Vandana Shiva: El ecofemenismo traerá la biocivilización planetaria

Vandana Shiva

Vandana Shiva, ecofeminista
Tengo 63 años. Soy de Dehradun (India). Soy filósofa de la ciencia y ciudadana profesional de la Tierra. Tengo un hijo de 33 años. ¿ Política? ¡Democracia planetaria verdadera! ¿ Creencias? Las diosas-madre antiguas, el Principio Femenino. El ecofeminismo traerá la biocivilización.

Qué es el ecofeminismo?

La mejor respuesta a la crisis civilizatoria que padecemos. La formulé hace veinte años: cada día es más vigente y necesaria.

¿Ecología más feminismo?

Sí, porque tanto la crisis medioambiental como la socioeconómica son de raíz sexo­genérica.

¿El varón es culpable?

No simplifique: el sistema patriarcal capitalista. Un orden de valores que desvaloriza, esclaviza y explota a las mujeres, cuyo trabajo en casa y en el campo ha sido siempre el verdadero sostén de la humanidad.

¿Desde cuándo sometemos a la mujer?

Hablo de era antropocénica, intrínsecamente destructiva de la naturaleza y de la feminidad, ligada a la violencia y la guerra. No siempre fue así: en la remota antigüedad venerábamos a diosas, representación del respeto a la Tierra Madre.

¿El capitalismo expresa el patriarcado?

Obviamente, es fruto de la prolongada ­explotación masculina, acumulativa y destructiva, con violencia contra las mujeres, los niños, los débiles, las semillas…

¿Las semillas?

Las variedades semillas de los cereales y hortalizas han sido seleccionadas por las mujeres generación tras generación, durante miles de años. Las mujeres son las parteras de la agricultura. Y ahora resulta que nos piratean las semillas…

¿Piratean? ¿Quién?

Grandes corporaciones de agroingeniería alimentaria como Monsanto: modifican algún gen de una variedad de semilla ¡y la patentan, como si no fueran de la vida, como si fuesen suyas! Eso se llama biopiratería.

¿Tan grave es la cosa?

¡Nuestra libertad está en juego! Perdemos variedades de semillas, empobreciendo este patrimonio de la humanidad. Si viniese una plaga, la falta de variedad arrasaría todo, o acabaríamos en manos de una corporación. El 1% de la humanidad domina al otro 99%.

¿Podemos enderezar esto?

Luchando juntos, sí. En India hemos conseguido nuevas leyes que protejan a los campesinos de abusos, y también a las mujeres.

¿Ha mejorado el trato a las mujeres desde su niñez?

Recuerdo a las mujeres en las minas: se enfrentaron a una mafia armada, bloqueando la mina. ¡Las mujeres son valientes! Cada vez que flaqueo, pienso en aquellas mujeres y me vuelven las fuerzas. ¿Y sabe de dónde viene esa fuerza?

¿De dónde?

De la hierba que pisan, de la tierra misma. El poder de la naturaleza está en nosotras.

¿Y no en el varón?

También…, si renuncia al patriarcado, sistema de explotación destructiva de la tierra, de sus minerales, vegetales y animales. Tres aspectos expresan el patriarcado: la colonización, el maquinismo industrial…

Las máquinas nos han reportado prosperidad.

Sólo para los que mandan. No hay progreso con maltrato a la naturaleza, si la agredimos como a un objeto inanimado, eso es esquilmarla, un atraso. Y la tercera expresión patriarcal es el atropello a la sabiduría de la mujer, culminada por el capitalismo

¿Qué puede hacer el ecofeminismo?

Eco viene del griego oikos: casa. De ahí economía: ¡sin el trabajo doméstico femenino, no hay riqueza! Es un trabajo creativo. El capitalismo es extractivo, destruye.

Un ejemplo.

Desde 1995, en India se han suicidado 300.000 campesinos, extorsionados económicamente por los amos de semillas y pesticidas. Es un crimen contra la Tierra y la humanidad. Incluyo los transgénicos.

¿Qué les pasa?

Causan patologías: si hay más niños autistas que nunca, se debe a los transgénicos.

Es una afirmación arriesgada…

La sostengo. Están afectando al desarrollo neuronal de los bebés y propician cánceres en la población. ¡Hay que frenarlos!

Debe de ser usted una bestia negra para muchos.

Me llaman ludita, reaccionaria, incendiaria… Pero no me callarán. De las mujeres vendrá la salvación, seguiremos luchando. Igual que fuimos lectoras de semillas, ahora somos lectoras del presente y predictoras de la biovicilización.

¿Qué es la biocivilización?

Hacernos conscientes de que los humanos formamos parte de la Tierra, que no somos un ente separado. Cambiemos de modelo y diluiremos las miserias del patriarcado: cambio climático, desigualdad, insolidaridad, guerra.

¿Ecofeminismo al poder?

Frenaría el proyecto tóxico de dominación sobre la naturaleza y la mujer, insalubre e irresponsable. La naturaleza viviría, sería sostenible.

Y si no…, nos iremos a otro planeta.

Un concepto muy patriarcal: seguir conquistando y destruyendo… No, respetemos los recursos de la tierra y vivamos a gusto en este planeta: el ecofeminismo es el camino de la biocivilización planetaria.

Biocivilización

Vandana Shiva recibió en 1993 el premio Nobel Alternativo de la Paz, y Zapatero la tuvo como asesora en un grupo de pensadores durante su mandato. Es una mujer fogosa, combativa y vehemente que se crece ante los poderes de los bancos y corporaciones como Monsanto. Doctora en Ciencias Físicas, es una de las ecologistas, feministas y filósofas de la ciencia más prestigiosas a escala internacional, beligerante contra el neoliberalismo y defensora de los derechos de los pueblos. Publicó Ecofeminismo (Icaria) y ha participado en el IV Seminario Internacional de Convivencia Plane­taria: Construimos Biocivilización, organizado por la Associació Imago en Barcelona.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20160509/401662158815/el-patriarcado-destruira-el-planeta-si-no-lo-frenamos.html?utm_campaign=botones_sociales

https://es.wikipedia.org/wiki/Vandana_Shiva

La risa, señores, es un arma defensiva. Chantal Maillard

Boilly

Louis-Léopold Boilly (1761-1845), Reunión de 35 cabezas expresivas (Reunión de trente-cinq têtes d’expression), 1825. MUba Eugène Leroy, Musée des Beaux-Arts, Tourcoing

[…] Quienes hablamos públicamente de derechos de los animales en este país lo hacemos, hay que decirlo, con cierto miedo al ridículo, con temor a que se nos juzgue culpables de una terrible infracción de la lógica, la moralidad y el sentido común: ¿cómo vamos equiparar los animales con los seres humanos?

La risa, señores, es un arma defensiva. Un residuo del gesto de enseñar los dientes, como decía Darwin. Se ridiculiza para neutralizar, por evitar algún daño, alguna brecha en las murallas. ¿Por qué se sentirá ofendido el individuo humano cuando se le equipara a un animal? Porque los considera inferiores. La inferioridad es una noción sumamente útil: justifica la utilización e, incluso, el exterminio. Hasta hace poco, los occidentales consideraron inferiores a las personas de otras etnias. Ni los pueblos andinos eran seres humanos (como se decretó en Valladolid a mediados del XVI), ni los esclavos africanos de América tenían alma. Tampoco se estaba seguro de que la tuviesen las mujeres hasta bien entrado el siglo XIX. Y aunque eso de tener alma pueda resultarnos a algunos bastante poco relevante, el caso es que marcaba una diferencia lo suficientemente significativa como para evitar que a un sector de la población se le pudiese considerar “sujeto”, es decir, un “semejante”, un ser con conciencia de sí al que nadie puede agredir o violentar sin ser inculpado (recordemos: desde la ética del “semejante” no hay crueldad ni criminalidad salvo con el “próximo”). El “alma” fue algo tan necesario para el capitalismo (después de serlo para los latifundios eclesiásticos) como el flogisto lo fue para la ciencia del XVII o la sustancia invisible para los aristotélicos medievales que condenaron a Galileo[1].

La inferioridad es un requisito conceptual para la dominación. Y se sustenta sobre una serie de comparaciones. En el caso de los animales, éstas se establecieron en Occidente de acuerdo con el dictado bíblico: “Creced y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (claro que el Génesis fue escrito por un hombre y no por un caballo, como decía Kundera). Las justificaciones comparativas fueron formulándose ad hoc, como la existencia del flogisto, para probar algo que había sido decretado de antemano. La semejanza o la desemejanza que validan el aprecio o el desprecio que podamos tenerle a un animal se siguen midiendo desde entonces acorde con valores incuestionables e incuestionablemente antropocéntricos (que si es o no capaz de reír, o de jugar, o de fingir que finge, que si un simio puede efectuar operaciones matemáticas, que si un elefante encuentra placer en pintar, que si el silbido de los delfines es identitario, que si el ADN de la mosca del vinagre se diferencia del humano sólo en un gen…¡vaya, aquí se nos ha colado una observación interesante!) que remiten a la identidad-sujeto con que el individuo humano pretende distinguirse. Si conseguimos probar que un animal tiene conciencia de sí, esto le hará digno de respeto y tal vez incluso merecedor de ciertos derechos. Porque tener conciencia de sí es ser sujeto y sin sujeto, no hay derecho que valga. El “semejante”, de nuevo.

La cuestión, en realidad, no es tanto la evidente ingenuidad con que establecemos este tipo de comparaciones como el esquema que invita a establecerlas: un esquema jerárquico bifocal e infantil: arriba y abajo, superior-inferior. Tenemos, indudablemente, una extraña propensión a verticalidad. Hay otras maneras, no obstante, de proceder. Cabe pensar otros modelos en los que no se proceda ni por derivación (evolucionismo) ni por comparación y equivalencias (estructuralismo). Dentro de un marco realmente ético (que no moral, es distinto), el respeto no se obtiene de acuerdo con el lugar que se ocupe, mayor cuanto más cerca se esté de la cúspide, sino por el hecho de ser lo que se es, y siéndolo plenamente.

No puedo dejar de sorprenderme ante la poca amplitud de nuestro marco de indignación. Admiro demasiado las virtudes del animal perdido en mí y deploro demasiado las macabras inclinaciones del animal humano y la falta de coherencia de una racionalidad que, teniendo la lógica (y por lo tanto la justicia) por fundamento se empeña en proteger a ultranza la propia especie en detrimento de las demás y, consecuentemente, de la suya propia. No me siento superior a ningún ser por el hecho de formar parte de una especie que ha desarrollado su capacidad intelectual a expensas de la noción sistémica que a todo animal pertenece.

Nada es independiente. No puede destruirse una especie sin que la cadena entera padezca las consecuencias y, cuando esto ocurre, también peligra la supervivencia de la especie humana, lo cual es lamentablemente para muchos la única razón del cuidado que habríamos de tener para con el planeta y la única que nos libra, a quienes hablamos de ello, de ver alzarse algunos hombros o dirigírsenos sonrisas complacientes. Razón de especie que remite al cerco limitado de nuestro territorio y sitúa la aplicación de la justicia en el espacio exiguo de nuestra balanza. Así de estrecho es nuestro marco[2].

¿Será demasiado amplio el sentido de la equidad desde el que pudiera entenderse que el derecho a la vida, a la libertad y al territorio de supervivencia no nos concierne tan sólo a los seres humanos?

La muy antigua fórmula de reciprocidad compartida por tantas tradiciones: “no le hagas a los demás lo que no quisieras para ti” podría volver a pensarse desde la ética del “semejante” pues, ¿quienes son “los demás”? Tanto en el Talmud como en el libro de Tobías se trata de los demás hombres, por supuesto. Confucio era bien explícito al respecto: “lo que no desees que te hagan a ti, no lo hagas a los demás hombres“. La ética del Buddha, en cambio, era más abarcante: “Todos los seres vivos desean la felicidad. Todos temen la muerte. Comparándonos con los demás deberíamos abstenernos de herir o de matar”. ¿Será que el budismo no piensa dentro de los parámetros de la equivalencia lógica? No, sigue siendo una equivalencia, sólo que aquí la semejanza no se mide atendiendo al rostro (ese rostro capaz de responder, como diría Derrida) sino atendiendo a algo más radical: la condena a morir y el temor al sufrimiento y a la muerte.

Haber nacido, haber aparecido, haber caído al tiempo, por un tiempo, desde el abismo de la no-vida merece, por el sufrimiento que de hecho implica, el respeto del morituri te salutant. Y el sufrimiento añadido que, en los seres humanos, deriva de su capacidad de anticipar el declinar irremediable, la conciencia del acaecer, la caída, y su rechazo no nos hace más dignos de respeto que cualquier otro ser, tan sólo nos hace más desdichados.

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[1] Ref. en Chalmers, A.: Qué es esa cosa llamada ciencia, Siglo XXI, 1984, p. 77-78.

[2] Ha de quedar claro que la afirmación de la superioridad del ser humano sobre los demás no es propia de todas las culturas, lo es, ante todo, del individuo tecnocrático que habiendo dejado de poner su tekné al servicio de la supervivencia la pone al servicio del beneficio. Esto es lo que distingue las sociedades, fundamentalmente agrarias, basadas en el principio de subsistencia de aquellas otras basadas en el principio de productividad. El concepto, occidental y patriarcal, de la naturaleza como recurso explotable, productivo, inferior y dominable, es algo que no puede desvincularse de la tradición judeo-cristiana.


Texto extraído del articulo de Chantal Maillard, ‘Indignación’, publicado en Indignación y rebeldía, F.Duque y L.Cadahia (eds.), Abada, Madrid, 2013. El texto que recogemos es un fragmento de la segunda parte del artículo: II. El “semejante”, ligeramente ampliado respecto a la publicación que salió esta semana en el diario: http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/risa-senores-arma-defensiva_6_505759424.html. Procuraremos desde esta madriguera lobuna ir subiendo la totalidad de este artículo que espolea una reflexión y llama a un despertar, ambos ineludibles si decidimos finalmente, en lugar de expoliar, crecer sin medida y seguir alimentando un sistema injusto e irrespetuoso, “alinear nuestra inteligencia con la inteligencia de la naturaleza”, tal como lo solicitaba Joseph Beuys.


“La mujer no puede liberarse bajo ninguna religión”. Nawal el Saadawi

Nawal el Saadawi_MARWAN NAAMANI (AFP)

Nawal el Saadawi.  Foto: Marwan Naamani (AFP)

Rescato esta entrevista del 7 marzo 2011 en El País. Nawal El-Saadawi estará en el Encuentro de Escritores del Mediterráneo el 28, 29,30 abril 2016 en Granada invitada por la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo:

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Entrevista de GEORGINA HIGUERAS | MADRID

Nawal El-Saadawi, feminista, psiquiatra, escritora y activista egipcia, tiene 79 años y una actividad alucinante. La entrevista se realiza por teléfono durante su viaje a Oslo la semana pasada. Ahora se encuentra Nueva York y el próximo día 26 llega a España para participar en las jornadas de Mujeres en Segovia. Nawal el Saadawi es la principal feminista árabe y la primera en denunciar la castración de las mujeres. Sus críticas acerbas a las leyes y a la interpretación del islam que institucionalizaban el patriarcado represivo que impedía crecer a las mujeres la llevaron a perder todos sus puestos en la sanidad pública de su país, a la cárcel y posteriormente al exilio. Hoy, tras participar en las revueltas de la plaza de Tahrir, que acabaron con 30 años de dictadura de Hosni Mubarak , se siente más esperanzada que nunca: “Es el momento de la mujer egipcia”, dice feliz.

Pregunta. ¿Qué significado tiene la revolución de Tahrir para la mujer?

Respuesta. Muchísimo. Por primera vez, las mujeres y los hombres de Egipto han sido iguales. Mujeres de todas las edades y clases estuvieron en la plaza de Tahrir, incluso madres con niños de pecho durmieron en la plaza.

P. ¿Usted fue a la plaza?

R. Por supuesto. Desde el principio; muchos días. Ahora estaré unas semanas fuera de Egipto, pero cuando regrese volveré a Tahrir todas las veces que sea necesario hasta que ganemos.

P. ¿Qué espera en concreto?

R. Deberían de habernos incluido en el comité para la reforma de la Constitución. Nombraron a ocho hombres y ninguna mujer, por ello estamos organizando una marcha de un millón de mujeres para el martes (hoy) en El Cairo y confiamos en recibir el apoyo de las mujeres en España.

P. ¿Cuál es la consigna de la marcha?

R. Que todos los comités e instituciones del nuevo Egipto deben de contar con mujeres. Se ha acabado eso de que solo sean hombres los que deciden.

P. ¿Teme que después de la revolución todo quede igual que antes?

R. No, ya hemos conseguido que caiga Mubarak y algunos de sus hombres, pero el problema de las mujeres es crónico y está enraizado en el patriarcado y la religión. Por eso pedimos una Constitución secular, un código familiar secular y un Estado secular separado de la religión. Las mujeres han muerto en Tahrir igual que los hombres y tienen que tenernos en cuenta.

P. ¿Está de acuerdo con las reformas constitucionales que ha hecho ese comité, que deberán votarse el próximo día 19?

R. Era un comité muy tradicional. Solo ha hecho pequeños cambios. Nuestra marcha es para exigir el cambio radical que las egipcias necesitan.

P. ¿No será contraproducente exigir tanto?

R. No vamos a aceptar la discriminación otra vez después de haber participado en la revolución. Tenemos que rebelarnos y luchar por nuestros derechos. No tenemos miedo de perder nada, porque no tenemos nada excepto nuestra alma.

P. ¿Por qué estalló la revolución?

R. Por acumulación de la opresión y de la corrupción. El régimen era tan corrupto que se hizo insoportable.

P. ¿Qué papel desempeñó la mujer?

R. Todos, incluida la muerte. Estuvimos allí desde el principio, dispuestas a todo y sin diferencias con los hombres.

P. ¿Esperaba algo así?

R. Soñé con esto desde que tenía 10 años, lo que quiere decir que llevaba 70 años esperando. No me sorprendió porque llevaba toda la vida luchando por ello, pero la irrupción fue sorprendente. Estoy feliz de haber llegado viva a la revolución.

P. ¿Pensaba que las egipcias serían tan activas?

R. A mi casa vienen muchos jóvenes, hombres y mujeres, a los que interesan mis libros; progresistas con los que debato distintos temas, pero ninguno creíamos que millones de egipcios tomarían las calles. Son más de seis millones los que en un momento u otro han estado en Tahrir.

P. ¿Piensa que esto es el despertar de la mujer egipcia?

R. Si, de las mujeres y de los hombres porque no podemos separar a unas de otros. La mujer no puede liberarse si el hombre no está liberado, de la misma forma en que el hombre no se puede liberar sin que la mujer se libere y todos necesitan un país libre.

P. ¿Cómo está organizando la Marcha del Millón de Mujeres?

R. En realidad la idea partió de un grupo de hombres jóvenes y progresistas, que tienen acceso a twitter, facebook y otras redes sociales. Se organizó en mi casa. Somos un grupo en el que trabajamos hombres y mujeres.

P. ¿Volverá a El Cairo para la manifestación?

R. No, no soy indispensable. Tenemos un liderazgo colectivo y son especialmente los jóvenes los que deben de encabezar la marcha. Yo voy detrás, soy su respaldo. Dicen que soy la madrina, la madre espiritual de la revolución.

P. ¿Cuál es la situación de la mujer egipcia en la actualidad?

R. Hay mucha discriminación. Todavía tenemos poligamia y queremos abolirla, además el hombre puede divorciarse sin que se tenga en cuenta para nada a la esposa.

P. ¿La Constitución respalda la poligamia?

R. Sí, porque dice que el Código Familiar no puede contradecir la sharia (ley islámica) y la sharia permite la poligamia. Egipto tiene uno de los códigos familiares más atrasados del mundo árabe.

P. ¿Por eso quería que hubiese mujeres en el comité para la reforma constitucional?

R. Claro. Mujeres y hombres jóvenes porque pusieron a hombres tradicionales y religiosos. Tendrían que haber sido hombres y mujeres seculares.

P. ¿Considera que la elaboración de una nueva Constitución será el principal logro de la revolución?

R. Sí. Si tenemos una Constitución radicalmente secular y hombres y mujeres, cristianos y musulmanes son iguales será una gran contribución frente al Estado tradicional. El secularismo es fundamental para una democracia auténtica. En los cambios realizados estos días han seguido manteniendo que Artículo 2 que dice que el islam es la religión de Egipto y eso debe de desaparecer.

P. ¿Cree que la discriminación tiene un origen religioso?

R. Sí. La religión es una ideología política y tenemos que separar religión y política. La mujer no puede liberarse bajo ninguna religión, ni cristianismo, ni judaísmo ni islamismo, porque las mujeres son inferiores en todas las religiones.

P. ¿No le parece que este argumento es demasiado radical para Egipto?

R. No. Cuando estaba en Tahrir me encontré a mucha gente que lo compartía. Muchos jóvenes progresistas, incluidos muchos hombres de la nueva generación de los Hermanos Musulmanes.

P. ¿Teme que el nuevo Egipto pueda quedar bajo el control de los Hermanos Musulmanes?

R. No. Tengo miedo de Estados Unidos e Israel porque ellos serán los que traigan a los Hermanos Musulmanes. Estuve en Irán al principio de la revolución de 1979. La revolución iraní al principio fue secular y socialista pero EEUU se sintió amenazado por una revolución socialista e impulsó su aborto. Jomeini llegó a Irán de la mano de Francia, Reino Unido y Estados Unidos. Ellos preferían una revolución religiosa antes que una socialista. El socialismo es el auténtico enemigo del capitalismo. En Egipto ha sucedido igual; de repente llevaron a Tahrir a un respetado clérigo (Yusef el Karadawi, de 84 años y exiliado en Catar) para que hablara en la plaza. Nosotros estamos en contra de esto, pero no tememos a los Hermanos Musulmanes porque son una minoría.

P. ¿Qué le pediría al nuevo Gobierno?

R. Lograr la destitución de Ahmed Shafik (nombrado primer ministro en los últimos días de Mubarak) también ha sido un logro de Tahrir. Confiamos en que el nuevo jefe de Gobierno Essam Sharaf apoye la creación de un consejo presidencial formado por hombres y mujeres honestos que, de forma transitoria, ejerza el poder que ahora tienen los militares y que sin prisa -porque hace falta que se formen los nuevos partidos- organice unas elecciones libres y la redacción de una nueva Constitución secular.

P. ¿Confía en la voluntad democratizadora del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que ahora dirige Egipto?

R. No es una cuestión de confianza sino de poder. Si los manifestantes se van ahora a sus casas y el pueblo no vuelve a hablar, los militares harán lo mismo que el régimen de Mubarak. Si el poder no ejerce su poder, sin no hay un Parlamento al que rendir cuentas, Egipto y en cualquier otro país del mundo caerá en una dictadura. El pueblo que ejercer su poder. Si los militares no cumplen los compromisos adquiridos con el pueblo, volveremos a Tahrir. Esto es una revolución.

P. ¿Y usted cree en la revolución?

R. Sí, la revolución no ha acabado. Seguiremos en Tahrir hasta que cumplan.

P. ¿Cree que el nuevo Egipto ha tenido un buen comienzo?

R. Sí, está lleno de esperanza y la esperanza es poder.


http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/03/07/actualidad/1299452411_850215.html?id_externo_rsoc=FB_CC


http://www.tresculturas.org/noticia/tres-festival-voces-del-mediterraneo-la-gran-cita-literaria-esta-primavera/

 

Lo que somos. Lo que olvidamos. Chantal Maillard

Reflets d'eau ou oiseaux_foto Christine Arnaud


Cuando la mirada ha perdido la capacidad de ensancharse es fácil que se empiece a vivir según las ideas. La cura, sin embargo, no está fuera de alcance. Basta con volverse hacia el propio interior y escuchar. Al principio no oiremos nada, por la sencilla razón de que estamos inmersos en el discurso mental, identificados con él y con sus significaciones. El lenguaje nos envuelve como una segunda naturaleza, nos confundimos con él, y es tan difícil desasirse de él como mudar la propia piel. En un primer momento se hace necesario una cierta vocación de serpiente. Puede hacerse uso, entonces, de esta bien aprendida lección de objetividad que nuestra cultura nos brinda, aplicando el distanciamiento a lo que suponemos ser nuestro propio interior. Al abrirse la distancia, si el yo-observador se mantiene bien atento, agazapado en el margen, el discurso aparecerá como un zumbido de palabras. Oirá cómo los significados se tensan, invitando a la participación. Será preciso mantenerse alerta, resistiéndose a ello. Con el distanciamiento de las palabras empezará entonces a abrirse el espacio de silencio en el que podrá darse la escucha.

Recibir el mundo estéticamente, o poéticamente, es ser artista. Artista es aquel que sabe ensanchar la mirada y sabe escuchar, es aquel que sabe crear ese espacio interior en el que la realidad –la propia y la del mundo– acude en estado naciente, pues la realidad siempre está aconteciendo y su manera de darse a la conciencia es el aparecer. Artista es aquel que asiste al nacimiento eterno de las cosas y que, a veces, sabe mostrarlo. Artista es aquel que, en breves momentos, se desposee y, perdiéndose en la danza de lo viviente, alcanza la inmortalidad del universo. […] El artista es aquel que sabe salirse de sí. Salirse de sí: olvidarse a sí mismo, olvidarme del , olvidarme de que “yo” soy frente a lo otro. Y, curiosamente, en ese olvido de sí, en esa pérdida, lo que se recupera es esa extraña sensación de unidad, trascendidas todas las diferencias.

El piel roja, indudablemente, era un poeta. “No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos”, decía, “no hay ningún lugar donde pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos”. El piel roja adquiere su conocimiento por participación, unidos el sentir y la razón. Todos hemos sido poeta alguna vez, cuando el tiempo no era algo que hubiera que llenar sino el arco que describe el sol, el astro-luz que sigue cumpliendo su círculo bajo el sueño. Todo niño ha conocido esa sensación de pertenecer al acontecer, cuando la responsabilidad del tiempo concreto era de los adultos, ellos, los que sabían cómo enseñarte a morir poquito a poco, con precisión, metódicamente.

La ecología es el discurso de lo que se ha retraído, y ese discurso es “arte”, “literatura”, “escritura” en general. Lo que se ha retraído es el conocimiento del movimiento circular, del cumplimiento de nuestra órbita universal, el íntimo sentir de la conjunción de la vida y la muerte en el gesto, un gesto cíclico que no nos pertenece y que conforma el universo. […]

Lo que se ha retraído no es, en definitiva, lo propio de cada cual a diferencia de los otros, sino aquello que por ser precisamente lo más común no puede ser comunicado, pues donde no hay distancia no hay espacio para la comunicación. Aún así, estamos a punto de perder, para nosotros mismos, aquel último reducto. Lo retraído también se nos está retrayendo a la propia conciencia. […]

“Escritura” es toda tarea representativa que logre, mediante la modulación de la materia o de los signos, reconstruir el puente que une el universo natural que cabe en nuestros ojos, en nuestros oídos, en nuestra piel, con el universo interior que también es marisma, es duna, es pinar, y cíclicamente muda sus paisajes al ritmo de las mareas y las estaciones.

Esa escritura, el logos de lo retraído, no podrá darse, no podrá seguir dándose, si desaparecen los territorios de nuestro entorno que nos invitan a la escucha, aquellos donde el rocío sigue temblando en la hierba al amanecer, donde el viento descubre las raíces de los troncos, donde el agua es madre; lugares cuyo poder consiste en despertar en nosotros el recuerdo de lo que somos: una duna que avanza sepultando un pinar, una ave carroñera sobrevolando los prados, un nido de focha que flota en la marisma, el lucio que espejea bajo el sol, menguando día a día, el fango y la tierra cuarteada, un alcornoque que soporta el peso de docenas de nidos de cigüeñas, un lince que mide con su cuerpo la distancia entre la vida y la muerte, el ganso que recibe su impacto en el aire. Lo que somos. Lo que olvidamos. Lugares que desde la esfera pública tenemos la obligación de proteger porque haciéndolo estamos defendiendo el propio fundamento de lo público. Sólo quien se conoce a sí mismo puede gobernarse y sólo quien puede gobernarse a sí mismo puede gobernar un pueblo. Lo político, en su sentido original, es lo que atañe a la polispor tanto, al fundamento de lo humano: la articulación de su hábitat, su formalización y la conservación de su equilibrio. Nadie que no tenga conocimiento de lo retraído podrá defender la polis. La política ha de ser un arte, y su discurso –¡qué lejos estamos de ello!– una ecología. Para ello, como todo arte, ha de generarse a partir de la íntima comprensión de aquella estructura constituyente yo-mundo. Con esta sabiduría del oikos, con esta “ecosofía”, y desde la conciencia doliente de la lamentable y grotesca degradación de su institución, al ámbito público le corresponde evitar que la “escritura”: el arte, la poesía, tenga que recurrir a viejos moldes, a recuerdos color sepia o a las deprimentes muestras de ecología kitsh (naturaleza domesticada para visitas organizadas) para decirnos, en voz baja, lo que fuimos. A todos nos corresponde, desde esta conciencia semi-apagada que aún nos queda, hablar en público desde lo más privado, desde el grito del ave que aún desgarra, a veces, nuestra garganta.

Chantal Maillard. La razón estética: 246-248. Editorial Laertes, 1998

Fotografía: Christine Arnaud, Reflets d’eau ou oiseaux.


Dead Can Dance. Persephone

Persephone, la diosa que re-suena en el Abajo…

(para acompañar el viaje al Gran Abajo y la postrera salida a la luz o resurrección sin olvidar otras arcaicas versiones, femeninas en este caso, de este descenso-ascenso o catábasis-anábasis…)

Impactante vídeo de Mylène Farmer en total concordancia con la canción de Dead Can Dance (aunque el vídeo fue creado inicialmente para el single de Mylène Farmer titulado Sans Logique, extraído de su disco Ainsi soit je. La canción de Mylène Farmer evoca, de una manera púdica, la esquizofrenia y los trastornos esquizofrénicos desde la mirada de una persona que padece esta enfermedad. Alude a la posibilidad de que el enfermo pueda convertirse en asesino involuntariamente y sin ni siquiera ser consciente de ello. Qué duda cabe que ése sea uno de los viajes más infernales que una.o pueda vivir…)

https://fr.wikipedia.org/wiki/Sans_logique

Dead Can Dance: https://es.wikipedia.org/wiki/Dead_Can_Dance

http://www.el-parnasillo.com/deadcandance.htm

 

araña, cisne, caballo Menchu Gutiérrez

araña cisne caballo_portada


Cuando la mujer abandona el trabajo y camina de vuelta a su casa, se da cuenta de que deja tras de sí un rastro desequilibrado.

Junto a la huella del zapato, en la tierra húmeda del camino, aparece una doble hendidura que se transforma en un surco, en un pequeño raíl de doble vía que de pronto se quiebra. Luego aparece de nuevo un espacio vacío, y vuelta a empezar: la huella del zapato y los surcos.

Sólo entonces se da cuenta de que cojea de la pierna izquierda y siente la tensión insoportable en la rodilla, bajo la cual, sustituyendo a la pantorrilla y al pie, aparece la pata de cabra, rematada en una pezuña.

Menchu Gutiérrez. araña, cisne, caballo. Siruela, 2014



Menchu Gutiérrez (Madrid, 1957) es novelista, traductora y poeta. De su amplia obra destacan los libros de poesía El ojo de Newton, La mano muerta cuenta el dinero de la vida o La mordedura blanca (Premio de Poesía Ricardo Molina 1989), Lo extraño, la raíz en la editorial Vaso Roto y el ensayo biográfico San Juan de la Cruz. En Siruela ha publicado Latente (2002), Disección de una tormenta (2005), Detrás de la boca (2007), La niebla, tres veces (2011), El faro por dentro (2011) y Decir la nieve (2011).

http://revistaparaleer.com/lee/preestreno/arana-cisne-caballo-de-menchu-gutierrez/

http://www.elcultural.com/noticias/buenos-dias/Menchu-Gutierrez/7125


 

Nature is speaking


Algunos me llaman naturaleza

otros me llaman Madre Naturaleza

estoy aquí desde hace más de 4,5 mil millones de años

22500 veces más tiempo que vosotros

no necesito realmente a la gente, pero la gente, ella, me necesita

sí, vuestro futuro depende de mí

cuando prospero, vosotros prosperéis

cuando vacilo, vosotros vaciléis

o peor aún…

pero estoy aquí desde siempre

he alimentado especies más grandes que vosotros

y he hecho padecer hambre a especies más grandes que vosotros

mis océanos, mis tierras, mis ríos fluyendo, mis bosques,

todos pueden arrastraros o abandonaros

la manera en que elegís vivir cada día, sea respetándome o menospreciándome, no tiene realmente importancia para mí

de una manera u otra, vuestras acciones determinarán vuestro destino

no el mío

yo soy la naturaleza, continuaré existiendo

estoy preparada para la evolución

y vosotros

¿lo estáis?

(Traducción al castellano: Muriel Chazalon)

 

http://www.conservation.org/nature-is-speaking/Pages/default.aspx


 

“We’re all equal”: Women’s day

European Union_Marie Dorigny

“En el Día Internacional de la Mujer apoyamos todas las mujeres, incluidas las que se encuentran entre las más vulnerables este año, las refugiadas”, dice el parlamento de la Union Europea. ¡Ojalá fuese cierto!

http://www.europarl.europa.eu/news/en/top-stories/20160226TST16212/International-Women’s-Day-2016

http://www.ara.cat/dossier/masclisme-sadapta-Als-nous-temps_0_1535246504.html

http://elpais.com/tag/dia_internacional_mujer_trabajadora/a/

http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/international-womens-day

 

 

 

Animaliz-arte: la Loba de Dora Ragusa

La loba1_Behance

Hay una vieja que vive en el escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto…

La loba2_Behance

Se arrastra, trepa y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobos y, cuando ha juntado un esqueleto de lobo entero…

 La loba3_Behance

… se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne…

La loba4_Behance

La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos… y se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, riéndose a carcajadas…

Texto de Clarissa Pinkola Estés, extractos de La Loba, in Mujeres que corren con los lobos, Ediciones B, 1995.


https://www.behance.net/gallery/4135675/La-Loba

http://www.saatchiart.com/doraragusa

Instinto. Jon Turteltaub

“Mi lento viaje hacia [los gorilas] me emocionaba, me sentía un privilegiado, en cierto modo sentía como si regresara a algo que hacía mucho tiempo había perdido y que sólo entonces recordaba… Allí en lo más profundo de aquellos bosques, lejos de todo cuanto conoces, lejos de todo cuanto te han enseñado en la escuela o en los libros, en las canciones o en los poemas, encuentras la paz, la afinidad, la armonía, e incluso la seguridad. Es más peligroso pasar un sólo día en cualquier ciudad que vivir siempre en aquellos bosques. ¿Lo entiendes? Confusión, ¡vivís en la confusión!”

“Sólo debemos renunciar a una cosa: a la dominación. El mundo no es nuestro. No somos reyes ni dioses. ¿Sabremos renunciar? ¿Tan valioso resulta el control, tan tentador ser un dios?”


Instinct, 1999. Director: Jon Turteltaub. Duración: 110 min. Estados Unidos. Guión: Gerald DiPego (Novela: Daniel Quinn) Música: Danny Elfman. Fotografía: Philippe Rousselot. Reparto: Anthony HopkinsCuba Gooding Jr.Donald SutherlandMaura TierneyGeorge DzundzaJohn Ashton. Productora: Spyglass

Sinopsis: Dentro de la inteligente mente de Ethan Powell (Anthony Hopkins) se esconde un terrible secreto, un profundo misterio no resuelto por su familia, enemistada con él, ni por los agentes de la Ley que le han estado siguiendo y que le han arrestado por una serie de crímenes ocurridos en las junglas de Ruanda. Con una vasta educación, la verdad de Powell se oculta tras años de estudio de los gorilas de montaña, hasta el punto de haber convivido con ellos en plena naturaleza y haber sido aceptado como uno de los suyos. Ahora, cautivo en una prisión brutal para enfermos mentales con tendencias criminales, Powell, que no ha hablado una sola palabra durante años, es sometido a tratamiento por parte del psiquiatra Theo Caulder (Cuba Gooding, Jr.). La ilimitada ambición de Caulder le lleva a arriesgar, poniendo su vida al límite, con el fin último de intentar comprender las acciones de este demente acaparador de titulares. Así, ambos hombres se embarcan en un extraordinario viaje, empujados por su insaciable búsqueda de la verdad, independientemente de su coste. (FILM AFFINITY)

https://es.wikipedia.org/wiki/Instinto_(pel%C3%ADcula)

Recordé entonces al escritor D. H. Thoreau y esa pequeña joya de bolsillo titulada Caminar:

“La vida está en armonía con lo salvaje. Lo más vivo es lo más salvaje. En literatura, sólo lo salvaje nos atrae. El aburrimiento no es sino otro nombre de la domesticación. La perdiz adora los guisantes, pero no los que la acompañan en la cazuela. En fin, que todas las cosas buenas son salvajes y libres”.

Y citando el Visnú-Purana, uno de los textos hinduistas más notable, Thoreau escribe: “Es servicio activo el que no se convierte en servidumbre; es sabiduría la que sirve a nuestra liberación: todos los demás servicios sólo sirven para agotarnos, todas las demás sabidurías sólo son habilidades de artista”.