
En nuestro último taller I, preguntaba, qué hacer, cómo posicionarse, delante de atrocidades como la que explicaba haber presenciado la esposa de Mandela, cuando un soldado le abrió el vientre a una mujer embarazada.
Recordé que Marga Ximenez, artista catalana, conmovida al enterarse de un hecho idéntico sucedido en Timor Oriental, con telas recicladas, aguja e hilo, creó una serie de esculturas textiles impactantes, que denunciaban aquella violencia y generaban conciencia en quienes las contemplaban. Las tituló “La vuitena arma”.
Materiales humildes, aguja e hilo, fundiendo arte y denuncia social.
¿Qué hacer? Ojalá yo pudiera aportar algo tan valioso como “La vuitena arma”, pero no es así. Personalmente, me molesta que las emociones que siento, se desvanezcan con el paso de los días sin conllevar ninguna acción concreta y sólida, pero me hago cargo de mi posición y hago lo que siento que sí puedo y quiero hacer, pequeños gestos de amor a la vida.
Nuestro taller es uno de esos gestos de amor a la vida. En él se vincula la relación que tenemos entre nosotras, nuestro trabajo, con un “hacer” en la vida, diferente, que recupera y salvaguarda cosas esenciales.
Ese “hacer” diferente, que acompaña la vida diaria, aunque imperceptible y sutil, a mi me parece absolutamente útil y necesario.
Incluyo una fotografía de las esculturas mencionadas.
[Montserrat F.]
