La Litany for the Whale (Letanía para la ballena) es una obra de John Cage (1912-1992) para dos voces escrita en 1980. Hace parte de las obras vocales de John Cage, con el Aria dedicada a Cathy Berberian en 1958 o el Roaratorio de 1980. La Letanía para la ballena sólo tiene 5 notas, una por cada letra de la palabra WHALE. Consiste en una recitación y treinta dos respuestas a cappella. Paul Hillier (quien grabó la Litany) cuenta que John Cage pedía que las dos voces solistas canten de espaldas al público, aunque este dispositivo no esté precisado en la partitura.
Triadic Memories. Chantal Maillard & Morton Feldman
Memoria:
Éclats. Éclaboussures. Del antes. En el ahora.
Ensamblajes.
Analogías que iluminan.
Comprehensión.
*
Segmentos sonoros. Melodía no. Letras como burbujas que acuden a la superficie del agua estancada. Modulándose lentas, por resonancia. “En Occidente las formas musicales se han convertidas en una paráfrasis de la memoria, pero la memoria también puede operar de otro modo”, comentaba Morton Feldman. Definía su obra como “un intento consciente de formalizar la desorientación de la memoria”.
*
Presente, presente, presente.
Aquí.
Menos, si cabe. O más, según se vea.
Sin seguimiento. Espacio esbozado en la nota.
Espacio, no: resonancia. Entre punto y punto, trazándose.
Cada nota, un punto. El peso de un punto: su tiempo.
(Interrupción del dolor. Atención captada. Capturada.)
Vaivén. Juego de niños: comba describiendo círculos que alteran el espacio.
Música, no. Ya no son tiempos para la música.
Música no, ¡oíd!: resonancia. Punto ensanchado.
Y el sabor de la tiza en la boca.
Chantal Maillard, La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015
El tambor del corazón, el canto
I
Se dice que toda la creación estuvo acompañada por un sonido o una palabra pronunciada en voz alta, un sonido o una palabra susurrados o pronunciados con el aliento. En los mitos, se considera que el canto procede de una misteriosa fuente que confiere sabiduría a toda la creación, todos los animales y los seres humanos, los árboles, las plantas y cualquier ser que lo escuche. En los cuentos se dice que todo lo que tiene “savia” tiene canto.
El himno de la creación produce un cambio psíquico. […]
El canto es una modalidad especial de lenguaje que permite alcanzar cosas que la voz hablada no podría. Desde tiempos inmemoriales el canto, como el tambor, se ha utilizado para crear una conciencia no ordinaria, un estado de hipnosis o un estado de plegaria. La conciencia de todos los seres humanos y de muchos animales se puede alterar mediante el sonido. Ciertos sonidos, como el goteo de un grifo o el insistente claxon de un automóvil, pueden provocar ansiedad e incluso irritación. Otros sonidos, como el rumor del océano o el aullido del viento entre los árboles, nos pueden llenar de sentimientos satisfactorios. El sonido sordo –como el de unas pisadas– hace que una serpiente experimente una tensión negativa. Pero un suave canto puede hacerla bailar.
La palabra pneuma (aliento) comparte su origen con la palabra psique; ambas se consideran denominación del alma. […]
El canto de la canción y el empleo del corazón como tambor son actos místicos que despiertan unos estratos de la psique no demasiado utilizados ni vistos. El aliento o pneuma que se derrama sobre nosotros abre ciertas puertas y despierta ciertas facultades que de otro modo no serían accesibles.
Clarissa Pinkola Estés. Mujeres que corren con los lobos, El tambor y el canto del corazón.
II
¡Canta! – los temores están allí – agazapados – como duendes hambrientos – al acecho. – Acalla la habladora y ¡canta! – Que no hable – ella – la creadora de objetos – que no hable. – En las palabras creemos. – ¡Que no hable!– Canta. – ¡Canta!
*
Existir es una agitación. Decirlo es producto de esa agitación.
Relajarse. Confiar. Abandonarse.
Desatender la voluntad para que actúe la sabia, la otra conciencia, la que no falla, la que desoímos.
Callar la habladora, la que dice “yo”. Dejar paso a la otra, la Anciana, la que canta. Con ella de la mano, ir. Dejarse Ir. Convertirse en ella.
Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015
Ingoma Nshya, tambores que curan mujeres en Ruanda
Seguimos trabajando con nuestro cuento de La mujer esqueleto y, entrando ahora en la tarea del tambor y el canto del corazón, este vídeo me pareció un formidable testimonio de la capacidad de revitalización y de re-energetización de las mujeres, de la regeneración de su fuerza física y moral y de su valentía en circunstancias muy adversas… Fueron capaces juntas, tal como sale reflejado en la filmación, de crear “un espacio liberado de los demonios de nuestra vida cotidiana” y, uniéndose en el ritmo, encontraron un espacio de alegría compartida, y una cura… El tambor suena, los cuerpos vibran, comienza el hechizo, disfrutad del espectáculo!
“En un país que estaba completamente dividido, la gente necesitaba espacios para compartir. Y las actividades creativas resuenan más profundamente que cualquier discurso”.
El genocidio también alteró el orden y las jerarquías sociales en Ruanda. Ingoma Nshya, el primer grupo de mujeres tamborileras del país es un ejemplo de ello. Antes de las masacres, los tambores sólo podían ser tocados por algunos hombres, cuidadosamente seleccionados. Hoy en días las mujeres tamborileras de Ingoma están reconocidas internacionalmente, han realizado giras por todo África, Europa y Estados Unidos. Sin embargo, a la vez que un modo de dar recursos a las mujeres participantes, esta idea de Odile Katese que se ha desarrollado en el marco de la Universidad de Butare, es y ha sido sobretodo una forma de terapia colectiva que, a través de la creación y del arte, ha ayudado a la sanación de este grupo de mujeres.
Vídeo perteneciente al Especial http://despuesdelapaz.periodismohumano.com
Aynur, Kayhan Kalhor, Salman Gambarov, Cemil Qocgiri – Delale
La sal de la tierra versus Koyaanisqatsi
Después del éxito de “Pina”, el documental que filmó Wim Wenders sobre la coreógrafa alemana Pina Bausch, sale ahora La sal de la tierra, en el que el director alemán, junto con Juliano Ribeiro Salgado, rinde un claro homenaje al fotógrafo brasileño Sebastião Salgado.
Fuimos a verlo ayer en el cinema Renoir. Me impactó, me sacudió, me embelesó también. Todavía no puedo pensar sobre él. Salí conmocionada. “La raza de los seres humanos” con todas sus sombras y sus luces. Destrucción y sensibilidad. Horror y belleza. Y el gran ciclo lobuno vida-muerte-vida, girando.
Al cabo de un rato emergió en mi mente-corazón el recuerdo de otro documental, una obra maestra, un fresco poético. Hablo de Koyaanisqatsi, la vertiginosa e hipnótica película de Godfrey Reggio, fotografía de Ron Fricke (que fue también director de Baraka y de Samsara). Aquí sin voz humana, tan solo con el poder de las imágenes y la música minimalista de Philip Glass. Koyaanisqatsi, palabra de los indios hopi que significa “vida fuera del equilibrio”, es la primera parte de la Qatsi trilogy formada por Koyaanisqatsi, vida en desequilibrio (1982), Powaqqatsi, la vida en transformación (1988) y Naqoyqatsi, la vida como guerra (2002). Refleja la colisión entre dos mundos que en la época actual conviven a duras penas: por un lado, la vertiginosa vida de los seres humanos en la sociedad moderna, urbana, occidental, enajenada, con su tecnología, su ciencia, su consumismo, y por otro, el arcaico y milenario mundo natural (del que provenimos no lo olvidemos!) y el medio ambiente de nuestro planeta. El dilemne acuciante de nuestros tiempos. Pueblos y especies extinguidos. Tierra esquilmada. ¿Podemos eludirlo más?
Añado unos enlaces en los que encontraréis una dimensión crítica sobre la película de Wim Wenders lo que permite, tal vez, plantear unas líneas de reflexión en torno al documental de Wim Wenders y al trabajo de Salgado.
http://www.fotogramas.es/Peliculas/La-sal-de-la-Tierra-2014
A continuación también añado enlaces en referencia al trabajo de Godfrey Reggio.
http://www.spiritofbaraka.com/koyaanisqatsi
http://es.wikipedia.org/wiki/Koyaanisqatsi
http://www.reporteindigo.com/piensa/entretenimiento/godfrey-reggio-y-su-poesia-audiovisual
Danza butoh & sitar para la Mujer esqueleto
El relato de La Mujer esqueleto sirve de inspiración a este espectáculo de dansa japonesa Butoh con Penelope Guisasola acompañada por el sitar de Paloma Lozano.
Parte 1: el relato
Parte 2: el fondo del oceáno
Parte 3: el encuentro y la persecución
Parte 4: el desenredo
Parte 5. el corazón y el aliento
Parte 6: el reencuentro
Dead Can Dance (voz Lisa Gerrard & Brendan Perry) | Coreografías de Pina Bausch
Una fiesta para los sentidos… un trance…

