Aullidos para esta superluna!

Aullad, aullad mucho esta noche!

Acallemos por un rato nuestro parloteo humano

y celebremos a la Loba, nuestro animal interior!

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La Loba, la vieja del desierto, es una buscadora de huesos… En nuestro interior vive la vieja que recoge huesos. En nuestro interior tenemos la capacidad de volver a configurarnos como las criaturas salvajes que antaño fuimos y tenemos los huesos que nos pueden cambiar y pueden cambiar nuestro mundo, y tenemos el aliento, nuestras verdades y nuestros anhelos; juntos constituyen el canto, el himno de la creación que siempre hemos ansiado entonar… 

Clarissa Pinkola Estés. “Cantando sobre los huesos” in Mujeres que corren con los lobos


http://elpais.com/elpais/2016/11/13/ciencia/1479033772_910377.html

http://elpais.com/elpais/2016/11/13/album/1479056315_379857.html#1479056315_379857_1479056558


Nadie nos dice. Blanca Varela

nick-brandt_elephant-skull_amboseli_2010

 

Nadie nos dice

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta

De El falso teclado, 2000

 

BLANCA VARELA (Lima, 1926-2009)Donde todo termina abre las alas (Poesía reunida), Círculo de Lectores, Barcelona, 2001

Imagen: Fotografía de Nick Brandt, Elephant Skull, Amboseli, 2010

 

Cual o la identidad suspendida de Chantal Maillard

Cual_Chantal Maillard maillard3

Cual es una serie de poemas de Chantal Maillard incluidos en la segunda parte del poemario Hilos publicado en 2007 por la editorial Tusquets en su colección de poesía “Nuevos textos sagrados”. Cual es también una breve película rodada en Super 8 en el barrio chino de Málaga bajo la dirección de Gerardo Ballesteros, con Chantal haciendo de Cual. Cual también es un precioso libro artístico- de hecho una carpeta-libro, diseñada por José Oyarzábal- que abrió en diciembre del 2009 la colección de poesía “La sirena inestable” del Centro Cultural Generación del 27.

Cosas de Cual 1

La carpeta-libro contiene:

-un cuaderno de poemas, Cosas de Cual (cuaderno rojo abajo a la derecha)

-un cuaderno de fotografías de Chantal y de fotogramas de la película Cual, filmada por Gerardo Ballesteros (cuaderno amarillo arriba a la derecha)

-un DVD con la citada película Cual y un bonus: una lectura de Hilos por Chantal (DVD azul arriba a la izquierda)

-y un frágil y quebradizo poema de Cual impreso en una lámina de vidrio (bajo la carpeta negra plegada Tal Cual abajo a la izquierda, y que he dejado fuera en esta fotografía).

Citaré el final del texto en el que Chantal Maillard presenta la “emergencia y suspensión” de Cual:

“En la época del kitsch, sólo un ente suspendido “por debajo de sí” como una nota musical sin partitura, ínfimo, desprovisto, es quien podría salvarnos. Salvarnos de lo mucho y de lo poco, del tener y del no-tener, de las palabras vanas, los superlativos y las decadencias, del es y el no-es, los valores y su carencia, los paraísos y la esperanza. Sí, de la esperanza. Cual, acarreando una maleta vacía, sin argumento que blandir o que debiera resolverse augura el fin del psicoanálisis y el comienzo de la compasión.

El enigma –y el problema– es: ¿está realmente vacía la maleta?”

[Nota: La maleta antigua impresa en la cubierta la heredó Chantal de su abuela.]

Cosas de Cual

Cual junto a indignado.
Existir no es digno.
Por eso, junto a.
Junto a indignado.
Cual cabeza en alto,
erguida sobre el cuello, sobre-
elevada. Mentón paralelo al
suelo. También los párpados,
a los pies, paralelos,
que siguen en el suelo, los pies.
Agravio de la parte superior
con las extremidades inferiores,
la dignidad.

Cual junto a indignado. De existir.
Tal vez considerar
la retirada. Dignamente.
Aprender a cerrar. Con dignidad.
Ojos al bies.
Como a quien no le incumbe.
Pulgares abrochados al chaleco.
Modalidad romántica. Tardía.
Imposible oficiar sin atuendo apropiado.

Cual en ropa interior.
Por el aire. Espeso.
Canicular. Impropio. –¿Impropio?–
Borrar impropio. Por el aire.
Residual.

La voz del mundo natural. Bernie Krause

Bernie Krause ha estado grabando los sonidos salvajes —el viento en los árboles, el canto de los pájaros, los sonidos sutiles de larvas de insectos— reuniendo así, durante 45 años, un archivo audio de incalculable valor. Durante todo este tiempo, ha visto (a través del oído) muchos ambientes alterados radicalmente por la acción de los humanos, a veces incluso por unas prácticas que, pensamos, son ambientalmente seguras. Una escucha sorprendente que ensancha nuestra mirada sobre lo que podemos aprender a través de las sinfonías de la naturaleza, desde los gruñidos de una anémona de mar a los tristes lamentos de un castor que está de luto.

Durante muchos años, Bernie Krause grabó los sonidos del Parque natural Sugarloaf en California. Aquí tenemos un espectograma (una ilustración gráfica del sonido) en la que una comparación de sonidos entre el 2004 y el 2014 muestra los efectos drásticos de la sequía en la ecología local y la desaparición progresiva de la riqueza biofónica del entorno natural. La voz del mundo natural progresivamente silenciada…

http://www.huffingtonpost.com/entry/bernie-krause-soundscape-ecology-extinction_us_5746a423e4b0dacf7ad3fe0a

 

Hay dos tipos de cura. Chantal Maillard

David Escalona_Serie Vendados_XL


La superficie es donde la mayoría de los individuos conviven durante la casi totalidad de su existencia. Mantenerse en ella o descender depende de la velocidad a la que vibre la mente. En la superficie, la vibración es más rápida. O bien le digo superficie a ese estado en el que vivo cuando la vibración se acelera. […]

Quien se sitúa en el abajo permanece esencialmente vinculado a lo que ocurre y lo que ocurre es, en esa dimensión, infinito, inabarcable. Alguien que ha muerto es infinito. Ni su eliminación ni su ausencia pueden expresarse con palabras porque las palabras están hechas para limitar lo indecible, fragmentarlo, gramatizarlo para hacerlo comunicable en la diferencia. La cura de lo que ocurre en su dimensión infinita ha de efectuarse en el abajo.

Hay dos tipos de cura. La primera, la cura de superficie, «realiza» el abajo, circunscribe lo inabarcable por medio del lenguaje, lo reduce a dimensiones controlables, eficaces. Devuelve al individuo a la «normalidad» para que pueda seguir siendo útil en el engranaje social. Su comprensión (superficial) será la que derive de encajar las piezas, previamente recortadas a estos efectos dentro del marco que les corresponda. Al igual que con el psicoanálisis, puede que resulte de ello cierto alivio, pero aliviar no es curar. En realidad, no es más que «formalizar» el drama, simplificarlo en la palabra, hacerlo comunicable, común, reconocible. En lo reconocido, la singularidad del hecho se pierde y con ello, para bien y para mal, su dimensión infinita.

El abajo no es inconsciente, es simplemente inconmensurable. La otra cura pertenece a esa otra dimensión. Es comprensión en la unidad, antes de las diferencias, antes del lenguaje.

Sólo la voz poética acierta a veces a decir (sin decir) lo-que-ocurre en el abajo. La voz del abajo es el poema.

Aún hay otra lentitud. Y otra indiferencia o, más exactamente, una no-diferencia. Más allá del abajo, en un más abajo –o más arriba, según se mire– que es un más allá del mí. Allí el tiempo (casi) deja de existir. Es un lugar común, aunque no comunicable. Sin tiempo: sin diferencias. Por eso la cura, la auténtica cura, allí es posible.

Quien arriba a estas latitudes con el mí silenciado, el ánimo en calma y la atención despierta, logra entonces comprender lo que en superficie jamás podría. Pero es necesaria la brecha. El túnel o pasaje. Que esto lo facilite una sustancia o el sueño o la detención ejercitada de la voluntad es del todo indiferente.

Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015 [Libro I, IV. Y del abismo una voz, p. 157]

Imagen: David Escalona. Serie Vendados, dibujo sobre papel vegetal.

 

tan sols essent…

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Un diálogo que sostenía consigo misma:

—¿Estás haciendo algo?

—Sí, claro: estoy siendo triste.

—¿No te molesta estar sola?

—No; pienso.

A veces no pensaba. A veces se quedaba sólo siendo. No necesitaba hacer. Ser era ya un hacer. Se podía ser lentamente o un poco deprisa.

 

fragment del conte La salida del tren, inclòs al llibre ¿Dónde estuviste de noche?

Clarice Lispector. Cuentos reunidos. Siruela, 2008 (trad. Cristina Peri Rossi)

El Museo Atlántico de Jason deCaires Taylor

Un viaje en primera persona alrededor de la figura, el pensamiento y la reflexión del ecoescultor Jason deCaires Taylor. El artista británico trabaja en la realización del Museo Atlántico, el primero de su tipo en Europa, que estará ubicado en la costa sur de Lanzarote, más exactamente en el fondo de sus aguas.  Efectivamente, para Jason de Caires Taylor el mar es mucho más que una fuente de inspiración, es un espacio expositivo, y un museo. Allí ubica sus ecoesculturas, creadas en tierra (con materiales que no dañan el medio ambiente marino e incluso atraen la vida marina), las hunde a 10 metros bajo el nivel del mar. Sus esculturas, formas humanas en escenas mundanas, se integran poco a poco al medio y se transforman de simples esculturas sin vida en vibrantes hábitats para los corales, los crustáceos, y otras criaturas marinas. El resultante es fascinante, enigmático, inquietante. Sus figuras submarinas nos invitan a reflexionar sobre la transitoriedad de nuestra existencia y la impresionante potencia de regeneración de los océanos y de los mares.

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http://www.underwatersculpture.com

https://es.wikipedia.org/wiki/Jason_deCaires_Taylor

“El jardín de esculturas submarinas de Jason deCaires Taylor”: http://www.abc.es/viajar/20140413/abci-esculturas-submarinas-jason-taylor-201404091725.html

 

Inherit the dust / Heredar el polvo. Nick Brandt

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Inherit the Dust: Heredar el polvo, la exposición del fotógrafo y activista Nick Brandt (Londres, 1966), es una reflexión sobre la voracidad con la que el hombre está destruyendo la naturaleza. El artista británico captura en sus imágenes la devastación de la fauna y la flora del continente africano. Las fotos muestran paneles gigantes con la imagen de un animal salvaje colocado en medio de su antiguo habitat ahora transformado por la mano del hombre: allí donde había sabanas, ahora hay basuras, vías de tren, construcciones o ruinas… un mundo devastado…

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La primera vez que el fotógrafo Nick Brandt viajó a África Oriental fue a mediados de los años 90. “Quedé completamente enamorado de ese mundo salvaje”, cuenta el artista a la BBC. “Nunca me imaginé que la velocidad de la destrucción medioambiental y del desarrollo se aceleraría de la manera en que lo ha hecho en los últimos años”, le confiesa. Esto lo llevó a hacer algo para “captar” esa devastación de la que estaba siendo testigo. Y decidió rescatar las fotografías de los animales que había retratado en el pasado y colocarlas a tamaño natural en el mismo espacio donde solían deambular. Así nació el proyecto Inherit the Dust, que podría traducirse como “heredando el polvo” o “la herencia del polvo”.

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“Para mí los animales no son muy distintos a nosotros”, cuenta Brandt. “Cuando retrato a un animal, hago la foto exactamente de la misma forma que se la haría a un humano”. Y añade, “siempre quise mostrar personas ajenas a los animales, como si formaran parte del paisaje, pero que a la vez fueran conscientes de estas criaturas… Tenemos un instinto natural con la naturaleza que con frecuencia perdemos a medida que crecemos. Los humanos también somos víctimas de la devastación medioambiental”.  Y el artista reconoce: “Tiendo a ser bastante pesimista, pero esto es peor de lo que yo había imaginado. Me quedé pensando en todos estos lugares que una vez estos animales habían recorrido, pero que ya hoy no pueden”.

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Por ello Brandt insertó en el espacio público imágenes gigantes de animales que solían deambular por esas zonas. El artista trabajó con película en blanco y negro y una cámara Mamiya RZ67 y, aunque reconoce que el trabajo no fue fácil y ciertamente no era económico, la idea de insertar digitalmente a los animales en las fotos nunca pasó por su mente. “Los paneles tenían que estar allí, con los animales tamaño natural, en cada lugar. Todo se ve mejor, más genuinamente y orgánicamente integrado. También lo que ocurre de forma inesperada en la vida real es casi siempre mejor que lo que se podría llegar en Photoshop”, concluye el fotógrafo-activista.

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Hace cinco años Nick Brandt fue co-fundador de Big Life Foundation [https://biglife.org], una organización no lucrativa que busca salvaguardar dos millones de acres de los cazadores furtivos.

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160512_fotos_animales_fantasmas_devastacion_gtg

La exhibición Inherit the Dust se mostró en la feria de arte PhotoLondon de Somerset House del 19 al 22 de mayo en el espacio de la Atlas Gallery de Londres. Actualmente está en Paris, en A. Gallery [http://a-galerie.fr/] del 23 de mayo al 30 de Julio 2016. El catálogo fue publicado por Edwynn Houk Editions y distribuido por Thames & Hudson.

http://www.nickbrandt.com

http://www.cadadiaunfotografo.com/2010/08/nick-brandt.html

http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/aqui-habia-elefantes-memoria-una-devastacion

 

Michal Iwanowski, el fotógrafo que preguntó al paisaje todo lo que su abuelo no le contó

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Michal Iwanowski ha recorrido más de 2.200 kilómetros a pie para rehacer el camino de su abuelo huyendo del Gulag

Por Virginia Mendoza

«Cuando murió mi abuelo, a la muy respetable edad de 90 años, entré en shock y fue ahí cuando me di cuenta de que me estaba despidiendo de toda una generación». Aquello fue para el fotógrafo como la canción de Laurie Anderson que evoca uno de los más célebres proverbios africanos sobre la sabiduría de los mayores: «when my father died, it was like a whole library had burnt down». Vivió arrepentido desde entonces y cree que esa es la razón por la que decidió rehacer la huida de su abuelo. «En ese momento me vi preparado para prestar atención a aquello a lo que no supe prestársela cuando él aún vivía», relata.

No todo estaba perdido. El tío de Michal estaba ahí para contarle, de primera mano, la historia que compartió con su hermano: los dos huyeron juntos y llegaron hasta Polonia. Él mismo, de hecho, había publicado un libro con sus memorias gracias a cuyos mapas el fotógrafo pudo seguir el recorrido que los hermanos hicieron juntos.

Iwanowski visitó a su tío, le contó su proyecto y fue él quien le dio todos los detalles de la huída. «Hablamos de los recuerdos, compartimos fotos y nos reímos. Grabé una conversación que tuve con él. Tristemente, fue nuestra última oportunidad de estar juntos», lamenta. Nadie, de entre los vivos, podría relatar mejor que él aquella historia que ya no pertenecía a su dueño.

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Al fotógrafo le anima saber que, aunque su tío murió un año después, lo hizo sabiendo que aquella historia no se iba con él a la tumba. La última vez que se vieron, Michal pudo percibir cómo el anciano había empezado a despedirse. En aquella reunión sintió que estaba recibiendo la antorcha del relevo, mientras recordaba a la juventud «cuán horrible es un bautismo de fuego como la guerra y lo frágil y épica que puede ser la vida de cualquier individuo».

En 2012 Michal Iwanowski consiguió una residencia artística en Kaunas (Lituania). Aunque el fotógrafo llegó desde Gales, sus abuelos habían vivido en Vilna hasta casi el final de la guerra, así que llegó al lugar idóneo para recuperar lo que andaba buscando. «De forma instintiva, me puse las botas y empecé a caminar desde Kaunas hasta Vilna, en busca de lugares, gente y olores; recuerdos que no me pertenecían pero que conocía bien a través de las historias que había escuchado».

El fotógrafo se propuso, a modo de peregrinación, llegar caminando hasta el lugar en el que sus abuelos habían crecido. «Necesitaba investigar esas curiosas sensaciones que estaba experimentando allí, como el sentido de pertenencia, de estar en casa, a pesar de que no conocía ese lugar», recuerda. Aquel propósito se convirtió en un proyecto fotográfico que ha tomado la forma de libro y que se publicará este verano: Clear of people. […]

Gracias a la lentitud con la que cambia el paisaje, Iwanowski pudo descubrir aquellos lugares casi idénticos a los que vio su abuelo a su paso y, mientras caminaba, llegó a sentirse «dentro de una cápsula de tiempo». «Los árboles, las carreteras, las piedras y las colinas eran igual ante mí que ante mi abuelo. Estoy seguro», se reconforta.

«El proyecto me ha ralentizado. Está bien ser lento y está bien ser silencioso»

Iwanowski tiene claro cuál es su medio de transporte favorito: sus pies. En Kaunas descubrió que era capaz de utilizarlos durante 30 kilómetros diarios sin dificultad y que caminar es su mejor forma de hacer fotos porque le permite «el ritmo adecuado para que los ojos puedan escanear lo que los rodea sin cansarse». Cree que nació precondicionado para trabajar de esta manera y lo disfruta. Por eso no le resultó difícil cubrir la distancia que recorrió su abuelo. Iwanowski es consciente de cómo el propio cerebro altera los momentos vividos al rememorarlos. «Fue bastante satisfactorio. O al menos así es como lo recuerdo ahora», dice. […]

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Para él, aquella situación no era nada si la comparaba con lo que habían soportado su abuelo y su tío. «No dejaba de recordar lo difícil que sería para los verdaderos fugitivos. Yo no estaba en peligro. Yo no pasé hambre. Tenía un smartphone con el que podría haber llamado si hubiese necesitado ayuda. Así que no hay forma de justificar que me autocompadezca, aunque me hubiese sentido tentado en algunas ocasiones», relata.

A pesar de que el fotógrafo estuvo solo durante todo el trayecto en la inmensidad de los bosques, descubrió algo paradójico: fue entonces cuando logró conectar mejor con las personas y lo hizo a otro nivel, «especialmente con el hombre en general, los fugitivos, toda esa gente que huye de conflictos tanto en botes como por tierra, tanto ahora como antes».

Solo y en silencio, Iwanowski logró no sólo cambiar su forma de entender el tiempo. También, y quizá como consecuencia de ello, ha aprendido a ser más paciente y ha aprendido a llevar una vida más tranquila. «El proyecto me ha ralentizado. Está bien ser lento y está bien ser silencioso», concluye.

Si Iwanowski se puso en marcha, aunque diga que lo hizo de forma instintiva, fue para que aquella historia que dio por perdida cuando murieron sus abuelos, no muriese en él porque sabía que vidas como la de sus abuelos, a pesar de ser inusuales o excepcionales, «no tienen cabida en los libros de historia».

Artículo completo de Virginia Mendoza, con fotos de Michal Iwanowski, aquí en yorokobu: http://www.yorokobu.es/fotografo-pregunto-al-paisaje-lo-abuelo-no-le-conto/

Al abrir este enlace de la página del fotógrafo encontraréis un dibujo de la línea de su viaje con las fotografías a modo de mojones. Un mapa para sanar las heridas abiertas por el exilio… http://www.michaliwanowski.com/clear-of-people/4577315405

Todas las fotografías, y el vídeo Clear of People, son de Michal Iwanowski.