El abrazo amoroso del universo vs Medea

© Pintura de Frida Kahlo_‘El abrazo amoroso del Universo’

 

fragmento 38

 

EL animal acude.
Presta atención y escucha.

 

Todas somos la fuente
a la que otras acuden
a abrevarse.

 

Atiende.

 

No intentes descifrar con el entendimiento
aquello que percibas.

 

Sus voces son de otra

naturaleza.

 

Atiende
como atiende la sierpe
al corazón vibrante de la piedra.

 

 

Entrar donde se está ha de hacerse
al oído.

 

*

 

fragmento 39

 

HAY una puerta estrecha
o no es una puerta sino
una abertura
por la que introducirse
con el cuerpo encogido
que luego se despliega si con suerte.

Una abertura o tal vez una llama
siempre encendida
aunque a menudo oculta
pues la mente se ocupa en mil delirios
y con la mente todo acaba confundido.

Hay una puerta estrecha
que no es una puerta
sino una abertura que conduce
más abajo del mí
y también más abajo
del abajo
donde el lenguaje no procede.

 

Más
abajo del abajo
todo

 

resulta inexplicable.

 

*

 

fragmento 40

 

HAY una abertura
que no es una puerta sino un
desgarro en la membrana
por el que introducirse y descender
más abajo del mí

 

y también más abajo
del abajo.

 

Aquel que allí penetra con el ánimo
en calma
y la conciencia alerta advierte
que todos nuestros actos tienen
el mismo origen.

 

Del mismo ovillo se devanan
en su raíz común las emociones.
El odio la ternura
la ira el rencor el miedo
son colores que tiñen
el hilo que aferramos
al nacer.

 

Pero nadie penetra en el abajo
del abajo
sin haberse
desprendido de sí.
El hilo ha de perderse en el descenso.

 

El hilo y
la personal historia que nos lastra
y oculta a nuestros ojos
la abertura.

 

*

 

fragmento 48

 

CONFÍA. El animal conoce
las sendas.

 

Sabe
que los hilos son fuertes
que el tejido resiste
la intemperie

 

pero sabe también
que existen agujeros. Unos dan al abajo
y otros lo atraviesan.

 

Confía. El animal
vigila.

 

Mantén
erguida la cabeza
oteando —aprendiz de viento— la traza
o germen
de las deformaciones.

 

 

Chantal Maillard, Medea, Tusquets, 2020.

© Pintura de Frida Kahlo, El abrazo amoroso del Universo.

 

Pido disculpa, una vez más (ya me pasó algo similar, ¡por culpa de la configuración misma del blog que no acepta variaciones!, con la edición de un poema de Jorie Graham), pues me ha sido imposible respetar la sugerente disposición de los poemas tal y como los compuso la autora sobre la página. No puedo sino remitiros encarecidamente al poemario. ¡¡¡GRRRRRRRRR!!!

 

 

Chantal Maillard, nueva web

nueva web chantal

 

En estos días de confinamiento, una opción puede ser visitar la nueva página web de Chantal Maillard con toda la información actualizada. Aquí os dejo el enlace: chantalmaillard.com

También encontraréis el enlace anclado en la columna fija de la derecha, en “Enllaços sobre dones” / Chantal Maillard_web”

¡Buena exploración maillardiana!

 

Travesía al saber anterior con Chantal Maillard

Chantal Maillard acaba de publicar su nuevo libro de poemas, ‘Medea’, que presentó este miércoles 19 de febrero en el Centro Andaluz de las Letras junto a Aurora Luque

La poeta y filósofa Chantal Maillard (Bruselas, 1951).

La poeta y filósofa Chantal Maillard (Bruselas, 1951). / BERNABÉ FERNÁNDEZ

PABLO BUJALANCE |

Hija de Eetes, rey de la Cólquide, y sobrina de la maga Circe, Medea es en la mitología clásica el arquetipo perfecto de la bruja y hechicera, conocedora de sabidurías antiguas y herméticas y por ello objeto de recelo y sospecha por parte de los hombres. Eurípides y Séneca la convirtieron en protagonista de sus tragedias dada también su voluntad criminal: unida a Jasón desde que éste acudió a la Cólquide para hacerse con el vellocino de oro, y convertida en extranjera con tal de acompañar a su amado, decidió matar a los dos hijos que había tenido con él a modo de venganza cuando supo que Jasón había aceptado casarse con Glauca, hija de Creonte, rey de Corinto, donde Medea vivía con su esposo y sus hijos en el exilio. A tenor de las tragedias, Medea ganó una posteridad sombría y quedó fijada para siempre en la historia de la cultura como modelo de madre capaz de matar a sus hijos. El mito, sin embargo, le reserva un final bastante más feliz, con un nuevo exilio en Atenas, donde contrae matrimonio con el rey Egeo y vive en paz hasta su viaje último a los Campos Elíseos. En Medea, el nuevo libro de poemas de Chantal Maillard (Bruselas, 1951), el personaje vuelve a la travesía. En las primeras líneas comparece “Sentada en la barca. De espaldas al horizonte”. Es ya una anciana que percibe cómo las olas empiezan a rodear la embarcación. Su destino es impredecible: lo mismo encalla en Libia que en Córcega o termina en el Mar de Alborán. A partir de aquí, Maillard sube al lector a la misma barca y le invita a un viaje en el que tampoco el regreso está garantizado. Pero así son los libros fundamentales. La autora, poeta y filósofa residente desde 1963 en Málaga, en cuya Universidad fue profesora, presentó Medea, que acaba de publicar Tusquets, este miércoles 19 de febrero a las 19:30 en el Centro Andaluz de las Letras (C/ Álamos, 24, Málaga) de la mano de la también poeta y profesora Aurora Luque.

 

En gran medida, Medea constituye una ampliación o prolongación (la obra de Maillard crece así, a base de libros que proceden de otros libros y a su vez engendran otros, como un hilo sensible que corresponde al lector desenrollar) de su anterior libro, La compasión difícil (Galaxia Gutenberg, 2019), un ensayo que partía de un solo gesto: en Medea, la adaptación cinematográfica de la tragedia que dirigió Lars von Trier para la televisión danesa en 1988, a partir del guión de Carl Theodor Dreyer que se quedó sin rodar, Mérmero, el hijo de Medea, pone su mano sobre el hombro de su madre cuando ésta se presenta al amanecer dispuesta a matar tanto al propio Mérmero como a su hermano. Este gesto representa con fidelidad para Maillard la más perfecta expresión de la compasión: la silenciosa respuesta de Mérmero no tiene que ver con la piedad, ni con el amor, ni siquiera con el perdón, fórmula por la que el que perdona adquiere un rango de superioridad moral sobre el perdonado. Mérmero opta por la com-pasión, el acompañar y estar, el hacer acto de presencia, sin necesidad de mayores sacrificios. Y es una compasión difícil en la medida en que la reacción de Medea se sustenta en la violencia. Pero esta compasión hunde sus raíces en un saber anterior al del amor y la piedad, un abajo que devuelve al ser humano al animal que hay en él. Medea conoce bien esa dimensión. Y Chantal Maillard conduce al lector hasta ella a través de sus versos.

 

“ES NECESARIA UNA EDUCACIÓN DEL INDIVIDUO QUE INCLUYA LA ESCUCHA DEL ANIMAL QUE ES”, SOSTIENE LA AUTORA

 

La 'Medea' (1988) de Lars von Trier.

La ‘Medea’ (1988) de Lars von Trier. / M. H.

“Todo aquel que subvierte / la norma es peligroso. Pero qué sabréis de esto / vosotros los sumisos / los vencidos vosotros / que adoráis / al dios de los ejércitos / –el creador, decís– artífice y Señor / de los Espantos / huido y derrotado como todos / los que vinieron a habitar / entre los hombres”, escribe Maillard en Medea. La autora planta una crítica monumental a las construcciones humanas intelectuales, morales y religiosas (“Me aburren vuestros artificios (…) / Nunca necesitó de leyes / el corazón humano. / Nunca necesitó de dioses / para saber de heridas”), empezando por el lenguaje, primer motivo de desconfianza, para proponer un regreso a la naturaleza. Si el mundo sobrevive sometido al hambre, en cuanto aleja al hombre de su abajo animal ese hambre se convierte en ansia “por siempre insatisfecha”. Y es ahí, en el reencuentro con el abajo animal, donde la compasión deja de ser difícil. Donde es posible comprender sin pensar: “Penetra más abajo / desprovista de historia. / No esperes / ni el perdón ni la gracia / pues en esos lugares / no hay culpa ni culpable (…). De ahora en adelante / tu víctima / será tu guía”.

En este sentido, el viaje de Medea entronca con otro ensayo anterior de Maillard, ¿Es posible un mundo sin violencia? (Vaso Roto, 2018); en una entrevista concedida a este periódico con motivo de su publicación, la autora proponía, como posible solución a la violencia, “una educación integral de los individuos que incluya la escucha del animal que son, y con ello me refiero no a la parte más abyecta de nuestra naturaleza (que no pertenece a lo animal sino específicamente a lo humano), sino a ese saber anterior que todo animal posee y que les ha permitido convivir sin alterar el equilibro del entorno del que dependen”. Con estos mimbres, Chantal Maillard (Premio Nacional de Poesía en 2005 por Matar a Platón) ha escrito uno de sus libros más directos, libres y radicales: “No hay nada que esperar / nada que descubrir / ninguna fuente o manantial / ningún destino nada / que deba merecerse. / El mundo es la cloaca de los dioses / el albañar de las galaxias. / ¿Por qué perdéis el tiempo? / Desengáñate: / sólo existe el hambre”. Por su rabiosa superación del humanismo, Medea constituye una cima de la poesía contemporánea. Con un dictamen feroz: “Sois incapaces / de integrar los contrarios. / La lógica os confunde”.

https://www.malagahoy.es/ocio/Chantal-Maillard-travesia-saber-anterior_0_1438356734.html

 

Chantal Maillard: “El ansia es la gran perversión contemporánea”

Otra entrevista con Chantal Maillard en torno a Medea y La compasión difícil: “Dejemos a un lado tanta hipocresía; no somos los buenos de la película”

https://www.diariosur.es/culturas/libros/dejemos-lado-tanta-20200219114442-nt.html?fbclid=IwAR3gBQdm-MpdHtcKDYK6isvAuwrP0fNtAdbdICjLLP_A506dkdqu-VcsJcc

 

 

El sueño de una lengua común de Adrienne Rich

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La poesía ha sido en todo tiempo un gesto de rebeldía y de emancipación. Todos los poetas soñaron alguna vez que las palabras tenían un poder tan grande que con ellas serían capaces de acometer la transformación de los sistemas políticos, acabar con la sinrazón y crear una justicia verdadera. Adrienne Rich, una de las poetas estadounidenses más populares y celebradas del siglo xx, también soñó con el fin de la desgracia humana y con la instauración de una nueva armonía. Todo su combate contra la opresión de las mujeres lo concentró en las palabras: en redefinirlas, en darles un nuevo uso, un nuevo sentido, donde toda la historia de violencia contra ellas fuese juzgada y reescrita.

El sueño de una lengua común es uno de sus libros más emblemáticos, el poemario en el que su combate y sus ideas encontraron su punto más alto y más claro. En él habla del poder de las mujeres, de los amores entre ellas, hermosos y prohibidos, y retoma una de las metáforas más antiguas de la tradición literaria: la naturaleza y su semejanza con el cuerpo femenino. Pero sobre todo es un libro que cuestiona la opresión y el silencio de las mujeres, y que imagina lo que sólo los grandes poetas han soñado: la creación de una lengua común que permita comprendernos de forma verdadera, sin herirnos, sin violentarnos, donde la existencia no sea una batalla entre todos nosotros sino la afirmación de una nueva armonía, entre hombres y mujeres, entre el ser humano y la naturaleza, una lengua para soñar por fin juntos nuestra humanidad común.

http://sextopiso.es/esp/item/450/el-sueno-de-una-lengua-comun

https://elpais.com/cultura/2019/10/15/babelia/1571150116_098095.html

 

 

Llega Medea de la mano de Chantal Maillard

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Como fragmentos de un largo monólogo, los poemas nos indican, con la acotación justa, el devenir dramático de la protagonista, una Medea anciana que dialoga consigo misma sobre el dolor y la culpa de haber matado lo que más quiere.
La voz sostenida de Medea ahonda en los prejuicios heredados, los conceptos asimilados, como motivos de su desgarro.
Y dialogando con esos ecos, los versos llegan al fondo primigenio y ancestral de todas las acciones humanas.
Y con ello el libro se propone, no ya como una meditación sobre la culpabilidad femenina, sino como un doloroso proceso de curación.

Chantal MaillardMedea, Tusquets editores, 2020.

https://www.planetadelibros.com/libro-medea/310034

 

Un extracto para hacer boca:

fragmento 2

 

Huir.

 

Sin pertenencias salvo

el cuerpo que se hereda: la

indispensable prótesis.

 

Huir.

De otros.

O de la propia sombra cuando adopta

la forma de los otros.

 

De Corinto a Atenas de

Italia a Tesalia de Fenicia

a Persia y de vuelta a Cólquide

embarcar de nuevo

rumbo a quién sabe dónde

cruzando el Adriático encallar

en las costas de Libia

de Córcega de Ampurias

 

o del Mar de Alborán.

 

¡Qué intensa era la luz allí

qué profunda y clara el agua!

En otro tiempo. Otra historia.

¿O es la misma?

¿No son todas acaso la misma historia?

 

Del Bósforo al Mar de Alborán cuánto dista:

¿unos pocos centímetros en un mapa

unos siglos de errancia

una breve mención en un cuaderno de viaje?

 

Bien sé que todo lo vivido fue

una estrategia dilatada.

Fui en busca de otros horizontes.

Hice danzar el ego

como un oso drogado con opiáceos

 

consciente del zarpazo con que

                                             un día

 

al despertar de su letargo

me mostraría la nada y

                                          en ella

 

la pena-placenta que la nutre.

Todo círculo es vicioso:

en cualquier punto en el que inicies

el trayecto

te encuentras al final del mismo.

En cualquier punto estás en el inicio.

 

 

Jean Dubuffet. Un bárbaro en Europa

Jean Dubuffet / Henri Michaux acteur japonais, 1946. Óleo sobre masilla, guijarros y arena sobre lienzo. 130 x 97cm. Collection Financière Saint James, París / Cortesía Applicat-Prazan © Jean Dubuffet, VEGAP, Valencia, 2019

 

Dubuffet pintó este retrato de su amigo, el poeta y pintor belga (nacionalizado francés) Henri Michaux, en 1946, lo recoge la muestra del IVAM de Valencia que ofrece una  retrospectiva de la obra del pintor y escultor Jean Dubuffet (Le Havre, 1901-París, 1985) quien acuñó el término “Art Brut”. El mismo título de la muestra Jean Dubuffet, Un bárbaro en Europa es un guiño al poeta y pintor belga: Michaux escribió Un bárbaro en Asia, donde recoge su periplo asiático realizado a principios de los años 30 (del siglo XX) durante más de un año, recorriendo India, China, Japón, Malasia y unas cuantas islas de Indonesia.

Quizá hay aquí, por lo pronto, un viaje en ciernes a Valencia que podría ser una magnífica manera de dar inicio, en enero 2020, al nuevo taller La Ascesis creadora II. Henri Michaux-Chantal Maillard. Del despojamiento de los signos al desprendimiento de sí.

¿Qué decís?

 

La muestra está comisariada por Baptiste Brun, y consta de una cuidada selección de alrededor de doscientas obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, grabados, así como numerosa documentación y objetos que nos permitirán ofrecer al público una aproximación a la obra de Jean Dubuffet a partir de una nueva perspectiva basada en la historia, la cultura y la antropología. El proyecto se desarrolla en diez secciones distintas que giran alrededor de tres ejes fundamentales: Célébration de l’homme du commun, Une ethnographie en acte y Critique de la Culture. La exposición está concebida y realizada por el MUCEM en coproducción con el IVAM y el MEG. Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fondation Dubuffet en París y la Collection de l’Art Brut en Lausana, así como de numerosas instituciones y colecciones particulares europeas.

Fecha de clausura de la exposición: 16 Febrero 2020

 

JEAN DUBUFFET. UN BÁRBARO EN EUROPA

https://www.ivam.es/wp-content/uploads/noticias/dossier-de-prensa-jean-dubuffet-un-barbaro-en-europa/IVAM_dossier_DUBUFFET-CAST-2.pdf

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20191022/471107141296/ivam-dubuffet-art-brut.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Dubuffet

 

Conversaciones con Medea. Chantal Maillard en Sevilla

 

La poetisa y pensadora Chantal Maillard, Premio Nacional de Poesía 2004, por su libro “Matar a Platón”, y Premio de la Crítica 2007 por “Hilos”, inauguró el Curso 2019/20 del Aula de Poesía Ateneo/Universidad de Sevilla en nuestro Aula Magna. Chantal Maillard ofreció, como primicia, “Conversaciones con Medea” (tercera parte de La compasión difícil), y recibió una réplica de la Fama de la Universidad de Sevilla en reconocimiento a su ejemplar trayectoria poética. Presentan el acto Francisco González Ponce (Decano de la Facultad de Filología) y Manuel Ángel Vázquez Medel.

Grabación y edición: Marta Prieto

Octubre 2019

(La intervención de Chantal se inicia en el minuto 12 del vídeo).

 

Chantal Maillard: “La ira no cambia nada”, conferencia al CCCB

20191127_185516Chantal Maillard durante su conferencia, el 27 de noviembre 2019 / Foto: Muriel Chazalon


“¿Son el exceso de violencia, la codicia y el ansia algo congénito de la especie humana o más bien algo que heredamos de las sociedades guerreras que dominaron nuestros territorios hace pocos milenios?

¿Qué representan las figuras iracundas y terribles como Equidna, las Gorgonas, Medea, Durga o Kali en en las culturas indoeuropeas de Europa y de India? ¿Tuvieron las criaturas híbridas una función política? ¿Es la ira un factor de cambio o un elemento del universo patriarcal? 

Reconvertir los mitos, remplazar la moral del semejante por una ética que trascienda las diferencias, hallar un nuevo paradigma para una edad postantropocéntrica, ¿es esto posible?” Ch. M.


La Vanguardia | Magí Camps | 28 Nov 2019

El Festival Clàssics cerró ayer su primera edición al mismo tiempo que inauguraba la segunda. Así como en noviembre del 2019 fue el escritor Alessandro Baricco, con su conferencia sobre la belleza, quien plantó la simiente de las propuestas culturales que se han mostrado este último mes, ayer fue la escritora y filósofa belgaespañola Chantal Maillard quien disertó sobre la ira, el tema sobre el que pivotará la segunda edición del festival, en otoño del 2020.

En un hall del CCCB lleno de público, Maillard se preguntó si la ira servía para cambiar el sistema en el que vivimos y, después de recorrer la mitología griega y la india, contraponiendo dos modos de pensar distintos, concluyó: “La ira no produce cambios, es mercenaria y sólo sirve a los que más la excitan”. Maillard consideró necesario un cambio de paradigma para avanzar y calificó de insuficiente cambiar el patriarcado por un matriarcado: “Es necesario un trabajo de la conciencia para superar los cercos de raza, género o especie”.

Para Maillard, solo viendo la diferencia del otro como una dualidad y no como el enemigo –como hicieron los griegos con las criaturas híbridas de sus mitos, que consideraron monstruos, a diferencia de la tradición india– “no conseguiremos ampliar los cercos en que nos sentimos seguros y cómodos” y no mejoraremos nuestra sociedad.

https://www.pressreader.com/spain/la-vanguardia/20191128/282522955322140

Vídeo de la conferencia de Chantal Maillard, “La ira. Híbridos y figuras terribles en la cultura patriarcal indoeuropea”, al CCCB, el 27 de noviembre de 2019.

 

Anne Carson busca el esplendor de Safo

AV-ppal-AnneCarson-SafoDetalle de la portada del libro ‘Si no, el invierno. Fragmentos de Safo’, de Anne Carson (Vaso Roto)

Anne Carson busca el esplendor de Safo en una gran traducción

WMagazín avanza, en primicia, la introducción que hace la poeta, ensayista e intelectual canadiense de su traducción de la poetisa de lesbos en ‘Si no, el invierno’. Su único poema completo y 192 fragmentos sobre el amor, el deseo, el matrimonio, el exilio y otros aspectos de la condición humana

Una doble noticia bella para la poesía: se publica en español la traducción que ha hecho Anne Carson de Safo en Si no, el invierno. Fragmentos de Safo bajo el sello Vaso Roto. Se trata de una edición trilingüe, griego, inglés y en español con traducción de la poeta Aurora Luque, que llegará a las librerías el 2 de diciembre de 2019. En este volumen la gran poeta, ensayista, intelectual y traductora canadiense presenta el poema Oda a Afrodita, el único completo, y 192 fragmentos de la poeta de Lesbos. La traducción de Carson ilumina las reflexiones de Safo (630 a.C.) sobre el amor, el deseo, el matrimonio, el exilio y otros aspectos de la condición humana. La versión que hace Aurora Luque, traducida del inglés de Carson, es formidable con el espíritu y la hondura y belleza de las palabras de Safo que cobran una gran actualidad y recuerdan su inmortalidad.

El libro es el mejor testimonio de la altura de Safo, de lo poco y fragmentado que ha llegado hasta nuestros días y al que Carson busca devolverle su esplendor. Como escribiera la narradora Betina González esta obra «es a la vez el palacio y la ruina, la presencia y la ausencia, la expresión y el concepto, la maravilla del ritmo roto y a la vez vivo de la poesía de Safo». Una pena que el Tiempo nos haya legado solo fragmentos, pero en este libro esos retazos de lírica cobran una fuerza y belleza inusitadas, destellos cuya presentación crean un juego muy literario e intemporal.

Ante esta gran noticia para la poesía, WMagazín avanza en primicia pasajes del prólogo que ha escrito Anne Carson sobre su traducción. Más de mil palabras que hablan de Safo, contextualizan su figura, lo que algunos grandes han dicho de la poetisa griega y la manera como ella se aproximó a su obra. Además, pasajes de los escritos de Safo.

La poeta canadiense Anne Carson (Toronto, 1950) es una de las escritoras más exquisitas y eruditas de la literatura contemporánea. Su obra es una creación nacida de Safo, del mundo clásico griego. Empezó con versos sobre la pasión, el amor romántico y el deseo erótico. Una escritora que rompe las etiquetas del género poesía porque sus textos son la conjunción de palabras y sensaciones y de imágenes y pensamientos que buscan la mejor forma de representarse ante los demás.

Anne Carson es ensayista, traductora y poeta. Se formó en Lenguas Clásicas en Canadá y Escocia y se ha desempeñado como profesora en la Universidad de Michigan, NYU, Princeton y McGill. El legado clásico atraviesa toda la obra de Carson, desde Eros el dulce-amargo hasta su más reciente reescritura de la Antígona de Sófocles, pasando por su novela en verso Autobiography of Red, un best-seller que ha sido definido como “poesía que seduce incluso a quienes no leen poesía”, y que fue aplaudido, entre otros, por Alice Munro y Michael Ondaatje. En 2010, Carson publicó Nox, uno de los libros más bellos y profundos surgido tras conocer la noticia de la muerte de su hermano a quien no había visto desde hacía 25 años y con quien apenas había hablado en ese lapso. Su anterior título es Float (2016).

El siguiente es un pasaje de la introducción de Si no, el invierno. Fragmentos de Safo:

carson_safo

 

Por Anne Carson

Safo fue una música. Su poesía es lírica, es decir, compuesta para ser cantada con el acompañamiento de la lira. Interpela a su lira en uno de sus poemas (fr. 118) y menciona a menudo la música, las canciones y el canto. Los pintores de los antiguos vasos cerámicos la retratan con su instrumento. Los escritores tardíos le atribuyen tres inventos musicales: el del plectro, un instrumento para pulsar la lira (Suda); el de la péctide, un tipo particular de lira (Ateneo, El banquete de los sabios 14.635b); y el del modo mixolidio, un estilo exaltado también presente en los poetas trágicos, que lo aprendieron de Safo (Aristóxeno citado por Plutarco, Sobre la música 16.113c). Toda la música de Safo se ha perdido.

Safo fue también una poeta. Existe una hydria del siglo V a.C. en el Museo Nacional de Atenas que representa a Safo, identificada por su nombre, leyendo un papiro. Se trata de una imagen idealizada: se desconoce si ella en persona fue iletrada o no. Pero parece verosímil que las letras de sus canciones fueran puestas por escrito durante su vida o muy poco después de su muerte y que ya se encontraran sobre rollos de papiro hacia finales del siglo V a.C. En un rollo de papiro el texto está escrito en columnas, sin división de palabras ni puntuación ni alineación. Leer un texto así es dificultoso incluso cuando llega hasta nosotros en su integridad, cosa que no sucede con la mayoría de los papiros. De los nueve libros de poesía lírica que se dice que Safo compuso, ha sobrevivido completo un único poema. Todo lo demás son fragmentos.

Safo vivió en la ciudad de Mitilene en la isla de Lesbos, a partir del 630 a.C. aproximadamente. No se sabe cuándo murió. Su exilio en Sicilia en algún momento entre el 604 y el 595 a.C. se menciona en una inscripción antigua (el Mármol de Paros), pero nada se dice del motivo de ese exilio. Las fuentes biográficas mencionan a una madre, un padre, una hija, un marido y tres hermanos de Safo. Parece haber dedicado su vida a la composición de canciones; los eruditos de Alejandría las compilaron en nueve libros, de los que solamente el primero constaba de 1320 versos. La mayor parte de ello se ha perdido. El rostro de Safo se grabó en monedas acuñadas en Mitilene (véase G.M.A. Richter, Portraits of the Greeks, 1.70-72) y los poetas helenísticos la llamaron «la décima Musa» o «la Musa mortal» (véase Antología Palatina 9.506 y 7.14). El talante general de la opinión del mundo antiguo sobre su obra se resume en un comentario de Estrabón:

Safo [es] una cosa fascinante. Hasta donde sabemos, en toda la historia de la que hay memoria ninguna otra mujer puede apenas acercarse a rivalizar con ella en la gracia de su poesía. (13.2.3)

Las controversias sobre su ética personal y su modo de vida han ocupado el tiempo de muchísimas personas a lo largo de la historia de la erudición sáfica. Safo, al parecer, conoció y amó a mujeres con la misma hondura con la que compuso música. ¿Podemos dejar aquí el asunto? Como dijo Gertrude Stein:

Ella debió ser una mujer muy feliz. Ahora somos capaces de reconocer una fotografía. Somos capaces de conseguir lo que queremos. [Marry Nettie, Gertrude Stein Writings 1903‐1932 (Nueva York, 1999), 461]

 

Sobre el texto

Las rupturas son siempre, y fatalmente, reinscritas en
un viejo tejido que debe ser deshecho continuamente,
interminablemente.
J. Derrida, Positions (Chicago, 1981), 24

En general, el texto de esta traducción se basa en Sappho et Alcaeus. Fragmenta, editado por Eva-Maria Voigt (Ámsterdam, 1971). Incluyo todos los fragmentos publicados por Voigt de los que al menos una palabra resulta legible; en ocasiones he asumido variantes o conjeturas de su aparato crítico en mi traducción y éstas se discuten más adelante. Al traducir he intentado dejar todo lo que de cada poema pudiera leerse en el lenguaje más llano que he podido encontrar, empleando mientras fuera posible el mismo orden de palabras y de pensamientos que Safo usó. Me gusta pensar que cuanto más apartada me mantengo del camino, mejor se muestra Safo a través de él. Esto es una amable fantasía (la transparencia de sí) dentro de la que trabaja la mayoría de los traductores. Si aparece la luz

no arruinando la visión (como dice Safo) sino fortaleciendo, nutriendo y regando
[Elio Arístides, Discursos 18.4]

nosotros deshacemos una pequeña parte del tejido.

De marcas y lagunas

Los fragmentos de Safo son de dos clases: los preservados en papiro y los derivados de citas en autores antiguos. Cuando traduzco textos leídos sobre un soporte de papiros, he usado un único corchete cuadrado para dar una impresión de materia perdida, de manera que ] o [ indican o bien papiro destruido o bien presencia de letras no lo bastante legibles en algún lugar de ese renglón. No se trata de que cada hueco o resto ilegible esté señalado específicamente: ello convertiría la página en un torbellino de marcas e impediría la lectura. Los corchetes son más un gesto estético hacia la circunstancia papirológica que un registro exacto de ésta. No he usado corchetes al traducir pasajes, frases o palabras cuya existencia depende de las citas transmitidas por autores antiguos, ya que tales citas son incompletas con toda intención. Enfatizo la diferencia entre corchetes y no-corchetes
porque eso va a afectar a tu experiencia de lectura, si lo permites. Los corchetes son apasionantes. Incluso si te estás acercando a Safo en una traducción, no hay razón para que te pierdas el drama de intentar leer un papiro rasgado por la mitad o acribillado de agujeros o más pequeño que un sello de correos: los corchetes implican un espacio libre para la aventura de la imaginación.

Una carga más tediosa de silencio rodea las partículas de Safo citadas por escoliastas antiguos, gramáticos, metricólogos, etc., que desearon un toque de poesía para decorar alguna teoría propia y así aducir exempla fuera de su contexto. Por ejemplo, el gramático del siglo II d. C., Apolonio Díscolo, que compuso un tratado Sobre las conjunciones en el que quiso llamar la atención sobre la ortografía de la partícula interrogativa en distintos dialectos del griego antiguo, cita este verso de Safo:

¿Acaso anhelo todavía mi virginidad?

Apolonio Díscolo, Sobre las conjunciones
490 = Safo fr. 107 Voigt

¿La virginidad de quién? Habría sido estupendo saber si esta pregunta procede de una canción de boda (y así sería probablemente una imitación de la voz de la novia) o no (y en ese caso sería una posible observación personal de Safo). A Apolonio Díscolo no le interesan tales asuntos. O consideremos a Crisipo, filósofo del siglo III a.C., cuyo tratado Sobre las partículas negativas incluye esta negación de Safo:

Ninguna niña, pienso, que mire la luz del sol alcanzará
nunca una sabiduría como ésta.

Crisipo, Sobre las partículas negativas
13 = Safo fr. 56 Voigt

 

Poemas y fragmentos de Safo

1

Inmortal Afrodita de mente centelleante,
hija de Zeus, que tramas enredos seductores, te suplico
no me rompas con duros sufrimientos
señora, el corazón
pero ven hasta aquí si alguna vez antaño
atrapaste mi voz desde muy lejos
y al oírme dejaste de tu padre la casa
de oro, por venir,
unciendo tu carruaje. Y pájaros hermosos te trajeron,
rápidos gorriones sobre la negra tierra
agitando sus alas bajo el cielo a través
del espacio del aire.
Y llegaron. Mas tú, oh bienaventurada,
sonreías con tu rostro inmortal y preguntaste qué
(de nuevo ahora) había padecido y por qué
(de nuevo ahora) te llamaba
y qué quería yo tanto que ocurriera
en mi corazón loco. ¿A quién seduciré (de nuevo ahora)
para que a tu amor vuelva? ¿Quién, oh Safo,
comete una injusticia contra ti?
Porque si ella está huyendo, pronto perseguirá.
Si rechaza regalos, pronto los hará ella.
Y si es que no ama, pronto tendrá que amar
incluso no queriendo.
Ven ahora a mi lado. Líbrame de la dura
preocupación. Y todo lo que quiere
mi corazón lograr, lógralo. Y que tú
mi aliada seas.

***

Preferiría ver su deseable andar
y el juego de la luz sobre su rostro
antes que carros lidios o filas de soldados
con ganas de guerrear
] no es posible que ocurra
] rogar por compartir
]
]
]
]
]
hacia[
]
]
]
inesperadamente.

***

mensajero de primavera
ruiseñor con una voz de nostalgia

***

quiero decir algo pero el pudor
me retiene
si tuvieras un deseo de cosas buenas o bellas
y tu lengua no estuviera tramando decir una maldad,
el pudor no te haría bajar los ojos
sino que hablarías de lo que justo es

***

ni para mí la miel ni la abeja de la miel

 

Anne Carson, Si no, el invierno. Fragmentos de Safo. Edición trilingüe, traducción del inglés al español a cargo de Aurora Luque, Vaso Roto, 2019.

 

Anne Carson busca el esplendor de Safo en una gran traducción