La mente es la siempre hambrienta. Entrevista con Chantal Maillard

chantalmaillard   La mujer de pie

Entrevista: Esther Peñas. Foto: Ana Cruz Oswaldo


Hay lecturas de las que uno no sale indemne. Lecturas que modifican el ángulo. Que dejan traza. Lecturas después de las cuales uno ya no es (el mismo) para ser (un tanto otro). ‘La mujer de pie’ (Galaxia Guterberg), por ejemplo, un texto que no es poesía, no es ensayo, no es novela. Es una escucha. Una voz que exige interlocutor y que se convierte, en cierto modo, en diálogo intersubjetivo. Es una reflexión sostenida llena de hilos y de husos, que sugiere, apunta, propone, insinúa. Uno no va solo por entre estas páginas hipnóticas, uno se siente acompañado a cada palabra. Su autora, Chantal Maillard (Bruselas, 1951) vuelve a conseguirlo: e-mocionar, con-mover, per-turbar, des-colocar. Ya lo advierte. Ella escribe “para que el agua envenenada pueda beberse”.


“No poder sentarse. Quedar de pie, lo justo. Herido en la base. Cuerpo sin sujeción”. La mujer de pie, ¿qué perspectiva adquiere sobre la vida?
La mujer de pie es alguien que no puede sentarse. Imagine. ¿Lo siente? No puede. Nadie se duele en cuerpo ajeno. Por eso la mujer de pie ha de ser un ejercicio de imaginación: usted es alguien que no puede sentarse. Detrás del visillo que vemos moverse en cualquier ventana puede haber un cuerpo malherido, mutilado, discapacitado o simplemente envejecido. Usted es ese cuerpo. Imagine.

Cuando uno está en el límite, como quien oye/escucha en la primera parte del libro, ¿ese límite distorsiona lo que se oye o, por el contrario, nos aclara y aporta nitidez?
En un capítulo de libro se habla de un fenómeno acústico bastante común, ese sonido agudo que muchos oímos cuando el silencio es grande. Los científicos (a quienes les gusta hablar de “síntomas” porque el síntoma lo es siempre de una enfermedad y a los científicos les gustan las enfermedades) le han dado el nombre de tinnitus. Puede que hubiésemos tenido siempre ese sonido en el oído, dicen, sin que lo oyésemos, hasta que de repente reparamos en él. El caso es que cuando reparamos en él es muy difícil dejar de oírlo. Pues bien, algo parecido ocurre con el discurso mental. Siempre está ahí, no para, pero no nos percatamos de él por la sencilla razón de que nos identificamos con lo que dice, creemos que nosotros somos quien habla. Pero no es así. Y si de repente tomamos distancia y lo oímos, ya está, no podemos dejar de oírlo.
Para situarse en el límite y no perder el equilibrio es preciso haberse distanciado del ruido mental.

“La palabra con la que definimos a una persona no es solo una palabra, sino a la vez el centro y el punto de fuga de un haz de relaciones”. ¿Con qué palabra se encuentra usted más usted, más en síntesis de sí misma?
Si me identificase con una palabra, ¿no entraría en contradicción con lo que cita? No somos, sucedemos. Y si bien una palabra es un punto y todo punto permite una cierta detención, nosotros somos aquello que se fuga, apenas una trayectoria que se modifica al contacto con otras.  El “sí mismo” es una solidificación, un nódulo de repeticiones.

Desembarazarse del ‘yo’. Una preocupación constante en sus escritos pero, ¿es posible observarse desde una conciencia despojada por completo del yo? ¿Sería sano? ¿Acaso una porción del yo no nos permite vivir?
Definamos. Llamemos yo a esas solidificaciones a las que me refería antes: ideologías, creencias, opiniones, sistemas de todo tipo. La araña-mente los construye, los adopta o, por lo general, los hereda. A partir de allí, sigue tejiendo, individual y colectivamente, y reforzando su tela allí donde advierte cualquier desgarro.
¿Que si es sano despojarse del yo? Considere: sin la identificación con el discurso mental, sin esa firme creencia en la individualidad y sus cápsulas diferenciales (personal, familiar, grupal, tribal, racial, humana, etc.) probablemente nos habríamos ahorrado las colonizaciones, las cruzadas, las guerras, la destrucción del ecosistema del que formamos parte, etc… La supervivencia de la propia especie en el reino animal nunca se hizo en detrimento de las demás especies.
La ética -y la política- aplicada empieza por el conocimiento de uno mismo. De lo contrario, seguiremos construyendo sobre aguas residuales. Un sistema ético y político acorde con estos tiempos tendrá en cuenta no las raíces ni los puntos de apoyo sino la complejidad del rizoma que formamos entre todos y su continua transformación, y esto requiere que quienes lo dicten hayan saneado el terreno de la propia conciencia.

“Todo lo que se mueve nos atrae”. ¿Quizás porque la quietud nos evoca la muerte y eso nos aterra?
Quizás. La vida es movimiento, sin duda. Pero a la mente le atrae sobre todo porque necesita alimentarse. Ella es la siempre hambrienta. Si enfoca un punto fijo se inquieta, se pone nerviosa, y termina enfocando cualquier cosa que se mueva.

Cuando uno “se sitúa en la intemperie”, ¿qué gana y qué pierde, respecto de los demás y para consigo mismo?
Situarse a la intemperie significa optar por hablar en primera persona, con la responsabilidad que esto implica. Se gana en honestidad.

¿Cuál es la linde que separa el ‘yo’ del ‘mi’?
El mí es una acumulación de gestos habituales (mentales, físicos, emocionales), pliegues que vuelven a plegarse una y otra vez sobre sí mismos. El yo es la creencia añadida de que detrás o debajo de esa acumulación hay alguien. “Escuchad: no somos”, dice la mujer de pie. “No hay nadie tras los pliegues”.

¿Es posible la disolución de quien escribe en lo escrito?
Permítame responder a esto con el fragmento de un poema de Hilos, pues no sabría explicarlo mejor: “Disolver, alguien dice. Disolver / el mí. –¿Quién disuelve? / Un disolver, tal vez. ¿En el decir? / El decir es el método”.

“El deseo es guía; la creencia, territorio”. ¿Es un binomio que parece exigirse el uno al otro. ¿En qué creer en un mundo sustentado en la apariencia?
¿Hay acaso alguna diferencia entre apariencia y realidad? ¿Podemos percibir el mundo de otra manera que mediante nuestros órganos de percepción y nuestra mente? Real… ¿qué es real? Wittgenstein decía que creemos ver el mundo pero que lo que vemos en realidad no es sino el marco de la ventana por la que miramos. Nada más cierto. A efectos prácticos, saberlo no sirve de nada, pero aún así es importante.

“El abajo no es inconsciente, es simplemente inconmensurable (…) La voz de abajo es el poema.” El abajo, ¿nos conforma de un modo más auténtico que la superficie?
La autenticidad, como la verdad, es un término comparativo. Si no hay falsedad, no hay autenticidad. No creo que esta dicotomía pueda aplicarse aquí. El abajo, la superficie, el antes o el fuera describen estados que resultan de distintas frecuencias vibratorias. La percepción del tiempo es diferente según la mente se aquiete o se acelere. En el abajo el tiempo se dilata, puede llegar a ser infinito. Lo que ocurre allí entonces es incomunicable. Si la voz del abajo es el poema es porque sólo el poema es capaz de aprehender lo inabarcable. La desaparición, por ejemplo.

“No está descrito, dice el científico. No está descrito, luego no ocurre”. ¿Qué lugar ocupa lo sagrado, el presagio, lo incomprensible en nuestra sociedad?
Lo que el sistema no neutraliza, lo margina, sencillamente. O le otorga el carné de inexistencia. Lo que no entiende la mente-araña sistémica es que todo, en este mundo, es absolutamente incomprensible, además de absurdo.

Sin los mitos que le han configurado a través de los siglos, ¿el hombre  moderno tiene futuro?
Parece que el ser humano no puede vivir sin algún mito que le explique los comienzos. Esto no sería un problema si no se equivocase de mito. Hemos elegido aquellos que fomentan la discordia. El futuro que deparan es, obviamente, el presente que estamos viviendo.

¿Qué sucede si uno, como recomienda la última línea del libro –libro como panóptico del sentir-, da un paso hacia las sombras?
Habrá que preguntárselo a la mujer de pie.

 

H. D. Thoreau: el río de las contemplaciones

Viñeta del dibujante A.Dan en el Libro-Comic sobre Henry David Thoreau

En este artículo se comentan los siguientes libros de Henry David Thoreau: “Musketaquid”, traducido por Miguel Ros González y publicado por Errata Naturae; “El Diario”, traducido por Ernesto Estrella para Capitán Swing; “Thoreau. Biografía esencial”, de Antonio Casado da Rocha (Acuarela & A. Machado) y “La vida sublime”, cómic con textos de Maximilien Le Roy e ilustraciones de A. Dan. Ha sido publicado por Impedimenta.

Las viñetas que ilustran este texto pertenecen al libro “La vida sublime”.

41XQwGHWkcL._    Viñetas A. Dan en libro-comic Thoreau - La vida sublime (2)   51OxQ7XL1JL._   9788477742166

Por Emma Rodríguez. En este enlace encontraréis el artículo completo: http://lecturassumergidas.com/2014/03/28/el-rio-de-las-contemplaciones-henry-david-thoreau-ii_/

“De nuevo quise volver a Thoreau y hacerlo como la primera vez, totalmente libre de ideas preconcebidas. De nuevo quise recobrar el asombro de antaño ante una obra pródiga en deslumbramientos. Si me dieran la oportunidad de viajar en el tiempo, de visitar una época, un lugar, no lo dudaría: Concord (Massachusetts) en los tiempos que allí vivió el autor de “Walden”, a mediados del siglo XIX. Si un geniecillo salido de una lámpara mágica me diese la oportunidad de pedir un deseo, ese deseo sería poder realizar un paseo por el río en su compañía, charlando sobre los peces y los pájaros, sobre las inconsistencias de las cosas del mundo y ese prodigio del mero hecho de existir que tanto nos suele pasar desapercibido.

Henry David Thoreau es un río en sí mismo, un río caudaloso, imposible  de domesticar. Son tantos los trechos a los que conduce, son tantos los secretos que guardan sus aguas, serenas unas veces, agitadas otras, que no nos cansamos de seguir su curso, confiados en encontrar esos incomparables destellos de verdad, esa energía necesaria para enfrentarnos a unos tiempos tan fronterizos, tan turbulentos, como los que él vivió. Muy presente la imagen del hombre solitario en su cabaña en el bosque que protagoniza el célebre “Walden”, muy cerca de la actitud rebelde de quien no se sometió a las reglas de la sociedad de su tiempo y alentó la “Desobediencia Civil”, título de una obra que hoy sirve de brújula a ciudadanos desesperanzados y escandaliza a políticos que cierran los ojos ante el dolor ajeno, me dispuse a abrir otras rutas, a acercarme a recodos para mí aún inexplorados.

 Atenta a los reflejos que las aguas del río me iban devolviendo, me fui encontrando con todos los posibles Thoreau. Saludé al amante de la naturaleza y precursor de los movimientos ecologistas y también al pionero del activismo, que no dudó en negarse a pagar impuestos y defendió a los esclavos del yugo de sus amos, pero, sobre todo, pude observar más de cerca al hombre despegado de su leyenda, y al poeta.

Viñeta del dibujante A.Dan en el Libro-Comic sobre Henry David Thoreau

 El punto de partida no podía ser otro que “Musketaquid”, la bellísima narración que acaba de publicar por primera vez en nuestro país Errata Naturae y que da cuenta del viaje que Thoreau emprendió en compañía de su hermano John siguiendo las corrientes de los ríos Concord y Merrimack. Fue ese apasionante paseo en barca el que me llevó a querer saber más y me abrió las puertas al imprescindible “Diario” de este hombre múltiple, compilación realizada por Capitán Swing, y a la deliciosa “Biografía esencial” de Antonio Casado da Rocha (Acuarela & Antonio Machado). Todo ello acompañado de “La vida sublime”, un fabuloso cómic, con textos de Maximilien Le Roy y dibujos de A. Dan, que Impedimenta ha puesto en las librerías y que es una oportunidad magnífica para iniciarse en Thoreau, para acercarse a sus claves, para contagiar a los más jóvenes su amor a la naturaleza y su saludable negativa a aceptar las injusticias y a obrar dignamente en cada momento, aceptando las propias contradicciones y huyendo de las mentiras institucionalizadas. […]

Si algo llama la atención desde un principio en “Musketaquid”, denominación que los pobladores indios dieron al río Concord y que alude a su cualidad “herbosa”, es la poesía que emana de sus páginas, esa capacidad del viajero Thoreau para buscar los significados ocultos tras la hojarasca de la vida, algo también perceptible en “Walden”, que llegó después y que sin duda bebe de los descubrimientos de esta primera incursión. En manos de Thoreau el lenguaje se aclara, se vuelve agua, se confunde con la corriente del río que lo lleva. Y de las manos, de lo que toca, al corazón que siente y a la mente que va desplegando los frutos de su discernimiento. “¿Quién escucha a los peces cuando lloran?” se pregunta el Thoreau poeta, invitándonos a despertar nuestros sentidos aletargados y a disfrutar de las maravillas del entorno. […]

Thoreau reconoce el anhelo de su naturaleza “hacia todo lo salvaje”, se pregunta qué tiene él que ver con los arados y sigue argumentando: “La jardinería es cívica y social, pero carece de la libertad del bosque y el forajido (…) Hablamos de civilizar al indio, pero ésa no es la palabra que le conviene. A través de la independencia cautelosa y la discreción para la vida en los bosques, conserva su relación con sus dioses originales, y de cuando en cuando se le permite establecer una relación excepcional y peculiar con la Naturaleza. Parece beneficiarse de una protección de los astros desconocida en nuestros salones”.

Viñeta del dibujante A.Dan en el Libro-Comic sobre Henry David Thoreau

 Hay motivos de sobra para admirar a Thoreau: su filosofía, su originalidad, sus experiencias, su compromiso con los conflictos de su tiempo, su desprecio de los pretenciosos, de los sumisos, de los que anteponen el tener al ser. Y también: su espíritu contemplativo y a la vez combativo, el ímpetu de una obra de fuerte carga espiritual y literaria, sin dejar de lado el combate, sin temor a inmiscuirse -cuando tocaba- en los agrios asuntos de la política. “Resulta que no quiero que se me asocie con Massachusetts, ni con la posesión de esclavos, ni con la guerra de México”, dejó dicho.

Hay en este naturalista, agrimensor, hacedor de lápices en el negocio familiar, conferenciante, amante de la soledad, pero también de la buena conversación, rico en saberes y convencidamente pobre en posesiones, un gran conocimiento de los mitos, de los poetas y pensadores clásicos. Hay en él una profunda identificación con las creencias y filosofías orientales.”Aquellos sabios orientales pasaron infinidad de años y edades divinas contemplando a Brahma, pronunciando en silencio el místico “Om”, siendo absorbidos en la esencia del Ser Supremo, sin salir nunca de ellos mismos, sino adentrándose más allá y con más profundidad en su interior…”, sigo sus palabras. “La filosofía oriental se acerca sin problemas a temas más elevados que aquellos a los que aspira la moderna”, dice en otro momento, valorando el arte de la paciencia y de la contemplación.

Viñeta del dibujante A.Dan en el Libro-Comic sobre Henry David Thoreau

“A fin de cuentas, ¿en qué consiste el carácter práctico de la vida? Las cosas que hay que hacer de manera inmediata son harto triviales, y podría posponerlas todas para oír cantar a este grillo. El hecho más glorioso de mi experiencia no es algo que he realizado o que deseo poder hacer, sino un pensamiento, una visión o un sueño efímero que he tenido. Cambiaría toda la riqueza del mundo, y todas las gestas de los héroes, por una sola visión verdadera. Pero, ¿cómo puedo yo, fabricante de lápices en la tierra, comunicarme con los dioses sin convertirme en un loco?”, decido guardarme, tener muy presente este mensaje que llega a mí a través del cauce de un río subterráneo, misterioso. […]

Leer sus anotaciones en el transcurso de los días produce en mí un efecto benefactor, desintoxicante. A través de la mirada fresca, de las palabras transparentes de Thoreau, puedo trasladarme a otros paisajes, abandonar la ciudad convulsa, llenarme los pulmones de aire fresco. Este volumen, tan intenso, tan lleno de las verdades que su autor se fue encontrando en el camino de la vida, es una compañía a la que sé que voy a recurrir con frecuencia. “Todo en la naturaleza nos enseña que la extinción de una vida es lo que abre espacio para la aparición de otra”, subrayo estas líneas, esta esclarecedora explicación sobre lo que muere y renace.

Estos apuntes, impresiones, comentarios, referencias, destellos de poesía, son, en cierto modo, el pozo del que el escritor extrajo el agua que riega toda su obra. La veneración por los indios, desarrollada en “A week” -“Musketaquid”- está aquí. “Más allá de los poetas perseverantes, el indio ha sido del todo olvidado”, apunta. “Le tengo bastante simpatía al indio y a los cazadores. Me parecen gente distinta y del todo respetable, nacidos para deambular y cazar, no para ser inoculados con el crepúsculo de civilización del hombre blanco”. […]

Viñeta del dibujante A.Dan en el Libro-Comic sobre Henry David Thoreau

“El Diario” se puede leer de una tirada, en distintas jornadas, pero también es una de esas entregas que se prestan a que abramos sus hojas cada día al azar, a ver qué nos encontramos. Pruebo a hacerlo, a detenerme en cada una de las piezas que me salen al paso. […]

 “Una ola de felicidad fluye sobre nosotros como sol sobre un campo”, anotó Thoreau el 7 de agosto de mediados del siglo XIX y ahora, casi dos siglos después, llega a mí como recién nacido. Sus apuntes, reflexivos muchas veces, impresionistas o trazados en ocasiones a la manera de aforismos, funcionan como pequeñas lecciones para afrontar el día a día, para sentir el paso del tiempo sin aspavientos, con la mirada serena.

“Me siento dichoso. Me encanta mi vida. Mi calidez se extiende a toda la naturaleza alrededor”, dice en otro momento en el que percibe haber sido premiado por los dioses “por saber esperar la llegada de horas mejores”. Thoreau habla de sus emociones, de sus estados de ánimo, de su yo, pero también se dirige en numerosas ocasiones al nosotros. Nos dice que “por lo común, no vivimos nuestras vidas con plenitud”, que “no llenamos de sangre todos nuestros poros”, que “no inspiramos y expiramos lo suficientemente a fondo, como para que la ola -grande o pequeña- de cada inspiración ruede hasta que se encuentra con la arena que nos limita, rompiendo contra nuestras costas más lejanas y devolviéndonos el sonido del oleaje”. “¿Por qué no nos abandonamos a la inundación, abriendo las compuertas, poniendo todas nuestras ruedas en movimiento?, nos pregunta. Probemos a hacerlo. Sintámonos dichosos con Thoreau. Abramos la ventana para que penetre el aire fresco, renovador, de la vida que no renuncia a expandirse.

Siri Hustvedt, el destino de las mujeres en el arte

Maquetación 1  foto-siri-hustvedt-c2a9-marion-ettlinger

La novela de Siri Hustvedt, El mundo deslumbrante, está publicada por Anagrama.

Su protagonista es Harriet Burden, personalidad semiolvidada de la escena artística neoyorquina de los ochenta, convertida tras su muerte en objeto de estudio por parte de críticos y académicos. Más que como artista, fue conocida como esposa del poderoso marchante Felix Lord y anfitriona de deliciosas fiestas que reunían a toda la intelectualidad de Manhattan. Hasta que, en el tramo final de su vida, Harriet decidió orquestar un curioso experimento: se sirvió de tres hombres que le sirvieron de fachada para presentar sus propias creaciones ante el mundo. Escondida tras el rostro de jóvenes de perfil multirracial y sexualidad líquida, Harriet fue aclamada inmediatamente como una artista magistral.

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/02/10/babelia/1423588894_498866.html

En el siguiente enlace tenéis una reseña de esta novela escrita por Emma Rodríguez:

Siri Hustvedt, el destino de las mujeres en el arte

Esta novela es un campo absolutamente abierto, una pieza múltiple que adquiere, por momentos, la forma de una biografía, de un ensayo, con notas a pie de página incluidas, o de una crónica periodística. A través de su personaje principal, una mujer inteligente, inquieta y muy culta, la escritora nos habla de arte, de literatura, de filosofía, de Historia, de psicología, de neurociencia… Imposible dar cuenta de todo lo que abarca.


Consciente de los indudables logros del movimiento feminista, la escritora nos remite al pasado, pero también nos habla de un presente que no ha acabado de desprenderse de todas esas rémoras pese a la cada vez mayor presencia femenina en el panorama artístico, un presente en el que las presiones a las que se ven sometidas las mujeres siguen siendo llamativas. Y podemos hablar del ninguneo, de la condescendencia, de la catalogación de la obra como excesivamente sensible o sentimental.

foto-siri-hustvedt-2011-02-copy-maria-teresa-slanzi

El año anterior, en el 2013, Hustvedt publicó un libro de ensayos Vivir, pensar y mirar que me parece muy complementario a la novela (o viceversa).

En él exploraba tres núcleos temáticos sobre los que la escritora estadounidense ha reflexionado y escrito casi obsesivamente: la propia experiencia vital y las raíces familiares (la memoria, la emoción, la imaginación, la migraña…), los enigmáticos mecanismos del cerebro (la filosofía, la neurociencia, el psicoanálisis, la lectura y la escritura…) y los impactos visuales de las artes plásticas (nuestro modo de mirar, las emociones que nos transmiten…). Para ello reflexiona sobre artistas muy diferentes y alejados en el tiempo, desde el maestro de la escuela sienesa Duccio di Buoninsegna o Goya y su uso de la violencia hasta las transgresoras propuestas de Louise Bourgeois, Kiki Smith, Gerhardt Richter, Annette Messager o Margaret Bowland, pasando por el ascetismo de los bodegones de Morandi o el poder evocador de las fotografías viejas.

Morir: dejar de echarle ramas al fuego

1003035_584241731598267_1183032564_n

En una ocasión, el peregrino Vacchagotta le preguntó a Buda:

«Señor ¿qué le sucederá al Iluminado tras la muerte? ¿A dónde irá?

Buda dijo: «Peregrino, haz un fuego con las ramas que hay por el suelo.»

Así lo hizo, y encendió el fuego. Entonces, Buda dijo: «Ahora, échale más ramas.»

Lo hizo, y Buda le preguntó: «¿Qué pasa?» Vacchagotta respondió: «Hay un buen fuego.»

Buda dijo. «Ahora deja de echarle ramas.»

Pasado un rato, el fuego se extinguió. Buda le preguntó: «¿Qué ha pasado con el fuego?»

«El fuego se ha extinguido, Señor»

Buda dijo: «Bien, ¿a dónde ha ido? ¿Hacia delante? ¿Atrás? ¿A la derecha? ¿A la izquierda? ¿Abajo o arriba?»

El peregrino contestó: «No, simplemente se ha extinguido.»

Buda dijo: «Exacto. Esto es lo que pasará con el Iluminado tras la muerte.»

 

Extraído del prólogo del libro Despedidas elegantes: cómo mueren los grandes seres. 108 relatos de la muerte de maestros zen, tibetanos e hindúes . VV. AA. Editorial La liebre de marzo, 2012

http://www.liebremarzo.com/catalogo/despedidas-elegantes

El movimiento global de las mujeres. Jean Shinoda Bolen

jeanshinodaBolen Shinoda Bolen

Jean Shinoda Bolen, El movimiento global de las mujeres. Construir círculos para transformar el mundo. Ed. Kairós

 

Crítica literaria de Koncha Pinós-Pey

No importa lo que suceda
No importa lo que está pasando a tu alrededor
Nunca te rindas
Su Santidad el XIV Dalai Lama

Es un libro breve y directo, profundo como un suspiro al corazón, suficiente para conectarte con el valor del círculo sagrado de las mujeres. La metáfora del “millonésimo círculo” es el punto de inicio hacia una nueva era pos-patriarcal basada en la premisa de que cuando un número crítico de personas cambian su perspectiva y su conducta, puede empezar un cambio.

Basado en el trabajo de la autora en la ONU, sus encuentros con Su Santidad XIV Dalai Lama, las enseñanzas de Don Juan, o sus vivencias con mujeres de todos los senderos o vías del mundo, este libro es más que un libro: es  un tratado de psicología junguiana, un conjunto de poemas, un manifiesto político y sobre todo es “pura compasión en acción”.

¿Qué quieren las mujeres? Soberanía y Libertad. Una manera sencilla, es decir que la soberanía y la libertad es un instinto innato que todos deseamos. Los esfuerzos para derrotar a los dictadores, echar a las fuerzas invasoras y resistir al mal. En las sociedades en que la dominancia y la comunicación masculina tratan acerca de quién es el mandamás, la pérdida potencial de la condición, la propiedad o el poder desencadena miedos muy arraigados en los hombres y desata reacciones de enfrentamiento o huida: adrenalina-testosterona.

La militancia de corazón

“La mujer que se da cuenta del potencial de hallarse en un círculo de mujeres capaz dar apoyo y sostén a las que participan en él para que sean sinceras consigo mismas, y cuya intención es dar a luz un nuevo círculo, añade otro que avanza hacia el metafórico millonésimo círculo, el que inclina la cultura de lo patriarcal a lo igualitario, de la jerarquía a la colaboración, y de la dominancia a la interdependencia”

Cada círculo, nos recuerda Bolen, nos añade energía al arquetipo, al campo mórfico de nuestra existencia. Círculos que puedan crear paz, amor y belleza. Porque el amor es la única fuente de energía que no suma cero. Si yo te doy algo, tú tendrás más que yo, pero no ocurre eso con el amor; cuanto más amor te dé, más tendré yo, más tendrás tú y más amor existirá en el mundo.

Las mujeres en la madurez y la vejez se convierten en militantes. Después de los cincuenta, y con salud, una mujer tiene décadas de vida activa ante sí misma. El feminismo dio un sentido de hermandad, la vida nos da lecciones sobre las pérdidas y la gratitud, el tiempo nos da perspectiva. Esta convicción de que las mujeres que llegan a la edad adulta tras el movimiento feminista de los setenta son un enorme recurso sin explotar a favor de la justicia social y las resoluciones pacificas, ha seguido creciendo.

En la Cumbre de Paz de Vancouver del 2009, el Nobel de la Paz Dalai Lama dijo: “El mundo encontrará la salvación en la mujer occidental”. ¿Y por qué la mujer occidental? La frase del Dalai Lama es sin lugar a duda provocadora, ¿cómo podemos las mujeres salvar el mundo? La respuesta es reconocer que si nosotras, mujeres privilegiadas del mundo,  ponemos algo que falta… hacernos militantes del corazón. Para ello, lo mejor es contar con el apoyo de unos círculos como un centro sagrado. Y con ello, nuestros círculos irían creciendo y contribuirían al metafórico millonésimo círculo y al final del patriarcado.

Jean Shinoda Bolen, doctora en medicina, es analista junguiana, psiquiatra, escritora y militante, así como miembro vitalicio distinguido de la Asociación de Psiquiatría Americana y ex catedrática clínica de psiquiatría de la Universidad de California, en San Francisco. Es una conferenciante conocida internacionalmente y autora de 12 libros de gran calado traducidos a más de 80 lenguas distintas empezando por “El Tao de la psicología”, “las diosas de cada mujer” y “los dioses de cada hombre”. Sus últimos cuatro libros, incluyendo “Mensaje urgente a las mujeres “y “Sabia como un árbol”, aúnan el mundo interior de los arquetipos y los símbolos con la militancia mundial.

http://www.estudioscontemplativos.com/el-movimiento-global-de-las-mujeres/

http://editorialkairos.com/catalogo/el-nuevo-movimiento-global-de-las-mujeres

http://sienteteradiante.com/blog/jean-shinoda-bolen-llama-a-todas-las-mujeres-del-mundo

La mujer de pie: la nueva propuesta de Chantal Maillard

9788416252763-1

 

Últimamente los y las que seguimos la traza de Chantal Maillard estamos de suerte! La Maillard se prodiga!

Después de su último poemario La Herida en la lengua (Tusquets), y de la publicación de una antología esencial de su obra poética En un principio era el hambre, publicada en FCE, y que acabamos de reseñar https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/07/23/chantal-maillard-en-un-principio-era-el-hambre-antologia-esencial/ llega a las librerías en septiembre su nuevo ensayo poético La mujer de pie editado por Galaxia Gutenberg.

Este ensayo poético no es un tratado, tampoco es una ficción. Es una invitación a la escucha. Una historia contada en tres registros diferentes. Un historia en busca de argumento. Una reflexión sobre la enfermedad, el fragmento, la discontinuidad de la percepción y la ilusoria creencia en un yo que le diese sentido a la existencia.

Si queréis seguirle la pista, presentará su libro en La Central del carrer Mallorca en Barcelona, el miércoles 16 de septiembre a las 19:30.

Ahí nos veremos!

https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/09/09/la-mujer-de-pie/

Video de la presentación de La mujer de pie el 16 de septiembre 2015 en la librería La Central: https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/10/10/presentacion-de-la-mujer-de-pie-en-la-central-de-barcelona/

El auténtico goce

Erich Fromm

Creo que el ser humano sólo es él mismo cuando se expresa,
cuando da salida a sus potencias innatas.

Cuando eso no ocurre, cuando sólo “posee” y utiliza, en lugar de “ser”, entonces decae, se vuelve cosa, su vida pierde sentido, se transforma en sufrimiento.

El auténtico goce reside en la actividad autentica, y la actividad auténtica es la expresión de sí mismo.

Erich Fromm. El amor a la vida. Ed. Paidós

Somos el ingrediente que falta. Peter Kingsley

Portada-Kingsley

No se nos ha dicho que, en las mismas raíces de la civilización occidental, reside una tradición espiritual. […] Hay que pagar un precio para entrar en contacto con esta tradición. Siempre hay que pagar un precio, y, precisamente porque nadie ha querido pagarlo, las cosas están como están. El precio no ha cambiado: somos nosotros mismos, nuestra voluntad de ser transformados. Solo sirve eso, no puede ser menos.

No podemos apartarnos y mirar. No podemos distanciarnos porque precisamente nosotros somos el ingrediente que falta. Sin nosotros, las palabras solo son palabras. Y esta tradición no existió para edificar o entretener, ni siquiera para inspirar; existió para devolver al hombre a sus raíces.

[…] A muchos nos preocupa la extinción de todas las especies que el mundo occidental está exterminando. Pero casi nadie se da cuenta de lo más extraordinario de todo: de la extinción de nuestro conocimiento de lo que somos.

Peter Kinsley. En los oscuros lugares del saber. Ed. Atalanta