Ser animal

 

El animal autobiográfico 

Y entonces descubrí sus ojos, su cara, dos orificios como cabezas de alfiler,
enteramente de un oro transparente carentes de toda vida pero mirando,
dejándose penetrar por mi mirada que parecía pasar
a través del punto áureo y perderse en un diáfano misterio interior.
Julio Cortázar, Axolotl

 

El Filósofo (1) “pensó” lo animal, lo racionalizó, lo dividió y lo mecanizó. Creó todo un sistema humano en el que parecía autorreferirse. Formalizó la vida animal sin aproximársele. Formuló egológicamente una maquinaria que ignoraba la mirada del animal. Más aún, nombró lo animal sin percibir una respuesta del mismo. Pienso, luego existo se convirtió en una autoafirmación del logos humano. La mirada del animal, ése animal concreto que pudo haber interpelado al Filósofo, no sólo fue desviada, sino también ignorada.

 

El animal nos mira, nos concierne y nosotros estamos desnudos ante él. Y pensar comienza quizás ahí. Jacques Derrida (2)

 

La cuestión animal se asume verdaderamente a partir de una experiencia. Un indicio que emana de una mirada: “el animal también me mira”. Cuando miro al animal me miro a mi mismo, sus ojos me ocasionan cierta incertidumbre: ¿quién es ése que me mira?

Las críticas de Derrida al pensamiento antropocéntrico comienzan por señalar una negación tajante. El Filósofo que “pensó”, que nominó lo animal, lo hizo sin querer mirarlo.

 

Al igual que Descartes, jamás Kant, Heidegger, Lévinas, Lacan (…) evocan la posibilidad de ser mirados por el animal que ellos observan y del que hablan. (2)


Heidegger mismo, quien caracteriza a lo animal como “carente de mundo”, parece haber reconocido—al menos por un instante— en la mirada animal una manera de apertura, un reconocimiento profundo de su propia existencia.

La pobreza del mundo del animal—nos hace notar Giorgio Agamben (3)—se transforma a veces, durante el curso (de Heidegger), en una riqueza incomparable, y la tesis según la cual el animal carece de mundo es puesta en cuestión como una indebida proyección del mundo humano sobre el animal.

 

¿Pero ese gato no puede también ser, desde el fondo de sus ojos, mi primer espejo? (J. Derrida)

 

La apuesta de Derrida es paradójica: apunta a mostrar la carga autoafirmativa del hombre al hablar del animal, pero al mismo tiempo piensa al animal(es) a partir de una experiencia autobiográfica. Es a raíz de la mirada, del gato que alguna vez lo miró, que el filósofo francés se aproxima a la existencia como un espejo con el otro-animal. Yo soy en la medida en que me reflejo con el otro, soy siguiendo un rastro, si(gui)endo al animal que me mira.

 

La apertura que la mirada animal trae consigo es una invitación a reflexionar, sentir y percibir un abismo absolutamente indeterminado, un vértigo que—más allá del vacío que provoque— es un indicio que puede devenir en una nueva forma de entendimiento.

 

Veo al animal y soy el animal. No puedo mas que pensar: ¿quién soy?, ¿quién me mira?, ¿quién es el animal que luego estoy si(gui)endo? (J. Derrida)

Francisco Osorio, director editorial de la revista Opción, México

(1) El Filósofo con mayúscula metaforiza el canon discursivo filosófico, científico y político, enteramente antropocéntrico.

(2) Jacques Derrida, El animal que luego estoy si(gui)endo. Trotta, 2008.

(3) Giorgio Agamben, Lo abierto. El hombre y el animal, Adriana Hidalgo editora, 2006.

*El número 175 de la revista Opción es una invitación a pensar esa mirada.

 

Litany for the Whale. John Cage

La Litany for the Whale (Letanía para la ballena) es una obra de John Cage (1912-1992) para dos voces escrita en 1980. Hace parte de las obras vocales de John Cage, con el Aria dedicada a Cathy Berberian en 1958 o el Roaratorio de 1980. La Letanía para la ballena sólo tiene 5 notas, una por cada letra de la palabra WHALE. Consiste en una recitación y treinta dos respuestas a cappellaPaul Hillier (quien grabó la Litany) cuenta que John Cage pedía que las dos voces solistas canten de espaldas al público, aunque este dispositivo no esté precisado en la partitura.

http://www.artesonoro.net/articulos/cage.html

Gilles Deleuze. A como Animal

En 1988 el filósofo francés Gilles Deleuze (1925-1995) accede a realizar una serie de entrevistas con Claire Parnet, antigua alumna y amiga, para la televisión. Accede no sin establecer una cláusula por la cual los productores se comprometen a no emitir esta aparición televisiva de Deleuze hasta su muerte. La entrevista producida por Pierre-André Boutang para ediciones Montparnasse toma el formato de Abecedario. Claire Parnet va presentando palabras cuya inicial sigue el alfabeto y Deleuze desarrolla con ellas su pensamiento.

Recojo aquí el final de la reflexión de Deleuze :

El escritor es ciertamente aquél que empuja el lenguaje hasta un límite que separa el lenguaje de la animalidad, del grito, del canto. En ese momento hay que decir: sí, el escritor es responsable ante los animales que mueren, es decir, responder de los animales que mueren –escribir, literalmente, no «para ellos» (una vez más no voy a escribir para mi gato, mi perro), sino escribir «en lugar de» los animales que mueren, etc., es llevar el lenguaje a ese límite, hasta el punto de que no hay literatura que no lleve el lenguaje y la sintaxis a ese límite que separa al ser humano del animal. Creo que hay que estar en ese límite preciso. Aun cuando uno hace filosofía, se trata de eso: uno está en el límite que separa el pensamiento del no pensamiento. Hay que estar siempre en el límite que te separa de la animalidad, pero, justamente, de tal manera que uno ya no quede separado. Hay una inhumanidad propia del cuerpo humano, y del espíritu humano. Hay relaciones animales con el animal.

Transcripción en castellano de las letras A, B, C, D en el siguiente enlace donde encontraréis también el Abecedario al completo:

http://estafeta-gabrielpulecio.blogspot.com.es/2009/08/gilles-deleuze-abecedario-entrevistas.html

Gilles Deleuze ¿Qué es lo que me fascina en el animal?:

http://www.philosophica.info/voces/deleuze/Deleuze.html


Jorie Graham. Rompiente

Jorie Graham_Rompiente  Jorie Graham-

“Hay sonidos que el planeta siempre hará incluso si no hay nadie para oírlos” escribe la poeta norteamericana Jorie Graham. Su exigente y poderosa escritura se dirige tanto a nuestra inteligencia como a nuestra sensibilidad, a nuestra percepción corporal, animal. En Rompiente se abre un interrogante respecto a la condición humana entre un “planeta que se apaga” y su historial de violencias y estragos. Devastación ecológica irreversible que, para la poeta, corre paralelo al fraccionamiento sensible que acontece en aquellas micro-transformaciones personales a lo largo de la vida más íntima y cotidiana. Los poemas de este libro hacen visible el entrelazamiento entre el canto a la naturaleza devastada y el propio quebrantamiento de la poeta en una sintaxis audaz. Rompiente es la crónica de una “contemplación dinámica” en la que se desdibujan –o mejor, se erosionan– las fronteras entre un yo-poeta y un otro-naturaleza, entre el que percibe y lo percibido…  “No hay dos mundos separados para Jorie Graham, la naturaleza y el yo, sino uno solo”, señala Eduardo Moga, “la confusión de uno es la confusión del otro, el renacer de uno es el renacer del otro”. Necesidad de nombrar aun balbuciendo, de boquear, de confiar “en la posibilidad de la palabra pese al desasosiego respecto a un género humano que lleva impreso en su ADN la semilla de la autodestrucción” escribe Marta Sanz en una reflexión sobre literatura y política. Los poemas de Jorie Graham giran sobre ese pivote entre lo subjetivo y lo político. “Vamos a tener que resolver esas cuestiones en un marco amplio que es un marco político también… La idea de objetividad, de subjetividad, el futuro del planeta, son cuestiones que tienen una naturaleza política, apunta Jorie Graham al final de la presentación de su libro en la Casa Encendida (ver el vídeo al final de esta entrada). “La relación en el poema entre lo subjetivo y lo objetivo acaba siendo una cuestión que se parece mucho a cómo gestionamos esa misma relación en el ámbito político… A pesar de que todos lo gestionamos de un modo diferente, nunca, sin embargo, hemos convivido tan íntimamente con el desastre…”

Nota necesariamente rabiosa: AHRRRR! No he podido copiar el siguiente poema respetando su forma: están suprimidos aquellos sangrados pronunciados tan característicos de la obra de Jorie Graham, esas brechas-rompiente en el flujo de su escritura. Por lo visto el programa de WordPress no reconoce los espacios en blancos como útiles y los suprime ipso facto!!! Imperdonable! Os pido por lo tanto que hagáis un esfuerzo de imaginación y de re-creación lectora para reconstituirlo como es debido. Sirvan estas fotos de las páginas del poema (clickar en ellas) de botón de muestra!

jorie-graham_buclerompiente_jorie-graham

rompiente_jorie-graham-2

Bucle de retroalimentación positiva

Estoy escuchando en este silencio que precede. Olvida
todo, empieza a escuchar. Punto de inflexión, punto
de ignición,
chimeneas convectivas en los mares que Groenlandia delimita. Hace tiempo [hubo allí trueno y
salvas en las cuatro esquinas del horizonte, era la
guerra.
En el Infierno vacían de arena tus manos, te dicen que las llenes de polvo e intentes
pensar las Aguas Profundas del Atlántico Norte
que asimismo contienen
aportaciones del Mar del Labrador y arrastres de otras masas de agua, intenta pensar un
colapso completo, en la corriente del Atlántico, en la
circulación termohalina, esto
ocurrirá,
los peces mueren de hambre en la Gran Barrera de Coral, la nueva Era de las [Extinciones ha
llegado
dice el silencio-que-precede—no sabes lo que
se acerca, un tiempo
más allá de lo creíble. ¿Quién es uno cuando uno se llama a sí mismo
uno? Una orquesta se apaga. Tenemos otros planes
para tu verano es la canción. También para tu
invierno. Quizá las esclusas de Isigny
resistan, iré a
verlas
mañana. Aprenderé cuanto hay allí sobre este mi cónyuge, el futuro, aquí en mi
tierra la casa de mis padres, el jardín de
seguir pensando
en ellos, no existe nada más de hecho que el
pasado, cuenta los días cuenta las ciudades que
has
visitado, incluso lo que viene a mantenerte en vela, o el rocío cuando por fin [duermes—¿podrás algún
día penetrar en lo extraño, el nombre que es tuyo, que
“es” tú?—
el lugar donde los muertos te abrazan, y puedes sentirlo, el sabor de la
amargura, y querrías hablar por toda tu especie pero
se reirían de ti—los nombres y la especie—hasta el aire enrarecido se reiría es [lo que
hace mira—
pluma, ciénaga invisible,
retroalimentaciones positivas—y otra vez las chimeneas, y cómo es que al rayo [de sol se lo asimila
libremente, y acaso podía ser de otra forma para
este huésped
nuestro invitado,
nosotros que empezamos como manos, magia de dedos, levantando umbrales [nuestros piedra a piedra,
piel desplegada entre la vida y la muerte,
siempre alzando humo para hacer propicia la estrella que podría oscurecerse, [compensadla pronto
antes que os mate, piensa más y más en ella,
hasta que tus mismos pies estén
exhaustos no sólo tu
corazón–la
piel, la carne, el calor, la tierra, el grano, el sonido del canto de cada pájaro [escuchado a través de los
milenios, las estrategias del otoño para con el invierno, esquirlas de tiempos [de ensoñación, belleza
punzante, sí, siempre fuimos
vulnerables a la
belleza, por qué no iba a ser
así—las maravillas del tiempo cuando pasa y las cosas crecen, y los desgarros [de la muerte
cicatrizan, y llegan las flores que uno puede
mirar solo
un instante
más, asimilarlas, y la mente
se encuentra insegura otra vez, llama, algo le cuelga la llamada, tal que así, [escuchas
cómo el receptor se apaga, la corriente y su final,
un algo más que sonríe en otro lugar de otro mundo,
nosotros en La Gran Agonía otra vez, la hora en que la vida terrestre vuelve a [ser casi por completo
erradicada—debemos ser pacientes—debemos esperar—es un
hermoso atardecer, un poco de comida un poco de bebida—
saldremos
al porche y el atardecer vendrá a envolvernos, descarado,
parpadeante, abundante, como si nos descubriera,
todo dentro y fuera debajo del alero, hasta la hierba que parece empujar [dentro de este mundo
nuestro como si brotara de
añoranza por él,
reluciente.

Jorie Graham. Rompiente, Bartleby editores: Madrid, 2014. Trad. Rubén Martín.

jorie-graham

Extractos del prólogo del libro Rompiente por su traductor, el poeta Rubén Martín:

Jorie Graham (Nueva York, 1950) es sin duda una de las voces ineludibles de la poesía norteamericana viva. Es autora de once poemarios entre los que destacan Hybrids of Plants and Ghosts (su ópera prima, 1980), The End of Beauty (1987), Materialism (1990), The Errancy (1997) [La Errancia, DVD, 2007], Swarm (2000) o el más reciente hasta la fecha, Place (2012), que la ha convertido en la primera estadounidense en ganar el prestigioso certamen británico Forward Poetry Prize. Este reciente galardón se añade a un imponente listado de reconocimientos, entre ellos el premio Pulitzer por su antología The Dream of Unified Field en 1996.

Su hacer poético, inseparable de la indagación en otros ámbitos de la cultura (ya desde sus inicios planteaba el diálogo lírico con pensadores y artistas: Platón, Leibniz, Giotto…), trasmite tanto una sensibilidad exacerbada como la impresión de que detrás de cada poema suyo hay una inteligencia extraordinariamente poderosa y esquiva, capaz de cuestionar los esquemas más arraigados. Éste, cuyo título hemos traducido como Rompiente (Sea Change, 2007), es su décimo trabajo y uno de sus poemarios más emotivos. […]

Esta consciencia de un desastre ecológico irreversible, con el contrapunto de la esperanza representada por una joven acacia recién apuntalada (que reaparecerá varias veces a lo largo del poemario), toma una presencia tal que recorre todos los poemas como una corriente subterránea. El goce del presente, de la naturaleza, con toda su exhuberancia sensorial –auditiva, visual, gustativa, táctil, olfativa: pocas escrituras más saturadas de sensación que esta–, toma su intensidad en relación a la inminencia de “un tiempo más allá de lo creíble” (‘Bucle de retroalimentación positiva’, p. 131) que amenaza no solo la vida tal como la conocemos, sino el sentido mismo de la escritura y los significados del lenguaje:

estamos dispuestos a pensar en otra cosa,

mientras a nuestra espalda se aproxima al

fin el día de los

               días, en que todo a lo que has puesto nombre acaba siendo arrinconado, la entera ex-

               presión material de lo que llamamos definiciones…

(‘Día libre’, p. 105)

Aquí sigue el prólogo:
http://www.joriegraham.com/rompiente_prologo

https://vimeo.com/89702939

Rompiente, título en castellano de Sea Change (2007), nos muestra a una poeta imprescindible, de una sensibilidad exacerbada, que nunca ha eludido la interacción entre la palabra escrita y otros ámbitos de la cultura contemporánea. Participaron en la presentación Mark Strand, Eduardo Moga y el traductor de Rompiente, el también poeta granadino, Rubén Martín.

Medicine of the Wolf

Powerful, informative and moving. Please, please watch it.” Así define este documental la Dr. Jane Goodall.

En este hermoso e importante documental, la cineasta Julia Huffman viaja a Minnesota y al territorio del lobo para rastrear el profundo valor intrínseco del animal quizá más injustamente difamado sobre la faz del planeta. Medicine of the Wolf se centra en el trabajo del extraordinario ecologista de fama mundial, fotógrafo de National Geographic,  Jim Brandenburg, quien ha fotografiado y estudiado lobos durante 45 años –más que nadie en la historia. Convirtiéndose en nuestro guía, Brandenburg nos permite ver el mundo del lobo como nunca lo hemos visto antes. La película también nos da un mensaje importante: el lobo gris se debe preservar, está en la lista de especies en peligro de extinción.

http://www.medicineofthewolf.com

http://wolvesofdouglascountywisconsin.com/2015/08/20/the-film-society-and-minnesota-made-presents-medicine-of-the-wolf-at-the-minneapolis-convention-center-september-10-2015/

Hainuwele, la Mujer Salvaje de Chantal Maillard

Mujer-árbol

He visto a Hainuwele. Su rostro dentro de un árbol como dentro de una vaina. Era un árbol grueso, de ramas vigorosas. Dancé con los brazos en alto, la cabeza enfundada, como ella, en la capucha del abrigo. La hierba resplandecía bajo el hocico de los caballos jóvenes.

Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015

*

… [Hainuwele] es mi alter ego más querido. Vive en mí aun cuando la pierdo, lo cual ocurre con frecuencia y, en el estado de confusión en el que me deja su pérdida, me conforta saber que tarde o temprano volveré a encontrarla. Para recuperarla, me basta con percibir el olor de los helechos en los bosques europeos o el sonido de las hojas secas, olfatear el viento del norte cuando llega a la costa cargado de olores o, simplemente, contemplar un animal. […]

*

Si preguntan quién soy, contesto:
vibro a mayor velocidad que un árbol.

*

Si pregunto a los hombres
qué es aquel cuerpo inmenso
que vibra al otro lado de los bosques,
me contestan: “el mar”.
Si te pregunto qué es el mar,
me dices:
“un animal de lluvia que sin tregua recorre
la distancia infinita que de sí mismo le separa”.
Quieres ponerme a prueba, pretendes confundirme.
Sé que aquel cuerpo inmenso
eres tú
cuando sales del bosque
y arrojas tu saliva sobre el mundo.

*

ayer cae la lluvia
mañana leopardos

Las niñas cantan amasando el barro
en la ribera.
Como un felino el lago eriza
su pelaje manchado y se estremece
bajo la lluvia parda.

Ayer nace mi padre
mañana nazco yo

Sonríes sobre el agua.

Chantal Maillard. Hainuwele y otros poemas.Tusquets, 2009 (1ª edición de Hainuwele, 1990)

https://blogdelesllobes.wordpress.com/2011/02/16/hainuwele-la-mujer-salvaje-recobrada/

Artemisa: El espíritu indómito de cada mujer. Jean Shinoda Bolen en Barcelona

Jean Shinoda Bolen en Barcelona_Dic.2015  Taller Artemisa_Shinoda Bolen

Fuimos juntas (uno de los grupos al completo y varias mujeres de otras manadas) a la presentación del último libro de la psicóloga junguiana Jean Shinoda BolenArtemisa. El espíritu indómito de cada mujer. Para rendir homenaje a Artemisa, la diosa griega de los bosques, la señora de las bestias, nuestra Mujer Salvaje.

El acto, muy concurrido, tuvo lugar en la preciosa gompa (“sala de meditación”) de la Casa del Tibet bajo la atenta mirada de los Mil Budas. Fue presentado (¡ampliamente!) por el director de la editorial Kairós, Agustín Pániker. El filósofo Jordi Pigem oficiaba de traductor de Jean Shinoda Bolen, quien de pie, suave y firme, fue bosquejando las grandes líneas del mito de la diosa Artemisa que entroncó con el de la atleta Atalanta, una simple mortal también cazadora y corredora de fondo. El día siguiente la psicóloga ofreció un taller sobre el arquetipo de Artemisa en la universidad Pompeu Fabra.

 

Agustín Pániker_Shinoda Bolen_Jordi Pigem

 

Dejaré constancia de una simpática sincronicidad que nuestro grupo presenció. Después de finalizar el acto, cuando nos dirigíamos hacia un local para cenar, nos encontramos en la calle con un hombre que acababa de encontrarse un lobo de madera abandonado en la acera! No quiso desprenderse de él, ¡no! Pero le hicimos una foto al lobito! La diosa, bajo una de sus múltiples manifestaciones, salió a nuestro encuentro. ¡Qué más se puede pedir!

 

Lobito fusta

 

Creo que la mejor manera de rendir homenaje a Artemisa será trasladando algunos fragmentos del libro de la psicóloga que enlazan con nuestra Mujer Salvaje y con algunos de los temas que trabajamos en el taller, bajo la imagen auspiciosa de la diosa Ártemis como pótnia therón, “señora de las bestias”. (Crátera. Ca. 570)

 

Artemis_señora de las bestias

<< “El espíritu indómito de cada mujer. (Del latín in + dominare: domeñar; incapaz de ser sometido o domado)

El espíritu indómito es un atributo de las mujeres que tienen a Artemisa como arquetipo activo. En la mitología Artemisa es la diosa griega de la caza y la Luna, conocida como Diana para los romanos. Fue la hermana gemela de Apolo, el dios del Sol, y la primera en nacer. Como diosa de la caza, se desenvolvía por la naturaleza armada con un arco y un haz de flechas acompañada por sus perros cazadores, sola o con varias compañeras, ninfas que había elegido. Artemisa acudió al rescate de su madre y fue protectora de las muchachas en la perpetrad y de los animales jóvenes. Las embarazadas le rezaban para que aliviará sus dolores… La diosa acudía rápidamente en ayuda de los que estaban bajo su protección y castigaba a los que querían herirles o faltarles al respeto. Artemisa es una predisposición arquetípica a las relaciones igualitarias y fraternales con los hombres, da un sentido de hermandad a las mujeres, representa la capacidad de apuntar a un objetivo lejano o enfrentarse a un desafío y prefiere vivir en la naturaleza en lugar de en las ciudades.

[…] Artemisa personifica al arquetipo de la diosa virgen, una mujer que es una en sí misma psicológicamente. Puede ser virgen en el plano físico, o puede no serlo; puede tener cualquier edad. Su parte arquetípica conserva la autonomía de su vida anterior, aun cuando no se le permite exteriorizar su expresión. Puede necesitar guardarse para sí misma los sentimientos, los pensamientos y las fantasías sobre una vida distinta hasta que tiene la edad suficiente para abandonar una familia fundamentalista encabezada por un padre autoritario. O bien hasta que pueda unirse a otras mujeres para expresarse o protestar, como las mujeres de la India que se manifestaron contra las autoridades que ignoran la violación, las que se unieron al Alzamiento de los Mil Millones y bailaron por las calles para terminar con la violencia contra las mujeres o las que tomaron parte en los levantamientos de la Primavera Árabe.

[…] La naturaleza salvaje es un paisaje metafórico; es donde te encuentras en tu vida cuando estás entre una fase o una identidad mayor y la siguiente. Es hora de hacer tu propio camino, cuando no sabes lo que sucederá o cómo cambiarás. Es el momento de la transición. Puede ser la hora de confiar en el instinto o en una profunda curiosidad. Quizá descubras una parte importante de ti misma en esta naturaleza salvaje, o pierdas el rumbo y te pierdas tú.

La fase de la naturaleza salvaje a menudo sucede tras una muerte significativa, o cuando una relación termina, o tras abandonar una comunidad. […] Estás en la naturaleza salvaje cuando has abandonado “quien” eras, y no hay vuelta atrás. Es el momento en que no existe un rumbo definido que tomar y los demás tienen su opinión, pero no saben nada. Puede ser el momento de prestar atención a tu brújula interior de la intuición, mientras vas en la dirección por la que tu alma se siente atraída, o notas que tu cuerpo-psique reacciona a cada paso que das, o dejas que el “suave animal de tu cuerpo ame lo que ama” (del poema “Wild Geese”, de Mary Oliver); prestar atención, detenerse cuando se pueda de vez en cuando, como si se estuviera en un vecindario desconocido, avanzar cuando algo instintivo en ti te dice que todo está bien.

[…] Tras la muerte de Meleagro, la joven Atalanta regresa al bosque salvaje, a la naturaleza, que ha resultado más digno de confianza que su experiencia con la gente. Vagabundeando sola por este paisaje, Atalanta puede hacer el trabajo emocional del duelo y de la curación por la pérdida de Meleagro. La naturaleza es un buen lugar para ella para realizar este trabajo interior; quizá no lo es para todas las mujeres, pero sí para las cuales Artemisa es un arquetipo activo. En la naturaleza abundan los ejemplos sobre la vida y la muerte, sobre los ciclos y las estaciones. Todo se convierte en compost. La naturaleza es vasta; el ser humano es pequeño comparado con los grandes árboles y las montañas. Vivir en la naturaleza salvaje significa estar bajo el cielo durante el día y bajo el firmamento iluminado por las estrellas de noche. Al aire libre, la proporción influye y nos muestra que nuestra pérdida en concreto no es el centro del universo. Cuando una persona en duelo empieza a apreciar la belleza, que puede admirarse por todas partes en la naturaleza, y oye el canto de los pájaros y el sonido del agua, o disfruta de la luz y el calor del sol, la curación ha empezado. Los árboles ayudan. Hay consuelo cuando una se sienta a la sombra de un árbol escuchando el viento entre sus hojas, o rodeando con los árboles su tronco, o acercando la mejilla a su corteza.

Navegar sola a través del sufrimiento y el duelo es común cuando los valores de la sociedad dan por sentado que no tienes derecho a manifestar tu dolor. O que es una debilidad. O que es ofensivo para alguien que no puede tolerar el dolor en general o el dolor por esta pérdida en particular. Si estás bajo la protección de Artemisa y los arquetipos de la diosa virgen, que es una en sí misma, tienes el apoyo interior para ser tú misma, pero en privado. La naturaleza salvaje a la que te puedes retirar puede ser la naturaleza misma o tu mundo interior. […] Penetra en tu propia naturaleza salvaje para expresar el amor y la pérdida a través de aquello en lo que trabajas o a partir de lo que creas, escribiendo un diario, haciendo arte, rituales o poesía, o ve a la naturaleza a construir un túmulo o un laberinto con piedras, a crear espacios sagrados en playas, bajo los árboles, en lo alto de una colina o en las montañas. Eso es lo que hacen las personas Artemisa en el estado salvaje de la pérdida. Y así es como, pensando en la imagen de Artemisa con su perro y en las personas que he conocido y que han sentido la pérdida de un animal, se conduelen por él en privado y en la naturaleza, en lugar de sentirse avergonzadas, que es lo que sienten otros que han interioridad la visión de “¡Si sólo es un perro!”.

[…] Encontrarte psicológicamente en una naturaleza salvaje metafórica o inframundo es cruzar hacia tu propio mundo interior, un mundo que puede contener recuerdos dolorosos que habías dejado al margen y sentimientos que habías eliminado. cuando algo malo te sucede, corres el peligro de verte como una víctima, de deprimirte y quedarte estancada, o bien de verte dominada por la culpa y la rabia. Es mejor explorar este nuevo terreno, ver lo que hay, antes que rendirte. En la naturaleza salvaje metafórica, hay vastas regiones por explorar. En el informando, hay riquezas enterradas: son tus propios talentos y arquetipos por desarrollar, cualidades que los demás no habían aprobado o valorado y que pueden convertirse en fuentes de significado. Lo bueno y lo malo, el oro y la escoria que surjan de eso pueden influir en el próximo estadio de tu vida y permitirte identificarte más con quien eres en realidad y con la persona que puedes ser.

[…] Viajar prestando atención a tus sueños, recuerdos, sincronicidades, sensaciones e imágenes puede convertir cualquier viaje en un peregrinaje íntimo a la fuente de lo significativo.

[…] Otra naturaleza salvaje metafórica reside en tu propia creatividad, en la que los pensamientos, los sentimientos y las imágenes adoptan nuevas formas o se expresan de maneras que pueden conducir a descubrimientos y a obras creativas. Cualquier artista, escritor, músico, pensador creativo o investigador cuya proceso de creación le lleve a un territorio virgen se encuentra en esta naturaleza salvaje. Eso exige apartarse de las instituciones y de la habitual multitud de gente con la misma mentalidad… para ver las cosas con ojos distintos. Georgia O’Keeffe es un ejemplo de artista cuyo estilo distintivo surgió tras vivir la experiencia y las consecuencias de pasar un tiempo en las Grandes Llanuras de los Estados Unidos. Después de un viaje que hizo a Nuevo México, comprendió que ese era el paisaje que más cosas le evocaban y le inspiraban, y ahí fue adonde se mudó… Para Artemisa, la tierra del alma es el mundo natural.>>

Jean Shinoda Bolen. Artemisa. El espíritu indómito de cada mujer. Editorial Kairós, 2015.

Los dos poemas de Mary Oliver, The summer day (Dia de verano) y Wild Geese (Gansos salvajes) citados por Shinoda Bolen están en el blog lobuno. Los encontraréis respectivamente en https://blogdelesllobes.wordpress.com/2011/11/02/la-pregunta-de-mary-oliver-dime-que-planeas-hacer-con-tu-preciosa-salvaje-unica-vida/ y en https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/05/24/gansos-salvajes-mary-oliver/

Las fotos del acto son obra de varias mujeres de nuestros grupos lobunos (Jefa, Marie-Odile, Encarna… Gracias)

Diarios indios en escena. Chantal Maillard & David Varela

Diarios indios_teatro Cánovas Málaga

DIARIOS INDIOS EN ESCENA. Chantal Maillard & David Varela.
Al Teatro Cánovas, Jueves 10 de Diciembre a las 21h en Málaga.
(Entrada gratuita hasta completar aforo)

“Una ventana sobre el Ganges y un cuaderno de notas. Benarés. La sagrada ciudad de Siva a la que tantos acuden para conocerse o para morir. Benarés, la de los mil templos, la de Kali la oscura y la de Durga.

DIARIOS INDIOS EN ESCENA es una ventana abierta sobre el Ganges en tres tiempos. 1987-1988, momento en que la autora de los Diarios llega allí por primera vez; invierno 1999, cuando concluye la escritura de su Diario de Benarés, y 2008-2009, año durante el cual David Varela, con el libro Diarios indios en la mochila y la cámara en mano, filma Benarés, un mundo que respira entre el fuego y el agua, entre la vida y la muerte, en la crudeza de un universo atemporal, múltiple y fascinante, cuya intensidad vuelve a recobrarse como puro presente cuando, en escena, todo vuelve a acontecer.”

http://www.juntadeandalucia.es/cultura/teatros/teatro-canovas/evento/diarios-indios-chantal-maillard-y-david-varela

Encontraréis en este archivo el proceso de la escritura de Diarios indios y el recorrido que llevó el cineasta David Varela a Benarés siguiendo la traza del texto de Chantal Maillard:

https://drive.google.com/open?id=0Bwid9JJWF4cLVF9oOU85TWpHMHc

https://www.facebook.com/chantalmaillardpoesia

El sutil vigor animal de Clarice Lispector

Clarice Lispector_Agua viva  perdersetambienescamino


Estoy entrando disimuladamente en contacto con una realidad nueva para mí y que todavía no tiene pensamientos correspondientes, y mucho menos aún una palabra que la signifique. Es sobre todo una sensación más allá del pensamiento.


¿Cómo explicarte? Lo intentaré. Es que estoy percibiendo una realidad sesgada. Vista a través de un corte oblicuo. Sólo ahora he intuido lo oblicuo de la vida. Antes solo veía a través de cortes rectos y paralelos. No percibía el insípido trazo sesgado. Ahora adivino que la vida es otra. Que vivir no es sólo desarrollar sentimientos densos; es un sortilegio mayor y más grácil, sin que por ello pierda su sutil vigor animal. Sobre esta vida insólitamente sesgada he puesto mi pata que pesa, haciendo así que la existencia fenezca en lo que tiene de oblicuo y fortuito y sin embargo al mismo tiempo sutilmente fatal. He comprendido la fatalidad del azar y no existe en eso contradicción.

La vida oblicua es muy íntima. No digo más sobre esa intimidad para no herir el pensar-sentir con palabras secas. Para dejar esa oblicuidad en su independencia desenvuelta. […]

¿La vida oblicua? Sé bien que hay un desencuentro leve entre las cosas, casi chocan, hay un desencuentro entre los seres que se pierden unos a otros entre palabras que ya casi no dicen nada. Pero casi nos entendemos en ese leve desencuentro, en ese casi que es la única forma de soportar la vida plena, porque un encuentro brusco cara a cara con ella nos asustaría, ahuyentaría sus delicados hilos de tela de araña. Nosotros somos de soslayo para no comprometer lo que presentimos de infinitamente otro en esa vida de la que te hablo.

Y yo vivo al margen, en un lugar donde la luz central no me quema. Y hablo muy bajo para que los oídos se vean obligados a estar atentos y a escucharme.


Clarice Lispector. Agua viva. Siruela, 2010: 73-75


Triadic Memories. Chantal Maillard & Morton Feldman

 

 

Memoria:

Éclats. Éclaboussures. Del antes. En el ahora.
Ensamblajes.
Analogías que iluminan.
Comprehensión.

*

Segmentos sonoros. Melodía no. Letras como burbujas que acuden a la superficie del agua estancada. Modulándose lentas, por resonancia. “En Occidente las formas musicales se han convertidas en una paráfrasis de la memoria, pero la memoria también puede operar de otro modo”, comentaba Morton Feldman. Definía su obra como “un intento consciente de formalizar la desorientación de la memoria”.

*

Presente, presente, presente.
Aquí.
Menos, si cabe. O más, según se vea.
Sin seguimiento. Espacio esbozado en la nota.
Espacio, no: resonancia. Entre punto y punto, trazándose.
Cada nota, un punto. El peso de un punto: su tiempo.

(Interrupción del dolor. Atención captada. Capturada.)

Vaivén. Juego de niños: comba describiendo círculos que alteran el espacio.

Música, no. Ya no son tiempos para la música.
Música no, ¡oíd!: resonancia. Punto ensanchado.

Y el sabor de la tiza en la boca.


Chantal MaillardLa mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015