Para saborear… mientras esperamos el nuevo diario de Chantal Maillard “Bélgica” de próxima aparición en la editorial Pre-Textos.
compartim
Homenatge a Virginia Woolf
“Una baixa al pou i res la protegeix de l’assalt de la veritat. Allà baix no puc ni escriure ni llegir; no obstant això existeixo, sóc.”
(Diaris, 1926) [extret del fullet del CCCB amb motiu de l’exposició Fars del segle XX].
Ahir, 28 de març va fer 70 anys de la seva mort: http://www.lavanguardia.es/hemeroteca/20110328/54131789612/el-suicidio-de-virginia-woolf.html
Hainuwele, la mujer salvaje recobrada

Decisión imprescindible: recuperar a Hainuwele. Sé dónde se cobija, dónde palpita aún su pulso, dónde poder recuperar su aliento.
Habita en la nieve perfecta de las cumbres, en la grieta más estrecha de las montañas rocosas, se acuclilla en una cueva apenas más grande que la luz que irradia de su cuerpo, pisa la tierra bajo las almohadilladas patas de una gata en celo, se desliza en cascada como las ramas nudosas de una higuera entre las altas rocas.
Tiene mil años, mil siglos y, sin embargo, está naciendo en cada instante.
Sé dónde habita, sé cómo trepa, sé cómo desciende las laderas, cómo corre descalza sobre el hielo, cómo se hace agua con el agua, madera en la madera, hierba entre la hierba, conozco todos los huecos en los que duerme, incluso aquellos, tan densos: los ojos de las alimañas, los de las cabras montesas, los de las lechuzas, los ojos de las musarañas, y hasta los ojos ciegos de los murciélagos.
Sé dónde vive, y eso basta. Recuperarla es fácil. Mi tiempo habrá de ser la ofrenda que derrame en sus huellas. La eternidad se gana con la entrega del tiempo. La eternidad es simplemente el no-futuro: el no-miedo. La eternidad es ahora, es siempre ahora.
Chantal Maillard. Filosofía en los días críticos. Ed. Pre-Textos, 2001
*
En el centro de todo lo que vive
hay un lugar, un hueco transparente al que llaman espíritu.
Es allí donde viertes tu poder
y te transformas,
es allí donde haces
a cada ser distinto de los otros.
Y por eso el espíritu es un don,
el don de ser sí mismo,
aquel que nos otorgas cuando la luz despunta
y vienes a habitar los huecos transparentes.
Sé que eso ocurre cuando oigo tu risa
bajar como una ardilla desde los altos cedros.
*
He seguido las huellas de los lobos
hasta donde se trenzan las ramas de los árboles.
Les he visto clavar sus dientes en el cuello
de un corzo acorralado,
y la luz era verde y el viento acariciaba
sus vientres jadeantes.
He visto debatirse una liebre en las garras de un águila,
y el sol,
ese gran ojo ciego que se nutre
de los cuerpos inertes,
resplandecía en la montaña.
He urgado en las entrañas de un pájaro nocturno
y en mis manos bebieron los chacales.
Sé cómo besan las serpientes: su beso es el reflejo de la luna
sobre el agua fría.
Por todas partes, en todas las cuevas
donde he velado el fuego que me consume y me alimenta
te he vuelto a conocer,
y te he amado
en los ojos que besan las serpientes,
en la humedad del viento,
en el sol que calcina los huesos de los lobos.
Te he amado y te amo
en todo lo que muere
y en todo lo que mata
y en la raíz que corre a ras de suelo como una comadreja.
*
Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra.
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.
Chantal Maillard. Hainuwele y otros poemas. Tusquets, 2009
Berbèrova, Rodoreda i altres llobes
“Pertanyo a una classe de persones per a les quals la casa on han nascut i crescut no solament no s’ha convertit en el símbol de la protecció, de l’encís i de la fortalesa de la vida, sinó que la destrucció de l’esmentada casa els ha produït una enorme alegria. Jo no tinc ni “tombes d’avantpassats” ni “cendres sagrades” per recolzar-m’hi en els moments difícils; mai no he reconegut el parentiu de sang, i com que la natura no m’ha donat ni la cuirassa dels búfals, ni ungles, ni dents de pantera, i com que no he buscat la manera de fer-me créixer una segona pell ni d’esmolar-me les dents, visc sense suports, sense armes, sentre entrenament per a la defensa i l’atac, sense una tribu pròpia, una terra pàtria, un partit polític, i sense déus i tombes ancestrals. El més difícil per als qui són com jo és que les forces contra les quals lluitem no estan encara definides: lluitem contra enemics i fenòmens que encara no han adoptat formes concretes, que no han aconseguit encara passar a l’estadi en el qual una terminologia discursiva i unes conclusions clares donin la possibilitat d’enfrontar-s’hi sobre la base de nous criteris”
Nina Berbèrova en un text redactat el 1966
“…Encara que sembli una persona molt quieta -i ho sóc- i molt poruga -que ho sóc- també sóc esbojarrada com un dimoni i valenta i temerària com n’he donat proves manta vegada … I sense ser aventurera, he viscut com s’ha de viure; o sigui, perillosament. M’agrada i no sabreu mai fins a quin punt viure així, al mig del bosc, guardada per quatre persianes. Les bestioles del bosc encara corren més risc. Jo, en aquesta casa, hi visc com el peix a l’aigua i estic passant, a les meves velleses, una de les èpoques més felices de la meva vida. Moltes nits, ja us ho vaig dir, si m’adormo tard, llegint, abans de ficar-me al llit surto a l’esplanada i m’hi passejo. Si fos jove, saltaria i correria a la claror de la lluna.”
Mercè Rodoreda en una carta a Joan Sales de 1979
Del meravellós llibre Cartografies del desig: quinze escriptores i el seu món / a cura de Maria Mercè Marçal editat per Proa el 1998:
La ira consumeix els nostres recursos
Per tornar a sintonitzar amb el tema de la còlera, ara que estem recollint material per al nostre Quadern, comparteixo una entrevista que va sortir l’estiu passat a La Contra de La Vanguardia amb un especialista en psicologia sobre l’enuig. En reprodueixo alguns fragments i al final poso l’enllaç a l’entrevista completa.
L’he trobat molt interessant i molt oportuna, però -salvant el fet que és una entrevista petita que no admet molts matisos- hi ha dues coses en les que potser no hi estaria molt d’acord:
- sembla que centri el treball solament a nivell molt intel.lectual, reflexiu, racional…. quan en canvi diu que la ira és un sistema interconnectat entre pensaments, emocions, conductes i entorn
- parla constantment de control i aquest terme per a mi té connotacions repressives que no em semblen la millor manera d’abordar la ira
Què en penseu?
Raymond Novaco, experto en psicologia sobre el enfado
“La ira y el enfado consumen tus recursos”
IMA SANCHÍS – 01/07/2010
El control de la ira reside en la reflexión. Hay que preguntarse si había motivo para enfadarse tanto.
……………………………………
No nos enfadamos sólo por lo que pasa, sino por el significado que le damos; y eso tiene que ver con el sistema cognitivo. Y en nuestra vida desarrollamos normas sobre cómo la gente debería comportarse y actuar.
…………………………………
Es un sistema interconectado entre pensamientos, emociones, conductas y entorno.
………………………………
¿Por dónde empezar?
Reformulando las experiencias personales para cambiar su significado. Alguien que se enfada con frecuencia verá fácilmente maldad y hostilidad en los otros, hay que encontrar un análisis alternativo. La gente muy airada pierde la perspectiva. La ira es la ausencia de apreciación.
……………………………….
¿Alguna estrategia?
Hay que desarrollar una jerarquía de situaciones provocadoras de ira empezando por las de baja intensidad, porque si no controlas estas, no controlas ninguna.
…………………………..
¿Pero cuál es el fondo del problema?
No entender bien el mundo y la vida. La vida es corta, si te pasas el día enfadándote pierdes muchas situaciones de disfrute. Guarde su enfado para cosas importantes. La ira y el enfado consumen tus recursos. Hay que preguntarse a menudo: ¿mi carácter, mis enfados están interfiriendo con mis relaciones, mi salud, mi trabajo?
…………………………………………
La ira es un hábito: puede y debe controlarse incluso en situaciones de supervivencia. En una pelea a vida o muerte, la ira es una desventaja. Los profesionales lo saben, si no estás airado peleas más rápido, atacas en diferentes niveles y manipulas el espacio.
……………………
¿Qué hay detrás de la ira?
Cuando nos enfadamos, lo que estamos haciendo es intentar controlar la situación. Tras la ira hay alguien cuya perspectiva de vida es demasiado estrecha y que exagera la importancia de los acontecimientos.
podeu veure l’article sencer a: http://www.flor-esser.com/lacontra010710.pdf
El último umbral, la última frontera: el fin del miedo
A Stalker, estas palabras entrelazadas
Un año nuevo, una nueva década, una vita nova. Invocación.
Écrire pour ne pas se perdre.
Comme point d’appui.
Relater pour ne pas perdre.
Pour ne pas se perdre.
Pas autant. (Ch.Maillard)
¿Podremos –podré– desde esa fragilidad que conlleva la apertura alcanzar el último umbral?
¿Sabremos –sabré– traspasarlo a tientas? El miedo soltando la presa, desintegrándose a través de nuestras células.
Derretir ¿horadar? las corazas que acompañan el miedo. Grietas. Resquicios. Por donde respirar.
Sonido de la respiración. El corazón hecho cuenco. Silencio compasivo. Temblor compartido.
Alcanzar esa levedad que hace posible la ofrenda completa de sí mismo.
Un sí mismo mudo, mutante, mudando en todos.
Des-prender(se). La última lección.
Tal vez, solamente desde la levedad podemos ¿podré? cruzar, alegres, indemnes, sin peso, el último umbral. La frontera abrasiva.
Nada tenido. Nada perdido. Nada temido.
Atreveix-te
Olvido García Valdés: una meditación: ¿Dónde nos sentimos vivir?

He vuelto a leer en estos últimos días del año la obra de Olvido García Valdés, magnífica poeta y, a la par, aguda pensadora (¿cómo no?).
En uno de sus textos sobre el proceso de la escritura, recogido al final de su “poesía reunida” (Esa polilla que delante de mí revolotea, editado por Galaxia Gutenberg), encuentro unas reflexiones que depositaré aquí como unos guijarros al borde del camino, así como dos poemas sacados de “Del ojo al hueso”, título que se me antoja tan en consonancia con nuestro trabajo!
En una entrevista, Gary Snyder se refería a la meditación con estas palabras: “De hecho, como sabe cualquiera que haya praticado suficientemente la meditación, aquello a lo que se apunta no es nunca lo que se alcanza. Aquello a lo que se apunta no es, curiosamente, lo que se obtiene; la voluntad consciente no puede alcanzarlo. Hay que practicar una especie de distracción cuidadosa, pero en verdad relajada, que permita al inconsciente hacer su propio trabajo de ascenso y manifestación. Sin embargo, en el momento en que uno, alerta, se dispone a apresarlo, se escapa, se desliza hacia el fondo. Es algo muy semejante a lo que ocurre en la caza estática: te detienes en algún lugar en el bosque y permaneces inmóvil hasta que las cosas comienzan a vivir, empiezan a aparecer ardillas, gorriones y conejos que estaban ahí desde el principio, pero que se zambullen en algún rincón cuando se los mira de cerca. También la meditación es así”.
Como la poesía.
*
A veces me acometen crisis de irrealidad; no de identidad, sino de irrealidad; no quién soy, sino si estoy. ¿Dónde vivimos? (El plural acoge a muchos, pero solos.) No dónde se nos ve, se nos encuentra, sino dónde nos sentimos vivir. ¿Qué lugar es ése, semejante a los del sueño en que no es el de la vida real? Hay estratos ahí, no de profundidad, sino de coloración, de presencia de ciertas afecciones.
*
fulgor de los espinos y el musgo, casa
no hay para nadie, en los bosques
moramos
(Del ojo al hueso)
*
Habla de líquenes, materia
de la memoria, forma
que se toma a lo informe
por sedimento y desgaste, huella
y gesto del conocer. Nos cría el enemigo, de él
absorbemos potencia, ¿lo que quema nos salva?
Deja el nombre su muesca, su torcido
colmillo, deja su luz.
Ahora me pregunto
qué es un poema y qué la enfermedad, los grados
de sufrimiento tras los que corre
el alma. No sé dónde va el alma, conozco
en cambio bien figuras
que la noche espolea. No sé
de los poemas, sólo por semejanza.
(Del ojo al hueso)
Chantal Maillard: Escribir
Hace tiempo que queríamos albergar en nuestra guarida lobuna este largo poema-exorcismo de Chantal Maillard publicado en Matar a Platón (Tusquets editores, 2004). Como humilde homenaje. Palabras-grito que abren boquetes, palabras-extenuadas que curan, palabras-rayos que transmutan.

escribir
para curar
en la carne abierta
en el dolor de todos
en esa muerte que mana
en mí y es la de todos
escribir
para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa
aunque en el alma no
en el alma
la estimación del tiempo que concluye
y es arriba
algo más que un silencio
con ojos semiabiertos
escribir
como condescendencia y como rebeldía
sin elección
sin pausa
porque se va la luz, las fuerzas
se le acaban
y el ser se va de vuelo
en las garras de un ave
carroñera
escribir
para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo
para transformarlo
para desmenuzarlo
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo
para actuar sobre él con la palabra
escribir
para descansar
(escribir que el sol, en invierno, es hermoso)
por no llorar tan dentro
tan a escondidas
escribir
hacia la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo
escribir
para rebelarse
sin provecho
a pesar de la derrota ya prevista
porque no hay rebeldía que no esté justificada
ni violencia que no sea, en el fondo,
inocente,
escribir
con derecho al llanto
escribir para curar
escribir para guarecerse
escribir como si cerrase los ojos
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso
para sentirse viva
AÚN
para aplazar la angustia
como simulación
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable
escribir
como quien deja la luz encendida
y duerme de pie sobre sí mismo
para saldar las cuentas con el miedo
escribir
para reorganizar
escribir
sin hacer concesiones
escribir
como quien des-espera
para cauterizar
para tomarle las medidas al miedo
para conjurar
para morder de nuevo el anzuelo de la vida
para no claudicar
escribir
para apuntar al blanco
escribir
con palabras pequeñas
palabras cotidianas
palabras muy concretas
palabrasojo
palabras animales
palabrasbocadegato
áperas por dentro y por fuera
suaves como “tal vez”
palabraslatigazo
como “demasiado” y “tarde”
escribir
para no mentir
para dejar de mentir
con palabras abstractas
para poder decir tan sólo lo que cuenta
decir que a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
y la sábana verde se desdobla
en el espejo del armario
estoy en mí
en el lugar en que acostumbro
a encontrarme
en este aquí hecho de extraña
duración en lo mismo
repitiéndome
la carne dolorida
los huesos lastimados
los nervios, la piel
tirante, amoratada
el pelo encanecido
el grito sólo postergado
y hoy a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
muere un niño
o dos o no sé cuántos
mueren y una anciana dice
sus últimas palabras
o no las dice y muere
y es otra la que habla
pero no habla, dice
apenas dice y muere
sin decir
apenas
nada
y algo se me atraganta
tal vez un alarido
largo como las once horas de esta noche
o tal vez la conciencia
que duerme encendida
como una lumbre la conciencia
de todos los que mueren
como una fogata
un espantoso incendio
que prende en las ventanas
de la ciudad y en el mar no se apaga
una conciencia absurda
una antorchahorizonte
la conciencia de todos los que saben
que se están acabando
en sus huesos de antorcha
hoy, mañana, siempre
escribir
todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento
escribir
¿para consentir?
¡escribir para rebelarse!
no hay lugar para plegarias
no hay lugar para el sosiego
el ajuste de las almas
se hace en rebeldía
Estamos solas
y nos pertenecemos.
En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía
¡Despertad!
Lo que escribo aquí
se traza en el aire
el dolor es la senda
el dolor es el medio
por el dolor la fuerza
que combate el dolor
y lo transforma
por el dolor deshago
mi dolor en lo ajeno
y el ajeno en el mío
escribir
para des-esperar
por todos los que están
por todos
los que fueron
los desaparecidos
escribir para cuidar
sus des
apariciones
para alimentarlas
para que no se enturbien
no tan pronto
no tan siempre
pronto
escribir
para desestructurar
para vencer
las estructuras
para contra
decir
lo dicho
para demoler
escribir
para desestimar
para aprender la delgadez del trazo
su vacío
habituarse a él
a su insignificancia
escribir
para insignificar
escribir
inútilmente
para ejercer lo inútil
para abrazar lo inútil
para hacer de la inutilidad un manantial
escritura como sortilegio
– volé esta madrugada
más alto que ninguna otra vez
Cada noche, en la duración de un grito
viene una sombra nueva
Cada noche, en la duración de un grito,
un alma acude a mí.
La acojo.
En el grito.
Ella no dura. Sólo se abre.
Y hay que entrar. Suavizar.
No hay que recordar.
Tan sólo entrar.
Respirando. –
escribir luego
para reforzar
los frágiles puentes
los conductos sutiles
con temor
de que se borren
en el espacio leve
entre lo presentido y lo sentido
Escribir
para desescribir
para desdecir
para reorganizar
las consciencias y
que cada una cumpla
su ceguera
El espacio de las almas
ha de guardarse oculto
En la palabra está el engaño
escribir pues
para confundir
para emborronar
y, luego, volver a escribir
en el orden que conviene
el mundo que hemos aprendido
escribir
como quien cuenta los pasos que da
por no oír el silencio
como quien cuenta pasos – uno, dos –
y se salta el tercero -cuatro, cinco-
para ver si se ha ido
para comprobar
pero no: sigue estando
y ya no dejará de andar
para contar los pasos
hasta caer exhausto
en el silencio enorme que se ensancha
entre sus piernas como un charco
de sangre
escribir
porque el héroe se hace con el miedo
sobre todo su miedo
a partir de su miedo
se hace héroe el héroe
ahuecando el miedo
y llenándolo de acción
para entumecerlo
haciendo tiempo en lo hermoso
haciendo tiempo en lo vivo
yo no soy ningún héroe
yo sólo escribo
para colmar la distancia
entre mi miedo y yo
escribir
“Se pone un abrigo de cuero.”
escribir
“Un hombre joven se levanta del asiento.
Se pone un abrigo de cuero.
Lleva gafas oscuras.
Se vuelve.
Su espalda es ancha.
Se dirige a la puerta.
No sé qué hará mañana.
No le conozco.
Ha cruzado la vía.
El cristal me devuelve mis ojos
y esa tristeza que se mide en mis labios.
El hombre joven tal vez camina hacia una casa.
Tal vez sea su casa.”
escribir
“En mi rostro el paisaje
– atravesándolo –
el paisaje.”
escribir
“Tiene las uñas recortadas.”
escribir
“Se desprende, muy lenta, de una frase,
la desliza en el cuaderno y espera.
Tiene las uñas recortadas
y una blusa de encaje.
Lleva una bolsa de color violeta
en las rodillas.
Cuando respira hace juego
con los versos de Sylvia Plath.
Hay un desfiladero en su mirada
y no termina de cruzarlo.”
escribir
para confundir las palabras
y que las cosas aparezcan
(Campos de limoneros cargados con sus frutos. Y cañizales
separando sembrados. Y vinagreras cubriendo de oro las taludes…)
que las cosas presionen
que un mundo se abra paso
(Es invierno, y ya crecen el trigo y la alfalfa. Aún hay campos entre ciudades y hermosos pueblos y una anciana se sienta en un portal con un rayo de sol en su regazo.
La tierra arada humea bajo el sol y los olivos jóvenes tensan sus cuerpos retorcidos hacia el cielo. Creciendo.
Crecer es ascender.
Crecer es ensancharse.
Crecer es romper límites.
Crecer es invadir…)
que estallen los cristales de mis manos
que abran ojos en las letras
(Hileras de olivos.
Sus sombras paralelas…)
escribir
para rastrear
escribir
para perdonar
para ser perdonado
¿Dónde hallaré al sacerdote,
al mediador, aquel que tenga
conocimiento de los límites
y el poder de traspasarlos?
¿dónde hallaré a aquel
capaz de arder sin consumirse
y, entre los muertos y los vivos,
ecualizar
transformar, ¡bendecir!?
escribir
para hallar la paz
después de haber hablado
con los muertos
escribir
para sellar la paz
para conciliar
en mí
para perdonar en mí
escribir
la culpa misma que golpea y se licúa
en el pecho
y surte y es agua que mana
con fuerza y que nos une
agua que forma
remolino de amor irradiando
todas las culpas son
el mismo sufrimiento
el de existir queriendo
queriendo serlo todo
queriéndolo todo
y todo está en mis manos
en esta encrucijada donde permanecemos
el tiempo suficiente
para sufrirlo todo
en mi interior barrunto el gran estruendo:
todo el dolor del mundo me pesa entre los muslos
abrid los ojos: ¡ved!
es tan terrible vivir
¡quien sobrevive saluda!
morituri somos todos
toda la historia de tu estirpe
está presente y te reclama
como crisol
eres
la mediadora
operas
en ti misma el milagro
de la conciliación
y de repente soportas
el peso del mundo y su dolor
lo bebes todo entero.
Agradecida.
escribir
porque crujen las rodillas
y hay como un sueño
esperando ser soñado
justo detrás del dolor.
– Hoy observé las gaviotas.
He de volar muy alto esta noche.
He de volar sin lastre.
Hasta que amanezca.-
escribir
“otoño”
para recordar cómo
uníamos castañas con palillos de dientes
y surgían princesas y perros y dragones
y mi madre era hermosa
y ¿quién sabe? tal vez
fue feliz, también ella,
ese día.
escribir
para arquear el espinazo de las letras
a imagen del dolor
para trazar las líneas de la vida
líneas que se encogen
líneas retráctiles
como nervios apresados en la carne
como venas quebradizas
venenos infiltrados
en las arterias, líneas
que merodean en torno al corazón
calado por la angustia
y el cansancio
líneas como cables tendidos
entre una vida y otra menos vida
líneas ultracortas
líneas entrecortadas
líneas respiradero
líneas túnel
para desembocar
en el horizonte
recuperar allí
las fuerzas del principio pero
líneas quebradas
presionadas
oprimidas, líneas
de vuelta atrás
combadas sobre el tiempo
que queda
el tiempo que nos queda
termitero o volcán
vaciado por los seres (los insectos, la lava)
que operan desde dentro
líneas
de retroceso
¡si fuesen sólo al sueño!
pero no: más abajo.
escribir
como quien muerde un rayo
con los brazos en cruz
escribir
que sus pulmones se cerraron
como las alas de una
mariposa.
Dejó un rastro de polvo azul
en los dedos de quienes fueron
a tocarla
escribir
como aquel que se fuga de un hospital y arrastra tras de sí
las sondas, el goteo, la máscara de oxígeno y corre
sobre agujas envenedadas
¡Despertad!
¡nadie podrá evitarlo!
sólo es cuestión de tiempo
contad los gritos que dais
en el fondo del agua
¡Contad los gritos!
cada cual con su dolor a solas
el mismo dolor de todos
– Alguien disimula. Sonríe,
devuelvo la sonrisa. Sé
que para él ya oscureció.
También él lo sabe.
Pero se esfuerza. Todos
nos esforzamos.
Gritar es esforzarse.
Gritar es rebelarse. –
escribir
porque alguien olvidó gritar
y hay un espacio en blanco
ahora, que lo habita
escribir
porque es la forma más veloz
que tengo de moverme
escribir
¿y no hacer literatura?
…
¡y qué más da!
hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo.
Escribo
para que el agua envenenada
pueda beberse.
La astucia del vacío: cuadernos de Benarés. Jesús Aguado. (2)
Te amaré con locura cuando deje de amarte
porque entonces serás una sombra en el agua.
Porque entonces tus manos serán ramas caídas
que la corriente aleje sin pedirme permiso.
Te amaré con pasión mientras vas diluyéndote
porque entonces sabré que tu cuerpo era sólo
no materia o sabor sino nada y ninguno,
no mordiscos y un nombre sino nunca y vacío.
Te amaré para siempre cuando seas un árbol
que
hunde sus raíces en la orilla de un río
y en ese río seas una trucha azulada
y en esa trucha seas el reflejo del cielo
y en ese cielo seas una nube sin rostro.
Cuando seas el mundo que no fuiste en mis brazos
porque en ellos reías sólo tú y me besabas.
Te amaré sin regreso cuando la lluvia llueva,
cuando los truenos truenen, cuando el olvido olvide.
Porque entonces sabré que no te amaba a ti
sino a la vida viva y eso está en los insectos.
Te amaré hasta la muerte cuando deje de amarte
y pueda respirar sin tu respiración,
moverme sin tus piernas, pensar sin tus palabras.
Porque entonces serás una hojita que flota
sin conciencia ni tácticas ni mentiras ni orgullo.
Porque entonces tú y yo no seremos tú y yo
sino dos gotas limpias de una misma cascada.
Te amaré en mil pedazos cuando deje de amarte
y sepa que soñamos lo que jamás serías.
Porque entonces serás la que borre tus huellas.
Porque entonces serás la que borre mis huellas,
te amaré desde cero cuando deje de amarte:
otra oportunidad de amarnos con locura
mientras nieva la nieve, mientras las manos manan.
*
El amor tiene eso, que despierta los hilos, esa maraña que somos dentro y fuera de nosotros atravesándonos de parte a parte, atándonos a lo visible y a lo invisible, entrecruzando nuestros actos, palabras, experiencias. El amor hace que los hilos salgan de su letargo hipnótico, ese duermevela o resaca o trance en el que les sume el runrún entontecedor del mundo, y se tensen como animales desperezándose en una sabana, y se pongan a danzar como los reflejos de una antorcha a la orilla de un río, y se disparen en todas las direcciones como espirales de un reloj destapado por una caída brusca contra el suelo. El amor hace que los hilos que siluetean el entramado de lo que somos vibren como cuerdas de un instrumento hasta entonces secuestrado en su estuche: nos hace música y nudo, sonido y relación, el canto de las cosas y los cuerpos cuando se rozan, se mezclan, chocan o se reconocen. Hilos de lana, de lluvia, de huellas en la arena, de seda, de estelas en el aire, de saliva, de narraciones: las marcas que va dejando el azar, el mapa que va cartografiando el deseo. El amor atrapa en su tela de araña el alma, que siempre quiere abandonarnos, fugarse de un mundo que la condena a tareas menores, y la convence por las buenas o por las malas para que se quede con nosotros todavía. Marioneta o cazamariposas, soga de ahorcado o red de trapecista, cada amante tiene que atender a cómo se van reagrupando los hilos recién salidos del sueño: ese dibujo será el de su vida, lo que quede de él una vez que ya no quede nada. Así devanando, cardando, estirando, tejiendo, los amantes desparraman los hilos como corrientes de agua que, entre revueltas, saltos al vacío o remansos, nunca van a dar al mar, que es el morir, sino a sus propios corazones, ese centro incandescente donde surge la vida verdadera.
Jesús Aguado. La astucia del vacío. Cuadernos de Benarés. DVD ediciones