La última película de la japonesa Naomi Kawase es una absoluta maravilla. “Una pastelería en Tokio” habla de pérdida y de duelo, de enfermedad y de dolor, de soledad y de vidas al margen, de ciclos y de sanación, de intensidad y de ligereza a modo de las flores de los cerezos. Habla el idioma de la ternura derramada. Ternura que te envuelve durante dos horas en las que entras en una profunda meditación y cambias de plano. Dos horas en las que eres puro corazón derramándose. Derramándose con todos ellos.
compartim
imagina …
Es repeteixen
un altre cop les velles,
tristes imatges.
*
La pau, pregonen,
i amb la boca petita
criden la guerra.
*
Des de l’angúnia
del fang i la misèria
hi ha uns ulls que ens repten.
Miquel Martí i Pol
D’Haikús en temps de guerra
Edicions 62 – Empúries, 2002
El sexto día. Chantal Maillard
[Extractos del texto inédito “El sexto día” de Chantal Maillard]
Cayeron. O más bien se posaron. Se despojaron de sus alas. Seres de ambigua naturaleza que espantaban a las bestias. Tan oscuros como resplandecientes parecían durante la contienda. Duró días con sus noches; la luna cambió de lugar varias veces mientras cruzaban los cielos, redondos como soles, los carros voladores. Algunos pasaban rozando en llamas la copa de los árboles. Otros se posaron. Los seres oscuros caminaban sobre dos extremidades. Caminaron con frío buscando abrigo por un mundo que no les pertenecía. Buscaron refugio. Se aparearon con aquellas de entre las bestias que más se les parecían. Al animal que nació de su simiente le llamaron hombre.
Y uno de ellos dijo: “¡Seguidme!
Heredaréis la Tierra
y los mansos serán vuestro alimento”.
Así podía haberse contado. Así tal vez podría haber sucedido. O tal vez no.
*
¿Quiénes fueron, de entre todos los dioses, los vencidos que junto con su simiente ofrecieron, al animal que fuimos, un poco de su luz y la incierta fortuna de un juicio malogrado? ¿Quiénes fueron aquellos que, por error o maldad, nos engendraron híbridos de inmortal y de bestia, conciencia delirada sedienta de existencia, animal perdido de sí y despojado de su inocencia?
*
Miles de somalíes se agolpan en la frontera de Kenya. En su mayoría, serán transportados al campo de Dadaab, al nordeste del país.
Los campos de refugiados… ¿Refugio? Cercos con los que, previo acuerdo de nuestros órganos sociales, contenemos allí a quienes tratan de llegar al mar. Tan sólo el campo de Kenia le cuesta a la Unión Europea catorce millones de dólares al año. Un precio, al fin y cabo, razonable para evitar tener que compartir con ellos los bienes que hemos acumulado con el saqueo de sus tierras.
Dadaab, Hagadera, Ifo, Dagahale, Kobe, Ashraf, El Farah, Saklepéha… Nombres hermosos para la indiferencia.
*
En términos económicos hablamos de crecimiento; en términos sociales, de países atrasados. Una persona o un país crece o avanza cuando adopta las costumbres y las maneras de pensar de nuestra tribu. La idea decimonónica de progreso es la que sustenta el lenguaje de la globalización. Crecer, avanzar, emerger: movimientos de empuje hacia delante y hacia arriba, metáforas heredadas de la economía de producción, el espíritu colonialista y el precepto bíblico.
Urge un estudio de la historia de los conceptos. Urge comprender sus orígenes y la manera en que se fueron convirtiendo estratégicamente en los valores que defendemos.
*
La raza blanca, desde la prepotencia de su tribu y la sobreestimación de sus valores, ha perturbado el equilibrio de otros pueblos y violentado el reino de las bestias. Fue la voluntad de Occidente como la proa de un navío: siempre adelante, hendiendo rígidamente la naturaleza líquida de otros seres. Tarde o temprano, el orden habrá de restituirse. El ritmo de las estaciones, el reino de las hormigas, la noche de las lechuzas y los topos. Y no será sin dolor que aquel barco zozobre.
*
[…]
*
Todo animal reconoce las sendas que abrieron sus antepasados. Travesías del aire, del agua, de la tierra. Sólo el humano las olvida. Por eso inventa, construye, edifica, emprende viajes de descubrimiento. No es un plus, sino una carencia lo que nos distingue de otra especie. La herida es una puerta cerrada sobre el antes. Por haber perdido el gran pasado se queda atrapado, el animal humano, en su historia personal, dando vueltas sobre sí mismo como un perro tratando de alcanzar su cola. Corta inteligencia, aquella que no abarca otra experiencia que la propia. La razón es fruto del olvido; sus logros, la patética demostración de su extravío. No es de dioses esa luz que tanto apreciamos, es simple adaptación al desamparo.
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La mañana. Azul celeste, como entonces. Felices cuando enteros los órganos, el cuerpo. Apacibles, los sueños. Dorados despertares en el cálido alféizar. Promesas de agua y de sol.
Invitadme a la ceguera. Quiero volver a ser el héroe crédulo de otros tiempos. Impostora de la nada pero, al fin y al cabo, inocente.
*
Mal hace quien por bien cría a sus hijos como príncipes ignorantes del desastre. Todo es cíclico. Y se hallarán hambrientos, masticando guijarros y anhelando aquello que perdieron.
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¿Cuántos cadáveres hacen una victoria?
No importa. Más sitio para los lobos
y las libélulas.
*
El pensamiento europeo se construyó en torno a la sustantivación de un verbo: el ser. Y puesto que existía eso llamado ser, advino el miedo: dejar de ser. El pensamiento europeo se construyó en torno a ese miedo. Entre ser y no-ser se trazó un intervalo mensurable, divisible en fragmentos, al que llamamos tiempo y de cuya medición resulta lo que llamamos hechos. Pero el devenir de los seres se parece más al curso de los ríos que a nuestros instrumentos de medir. Los hechos son, en el curso, la parte que corresponde a las piedras. Cuanto mayor es su peso, más historia dicen que tiene un pueblo. Así compensan el gran olvido.
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Contar: tejer con la saliva un tejido consistente. A las imágenes consecutivas, proporcionarles un orden con sentido. Un argumento. Nunca asistimos al inicio ni al final de la propia vida. Y es necesidad de la razón proporcionar finales a la suma de las secuencias.
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“La noche estaba oscura, sin luna. El viento soplaba a más de 100 km/h. Levantaba olas de diez metros de altura que se abatían con un estruendo aterrador sobre la endeble embarcación de madera. Ésta había zarpado diez días antes de una ensenada de la costa mauritana con 101 refugiados africanos a bordo”… No es una novela. Pero el autor sabe que de esta forma logrará llegar a un mayor número de lectores porque éstos recibirán los hechos como una narración y que la narración produce placer.
*
Te acercas al joven gorrión que entró por la ventana. Cautelosamente, alargas la mano y escapa volando al centro de la habitación. Quieres devolverle al aire, haces otro intento: el gorrión corre buscando refugio y desaparece en el angosto espacio que separa el armario de la pared. Fuera, oyes piar a los vivos.
Comprobar con qué facilidad vuelve a identificarse la conciencia con el discurso mental que nunca acaba, con qué rapidez pierde la atención y se repliega como una lagartija que ha perdido su cola en la disputa.
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Libertad, fraternidad, igualdad: el sueño malogrado de la Europa revolucionaria, un programa irrealizable. Todo organismo es coercitivo. Toda manada es depredadora.
*
No se me ocurre una sola razón válida para defender la conservación de nuestra especie en vez de su aniquilación.
Seamos carcomas, seamos larvas, anidemos en el árbol podrido de nuestra tribu. Que su serrín alimente los mundos inferiores.
*
Enfrentada a sí misma, la razón se me antoja el más puro espejismo. El miedo es la idea del miedo envolviendo las entrañas. El dolor es el miedo que prolonga la sensación del daño.
Julio se deshace en lluvia helada. El viento apresa los corazones de las flores de manzanilla y no las deja abrirse.
*
Ver que la mente se desboca y no hallar en su discurso un solo rastro de identidad. Atender a las evoluciones del mí sin implicarse en ellas. No añadir nuevas causas a los efectos.
*
[…]
Me va surcando el morir. Es una barca lenta que deja por estela la espuma de otros cuerpos.
*
Brecha abierta, acudiendo.
Cobarde aún, resistente, quien la abre. O ciego. De tanto devaneo. De tanta sólida coraza tejida al temblor de todo un pueblo de abandonados colmando, como nube oscura, el abismo.
De cima en cima resonando, la voz de los anacoretas —los solos—, de cima en cima, sobre el mar de nubes, balbuciendo.
Aquí tenéis el primer número de la revista l’estació con el texto completo de Chantal.
http://lestacio.cat/no-1-tardor-2015/?lang=es
L’Estació, revista transatlàntica multilingüe d’arts, poètiques i politiques. Una nova revista cultural de reflexió crítica i en trànsit. L’activista cultural Manel Guerrero, l’artista Frederic Amat i la filòsofa Marina Garcés impulsen aquesta publicació cultural.
http://oficinadedisseny.net/_lestacio/?cat=3&lang=es#content02
https://www.facebook.com/lestaciorevista/?ref=profile
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/11/10/catalunya/1447186995_010961.html
http://www.vilaweb.cat/noticies/lestacio-nova-revista-cultural-de-reflexio-critica-i-en-transit/
Claros del bosque. María Zambrano
Breves extractos del libro de María Zambrano, Claros del bosque (1977)
“Se queda sordo y mudo en ocasiones, circunstancialmente, el corazón. Se sustrae encerrándose en impenetrable silencio o se va lejos. Deja entonces todo el lugar a las operaciones de la mente que se mueven así sin asistencia alguna, abandonadas a sí mismas. Y al menos entre nosotros, los occidentales, tan reacios al silencio, las percepciones se convierten en seguida en juicio dentro de una actitud imperativa; esa actitud que precede al contenido del juicio, a lo “juzgado”. Y no siempre lo juzgado lo sería cuando el corazón estuviese ligero o cuando prosigue simplemente su rítmica marcha, aparecería entonces eso juzgado de otra manera, sin arrojar carga de peso, sin ocasionar pesar. Ya que es el peso de ciertos contenidos que se presentan en la conciencia lo que determina en ocasiones, y refuerza en otras, el juicio que sobre ellas recae.
[…]
Hay una linea imperceptible, un nivel desde el cual el corazón comienza a sentirse sumergido. No encuentra resistencia en torno por falta de respuesta a su incesante llamada, pues que su latir es al propio tiempo un llamar. Y hay la invocación silenciosa, la indecible, que parte en una dirección indefinida, no porque lo sea, sino por rebasar toda dirección conocida. Ya que es la mente habitual la que marca las direcciones, la que establece los puntos cardinales dejándolos sin significación. La mente discursiva, la gran ordenadora que todo lo encubre.
Y ninguna dirección que le sea ofrecida por la mente al uso puede abrir paso a esta llamada indecible del corazón sumergido.
Y si la llamada es indecible es porque ninguna palabra de las ya dicha le sirve. Lo que no significa que entre las palabras que conoce no haya algunas o una sola que sea la que busca indeciblemente. Busca un oído; oír y que le oigan sin darse cuenta, sin distinción. Y que su llamada se pierda en la inmensidad de la única respuesta.”
Circulus vitiosus deus. Pascal Quignard
Probablemente, uno de los primeros mapas de Çatal Höyük, datado de 6.200 BC.
Catal Hüyük, la primera ciudad, es una ciudad construida contra los leones, los bisontes, las serpientes, los ratones.
Un círculo de piedras de al menos dos millones de años en la garganta de Olduvai. Es el refugio más antiguo (hogar para mujeres y niños humanos) de la Historia.
La predación deriva de la fascinación, que deriva a su vez de la satelización morfológica. Las abejas y su vida extraordinaria conforman una danza alrededor de su nido. Esta danza es un lenguaje nutritivo que retorna y convoca. El nacimiento del lenguaje viene inspirado por la predación. El lenguaje es una llamada. El lenguaje es una predación como, antes de su invención, el sueño en los animales es una predación no ya de presas sino de la silueta de las presas.
Planteo una gravitación carnívora silenciosa, luego lingüística, en la fuente de la ronda errante que inventó la danza que inventó el círculo.
En su retórica especulativa, Frontón dice que el lenguaje humano (las lenguas) come las imágenes como los cuerpos arrancan, con los dientes, las carnes.
*
Hay una danza antes de la danza porque el círculo designa, simplemente, el retorno al remitente. Hay un goce concéntrico mortal. Hay un enigma del suplicio fundador de los grupos humanos que se concentran, se arrodillan, alzan los brazos, mascullan, se hacen uno en torno al supliciado, luego imponen un progresivo silencio en torno a la presa inerte, justo antes de la primera palabra del lenguaje que pronuncia la emoción de la muerte bajo la mirada de los supervivientes que los rodean a todos, en silencio, al menos en un silencio aún imitado, el “silencio total” de aquel a quien han arrebatado la vida.
Es Isaac en la cima de un monte.
Es el rey Penteo en la cima de un monte.
Es Jesús en la cima de un monte.
Las palabras que reputamos humanas son esos gritos ahogados que se elevan cuando la violencia se aplaca. Cada una de ellas designa a un ser que ya no está.
*
La especie humana es espontáneamente alucinadora (más que auto-disimuladora).
Es inconsciente no por lo que rechaza sino porque jamás percibe lo real.
Los hombres rara vez abren los ojos a la aterradora anarquía de la crónica humana. A ojos humanos, es decir, en el fondo de su memoria inevitablemente lingüística, toda catástrofe deviene un calvario que tiene un sentido. Este sentido equivale a la saciedad, es decir, a la paz. El narrador social (el mito) siempre defiende la reproducción del orden social, que inscribe violentamente en el paraje, contra el “parásito” que desaloja en la sangre y cuya muerte violenta devora, y la apariencia y hasta el recuerdo. Cada pueblo se distribuye sus acontecimientos orientados, sus asociaciones retrospectivas, sus mentiras, sus “facta falsa”, de lengua en lengua, es decir, de comunidad en comunidad. El futuro siempre es bueno, la situación es positiva, el grupo es, en líneas generales, inocente, los niños son más o menos amables, la paz no tardará en llegar aunque no ha estado presente ni siquiera una hora.
*
El hecho de decir se olvida bajo lo que se ha dicho.
El quod de la lengua se olvida en beneficio del quid del pensamiento.
El significante se olvida bajo el significado.
El sacrificio sangriento se olvida bajo el Dios.
El señuelo social se olvida bajo el padre.
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Cuando los fragmentos sexuales se unen, las bocas sexuales diferentes de la mujer y del hombre imitan una manducación que se inhibe. Se encarnizan en la ternura. Esto se llama seducir en quienes fingen seguir siendo herbívoros. Pero la palabra masacre es el viejo nombre francés de la unión sexual. En latín unión sexual se decía unio carnalis. Hay que remontar incesantemente el antaño de la devoración.
El encarnizamiento define estrictamente la adquisición de lo carnívoro.
Encarnizarse es ofrecerse a la carne sangrante que surge bajo la piel muerta.
Encarnizar a un halcón, encarnizar a un perro, a fin de hacerlos cazadores.
Somos una especie encarnizada.
En los pueblos cristianos, durante un milenio, los viernes correspondían a la prohibición de la carne (carne roja) y al domingo correspondía la prohibición de la masacre (en el sentido de coito).
*
Expulsa lo natural, y volverá al galope.
Expulsa la animalidad, y el alma humana abre sus ojos de rape y su hocico de tigre.
Cubre los cuerpos de tejidos, de telas, de seda, de lujo, de tatuajes, de joyas, y la arcaica desnudez simiesca surge de pronto al borde de una costura o en un pliegue.
Traducción: Antonio F. Rodríguez
http://revistakokoro.com/circulus.html
Pascal Quignard. Les désarçonnés. Cap. LXXVII, Grasset, 2012 (éd. de poche “folio” , 2014). Trad.: Los desarzonados, El cuenco de plata, 2013.
Pascal Quignard (Verneuil-sur-Avre, 1948) es un prodigioso escritor y lingüista francés, autor de una obra ya considerable (novelas, ensayos, tratados, cuentos…). Procede del seno de una familia con larga tradición musical. Él mismo fue músico, violonchelista, y fundó y dirigió el Festival de Ópera y el Teatro Barroco de Versalles; también escribió el guión del film Tous les matins du monde. Sus textos, impregnados de una honda sensibilidad rítmica y de una estremecedora delicadeza musical, dibujan continuos meandros que serpentean por la etimología de las palabras. Su escritura, poética e hipnótica, se abreva en la cultura clásica y requiere del lector una lectura pausada, meditada y reiterada. Siendo niño sufrió fases de autismo y anorexia, que se repitieron en la pubertad, trastornos que contribuyeron a que el lenguaje tomase forma dentro de su cabeza de una forma completamente diferente a como lo hubiera hecho de haber gozado de un desarrollo (más) sano y normal. Esta dolorosa y temprana experiencia personal sin duda no es ajena a la naturaleza singular, híbrida, heterodoxa, del pensamiento y de la escritura de Quignard. Según él mismo ha declarado, ese silencio forzado fue lo que le llevó hasta la escritura y la lectura, “pude hacer el siguiente trato: estar en el lenguaje callándome”. En 1976, se unió al comité de lectura de la prestigiosa editorial Gallimard hasta el año 1994, fecha decisiva en que abandonó todos los cargos públicos, y se aisló por completo para centrarse en la escritura. Les désarçonnés hace parte de una serie de 14 libros, un amplio proyecto de escritura fragmentaria (un conjunto de pequeños tratados, de aforismos, de anotaciones, de cuentos…) iniciado en el 2002 llamado Dernier royaume que, a día de hoy, consta de nueve tomos. El último publicado se titula Mourir de penser (2014), Morir por pensar (El cuenco de plata, 2015).
“La palabra ‘verdad’ ya no está en mis diccionarios”. Entrevista a Chantal Maillard
—La mujer de pie es una invitación a la escucha. ¿A quién escucha usted?
—Me gusta escuchar a los pájaros y a alguna niña canturreando. Me tapo los oídos a ciertas voces que hablan sin pensar, que son sólo ruido. Como el piar de los pájaros cuando van a dormir. Prefiero a los pájaros porque no entiendo lo que dicen.
—¿Quién es La mujer de pie?
—Alguien que no puede sentarse porque, en cuanto lo intenta, el dolor le hace levantarse como a los diablos aquellos que saltaban de sus cajas a abrirlas.
—La enfermedad y el dolor suelen estar presentes en su obra, ¿qué libros le han herido más?
—Los libros no hieren, lo que hiere es la existencia. No escribo a partir de otros libros, si a eso se refiere, hay cosas que han de ser experimentadas. Lo que la escritura pretende no es herir, sino comunicar. Reconocer la propia herida en palabras de otro es un bálsamo.
—¿Sin herida no hay escritura?
—Claro que la hay, la herida es sólo un tema entre otros posibles. Si he tratado del dolor en mis trabajos es porque he conocido algunas de sus variantes (son infinitas) y considero que es un tema importante, pero no el único. El proceso mental, las pasiones, la memoria, la indiferencia están presentes en mis libros. Tengo un especial cariño a Cual, ese personaje irónico, tierno y despojado que aparece en Hilos.
—¿Se arrepiente de algún libro propio?
—De todos los que contienen alguna afirmación.
—“Ningún animal se siente responsable de lo ocurrido a otro, salvo el humano”, ¿cómo se escribe la culpa?
—La culpa no es algo que exista, es algo que se construye. Culpable se le llama a aquel que transgrede las reglas de un determinado código moral. Fuera del orden establecido no hay culpa, sino un proceso en el que todo lo que adviene deriva de lo anterior. Ser capaces de libertad es saber saltar fuera de las normas del juego en el que se está. Escribir debería ser un acto de libertad.
—¿Dónde hay más verdad: en la filosofía, en la poesía o en la novela?
—La palabra “verdad” ya no está en mis diccionarios.
—Usted es doctora en Filosofía, ¿qué pierden los alumnos que ya no recibirán esta asignatura?
—La Filosofía es ante todo un ejercicio lógico, de lenguaje. ¿Qué pierde una sociedad que se construye sobre un cúmulo de errores lógicos?, sería la pregunta. Pues, como las ciudades erigidas sobre aguas pantanosas, están destinadas a hundirse.
—¿Alguna vez ha perdido el hilo?
—La cuestión es más bien cómo lograr perderlo. O mejor aún, cortarlo.
—¿Encuentra algo positivo en el ser humano?
—¿Me repite la pregunta?
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/05/babelia/1446727038_949401.html
Dancing in the Flames. Marion Woodman
Genre: Documentary | Produced In: 2009 | Story Teller’s Country: United States
Synopsis: Bailar en las Llamas es un documental brillante e íntimo sobre la vida de la analista junguiana, Marion Woodman, conocida, como profesora y autora, por su innovador trabajo sobre psicología femenina y adicción. En el documental recorremos una representación metafórica de la imaginería inconsciente que Marion relata con tanta pasión que también nosotros nos vemos invitados a examinar nuestras propias vidas. El brillante místico y autor Andrew Harvey entrevista a Marion acerca de los misterios del viaje de su alma y, a lo largo de la entrevista, la analista revela una serie de “muertes” psicológicas y “renacimientos” que han ido formando la evolución de su conciencia. La película presenta una filosofía de opuestos dinámicos, la superación de las contradicciones aparentes. La vida y la muerte, el amor y el dolor, el coraje y la sumisión, para ella, no están enfrentados sino que hacen parte de un todo armonioso. Al abrazar estos opuestos entramos en la totalidad de la experiencia humana.
Dancing in the Flames is a brilliant and intimate documentary into the life of Jungian Analyst, Marion Woodman, who is known for her ground breaking work as a teacher and author on feminine psychology and addiction. We are taken into a metaphoric representation of the unconscious imagery that Marion discusses so passionately and, in doing so, are invited to examine our own lives. Brilliant mystic and author Andrew Harvey interviews Marion as she explains the mysteries of her soul’s journey and reveals a series of psychological ‘deaths’ and ‘rebirths’ that have formed the consciousness into which she has evolved. The film presents a philosophy of dynamic opposites, the bridging of seeming contradictions. Life and death, love and grief, courage and submission are not at loggerheads for her—they’re part of a harmonious whole. By embracing these opposites we come into the totality of human experience.
En este enlace encontraréis el documental completo:
http://www.cultureunplugged.com/play/7972/Dancing-in-the-Flames
Edición Luciérnaga, 2002 (descatalogado)
Oscura, poderosa y terrenal la Diosa Negra es la llave para comprender todas las tradiciones de las antiguas culturas. Después de las Cruzadas aparecen en Europa, por primera vez, cientos de imágenes de la Virgen Negra: símbolo de los poderes de la Tierra que encarna las energías del caos y de la creatividad. Es la representació
La recuperación del cuerpo por medio del canto
“La Mujer Esqueleto canta para poder adquirir un cuerpo lozano. Este cuerpo que la Mujer esqueleto evoca con su canto es válido en todos los sentidos; no es un conjunto de partes y piezas de carne de mujer idolatradas por algunos en ciertas culturas sino un cuerpo femenino entero capaz de amamantar a los hijos, hacer el amor, bailar y cantar y sangrar sin morir.
Esta recuperación de la carne por medio del canto es otro tema popular muy común. En los cuentos africanos, papes, judíos, hispánicos e inuit, los huesos se transforman en una persona. La mexicana Coatlicue extrae seres humanos maduros de los huesos de los muertos del mundo subterráneo. Un chamán tlingit le quita cantando la ropa a la mujer que ama. En los cuentos de todo el mundo el fruto de los cantos es la magia. Y en todo el mundo las distintas hadas, ninfas y gigantas tienen unos pechos tan largos que se los pueden echar sobre los hombros. En Escandinavia, entre los celtas y en la región circumpolar, los cuentos hablan de mujeres capaces de crear sus cuerpos a voluntad.”
Clarissa Pinkola Estés, “La Mujer Esqueleto“, in Mujeres que corren con los lobos, Ediciones B, 1999.
*
“Volver a cantar. Volver a en-tonar el habla en el registro adecuado. El habla que no dice, o dice de otro modo lo que la voz transmite.
Hablar en dos registros: fuga de ámbitos. La voz del concepto modulada en una trama paralela. Arriba, el razonamiento: la razón extralimitándose en lo abstracto. Abajo, el canto.
Si no os pegáis a la letra, prometo cantar.
Cuidad –cuidaos– del extravío en las palabras. Adaptad el alma al vehículo, paralelamente.
Prometo volver a cantar, aunque por un tiempo breve, muy breve. Fuera del hábito, me esperan –¿quién espera?– Nadie. No hay nadie. –En todo caso sería descortés hacerles esperar ahí donde no hay nadie.
Pero ¿no será impostada, mi voz, en cualquiera de los lenguajes que hable a partir de ahora? Mejor pedidme el silencio, pedidme mi silencio. Lleva lo poco que puede ser enseñado.”
Chantal Maillard, Husos. Notas al margen, Pre-Textos, 2006
Què és això, la bellesa? Cap a O’Keeffe
Comencem a preparar-nos pel viatge cap a les exposicions de la Georgia O’Keeffe (American, 1887–1986)…
Manos de Georgia O’Keeffe sobre la calavera de un caballo, Alfred Stieglitz
Què és això, la bellesa?
Aquest vídeo del programa de TV3, Amb filosofia, reflexiona en 30 minuts sobre La bellesa http://www.ccma.cat/video/embed/5561655
“El poeta Josef Brodsky va dir que la bellesa és el lloc on l’ull descansa. Però la bellesa és relativa, subjectiva, condicionada per l’educació i l’àmbit cultural. ¿Les coses ens agraden perquè són belles o són belles perquè ens agraden? Amb la participació dels professors i assagistes Antoni Marí i Victoria Cirlot, la cineasta Agnès Varda, el politòleg Sami Naïr i la violinista i escriptora Léonor de Récondo.”
http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/amb-filosofia/la-bellesa/video/5561655/#.Vj6JGQZhvYo.faceboo
Georgia O’Keeffe, From the Faraway, Nearby, 1938. Oil on canvas; 36 x 40 1/8 in. (91.2 x 102 cm); Alfred Stieglitz Collection, 1959 (59.204.2) © 2011 Artists Rights Society (ARS), New York
Georgia O’Keeffe, Ram’s Head, Blue Morning Glory, 1938. Oil on canvas; 20 x 30 in. Georgia O’Keeffe Museum; Gift of The Burnett Foundation. © Georgia O’Keeffe Museum
Georgia O’Keeffe, Grey Blue & Black-Pink Circle, 1929. Huile sur toile, 36 x 48 in. Dallas Museum of Art, Gift of The Georgia O’Keeffe Foundation

Georgia O’Keeffe. Jimson Weed/White Flower nº 1, 1932












