Anne Carson gana el Princesa de Asturias de las Letras

Nacida en Toronto en 1950 y afincada en Nueva York, Carson, profesora de filología clásica y poeta, es uno de los nombres clave de la literatura anglosajona actual

La escritora canadiense Anne Carson.
La escritora canadiense Anne Carson. LAWRENCE SCHWARTZWALD
Madrid – 18 JUN 2020

 

La poeta canadiense Anne Carson, que el próximo domingo cumplirá 70 años, acaba de ganar el premio Princesa de Asturias de las Letras. Nacida en Toronto en 1950 y afincada en Nueva York, Carson es uno de los nombres clave de la literatura anglosajona actual. Profesora de filología clásica, en su obra confluyen el conocimiento de los griegos antiguos y la expresión de su intimidad familiar, las peripecias amorosas de los dioses olímpicos y su propio divorcio, la muerte del hermano de Cayo Valerio Catulo en el siglo I y la de su hermano en el año 2000. Según el jurado, presidido por el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, la recién premiada ha construido desde el mundo grecolatino una poesía en la que “la vitalidad del gran pensamiento clásico funciona a la manera de un mapa que invita a dilucidar las complejidades del momento actual”.

Para ella no hay conflicto entre el pasado y el presente. Nuestras ideas sobre el amor o la muerte no difieren demasiado de las de los habitantes de la Hélade. Por eso su obra posee una asombrosa unidad. A la vez que traduce a Eurípides o Esquilo —tiene una versión de la Orestíada—, publica poemarios como Hombres en sus horas libres (2000), La belleza del marido (2001) o Nox (2010). No es raro que uno de sus últimos trabajos haya sido Norma Jeane Baker de Troya, un diálogo dramático entre un mito moderno (Marilyn Monroe) y uno clásico (Helena) estrenado el año pasado en el neoyorquino Griffin Theatre. Todos conocen el trágico destino que arrastró la belleza de ambas.

Anne Carson es hoy una mujer a la que no le gusta demasiado hablar de sí misma pero que, en sus lecturas públicas, pide a los asistentes que la ayuden a recitar, igual que un coro en un teatro con vistas al Egeo. Siempre fue una persona particular. Era apenas una niña cuando un libro de vidas de santos le causó una impresión de la que nunca se recuperó. Lo mismo que el hallazgo de una edición bilingüe de Safo, la de Willis Barnstone. Tenía 15 años y le fascinó la grafía de un idioma “bellísimo” que no podía descifrar: el griego antiguo. Pero sería en Port Hope, a orillas del lago Ontario, donde conocería a Alice Cowan, una profesora de latín que encauzó aquella fascinación. “Le debo mi carrera y mi felicidad”, reconoce Carson cada vez que tiene oportunidad. También reconoce que su maestra “olía a apio”, pero lo dice para subrayar la conexión entre piel y espíritu.

Con 31 años se doctoró como filóloga y con 42 publicó su primer libro de poemas: Short Talks. Seis años más tarde, en 1998, publicó la novela en verso: Autobiografía de Rojo, una reescritura homoerótica de la historia de Hércules y Gerión cuyo éxito fue tal que corrió el riesgo de convertirse en autora de un solo libro. Un amigo la retó a escribir narrativa y ella aceptó. Se empeñó, ha contado, en escribir una novela “como las que compras en el aeropuerto”. Lo que comenzó como un desafío se fue convirtiendo en algo “más poético”. En parte porque tiene una máxima a la hora de escribir: cortar: “Cuando tengo demasiadas palabras, siento que no estoy diciendo nada. Que solo me estoy centrando en las palabras y no en los conceptos”. Así que comenzó a recortar “hasta que quedaron versos”. También la reescritura del enfrentamiento entre el héroe y el gigante —dueño de un rebaño de bueyes y vacas rojas— tiene una explicación particular: “En el mito, Hércules se enfrenta a Gerión y lo mata. Y ya está. Pero en algunas fuentes clásicas, como la Ilíada, hay algunas referencias a una gran ternura homoerótica y decidí introducir este elemento sensual y ver cómo alteraría la historia. Además, quería que Gerión tuviese una vida divertida”.

Una vida divertida para alguien maltratado por la literatura, dice Anne Carson: “Mi actitud es que, por muy dura que sea la vida, lo que importa es hacer algo interesante con ella”. Es lo que le tocó hacer cuando en el año 2000 murió su hermano Michael en Copenhague. No se veían desde 1978. Él había abandonado Canadá tras saltarse la libertad condicional. Problemas de drogas. “Muchos países he atravesado / y muchos mares. Y aquí llego, hermano, / ante esta infortunada tumba tuya, / para darte los últimos honores”. Estos versos de uno de los poemas más famosos de Catulo y un puñado de fotos de Michael le sirvieron para armar Nox (2010), un libro de una sola hoja doblado en forma de acordeón, ilustrado con varios collages y metido en una caja.

La fórmula de confeccionar un libro que no lo pareciese le resultó tan atractiva que en 2016 repitió caja con Float, un conjunto de 22 textos, ella los llama performances igual que llama tangos a algunos de sus poemas. Esta vez los protagonistas parecían invitados a una fiesta de disfraces de la alta cultura: Hegel y Matta-Clark, ella misma y Lou Reed. El año pasado recibió a Eduardo Lago, de EL PAÍS, en su casa de Manhattan. Cuando el periodista le preguntó cuál era su próximo proyecto respondió: “Un cómic”.

Este premio recayó el pasado año en la novelista, ensayista y poeta estadounidense Siri Hustvedt y en ediciones anteriores en Fred VargasAdam Zagajewski, John BanvilleLeonardo PaduraAntonio Muñoz MolinaLeonard CohenPaul AusterClaudio MagrisArthur MillerDoris LessingAugusto Monterroso y Günter Grass.

 

https://elpais.com/cultura/2020-06-18/anne-carson-gana-el-princesa-de-asturias-de-las-letras.html?fbclid=IwAR1njjjMczTyD5DT-Upp68_gXteZwTjyfm3g6XI9G96EF53eD0_Vcs9OxK8


Anne Carson: “La gran paradoja es escribir con placer sobre algo trágico”

En esta entrevista de 2019 repasa en su casa de Nueva York su vida y trayectoria. Por EDUARDO LAGO


Chantal Maillard: “El olvido es mucho más poderoso que el daño padecido”

LA VANGUARDIA

Carmen Sigüenza |

La filosofa y poeta Chantal Maillard, que acaba de publicar su nuevo poemario, “Medea”, habla con Efe de la situación actual, la pandemia del coronavirus, la naturaleza, la muerte, la violencia, la compasión o el miedo. “El olvido es mucho más poderoso que el daño padecido”, dice.

Chantal Maillard©Fotografía de Bernabé Fernández

 

Nacida en Bruselas en 1951, Maillard renunció a la nacionalidad belga para adoptar la española. Reside en Málaga desde 1963. Es especialista en filosofía y religiones de la India, y autora de numerosos libros de poesía como “Matar a Platón” y de ensayos. También es especialista en María Zambrano, y Premio Nacional de Poesía y de la Crítica, entre otros muchos galardones.

P.-¿Cómo valora lo que está pasando en esta crisis debido a la pandemia del coronavirus?

R.- De vez en cuando algo nos recuerda que nada es permanente. Una pandemia no es ninguna cosa “de otro mundo”. La humanidad nunca estuvo libre de desastres, y es bueno que de vez en cuando algo nos recuerde que este es un mundo incierto.

P.- Lo único claro en esto es la muestra de vulnerabilidad del ser humano y que en algún momento todos vamos a morir. ¿Cree que el ser humano aprenderá algo, será más humilde, o seguiremos siendo iguales? ¿Nos resistiremos a evolucionar y crear una nueva forma de vida?

R.-Sería deseable que muchas de las reflexiones que han generado esta pandemia nos condujesen a un cambio radical, que esta sacudida fuese suficiente como para llevarlo a cabo. Pero es más que dudoso que así ocurra. Esto que nos parece tan importante ahora, mañana se habrá olvidado y cada uno recuperará su extraña “normalidad”. Los niños volverán a confinarse en las guarderías, los ancianos en los geriátricos, y los demás, cada cual a su galera. La regeneración de las relaciones empáticas retornarán a su estado larvario. El olvido es mucho más poderoso que el daño padecido, y así parece que ha de ser. Si el animal –que también somos– no fuese capaz de olvidar se suicidaría en masa.

P.- Ahora parece que la naturaleza y el silencio vuelven, mientras el ser humano se queda en casa. En estas semanas se escucha a los pájaros, los animales pasean por la ciudad, las aguas están más limpias, los cielos están más claros…¿Qué ignora el ser humano de la naturaleza, de los animales, qué no comprende, o, mejor, qué no sabe sentir el ser humano de la vida?

R.- Nos resistimos a pensar que somos parte integrante de un sistema natural en el que nada es independiente. Aún funcionamos de acuerdo con el viejo antropocentrismo bíblico y el precepto de una antigua población en riesgo: crecer y multiplicarse. Cuando en tiempos de bonanza una especie sigue multiplicándose se convierte en plaga. Lo que nos distingue de otros animales no es lo que hemos ganado, sino lo que hemos perdido: pasar sin perturbar el orden que mantiene en equilibro el planeta.

P.- Se ha demostrado que necesitamos una sociedad con un buen sistema sanitario y con profesionales dedicados a los cuidados, con un trato y un pago digno. ¿Cree qué eso cambiará?

R.- Lo que necesitamos, ante todo, es eliminar los factores que hacen de la nuestra un sociedad enferma (alimentos desvitalizados, medio ambiente corrupto, aturdimiento acústico, estimulación compulsiva, enajenación laboral, estrés escolar, aislamiento geriátrico, aturdimiento sonoro, hipermedicalización, etc.) y, luego, algo que hemos olvidado: saber morir. La muerte no es el envés de la vida, sino su posibilidad. La dignidad consiste en aceptar el fin –el propio y el ajeno– cuando este llega, y en querer que así sea. Si no comprendemos que la desaparición forma parte de la vida es que hemos desaprendido lo fundamental.

librito violencia

P.- ¿El capitalismo y la globalización están heridos de muerte?

R.- En absoluto. De los desastres generados por catástrofes naturales el capitalismo siempre sale fortalecido. Un ejemplo reciente es cómo, apenas iniciado el estado de alarma, la Junta de Andalucía se apresuró a modificar seis leyes y veintiún decretos que eliminan los trámites para la construcción en áreas protegidas. En cuanto a la globalización, ésta es la lógica consecuencia de un sistema que, al tener como fin su propio crecimiento, necesita extenderse y colonizar indefinidamente.

P.- En su ensayo “¿Es posible un mundo sin violencia?” (Vaso Roto), dice que “tanto el ansia como la insatisfacción descansan sobre el miedo” ¿En qué se traducirá el miedo que siente ahora toda la población? ¿Y la distancia con el otro?

R.-La muerte tiene muchos disfraces. Cuando aparece con uno de ellos confundimos el vacío de su ser con su apariencia, y el miedo –al dolor, a la pérdida, a la desaparición– adopta los colores de su vestimenta. Si toma forma de virus, tememos al virus. En cuanto el virus desaparezca dejaremos de temerlo. Pero el miedo seguirá allí, latiendo, aunque dejemos de tenerlo presente. Nuestra ansias, nuestras compras compulsivas, nuestra constante insatisfacción, nuestro descontento, nuestras fobias, nuestra incapacidad para el sosiego y el silencio serán los síntomas que nos permitan detectarlo.

P.- En su último poemario, “Medea” (Tusquets), donde hace un estudio de la culpa y la compasión, dice: “Todo aquello que vive se sostiene sobre el hambre. Y el hambre es el otro…” ¿Podría profundizar en ello?

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R.- Este es un mundo en el que la violencia es ley. El hambre es violencia. No obstante, todo animal es inocente. No mata por codicia ni por placer, sino para alimentarse. De ahí que compadecerle sea fácil. La compasión es todo lo contrario del sentimentalismo. La compasión es padecer con otro la violencia que sobre él se ejerce y también la que él está obligado a ejercer. Pero a la natural, el ser humano añade otra violencia, ejercida por crueldad, por ambición o por placer. De ahí que compadecerle resulte más difícil. De la inocencia participamos en la medida y tan sólo en la medida en que aún habite en nosotros el animal que fuimos.

P.- “Todo aquel que subvierte la norma es peligroso”, dice en el poemario. ¿Tras esta crisis usted cree que habrá un mayor sometimiento y un recorte de libertades por parte de los líderes totalitarios o populistas?

R.- El problema no son tanto los líderes, como la fuerza del capital al que sirven, su cadena de corrupción. La monitorización de los individuos está prevista desde hace tiempo, a la espera tan sólo de la ocasión para ponerla en marcha. Es la cara oculta de la globalización informática y el precio que pagaremos por los beneficios de los que no queremos prescindir. Es evidente que, debilitada por el miedo, la población acepta de buena gana lo que en otros momentos no aceptaría. Y, lamentablemente, la rebeldía es un bien escaso.

https://www.lavanguardia.com/cultura/20200511/481089172422/chantal-maillard-el-olvido-es-mucho-mas-poderoso-que-el-dano-padecido.html

 

La vida poética de R. M. Rilke

-RILKE_1.jpg de Archivo ABC-

 

Hay libros a los que hemos de volver una y otra vez, y que releídos a la luz o a la sombra de ciertos acontecimientos contrastan lo más sombrío con un brillo específico, y subrayan lo más luminoso con una línea de sombra. En toda crisis, sea ésta personal o colectiva, es decir, en todas aquellas épocas –como la presente– que se vuelven punto de inflexión en la vida individual o en la de una colectividad, las palabras de Rilke son siempre ese abrevadero donde acude para desalterarse nuestra alma-anima-animal…

 

Click to access cartas.pdf

 

 

Me disculpo doblemente, pues ni encontré el nombre del traductor de esas cartas que Rilke escribió en alemán (el archivo deslizante que os adjunto proviene de la Facultad de Humanidades, Argentina), ni recuerdo de dónde saqué la fotografía de Rilke leyendo, que tenía en mi archivo personal.

 

El abrazo amoroso del universo vs Medea

© Pintura de Frida Kahlo_‘El abrazo amoroso del Universo’

 

fragmento 38

 

EL animal acude.
Presta atención y escucha.

 

Todas somos la fuente
a la que otras acuden
a abrevarse.

 

Atiende.

 

No intentes descifrar con el entendimiento
aquello que percibas.

 

Sus voces son de otra

naturaleza.

 

Atiende
como atiende la sierpe
al corazón vibrante de la piedra.

 

 

Entrar donde se está ha de hacerse
al oído.

 

*

 

fragmento 39

 

HAY una puerta estrecha
o no es una puerta sino
una abertura
por la que introducirse
con el cuerpo encogido
que luego se despliega si con suerte.

Una abertura o tal vez una llama
siempre encendida
aunque a menudo oculta
pues la mente se ocupa en mil delirios
y con la mente todo acaba confundido.

Hay una puerta estrecha
que no es una puerta
sino una abertura que conduce
más abajo del mí
y también más abajo
del abajo
donde el lenguaje no procede.

 

Más
abajo del abajo
todo

 

resulta inexplicable.

 

*

 

fragmento 40

 

HAY una abertura
que no es una puerta sino un
desgarro en la membrana
por el que introducirse y descender
más abajo del mí

 

y también más abajo
del abajo.

 

Aquel que allí penetra con el ánimo
en calma
y la conciencia alerta advierte
que todos nuestros actos tienen
el mismo origen.

 

Del mismo ovillo se devanan
en su raíz común las emociones.
El odio la ternura
la ira el rencor el miedo
son colores que tiñen
el hilo que aferramos
al nacer.

 

Pero nadie penetra en el abajo
del abajo
sin haberse
desprendido de sí.
El hilo ha de perderse en el descenso.

 

El hilo y
la personal historia que nos lastra
y oculta a nuestros ojos
la abertura.

 

*

 

fragmento 48

 

CONFÍA. El animal conoce
las sendas.

 

Sabe
que los hilos son fuertes
que el tejido resiste
la intemperie

 

pero sabe también
que existen agujeros. Unos dan al abajo
y otros lo atraviesan.

 

Confía. El animal
vigila.

 

Mantén
erguida la cabeza
oteando —aprendiz de viento— la traza
o germen
de las deformaciones.

 

 

Chantal Maillard, Medea, Tusquets, 2020.

© Pintura de Frida Kahlo, El abrazo amoroso del Universo.

 

Pido disculpa, una vez más (ya me pasó algo similar, ¡por culpa de la configuración misma del blog que no acepta variaciones!, con la edición de un poema de Jorie Graham), pues me ha sido imposible respetar la sugerente disposición de los poemas tal y como los compuso la autora sobre la página. No puedo sino remitiros encarecidamente al poemario. ¡¡¡GRRRRRRRRR!!!

 

 

Chantal Maillard, nueva web

nueva web chantal

 

En estos días de confinamiento, una opción puede ser visitar la nueva página web de Chantal Maillard con toda la información actualizada. Aquí os dejo el enlace: chantalmaillard.com

También encontraréis el enlace anclado en la columna fija de la derecha, en “Enllaços sobre dones” / Chantal Maillard_web”

¡Buena exploración maillardiana!

 

Travesía al saber anterior con Chantal Maillard

Chantal Maillard acaba de publicar su nuevo libro de poemas, ‘Medea’, que presentó este miércoles 19 de febrero en el Centro Andaluz de las Letras junto a Aurora Luque

La poeta y filósofa Chantal Maillard (Bruselas, 1951).

La poeta y filósofa Chantal Maillard (Bruselas, 1951). / BERNABÉ FERNÁNDEZ

PABLO BUJALANCE |

Hija de Eetes, rey de la Cólquide, y sobrina de la maga Circe, Medea es en la mitología clásica el arquetipo perfecto de la bruja y hechicera, conocedora de sabidurías antiguas y herméticas y por ello objeto de recelo y sospecha por parte de los hombres. Eurípides y Séneca la convirtieron en protagonista de sus tragedias dada también su voluntad criminal: unida a Jasón desde que éste acudió a la Cólquide para hacerse con el vellocino de oro, y convertida en extranjera con tal de acompañar a su amado, decidió matar a los dos hijos que había tenido con él a modo de venganza cuando supo que Jasón había aceptado casarse con Glauca, hija de Creonte, rey de Corinto, donde Medea vivía con su esposo y sus hijos en el exilio. A tenor de las tragedias, Medea ganó una posteridad sombría y quedó fijada para siempre en la historia de la cultura como modelo de madre capaz de matar a sus hijos. El mito, sin embargo, le reserva un final bastante más feliz, con un nuevo exilio en Atenas, donde contrae matrimonio con el rey Egeo y vive en paz hasta su viaje último a los Campos Elíseos. En Medea, el nuevo libro de poemas de Chantal Maillard (Bruselas, 1951), el personaje vuelve a la travesía. En las primeras líneas comparece “Sentada en la barca. De espaldas al horizonte”. Es ya una anciana que percibe cómo las olas empiezan a rodear la embarcación. Su destino es impredecible: lo mismo encalla en Libia que en Córcega o termina en el Mar de Alborán. A partir de aquí, Maillard sube al lector a la misma barca y le invita a un viaje en el que tampoco el regreso está garantizado. Pero así son los libros fundamentales. La autora, poeta y filósofa residente desde 1963 en Málaga, en cuya Universidad fue profesora, presentó Medea, que acaba de publicar Tusquets, este miércoles 19 de febrero a las 19:30 en el Centro Andaluz de las Letras (C/ Álamos, 24, Málaga) de la mano de la también poeta y profesora Aurora Luque.

 

En gran medida, Medea constituye una ampliación o prolongación (la obra de Maillard crece así, a base de libros que proceden de otros libros y a su vez engendran otros, como un hilo sensible que corresponde al lector desenrollar) de su anterior libro, La compasión difícil (Galaxia Gutenberg, 2019), un ensayo que partía de un solo gesto: en Medea, la adaptación cinematográfica de la tragedia que dirigió Lars von Trier para la televisión danesa en 1988, a partir del guión de Carl Theodor Dreyer que se quedó sin rodar, Mérmero, el hijo de Medea, pone su mano sobre el hombro de su madre cuando ésta se presenta al amanecer dispuesta a matar tanto al propio Mérmero como a su hermano. Este gesto representa con fidelidad para Maillard la más perfecta expresión de la compasión: la silenciosa respuesta de Mérmero no tiene que ver con la piedad, ni con el amor, ni siquiera con el perdón, fórmula por la que el que perdona adquiere un rango de superioridad moral sobre el perdonado. Mérmero opta por la com-pasión, el acompañar y estar, el hacer acto de presencia, sin necesidad de mayores sacrificios. Y es una compasión difícil en la medida en que la reacción de Medea se sustenta en la violencia. Pero esta compasión hunde sus raíces en un saber anterior al del amor y la piedad, un abajo que devuelve al ser humano al animal que hay en él. Medea conoce bien esa dimensión. Y Chantal Maillard conduce al lector hasta ella a través de sus versos.

 

“ES NECESARIA UNA EDUCACIÓN DEL INDIVIDUO QUE INCLUYA LA ESCUCHA DEL ANIMAL QUE ES”, SOSTIENE LA AUTORA

 

La 'Medea' (1988) de Lars von Trier.

La ‘Medea’ (1988) de Lars von Trier. / M. H.

“Todo aquel que subvierte / la norma es peligroso. Pero qué sabréis de esto / vosotros los sumisos / los vencidos vosotros / que adoráis / al dios de los ejércitos / –el creador, decís– artífice y Señor / de los Espantos / huido y derrotado como todos / los que vinieron a habitar / entre los hombres”, escribe Maillard en Medea. La autora planta una crítica monumental a las construcciones humanas intelectuales, morales y religiosas (“Me aburren vuestros artificios (…) / Nunca necesitó de leyes / el corazón humano. / Nunca necesitó de dioses / para saber de heridas”), empezando por el lenguaje, primer motivo de desconfianza, para proponer un regreso a la naturaleza. Si el mundo sobrevive sometido al hambre, en cuanto aleja al hombre de su abajo animal ese hambre se convierte en ansia “por siempre insatisfecha”. Y es ahí, en el reencuentro con el abajo animal, donde la compasión deja de ser difícil. Donde es posible comprender sin pensar: “Penetra más abajo / desprovista de historia. / No esperes / ni el perdón ni la gracia / pues en esos lugares / no hay culpa ni culpable (…). De ahora en adelante / tu víctima / será tu guía”.

En este sentido, el viaje de Medea entronca con otro ensayo anterior de Maillard, ¿Es posible un mundo sin violencia? (Vaso Roto, 2018); en una entrevista concedida a este periódico con motivo de su publicación, la autora proponía, como posible solución a la violencia, “una educación integral de los individuos que incluya la escucha del animal que son, y con ello me refiero no a la parte más abyecta de nuestra naturaleza (que no pertenece a lo animal sino específicamente a lo humano), sino a ese saber anterior que todo animal posee y que les ha permitido convivir sin alterar el equilibro del entorno del que dependen”. Con estos mimbres, Chantal Maillard (Premio Nacional de Poesía en 2005 por Matar a Platón) ha escrito uno de sus libros más directos, libres y radicales: “No hay nada que esperar / nada que descubrir / ninguna fuente o manantial / ningún destino nada / que deba merecerse. / El mundo es la cloaca de los dioses / el albañar de las galaxias. / ¿Por qué perdéis el tiempo? / Desengáñate: / sólo existe el hambre”. Por su rabiosa superación del humanismo, Medea constituye una cima de la poesía contemporánea. Con un dictamen feroz: “Sois incapaces / de integrar los contrarios. / La lógica os confunde”.

https://www.malagahoy.es/ocio/Chantal-Maillard-travesia-saber-anterior_0_1438356734.html

 

Chantal Maillard: “El ansia es la gran perversión contemporánea”

Otra entrevista con Chantal Maillard en torno a Medea y La compasión difícil: “Dejemos a un lado tanta hipocresía; no somos los buenos de la película”

https://www.diariosur.es/culturas/libros/dejemos-lado-tanta-20200219114442-nt.html?fbclid=IwAR3gBQdm-MpdHtcKDYK6isvAuwrP0fNtAdbdICjLLP_A506dkdqu-VcsJcc

 

 

El sueño de una lengua común de Adrienne Rich

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La poesía ha sido en todo tiempo un gesto de rebeldía y de emancipación. Todos los poetas soñaron alguna vez que las palabras tenían un poder tan grande que con ellas serían capaces de acometer la transformación de los sistemas políticos, acabar con la sinrazón y crear una justicia verdadera. Adrienne Rich, una de las poetas estadounidenses más populares y celebradas del siglo xx, también soñó con el fin de la desgracia humana y con la instauración de una nueva armonía. Todo su combate contra la opresión de las mujeres lo concentró en las palabras: en redefinirlas, en darles un nuevo uso, un nuevo sentido, donde toda la historia de violencia contra ellas fuese juzgada y reescrita.

El sueño de una lengua común es uno de sus libros más emblemáticos, el poemario en el que su combate y sus ideas encontraron su punto más alto y más claro. En él habla del poder de las mujeres, de los amores entre ellas, hermosos y prohibidos, y retoma una de las metáforas más antiguas de la tradición literaria: la naturaleza y su semejanza con el cuerpo femenino. Pero sobre todo es un libro que cuestiona la opresión y el silencio de las mujeres, y que imagina lo que sólo los grandes poetas han soñado: la creación de una lengua común que permita comprendernos de forma verdadera, sin herirnos, sin violentarnos, donde la existencia no sea una batalla entre todos nosotros sino la afirmación de una nueva armonía, entre hombres y mujeres, entre el ser humano y la naturaleza, una lengua para soñar por fin juntos nuestra humanidad común.

http://sextopiso.es/esp/item/450/el-sueno-de-una-lengua-comun

https://elpais.com/cultura/2019/10/15/babelia/1571150116_098095.html

 

 

Llega Medea de la mano de Chantal Maillard

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Como fragmentos de un largo monólogo, los poemas nos indican, con la acotación justa, el devenir dramático de la protagonista, una Medea anciana que dialoga consigo misma sobre el dolor y la culpa de haber matado lo que más quiere.
La voz sostenida de Medea ahonda en los prejuicios heredados, los conceptos asimilados, como motivos de su desgarro.
Y dialogando con esos ecos, los versos llegan al fondo primigenio y ancestral de todas las acciones humanas.
Y con ello el libro se propone, no ya como una meditación sobre la culpabilidad femenina, sino como un doloroso proceso de curación.

Chantal MaillardMedea, Tusquets editores, 2020.

https://www.planetadelibros.com/libro-medea/310034

 

Un extracto para hacer boca:

fragmento 2

 

Huir.

 

Sin pertenencias salvo

el cuerpo que se hereda: la

indispensable prótesis.

 

Huir.

De otros.

O de la propia sombra cuando adopta

la forma de los otros.

 

De Corinto a Atenas de

Italia a Tesalia de Fenicia

a Persia y de vuelta a Cólquide

embarcar de nuevo

rumbo a quién sabe dónde

cruzando el Adriático encallar

en las costas de Libia

de Córcega de Ampurias

 

o del Mar de Alborán.

 

¡Qué intensa era la luz allí

qué profunda y clara el agua!

En otro tiempo. Otra historia.

¿O es la misma?

¿No son todas acaso la misma historia?

 

Del Bósforo al Mar de Alborán cuánto dista:

¿unos pocos centímetros en un mapa

unos siglos de errancia

una breve mención en un cuaderno de viaje?

 

Bien sé que todo lo vivido fue

una estrategia dilatada.

Fui en busca de otros horizontes.

Hice danzar el ego

como un oso drogado con opiáceos

 

consciente del zarpazo con que

                                             un día

 

al despertar de su letargo

me mostraría la nada y

                                          en ella

 

la pena-placenta que la nutre.

Todo círculo es vicioso:

en cualquier punto en el que inicies

el trayecto

te encuentras al final del mismo.

En cualquier punto estás en el inicio.

 

 

Jean Dubuffet. Un bárbaro en Europa

Jean Dubuffet / Henri Michaux acteur japonais, 1946. Óleo sobre masilla, guijarros y arena sobre lienzo. 130 x 97cm. Collection Financière Saint James, París / Cortesía Applicat-Prazan © Jean Dubuffet, VEGAP, Valencia, 2019

 

Dubuffet pintó este retrato de su amigo, el poeta y pintor belga (nacionalizado francés) Henri Michaux, en 1946, lo recoge la muestra del IVAM de Valencia que ofrece una  retrospectiva de la obra del pintor y escultor Jean Dubuffet (Le Havre, 1901-París, 1985) quien acuñó el término “Art Brut”. El mismo título de la muestra Jean Dubuffet, Un bárbaro en Europa es un guiño al poeta y pintor belga: Michaux escribió Un bárbaro en Asia, donde recoge su periplo asiático realizado a principios de los años 30 (del siglo XX) durante más de un año, recorriendo India, China, Japón, Malasia y unas cuantas islas de Indonesia.

Quizá hay aquí, por lo pronto, un viaje en ciernes a Valencia que podría ser una magnífica manera de dar inicio, en enero 2020, al nuevo taller La Ascesis creadora II. Henri Michaux-Chantal Maillard. Del despojamiento de los signos al desprendimiento de sí.

¿Qué decís?

 

La muestra está comisariada por Baptiste Brun, y consta de una cuidada selección de alrededor de doscientas obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, grabados, así como numerosa documentación y objetos que nos permitirán ofrecer al público una aproximación a la obra de Jean Dubuffet a partir de una nueva perspectiva basada en la historia, la cultura y la antropología. El proyecto se desarrolla en diez secciones distintas que giran alrededor de tres ejes fundamentales: Célébration de l’homme du commun, Une ethnographie en acte y Critique de la Culture. La exposición está concebida y realizada por el MUCEM en coproducción con el IVAM y el MEG. Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fondation Dubuffet en París y la Collection de l’Art Brut en Lausana, así como de numerosas instituciones y colecciones particulares europeas.

Fecha de clausura de la exposición: 16 Febrero 2020

 

JEAN DUBUFFET. UN BÁRBARO EN EUROPA

Click to access IVAM_dossier_DUBUFFET-CAST-2.pdf

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20191022/471107141296/ivam-dubuffet-art-brut.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Dubuffet

 

Conversaciones con Medea. Chantal Maillard en Sevilla

 

La poetisa y pensadora Chantal Maillard, Premio Nacional de Poesía 2004, por su libro “Matar a Platón”, y Premio de la Crítica 2007 por “Hilos”, inauguró el Curso 2019/20 del Aula de Poesía Ateneo/Universidad de Sevilla en nuestro Aula Magna. Chantal Maillard ofreció, como primicia, “Conversaciones con Medea” (tercera parte de La compasión difícil), y recibió una réplica de la Fama de la Universidad de Sevilla en reconocimiento a su ejemplar trayectoria poética. Presentan el acto Francisco González Ponce (Decano de la Facultad de Filología) y Manuel Ángel Vázquez Medel.

Grabación y edición: Marta Prieto

Octubre 2019

(La intervención de Chantal se inicia en el minuto 12 del vídeo).