Marta Carrasco baila Perra de nadie

El último solo de Marta Carrasco, uno de los grandes nombres de la danza teatro de Catalunya. Un montaje multipremiado sobre empoderamiento femenino.

 

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Perra de nadie es el último y premiado espectáculo de Marta Carrasco, referencia destacada de la danza teatro en nuestro país. Una artista única que ha reunido en este montaje a los personajes que durante años la han acompañado con sus confesiones en los escenarios.

 

A Girona, el 12 de octubre, a les 20h30. Sala La Planeta

Espectáculo casi sin texto.

 

  • Creación: Marta Carrasco
  • Dirección: Marta Carrasco, Pep Cors y Antoni Vilicic
  • Intérprete: Marta Carrasco
  • Iluminación: Quico Gutiérrez
  • Vestuario: Pau Fernández y Cia. Marta Carrasco
  • www.martacarrasco.com

De la misma artista de: B. Flowers (TA13), No sé si (TA11), Dies Irae (TA09), Bin & Go (TA08), Eterno? Això sí que no!(TA03), Mira’m (se dicen tantas cosas) (TA00), Blanc d’Ombra. Recordant Clamille Claudel (TA97), Aiguardent (TA95)

 

https://www.temporada-alta.com/es/espectaculo/perra-de-nadie/

 

 

La traza y el aliento de Najia Mehadji

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El Museo de Arte Moderno de Céret presenta la exposición “La traza y el aliento”, una retrospectiva de la obra de la artista franco-marroquina Najia Mehadji.


La exposición abarca todo el recorrido de la artista , y sigue su trayectoria artística entre Oriente y Occidente, y entre su investigación pictórica y su búsqueda simbólica. La exposición reúne unas cincuenta pinturas de colecciones públicas y privadas, y alrededor de cien obras gráficas. Como contrapunto, obras históricas, en particular del Musée d’Orsay, del Arab World Institute y del Museum of Decorative Arts, destacan la universalidad de las fuentes de inspiración de la artista.


Najia Mehadji nació en 1950 y vive y trabaja entre París y Essaouira. Su trabajo bebe de su doble cultura desde la que entresaca temas elegidos por su universalidad y su simbolismo: la arquitectura de la cúpula que une las culturas, las flores de peonía y de granada, la danza de los derviches o, más recientemente, de los Gnawas, por lo que ataña a la tradición oriental; el movimiento de los pliegos de El Greco, la danza de Loïe Fuller, el vals de Camille Claudel por lo que respecta a la tradición occidental.


df4135_52b67186f4814faab87a71e1d14a071e~mv2 Najia Mehadji, Spring Dance, 2011 Acrílico sobre lienzo, 200 x 270 cm, collection privée


“En el corazón del trabajo de Najia Mehadji hay el cuerpo, el eros y la mística. Para ella, cualquier acto gráfico o pictórico está enraizado, en primer lugar, en la dinámica del cuerpo en lo que tiene de más vivo y animado en su deseo de unidad, más concretamente anclado en el aquí y ahora de lo sensible, pero constantemente tenso hacia el otro lado, hacia el universo suprasensible. En efecto, es siempre desde su propio cuerpo actuando sobre soportes materiales, papel o lienzo, que la artista da a luz a sus creaciones de alcance espiritual.” Mohamed Rachdi (artista y curador)

Estos motivos abstractos –arabescos, volutas, enroscamientos– se despliegan tanto en pasteles como en óleo sobre cuadros de gran formato, realizados siguiendo una expresión gestual libre y, sin embargo, perfectamente controlada, componiendo una obra que se impone por su presencia sensible y espiritual.


Najia Mehadji utiliza medios tan diversos como la sanguina, la tiza, el gouache, la acuarela, el grafito, la pintura acrílica o el pastel al aceite. Utiliza papeles de diferentes tamaños y practica también el collage. Varios registros temáticos recorren el trabajo de la artista, todos se fueron desarrollando siguiendo sus andanzas artísticas: la arquitectura, la danza, y el mundo vegetal, pero le gusta definirse a sí misma a través de una línea continua que prosigue su melodía de una creación a otra.

 

df4135_797f45be3ca64696b865be71990d705a Peonia, óleo sobre lienzo, 2008, 185 x 185 cm


“Si, por casualidad, buscamos citar –entre algunos otros– el nombre propio de un artista contemporáneo que simboliza la unión entre Oriente y Occidente, es el de Najia Mehadji. Franco-marroquina o marroquina-francesa, nacida en 1950, pasa su infancia y su adolescencia en París, con residencia regular en Fez de donde es originaria su familia, se gradua en la Universidad de París I -donde en 1973 lee su tesis sobre Paul Cézanne-, y en la Escuela de Bellas Artes de París. Expone a partir de los años 80 en galerías de París y, en 1985, decidió compartir su tiempo entre su estudio en París y el de Marruecos, cerca de Essaouira, en el país Haha, en un douar donde construye un Ryad tradicional. ” Pascal Amel (en Monographie de Najia Mehadji, Somogy Editions 2014)

 

df4135_e6dd5517676446b48ad6dc4c3aec8fac~mv2 Gnawa Soul, 2016, acrílico sobre lienzo, 100 x 200 cm

 

La exposición estará en el Musée d’art moderne de Céret del 30 junio al 4 de noviembre 2018.

 

 

 

http://www.musee-ceret.com/mam/exposition.php?expo=163&statut=actuelle

http://www.musee-ceret-expo.com

http://www.najiamehadji.com

[Texto sacado de la web del museo de Céret, con traducción castellana mía.]

 

 

El chamán: el ritmo, la muerte, la vida. Joan Halifax

 Extractos seleccionados y traducidos de la obra “Shaman, the wounded healer” de Joan Halifax, antropóloga y maestra zen. Cada uno de ellos se refiere a un aspecto básico relacionado con la figura del chamán. Edición Raimon Arola y Lluïsa Vert.

 

Presentación

El chaman es el médico, el mago, el sacerdote, el místico y el poeta de ciertas sociedades tribales de Asia central, África o América. Además y sobre todo el chamán es alguien que puede viajar mediante su vuelo mágico a través de un axis mundi invisible para el común de los mortales para reunir los tres mundos que conforman la totalidad del universo. El chamán une lo visible con lo invisible, los infiernos con el alto cielo, y en estos viajes conversa y adquiere la sabiduría de los espíritus que habitan estas regiones.

 

 

En las ceremonias chamánicas aparecen unos elementos comunes que de algún modo facilitan la salida o el éxtasis del chamán. De entre los que presenta Halifax en su obra, hemos escogido tres: el ritmo representado por el tambor, la muerte, el paso imprescindible para la resurrección y el conocimiento y la nueva vida representada simbólicamente por la máscara. La máscara es importante porque a través de ella se muestra la interioridad del chamán, puede representar a un ancestro que se presenta a la tribu encarnado en el chamán o bien el espíritu o el animal totémico con el que logra comunicarse durante la ceremonia.

El ritmo del tambor conforma el camino por el que puede transitar el chamán durante su viaje. Un ritmo original y primigenio que lo conecta igualmente con lo más profundo de la tierra. Muchas veces los tambores de los chamanes aparecen adornados con dibujos de mapas de las regiones invisibles que deberán atravesar o con dibujos de arco iris que representan para muchas culturas el puente hacia el otro mundo.

La muerte, o más concretamente el desmembramiento representado por el esqueleto, es el paso primero e imprescindible para el chamán, pues en los huesos reside el germen de la resurrección que sucederá después de su viaje en espíritu a los mundos invisibles. Según apunta Joan Hallifax, solo después de la experiencia de la destrucción viene la instrucción.

 

El ritmo [1]

El chamán esquimal no ejercita su especial arte en privado. El objetivo final de la experiencia de la iniciación y de las ceremonias rituales es el servicio a la comunidad. Si bien, durante la búsqueda de la inspiración, los chamanes atraviesan unas experiencias individuales en soledad, este desierto es portado hacia el pueblo en forma de ceremonias. Entre los esquimales se cree que las personas crean su propia desgracia al romper los tabús. Las confesiones públicas, al igual que las participaciones comunitarias en las ceremonias chamánicas, son elementos necesarios tanto para liberar tensiones como para crear la base de una purificación total.

El ritmo de los tambores chamánicos reúne al conjunto de los elementos del ritual así como a los individuos separados en un espacio unificado. La continua repetición de los tonos del tambor que resuenan crea un estado de trance que tiene un impacto dinámico en todos los participantes.

El chamán siberiano yakuto canta “el tambor es mi caballo”, mientras lo golpea, él lo conduce al otro mundo. El tambor también es el territorio del chamán. Pintado en el tambor está el mapa de los mundos que se abren durante el viaje del chamán.

 

 

La muerte [2]

La naturaleza transformadora de la muerte se revela en la imagen de un esqueleto que lleva un cuchillo sacrificial en su mano derecha y las astas de un venado en la izquierda. La experiencia de la muerte y del renacimiento de un chamán mediante un proceso simbólico de una auto-herida mortal se completa con una experiencia de renacimiento desde los huesos como si fueran éstos una semilla.

 

 

El espíritu que ataca y destruye a un chamán neófito puede convertirse en su instructor, aliado, y ayudante después del juicio y de las terribles experiencias sufridas en la iniciación. Entre muchos pueblos esquimales, por ejemplo, la adquisición de un espíritu era un proceso violento que comportaba la mutilación y el desmembramiento.

La esqueletización de la figura del chamán es la personificación de su muerte. Al mismo tiempo, como la semilla de un fruto después de que su pulpa haya desaparecido, sus huesos representan el potencial del renacimiento. El chamán neófito debe morir a la finitud para alcanzar el conocimiento de la inmortalidad. El sagrado desmembramiento del cuerpo del chamán es una manifestación del reino de la multiplicidad caótica para renacer desde la semilla de sus huesos a un orden de existencia superior.

 

La vida [3]

El descenso al reino de la muerte, el hogar de los espíritus enfermos, tiene que ver con la debilidad básica de la humanidad. En las profundidades se encuentran los espíritus voraces que instruyen mientras destruyen. La receptividad del chamán al mundo de estas criaturas se abre después de que él o ella se hayan rendido a la muerte.

 

El rostro de la máscara de madera tiene una expresión sorprendida. Los ojos están abiertos pero inexpresivos, como si la “vida” estuviera aterrorizada en el sujeto. Quizá el neófito está muerto; o quizá ha sufrido un ataque (la epilepsia a menudo se asocia al chamanismo). Así mismo a lengua afuera saborea la sabiduría de aquellos que habitan en los yermos reinos.

 

 

Claude Levi-Strauss llama al proceso de transmisión “el beso del conocimiento”: el chamán comparte el néctar original del mundo de las criaturas. La cruda muerte y el universo no dual, amoral, les son revelados. No existe la moralidad en aguda mirada de un halcón; tampoco hay moralidad en la muerte. Al llevar su máscara, el chamán también recuerda a los demás la condición fundamental de su existencia.

 

NOTAS

[1] Joan Hallifax, p. 35.

[2] Joan Hallifax, pp. 46 y 76.

[3] Joan Hallifax, p. 32.

 

INFORMACIÓN LIBRO

 

Joan Halifax, Shaman, “The wounded healer”, Thames and Hudson, Londres, 1982.

 

 

 

 

 

 

https://www.arsgravis.com/chaman-ritmo-la-muerte-la-vida/

 

 

María Zambrano. La palabra danzante

 

Karlik danza teatro en su 25 aniversario (2016) desea rendir homenaje a María Zambrano, filósofa española, cuando se cumple también 25 años de su fallecimiento. Tras casi medio siglo de exilio España reconocerá la figura de María Zambrano otorgándole en 1981 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1988 será la primera mujer en recibir el Premio Miguel de Cervantes de Literatura.

Rendir homenaje a la figura de María Zambrano como mujer, pensadora, creadora a través de la palabra danzante, de la imagen, la metáfora y el símbolo desde el pensamiento poético, la emergencia del logos femenino, el desarrollo de lo humano esencial, la transculturalidad, la universalidad.

María Zambrano nos adentrará en el pensar desde las entrañas, desde la voluntad, desde el amor para comprender que sólo hombres nuevos podrán crear una nueva sociedad haciendo de la vida la verdadera obra de arte de todo ser humano destinada a cambiar la historia.

 

“Vivimos en estado de alerta, sintiéndonos parte de todo lo que acontece, aunque sea como minúsculos  actores en la trama de la historia y aun en la trama de la vida de todos los hombres. No es el destino, sino  simplemente comunidad –la convivencia– lo que sabemos nos envuelve: sabemos que convivimos con  todos los que aquí viven y aun con los que vivieron. El planeta entero es nuestra casa.”


María Zambrano. Persona y democracia, ed. Anthropos, 1988

 


Cuadro artístico:
– Intérpretes: Cristina Pérez Bermejo, Elena Sánchez Nevado
– Dirección y Dramaturgia: Cristina D. Silveira
– Coreografías: Cristina Pérez Bermejo, Elena Sánchez Nevado, Cristina D. Silveira
– Ayudante de dirección e investigación: Pedro Luis López Bellot
– Composición Musical Original: Álvaro Rodríguez Barroso
– Escenografía, Vestuario y Diseño gráfico: Susana de Uña
– Investigación y Realización Video /Fotografía: Yorgos Karailias
– Diseño de Iluminación y Dirección técnica: David Pérez Hernando
– Cantante: Anna Picornell Hernández
– Voces off: María Zambrano, Elena Sánchez Nevado, Pedro Luis López Bellot
– Realización de escenografía: Antonio Ollero, La Nave del Duende
– Realización de vestuario: Luisa Penco, Lali Moreno
– Técnico de Iluminación: Alfonso Rubio
– Edición y Animación vídeo: Mara Núñez Berrocoso
– Ayudante de producción: María López Martín
– Producción: David Pérez Hernando

http://www.karlikdanza.com

 

Emmeleia | Dead Can Dance

Canción dedicada a las participantes del taller La Ascesis creadora

 

Sota mono tratao no trateja mon
Uto traja satija totaja tom
Ima toja satao no trateja mon
Uto traja satija tom satija tom
Sadom sadom
Sadom sadom
Una torti sadom
Una parki sadom

Suta mono tratao na trateja ton
Uto traja satija totaja ton
Ima toja satao uno trateja ton
Uto traja satija tom satija tom
Sadom sadom

Sadom sadom
Una torti sadom
Una parki sadom

Suta mono tratao na trateja ton
Uto traja satija totaja ton
Ima toja satao no trateja ton
Uto traja satija tom satija tom
Sadom sadom
Sadom sadom
Una torti sadom
Una parki sadom

 

Emmeleia es una palabra griega ἐμμέλεια que significa “armonía” o “gracia”. Era el nombre de la danza ceremonial y solemne de la tragedia en el teatro de la antigua Grecia. La letra de la canción deriva de la habitual glossolalia de Lisa Gerrard, pero aquí, para cantarla con Brendan Perry, escribió una versión fonética mucho más estructurada. Os he añadido la transcripción escrita pero en ella no se puede reconocer ningún idioma.

La canción Emmeleia pertenece al álbum de Dead Can Dance, Into the Labyrinth.  

Medea. Pascal Quignard | Carlotta Ikeda

Pensando en el cuento de La Llorona

« Médée est debout dans le temple d’Héra.
Midi Médée médite.
Elle voit sur la droite, au loin, les ruines du palais qui a été brûlé, surmonté par la poussière et la nuée.
Elle a un air étrange, recueilli. Elle tient ses paupières baissées. Ce qu’elle médite monte en elle. Elle n’a pas encore d’intention. Elle hésite. Elle aime les petits. Elle hait son époux. Quelle est la plus grande joie pour une femme ? Se venger de son époux ? Préserver ses petits ? Elle est partagée : elle médite. Elle est déchirée : elle médite. Elle est extraordinairement belle. »

Extrait du texte de Pascal Quignard, Medea, collection Ritournelles, mars 2011.

Con Carlotta Ikeda (solo de danza), Pascal Quignard (texto) y Alain Mahé (música en directo, koto)


« Medea está de pie en el templo de Hera.
Mediodía Medea medita.
En el lado derecho, a lo lejos, ve las ruinas del palacio que ha sido quemado, ahora coronado por una nube de polvo.
Medea tiene una extraña actitud, está ensimismada. Ha bajado los párpados. Lo que medita asciende en ella. Carece aún de intención. Vacila. Ama a sus hijos. Odia a su esposo. ¿Cuál es la mayor alegría para una mujer? ¿Vengarse de su esposo? ¿Preservar a sus hijos? Se siente dividida: medita. Se siente desgarrada: medita. Es extraordinariamente bella.»

Versión castellana: Muriel Chazalon


Carlotta Ikeda, figura tutelar de la danza butoh, se encuentra con Pascal Quignard en torno a la Medea de Eurípides.
Quignard escribe un texto con el cual la bailarina va midiéndose hasta concebir un solo, acentuado por sus afinidades comunes: la poesía, la meditación, los fragmentos, la palabra y el silencio, el origen, el nacimiento, el sexo y la muerte.
Danzar el amor, escribir la premeditación, encarnar el terror, expresar el carácter complejo y contradictorio de esa mujer que representa, simultáneamente, la humanidad a través de su pasión y la inhumanidad por sus actos. El proyecto de Carlotta Ikeda y Pascal Quignard atravesará a Medea en forma de variaciones, con la imagen del volcán en cada uno de sus centros.

El personaje de Medea es una figura de la oscuridad y de la inquietud surgida en el transcurso de un atroz sufrimiento físico. Traicionada, repudiada por el hombre que deja entonces de amar, parece metamorfosearse, abandonada por su cuerpo, sometida a una cólera volcánica, llevada en una danza fantasmagórica que la empuja a cometer actos terribles que ya no domina, esos mismos gestos que antes cometía por amor. ¿Cómo bailar este dolor y este desamparo plenamente humanos?

Carlotta Ikeda teje estos temas con su danza que agita e interroga los fundamentos mismo del ser. Un encuentro esencial en lo más profundo con la lengua y el pensamiento de Pascal Quignard.

© La Grande Mêlée 2011

Esta función tuvo lugar en el Théâtre Paris-Villette du 7 al 19 febrero 2012

http://permanencesdelalitterature.fr/wp-content/uploads/2013/02/2012_medea_cp.pdf

Ushio Amagatsu. Butô

Umusuna, el nombre de la última coreografía del bailarín japonés contemporáneo Ushio Amagatsu, está sacado del japonés arcaico, significa “el lugar donde hemos nacido”. Para el coreógrafo japonés, esa palabra quiere decir el vientre de la madre, o el planeta Tierra. Umusuna, memoria de antes de la historia, de toda historia. El trabajo de Ushio Amagatsu pone en escena todos los sentimientos humanos comunes a todas las culturas. Su arte es universal. “Tenemos tendencia a olvidarlo en la vida cotidiana, dice el artista, pero el cuerpo humano se comporta de la misma manera en todas las culturas del mundo. Por ejemplo, un bébé, independientemente de su origen, necesita un año para ponerse en pie, es un rasgo universal del cuerpo humano. Ese aprendizaje puede describirse como un lento dialogo entre el ser humano y la tierra. Es ese intercambio mudo con la gravedad terrestre que intento expresar a través de la danza.”

Explorar el alma humana es la esencia del butô de la que se inspira Ushio Amagatsu. La danza Butô (ankoku butô, “danza de las tinieblas o danza del cuerpo oscuro”) nace en el Japón post-Hiroshima, a finales de los años 50. Es una danza que crea las bases de una aproximación radical de la danza contemporánea para expresar lo indecible, el sufrimiento y el horror, y la decisión de seguir construyendo sobre las cenizas atómicas. Desde entonces, esta danza no ha dejado de empujar los límites de lo que un cuerpo puede llegar a suscitar y a expresar. En 1975, Ushio Amagatsu (nacido en 1949, hace parte de la segunda generación de bailarines de Butô), crea su propia compañía Sankaï Juku compuesta únicamente por hombres. “Creo que hay [en mi danza], como en el animal, un equilibrio entre primitivismo y sofisticación” comenta el coreógrafo. Un espectaculo de Sankai Juku nos devuelve siempre a los orígenes del mundo, al caos orgánico de donde nace la vida para ir hacia la muerte… Por medio de una geometría en espejo muy precisa en el escenario donde irradia Umusuna, la danza de los hombres, acompañada por las bellas composiciones musicales de Takashi KakoYas-Kaz y Yoichiro Yoshikawa, integra como en una caligrafía el ritmo de las líneas curvas con la dinámica de la respiración. La visión de los bailarines con su cráneo rapado y su maquillage de polvo blanco, el minucioso despliegue de sus gestos, sus meticulosos rituales, sus cuerpos desnudos envueltos con telas color arena-piel, suscita una profunda emoción, verdaderamente única. Un trance dulce y potente a la vez. Una metamorfosis del cuerpo cuya piel de arena parece dejar vivir en el gesto algo del alma.

Fuera de su compañía Sankai Juku, Amagatsu ha creado dos piezas para bailarinas y bailarines occidentales en USA y a Tokio. También ha creado coreografías para la bailarina india Shantala Shivalingappa (de la que hemos hablado en este blog en alguna ocasión). Ha puesto en escena el Barba Azul de Béla Bartók en Japón y las creaciones mundiales de las óperas Tres hermanas y Lady Sarashina del compositor húngaro Péter Eötvös en la Ópera de Lyon.

https://fr.wikipedia.org/wiki/Ushio_Amagatsu

http://shantalashivalingappa.com/en/

En el catálogo “Fabienne Verdier: L’esprit de la peinture” que acompañó la exposición en la que la pintora francesa homenajeaba a los maestros flamencos (y  que algunas de nosotras tuvimos el inmenso placer de disfrutar en el 2013 en Brujas y en Bruselas) hay una entrevista entre Hélène Kelmachter y el coreógrafo Ushio Amagatsu, titulada “L’émotion du geste” (La emoción del gesto). Tanto Verdier como Amagatsu reconocen su obra como un diálogo con la gravedad. Movimiento, materia, gravedad, tinieblas y luz, verticalidad y horizontalidad, tensión y relajación, Oriente y Occidente, están en el núcleo del trabajo de ambos y le otorgan una dimensión cosmogónica a su obra.

http://fabienneverdier.com

 

Animaliz-arte: Chiapra de Chiara Mulas

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CHIAPRA es una contracción entre 2 palabras:
« Chiara », el nombre de la artista, y « capra », cabra en italiano.

Video-instalación-fotos constituída de 11 impresiones numéricas N/B (formato 70×100) y 9 impresiones numéricas N/B (formato 90×100). Vídeo de 1 min. Trabajo realizado en colaboración con la ciudad de Samugheo (Cerdeña) Gigi Deidda, Tonino Musu y el fotógrafo Enrico Lai. Samugheo-Cerdaña 2000.

¿Es teatro, danza, performance, puesta en escena cruda? La obra de Chiara Mulas, mezcla de respeto por lo sagrado y de provocación tajante, es inclasificable y natural como el misterio femenino mismo. De ello, surge una extraña belleza, frontal, franca, fronteriza. Salvaje.

Mirad el diaporama de esta obra en su web:

http://chiaramulas.fr/chiapra/#Diaporama

La artista, Chiara Mulas, escribe: “En esta acción, me visto con el traje chamánico de “s’Urzu”, divinidad mitad-hombre mitad-macho cabrío, protagonista central de las ceremonias dionisiácas que tienen lugar durante el carnaval tradicional de Samugheo. Este personaje, travestido en macho cabrío, es el superviviente decisivo de ciertos rituales neolíticos de la cuenca mediterránea.

He querido mostrar una transfiguración morfológica revelando la frágil frontera entre lo humano y lo animal. Aquí, el animal es un intermediario, un médium para entrar en contacto con lo divino.

Los espíritus aliados del chaman son zoomorfos. En su danza extática, el hombre de las visiones toma su aspecto para, llegado el momento, emprender su “viaje”. Abandonando así sus límites humanos, accede al mundo trascendental. 

Mi acción viene acompañada por una música de trance, tocada por los tambores de mi pueblo y ritmada por las campanas típicas de los portadores de máscaras de animales de Cerdeña.” 


Chiara Mula

Chiara Mulas nace a Gavoi, en Cerdeña, Italia, y se gradua en la Academia de Bellas Artes de Bolonia. Es una de las artistas más inventiva y representativa del “arte-acción” del siglo XXI. Fotógrafa, curandera, bruja, médium, despertadora de vida, antropóloga directa, realizadora, performante, nada escapa al despliegue del compromiso artístico de esta artista revolucionaria. En el cruce entre el cine-verdad, la ficción, y el corto metraje, sus vídeos evocan una dimensión onírica, simbólica, poética, atemporal, que son respuestas a las preguntas planteadas por nuestra época.

Mediante actos poéticos deslumbrantes, pone en escena mitos y símbolos del Mediterráneo necesarios a nuestros días. A través de los acontecimientos y tragedias de nuestra sociedad, Chiara Mulas inventa una lengua y una poética escénica determinantes en el campo de la performance. Su arte, profundamente mediterráneo, habla al universo desde su pueblo de la Barbaría en Cerdeña. Es en la evocación de este pasado y de sus tradiciones siempre vivas desde los tiempos neolíticos, que Chiara Mulas hunde las agudas manos de su modernidad. Tradiciones, relatos ancestrales, oraciones son re-visitadas por su práctica subversiva y, con una nueva luz, iluminan nuestra historia.

La amplitud de la temática de sus actuaciones y de sus campos de aplicaciones se puede ver con algunos ejemplos sacados de su obra comprometida: Homenaje a Pasolini, Escritos desde la cárcel de Gramsci, rituales situacionistas para Guy Debord, lucha contra la Faida que atraviesa su isla, poemas de acción realizados con el poeta Serge Pey, denuncia de la contaminación del Mediterráneo por los trusts petroquímicos, sus espléndidas evocaciones de la Pachamama, su exploración de la gruta prehistórica del Mas d’Azil, sus ex-voto vivos para los mártires de la inmigración de la isla de Lampedusa… Sus cortos metrajes, s’ Accabadora, Pentuma, Barbagia, Ruviu-Biancu-Nigheddu, Agnus Day… –poemas visuales que integra en sus performances– evocan los rituales de la muerte en Cerdaña. Es en este choque entre tradición y modernidad que Chiara Mulas construye una obra atrevida, subversiva, libre.

http://chiaramulas.fr/#Biographie

 

 

 

Nowhere, de Dimitri Papaoiannou. Escena central dedicada a Pina Bausch

NOWHERE (En ninguna parte) ha sido creado por Dimitris Papaioannou en 2009 para inaugurar el escenario principal del renovado teatro nacional –Main Stage of the Greek National Theatre– en Atenas. El coreógrafo explora la naturaleza del escenario teatral en sí que, continuamente transformado y redefinido por la presencia humana, puede ser innumerables lugares distintos aunque se diseñó, sin embargo, para ser ninguno de ellos, un no-lugar.

Sin sonido y con la tremenda potencia de 26 cuerpos que se mueven como una sola ola, esta escena central de la obra está dedicada a la memoria de Pina Bausch.

dimitrispapaioannou.com