CO-VIBRACIÓN

El pasado jueves tuvo lugar en el Centro Ronda-Barcelona, una demostración de creación de obra a cargo del maestro Kenryo Hara y de los artistas del grupo Bokkoku.

Su obra no es ni caligrafía, ni pintura, trazan caracteres ancestrales de la cultura de los ideogramas anteriores a los Kanji.

La obra de Marta Montcada  comparte el espacio expositivo con los mencionados artistas japoneses y a ella hay que agradecer, la absolutamente exquisita presentación y traducción del evento.

Al entrar en la galería, una certeza: la conexión del Universo de estos artistas  con “La ascesis creadora de Fabienne Verdier y de Chantal Maillard”.

Al igual que con los dossieres, al acercarse, la obra se despliega, se abre, muestra.

Antes de iniciarse la demostración, en la sala hay una atmósfera especial, de emoción contenida, como intuyendo la importancia de lo que iba a suceder.

Lo primero que llama la atención son los movimientos de los artistas, delicados, ligeros, precisos y a la vez con una fuerza  y una potencia sorprendentes. El maestro Kenryo Hara es amable, delgado, casi enjuto, pero su presencia llenaba totalmente el espacio y de una forma especial.

Marta Montcada informó que tanto el grupo, como las obras expuestas, habían llegado del Japón el día anterior al acontecimiento y, al empezar su actuación, la sensación fue de que también los caracteres que trazaban, llegaban desde un lugar muy lejano y silencioso. Cosmogónico.

Y acogidos por el silencio de la sala, a la par que en el papel aparecían los trazos, acudieron algunos sonidos, el de una flecha cruzado el aire, el aleteo de un pájaro que levanta el vuelo, el del pincel y la tinta en el preciso instante de su encuentro con el papel, chasquido de apertura, maravilloso!!  El sonido del pincel corriendo sobre el blanco del papel, como un animal lleno de vida, alegre, veloz…

Instantes de contemplación, de conciencia de lo que esta “sucediendo”. Paz.

Marta Montcada también explicó algo muy hermoso y es que en la actuación de los artistas, hay un doble hacer. En el exterior, con pincel y tinta la obra se crea, paralelamente, en su interior, el artista con cincel imaginario graba los mismos trazos. Lo que sucede dentro, sucede fuera. Unidad.

Es un atrevimiento intentar dar cuenta de lo sucedido, tan inexplicable, tan subjetivo. Este texto sólo pretende ser una forma de agradecimiento. Haber podido estar allí no fue algo sin importancia.

Juntar las manos delante del maestro, inclinar la cabeza, dar las gracias con el corazón. En silencio.

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Hara_3

Pequeño monito negro

Desde ayer oigo tu llanto
Llega a mi corazón
Es interminable, infinito

“Lloró toda la noche” dicen
“Los monitos lloran igual que los niños” explican

Pequeño monito negro
Sin amparo del gran cuerpo que te mecía
Desacompasado del conocido vaivén
Hacia adelante, hacia atrás

“Lloró toda la noche” dicen
“Los monitos lloran igual que los niños” explican

El día antes, en la selva
Mataron a tu padre y a tu madre
Para capturarte con facilidad

“Lloró toda la noche” dicen
“Los monitos lloran igual que los niños” explican

Tus ojos todo lo vieron
Empezó tu llanto
Asustado, sólo, enjaulado

“Lloró toda la noche” dicen
“Los monitos lloran igual que los niños” explican

Pequeño monito negro
No has dejado de llorar
Oigo tu llanto, interminable, infinito

 

Texto escrito al conocer el sistema utilizado en la captura de animales destinados a zoológicos europeos.

La mujer esqueleto en Can Framis

Mientras nos adentrábamos en la primera fase del cuento de “La mujer esqueleto”, en la que Clarissa recomienda no pasar por alto lo que se ha encontrado, visité la exposición de Agustí Puig en Can Framis. No conocía este artista y la muestra me conmovió, por la trama que, en mi opinión, tejía con el cuento.

En el primer espacio de la exposición, la obra cubría la totalidad de las paredes. Imágenes despojadas de lo superfluo, esqueletos, huesos, trazos potentes y espontáneos sobre un material de uso corriente, el cartón, y  dos colores predominantes: blanco y negro, creaban una atmósfera austera y vital, que me transportó al cuento.

Los colores expresivos y simbólicos, parecían hablar de los sentimientos del pescador y la mujer esqueleto, allí estaban la luz y la sombra, lo conocido y lo desconocido, lo no bello, el miedo…

El negro de la tinta y la caligrafía, me hizo pensar en el texto del cuento, en la larga noche ártica, el blanco hizo presente el paisaje nevado, el hielo y el iglú…

El espacio entero parecía una invitación a reflexionar entorno al cuento.

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