Una loba en la Biblioteca del Bosque: un paseo por la obra de Miguel Ángel Blanco

La biblioteca del bosque

Fue en la primavera pasada cuando me topé con esta peculiar Biblioteca, guiada por una sutil y misteriosa lógica que hace que parezca natural el hecho que una loba, en sus azarosos paseos por los territorios del arte y la naturaleza, termine encontrándose con una Biblioteca del Bosque …

Una biblioteca sin una sola palabra, sin frases ni disertaciones. Otra enseñanza es ésta, otro lenguaje es el que se habla aquí, compuesto por el alfabeto mudo de la naturaleza. Un alfabeto que despierta nuestros sentidos, que nos recuerda quienes somos, de donde venimos y donde estamos, una enseñanza que nos lleva a profundizar, en un mismo gesto, en el conocimiento y la sensibilidad con respecto al entorno natural y hacia nosotros mismos, rebasando la consabida dualidad.

Esta biblioteca alberga unos libros-caja que recogen la escritura de la Tierra, el lenguaje cifrado de la naturaleza y de sus ciclos: musgos, líquenes, cortezas, acículas, piñones, pólenes, zarzas, hongos, cera, raíces, semillas, plumas, hojas, sal, algas, lavas, tierras, minerales, gotas de ámbar o resinas son algunos de los materiales que Miguel Ángel Blanco ha recolectado en sus escarceos de caminante solitario por los bosques y los desiertos, por las montañas y las orillas del mundo, a lo largo de más de 25 años… “Materiales que liberan imágenes ocultas” dice el artista-recolector… Sus libros son composiciones orgánicas que nos hablan de la vida salvaje, nos sumergen de nuevo en ella, mostrando con una inagotable fertilidad la belleza de la naturaleza. “Creo que es posible todavía sumergirse en la vida secreta de la naturaleza, escribe el artista madrileño… El bosque es uno de sus lugares privilegiados en los que se puede sentir la palpitación de la madre tierra…” Y es en el bosque, en el valle de la Fuenfría donde vivió a partir de 1980, cuando Miguel Ángel Blanco, en silencio y en soledad, volvió “a germinar”, cuando encontró lo que sería su “arte”, siguiendo intuitivamente a tres cuervos que le llevaron hasta unas cajas de madera a partir de las cuales su trabajo, sus rituales, sus visiones empezaron a encontrar un lenguaje propio que no es sino el mismo lenguaje de la naturaleza.

Miguel Angel blanco

Cada libro-caja es una invocación silenciosa, una revelación, un santuario, nos dice este genuino compilador asilvestrado. Cada uno está elaborado siguiendo un ritual preciso. Un ritual que busca recuperar nuestra sensibilidad telúrica, activando de nuevo nuestros sentidos atrofiados, acrecentando nuestra receptividad aletargada, haciéndonos partícipe del misterio de lo natural. “Dentro de una pequeña caja pueden abrirse abismos insondables, vislumbrarse lagos profundos, espacios infinitos, tormentas, arroyos, fuego… y hasta, a través de una gota de resina, la formación del Universo. Micropaisajes. El libro-caja es la memoria de lo inmemorial. Pero nunca podremos abarcar la infinitud de la dimensión íntima.”

M.A.Bosque_libro caja

Cada acontecimiento (así llama Miguel Ángel Blanco a lo que viene recogido en las cajas) está introducido por unas páginas en las que se despliegan dibujos y gravados. “El sucederse de las páginas es asimilable al movimiento del alma al caminar, explica el artista, relación que otorga al libro un carácter dinámico.” Blanco hace hincapié en la elección del soporte de papel cuya textura, origen y color son determinantes pues “están ya hablando antes de convertirse en dibujos.” Además de la variedad de los papeles (desde el humilde de estraza al suntuoso de pergamino, pasando por el vegetal, los japoneses de kozo, los nepalíes de corteza de lokhte, los indios de caña de azúcar, los tailandeses de fibra de morera y otros muchos), las técnicas puestas en juego para la realización de los dibujos son también muy variadas: las aspersiones de tinta, las huellas positivas o negativas de materiales utilizados en la caja, las líneas de fuego, las marcas hídricas o distintas técnicas de grabado… Después de sellar la caja con un vidrio para mantener sus contenidos, Blanco procede a encuadernar el libro y realiza un estuche de madera para él. Finalmente, el libro (cada uno con un formato y un color diferentes) pasa a integrarse, siguiendo una disposición horizontal, en su “gran escultura”, la Biblioteca del Bosque, que concibe como “una obra en proceso de crecimiento continuo”. Un verdadero work-in-process.

Libro_M.A. Blanco

Adentrarse en esta Biblioteca del Bosque compuesta, hoy por hoy, de más de mil libros-caja, pacientemente ensamblada por la minuciosa tarea de un lobo solitario, es un verdadero placer para la inteligencia y para los sentidos. Otra manera de habitar el mundo, sintiéndonos parte integrante del conjunto de las cosas, de las fuerzas y de los fenómenos que componen el alma del universo. Una manera lobuna sin duda alguna.

http://www.bibliotecadelbosque.net

Muriel Chazalon

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