Eva Lootz (1). Escultura negativa: “la atención prestada a la materia”

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“Hacer arte es crear campos de excitación, de intensidad, de experiencias extraordinarias. Y para ello hace falta pasión, intuición, disciplina, entrega, y aprender a pensar plásticamente”, así se expresa la pintora, escultora, y artista conceptual, Eva Lootz (Viena, Austria, 1940) que se formó en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Viena, licenciándose como directora de cine en la Escuela Oficial de Cinematografía y Televisión de su ciudad natal, al tiempo que se iniciaba en Bellas Artes con Hans Leinfellner. En 1965 se trasladó a España, fijando su residencia en Madrid.

Eva Lootz ha centrado su obra en la naturaleza, y en las cualidades o propiedades físicas y orgánicas de los diversos materiales con los que trabaja. Su obra, en la que existe un marcado interés por la interacción entre materia y lenguaje, se caracteriza desde el inicio por la utilización de registros heterogéneos: esculturas, collages, dibujos, estampas, fotografías, instalaciones…  Un universo conceptual y muy personal en el que Eva Lootz reivindica el valor de lo fronterizo. “Hay artistas más productivos y otros más reflexivos. Yo sin duda soy de estos últimos”, dice la artista.

En una entrevista reconoce que a la vez que avanzaba como creadora descubrió la invisibilidad de la mujer en el arte. Y dice algo acerca de la devaluación tanto de la naturaleza como de la mujer que a nosotras nos resonará mucho siendo el núcleo mismo de nuestro libro lobuno: “Hay cierto paralelismo entre el trato que se da a la naturaleza y a la mujer. Al igual que se acude a una cantera para extraer materias primas, la mujer no ha tenido más valor durante siglos que ser la gran reproductora. No es algo discursivo, sino implícito”.

Dirigiendo de nuevo la atención y la escucha hacia lo que nuestra cultura ha dejado en la sombra, Eva Lootz, al referirse a las “esculturas negativas” o a los “monumentos negativos”, precisa:

“¿Qué es pues la escultura negativa?

Es el reverso de la escultura como expresión del genio.

¿Qué son los monumentos negativos?

Son el reverso de los monumentos como expresión de la autoridad en el espacio público.”

Escultura negativa da cuenta de la dicotomía radical que atraviesa nuestra tradición entre materia y espíritu, de las implicaciones humanas de unos trabajos realizados a menudo en condiciones de semi-esclavitud, y ahonda en el paralelismo existente entre la devaluación de la materia y la de la mujer, en el hecho de que lo que se ha
valorado son los monumentos, las catedrales, los palacios, las pirámides, las esculturas de bronce y de mármol, quedando ocultos los lugares de su procedencia, Eva-Lootz_Escultura-negativael trabajo primero, la matriz, la cantera y la mina, aquello que ha hecho posible la
obra. Esta publicación bilingüe (español-inglés) reúne los trabajos que Eva Lootz ha venido desarrollando, desde los años setenta hasta hoy, en relación con las minas de Ríotinto, Almadén, Rodalquilar y las Médulas, el Canal de Isabel II, las Canteras de Menorca, las Salinas de Torrevieja y el Río Loa en Chile. Asimismo, además de los textos de la propia Lootz, la edición se completa con un texto de Esther Moñivas sobre “la concepción de la materia”, un texto de Chantal Maillard, “Homo Sapiens Obliviosus”, fruto de un encuentro imaginario entre el filósofo Michel Serres y Eva Lootz, y un texto final de César Lanza sobre el agua –”Hilos de agua”– como materia y medio de creación/sustracción. © LA OFICINA DE ARTE Y EDICIONES, 2015

Premio Nacional de Artes Plásticas en 1994, Eva Lootz fue galardonada en 2013 en la categoría de Artista por la Fundación Arte y Mecenazgo, impulsada por “la Caixa”. La artista, en el acto de entrega del premio en 2013, reconocía que le hacía especial ilusión el hecho de que “este premio incluya la posibilidad de hacer un libro, un libro-proyecto, que me permitirá ahondar en un tema que ha sido importante para mí, aunque tal vez haya estado un tanto encubierto y no haya sido todo lo visible que hubiera podido ser, el tema que he llamado de los “monumentos negativos”. Es en el fondo el tema de la apropiación de los recursos por parte del ser humano, o, dicho de forma más poética, el tema de la escucha de la tierra y de sus entrañas, el tema de los yacimientos, las minas, las canteras, la extracción de minerales y el intercambio de materias primas… Incluye también las reflexiones acerca de la devaluación de la materia, que en nuestra tradición ha ido en paralelo con la devaluación de la mujer. Quisiera reunir en esta ocasión el material que en su día quedó guardado en carpetas y cajones e incluso, realizar en forma de libro el proyecto del río Loa que acaricio desde hace tiempo, sin haber podido avanzar mucho por falta de medios.”

(…) El comienzo de mi trabajo lo recuerdo como un querer hacer tabula rasa. Escuchar por tanto a la materia, su calidad impasible e indiferente a lo humano, trazar sus mapas, rastrear su gramática. Fundir parafina y lacre, untarse el cuerpo de alquil, acostarse sobre un montón de plumas, derretir plomo, seguir los caminos del mercurio.

Este libro recoge en gran medida el trabajo de los años 80, aquella parte del trabajo imposible entonces de presentar en una galería de arte, recorre los yacimientos más importantes de la península y emprende un itinerario por los lugares del cobre, del mercurio, del oro, de la piedra, de la sal, de un conducto de agua, de una cuenca hidrográfica y finalmente de un oasis en vías de desaparición”.

Eva Lootz, discurso de presentación del libro –

Texto en pdf del discurso de presentación del libro Escultura negativa de Eva Lootz:

Feu clic per accedir a Presentacion-Eva-Lootz-Escultura-Negativa-15012015.pdf

Web de Eva Lootz: http://www.evalootz.net

http://fundacionarteymecenazgo.org/premios-arte-y-mecenazgo/proyectos-de-ganadores/escultura-negativa-de-eva-lootz/

Dos entrevistas:

http://www.elcultural.com/noticias/buenos-dias/Eva-Lootz/7287

http://www.tendenciasdelarte.com/eva-lootz-sentido-y-sensibilidad/

 

Hay dos tipos de cura. Chantal Maillard

David Escalona_Serie Vendados_XL


La superficie es donde la mayoría de los individuos conviven durante la casi totalidad de su existencia. Mantenerse en ella o descender depende de la velocidad a la que vibre la mente. En la superficie, la vibración es más rápida. O bien le digo superficie a ese estado en el que vivo cuando la vibración se acelera. […]

Quien se sitúa en el abajo permanece esencialmente vinculado a lo que ocurre y lo que ocurre es, en esa dimensión, infinito, inabarcable. Alguien que ha muerto es infinito. Ni su eliminación ni su ausencia pueden expresarse con palabras porque las palabras están hechas para limitar lo indecible, fragmentarlo, gramatizarlo para hacerlo comunicable en la diferencia. La cura de lo que ocurre en su dimensión infinita ha de efectuarse en el abajo.

Hay dos tipos de cura. La primera, la cura de superficie, «realiza» el abajo, circunscribe lo inabarcable por medio del lenguaje, lo reduce a dimensiones controlables, eficaces. Devuelve al individuo a la «normalidad» para que pueda seguir siendo útil en el engranaje social. Su comprensión (superficial) será la que derive de encajar las piezas, previamente recortadas a estos efectos dentro del marco que les corresponda. Al igual que con el psicoanálisis, puede que resulte de ello cierto alivio, pero aliviar no es curar. En realidad, no es más que «formalizar» el drama, simplificarlo en la palabra, hacerlo comunicable, común, reconocible. En lo reconocido, la singularidad del hecho se pierde y con ello, para bien y para mal, su dimensión infinita.

El abajo no es inconsciente, es simplemente inconmensurable. La otra cura pertenece a esa otra dimensión. Es comprensión en la unidad, antes de las diferencias, antes del lenguaje.

Sólo la voz poética acierta a veces a decir (sin decir) lo-que-ocurre en el abajo. La voz del abajo es el poema.

Aún hay otra lentitud. Y otra indiferencia o, más exactamente, una no-diferencia. Más allá del abajo, en un más abajo –o más arriba, según se mire– que es un más allá del mí. Allí el tiempo (casi) deja de existir. Es un lugar común, aunque no comunicable. Sin tiempo: sin diferencias. Por eso la cura, la auténtica cura, allí es posible.

Quien arriba a estas latitudes con el mí silenciado, el ánimo en calma y la atención despierta, logra entonces comprender lo que en superficie jamás podría. Pero es necesaria la brecha. El túnel o pasaje. Que esto lo facilite una sustancia o el sueño o la detención ejercitada de la voluntad es del todo indiferente.

Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015 [Libro I, IV. Y del abismo una voz, p. 157]

Imagen: David Escalona. Serie Vendados, dibujo sobre papel vegetal.

 

Hospitalidad del arte. Yves Berger

11-chillida Dibujo de Eduardo Chillida

El libro Desde el taller (ver post anterior), es un delicioso libro de conversaciones entre John Berger, su hijo Yves, pintor, y el periodista literario Emmanuel Favre que les reúne en sus propios talleres ubicados en una pequeña aldea de la Alta Savoya francesa. Al filo de la conversación, Yves hace esta reflexión sobre la hospitalidad a partir de una pregunta del periodista en torno a la obra de arte pero que podríamos, hoy en día, extender facílmente hacia otros derroteros… Volver a repensar el arte en relación a la noción de hospitalidad en estos tiempos de intemperie… gesto de humildad y honestidad… siempre los hay afortunadamente…

EF: Los bordes de una imagen pueden constituir una defensa contra lo que los rodea y ofrecer un refugio a lo que está pintado. ¿No es también una forma de hospitalidad hacia la persona que mira?

YB: Soy muy sensible a esta noción de hospitalidad. La necesidad de compartir un trabajo debe hacerse con la mayor hospitalidad posible, por la razón evidente de que siempre se busca suscitar un encuentro con el espectador. Contrariamente a lo que se cree, estos encuentros no son tan frecuentes. Y ello hace que sean tan valiosos. Cuando no se da el encuentro, las cosas se rozan, pero no se reconocen. En cambio, cuando se da, nos hallamos ante un reconocimiento compartido, aunque pueda parecer extraño que un cuadro reconozca a alguien. Así pues, la hospitalidad consiste en disponer las condiciones necesarias para ese encuentro. Ahí reside toda la idea del montaje de una exposición de pintura: no colocar la obra por encima del espectador, situarla a su nivel para crear una relación de confianza. No se puede ver una pintura si no se está dispuesto a creer en lo que vemos. Por este motivo los encuentros son tan escasos o se dan con dificultad. Se prefiere explicar a la gente lo que se va a ver, en lugar de colocarla en la posición de creer en lo que ve por sí misma. Por eso las personas dicen que no saben nada de pintura o literatura. Se les sustrae esa parte de confianza previa a cualquier encuentro.

Desde el taller. Diálogo entre Yves y John Berger con Emmanuel Favre. Trad. Cristina Zelich. Editorial Gustavo Gili, 2015

Mapes i itineraris personals

De Mas Carbó primavera 2010: mapes dels contes

Ressons d’un cap de setmana a Mas Carbó per acostar-nos d’una altra manera als contes de “Mujeres que corren con los lobos”. Més fotografies aquí.

Mapes? mapes per interrelacionar-nos amb allò desconegut, mapes com a trajectòria per retrobar la dona salvatge…

Textos inspiradors: textos de la Muriel Chazalon “Cartografia dels contes” i textos de Chantal Maillard, Hélène Cixous, Henri Michaux, Kenneth White i Gilles Deleuze seleccionats per la Muriel.

Imatges inspiradores: mandales tibetans i hindús, pintures de sorra dels navajos, pintures dels aborigens australians, teles i escultures de Richard Texier…

La Tierra prometida de Chantal Maillard: letanía para los animales en peligro de extinción


Es una tarde otoñal, una tarde gris pero sin lluvia. Llego a La Central y encuentro el libro. La tierra prometida. El libro negro, blanco, rojo. No un libro-objeto sino un libro-cosa. Áspero. Una cosa animalesca, desplegada en dibujos-rasgaduras, en rastros, en huellas, cada uno una herida estremecida, una herida electrizada, emborronada, garrapateada, un-borrón-y-cuenta-nueva. Una larga letanía. Letanía negra que se despliega lentamente, puntuada ¿sembrada? por el rojo nombre de los animales que se extinguen, extinguidos. Extinguida la naturaleza salvaje afuera. Los animales extinguidos adentro nuestro. Nosotros exangües. No lo vemos, aún. No lo vemos, porque nuestra mirada que mira afuera no ve. La visión falla. La visión ciega. Acaso, ¿sólo el ciego ve lo visible? Sólo él ¿nosotros? ve lo que aquí, rojo sangre, salta a la vista, agrediéndola y, sin embargo, orientándola en una invocación, un conjuro. Esta visión oye, escucha el ruido de cada animal cayendo en los mataderos, cayendo en el bosque, cayendo fuera de nuestra mirada cuando giramos la vista y miramos hacia otra parte, especies animalescas cayendo fuera de nuestra mirada inatenta. In-atendidos, los animales extinguidos, en la voz de Chantal Maillard. Tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez aún apenas sea posible… Ella no habla de ellos. Ella habla por ellos, por cada uno de ellos. Ella habla para ellos, para nosotros. Ellos son el rojo grito que salta a la vista en la línea negra de cada página, el hilo rojo de la vida extinguida. Ellos son el pálpito de la vida. El latido después de nosotros, antes de nosotros, de cada uno de nosotros, los animales, las especies todas, nuestra especie. Hasta que algo no se nombra, no existe. Entonces la poeta nombra los nombres a punto de extinguirse. La poeta frágil, casi traslúcida, aquí de pie, delante de nosotros, la poeta que ya es la voz de todos nosotros en un solo aliento recitando la plegaria. Su voz quebradiza tiembla, se hace oír, suena como la cuerda de un arco que ya no pretende cazar sino tan sólo vibrar, resonante, porque el disparo ya dio en el blanco. El disparo incesantemente está dando en el blanco. El blanco somos cada uno de nosotros, humanos exangües, cada vez que una especie se extingue. Es de noche. Despertemos. Es preciso recitar con ella, juntos, esta letanía. Tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez aún apenas sea posible nunca lobo tal vez aún apenas sea posible…

Muriel Chazalon

13 de noviembre 2009


Chantal Maillard. La tierra prometida, Ed. Milrazones, 2009. Dibujos de Joan Cruspinera. Diseño de Josep Bagà.