El gran regazo, el corazón. Chantal Maillard

   


Anhelo un corazón más sabio que el mío para descansar en él. El corazón de una anciana, un corazón acumulado y dispuesto a la acogida. Poder hablar; poder decir en palabras sencillas la congoja, la necesidad, la pena. Poder decir para calmar, para acallar. Soltar las lágrimas en el enorme pozo humano, el gran regazo. Poder decir, para que parezca tan común, ese dolor, que pueda mirarlo como si no fuese mío y llorar entonces por la historia de todos.

Chantal Maillard. Filosofía en los días críticos (fragmento 361). Pre-Textos, 2001


 

Chantal Maillard: la mirada que da

  


No hay mirada que no modifique el campo del mirar.

Hay un mirar que da, y otro mirar que quita. El mirar que da es aquel que no sólo contempla lo que hacemos, sino que también se ocupa del objeto de esa acción. Es un mirar que aumenta la pulsión del gesto y lo acompaña. En cambio, el mirar que quita es el mirar crítico, aquel que cuando se dirige hacia nosotros nos despoja de la energía que nos hace ser lo que somos. Disminuimos. Se hace fuerte el que mira y nos somete. Sufrimos entonces algo parecido a un desahucio. El cuerpo queda como una cáscara, vaciado el dentro, abducido por la mirada ajena. Si el núcleo no es resistente nos sentimos “perdidos”.

Las opiniones fuertes –sobre uno mismo y sobre el mundo– hacen las veces de escudo. Preservan. El egoísmo es una defensa eficaz. Se confunde, por ello, fácilmente, con el núcleo. Pero el núcleo no es eso, no es el mí. El núcleo es un punto de energía neutra, sin juicios, sin opiniones:”pura”. El núcleo es condensación de energía, consciente a otro nivel, autoconsciente, a la que podemos remitirnos cuando bajamos las defensas, hacemos transparentes las murallas del yo y confiamos. Ella, esta energía mínima, centro, diosa interior o alma, tan oculta generalmente, tan porosa, sin embargo, la membrana que protege su acceso, ella no se inmuta, no le daña el mirar ajeno porque ella ve en el otro lo que su mirar oculta. Lo que recibe es la tristeza tranquila de aquellos puntos o núcleos que no se han desarrollado, que apenas palpitan, que a veces se extinguen. Lo que recibe es la quietud del fuego apagado, su ceniza, o a veces el rescoldo que aún espera ser reanimado. En el mirar que hiere y se adueña de su presa, ella ve cómo la energía-ego se apropia de sí misma en el otro, cómo se carga y se engorda, ve cómo va trazándose el puente entre las fuerzas de quien es mirado y quien mira, y cómo se entabla el pulso.

Los búfalos miran desde su centro. La calma del núcleo se instala, al tiempo que la neutralidad moral, cuando miro el búfalo mirarme.

No proyectemos nuestra moral en los animales, no los “domestiquemos”, no marquemos en su piel nuestras dicotomías. La moral es el convenio que regula las relaciones periféricas: las del mí. Las relaciones nucleares son del ethos. La ética es del habitar en lo propio allí donde la fuerza se iguala, condensada en la no-diferencia.

¿Qué es lo que de mí puede ser herido por las miradas? Aquello, vulnerable, que no pertenece al núcleo, aquello que pertenece al mí. El mí es lo inestable que recubre el núcleo. Materia de intercambio. De fusión a veces (en el amor). El núcleo está a salvo. Las heridas son agujeros en las capas intermedias, desgarros en la superficie, mordeduras, absorción. Intercambios, al fín y al cabo.

Dar, antes de exponerse a la absorción: evitar la violencia de aquel que necesita reforzar sus murallas, las capas múltiples que protegen su núcleo como la grasa el hueso al que recubre y el hueso al tuétano.

Chantal Maillard. Diarios indios. Pre-Textos. (p.100)


 

Chantal Maillard: Escribir

Hace tiempo que queríamos albergar en nuestra guarida lobuna este largo poema-exorcismo de Chantal Maillard publicado en Matar a Platón (Tusquets editores, 2004). Como humilde homenaje. Palabras-grito que abren boquetes, palabras-extenuadas que curan, palabras-rayos que transmutan.

 

chantalmaillard


escribir

para curar
en la carne abierta
en el dolor de todos
en esa muerte que mana
en mí y es la de todos

escribir

para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa

aunque en el alma no

en el alma
la estimación del tiempo que concluye
y es arriba
algo más que un silencio
con ojos semiabiertos

escribir

como condescendencia y como rebeldía
sin elección
sin pausa
porque se va la luz, las fuerzas
se le acaban
y el ser se va de vuelo
en las garras de un ave
carroñera

escribir

para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo
para transformarlo
para desmenuzarlo
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo
para actuar sobre él con la palabra

escribir

para descansar
(escribir que el sol, en invierno, es hermoso)

por no llorar tan dentro
tan a escondidas

escribir

hacia la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo

escribir
para rebelarse
sin provecho

a pesar de la derrota ya prevista

porque no hay rebeldía que no esté justificada
ni violencia que no sea, en el fondo,
inocente,
escribir

con derecho al llanto

escribir para curar
escribir para guarecerse
escribir como si cerrase los ojos
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso
para sentirse viva
AÚN
para aplazar la angustia
como simulación
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable

escribir

como quien deja la luz encendida
y duerme de pie sobre sí mismo
para saldar las cuentas con el miedo

escribir
para reorganizar

escribir
sin hacer concesiones

escribir
como quien des-espera
para cauterizar
para tomarle las medidas al miedo
para conjurar
para morder de nuevo el anzuelo de la vida
para no claudicar

escribir
para apuntar al blanco

escribir
con palabras pequeñas
palabras cotidianas
palabras muy concretas
palabrasojo
palabras animales
palabrasbocadegato
áperas por dentro y por fuera
suaves como “tal vez”
palabraslatigazo
como “demasiado” y “tarde”

escribir
para no mentir
para dejar de mentir
con palabras abstractas
para poder decir tan sólo lo que cuenta

decir que a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
y la sábana verde se desdobla
en el espejo del armario
estoy en mí
en el lugar en que acostumbro
a encontrarme
en este aquí hecho de extraña
duración en lo mismo
repitiéndome
la carne dolorida
los huesos lastimados
los nervios, la piel
tirante, amoratada
el pelo encanecido
el grito sólo postergado
y hoy a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada

muere un niño
o dos o no sé cuántos
mueren y una anciana dice
sus últimas palabras
o no las dice y muere
y es otra la que habla
pero no habla, dice
apenas dice y muere
sin decir
apenas
nada
y algo se me atraganta
tal vez un alarido
largo como las once horas de esta noche
o tal vez la conciencia
que duerme encendida
como una lumbre la conciencia
de todos los que mueren
como una fogata
un espantoso incendio
que prende en las ventanas
de la ciudad y en el mar no se apaga
una conciencia absurda
una antorchahorizonte
la conciencia de todos los que saben
que se están acabando
en sus huesos de antorcha
hoy, mañana, siempre

escribir
todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento
escribir

¿para consentir?
¡escribir para rebelarse!
no hay lugar para plegarias
no hay lugar para el sosiego
el ajuste de las almas
se hace en rebeldía

Estamos solas
y nos pertenecemos.
En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía
¡Despertad!
Lo que escribo aquí
se traza en el aire
el dolor es la senda
el dolor es el medio
por el dolor la fuerza
que combate el dolor
y lo transforma
por el dolor deshago
mi dolor en lo ajeno
y el ajeno en el mío

escribir

para des-esperar
por todos los que están
por todos
los que fueron
los desaparecidos
escribir para cuidar
sus des
apariciones
para alimentarlas
para que no se enturbien
no tan pronto
no tan siempre
pronto

escribir

para desestructurar
para vencer
las estructuras
para contra
decir
lo dicho
para demoler

escribir

para desestimar
para aprender la delgadez del trazo
su vacío
habituarse a él
a su insignificancia

escribir
para insignificar

escribir

inútilmente
para ejercer lo inútil
para abrazar lo inútil
para hacer de la inutilidad un manantial

escritura como sortilegio

– volé esta madrugada
más alto que ninguna otra vez

Cada noche, en la duración de un grito
viene una sombra nueva

Cada noche, en la duración de un grito,
un alma acude a mí.
La acojo.
En el grito.
Ella no dura. Sólo se abre.
Y hay que entrar. Suavizar.
No hay que recordar.
Tan sólo entrar.
Respirando. –

escribir luego
para reforzar
los frágiles puentes
los conductos sutiles
con temor
de que se borren
en el espacio leve
entre lo presentido y lo sentido

Escribir
para desescribir
para desdecir
para reorganizar
las consciencias y
que cada una cumpla
su ceguera
El espacio de las almas
ha de guardarse oculto
En la palabra está el engaño

escribir pues
para confundir
para emborronar
y, luego, volver a escribir
en el orden que conviene
el mundo que hemos aprendido

escribir

como quien cuenta los pasos que da
por no oír el silencio
como quien cuenta pasos – uno, dos –
y se salta el tercero -cuatro, cinco-
para ver si se ha ido
para comprobar
pero no: sigue estando
y ya no dejará de andar
para contar los pasos
hasta caer exhausto
en el silencio enorme que se ensancha
entre sus piernas como un charco
de sangre

escribir

porque el héroe se hace con el miedo
sobre todo su miedo
a partir de su miedo
se hace héroe el héroe
ahuecando el miedo
y llenándolo de acción
para entumecerlo
haciendo tiempo en lo hermoso
haciendo tiempo en lo vivo

yo no soy ningún héroe
yo sólo escribo
para colmar la distancia
entre mi miedo y yo

escribir
“Se pone un abrigo de cuero.”
escribir
“Un hombre joven se levanta del asiento.
Se pone un abrigo de cuero.
Lleva gafas oscuras.
Se vuelve.
Su espalda es ancha.
Se dirige a la puerta.
No sé qué hará mañana.
No le conozco.
Ha cruzado la vía.
El cristal me devuelve mis ojos
y esa tristeza que se mide en mis labios.
El hombre joven tal vez camina hacia una casa.
Tal vez sea su casa.”

escribir
“En mi rostro el paisaje
– atravesándolo –
el paisaje.”

escribir
“Tiene las uñas recortadas.”
escribir
“Se desprende, muy lenta, de una frase,
la desliza en el cuaderno y espera.
Tiene las uñas recortadas
y una blusa de encaje.
Lleva una bolsa de color violeta
en las rodillas.
Cuando respira hace juego
con los versos de Sylvia Plath.
Hay un desfiladero en su mirada
y no termina de cruzarlo.”

escribir
para confundir las palabras
y que las cosas aparezcan

(Campos de limoneros cargados con sus frutos. Y cañizales
separando sembrados. Y vinagreras cubriendo de oro las taludes…)

que las cosas presionen
que un mundo se abra paso
(Es invierno, y ya crecen el trigo y la alfalfa. Aún hay campos entre ciudades y hermosos pueblos y una anciana se sienta en un portal con un rayo de sol en su regazo.
La tierra arada humea bajo el sol y los olivos jóvenes tensan sus cuerpos retorcidos hacia el cielo. Creciendo.
Crecer es ascender.
Crecer es ensancharse.
Crecer es romper límites.
Crecer es invadir…)

que estallen los cristales de mis manos
que abran ojos en las letras

(Hileras de olivos.
Sus sombras paralelas…)

escribir
para rastrear

escribir

para perdonar
para ser perdonado

¿Dónde hallaré al sacerdote,
al mediador, aquel que tenga
conocimiento de los límites
y el poder de traspasarlos?
¿dónde hallaré a aquel
capaz de arder sin consumirse
y, entre los muertos y los vivos,
ecualizar
transformar, ¡bendecir!?

escribir

para hallar la paz
después de haber hablado
con los muertos

escribir

para sellar la paz
para conciliar
en mí
para perdonar en mí

escribir

la culpa misma que golpea y se licúa
en el pecho
y surte y es agua que mana
con fuerza y que nos une
agua que forma
remolino de amor irradiando

todas las culpas son
el mismo sufrimiento
el de existir queriendo
queriendo serlo todo
queriéndolo todo
y todo está en mis manos
en esta encrucijada donde permanecemos
el tiempo suficiente
para sufrirlo todo

en mi interior barrunto el gran estruendo:
todo el dolor del mundo me pesa entre los muslos

abrid los ojos: ¡ved!
es tan terrible vivir
¡quien sobrevive saluda!
morituri somos todos

toda la historia de tu estirpe
está presente y te reclama
como crisol
eres
la mediadora
operas
en ti misma el milagro
de la conciliación

y de repente soportas
el peso del mundo y su dolor
lo bebes todo entero.
Agradecida.

escribir

porque crujen las rodillas
y hay como un sueño
esperando ser soñado
justo detrás del dolor.

– Hoy observé las gaviotas.

He de volar muy alto esta noche.
He de volar sin lastre.
Hasta que amanezca.-

escribir
“otoño”
para recordar cómo
uníamos castañas con palillos de dientes
y surgían princesas y perros y dragones
y mi madre era hermosa
y ¿quién sabe? tal vez
fue feliz, también ella,
ese día.

escribir

para arquear el espinazo de las letras
a imagen del dolor
para trazar las líneas de la vida
líneas que se encogen
líneas retráctiles
como nervios apresados en la carne
como venas quebradizas
venenos infiltrados
en las arterias, líneas
que merodean en torno al corazón
calado por la angustia
y el cansancio
líneas como cables tendidos
entre una vida y otra menos vida
líneas ultracortas
líneas entrecortadas
líneas respiradero
líneas túnel
para desembocar
en el horizonte
recuperar allí
las fuerzas del principio pero
líneas quebradas
presionadas
oprimidas, líneas
de vuelta atrás
combadas sobre el tiempo
que queda
el tiempo que nos queda
termitero o volcán
vaciado por los seres (los insectos, la lava)
que operan desde dentro

líneas
de retroceso
¡si fuesen sólo al sueño!
pero no: más abajo.

escribir
como quien muerde un rayo
con los brazos en cruz

escribir
que sus pulmones se cerraron
como las alas de una
mariposa.
Dejó un rastro de polvo azul
en los dedos de quienes fueron
a tocarla

escribir
como aquel que se fuga de un hospital y arrastra tras de sí
las sondas, el goteo, la máscara de oxígeno y corre
sobre agujas envenedadas

¡Despertad!
¡nadie podrá evitarlo!
sólo es cuestión de tiempo
contad los gritos que dais
en el fondo del agua
¡Contad los gritos!

cada cual con su dolor a solas
el mismo dolor de todos

– Alguien disimula. Sonríe,
devuelvo la sonrisa. Sé
que para él ya oscureció.
También él lo sabe.
Pero se esfuerza. Todos
nos esforzamos.
Gritar es esforzarse.
Gritar es rebelarse. –

escribir
porque alguien olvidó gritar
y hay un espacio en blanco
ahora, que lo habita

escribir
porque es la forma más veloz
que tengo de moverme

escribir

¿y no hacer literatura?

¡y qué más da!

hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo.
Escribo

para que el agua envenenada
pueda beberse.

Què és el que hem d'incorporar com a dones salvatges?

llop laura


Tast de fragments seleccionats del llibre “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola Estés per tractar de respondre les preguntes sobre què és ser dona, què és la naturalesa femenina, què és el que defineix el femení, què és el que hem d’incorporar com a dones salvatges:

  • Unirse a la naturaleza instintiva… Significa establecer un territorio, encontrar la propia manada, estar en el propio cuerpo con certeza y orgullo, cualesquiera que sean los dones y las limitaciones físicas, hablar y actuar en nombre propio, ser conciente y estar en guardia, echar mano de las innatas facultades femeninas de la intuición y la percepción, recuperar los propios ciclos, descubrir qué lugar le corresponde a una, levantarse con dignidad y conservar la mayor conciencia posible
  • Tanto dentro como fuera existe una fuerza que actuará en contraposición a los instintos naturales del Yo y que esta fuerza maligna es lo que es. Aunque nos compadezcamos de ella, lo primero que tenemos que hacer es reconocerla, protegernos de su devastadora actuación y, en último extremo, arrebatarle su energía asesina
  • Una mujer tiene que practicar la llamada o el conjuro de su naturaleza combativa
  • Dejar morir los valores y las actitudes de la psique que ya no le son útiles
  • Alimentamos el profundo yo intuitivo prestándole atención y siguiendo sus consejos
  • La mujer sabia mantiene ordenado su ambiente psíquico, Y lo hace conservando la cabeza clara, conservando un espacio libre para su trabajo Y esforzándose por llevar a feliz término sus ideas y proyectos
  • Hay que ordenar la vida salvaje con regularidad. No es bueno acudir a ella un día o unos cuantos días al año
  • Importancia del dejar vivir y el dejar morir. Se trata del ritmo básico natural que las mujeres tienen que comprender y vivir
  • Entremos en diálogo directo con la naturaleza de la Vida/ Muerte/Vida prestando atención a esta voz interior que no es el ego.
  • Es bueno adquirir la reflexiva y cotidiana costumbre de desenredar una y otra vez la naturaleza de la Vida/Muerte/Vida.
  • Confianza es la de que cualquier herida que sufra se podrá sanar, la de que a la vida antigua le sucede la nueva. La confianza de que todas estas cosas tienen un significado más profundo
  • La perseverancia es una de sus mayores cualidades
  • Por consiguiente, para empezar a curarte, deja de engañarte pensando que un pequeño placer equivocado te curará la pierna rota. Di la verdad acerca de tu herida y entonces comprenderás el remedio que le tienes que aplicar.
  • Ser lo que se es y tal como se es, y dejar que los demás sean también lo que son
  • Si tuviéramos que nombrar sólo una de las cosas que convierten a la Mujer Salvaje en lo que es, sería su sensibilidad, su capacidad de respuesta
  • Vivir plenamente vivas, de una manera consecuente y responsable
  • Autoaceptación y autoestima son los medios con los cuales se pueden empezar a cambiar las actitudes de la cultura
  • Integración de la ingeniosa naturaleza femenina en la vida de todos los días
  • Si no hay juego, no hay vida creativa. Si eres buena, no hay vida creativa
  • Abriendo un poco la puerta del reino de la sombra y dejando escapar poco a poco algunos elementos, estableciendo una relación con ellos, buscándoles un uso y entablando negociaciones, podemos disminuir el riesgo de ser  sorprendidas por los ataques subrepticios y las inesperadas explosiones de la sombra
  • Es más útil emplear un modelo de “y/y”
  • La recuperación del instinto perdido y la curación del instinto lesionado está realmente al alcance de nuestra mano, pues éste regresa cuando una mujer presta atención, escuchando, contemplando y percibiendo el mundo que la rodea y actuando…
  • Es importante que te rodees de personas que apoyen inequívocamente tu labor
  • Si consiguiéramos comprender que nuestra tarea consiste en seguir realizando la tarea, nos sentiríamos mucho más orgullosas y estaríamos mucho más tranquilas
  • El periódico regreso al estado salvaje es el que repone las reservas psíquicas que necesita para sus proyectos, su familia, sus relaciones y su vida creativa en el mundo de arriba
  • Cuando estamos en la naturaleza salvaje que nos corresponde, todas sentimos la alegría de la vida. Es una de las señales de que estamos cerca de la Mujer Salvaje
  • “¿Dónde está el hogar?”… se trata en cierto modo de un lugar interior, de un lugar del tiempo más que del espacio, en el que una mujer se siente entera
  • Los vehículos que utilizan las mujeres para regresar a casa son muchos: la música, el arte, el bosque, la espuma del mar, el amanecer, la soledad
  • ¿Cómo equilibrarnos la necesidad de regresar a casa con nuestra existencia cotidiana? Planificando de antemano el hogar en nuestra vida
  • Para poder conversar con lo femenino salvaje una mujer tiene que abandonar transitoriamente el mundo y sumirse en un estado de soledad
  • Hay muchos aspectos de nuestra vida que tenemos que evaluar con carácter continuado: el hábitat, el trabajo, la vida creativa, la familia, la pareja, los hijos, el padre/la madre, la sexualidad, la vida espiritual, etc.
  • La mujer tiene que cuidar de que una responsabilidad excesiva (o una respetabilidad excesiva) no le roben los necesarios descansos, ritmos y éxtasis creativos
  • He aquí de qué manera se puede recuperar el río. Acepta alimento para iniciar la limpieza del río… Reacciona… Sé salvaje… Empieza… Protege tu tiempo… Persevera… Protege tu vida creativa… Construye tu verdadero trabajo… Pon alimento para la vida creativa… tiempo, sentido de pertenencia, pasión y soberanía…
  • Es importante tener un recipiente en el que guardar todo lo que percibimos y oímos desde la naturaleza salvaje
  • la concentración es la solución al problema de la pérdida de energía. Eso y … descansar
  • Bajo la tutela de la Mujer Salvaje recuperamos lo antiguo, lo intuitivo y lo apasionado. Cuando nuestras vidas son un reflejo de la suya, nuestra conducta es coherente. Terminamos las cosas o aprendemos a hacerlo en caso de que todavía no sepamos cómo. Damos los pasos necesarios para manifestar nuestras ideas al mundo. Recuperamos la concentración cuando la perdemos, cuidamos los ritmos personales, nos acercamos más a los amigos y los compañeros que están de acuerdo con los ritmos salvajes e integrales. Elegimos relaciones que alimentan nuestra vida creativa e instintiva. Nos inclinamos para alimentar a los demás. Y estamos dispuestas, en caso necesario, a enseñar a nuestras parejas receptivas lo que son los ritmos salvajes
  • Modelo para afrontar y curar la cólera: buscando una sabia y serena fuerza curativa…, aceptando el desafío de penetrar en un territorio psíquico que jamás se ha visitado…, reconociendo las ilusiones…, dejando descansar los viejos pensamientos y sentimientos obsesivos …, pidiendo la ayuda del gran Yo compasivo…, la comprensión de la furibunda faceta de la psique compasiva…
  • Importancia de la aplicación del conocimiento psicológico en nuestra vida real
  • A la Curandera… la podemos recuperar examinando con calma la causa que provoca nuestra furia
  • Tenemos que utilizar la cólera como fuerza creativa
  • Si una mujer regresa a la naturaleza instintiva en lugar de hundirse en la amargura, revivirá y renacerá.
  • Dar descanso a los aspectos de nuestra persona que se dirigían a algún lugar pero jamás llegaron a él
  • El instinto herido ha de curarse practicando la imposición de unos sólidos límites y practicando el ofrecimiento de unas firmes y, a ser posible, generosas respuestas que no cedan, sin embargo, a la tentación de la debilidad
  • La cólera o la rabia colectiva es también una función natural… es psíquicamente saludable que utilicen esta cólera derivada de la injusticia para buscar los medios capaces de producir el cambio necesario
  • Llega un momento en que hay que perdonar para que la psique pueda liberarse y recuperar su estado normal de paz y serenidad
  • La limpieza de la cólera residual debe convertirse en un ritual higiénico periódico que nos libere
  • En los momentos más oscuros, el inconciente femenino, es decir, el inconciente uterino, la Naturaleza, alimenta el alma de la mujer
  • Nuestra tarea es interpretar este ciclo de la Vida/Muerte/Vida, vivirlo con todo el entusiasmo que podamos, aullar como un perro enloquecido cuando ello no sea posible y seguir adelante, pues, al final de nuestro camino, se encuentra la amorosa familia subterránea de la psique que nos acogerá en sus brazos y nos prestará su ayuda
  • El alumbramiento psíquico equivale a convertirse en una misma
  • El reto de amar los aspectos poco atractivos de nuestra personalidad constituye una empresa tan ardua como la más difícil que pueda haber llevado a cabo cualquier heroína.
  • El hecho de cuidar y criar maternalmente sus yos interiores es una tarea creativa, una forma de conocimiento, no un motivo de inquietud
  • Cuando adquirimos un profundo conocimiento instintivo de todas las cosas que hemos venido aprendiendo a lo largo de la vida, recuperamos las manos de la plena feminidad
  • Cuesta estar con la Mujer Salvaje al principio. Curar el instinto herido, desterrar la ingenuidad y, con el tiempo, aprender a conocer los aspectos más profundos de la psique y el alma, retener lo que hemos aprendido, no apartarnos, manifestar claramente lo que representamos, todo eso exige una resistencia ilimitada y mística
  • REGLAMENTO GENERAL LOBUNO PARA LA VIDA: 1. Comer. 2. Descansar. 3. Vagabundear en los períodos intermedios. 4. Ser fiel.   5. Amar a los hijos. 6. Meditar a la luz de la luna.7 . Aguzar el oído.    8. Cuidar de los huesos. 9. Hacer el amor. 10. Aullar a menudo.



La Tierra prometida de Chantal Maillard: letanía para los animales en peligro de extinción


Es una tarde otoñal, una tarde gris pero sin lluvia. Llego a La Central y encuentro el libro. La tierra prometida. El libro negro, blanco, rojo. No un libro-objeto sino un libro-cosa. Áspero. Una cosa animalesca, desplegada en dibujos-rasgaduras, en rastros, en huellas, cada uno una herida estremecida, una herida electrizada, emborronada, garrapateada, un-borrón-y-cuenta-nueva. Una larga letanía. Letanía negra que se despliega lentamente, puntuada ¿sembrada? por el rojo nombre de los animales que se extinguen, extinguidos. Extinguida la naturaleza salvaje afuera. Los animales extinguidos adentro nuestro. Nosotros exangües. No lo vemos, aún. No lo vemos, porque nuestra mirada que mira afuera no ve. La visión falla. La visión ciega. Acaso, ¿sólo el ciego ve lo visible? Sólo él ¿nosotros? ve lo que aquí, rojo sangre, salta a la vista, agrediéndola y, sin embargo, orientándola en una invocación, un conjuro. Esta visión oye, escucha el ruido de cada animal cayendo en los mataderos, cayendo en el bosque, cayendo fuera de nuestra mirada cuando giramos la vista y miramos hacia otra parte, especies animalescas cayendo fuera de nuestra mirada inatenta. In-atendidos, los animales extinguidos, en la voz de Chantal Maillard. Tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez aún apenas sea posible… Ella no habla de ellos. Ella habla por ellos, por cada uno de ellos. Ella habla para ellos, para nosotros. Ellos son el rojo grito que salta a la vista en la línea negra de cada página, el hilo rojo de la vida extinguida. Ellos son el pálpito de la vida. El latido después de nosotros, antes de nosotros, de cada uno de nosotros, los animales, las especies todas, nuestra especie. Hasta que algo no se nombra, no existe. Entonces la poeta nombra los nombres a punto de extinguirse. La poeta frágil, casi traslúcida, aquí de pie, delante de nosotros, la poeta que ya es la voz de todos nosotros en un solo aliento recitando la plegaria. Su voz quebradiza tiembla, se hace oír, suena como la cuerda de un arco que ya no pretende cazar sino tan sólo vibrar, resonante, porque el disparo ya dio en el blanco. El disparo incesantemente está dando en el blanco. El blanco somos cada uno de nosotros, humanos exangües, cada vez que una especie se extingue. Es de noche. Despertemos. Es preciso recitar con ella, juntos, esta letanía. Tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez aún apenas sea posible nunca lobo tal vez aún apenas sea posible…

Muriel Chazalon

13 de noviembre 2009


Chantal Maillard. La tierra prometida, Ed. Milrazones, 2009. Dibujos de Joan Cruspinera. Diseño de Josep Bagà.

El patchwork de la vida

Aquesta és la pel·lícula relacionada amb el mantell expiatori que va recomanar la Carme. En castellà es va dir “Donde reside el amor”, però el títol en anglès és molt més suggerent: “How to make an american quilt”, i no diguem en francès que es va dir “Le patchwork de la vie”

Explica la història d’una reunió tradicional de dones al voltant de la creació d’un “quilt” (un edredó de patchwork). Aquesta trobada és una ocasió per explicar-se i recordar els seus amors passats i per fer una mirada crítica a la seva vida.

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Més informació sobre la pel·licula: http://www.aceprensa.com/articulos/1996/jul/03/donde-reside-el-amor/

Sobre la novel·la: http://www.aceprensa.com/articulos/1996/apr/17/coser-y-cantar/

Cosir la vida en dibuixos sobre llençol

veus-al-celobert.jpg

 

Per a les que busqueu inspiració per fer el mantell expiatori, a la revista Presència -que surt amb el diari El Punt dels diumenges- vaig veure la ressenya d’una exposició d’una artista plàstica que es diu Marta Espinach.

Deia el periodista: Espinach cus la vida real en dibuixos sobre llençol. La veritat és que vaig trobar que era una meravella “diferent” i que podia ser un bon llenguatge per a expressar les nostres cicatrius.

No us puc oferir l’enllaç a l’article, però he buscar a internet i he trobat algunes referències i algunes imatges de la seva obra. Mireu-vos, sobretot, la que es diu “Veus al celobert” de l’any 2008:

http://castellsdecartes.blogspot.com/2009/03/veus-al-celobert-de-marta-espinach.html

http://www.galeriasicart.com/index.php?idioma=es&id=expos&manilla=69&ex=Pasadas

http://www.galeriasicart.com/phps/npremsa.php?nota=es&chks=69

 

La última cicatriz

De una sacudida, mi eje vida-muerte se ha movido.He llevado ,al desierto de los miedos inconfesables,mis palabras llenas de agua.

Mi  esperanza se ha desabrigado y,

 no puede calentar el futuro como venía haciendo.Camino algunos pasos por detrás de mí.

Observo como la vida busca nuevos lugares donde habitarme,

ensanchándome con sus vaivenes.

Aprendo a aceptar mi esencia

¡Tan pequeñita delante del  misterio de la vida!¿Podré renacer a la  justa desnudez que requiere este nuevo eje? ¿Podré dar nueva  luz a las aguas interiores? 

Talla expiatoria

    Talla expiatoria

Ando herida tres pasos por detrás de mi, los pies engachados a una amalgama negra y pegajosa, la lengua enredada en la garganta,las profundas humedades secas, el cuerpo doblado por el golpe. Pero el ojo de la herida , abierto al silencio y a la soledad, intenta escalar el`péndulo de la armonía invisible