Apuntar al blanco. Lectura poética de Chantal Maillard

cercle

Apuntar al blanco“. Lectura de poemes i videopoemes de Chantal Maillard, en diàleg amb l’exposició Via Lactea d’Isabel Banal.

Algunas de nosotras estuvimos ahí, el miércoles 12 de noviembre, en la sala de planta baixa d’Arts Santa Mònica, escuchando los haikus de Chantal y los pequeños poemas de Cual...

Prolongado invierno
La espalda
tan encorvada y lenta


De esta oscuridad
a otra oscuridad
un camino de piedras

(Fragmentos del libro inédito Viento de marzo)

Chantal Maillard ha estat convidada per l’artista i les curadores a escriure sobre l’obra d’Isabel Banal i va ser una veu essencial en el procès de recerca del títol “Via Lactea” d’aquesta exposició. Les seves reflexions sobre el procés de creació i el blanc, el seus estudis de filosofia i estètica comparada, i les seves col•laboracions interdisciplinars amb artistes la fan una interlocutora excepcional per les obres d’Isabel Banal.

Chantal Maillard és poeta, filòsofa i assagista d’origen belga afincada a Màlaga. Ha estat professora d’estètica i teoria de les arts a la Universitat de Màlaga després de doctorar-se en filosofia i d’un viatge a la India on va especialitzar-se en “Filosofia i Religions de la India” a la Banaras Hindu University (Benarés). Contra el arte y otras imposturas (2009), La baba del caracol (2014), Bélgica (2008), India (2014) són alguns dels seus últims títols. Amb Matar a Platón (2004) va obtenir el Premio Nacional de Poesía i amb Hilos (2007), el Premio Nacional de la Crítica.

https://www.facebook.com/blancsotanegre

Os dejo a continuación el pequeño texto de presentación que escribió Chantal Maillard para la artista Isabel Banal en el opúsculo Blanc sota negre. Treballs des de l’imperceptible.

Vía Láctea

volviendo sola

con mi carga de arroz:

¡la Vía Láctea!

Takeshita Shizuno-jo

Recoger, recolectar: curvarse hacia la tierra.

Bajar la mirada, contemplar lo que, por verlo de cierta altura, consideramos menos importante. Lo ínfimo, lo diminuto, lo humilde. Elevarlo. Y luego disponerlo, resituado, a otra altura: la de los ojos.

Hacer templo: región intermedia entre el arriba y el abajo, entre la cabeza y los pies.

Elevar no hacia el cielo, sino donde los brazos y el corazón, para la acción correcta, cuando las manos se activan, el corazón acompañando.

Situar en el centro lo que la cabeza, enaltecida, descarta o ante lo que pasa de alto sin ver, sin acoger, sin comprender: sin com-prehensión posible.

Doblar la espina dorsal y elevar con las manos-corazón lo que la tierra soporta para dárselo a ver. Para dárnoslo a ver. A-cercar lo insignificante.

La labor de Isabel Banal es así, en esa a-proximación, un ritual templario: enfocar, enmarcar, señalar. Hacer templo. Cuadratura, lugar en el que observar el curso de un acontecimiento.

Curso: vía… Volviendo sola / con mi carga de arroz /¡La vía láctea! Una mirada desprendida de repente se asombra. Ha trazado el vínculo y tiene lugar el milagro: los granos de arroz se transforman en estrellas; la carga, en un camino.

Isabel volvió al salón con aquel precioso haiku en la lengua. Nos lo entregó con la inocencia de quien formula una pregunta sin saber que era la respuesta. Apenas lo pronunció, los fragmentos recolectados, dispersos en la mesa, se elevaron, lo invisible se hizo visible, el sentido estaba dado.

Aligerada, la espalda de nuestro personaje, recortado ahora sobre el vacío, recobró su función de eje: tensar la cuerda entre arriba y abajo, entre los pies y la conciencia, mientras la mente aprendía a desestimar la costumbre de acompañar con juicios de valor los distintos grados de inclinación que adopta la cabeza.

¿Cómo no agradecer a quien, de este modo y con tal modestia, es capaz de señalarnos el camino?”

Feu clic per accedir a act_Blanc%20sota%20negre%20Isabel%20Banal%20CAT.pdf

Altres activitats de Chantal Maillard a Barcelona durant el mes de Novembre:

Pròleg, Llibreria de dones, Barcelona, organitza un seminari titul•lat “A la traça de Chantal Maillard” a cura de Muriel Chazalon. Dissabte 22 de novembre (tot el dia)

http://us6.campaign-archive1.com/?u=81120d27df6b8fa7ec2ab3a33&id=530314478f

Chantal Maillard presentarà «La verdad no ¡el aire!», el mateix dissabte 22 de Novembre a les 20h al Pipa Club Bar, en el marc de Pensa. Festival de Filosofia de Barcelona (17-22 Novembre)

http://www.barcelonapensa.cat/Acte:«La_verdad_no_¡el_aire!»._Chantal_Maillard:_Intervenció_poètica

 

Intervención poética de Chantal Maillard en el Festival de Filosofía de Barcelona

«La verdad no ¡el aire!». Chantal Maillard: Intervenció poètica

Pipa Club Bar | el dissabte 22 de novembre a les 20.00
Plaça Reial de Barcelona
Intervenció i Col·loqui Poesia

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 Barcelona pensa… Barcelona pensa? Barcelona, pensa!

Coincidint amb el dia Mundial de la Filosofia i mitjançant la Facultat de Filosofia de la Universitat de Barcelona, us proposem una setmana de filosofia per a tothom que acollirà diversos esdeveniments filosòfics: jornades, exposicions, presentacions de llibres, col·loquis, conferències, vermuts filosòfics, concerts, cinefòrums, filosofia per a la canalla …

Agrupats en diferents seccions i espais per tal d’oferir l’oportunitat de pensar sobre tot allò que ens interpel·la en el dia a dia: la música, la política, l’art… i que ens empeny a pensar més enllà dels tòpics i els clixés.

«Barcelona pensa» vol apropar la filosofia a tothom per tal de mostrar el seu paper decisiu en la producció i transmissió de la cultura. L’esperit del Festival és esdevenir també un catalitzador del pensament a la ciutat. A tal fi s’han inclòs estratègies de facilitació tant presencials com digitals que tenen per objectiu donar-nos eines per poder continuar nodrint autònomament aquesta curiositat, sigui de manera individual o col·lectiva.

Els cafès, les conferències, les performances, etc… seran maneres diferents d’apropar-se a les preguntes que ens afecten a tots i que la filosofia entoma de manera diversa: quina és la funció de l’art avui? Quins límits ètics comporten les pràctiques mèdiques? Què és la sobirania? De quina manera vull viure la meva vida, la meva mort? Com volem ser governats?… del 17 al 22 de novembre a Barcelona, però prorrogable a través de les xarxes socials. Us hi esperem!

http://www.barcelonapensa.cat/El_Pensa

http://www.barcelonapensa.cat/Programa

La baba del caracol. El rastro de Chantal Maillard

La baba del caracol


Cinco apuntes sobre el poema. Cinco breves ensayos sustanciosos reunidos en la editorial Vaso Roto en su cuidada colección de bolsillo Cardinales, en los que confluyen la hondura del pensamiento de Chantal Maillard y la amplitud de su poética.

¿Qué significa crear? ¿Qué cometido tiene el poema? ¿Qué cometido tienen las artes actualmente? […] ¿Qué necesidad o qué placer satisfacen? ¿Qué se espera de ellas? ¿Qué esperamos del poema?

Este luminoso brevario de revelaciones, intuiciones, reflexiones animalescas, cabe en el bolsillo acompañando (¿acaso guiando?) la travesía, abriendo pasajes y brechas sobre el fuera…
“El fuera es lo común, lo que a todos pertenece, lo animal. El fuera es la inocencia. La de todos. Porque en el fuera no hay yo, no hay alguien.
Un poema es una señal de inocencia.”

Apenas una traza brillante dejada por la baba del caracol, el otro que somos todos bajo las hojas de acanto. El saber no sabido por el mí, sólo adivinado, y en la traza, reconocido.

A saborear como bebe el pájaro: de tanto en tanto levantar la cabeza, entrecerrar los ojos y volver al agua de las palabras. Así lo leído se filtra, nos recuerda Chantal, como el agua en la garganta del pájaro, y se asienta en el entendimiento.

 

 

Cuando amar y pensar son dos cosas distintas. Chantal Maillard

chantal1 Chantal Maillard

arundhati roy Arundhati Roy


[…] Pensaba hablaros de la propuesta que expuse ya hace años de una “razón estética”: un modo de recibir, de expresar y de tratar con lo que denominamos realidad que modificaría, a mi juicio, sensiblemente (nunca mejor dicho) la razón discursiva, claramente patriarcal, que venimos utilizando desde hace siglos y que ha determinado nuestra forma de vida en todos los aspectos: nuestras instituciones, nuestros horarios, nuestros hábitos, nuestro modo de pensar y de actuar, y hasta nuestra manera de hablar, de expresarnos, de tratar a los demás y a nuestro entorno, y nombrarlo en términos de diferencia y enfrentamiento.
Sin embargo, dadas las circunstancias, he preferido optar por ser el vehículo de una voz comprometida con la denuncia de problemas acuciantes que son resultados de aquella razón patriarcal. Esta voz es la de Arundhati Roy, una escritora india, muy conocida tanto como novelista como por sus artículos políticos (las presas del río Narmada o las pruebas nucleares que el gobierno indio realizó en el desierto de Pokhran fueron objeto de sus acertadas y bien documentadas críticas), que no se amedrenta ante las presiones y coacciones de diversa índole a las que se ha visto y se está viendo sometida.

En “El final de la imaginación”, esta activista describía su ideal de vida de esta manera:

“Amar. Ser amado. No olvidar nunca la propia insignificancia. No acostumbrarse nunca a la violencia incalificable y a la vulgar incongruencia de la vida a tu alrededor. Buscar la alegría en los lugares más tristes. Perseguir a la belleza hasta su guarida. No simplificar nunca lo complicado ni complicar lo sencillo. Respetar la firmeza y la decisión, pero nunca la fuerza. Por encima de todo, observar. Probar y aprender de los errores. No mirar nunca hacia otro lado. Y nunca, nunca olvidar.

Esto es evidentemente una “declaración de actitud”; sin embargo creo que también puede responder a la pregunta acerca de cómo pensar en nuestros tiempos. Y lo creo porque estoy convencida de que, siendo la actitud aquello que determina o, mejor dicho, promueve (de-terminar es demasiado conclusivo) la manera de comportarse, es también lo que moldea el modo de pensar, y no tanto a la inversa.

[…] “Amar. Ser amado”… Así empieza. Qué poco se ha pensado amando. Qué poco se piensa amando. Apartándonos de los cuatro tópicos que la “historia de la filosofía” nos brinda, ¿a partir de cuándo o de qué se han desvinculado el amar y el pensar? ¿Acaso cuando se vinculó al pensar con el ser? ¿Qué clase de abstracción ésta del “ser”, que pudo sustentar la tesis de que “el ser es” sin creación, sin proceso, sin eros? ¿Y por qué perverso proceso lograría esta tesis convertirse en una verdad que nos avergonzaría poner en tela de juicio, nosotras, “filósofas”, que hemos luchado por situarnos en un mundo regentado por los hombres de la antigua jerarquía, y actuamos bajo sus estandartes, siguiendo sus parámetros, a conciencia o sin ella? ¿Hasta qué punto hemos introyectado esa ley que –¿nos hemos dado cuenta realmente?– sigue sosteniendo aquel templo, la ley de la disociación que resulta de un proceso de abstracción lingüística?

[…]

Cuando pensar y amar son dos cosas distintas sucumbimos a esa vulgar incongruencia de la vida, de la que hablaba Arundhati Roy; y esto significa que dejamos de ver porque dejamos de sentir, pensamos sin ver y sentimos sin pensar, sentimos lo que “se” siente según la circunstancia (un eufemismo de  “costumbre”) lo requiera.

Cuando pensar y amar son dos cosas distintas simplificamos lo complicado y complicamos lo sencillo, confundimos la firmeza y la decisión (productos de la libertad) con la fuerza, hablamos cuando deberíamos callar y callamos cuando deberíamos gritar sin tener en cuenta que, como también escribió Arundhati Roy: “Cuando uno tropieza con una guerra silenciosa […] desviar la mirada o callar es un acto tan político como protestar contra ella”. Saber actuar según el ethos es saber actuar de acuerdo con el conocimiento de lo que conviene en cada instante, y esto no se logra atendiendo a reglas o a deducciones elaboradas en cadenas argumentativas, sino atendiendo al particular entramado de cuya complejidad somos parte integrante, lo queramos o no, una pequeña parte que, haga lo que haga o no haga lo que no haga, modificará sensiblemente el suceso. Y esto es lo que el individualismo racionalista no tuvo en cuenta, y de ahí, probablemente, su fractura.

[…]

Como dije al principio, yo pensaba hablar de un tipo de racionalidad en la que el observador se sabe parte de lo que observa, un modo de pensar que, sin olvidar la propia insignificancia, trabaja a partir de la integración en un mundo que no está hecho a medida del hombre, un mundo “matriarcal” en el sentido etimológico de la palabra en el que lo matricial es aquello que procura la medida, y con la medida la forma, las líneas de fuerza que configuran, que proporcionan (otorgándole las proporciones) la figura. Pensamiento matriarcal sería aquel que otorga sentido a la vez que actúa. Doble concepción, ésta, que tiene lugar, a un tiempo, en el pensar y en la materia (término que, por cierto, proviene de la misma raíz: matr). ¿Podríamos llamar “amor” a esa fuerza que concibe en la materia y en el pensar sin hacer diferencia entre el mundo y aquello que, a modo de espejo, da razón de él?  Ni que decir tiene que el amor al que me estoy refiriendo poco tiene que ver con el sentimentalismo, ni siquiera con la sentimentalidad, sino con algo mucho más profundo: el rizoma que nos une a todos bajo la activación y el pensar de superficie. Cuando pensar y amar son una sola cosa, la comprensión es posible y el gobierno se torna innecesario.

No se me oculta que, probablemente, sea ésta una propuesta demasiado imprudente y, por supuesto, utópica. Pero no por ello habré de acallarla. […]


Extractos de una conferencia de Chantal Maillard, Cuando amar y pensar son dos cosas distintas (2003), recogida en su último libro, India (Pre-Textos, 2014)


India de Chantal Maillard

amisa narrativa contem.

Nuevo libro de Chantal Maillard donde reúne sus escritos en torno a India. Gran parte del material es inédito y el resto ha sido reelaborado para esta edición.

Los textos reunidos en India fueron escritos entre 1987 y 2012. Abarcan pues un período de veinticinco años, tiempo suficiente para ofrecer no sólo la perspectiva de una evolución personal, sino también una imperiosa y progresiva interrogación por el devenir de una cultura que no se reconoce en los nuevos modelos globalizantes. Dan cuenta de una realidad en proceso de metamorfosis permanente y abordada desde diversos ángulos. La teoría del rasa en la estética india, las estrategias orientales ante la muerte, el significado del gesto en la danza tradicional, la relación de Schopenhauer con las doctrinas indias, la compleja inmersión del subcontinente en el capitalismo globalizado, los árboles-templo en Benarés, la economía de subsistencia matriarcal frente a la economía de producción y crecimiento ilimitado, la creación del observador como método de conocimiento de los diversos planos de la conciencia: todos estos temas y otros muchos se entrelazan y se unen en una misma y subterránea corriente indagadora.
Los cuatro tipos de escritura (diario, poesía, ensayo y crítica) que el lector encontrará en este libro son, en este caso, absolutamente complementarios. Cada uno de ellos responde a una manera de dialogar con la realidad, de provocarla, recibirla y expresarla, por lo que reunirlos permite ofrecer ángulos y derivas que podrán ayudar a imaginar la complejidad del mundo que describen.


Ch.Maillard 

Chantal Maillard es poeta y ensayista. Fue profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Málaga y se especializó en filosofías y religiones de la India en la Universidad de Benarés.

Con Matar a Platón obtuvo el Premio Nacional de Poesía 2004 y con Hilos, en 2008, el Premio de la Crítica y el Premio Andalucía de la Crítica. Pre-Textos ha publicado además de su ensayo Contra el arte y otras imposturas (2009), su tetralogía de diarios: Filosofía en los días críticos (2001), Diarios indios (2005), Husos (2006) y Bélgica (2011), una apuesta por una escritura en varios registros en la que la autora hace de la propia conciencia objeto de reflexión.

Chantal Maillard. India. Editorial Pre-Textos. Colección narrativa contemporánea, 2014

http://www.pre-textos.com/prensa/?tag=chantal-maillard

¡Sí, tienen conciencia los animales! Pero, ¿tenemos nosotros capacidad cordial?

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Primero, leeros el enlace.

http://www.animanaturalis.org/n/35583/neurocientificos_reconocen_la_conciencia_en_mamiferos_y_pajaros

Luego, ¡vayamos, por puntos, a lo que saben todos los que han convivido con un gato!

  1. Le preguntan a la poeta-filósofa Chantal Maillard:

¿Qué le saca a usted -inevitablemente- de quicio, y qué le pone -inmediatamente- de buen humor?

Ella responde:

Las matanzas de animales, la falta de lógica de los razonamientos, los discursos mal construidos. ¿De buen humor? Un frase inteligente, o un animal en libertad.

2. En otra ocasión, el entrevistador alude de nuevo:

En varios pasajes, destacas la mirada neutra de los búfalos (que pudiste ver en India)…

Respuesta:

En cuanto a los animales, sean búfalos indios, vacas pirenaicas u otros, su mirada más que cualquier Tratado me enseña lo que somos y la humildad con que recibirlo o combatirlo.

3. En su presentación de La Tierra prometida, libro circular, libro-plegaria, libro-cuenco en el que figuran los nombres genéricos de algunos de los miles de animales que han perecido, que perecen, o están a punto de perecer, Chantal Maillard explicita :

La tierra prometida (…) también es fuego y obelisco, columna y ofrenda para aquellos desconocidos como individuos que perecen, y perecieron y perecerán por obra de otros animales que proliferan por encima de los límites de lo que el organismo terrestre nos permite y en detrimento de todos los demás a los que maltratamos y hemos maltratado…

Ellos (los animales) son víctimas inocentes que, por más desconocimiento, ni siquiera nombramos como tales individuos, sino en tanto que especie, tal vez porque aún tenemos que pedir perdón y avergonzarnos de pedir un lugar para ellos. Porque cuando hablamos de “especies” parece que nos estamos refiriendo a algo que nos atañe, la supervivencia del planeta, por ejemplo. Hablamos de hacer leyes para los grandes simios porque se nos parecen. Empezamos a respetar a las ballenas y a los delfines cuando averiguamos que también ellos tienen lenguaje. No nos paramos a pensar que tal vez sea que nuestra mente sea tan limitada que no puede comprender el lenguaje que sí tienen las demás especies, que su forma de comunicarse sea demasiado ajena a aquella tan limitada de las palabras y la gramática.

(…) Es evidente que los saberes de la mente han suplantado la sabiduría del cuerpo, esa que para los taoístas era la clave para la cura y que la gran mayoría de los seres humanos siguen fiel a la corriente que les lleva como focas dormidas en el fondo del océano. Es evidente.

Pero aún así y, pese a toda su codicia, su imbecilidad, su fatuidad, me atrevo a creer que hay en el ser humano un reducto, una capacidad cordial que bien puede que corresponda con el latido, esa respiración que al fin y al cabo es común a todos y nos une a través del aire que nos penetra. Como cuando vamos en un autobús repleto y no nos percatamos de que estamos respirando lo que sale de los pulmones de las otras personas, o en el zoológico, cuando sale de los simios, cuando sale de los pájaros y entra en el nuestro y vuelve a ellos.

Esa capacidad cordial es a la que denominamos, a veces, compasión (padecer con otros). Y no sé muy bien por qué entiendo que va a la par con la capacidad para detectar la inocencia, algo que, cuando lo experimentamos, puede causarnos a la vez un gran dolor y un delicioso sentimiento de ternura.

Bien, pues entiendo y defiendo que el animal es inocente. También el animal tratado y encubierto en su ser-hombre y tan ingenuo, el nuestro, en su falso paternalismo, tan ignorante de las leyes de aquello que cree controlar. Y esa inocencia es la que me ha motivado a producir esta letanía. ¿Para qué?, ¿qué podemos conseguir con ello?, me preguntaron. Un efecto resonancia, contesto. Si un ejército puede hacer saltar un puente al que atraviesa a paso rítmico, ¿no podremos nosotros impedir que desaparezcan algunos animales, si repetimos sus nombres al unísono, con insistencia y con la voluntad de que perduren? Si creyese en algo sería en el efecto del deseo proyectado en un objeto. Tal vez podamos enfocar en ellos intensamente nuestra voluntad mientras nos unimos en el recitado de esta letanía que es una plegaria dirigida a todos nosotros por todos ellos.

Empezamos a pensar en su desaparición cuando ésta es un síntoma de algo que nos atañe y porque nos atañe. No hablamos desde la compasión, sino desde el miedo. Cierto es que también podríamos hablar racionalmente, puesto que la racionalidad no es emotiva, no tiene miedos, desde un supuesto ojo cósmico. Es decir que esta sería la manera en que la tierra, célula a su vez del universo, ha iniciado su propia destrucción. Como instrumentos de la naturaleza, nuestro destino sería entonces el de ser entre todos el gran verdugo y apostar por la vida, por su continuidad, sería, en tal caso, contravenir los designios galácticos.

(…) Por compasión, pues, no sabiendo, y como animal que soy, pronuncio e invito a pronunciar el ensalmo, tomando partido por la inocencia, la de ellos, por encima de mí, de nosotros, del animal racional, pero también por él, porque él es un punto más en la trama y aunque éste no deba ser jamás un argumento a utilizar para protegerles porque sin ellos, sin todas y cada una de estas múltiples formas de vida, nosotros tampoco sobreviviremos. Es por todos, pues, que invito a entonar “tal vez aún apenas sea posible, nunca tan vez…”… … …

4. Para deleitaros, os dejo otro artículo de Chantal en esta misma vibración El tigre que ama: ” Pero el animal no juzga, la planta no juzga, la montaña y la roca no juzgan, el mar no juzga. ¿De allí nuestra superioridad sobre ellos? No, de allí nuestra soledad, nuestra condena. “

http://www.webislam.com/articulos/64637-el_tigre_que_ama.html

La pregunta es: ahora que sabemos científicamente lo que hemos olvidado empáticamente, a saber, que los animales tienen conciencia (sic), ¿seremos nuevamente capaces de vivir en cordialidad, en íntima comprensión del sentir del otro, de practicar un conocimiento sintiente? Huelga decir que la pregunta, en mi opinión, es de plena y dolorosa actualidad tanto para los animales a plumas, pelos, garras, caparazones y demás vestiduras como para el animal humano en sus múltiples variantes… Desafortunadamente, una cosa llama a la otra. Afortunadamente, quizás sea cierto también al revés, y además de conciencia nos quede tiempo…

Tal vez aún apenas sea posible… Cacareemos. Gruñemos. Bereemos. Aullemos.