compartim

Chantal Maillard | La que silba, la que sabe.

20190218_000505

 

A la mujer sabia, se la desterraba de otra manera: recluida o aislada en algún paraje de difícil acceso, ella era la sacerdotisa, oraculum (hablante) o sibylla (la que silba), consejera, pues, mediadora, profetisa, pero nunca rival. Diferente, superior, pero lejana y ajena.

Serpiente de tierra o de agua, la que sisea (σίζω), la que silba, la que sabe.

La sierpe: animal sagrado en los matriarcados, reverenciado en antiguos territorios meridionales, maldito en cambio en los patriarcados que codiciaron su poder.

¿Tanto necesitaban defenderse, los patriarcas, de las diosas fértiles, de su conocimiento de los ciclos, su dominio de la escucha, el augurio y el arte de curar? ¿Tanto poder tenían ellas, tanto saber, para que a los varones de la era histórica les resultasen tan incómodas?

*

Saludo a aquélla, capaz de contemplar de frente el abismo que circunda la existencia. Aquella que no se deja distraer por fuegos de artificio y necias celebraciones, ni se engaña ocultando su rostro tras la máscara ajustable de las conveniencias. Saludo a aquella que sabe arrastrarse con la sierpe, volar a ciegas con el murciélago y dormir cabeza abajo arropada en el sayo de sus propias alas, husmear con las fieras la presa en los vientos y desgarrarla sin ira, aletargarse con los saurios, hibernar con el oso. Saludo a aquella que aceptará su muerte como aceptó su vida, sin pedir clemencia, sin prolongar la espera.

 

Chantal Maillard. La compasión difícil. Galaxia Gutenberg, 2019.

 

De un tronco caído a una enciclopedia de fauna

 

Esta filmación, es un resumen de la trampa fotográfica que el naturalista Jean Chevallier instaló durante el 2018 en la región francesa de la Champagne, cerca de un tronco de árbol caído sobre el río que resultó ser una pasarela muy concurrida por la fauna del lugar. ¡Buen rastreo!

En el orden de aparición: Gato, coipo (falsa nutria), petirrojo, tordo mus, campañol rojizo, mofeta/ranas, ánade, culebra, ánade joven, gato, zorro, rascón de agua (adulto y joven), comadreja, marta, gato/juv, focha común, rascón (inmaduro), zorro, porrón (hembra joven), gato en caza, pico moteado (inmaduro), focha (inmaduro)/coipo, cuervo, garza/carpa, marta, gata y gatitos, rana, tórtola de bosque, ardilla, martin pescador, arrendajo, zorro, jabalí, ratón de campo/coipo, ratones de campo (grandes y pequeños), campañol y musaraña, ratón espiguero, lirón enano, rata común silvestre, mapache y tejones…

https://www.jeanchevallier.fr/

[chat, ragondin, rouge gorge, grive mus, campagnol roussâtre, putois/grenouilles, colvert, couleuvre, colvert/juv, chat, renard, râle d’eau ad et juv, belette, martre, chat/juv, foulque, râle imm., renard, milouin f/juv, chat en chasse, pic épeiche imm., foulque imm./ragondin, corneille, héron/carpe, martre, chatte chaton, grenouille, tourterelle des bois, écureuil, martin pêcheur, geai, renard, sanglier, mulot/ragondin, mulots, grand et petit, campagnol et musaraigne, rat des moissons pbt, muscardin possible, surmulot, raton laveur et blaireaux…]

 

 

Animales. Eva Lootz

Resultado de imagen de el cordero de zurbaránAgnus Dei. Francisco de Zurbarán. Óleo sobre lienzo, 38 x 62cm., 1635-1640. Museo del Prado.

 

En los zoológicos, los animales constituyen el monumento vivo a su propia desaparición, son el epitafio a una relación que era tan antigua como el hombre.

John Berger

 

<< Repaso a vuela pluma los animales con los que alguna vez he mantenido conversación (in effigie se entiende) entre los muros del Prado. Después de todo, lo primero que pintaron manos humanas fueron animales. Nunca dejo de hacerle una visita al oso de la planta baja y al ciervo perseguido por una jauría de perros. Ese oso que me recuerda leyendas ancestrales como la de la mujer que se casó con un oso. Y ¿no hubo un tiempo que reconocía el abolengo y la estirpe de alguien en el arte de trocear las entrañas de la caza?

Aquel toro enigmático recostado sobre un acantilado rojo (que últimamente no encuentro, debe de estar guardado en un almacén) que invierte el curso de la flecha que le persigue y se clava en el ojo del hombre que la disparó. El jilguero del Jardín de las Delicias y su séquito de pájaros. Los perros con cara humana del Triunfo de la Muerte, San Jerónimo sacando la espina de la pata del león y el cuervo llevándole un pan a San Antonio. Los perros de Ticiano, el cordero de Zurbarán.

Y la caza, siempre la caza y su anuncio de los placeres de la mesa. Faisanes, patos y liebres; sotras, erizos y lenguados. Y los gatos que acechan el descuido de la cocinera. Y los caballos. El caballo del Conde Duque de olivares. El caballo del Duque de Lerma. El caballo de Felipe Próspero. El caballo de crin rizada, tan inflado como inflada de mala uva debió de ser la reina que lo montaba.

Un mundo de continuidad entre el animal y el hombre.

[…]

 

unnamed-20.jpgNiccolò Antonio, llamado Colantonio. San Jerónimo en su estudio (1445-1450 circa). Temple sobre madera. Museo di Capodimonte. Nápoles. 

 

*

“Estás obsesionado por los animales, ¿por qué? ¿Es porque ya no son inagotables? ¿Porque los hemos agotados?”, se pregunta Elias Canetti en ese libro de apuntes y soliloquios que es El corazón secreto del reloj. Entre estos apuntes tardíos abundan las referencias a los animales. Este, por ejemplo: “¡Los animales! ¡Los animales! ¿De dónde los conoces? De todo lo que no eres y sin embargo quisieras ser. Para probar”.

O: “No tienes entre los animales ni un solo amigo. ¿Y a esto lo llamas vida?” O: “Nunca he abrazado a un animal. Toda una vida he pensado con compasión torturada en los animales, pero nunca he abrazado a ningún animal”. O: “Lloras por ellos, por las lenguas que mueren, los animales que mueren, la tierra que muere”.

*

La desaparición de los animales de nuestro mundo de vida es un hecho, por más que en algunas masías gerundenses últimamente uno pueda optar por apadrinar a una vaca. Obedeciendo a la imparable tiranía de la rentabilidad y del beneficio, nuestras sociedades de la abundancia han liquidado el respecto a los animales. Viendo pastar a una vaca en lo alto de un cerro en los montes de Ávila siempre habrá alguien que te dice: estas vacas ya no son rentables.

Y piensas: lo que pasa dentro de este sistema es que ya no es rentable la vida con un mínimo de dignidad, tanto para el hombre como para la vaca. Hemos convertido a los animales en juguetes, en marionetas, en mascotas, cuando no en materia prima. Les hemos robado la dignidad de sus habilidades características, los rasgos distintivos de su naturaleza que les hacían hábiles para sobrevivir en el nicho de su especie sin la tutela del hombre. Pero también la dignidad de una vecindad largamente pactada y cuasi fraterna, de la que aún “disfrutaban” en el seno de las sociedades agrarias, establecida en un proceso milenario de doma, domesticación y simbiosis.

En nuestro mundo ya no hace falta ni la velocidad del galgo, ni la fuerza del buey o del elefante, y sin embargo hacemos costosos viajes para filmar cómo en el interior de una yurta un grupo de músicos mongoles le cantan alabanzas a la más hábil de sus águilas amaestradas tras la hazaña de haber cazado a un lobo (¡no le cantan al cetrero, le cantan al águila!).

 

53873410_xoptimizadax-keJC--620x349@abc.jpgJheronimus van Aken, el Bosco (1490 – 1500). El jardín de las delicias. Óleo sobre tabla de madera de roble. Museo del Prado.

 

*

El penúltimo capítulo de esta sombría historia son los holocaustos animales del pasado reciente. Toneladas de animales sacrificados por unas enfermedades de las que el hombre, en última instancia, es el responsable. Primero la de Kreuzfeld-Jacob, o de las vacas locas, causada en gran medida por piensos fraudulentos, y después la epidemia causada por el virus H5N1, la llamada gripe aviar, que no por ser enfermedad real está menos relacionada con las condiciones de vida dentro de las granjas avícolas; y con cuya posible y eventual mutación, causante de una posible epidemia humana, se hicieron negocios mayúsculos. Valiéndose del miedo, de la omnipresente difusión de la prensa y de bien orquestadas campañas se lanzó un medicamento –el Tamiflu– que, a parte de ser ineficaz, desencadenó un chorreo de millones de dólares con destino a las arcas de la empresa farmacéutica que lo produce, la Gilead Sciences Inc. (véanse los informes al respecto)…

¡Y encima pudimos leer en un periódico que son las aves migratorias las que tienen la culpa!…

*

Estas y parecidas consideraciones están detrás de los dos gallos que presento a los Amigos del Museo del Prado, sobre los que planean las fatídicas letras H5N1, visibles a poco que el espectador cambie de posición frente a la imagen. Gallos vistos (y fotografiados) por mí en un mercado de Damasco, procedentes de una sociedad preinformática y en gran medida incluso preindustrial, y que aun estando presos por un cordel que les sujeta la pata, conservan algo de la belleza y dignidad de ser criaturas, aunque sean prisioneras. >>

Eva Lootz, Tener el azúcar bajo llave. Prólogo de Chantal Maillard. Ediciones Asimétricas, 2018.

 

Resultado de imagen de eva lootz librosLa artista austriaca (Viena, 1940), afincada en España desde 1967 (y nacionalizada española), reúne en este libro Tener el azúcar bajo llave” una serie de textos de crítica de arte, en gran medida inéditos, seleccionados por ella misma. Al expresar su desconfianza en una mirada frontal, Eva Lootz invita a advertir hasta qué punto la visión está trabajada por las convenciones de cada época y que el eje de la visión no puede ser confiado sino a una atención alerta e implacable.

 

Correr con los lobos

 

Percibimos en lo más hondo de nuestra psique el susurro lejano de un aliento conocido, notamos unos temblores en el suelo y comprendimos que algo poderoso, alguien importante, la salvaje libertad que llevábamos dentro, se había puesto en marcha.

No pudimos apartarnos de todo aquello sino que más bien lo seguimos y, de esta manera, aprendimos a saltar, correr y seguir como una sombra todas las cosas que atravesaban nuestro territorio psíquico. Empezamos a seguir como una sombra a la Mujer Salvaje y, a cambio, ella empezó a seguirnos amorosamente a nosotras. Aullaba y nosotras tratábamos de contestarle, antes incluso de recordar su lenguaje, antes incluso de saber exactamente con quién estábamos hablando.

Y ella nos esperaba y nos animaba. Éste es el milagro de la naturaleza salvaje e instintiva. Sin tener pleno conocimiento de lo que ocurría, lo sabíamos. Sin verlo, comprendíamos la existencia de una prodigiosa y amorosa fuerza más allá de los límites del simple ego.

En su infancia, Opal Whitely escribió estas palabras acerca de la reconciliación con el poder de lo salvaje:

Hoy hacia el anochecer

me adentré un poco con la niña ciega

en el bosque donde todo es

sombra y oscuridad.

La acompañé hacia una sombra

que venía a nuestro encuentro.

Le acarició las mejillas

con sus dedos de terciopelo

y ahora a ella también

le gustan las sombras.

Y el miedo que tenía se ha ido.

 

Clarissa Pinkola EstésMujeres que corren con los lobos. Ediciones B, 2009.

 

 

La compasión difícil: un nuevo desafío de Chantal Maillard

 

img-20190125-wa0002

 

Medea anuda la cuerda en la rama del árbol seco.

– ¿Qué vas a colgar de esa cuerda? –pregunta el más joven de los hijos.

– Lo que amo –contesta Medea.

 

Chantal MaillardLa compasión difícil. Galaxia Gutenberg, 2019

Ilustración de cubierta: Kiki Smith

 

En contraportada:

“Este es sin duda el libro más perturbador que ha escrito Chantal Maillard hasta la fecha. En él se enfrenta a los grandes temas sobre los que humanidad lleva interrogándose desde el principio de los tiempos. El nacimiento, el dolor y la muerte, los dioses y su ausencia, la relación de nuestra especie con los demás seres vivos, la maternidad y el suicidio, la culpa y la inocencia, el juicio y la creencia. Todo ello girando en torno al eje de una primordial violencia que todos padecemos a la vez que infligimos. ¿Cómo compadecer, considerando el crimen?, se pregunta la autora. ¿Y cómo no compadecer, considerando el hambre?

Las tradiciones orientales y del mundo clásico griego están una vez más presentes en esta escritura que parece sin embargo surgir siempre del cuerpo, de la experiencia vivida en busca de una libertad imposible y de una clarividencia que despierta temor por lo que pueda llegar a comprender.

“En todas las tiranías la inteligencia es la fruta prohibida”, afirma Chantal. Y también “Con qué facilidad se traduce el miedo en conveniencia”. Valor e inteligencia son necesarios para adentrarse en este libro, del que ninguna página le dejará indiferente.”

 

Presentación en Barcelona:

librería La Central de la calle Mallorca, 

el miércoles 13 de febrero a las 19h.

 

Fabienne Verdier pinta Ainsi la nuit

Galerie Lelong_Fabienne Verdier_Ainsi la nuit© Fabienne Verdier / Courtesy Galerie Lelong

 

Fabienne Verdier se estrena en la Galerie Lelong & Co. de Paris con una nueva exposición “Ainsi la nuit”, del 22 de noviembre 2018 al 19 de enero del 2019.

Por lo que volaremos la semana que viene hasta la ciudad de la luz con algunas de las participantes de los talleres “La ascesis creadora de Fabienne Verdier y de Chantal Maillard“, siguiendo la pincelada única de la pintora francesa, este “unique trait de pinceau”, técnica creada por el pintor chino Shitao en el siglo XVII, y hoy practicada en el arte de Fabienne Verdier.

Para esta exposición, Fabienne Verdier ha elegido dos nuevas series de obras que describe de este modo:

 

La primera serie, “Ainsi la nuit“, está inspirada en el cuarteto compuesto por Henri Dutilleux. En 2017, trabajé con un joven cuarteto en la Capilla de Visitación (Aix-en-Provence) que transformamos en un laboratorio durante unas cuantas semanas. Mientras escuchaba esta pieza fascinante, las ondulaciones nocturnas y el pizzicato de las cuerdas activaron en mi mente esa visión de centelleo, chisporroteo, glissando y contrapuntos. Esta serie es el fruto de dos años de trabajo durante los cuales las estructuras abstractas de la música enriquecieron gradualmente la experiencia pictórica.

 

La segunda serie, “Énergie blanche“, evoca las energías cinéticas que nos rodean. Sobre unos dípticos verticales imaginé un meandro a través de la dinámica de fluidos, corrientes de aire o viento, olas oceánicas y ríos, que ilustran la turbulencia y los movimientos a veces tempestuosos de las fuerzas de la naturaleza. Una visión de la manifestación atmosférica de nuestro pequeño planeta, y de la misma manera, una realización de su fragilidad, de su belleza única en nuestra galaxia.

 

Fabienne Verdier, Fendre les flots- 2018_Acrylique et technique mixte sur toile_252 x 183 cm © Fabienne Verdier : Courtesy Galerie Lelong_jpgFabienne Verdier, Fendre les flots, 2018. Acrylique et technique mixte sur toile, 252 x 183 cm © Fabienne Verdier / Courtesy Galerie Lelong


Jung y la creación de la psicología moderna. Sonu Shamdasani

Portada_Libro_Jung

Entre 1870 y 1930 se establecieron las principales escuelas de la psicología moderna, y una de las figuras fundamentales fue sin duda Carl Gustav Jung.

Pero ¿quién es Jung y cómo hay que enfocar su psicología? Desde hace décadas el número de opiniones e interpretaciones sobre él se han multiplicado de manera asombrosa. Su figura produce mitos, leyendas y ficciones, y su obra ha calado tan hondo en diferentes estratos culturales que su nombre es uno de los primeros que acuden a la mente al mencionar la palabra psicología.

Este volumen es un libro sobre Jung y sobre el surgimiento y desarrollo de la psicología y las terapias modernas. No concluye nada, pues la psique es inabarcable, pero suscita nuevas preguntas. Basado en fuentes reales y cotejadas, trata las principales cuestiones de la obra de Jung, reconstruye el contexto en el que el autor la elaboró y sitúa su gestación y evolución de forma paralela al desenvolvimiento de las ciencias humanas y naturales.

La psicología está hoy firmemente asentada y se ha convertido en un fenómeno de la vida contemporánea que requiere una explicación urgente. De ahí que reconstruirla mediante un relato histórico resulte esencial para comprender no sólo el desarrollo de las sociedades occidentales modernas, sino también el sustrato en el que descansa nuestro presente. [Atalanta]

Sonu Shamdasani. Jung y la creación de la psicología moderna. Atalanta, 2018

 

 

Sonu Shamdasani (Londres, 1962) es, además de editor, autor y profesor de la University College de Londres, director del Centro de Estudios Psicológicos en esa misma universidad. De sus investigaciones, centradas en la historia de la psicología y en la figura de Jung, cabe destacar la edición facsímil en 2009 del Libro Rojo, así como los ensayos Cult Fictions: C. G. Jung and the Founding of Analytical Psychology(1998), Jung Stripped Bare by His Biographers, Even (2004) y C. G. Jung: A Biography in Books(2012).

Ver esta interesante entrevista que le hicieron al autor en la revista del Círculo de Bellas Artes: http://www.circulobellasartes.com/revistaminerva/articulo.php?id=713

Sobre Jung y su obra completa en castellano (18 volúmenes) que la editorial Trotta culminó en 2016: https://elpais.com/cultura/2016/12/09/babelia/1481283788_980535.html

 

Fragmentos, un “contramonumento” de Doris Salcedo

Las armas de las FARC se funden en un “contramonumento” de Doris Salcedo

La artista colombiana instala en el corazón de Bogotá su obra ‘Fragmentos’, construida con 37 toneladas del armamento que entregaron los exguerrillos.

'Fragmentos', tiene 1.300 placas construidas con el metal de las armas de las FARC.
‘Fragmentos’, tiene 1.300 placas construidas con el metal de las armas de las FARC. Las placas metálicas cubren 800 metros cuadrados, un espacio que funcionará durante más de 50 años, el tiempo que duró la guerra. CAMILO ROZO 

SANTIAGO TORRADO |Bogotá 

Las víctimas han sido una presencia recurrente en la obra de Doris Salcedo (Bogotá, 1958) y de nuevo se manifiestan en Fragmentos, el esperado “contramonumento”, producto del acuerdo de paz, que la consagrada artista colombiana presentó esta semana. Los colombianos no pudieron ver una foto del histórico momento en que las FARC entregaron sus armas en cumplimiento de un difícil pacto, arduamente buscado, pero ahora podrán sentir bajo sus pies el resultado artístico de la fundición de aquel arsenal: 1.300 placas metálicas con cicatrices hechas a martillazos por mujeres que sufrieron la violencia sexual. El efecto de caminar sobre lo que fueron los fusiles de la guerrilla más antigua de América, protagonista de una guerra de medio siglo que involucró a rebeldes, paramilitares y fuerzas estatales con un saldo de más de ocho millones de víctimas, es sobrecogedor.

“En este lugar de memoria, en el piso que ustedes están viendo, yacen inoperantes e inhabilitadas 37 toneladas de armamento. Este es un testimonio de que los colombianos no somos bárbaros, no tenemos que seguir siempre en esa historia negativa de asesinatos y venganzas. Este es el testimonio de que podemos superar nuestras desavenencias pacíficamente”, explicó Salcedo este lunes al presentar su obra. “Estamos en este lugar para reconciliarnos, para lograr establecer puntos de contacto, donde los enemigos políticos se encuentren, donde las ideologías opuestas puedan dialogar y desde donde podamos marcar el final de la guerra a través del arte como una forma de reafirmación de la vida”.

Fragmentos, construido con las más de 8.000 armas que entregaron las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, es el primero de los tres monumentos contemplados en los acuerdos que firmaron a finales de 2016 con el Gobierno de Juan Manuel Santos. Los otros dos se instalarán en la sede de la ONU en Nueva York y en Cuba, el país que albergó los diálogos. Las placas cubren 800 de los 1.200 metros cuadrados de un lote que se revela detrás de un portón en el corazón de Bogotá, en las faldas del cerro de Monserrate, a escasas dos cuadras de la Casa de Nariño –la sede de Gobierno–. El espacio de memoria operará durante más de 50 años, el tiempo que duró la guerra, y cada año dos artistas colombianos o extranjeros serán invitados a presentar su obra sobre este piso magullado.

Doris Salcedo trabajo durante diez meses en 'Fragmentos'.
Doris Salcedo trabajo durante diez meses en ‘Fragmentos’. CAMILO ROZO

 

Salcedo ha pasado los últimos meses escuchando los relatos de esa veintena de mujeres –víctimas de abuso sexual por parte de distintos actores armados– a las que invitó a fundir las armas y a ver como se transformaban en los hornos de la Industria Militar Colombiana (Indumil) en la materia prima de las laminas que después intervendrían a golpe de martillo. Una creación colectiva y catártica.

Adiós a las armas

El manejo de las armas fue un foco de tensión a lo largo de los cuatro años de negociación en La Habana. Para las FARC se convirtió en un punto de honor, hasta el punto de que se negaron a permitir una foto que pudiera ser interpretada como una postal de sometimiento, e incluso en la jerga formal del acuerdo se habló de “dejación” en lugar de “entrega”. Una vez depuestas, se cumplió una estricta cadena de custodia, de Naciones Unidas a la Policía Nacional, a Indumil –en Sogamoso, a 170 kilómetros de Bogotá– y al lote de Fragmentos.

La artista ha explicado que decidió no otorgarles belleza a las armas, por eso la superficie está martillada, rota, desfigurada. Desde el primer momento tenía claro que no deseaba glorificar la violencia, se oponía a la idea de “monumentalizarlas”. Los monumentos, explica, son jerárquicos, verticales, totalitarios. Buscaba lo opuesto, todos parados sobre el piso, en un lugar equitativo que invierte la relación de poder que daban los fusiles. Por eso define Fragmentos como un “contramonumento”.

Como parte integral de la obra, un documental muestra algunas de las imágenes que muchos colombianos anhelaron por tanto tiempo. Desde el movimiento de las columnas guerrilleras a través de los parajes más remotos de la geografía colombiana hasta las zonas de agrupamiento donde entregaron sus fusiles, al traslado en camiones de aquellos contenedores blancos con letras de la ONU que llevaron el arsenal inutilizado hasta los lugares donde fue fundido. Las hileras de armas que se antojan infinitas después arden en una imagen purificadora. La degradación del conflicto armado llevó a que los cuerpos de las mujeres se trataran muchas veces como un botín de guerra, “y las mujeres no somos trofeos”, dice una de las víctimas en el documental. “Si se pueden fundir las armas, también se puede fundir el odio de este país”, declara otra.

Salcedo, quien cosechó un gran éxito con su grieta de la instalación Shibboleth, en la Tate Modern londinense, ha expuesto en el MoMA de Nueva York, el Pompidou de París y en el Museo Reina Sofía con Palimpsesto, su homenaje a los migrantes muertos en el mar. Comprometida con el proceso de paz de su país, nueve días después de que los colombianos rechazaron en un plebiscito el acuerdo original –el día que califica como el “más triste” de su vida- surgió Sumando ausencias. Era una enorme mortaja blanca con 11 kilómetros de puntadas cosidas por 10.000 personas que recogía la voz de las víctimas en la plaza central de Bogotá, en medio del clamor por rescatar el pacto. “Sumando Ausencias fue una obra colectiva, que traía a la Plaza de Bolívar la presencia de los ausentes, por eso la experiencia de la víctima estuvo en el centro de esa obra y está también en el centro de esta”, explica apuntando a un hilo de continuidad con Fragmentos. Arte y memoria para ayudar a sanar heridas desgarradoras.

© Todos los derechos reservados: CableNoticias T.V. – Revista Semana

 

Y, de colofón, una entrevista sin editar realizada por Rocío Londoño a la artista plástica Doris Salcedo para Razón Pública en marzo de 2013, quien reflexiona con su tranquila contundencia sobre la función del arte en nuestras sociedades.

 

El ciclo | El solsticio de Cual menguando. Chantal Maillard

alberto-giacometti-perro_a-G-3837237-4990880

 

Tan rápido que todo

es absolutamente nada.

Así         extraviadas         se

salieron de la

pauta — línea

— margen

del cerebro horadado.

 

Entre las ruinas Cual

exaltado

celebra el solsticio.

 

CGiaLe chien, Alberto Giacometti. Bronce, 1951

 

« Menguar significa reducir el movimiento. Reducir el flujo de la mente; curar su incontinencia. Menguar es aquietarse. Perder continuidad. Olvidarse en las grietas del mundo, en los orificios, en los poros de la tierra. Adelgazarse. Así Cual, al que encontramos aquí en tiempos desapacibles, enfrentado a su abismo. […]

Quise pensar que un ente suspendido por debajo de sí, como una nota musical sin partitura, ínfimo, desprovisto, podría salvarnos. Salvarnos de lo mucho y de lo poco, del tener y el no-tener, de las palabras vanas, los superlativos y las decadencias, del es y el no-es, los valores y su carencia, los paraísos y la esperanza. De la esperanza, sí, por supuesto. Sin argumento que blandir, sin creencias tras las que esconderse, sin trauma por resolver ni historia por concluir, me gusta pensar que Cual podría augurar el fin del psicoanálisis y el comienzo de la compasión. Pero de yo al nosotros hay un largo camino. De vuelta, probablemente. Difícil de cumplir (somos demasiados). Acaso inútil. O contraproducente. Pues de lo que se trata ahora bien podría ser que no fuese salvar a nadie —confundimos demasiado a menudo el miedo con las buenas intenciones— sino simplemente de aprender a saltar sobre un pie, como Cual, celebrando una vez más, o por última vez, el solsticio. » [Epílogo]

Chantal Maillard. Cual menguando. Tusquets, 2018.

 

El Solsticio (solstitium, sol sistere: “sol quieto”) es aquel momento del año en el que el Sol alcanza su máxima declinación norte, su mayor altura en el cielo (solsticio de verano), o su máxima declinación sur, su menor altura (solsticio de invierno) con respecto al ecuador terrestre. En el día del solsticio de invierno, la duración del día y la altitud del sol al mediodía es mínima comparada con cualquier otro día del año.

Esta noche, a las 23h 23m hora oficial peninsular, el sol entra en el signo zodiacal de Capricornio, marcando el inicio del invierno en el hemisferio norte.

La estación invernal durará 89 días y 20 horas, y terminará el 20 de marzo con el equinoccio de primavera.

Durante todo el invierno Marte será visible tras la puesta de Sol. Al amanecer se verán Venus, Júpiter y, a partir de mediados de enero, Saturno, que será ocultado por la Luna la madrugada del 2 de febrero 2019.

¡Feliz solsticio de invierno a todas.os!