La arena entre los dedos. Chantal Maillard

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Reunir estos cuatro Diarios: Filosofía en los días críticosHusos, notas al margenDiarios indios y Bélgica, bajo el prisma del «método», responde a la voluntad de hacer explícito el camino de observación que ha guiado esta escritura desde sus inicios. Los libros van acompañados ahora de un capítulo introductorio: «La escritura como método», en el que la autora desvela los entresijos del mismo, sus etapas, el significado de los «hilos» y los «husos», y ofrece una guía para introducirse con ella en esta especial topografía de la mente. [de la web de Ch. M.]

Os transcribo la contraportada con extractos de su magnífico prólogo La escritura como método. Como dice Chantal, “escribo, ya sabéis, para que el agua… entre todos”.

<< Tenía nueve años recién cumplidos cuando confeccioné mi primer cuaderno. Para una cirugía de poca importancia, habían decidido someterme a una anestesia general. En realidad, perder la conciencia me daba pavor. La cuestión no era morirme, sino dejar de ver. Debía, pues, por todos los medios, mantenerme despierta. Así que decidí concentrarme y observar. A partir de entonces, la voluntad de observación nunca me abandonaría. Tampoco los cuadernos, que vinieron a ser no sólo una herramienta eficaz sino una forma de saberme. La escritura vino a ser mi manera de reconocerme, pero también –de esto me daría cuenta más tarde– mi manera de oír lo que me precede.

No sería, no obstante, hasta mucho más tarde, al entrar en contacto con ciertas técnicas de Oriente y comprender, en sus textos, su significación y su propósito, cuando entendí que esta escritura mía y la observación que comporta podían convertirse en método para la cuestión que desde siempre me había inquietado. Algo concreto podía –debía– en efecto observarse, algo que, detrás de los párpados, seguía en todo momento su proceso.

En las páginas que siguen trataré de mostrar que la escritura de estos diarios responde a la práctica de una observación que terminó siendo método. No tengo dudas de que, en épocas oscuras, la educación que se precisa es esa observación. Ver sucederse los actos mentales, saber distanciarse de ellos, disminuir el ansia que producen, podría dar lugar a una ética que reemplazase la moral defensiva, hiciera del respeto la norma de convivencia y de la humildad la regla del entendimiento.

Al final, una vida es bien poca cosa. Como refiere el haiku que Kobayasi Nobuyuki (conocido por el nombre de Issa), escribiera antes de morir, en el invierno de 1827, entre una tina y otra tina ¿quién ha entendido nada? Entre la cuna y el ataúd, tan sólo palabras vanas. Si alguna rara vez aún así sigo pensando que el camino recorrido entre una y otra tina ha valido la pena es por haber aprendido a situarme en los límites en los que el discurso pierde pie. Aunque, bien pensado, lo más probable es que tampoco eso importe. >>

Chantal Maillard, La arena entre los dedos. Diarios reunidos. Pre-Textos, 2020.

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¡EL DÍA 2 DE DICIEMBRE ESTARÁ EN LIBRERÍAS!

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Dos exilios: Bélgica y Medea. Entrevista y lectura de Chantal Maillard.

Dos exilios: Bélgica y Medea. Entrevista y lectura de Chantal Maillard.

Encuentro Internacional on-line Las líneas de su mano, organizado por el Gimnasio Moderno de Bogotá, Colombia.

Chantal Maillard conversa con Stéphane Chaumet, traductor al francés de Escribir.

Emitido en directo el 9 de septiembre 2020.

Chantal Maillard en el Festival internacional de Poesía de Medellín

 

 

Para las.os que no habéis podido ver y escuchar la lectura que ofreció Chantal en el Festival de Medellín (minuto 17), así como una pequeña presentación y entrevista que le hace al inicio uno de los organizadores del Festival.

 

 

¿Todo lo que vibra es música? se pregunta Chantal Maillard

 

“¡Música, ya no!” así inició su excelente conferencia –¿o era un canto de mirlo?– Chantal Maillard en el Palau de la Música este pasado (ante-pandémico) 2 de marzo 2020. La música melódica, atonal, no, porque crea narración senti-mental y refuerza el yo. Mejor tal vez los ruidos no musicales, como la oruga bajo la hojarasca, los pasos de los caminantes, el viento entre las hojas, una gota de lluvia sobre un tejado de zinc… esa atención.  Mejor el canto del mirlo, su vibración, su modulación, su quiebro en la voz de Chantal, voz licuada que hace el hueco donde el sonido adviene…

Esa tarde, inclinamos el oído, la escucha oblicua se abrió paso. Resonancia.

Que disfrutéis, en el ahora, sus palabras, sus silencios, su respirar.

 

Chantal Maillard: “El olvido es mucho más poderoso que el daño padecido”

LA VANGUARDIA

Carmen Sigüenza |

La filosofa y poeta Chantal Maillard, que acaba de publicar su nuevo poemario, “Medea”, habla con Efe de la situación actual, la pandemia del coronavirus, la naturaleza, la muerte, la violencia, la compasión o el miedo. “El olvido es mucho más poderoso que el daño padecido”, dice.

Chantal Maillard©Fotografía de Bernabé Fernández

 

Nacida en Bruselas en 1951, Maillard renunció a la nacionalidad belga para adoptar la española. Reside en Málaga desde 1963. Es especialista en filosofía y religiones de la India, y autora de numerosos libros de poesía como “Matar a Platón” y de ensayos. También es especialista en María Zambrano, y Premio Nacional de Poesía y de la Crítica, entre otros muchos galardones.

P.-¿Cómo valora lo que está pasando en esta crisis debido a la pandemia del coronavirus?

R.- De vez en cuando algo nos recuerda que nada es permanente. Una pandemia no es ninguna cosa “de otro mundo”. La humanidad nunca estuvo libre de desastres, y es bueno que de vez en cuando algo nos recuerde que este es un mundo incierto.

P.- Lo único claro en esto es la muestra de vulnerabilidad del ser humano y que en algún momento todos vamos a morir. ¿Cree que el ser humano aprenderá algo, será más humilde, o seguiremos siendo iguales? ¿Nos resistiremos a evolucionar y crear una nueva forma de vida?

R.-Sería deseable que muchas de las reflexiones que han generado esta pandemia nos condujesen a un cambio radical, que esta sacudida fuese suficiente como para llevarlo a cabo. Pero es más que dudoso que así ocurra. Esto que nos parece tan importante ahora, mañana se habrá olvidado y cada uno recuperará su extraña “normalidad”. Los niños volverán a confinarse en las guarderías, los ancianos en los geriátricos, y los demás, cada cual a su galera. La regeneración de las relaciones empáticas retornarán a su estado larvario. El olvido es mucho más poderoso que el daño padecido, y así parece que ha de ser. Si el animal –que también somos– no fuese capaz de olvidar se suicidaría en masa.

P.- Ahora parece que la naturaleza y el silencio vuelven, mientras el ser humano se queda en casa. En estas semanas se escucha a los pájaros, los animales pasean por la ciudad, las aguas están más limpias, los cielos están más claros…¿Qué ignora el ser humano de la naturaleza, de los animales, qué no comprende, o, mejor, qué no sabe sentir el ser humano de la vida?

R.- Nos resistimos a pensar que somos parte integrante de un sistema natural en el que nada es independiente. Aún funcionamos de acuerdo con el viejo antropocentrismo bíblico y el precepto de una antigua población en riesgo: crecer y multiplicarse. Cuando en tiempos de bonanza una especie sigue multiplicándose se convierte en plaga. Lo que nos distingue de otros animales no es lo que hemos ganado, sino lo que hemos perdido: pasar sin perturbar el orden que mantiene en equilibro el planeta.

P.- Se ha demostrado que necesitamos una sociedad con un buen sistema sanitario y con profesionales dedicados a los cuidados, con un trato y un pago digno. ¿Cree qué eso cambiará?

R.- Lo que necesitamos, ante todo, es eliminar los factores que hacen de la nuestra un sociedad enferma (alimentos desvitalizados, medio ambiente corrupto, aturdimiento acústico, estimulación compulsiva, enajenación laboral, estrés escolar, aislamiento geriátrico, aturdimiento sonoro, hipermedicalización, etc.) y, luego, algo que hemos olvidado: saber morir. La muerte no es el envés de la vida, sino su posibilidad. La dignidad consiste en aceptar el fin –el propio y el ajeno– cuando este llega, y en querer que así sea. Si no comprendemos que la desaparición forma parte de la vida es que hemos desaprendido lo fundamental.

librito violencia

P.- ¿El capitalismo y la globalización están heridos de muerte?

R.- En absoluto. De los desastres generados por catástrofes naturales el capitalismo siempre sale fortalecido. Un ejemplo reciente es cómo, apenas iniciado el estado de alarma, la Junta de Andalucía se apresuró a modificar seis leyes y veintiún decretos que eliminan los trámites para la construcción en áreas protegidas. En cuanto a la globalización, ésta es la lógica consecuencia de un sistema que, al tener como fin su propio crecimiento, necesita extenderse y colonizar indefinidamente.

P.- En su ensayo “¿Es posible un mundo sin violencia?” (Vaso Roto), dice que “tanto el ansia como la insatisfacción descansan sobre el miedo” ¿En qué se traducirá el miedo que siente ahora toda la población? ¿Y la distancia con el otro?

R.-La muerte tiene muchos disfraces. Cuando aparece con uno de ellos confundimos el vacío de su ser con su apariencia, y el miedo –al dolor, a la pérdida, a la desaparición– adopta los colores de su vestimenta. Si toma forma de virus, tememos al virus. En cuanto el virus desaparezca dejaremos de temerlo. Pero el miedo seguirá allí, latiendo, aunque dejemos de tenerlo presente. Nuestra ansias, nuestras compras compulsivas, nuestra constante insatisfacción, nuestro descontento, nuestras fobias, nuestra incapacidad para el sosiego y el silencio serán los síntomas que nos permitan detectarlo.

P.- En su último poemario, “Medea” (Tusquets), donde hace un estudio de la culpa y la compasión, dice: “Todo aquello que vive se sostiene sobre el hambre. Y el hambre es el otro…” ¿Podría profundizar en ello?

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R.- Este es un mundo en el que la violencia es ley. El hambre es violencia. No obstante, todo animal es inocente. No mata por codicia ni por placer, sino para alimentarse. De ahí que compadecerle sea fácil. La compasión es todo lo contrario del sentimentalismo. La compasión es padecer con otro la violencia que sobre él se ejerce y también la que él está obligado a ejercer. Pero a la natural, el ser humano añade otra violencia, ejercida por crueldad, por ambición o por placer. De ahí que compadecerle resulte más difícil. De la inocencia participamos en la medida y tan sólo en la medida en que aún habite en nosotros el animal que fuimos.

P.- “Todo aquel que subvierte la norma es peligroso”, dice en el poemario. ¿Tras esta crisis usted cree que habrá un mayor sometimiento y un recorte de libertades por parte de los líderes totalitarios o populistas?

R.- El problema no son tanto los líderes, como la fuerza del capital al que sirven, su cadena de corrupción. La monitorización de los individuos está prevista desde hace tiempo, a la espera tan sólo de la ocasión para ponerla en marcha. Es la cara oculta de la globalización informática y el precio que pagaremos por los beneficios de los que no queremos prescindir. Es evidente que, debilitada por el miedo, la población acepta de buena gana lo que en otros momentos no aceptaría. Y, lamentablemente, la rebeldía es un bien escaso.

https://www.lavanguardia.com/cultura/20200511/481089172422/chantal-maillard-el-olvido-es-mucho-mas-poderoso-que-el-dano-padecido.html

 

El abrazo amoroso del universo vs Medea

© Pintura de Frida Kahlo_‘El abrazo amoroso del Universo’

 

fragmento 38

 

EL animal acude.
Presta atención y escucha.

 

Todas somos la fuente
a la que otras acuden
a abrevarse.

 

Atiende.

 

No intentes descifrar con el entendimiento
aquello que percibas.

 

Sus voces son de otra

naturaleza.

 

Atiende
como atiende la sierpe
al corazón vibrante de la piedra.

 

 

Entrar donde se está ha de hacerse
al oído.

 

*

 

fragmento 39

 

HAY una puerta estrecha
o no es una puerta sino
una abertura
por la que introducirse
con el cuerpo encogido
que luego se despliega si con suerte.

Una abertura o tal vez una llama
siempre encendida
aunque a menudo oculta
pues la mente se ocupa en mil delirios
y con la mente todo acaba confundido.

Hay una puerta estrecha
que no es una puerta
sino una abertura que conduce
más abajo del mí
y también más abajo
del abajo
donde el lenguaje no procede.

 

Más
abajo del abajo
todo

 

resulta inexplicable.

 

*

 

fragmento 40

 

HAY una abertura
que no es una puerta sino un
desgarro en la membrana
por el que introducirse y descender
más abajo del mí

 

y también más abajo
del abajo.

 

Aquel que allí penetra con el ánimo
en calma
y la conciencia alerta advierte
que todos nuestros actos tienen
el mismo origen.

 

Del mismo ovillo se devanan
en su raíz común las emociones.
El odio la ternura
la ira el rencor el miedo
son colores que tiñen
el hilo que aferramos
al nacer.

 

Pero nadie penetra en el abajo
del abajo
sin haberse
desprendido de sí.
El hilo ha de perderse en el descenso.

 

El hilo y
la personal historia que nos lastra
y oculta a nuestros ojos
la abertura.

 

*

 

fragmento 48

 

CONFÍA. El animal conoce
las sendas.

 

Sabe
que los hilos son fuertes
que el tejido resiste
la intemperie

 

pero sabe también
que existen agujeros. Unos dan al abajo
y otros lo atraviesan.

 

Confía. El animal
vigila.

 

Mantén
erguida la cabeza
oteando —aprendiz de viento— la traza
o germen
de las deformaciones.

 

 

Chantal Maillard, Medea, Tusquets, 2020.

© Pintura de Frida Kahlo, El abrazo amoroso del Universo.

 

Pido disculpa, una vez más (ya me pasó algo similar, ¡por culpa de la configuración misma del blog que no acepta variaciones!, con la edición de un poema de Jorie Graham), pues me ha sido imposible respetar la sugerente disposición de los poemas tal y como los compuso la autora sobre la página. No puedo sino remitiros encarecidamente al poemario. ¡¡¡GRRRRRRRRR!!!

 

 

Chantal Maillard, nueva web

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En estos días de confinamiento, una opción puede ser visitar la nueva página web de Chantal Maillard con toda la información actualizada. Aquí os dejo el enlace: chantalmaillard.com

También encontraréis el enlace anclado en la columna fija de la derecha, en “Enllaços sobre dones” / Chantal Maillard_web”

¡Buena exploración maillardiana!

 

… érase una vez las mujeres del mundo…

Para todas las mujeres del mundo, para todas las lobas del mundo, de aquí a todas partes!

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«Lo que nos distingue de otros animales no es la inteligencia, sino la capacidad de tomar decisiones que contravengan el orden del sistema. Así lo entendieron los dioses, y temblaron».

Chantal MaillardLa compasión difícil

 

La Mujer Salvaje es la salud de todas las mujeres. Sin ella, la psicología femenina carece de sentido. La mujer salvaje es la mujer prototípica; cualquiera que sea la cultura, cualquiera que sea la época, cualquiera que sea la política, ella no cambia. Cambian sus ciclos, cambian sus representaciones simbólicas, pero en esencia ella no cambia. Es lo que es y ella es un todo.

Se canaliza a través de las mujeres. Si éstas están aplastadas, ella las empuja hacia arriba. Si las mujeres son libres, ella también lo es. Afortunadamente, cuantas veces la hacen retroceder, ella vuelve a saltar hacia delante. Por mucho que se la prohíba, reprima, constriña, diluya, torture, hostigue y se la tache de insegura, peligrosa, loca y otros epítetos, ella vuelve a aflorar en las mujeres, de tal manera que hasta la mujer más reposada y la más comedida guarda un lugar secreto para ella. Hasta la mujer más reprimida tiene una vida secreta con pensamientos y sentimientos secretos lujuriosos y salvajes, es decir, naturales. Hasta la mujer más cautiva conserva el lugar de su yo salvaje, pues sabe instintivamente que algún día habrá un resquicio, una abertura, una ocasión y ella la aprovechará para huir.

Clarissa Pinkola EstésMujeres que corren con los lobos, Ed. B

 

https://www.unwomen.org/es/news/in-focus/international-womens-day

Imagen de Matt Clysdale

 

Travesía al saber anterior con Chantal Maillard

Chantal Maillard acaba de publicar su nuevo libro de poemas, ‘Medea’, que presentó este miércoles 19 de febrero en el Centro Andaluz de las Letras junto a Aurora Luque

La poeta y filósofa Chantal Maillard (Bruselas, 1951).

La poeta y filósofa Chantal Maillard (Bruselas, 1951). / BERNABÉ FERNÁNDEZ

PABLO BUJALANCE |

Hija de Eetes, rey de la Cólquide, y sobrina de la maga Circe, Medea es en la mitología clásica el arquetipo perfecto de la bruja y hechicera, conocedora de sabidurías antiguas y herméticas y por ello objeto de recelo y sospecha por parte de los hombres. Eurípides y Séneca la convirtieron en protagonista de sus tragedias dada también su voluntad criminal: unida a Jasón desde que éste acudió a la Cólquide para hacerse con el vellocino de oro, y convertida en extranjera con tal de acompañar a su amado, decidió matar a los dos hijos que había tenido con él a modo de venganza cuando supo que Jasón había aceptado casarse con Glauca, hija de Creonte, rey de Corinto, donde Medea vivía con su esposo y sus hijos en el exilio. A tenor de las tragedias, Medea ganó una posteridad sombría y quedó fijada para siempre en la historia de la cultura como modelo de madre capaz de matar a sus hijos. El mito, sin embargo, le reserva un final bastante más feliz, con un nuevo exilio en Atenas, donde contrae matrimonio con el rey Egeo y vive en paz hasta su viaje último a los Campos Elíseos. En Medea, el nuevo libro de poemas de Chantal Maillard (Bruselas, 1951), el personaje vuelve a la travesía. En las primeras líneas comparece “Sentada en la barca. De espaldas al horizonte”. Es ya una anciana que percibe cómo las olas empiezan a rodear la embarcación. Su destino es impredecible: lo mismo encalla en Libia que en Córcega o termina en el Mar de Alborán. A partir de aquí, Maillard sube al lector a la misma barca y le invita a un viaje en el que tampoco el regreso está garantizado. Pero así son los libros fundamentales. La autora, poeta y filósofa residente desde 1963 en Málaga, en cuya Universidad fue profesora, presentó Medea, que acaba de publicar Tusquets, este miércoles 19 de febrero a las 19:30 en el Centro Andaluz de las Letras (C/ Álamos, 24, Málaga) de la mano de la también poeta y profesora Aurora Luque.

 

En gran medida, Medea constituye una ampliación o prolongación (la obra de Maillard crece así, a base de libros que proceden de otros libros y a su vez engendran otros, como un hilo sensible que corresponde al lector desenrollar) de su anterior libro, La compasión difícil (Galaxia Gutenberg, 2019), un ensayo que partía de un solo gesto: en Medea, la adaptación cinematográfica de la tragedia que dirigió Lars von Trier para la televisión danesa en 1988, a partir del guión de Carl Theodor Dreyer que se quedó sin rodar, Mérmero, el hijo de Medea, pone su mano sobre el hombro de su madre cuando ésta se presenta al amanecer dispuesta a matar tanto al propio Mérmero como a su hermano. Este gesto representa con fidelidad para Maillard la más perfecta expresión de la compasión: la silenciosa respuesta de Mérmero no tiene que ver con la piedad, ni con el amor, ni siquiera con el perdón, fórmula por la que el que perdona adquiere un rango de superioridad moral sobre el perdonado. Mérmero opta por la com-pasión, el acompañar y estar, el hacer acto de presencia, sin necesidad de mayores sacrificios. Y es una compasión difícil en la medida en que la reacción de Medea se sustenta en la violencia. Pero esta compasión hunde sus raíces en un saber anterior al del amor y la piedad, un abajo que devuelve al ser humano al animal que hay en él. Medea conoce bien esa dimensión. Y Chantal Maillard conduce al lector hasta ella a través de sus versos.

 

“ES NECESARIA UNA EDUCACIÓN DEL INDIVIDUO QUE INCLUYA LA ESCUCHA DEL ANIMAL QUE ES”, SOSTIENE LA AUTORA

 

La 'Medea' (1988) de Lars von Trier.

La ‘Medea’ (1988) de Lars von Trier. / M. H.

“Todo aquel que subvierte / la norma es peligroso. Pero qué sabréis de esto / vosotros los sumisos / los vencidos vosotros / que adoráis / al dios de los ejércitos / –el creador, decís– artífice y Señor / de los Espantos / huido y derrotado como todos / los que vinieron a habitar / entre los hombres”, escribe Maillard en Medea. La autora planta una crítica monumental a las construcciones humanas intelectuales, morales y religiosas (“Me aburren vuestros artificios (…) / Nunca necesitó de leyes / el corazón humano. / Nunca necesitó de dioses / para saber de heridas”), empezando por el lenguaje, primer motivo de desconfianza, para proponer un regreso a la naturaleza. Si el mundo sobrevive sometido al hambre, en cuanto aleja al hombre de su abajo animal ese hambre se convierte en ansia “por siempre insatisfecha”. Y es ahí, en el reencuentro con el abajo animal, donde la compasión deja de ser difícil. Donde es posible comprender sin pensar: “Penetra más abajo / desprovista de historia. / No esperes / ni el perdón ni la gracia / pues en esos lugares / no hay culpa ni culpable (…). De ahora en adelante / tu víctima / será tu guía”.

En este sentido, el viaje de Medea entronca con otro ensayo anterior de Maillard, ¿Es posible un mundo sin violencia? (Vaso Roto, 2018); en una entrevista concedida a este periódico con motivo de su publicación, la autora proponía, como posible solución a la violencia, “una educación integral de los individuos que incluya la escucha del animal que son, y con ello me refiero no a la parte más abyecta de nuestra naturaleza (que no pertenece a lo animal sino específicamente a lo humano), sino a ese saber anterior que todo animal posee y que les ha permitido convivir sin alterar el equilibro del entorno del que dependen”. Con estos mimbres, Chantal Maillard (Premio Nacional de Poesía en 2005 por Matar a Platón) ha escrito uno de sus libros más directos, libres y radicales: “No hay nada que esperar / nada que descubrir / ninguna fuente o manantial / ningún destino nada / que deba merecerse. / El mundo es la cloaca de los dioses / el albañar de las galaxias. / ¿Por qué perdéis el tiempo? / Desengáñate: / sólo existe el hambre”. Por su rabiosa superación del humanismo, Medea constituye una cima de la poesía contemporánea. Con un dictamen feroz: “Sois incapaces / de integrar los contrarios. / La lógica os confunde”.

https://www.malagahoy.es/ocio/Chantal-Maillard-travesia-saber-anterior_0_1438356734.html

 

Chantal Maillard: “El ansia es la gran perversión contemporánea”

Otra entrevista con Chantal Maillard en torno a Medea y La compasión difícil: “Dejemos a un lado tanta hipocresía; no somos los buenos de la película”

https://www.diariosur.es/culturas/libros/dejemos-lado-tanta-20200219114442-nt.html?fbclid=IwAR3gBQdm-MpdHtcKDYK6isvAuwrP0fNtAdbdICjLLP_A506dkdqu-VcsJcc