Seguiu afamats, seguiu esbojarrats

“La vostra vida és limitada, no la malgasteu, doncs, vivint la vida d’altres. No us deixeu lligar pels dogmes, no visqueu dels pensaments d’altres. No deixeu que el soroll de les opinions d’altres apagui la vostra veu interior. I cosa més important encara, tingueu el valor de seguir el vostre cor i la vostra intuïció, perquè d’alguna manera ja sabeu allò que realment voleu arribar a ser. La resta és secundària.

Seguiu afamats, seguiu esbojarrats”

Steve Jobs

Feia temps que volia compartir aquestes paraules que Steve Jobs va dir en el famós discurs a la Universitat de Stanford i que vaig conèixer quan ell va morir.

Aquest home devia ser una mica llop, oi?

 

 

La pregunta de Mary Oliver: Dime, ¿qué planeas hacer con tu preciosa, salvaje, única, vida?

El día de verano

¿Quién creó el mundo?
¿Quién dio forma al cisne, al oso negro?
¿Quién hizo al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que acaba de saltar en la hierba,
el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?
Dime, ¿qué planeas hacer con tu preciosa, salvaje, única, vida?

The Summer Day

Who made the world?
Who made the swan, and the black bear?
Who made the grasshopper?
This grasshopper, I mean-
the one who has flung herself out of the grass,
the one who is eating sugar out of my hand,
who is moving her jaws back and forth instead of up and down-
who is gazing around with her enormous and complicated eyes.
Now she lifts her pale forearms and thoroughly washes her face.
Now she snaps her wings open, and floats away.
I don’t know exactly what a prayer is.
I do know how to pay attention, how to fall down
into the grass, how to kneel down in the grass,
how to be idle and blessed, how to stroll through the fields,
which is what I have been doing all day.
Tell me, what else should I have done?
Doesn’t everything die at last, and too soon?
Tell me, what is it you plan to do
with your one wild and precious life?

Mary Oliver  (Cleveland, Ohio, EE.UU., 1935)

(Encontré este poema en el blog http://esoliloquio.wordpress.com/2010/06/18/mary-oliver-el-dia-de-verano/ y por supuesto resonó fuertemente con nuestra vida salvaje, vida-muerte-vida, presente-presencia… No os parece??? Iré trayendo más poemas de esta mujer!)

Gary Snyder a Barcelona: primeres impressions

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Ahir vàrem tenir el plaer de veure un dels nostres autors de referència, Gary Snyder, dins del Barcelona Poesia 2011.

Primer vàrem veure el documental The Practice of the Wild (2010, 53 min) que retrata el llegendari poeta beat i celebra la seva amistat amb l’autor Jim Harrison. La pel·lícula segueix el poeta i el novel·lista caminant per uns paisatges verges de la costa central de Califòrnia. Parlen sobre el budisme zen, el San Francisco dels anys seixanta, la interdependència de tots els éssers vius i anècdotes sobre Allen Ginsberg i Jack Kerouac, per als quals Snyder va ser un mestre. Però el cor de la pel·lícula, d’on sorgeix el títol, prové d’una col·lecció molt influent d’assaigs escrits pel poeta l’any 1990 que són una exploració de l’amor que el poeta sent per la natura.

Després de la projecció del film, Gary Snyder va oferir un recital de poemes seus, una part dels quals ens varen donar traduïts al castellà en un petit quadern i d’una altra part en van fer una traducció en viu i en directe.

https://vimeo.com/27756979

Gary Snyder va néixer a San Francisco el 1930 i va ser conegut als anys cinquanta com a membre de la Beat Generation. Va estudiar deu anys en un monestir zen a Kyoto, al Japó, i ha treballat com a professor de literatura a la Universitat de Califòrnia. Ha publicat 16 llibres de poesia i prosa, incloent Turtle Island, que va guanyar el premi Pulitzer de poesia i que va consagrar Snyder com a heroi de la contracultura dels EUA. Actualment viu aïllat a les muntanyes del nord de Califòrnia.

més informació:

 

 

Homenatge a Virginia Woolf

“Una baixa al pou i res la protegeix de l’assalt de la veritat. Allà baix no puc ni escriure ni llegir; no obstant això existeixo, sóc.”

(Diaris, 1926) [extret del fullet del CCCB amb motiu de l’exposició Fars del segle XX].

Ahir, 28 de març va fer 70 anys de la seva mort: http://www.lavanguardia.es/hemeroteca/20110328/54131789612/el-suicidio-de-virginia-woolf.html

 

Hainuwele, la mujer salvaje recobrada

hainuwele

 

Decisión imprescindible: recuperar a Hainuwele. Sé dónde se cobija, dónde palpita aún su pulso, dónde poder recuperar su aliento.

Habita en la nieve perfecta de las cumbres, en la grieta más estrecha de las montañas rocosas, se acuclilla en una cueva apenas más grande que la luz que irradia de su cuerpo, pisa la tierra bajo las almohadilladas patas de una gata en celo, se desliza en cascada como las ramas nudosas de una higuera entre las altas rocas.

Tiene mil años, mil siglos y, sin embargo, está naciendo en cada instante.

Sé dónde habita, sé cómo trepa, sé cómo desciende las laderas, cómo corre descalza sobre el hielo, cómo se hace agua con el agua, madera en la madera, hierba entre la hierba, conozco todos los huecos en los que duerme, incluso aquellos, tan densos: los ojos de las alimañas, los de las cabras montesas, los de las lechuzas, los ojos de las musarañas, y hasta los ojos ciegos de los murciélagos.

Sé dónde vive, y eso basta. Recuperarla es fácil. Mi tiempo habrá de ser la ofrenda que derrame en sus huellas. La eternidad se gana con la entrega del tiempo. La eternidad es simplemente el no-futuro: el no-miedo. La eternidad es ahora, es siempre ahora.

Chantal Maillard. Filosofía en los días críticos. Ed. Pre-Textos, 2001

*

En el centro de todo lo que vive
hay un lugar, un hueco transparente al que llaman espíritu.
Es allí donde viertes tu poder
y te transformas,
es allí donde haces
a cada ser distinto de los otros.
Y por eso el espíritu es un don,
el don de ser sí mismo,
aquel que nos otorgas cuando la luz despunta
y vienes a habitar los huecos transparentes.
Sé que eso ocurre cuando oigo tu risa
bajar como una ardilla desde los altos cedros.

*

He seguido las huellas de los lobos
hasta donde se trenzan las ramas de los árboles.
Les he visto clavar sus dientes en el cuello
de un corzo acorralado,
y la luz era verde y el viento acariciaba
sus vientres jadeantes.
He visto debatirse una liebre en las garras de un águila,
y el sol,
ese gran ojo ciego que se nutre
de los cuerpos inertes,
resplandecía en la montaña.
He urgado en las entrañas de un pájaro nocturno
y en mis manos bebieron los chacales.
Sé cómo besan las serpientes: su beso es el reflejo de la luna
sobre el agua fría.
Por todas partes, en todas las cuevas
donde he velado el fuego que me consume y me alimenta
te he vuelto a conocer,
y te he amado
en los ojos que besan las serpientes,
en la humedad del viento,
en el sol que calcina los huesos de los lobos.
Te he amado y te amo
en todo lo que muere
y en todo lo que mata
y en la raíz que corre a ras de suelo como una comadreja.

*

Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra.
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

Chantal Maillard. Hainuwele y otros poemas. Tusquets, 2009

 

 

 

Olvido García Valdés: una meditación: ¿Dónde nos sentimos vivir?

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He vuelto a leer en estos últimos días del año la obra de Olvido García Valdés, magnífica poeta y, a la par, aguda pensadora (¿cómo no?).
En uno de sus textos sobre el proceso de la escritura, recogido al final de su “poesía reunida” (
Esa polilla que delante de mí revolotea, editado por Galaxia Gutenberg), encuentro unas reflexiones que depositaré aquí como unos guijarros al borde del camino, así como dos poemas sacados de “Del ojo al hueso”, título que se me antoja tan en consonancia con nuestro trabajo!


 

En una entrevista, Gary Snyder se refería a la meditación con estas palabras: “De hecho, como sabe cualquiera que haya praticado suficientemente la meditación, aquello a lo que se apunta no es nunca lo que se alcanza. Aquello a lo que se apunta no es, curiosamente, lo que se obtiene; la voluntad consciente no puede alcanzarlo. Hay que practicar una especie de distracción cuidadosa, pero en verdad relajada, que permita al inconsciente hacer su propio trabajo de ascenso y manifestación. Sin embargo, en el momento en que uno, alerta, se dispone a apresarlo, se escapa, se desliza hacia el fondo. Es algo muy semejante a lo que ocurre en la caza estática: te detienes en algún lugar en el bosque y permaneces inmóvil hasta que las cosas comienzan a vivir, empiezan a aparecer ardillas, gorriones y conejos que estaban ahí desde el principio, pero que se zambullen en algún rincón cuando se los mira de cerca. También la meditación es así”.
Como la poesía.

*

A veces me acometen crisis de irrealidad; no de identidad, sino de irrealidad; no quién soy, sino si estoy. ¿Dónde vivimos? (El plural acoge a muchos, pero solos.) No dónde se nos ve, se nos encuentra, sino dónde nos sentimos vivir. ¿Qué lugar es ése, semejante a los del sueño en que no es el de la vida real? Hay estratos ahí, no de profundidad, sino de coloración, de presencia de ciertas afecciones.

*

fulgor de los espinos y el musgo, casa
no hay para nadie, en los bosques
moramos

(Del ojo al hueso)

*

Habla de líquenes, materia
de la memoria, forma
que se toma a lo informe
por sedimento y desgaste, huella
y gesto del conocer. Nos cría el enemigo, de él
absorbemos potencia, ¿lo que quema nos salva?
Deja el nombre su muesca, su torcido
colmillo, deja su luz.

Ahora me pregunto
qué es un poema y qué la enfermedad, los grados
de sufrimiento tras los que corre
el alma. No sé dónde va el alma, conozco
en cambio bien figuras
que la noche espolea. No sé
de los poemas, sólo por semejanza.

(Del ojo al hueso)

 

Chantal Maillard: Escribir

Hace tiempo que queríamos albergar en nuestra guarida lobuna este largo poema-exorcismo de Chantal Maillard publicado en Matar a Platón (Tusquets editores, 2004). Como humilde homenaje. Palabras-grito que abren boquetes, palabras-extenuadas que curan, palabras-rayos que transmutan.

 

chantalmaillard


escribir

para curar
en la carne abierta
en el dolor de todos
en esa muerte que mana
en mí y es la de todos

escribir

para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa

aunque en el alma no

en el alma
la estimación del tiempo que concluye
y es arriba
algo más que un silencio
con ojos semiabiertos

escribir

como condescendencia y como rebeldía
sin elección
sin pausa
porque se va la luz, las fuerzas
se le acaban
y el ser se va de vuelo
en las garras de un ave
carroñera

escribir

para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo
para transformarlo
para desmenuzarlo
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo
para actuar sobre él con la palabra

escribir

para descansar
(escribir que el sol, en invierno, es hermoso)

por no llorar tan dentro
tan a escondidas

escribir

hacia la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo

escribir
para rebelarse
sin provecho

a pesar de la derrota ya prevista

porque no hay rebeldía que no esté justificada
ni violencia que no sea, en el fondo,
inocente,
escribir

con derecho al llanto

escribir para curar
escribir para guarecerse
escribir como si cerrase los ojos
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso
para sentirse viva
AÚN
para aplazar la angustia
como simulación
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable

escribir

como quien deja la luz encendida
y duerme de pie sobre sí mismo
para saldar las cuentas con el miedo

escribir
para reorganizar

escribir
sin hacer concesiones

escribir
como quien des-espera
para cauterizar
para tomarle las medidas al miedo
para conjurar
para morder de nuevo el anzuelo de la vida
para no claudicar

escribir
para apuntar al blanco

escribir
con palabras pequeñas
palabras cotidianas
palabras muy concretas
palabrasojo
palabras animales
palabrasbocadegato
áperas por dentro y por fuera
suaves como “tal vez”
palabraslatigazo
como “demasiado” y “tarde”

escribir
para no mentir
para dejar de mentir
con palabras abstractas
para poder decir tan sólo lo que cuenta

decir que a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
y la sábana verde se desdobla
en el espejo del armario
estoy en mí
en el lugar en que acostumbro
a encontrarme
en este aquí hecho de extraña
duración en lo mismo
repitiéndome
la carne dolorida
los huesos lastimados
los nervios, la piel
tirante, amoratada
el pelo encanecido
el grito sólo postergado
y hoy a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada

muere un niño
o dos o no sé cuántos
mueren y una anciana dice
sus últimas palabras
o no las dice y muere
y es otra la que habla
pero no habla, dice
apenas dice y muere
sin decir
apenas
nada
y algo se me atraganta
tal vez un alarido
largo como las once horas de esta noche
o tal vez la conciencia
que duerme encendida
como una lumbre la conciencia
de todos los que mueren
como una fogata
un espantoso incendio
que prende en las ventanas
de la ciudad y en el mar no se apaga
una conciencia absurda
una antorchahorizonte
la conciencia de todos los que saben
que se están acabando
en sus huesos de antorcha
hoy, mañana, siempre

escribir
todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento
escribir

¿para consentir?
¡escribir para rebelarse!
no hay lugar para plegarias
no hay lugar para el sosiego
el ajuste de las almas
se hace en rebeldía

Estamos solas
y nos pertenecemos.
En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía
¡Despertad!
Lo que escribo aquí
se traza en el aire
el dolor es la senda
el dolor es el medio
por el dolor la fuerza
que combate el dolor
y lo transforma
por el dolor deshago
mi dolor en lo ajeno
y el ajeno en el mío

escribir

para des-esperar
por todos los que están
por todos
los que fueron
los desaparecidos
escribir para cuidar
sus des
apariciones
para alimentarlas
para que no se enturbien
no tan pronto
no tan siempre
pronto

escribir

para desestructurar
para vencer
las estructuras
para contra
decir
lo dicho
para demoler

escribir

para desestimar
para aprender la delgadez del trazo
su vacío
habituarse a él
a su insignificancia

escribir
para insignificar

escribir

inútilmente
para ejercer lo inútil
para abrazar lo inútil
para hacer de la inutilidad un manantial

escritura como sortilegio

– volé esta madrugada
más alto que ninguna otra vez

Cada noche, en la duración de un grito
viene una sombra nueva

Cada noche, en la duración de un grito,
un alma acude a mí.
La acojo.
En el grito.
Ella no dura. Sólo se abre.
Y hay que entrar. Suavizar.
No hay que recordar.
Tan sólo entrar.
Respirando. –

escribir luego
para reforzar
los frágiles puentes
los conductos sutiles
con temor
de que se borren
en el espacio leve
entre lo presentido y lo sentido

Escribir
para desescribir
para desdecir
para reorganizar
las consciencias y
que cada una cumpla
su ceguera
El espacio de las almas
ha de guardarse oculto
En la palabra está el engaño

escribir pues
para confundir
para emborronar
y, luego, volver a escribir
en el orden que conviene
el mundo que hemos aprendido

escribir

como quien cuenta los pasos que da
por no oír el silencio
como quien cuenta pasos – uno, dos –
y se salta el tercero -cuatro, cinco-
para ver si se ha ido
para comprobar
pero no: sigue estando
y ya no dejará de andar
para contar los pasos
hasta caer exhausto
en el silencio enorme que se ensancha
entre sus piernas como un charco
de sangre

escribir

porque el héroe se hace con el miedo
sobre todo su miedo
a partir de su miedo
se hace héroe el héroe
ahuecando el miedo
y llenándolo de acción
para entumecerlo
haciendo tiempo en lo hermoso
haciendo tiempo en lo vivo

yo no soy ningún héroe
yo sólo escribo
para colmar la distancia
entre mi miedo y yo

escribir
“Se pone un abrigo de cuero.”
escribir
“Un hombre joven se levanta del asiento.
Se pone un abrigo de cuero.
Lleva gafas oscuras.
Se vuelve.
Su espalda es ancha.
Se dirige a la puerta.
No sé qué hará mañana.
No le conozco.
Ha cruzado la vía.
El cristal me devuelve mis ojos
y esa tristeza que se mide en mis labios.
El hombre joven tal vez camina hacia una casa.
Tal vez sea su casa.”

escribir
“En mi rostro el paisaje
– atravesándolo –
el paisaje.”

escribir
“Tiene las uñas recortadas.”
escribir
“Se desprende, muy lenta, de una frase,
la desliza en el cuaderno y espera.
Tiene las uñas recortadas
y una blusa de encaje.
Lleva una bolsa de color violeta
en las rodillas.
Cuando respira hace juego
con los versos de Sylvia Plath.
Hay un desfiladero en su mirada
y no termina de cruzarlo.”

escribir
para confundir las palabras
y que las cosas aparezcan

(Campos de limoneros cargados con sus frutos. Y cañizales
separando sembrados. Y vinagreras cubriendo de oro las taludes…)

que las cosas presionen
que un mundo se abra paso
(Es invierno, y ya crecen el trigo y la alfalfa. Aún hay campos entre ciudades y hermosos pueblos y una anciana se sienta en un portal con un rayo de sol en su regazo.
La tierra arada humea bajo el sol y los olivos jóvenes tensan sus cuerpos retorcidos hacia el cielo. Creciendo.
Crecer es ascender.
Crecer es ensancharse.
Crecer es romper límites.
Crecer es invadir…)

que estallen los cristales de mis manos
que abran ojos en las letras

(Hileras de olivos.
Sus sombras paralelas…)

escribir
para rastrear

escribir

para perdonar
para ser perdonado

¿Dónde hallaré al sacerdote,
al mediador, aquel que tenga
conocimiento de los límites
y el poder de traspasarlos?
¿dónde hallaré a aquel
capaz de arder sin consumirse
y, entre los muertos y los vivos,
ecualizar
transformar, ¡bendecir!?

escribir

para hallar la paz
después de haber hablado
con los muertos

escribir

para sellar la paz
para conciliar
en mí
para perdonar en mí

escribir

la culpa misma que golpea y se licúa
en el pecho
y surte y es agua que mana
con fuerza y que nos une
agua que forma
remolino de amor irradiando

todas las culpas son
el mismo sufrimiento
el de existir queriendo
queriendo serlo todo
queriéndolo todo
y todo está en mis manos
en esta encrucijada donde permanecemos
el tiempo suficiente
para sufrirlo todo

en mi interior barrunto el gran estruendo:
todo el dolor del mundo me pesa entre los muslos

abrid los ojos: ¡ved!
es tan terrible vivir
¡quien sobrevive saluda!
morituri somos todos

toda la historia de tu estirpe
está presente y te reclama
como crisol
eres
la mediadora
operas
en ti misma el milagro
de la conciliación

y de repente soportas
el peso del mundo y su dolor
lo bebes todo entero.
Agradecida.

escribir

porque crujen las rodillas
y hay como un sueño
esperando ser soñado
justo detrás del dolor.

– Hoy observé las gaviotas.

He de volar muy alto esta noche.
He de volar sin lastre.
Hasta que amanezca.-

escribir
“otoño”
para recordar cómo
uníamos castañas con palillos de dientes
y surgían princesas y perros y dragones
y mi madre era hermosa
y ¿quién sabe? tal vez
fue feliz, también ella,
ese día.

escribir

para arquear el espinazo de las letras
a imagen del dolor
para trazar las líneas de la vida
líneas que se encogen
líneas retráctiles
como nervios apresados en la carne
como venas quebradizas
venenos infiltrados
en las arterias, líneas
que merodean en torno al corazón
calado por la angustia
y el cansancio
líneas como cables tendidos
entre una vida y otra menos vida
líneas ultracortas
líneas entrecortadas
líneas respiradero
líneas túnel
para desembocar
en el horizonte
recuperar allí
las fuerzas del principio pero
líneas quebradas
presionadas
oprimidas, líneas
de vuelta atrás
combadas sobre el tiempo
que queda
el tiempo que nos queda
termitero o volcán
vaciado por los seres (los insectos, la lava)
que operan desde dentro

líneas
de retroceso
¡si fuesen sólo al sueño!
pero no: más abajo.

escribir
como quien muerde un rayo
con los brazos en cruz

escribir
que sus pulmones se cerraron
como las alas de una
mariposa.
Dejó un rastro de polvo azul
en los dedos de quienes fueron
a tocarla

escribir
como aquel que se fuga de un hospital y arrastra tras de sí
las sondas, el goteo, la máscara de oxígeno y corre
sobre agujas envenedadas

¡Despertad!
¡nadie podrá evitarlo!
sólo es cuestión de tiempo
contad los gritos que dais
en el fondo del agua
¡Contad los gritos!

cada cual con su dolor a solas
el mismo dolor de todos

– Alguien disimula. Sonríe,
devuelvo la sonrisa. Sé
que para él ya oscureció.
También él lo sabe.
Pero se esfuerza. Todos
nos esforzamos.
Gritar es esforzarse.
Gritar es rebelarse. –

escribir
porque alguien olvidó gritar
y hay un espacio en blanco
ahora, que lo habita

escribir
porque es la forma más veloz
que tengo de moverme

escribir

¿y no hacer literatura?
…
¡y qué más da!

hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo.
Escribo

para que el agua envenenada
pueda beberse.

Ay, la incertidumbre…

Un párrafo-tornado de Clarice Lispector sacado de su libro La pasión según G.H.

Si tengo coraje, me dejaré seguir perdida.
Pero tengo miedo de lo nuevo y tengo miedo de vivir lo que no entiendo.
Quiero tener siempre la garantía de por lo menos estar pensando que entiendo.
No sé entregarme a la desorientación.
¿Cómo se explica que mi mayor miedo sea ser?

*

Un frase-guía de María Zambrano, al final de su precioso y luminoso librito Los bienaventurados, frase tantas veces citada en nuestros talleres…

Hay una esperanza que nada espera, que se alimenta de su propia incertidumbre: la esperanza creadora; la que extrae del vacío, de la adversidad, de la oposición, su propia fuerza sin por eso oponerse a nada, sin embalarse en ninguna clase de guerra.

Una loba en la Biblioteca del Bosque: un paseo por la obra de Miguel Ángel Blanco

La biblioteca del bosque

Fue en la primavera pasada cuando me topé con esta peculiar Biblioteca, guiada por una sutil y misteriosa lógica que hace que parezca natural el hecho que una loba, en sus azarosos paseos por los territorios del arte y la naturaleza, termine encontrándose con una Biblioteca del Bosque …

Una biblioteca sin una sola palabra, sin frases ni disertaciones. Otra enseñanza es ésta, otro lenguaje es el que se habla aquí, compuesto por el alfabeto mudo de la naturaleza. Un alfabeto que despierta nuestros sentidos, que nos recuerda quienes somos, de donde venimos y donde estamos, una enseñanza que nos lleva a profundizar, en un mismo gesto, en el conocimiento y la sensibilidad con respecto al entorno natural y hacia nosotros mismos, rebasando la consabida dualidad.

Esta biblioteca alberga unos libros-caja que recogen la escritura de la Tierra, el lenguaje cifrado de la naturaleza y de sus ciclos: musgos, líquenes, cortezas, acículas, piñones, pólenes, zarzas, hongos, cera, raíces, semillas, plumas, hojas, sal, algas, lavas, tierras, minerales, gotas de ámbar o resinas son algunos de los materiales que Miguel Ángel Blanco ha recolectado en sus escarceos de caminante solitario por los bosques y los desiertos, por las montañas y las orillas del mundo, a lo largo de más de 25 años… “Materiales que liberan imágenes ocultas” dice el artista-recolector… Sus libros son composiciones orgánicas que nos hablan de la vida salvaje, nos sumergen de nuevo en ella, mostrando con una inagotable fertilidad la belleza de la naturaleza. “Creo que es posible todavía sumergirse en la vida secreta de la naturaleza, escribe el artista madrileño… El bosque es uno de sus lugares privilegiados en los que se puede sentir la palpitación de la madre tierra…” Y es en el bosque, en el valle de la Fuenfría donde vivió a partir de 1980, cuando Miguel Ángel Blanco, en silencio y en soledad, volvió “a germinar”, cuando encontró lo que sería su “arte”, siguiendo intuitivamente a tres cuervos que le llevaron hasta unas cajas de madera a partir de las cuales su trabajo, sus rituales, sus visiones empezaron a encontrar un lenguaje propio que no es sino el mismo lenguaje de la naturaleza.

Miguel Angel blanco

Cada libro-caja es una invocación silenciosa, una revelación, un santuario, nos dice este genuino compilador asilvestrado. Cada uno está elaborado siguiendo un ritual preciso. Un ritual que busca recuperar nuestra sensibilidad telúrica, activando de nuevo nuestros sentidos atrofiados, acrecentando nuestra receptividad aletargada, haciéndonos partícipe del misterio de lo natural. “Dentro de una pequeña caja pueden abrirse abismos insondables, vislumbrarse lagos profundos, espacios infinitos, tormentas, arroyos, fuego… y hasta, a través de una gota de resina, la formación del Universo. Micropaisajes. El libro-caja es la memoria de lo inmemorial. Pero nunca podremos abarcar la infinitud de la dimensión íntima.”

M.A.Bosque_libro caja

Cada acontecimiento (así llama Miguel Ángel Blanco a lo que viene recogido en las cajas) está introducido por unas páginas en las que se despliegan dibujos y gravados. “El sucederse de las páginas es asimilable al movimiento del alma al caminar, explica el artista, relación que otorga al libro un carácter dinámico.” Blanco hace hincapié en la elección del soporte de papel cuya textura, origen y color son determinantes pues “están ya hablando antes de convertirse en dibujos.” Además de la variedad de los papeles (desde el humilde de estraza al suntuoso de pergamino, pasando por el vegetal, los japoneses de kozo, los nepalíes de corteza de lokhte, los indios de caña de azúcar, los tailandeses de fibra de morera y otros muchos), las técnicas puestas en juego para la realización de los dibujos son también muy variadas: las aspersiones de tinta, las huellas positivas o negativas de materiales utilizados en la caja, las líneas de fuego, las marcas hídricas o distintas técnicas de grabado… Después de sellar la caja con un vidrio para mantener sus contenidos, Blanco procede a encuadernar el libro y realiza un estuche de madera para él. Finalmente, el libro (cada uno con un formato y un color diferentes) pasa a integrarse, siguiendo una disposición horizontal, en su “gran escultura”, la Biblioteca del Bosque, que concibe como “una obra en proceso de crecimiento continuo”. Un verdadero work-in-process.

Libro_M.A. Blanco

Adentrarse en esta Biblioteca del Bosque compuesta, hoy por hoy, de más de mil libros-caja, pacientemente ensamblada por la minuciosa tarea de un lobo solitario, es un verdadero placer para la inteligencia y para los sentidos. Otra manera de habitar el mundo, sintiéndonos parte integrante del conjunto de las cosas, de las fuerzas y de los fenómenos que componen el alma del universo. Una manera lobuna sin duda alguna.

http://www.bibliotecadelbosque.net

Muriel Chazalon