a sus hijos. La vemos sentada en la embarcación que habrá de llevarla a Atenas, de espaldas al mar, tal como la describe el último fotograma de la película de Lars von Trier, esperando a que suba la marea.  La tragedia de Eurípides termina allí: cuando, después de matar a sus hijos, Medea embarca para Atenas. Pero el final de la tragedia es tan sólo el inicio de un segundo exilio, –el primero, voluntario, fue el que se inició al salir de su patria, la Cólquide, para seguir a Jasón hasta territorios aqueos–. A este segundo exilio le seguirán muchos viajes, muchas travesías. Hay rastro de Medea en Tesalia –que al norte linda con Macedonia–, en Fenicia, o en el Lacio, donde se la conoce como Angizia, venerada por las tribus osco-umbras como diosa de la medicina y la curación, asociada con las serpientes, de cuya mordedura sabía curar.

Este miércoles 27 de abril a las 17h escucharemos la segunda entrega de Los exilios de Medea.

https://www.rtve.es/play/audios/rumbo-al-este/

PRIMER programa de RUMBO AL ESTE: LOS EXILIOS DE MEDEA con Chantal Maillard (Parte 1ª), de 9 de febrero 2022