La Litany for the Whale (Letanía para la ballena) es una obra de John Cage (1912-1992) para dos voces escrita en 1980. Hace parte de las obras vocales de John Cage, con el Aria dedicada a Cathy Berberian en 1958 o el Roaratorio de 1980. La Letanía para la ballena sólo tiene 5 notas, una por cada letra de la palabra WHALE. Consiste en una recitación y treinta dos respuestas a cappella. Paul Hillier (quien grabó la Litany) cuenta que John Cage pedía que las dos voces solistas canten de espaldas al público, aunque este dispositivo no esté precisado en la partitura.
Jorie Graham. Rompiente
“Hay sonidos que el planeta siempre hará incluso si no hay nadie para oírlos” escribe la poeta norteamericana Jorie Graham. Su exigente y poderosa escritura se dirige tanto a nuestra inteligencia como a nuestra sensibilidad, a nuestra percepción corporal, animal. En Rompiente se abre un interrogante respecto a la condición humana entre un “planeta que se apaga” y su historial de violencias y estragos. Devastación ecológica irreversible que, para la poeta, corre paralelo al fraccionamiento sensible que acontece en aquellas micro-transformaciones personales a lo largo de la vida más íntima y cotidiana. Los poemas de este libro hacen visible el entrelazamiento entre el canto a la naturaleza devastada y el propio quebrantamiento de la poeta en una sintaxis audaz. Rompiente es la crónica de una “contemplación dinámica” en la que se desdibujan –o mejor, se erosionan– las fronteras entre un yo-poeta y un otro-naturaleza, entre el que percibe y lo percibido… “No hay dos mundos separados para Jorie Graham, la naturaleza y el yo, sino uno solo”, señala Eduardo Moga, “la confusión de uno es la confusión del otro, el renacer de uno es el renacer del otro”. Necesidad de nombrar aun balbuciendo, de boquear, de confiar “en la posibilidad de la palabra pese al desasosiego respecto a un género humano que lleva impreso en su ADN la semilla de la autodestrucción” escribe Marta Sanz en una reflexión sobre literatura y política. Los poemas de Jorie Graham giran sobre ese pivote entre lo subjetivo y lo político. “Vamos a tener que resolver esas cuestiones en un marco amplio que es un marco político también… La idea de objetividad, de subjetividad, el futuro del planeta, son cuestiones que tienen una naturaleza política, apunta Jorie Graham al final de la presentación de su libro en la Casa Encendida (ver el vídeo al final de esta entrada). “La relación en el poema entre lo subjetivo y lo objetivo acaba siendo una cuestión que se parece mucho a cómo gestionamos esa misma relación en el ámbito político… A pesar de que todos lo gestionamos de un modo diferente, nunca, sin embargo, hemos convivido tan íntimamente con el desastre…”
Nota necesariamente rabiosa: AHRRRR! No he podido copiar el siguiente poema respetando su forma: están suprimidos aquellos sangrados pronunciados tan característicos de la obra de Jorie Graham, esas brechas-rompiente en el flujo de su escritura. Por lo visto el programa de WordPress no reconoce los espacios en blancos como útiles y los suprime ipso facto!!! Imperdonable! Os pido por lo tanto que hagáis un esfuerzo de imaginación y de re-creación lectora para reconstituirlo como es debido. Sirvan estas fotos de las páginas del poema (clickar en ellas) de botón de muestra!
Bucle de retroalimentación positiva
Estoy escuchando en este silencio que precede. Olvida
todo, empieza a escuchar. Punto de inflexión, punto
de ignición,
chimeneas convectivas en los mares que Groenlandia delimita. Hace tiempo [hubo allí trueno y
salvas en las cuatro esquinas del horizonte, era la
guerra.
En el Infierno vacían de arena tus manos, te dicen que las llenes de polvo e intentes
pensar las Aguas Profundas del Atlántico Norte
que asimismo contienen
aportaciones del Mar del Labrador y arrastres de otras masas de agua, intenta pensar un
colapso completo, en la corriente del Atlántico, en la
circulación termohalina, esto
ocurrirá,
los peces mueren de hambre en la Gran Barrera de Coral, la nueva Era de las [Extinciones ha
llegado
dice el silencio-que-precede—no sabes lo que
se acerca, un tiempo
más allá de lo creíble. ¿Quién es uno cuando uno se llama a sí mismo
uno? Una orquesta se apaga. Tenemos otros planes
para tu verano es la canción. También para tu
invierno. Quizá las esclusas de Isigny
resistan, iré a
verlas
mañana. Aprenderé cuanto hay allí sobre este mi cónyuge, el futuro, aquí en mi
tierra la casa de mis padres, el jardín de
seguir pensando
en ellos, no existe nada más de hecho que el
pasado, cuenta los días cuenta las ciudades que
has
visitado, incluso lo que viene a mantenerte en vela, o el rocío cuando por fin [duermes—¿podrás algún
día penetrar en lo extraño, el nombre que es tuyo, que
“es” tú?—
el lugar donde los muertos te abrazan, y puedes sentirlo, el sabor de la
amargura, y querrías hablar por toda tu especie pero
se reirían de ti—los nombres y la especie—hasta el aire enrarecido se reiría es [lo que
hace mira—
pluma, ciénaga invisible,
retroalimentaciones positivas—y otra vez las chimeneas, y cómo es que al rayo [de sol se lo asimila
libremente, y acaso podía ser de otra forma para
este huésped
nuestro invitado,
nosotros que empezamos como manos, magia de dedos, levantando umbrales [nuestros piedra a piedra,
piel desplegada entre la vida y la muerte,
siempre alzando humo para hacer propicia la estrella que podría oscurecerse, [compensadla pronto
antes que os mate, piensa más y más en ella,
hasta que tus mismos pies estén
exhaustos no sólo tu
corazón–la
piel, la carne, el calor, la tierra, el grano, el sonido del canto de cada pájaro [escuchado a través de los
milenios, las estrategias del otoño para con el invierno, esquirlas de tiempos [de ensoñación, belleza
punzante, sí, siempre fuimos
vulnerables a la
belleza, por qué no iba a ser
así—las maravillas del tiempo cuando pasa y las cosas crecen, y los desgarros [de la muerte
cicatrizan, y llegan las flores que uno puede
mirar solo
un instante
más, asimilarlas, y la mente
se encuentra insegura otra vez, llama, algo le cuelga la llamada, tal que así, [escuchas
cómo el receptor se apaga, la corriente y su final,
un algo más que sonríe en otro lugar de otro mundo,
nosotros en La Gran Agonía otra vez, la hora en que la vida terrestre vuelve a [ser casi por completo
erradicada—debemos ser pacientes—debemos esperar—es un
hermoso atardecer, un poco de comida un poco de bebida—
saldremos
al porche y el atardecer vendrá a envolvernos, descarado,
parpadeante, abundante, como si nos descubriera,
todo dentro y fuera debajo del alero, hasta la hierba que parece empujar [dentro de este mundo
nuestro como si brotara de
añoranza por él,
reluciente.
Jorie Graham. Rompiente, Bartleby editores: Madrid, 2014. Trad. Rubén Martín.
Extractos del prólogo del libro Rompiente por su traductor, el poeta Rubén Martín:
Jorie Graham (Nueva York, 1950) es sin duda una de las voces ineludibles de la poesía norteamericana viva. Es autora de once poemarios entre los que destacan Hybrids of Plants and Ghosts (su ópera prima, 1980), The End of Beauty (1987), Materialism (1990), The Errancy (1997) [La Errancia, DVD, 2007], Swarm (2000) o el más reciente hasta la fecha, Place (2012), que la ha convertido en la primera estadounidense en ganar el prestigioso certamen británico Forward Poetry Prize. Este reciente galardón se añade a un imponente listado de reconocimientos, entre ellos el premio Pulitzer por su antología The Dream of Unified Field en 1996.
Su hacer poético, inseparable de la indagación en otros ámbitos de la cultura (ya desde sus inicios planteaba el diálogo lírico con pensadores y artistas: Platón, Leibniz, Giotto…), trasmite tanto una sensibilidad exacerbada como la impresión de que detrás de cada poema suyo hay una inteligencia extraordinariamente poderosa y esquiva, capaz de cuestionar los esquemas más arraigados. Éste, cuyo título hemos traducido como Rompiente (Sea Change, 2007), es su décimo trabajo y uno de sus poemarios más emotivos. […]
Esta consciencia de un desastre ecológico irreversible, con el contrapunto de la esperanza representada por una joven acacia recién apuntalada (que reaparecerá varias veces a lo largo del poemario), toma una presencia tal que recorre todos los poemas como una corriente subterránea. El goce del presente, de la naturaleza, con toda su exhuberancia sensorial –auditiva, visual, gustativa, táctil, olfativa: pocas escrituras más saturadas de sensación que esta–, toma su intensidad en relación a la inminencia de “un tiempo más allá de lo creíble” (‘Bucle de retroalimentación positiva’, p. 131) que amenaza no solo la vida tal como la conocemos, sino el sentido mismo de la escritura y los significados del lenguaje:
estamos dispuestos a pensar en otra cosa,
mientras a nuestra espalda se aproxima al
fin el día de los
días, en que todo a lo que has puesto nombre acaba siendo arrinconado, la entera ex-
presión material de lo que llamamos definiciones…
(‘Día libre’, p. 105)
Aquí sigue el prólogo:
http://www.joriegraham.com/rompiente_prologo
Rompiente, título en castellano de Sea Change (2007), nos muestra a una poeta imprescindible, de una sensibilidad exacerbada, que nunca ha eludido la interacción entre la palabra escrita y otros ámbitos de la cultura contemporánea. Participaron en la presentación Mark Strand, Eduardo Moga y el traductor de Rompiente, el también poeta granadino, Rubén Martín.
Diarios indios en escena. Chantal Maillard & David Varela
DIARIOS INDIOS EN ESCENA. Chantal Maillard & David Varela.
Al Teatro Cánovas, Jueves 10 de Diciembre a las 21h en Málaga.
(Entrada gratuita hasta completar aforo)
“Una ventana sobre el Ganges y un cuaderno de notas. Benarés. La sagrada ciudad de Siva a la que tantos acuden para conocerse o para morir. Benarés, la de los mil templos, la de Kali la oscura y la de Durga.
DIARIOS INDIOS EN ESCENA es una ventana abierta sobre el Ganges en tres tiempos. 1987-1988, momento en que la autora de los Diarios llega allí por primera vez; invierno 1999, cuando concluye la escritura de su Diario de Benarés, y 2008-2009, año durante el cual David Varela, con el libro Diarios indios en la mochila y la cámara en mano, filma Benarés, un mundo que respira entre el fuego y el agua, entre la vida y la muerte, en la crudeza de un universo atemporal, múltiple y fascinante, cuya intensidad vuelve a recobrarse como puro presente cuando, en escena, todo vuelve a acontecer.”
Encontraréis en este archivo el proceso de la escritura de Diarios indios y el recorrido que llevó el cineasta David Varela a Benarés siguiendo la traza del texto de Chantal Maillard:
https://drive.google.com/open?id=0Bwid9JJWF4cLVF9oOU85TWpHMHc
El sutil vigor animal de Clarice Lispector
Estoy entrando disimuladamente en contacto con una realidad nueva para mí y que todavía no tiene pensamientos correspondientes, y mucho menos aún una palabra que la signifique. Es sobre todo una sensación más allá del pensamiento.
Y yo vivo al margen, en un lugar donde la luz central no me quema. Y hablo muy bajo para que los oídos se vean obligados a estar atentos y a escucharme.
Grete Stern. Sueños
Grete Stern (Alemania, 1904-Buenos Aires, 1999) estudió artes gráficas en Stuttgart y fotografía en la Escuela de la Bauhaus, donde conoció al fotógrafo argentino Horacio Coppola, con quien se casó en 1935. Al año siguiente, la pareja se trasladó definitivamente a Buenos Aires, donde Stern permaneció hasta su muerte, en 1999.
En 1948, comenzó su colaboración con la revista Idilio, elaborando fotomontajes que surgían del análisis de los sueños que las lectoras enviaban a la redacción. El sociólogo Gino Germani, director de la publicación, era el encargado de interpretarlos, bajo el seudónimo de Richard Rest. La colaboración de Stern con este medio duró alrededor de tres años y publicó más de un centenar de trabajos.
Grete Stern representó a través del fotomontaje conflictos, hasta entonces silenciados, asociados a las mujeres de clase social humilde en Argentina: frustraciones diarias, apetencias inconfesables, peleas maritales… Mediante composiciones surrealistas, realizó un trabajo crítico, ingenioso, único y absolutamente revolucionario.
- Fecha:
- 30.09.2015 > 31.01.2016
- Organiza:
- CBA (Círculo de Bellas Artes de Madrid). Sala Minerva
- Colabora:
- Galería Jorge Mara. La Ruche
http://www.circulobellasartes.com/exposiciones/grete-stern-suenos/
http://www.malba.org.ar/evento/grete-stern-los-suenos-1948-%C2%96-1951/
http://elpais.com/elpais/2015/10/12/album/1444677337_371148.html#1444677337_371148_1444730726
http://www.abc.es/cultura/cultural/20151012/abci-arte-grete-stern-madrid-201510121210.html
Aqui encontraréis varios de sus fotomontajes :
Poemas de Tulia Guisado
Poética
Si el poema es bello, lo tiro.
Si es suave, lo tiro. Si es amable, complaciente, hermoso, lo tiro. Si es agradable, bonito, sonoro, femenino, lo tiro. Si habla de amor, lo tiro. Si habla de ti, lo tiro. Si es normal, lo tiro. Si es como tú, lo tiro. Si dudo, lo tiro. Si me relaja, lo tiro. Si gusta, desconfío. Si puede leerlo mi madre sin morir de frío, lo tiro. Si hace llorar, lo tiro. Si no habla de ti, de todos, de cada uno de nosotros, lo tiro. Si se parece a esto, probablemente lo tiro.
Si soy la misma que antes de escribirlo, lo tiro.
Si rima, lo tiro. Si miente, lo tiro. Si no hay ritmo, lo tiro. Si es bonito, lo quemo, y luego lo tiro. Si menciona la palabra emoción, lo tiro. Si no la evoca, lo tiro.
Si lo encuentro, y lo había olvidado, lo tiro también. Si no está mal, lo tiro. Si no puedo imaginarlo gritado, lo tiro.
Si no puede leerse en silencio, lo tiro. Si se entiende, lo tiro. Si es fácil, lo tiro. Si no se entiende, lo tiro. Si llega al corazón, no reconoceré haberlo escrito.
Si gana, lo tiro. Si pierde, lo tiro. Si es terapéutico, es mentira; al infierno con ello.
Si cura, lo tiro. Si podría no haberlo escrito, lo tiro. Si no sangra, lo tiro. Si no duele, lo tiro. Si no produce placer, lo tiro.
Si el poema es tibio, sobre todo si es tibio, lo tiro.
Si al escribirlo,
el leopardo hambriento aparece, y abre las fauces –el destello de luz en su estómago–, y ese rugido hace temblar el deseo de callarme: no lo tiro.
Solo quiero agarrar del cuello a ese animal, mirarlo a los ojos,
y decirle
que soy yo la que decide
aquí
quién come primero.
Lo que queda, si queda, es el poema.
*
DESTRUCCIÓN
¿Asustada?
Asustada.
Porque antes creía conocer el miedo.
Y no lo conocía.
¿Herida?
Herida.
Porque antes creía conocer el dolor.
Y no lo conocía.
¿Abatida?
Abatida.
Porque antes creía conocer el abismo.
Y no lo conocía.
¿Aislada?
Aislada.
Porque antes creía conocer el vértigo.
Y no lo conocía.
¿Asfixiada?
Asfixiada.
Porque antes creía conocer el pánico.
Y no lo conocía.
Creía conocer el límite de mi debilidad.
Y no lo conocía.
No tenía ni idea.
¿Sensible?
No. Soy de acero puro.
Sólo me hago daño al sol.
La madrugada es el tiempo de la resignación.
Pero el día es largo
y la madrugada oscura.
Estoy muda y tengo miedo:
no es que ahora pueda hablar
sino que las palabras son pavesas
en estas manos inútiles y huecas.
Nada debería existir:
ni la luna ni el sol ni yo.
Ni este paisaje frío
que nos regala el otoño
cada vez que llega.
Porque
el otoño
es un cuerpo
en descomposición.
Dejar que el pus anide
hasta que llegue a la garganta,
y que sea lo que él quiera ser:
niño o niña.
Vómito o náusea.
Esperanza es el nombre de la destrucción.
(de 37´6, Editorial Legados, colección Netwriters Poesía)
Tulia Guisado (Barcelona, 1979) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona; más tarde obtuvo el postgrado “Crítica literaria en la prensa” en la Universidad Pompeu Fabra. Realizó estudios de doctorado en el programa de literatura Historia e invención de los textos literarios hispánicos en la UB y un máster de “Cultura Histórica y Comunicación” en la Facultad de Historia de la misma universidad. Dedicada a la enseñanza y a la edición, ha participado en las antologías poéticas Las noches de LUPI en Madrid (Ed. La única puerta a la izquierda, Madrid, 2014) y Amor se escribe sin sangre (Ed. Lastura, Toledo, 2015). En 2015 ha publicado su primer libro, 37´6 (Ed. Legados, Colección Netwriters Poesía).
Más poemas en http://latribudefrida.com/poesia/poemas-de-tulia-guisado/
Bebiendo versos con la poeta Laura Giordani

Laura Giordani
De lo contrario, la poesía no solo será cada vez más escasa, minoritaria y minorizada al modo de reserva o parque protegido, sino un gesto exquisito y vacuo en medio de la matanza. En un mundo que repite “paz”, mientras no cesa de abrir nuevas guerras las palabras se nos devuelven vaciadas, abusadas y con ese material de derribo debemos trabajar. Devolverles el latido, reanimarlas como al cuerpo de un ahogado.
*
Laura Giordani González es una poetisa argentina. Nació el año 1964 en Córdoba (Argentina). Huyendo de la dictadura militar argentina, a finales de la década de los setenta su familia se exilia en España, país en el que ha residido prácticamente la mitad de su vida. Vivió alternativamente en Argentina y España. Cursa estudios de psicología, Bellas artes y lengua inglesa. Siguiendo los pasos de su madre, profesora de literatura, comenzó a escribir a los 17 años, especialmente poesía y relato.
Publica en la editorial Tigres de Papel su obra Antes de desaparecer, su tercer libro de poemas después de Noche sin clausura, (Amargord, 2012) y Materia oscura (Baile del Sol, 2010).
“En su escritura, Laura Giordani siempre tiene presente lo pequeño, lo casi invisible, la lentitud, el cuidado, ese “milagro que acontece siempre en voz baja“. Todo ello late en su tratamiento de los textos, tanto en los temas que aborda como en el uso del lenguaje.
En este Antes de desaparecer vuelve sobre la ausencia, la violencia soterrada, el desarraigo, la inocencia arrebatada, con recursos desprovistos de artificio y que sin embargo abocan a la reflexión y la emoción irrenunciables.”
http://lauragiordani.blogspot.com.es/
Una pastelería en Tokio. Naomi Kawase
La última película de la japonesa Naomi Kawase es una absoluta maravilla. “Una pastelería en Tokio” habla de pérdida y de duelo, de enfermedad y de dolor, de soledad y de vidas al margen, de ciclos y de sanación, de intensidad y de ligereza a modo de las flores de los cerezos. Habla el idioma de la ternura derramada. Ternura que te envuelve durante dos horas en las que entras en una profunda meditación y cambias de plano. Dos horas en las que eres puro corazón derramándose. Derramándose con todos ellos.
El sexto día. Chantal Maillard
[Extractos del texto inédito “El sexto día” de Chantal Maillard]
Cayeron. O más bien se posaron. Se despojaron de sus alas. Seres de ambigua naturaleza que espantaban a las bestias. Tan oscuros como resplandecientes parecían durante la contienda. Duró días con sus noches; la luna cambió de lugar varias veces mientras cruzaban los cielos, redondos como soles, los carros voladores. Algunos pasaban rozando en llamas la copa de los árboles. Otros se posaron. Los seres oscuros caminaban sobre dos extremidades. Caminaron con frío buscando abrigo por un mundo que no les pertenecía. Buscaron refugio. Se aparearon con aquellas de entre las bestias que más se les parecían. Al animal que nació de su simiente le llamaron hombre.
Y uno de ellos dijo: “¡Seguidme!
Heredaréis la Tierra
y los mansos serán vuestro alimento”.
Así podía haberse contado. Así tal vez podría haber sucedido. O tal vez no.
*
¿Quiénes fueron, de entre todos los dioses, los vencidos que junto con su simiente ofrecieron, al animal que fuimos, un poco de su luz y la incierta fortuna de un juicio malogrado? ¿Quiénes fueron aquellos que, por error o maldad, nos engendraron híbridos de inmortal y de bestia, conciencia delirada sedienta de existencia, animal perdido de sí y despojado de su inocencia?
*
Miles de somalíes se agolpan en la frontera de Kenya. En su mayoría, serán transportados al campo de Dadaab, al nordeste del país.
Los campos de refugiados… ¿Refugio? Cercos con los que, previo acuerdo de nuestros órganos sociales, contenemos allí a quienes tratan de llegar al mar. Tan sólo el campo de Kenia le cuesta a la Unión Europea catorce millones de dólares al año. Un precio, al fin y cabo, razonable para evitar tener que compartir con ellos los bienes que hemos acumulado con el saqueo de sus tierras.
Dadaab, Hagadera, Ifo, Dagahale, Kobe, Ashraf, El Farah, Saklepéha… Nombres hermosos para la indiferencia.
*
En términos económicos hablamos de crecimiento; en términos sociales, de países atrasados. Una persona o un país crece o avanza cuando adopta las costumbres y las maneras de pensar de nuestra tribu. La idea decimonónica de progreso es la que sustenta el lenguaje de la globalización. Crecer, avanzar, emerger: movimientos de empuje hacia delante y hacia arriba, metáforas heredadas de la economía de producción, el espíritu colonialista y el precepto bíblico.
Urge un estudio de la historia de los conceptos. Urge comprender sus orígenes y la manera en que se fueron convirtiendo estratégicamente en los valores que defendemos.
*
La raza blanca, desde la prepotencia de su tribu y la sobreestimación de sus valores, ha perturbado el equilibrio de otros pueblos y violentado el reino de las bestias. Fue la voluntad de Occidente como la proa de un navío: siempre adelante, hendiendo rígidamente la naturaleza líquida de otros seres. Tarde o temprano, el orden habrá de restituirse. El ritmo de las estaciones, el reino de las hormigas, la noche de las lechuzas y los topos. Y no será sin dolor que aquel barco zozobre.
*
[…]
*
Todo animal reconoce las sendas que abrieron sus antepasados. Travesías del aire, del agua, de la tierra. Sólo el humano las olvida. Por eso inventa, construye, edifica, emprende viajes de descubrimiento. No es un plus, sino una carencia lo que nos distingue de otra especie. La herida es una puerta cerrada sobre el antes. Por haber perdido el gran pasado se queda atrapado, el animal humano, en su historia personal, dando vueltas sobre sí mismo como un perro tratando de alcanzar su cola. Corta inteligencia, aquella que no abarca otra experiencia que la propia. La razón es fruto del olvido; sus logros, la patética demostración de su extravío. No es de dioses esa luz que tanto apreciamos, es simple adaptación al desamparo.
*
La mañana. Azul celeste, como entonces. Felices cuando enteros los órganos, el cuerpo. Apacibles, los sueños. Dorados despertares en el cálido alféizar. Promesas de agua y de sol.
Invitadme a la ceguera. Quiero volver a ser el héroe crédulo de otros tiempos. Impostora de la nada pero, al fin y al cabo, inocente.
*
Mal hace quien por bien cría a sus hijos como príncipes ignorantes del desastre. Todo es cíclico. Y se hallarán hambrientos, masticando guijarros y anhelando aquello que perdieron.
*
¿Cuántos cadáveres hacen una victoria?
No importa. Más sitio para los lobos
y las libélulas.
*
El pensamiento europeo se construyó en torno a la sustantivación de un verbo: el ser. Y puesto que existía eso llamado ser, advino el miedo: dejar de ser. El pensamiento europeo se construyó en torno a ese miedo. Entre ser y no-ser se trazó un intervalo mensurable, divisible en fragmentos, al que llamamos tiempo y de cuya medición resulta lo que llamamos hechos. Pero el devenir de los seres se parece más al curso de los ríos que a nuestros instrumentos de medir. Los hechos son, en el curso, la parte que corresponde a las piedras. Cuanto mayor es su peso, más historia dicen que tiene un pueblo. Así compensan el gran olvido.
*
Contar: tejer con la saliva un tejido consistente. A las imágenes consecutivas, proporcionarles un orden con sentido. Un argumento. Nunca asistimos al inicio ni al final de la propia vida. Y es necesidad de la razón proporcionar finales a la suma de las secuencias.
*
“La noche estaba oscura, sin luna. El viento soplaba a más de 100 km/h. Levantaba olas de diez metros de altura que se abatían con un estruendo aterrador sobre la endeble embarcación de madera. Ésta había zarpado diez días antes de una ensenada de la costa mauritana con 101 refugiados africanos a bordo”… No es una novela. Pero el autor sabe que de esta forma logrará llegar a un mayor número de lectores porque éstos recibirán los hechos como una narración y que la narración produce placer.
*
Te acercas al joven gorrión que entró por la ventana. Cautelosamente, alargas la mano y escapa volando al centro de la habitación. Quieres devolverle al aire, haces otro intento: el gorrión corre buscando refugio y desaparece en el angosto espacio que separa el armario de la pared. Fuera, oyes piar a los vivos.
Comprobar con qué facilidad vuelve a identificarse la conciencia con el discurso mental que nunca acaba, con qué rapidez pierde la atención y se repliega como una lagartija que ha perdido su cola en la disputa.
*
Libertad, fraternidad, igualdad: el sueño malogrado de la Europa revolucionaria, un programa irrealizable. Todo organismo es coercitivo. Toda manada es depredadora.
*
No se me ocurre una sola razón válida para defender la conservación de nuestra especie en vez de su aniquilación.
Seamos carcomas, seamos larvas, anidemos en el árbol podrido de nuestra tribu. Que su serrín alimente los mundos inferiores.
*
Enfrentada a sí misma, la razón se me antoja el más puro espejismo. El miedo es la idea del miedo envolviendo las entrañas. El dolor es el miedo que prolonga la sensación del daño.
Julio se deshace en lluvia helada. El viento apresa los corazones de las flores de manzanilla y no las deja abrirse.
*
Ver que la mente se desboca y no hallar en su discurso un solo rastro de identidad. Atender a las evoluciones del mí sin implicarse en ellas. No añadir nuevas causas a los efectos.
*
[…]
Me va surcando el morir. Es una barca lenta que deja por estela la espuma de otros cuerpos.
*
Brecha abierta, acudiendo.
Cobarde aún, resistente, quien la abre. O ciego. De tanto devaneo. De tanta sólida coraza tejida al temblor de todo un pueblo de abandonados colmando, como nube oscura, el abismo.
De cima en cima resonando, la voz de los anacoretas —los solos—, de cima en cima, sobre el mar de nubes, balbuciendo.
Aquí tenéis el primer número de la revista l’estació con el texto completo de Chantal.
http://lestacio.cat/no-1-tardor-2015/?lang=es
L’Estació, revista transatlàntica multilingüe d’arts, poètiques i politiques. Una nova revista cultural de reflexió crítica i en trànsit. L’activista cultural Manel Guerrero, l’artista Frederic Amat i la filòsofa Marina Garcés impulsen aquesta publicació cultural.
http://oficinadedisseny.net/_lestacio/?cat=3&lang=es#content02
https://www.facebook.com/lestaciorevista/?ref=profile
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/11/10/catalunya/1447186995_010961.html
http://www.vilaweb.cat/noticies/lestacio-nova-revista-cultural-de-reflexio-critica-i-en-transit/
Circulus vitiosus deus. Pascal Quignard
Probablemente, uno de los primeros mapas de Çatal Höyük, datado de 6.200 BC.
Catal Hüyük, la primera ciudad, es una ciudad construida contra los leones, los bisontes, las serpientes, los ratones.
Un círculo de piedras de al menos dos millones de años en la garganta de Olduvai. Es el refugio más antiguo (hogar para mujeres y niños humanos) de la Historia.
La predación deriva de la fascinación, que deriva a su vez de la satelización morfológica. Las abejas y su vida extraordinaria conforman una danza alrededor de su nido. Esta danza es un lenguaje nutritivo que retorna y convoca. El nacimiento del lenguaje viene inspirado por la predación. El lenguaje es una llamada. El lenguaje es una predación como, antes de su invención, el sueño en los animales es una predación no ya de presas sino de la silueta de las presas.
Planteo una gravitación carnívora silenciosa, luego lingüística, en la fuente de la ronda errante que inventó la danza que inventó el círculo.
En su retórica especulativa, Frontón dice que el lenguaje humano (las lenguas) come las imágenes como los cuerpos arrancan, con los dientes, las carnes.
*
Hay una danza antes de la danza porque el círculo designa, simplemente, el retorno al remitente. Hay un goce concéntrico mortal. Hay un enigma del suplicio fundador de los grupos humanos que se concentran, se arrodillan, alzan los brazos, mascullan, se hacen uno en torno al supliciado, luego imponen un progresivo silencio en torno a la presa inerte, justo antes de la primera palabra del lenguaje que pronuncia la emoción de la muerte bajo la mirada de los supervivientes que los rodean a todos, en silencio, al menos en un silencio aún imitado, el “silencio total” de aquel a quien han arrebatado la vida.
Es Isaac en la cima de un monte.
Es el rey Penteo en la cima de un monte.
Es Jesús en la cima de un monte.
Las palabras que reputamos humanas son esos gritos ahogados que se elevan cuando la violencia se aplaca. Cada una de ellas designa a un ser que ya no está.
*
La especie humana es espontáneamente alucinadora (más que auto-disimuladora).
Es inconsciente no por lo que rechaza sino porque jamás percibe lo real.
Los hombres rara vez abren los ojos a la aterradora anarquía de la crónica humana. A ojos humanos, es decir, en el fondo de su memoria inevitablemente lingüística, toda catástrofe deviene un calvario que tiene un sentido. Este sentido equivale a la saciedad, es decir, a la paz. El narrador social (el mito) siempre defiende la reproducción del orden social, que inscribe violentamente en el paraje, contra el “parásito” que desaloja en la sangre y cuya muerte violenta devora, y la apariencia y hasta el recuerdo. Cada pueblo se distribuye sus acontecimientos orientados, sus asociaciones retrospectivas, sus mentiras, sus “facta falsa”, de lengua en lengua, es decir, de comunidad en comunidad. El futuro siempre es bueno, la situación es positiva, el grupo es, en líneas generales, inocente, los niños son más o menos amables, la paz no tardará en llegar aunque no ha estado presente ni siquiera una hora.
*
El hecho de decir se olvida bajo lo que se ha dicho.
El quod de la lengua se olvida en beneficio del quid del pensamiento.
El significante se olvida bajo el significado.
El sacrificio sangriento se olvida bajo el Dios.
El señuelo social se olvida bajo el padre.
*
Cuando los fragmentos sexuales se unen, las bocas sexuales diferentes de la mujer y del hombre imitan una manducación que se inhibe. Se encarnizan en la ternura. Esto se llama seducir en quienes fingen seguir siendo herbívoros. Pero la palabra masacre es el viejo nombre francés de la unión sexual. En latín unión sexual se decía unio carnalis. Hay que remontar incesantemente el antaño de la devoración.
El encarnizamiento define estrictamente la adquisición de lo carnívoro.
Encarnizarse es ofrecerse a la carne sangrante que surge bajo la piel muerta.
Encarnizar a un halcón, encarnizar a un perro, a fin de hacerlos cazadores.
Somos una especie encarnizada.
En los pueblos cristianos, durante un milenio, los viernes correspondían a la prohibición de la carne (carne roja) y al domingo correspondía la prohibición de la masacre (en el sentido de coito).
*
Expulsa lo natural, y volverá al galope.
Expulsa la animalidad, y el alma humana abre sus ojos de rape y su hocico de tigre.
Cubre los cuerpos de tejidos, de telas, de seda, de lujo, de tatuajes, de joyas, y la arcaica desnudez simiesca surge de pronto al borde de una costura o en un pliegue.
Traducción: Antonio F. Rodríguez
http://revistakokoro.com/circulus.html
Pascal Quignard. Les désarçonnés. Cap. LXXVII, Grasset, 2012 (éd. de poche “folio” , 2014). Trad.: Los desarzonados, El cuenco de plata, 2013.
Pascal Quignard (Verneuil-sur-Avre, 1948) es un prodigioso escritor y lingüista francés, autor de una obra ya considerable (novelas, ensayos, tratados, cuentos…). Procede del seno de una familia con larga tradición musical. Él mismo fue músico, violonchelista, y fundó y dirigió el Festival de Ópera y el Teatro Barroco de Versalles; también escribió el guión del film Tous les matins du monde. Sus textos, impregnados de una honda sensibilidad rítmica y de una estremecedora delicadeza musical, dibujan continuos meandros que serpentean por la etimología de las palabras. Su escritura, poética e hipnótica, se abreva en la cultura clásica y requiere del lector una lectura pausada, meditada y reiterada. Siendo niño sufrió fases de autismo y anorexia, que se repitieron en la pubertad, trastornos que contribuyeron a que el lenguaje tomase forma dentro de su cabeza de una forma completamente diferente a como lo hubiera hecho de haber gozado de un desarrollo (más) sano y normal. Esta dolorosa y temprana experiencia personal sin duda no es ajena a la naturaleza singular, híbrida, heterodoxa, del pensamiento y de la escritura de Quignard. Según él mismo ha declarado, ese silencio forzado fue lo que le llevó hasta la escritura y la lectura, “pude hacer el siguiente trato: estar en el lenguaje callándome”. En 1976, se unió al comité de lectura de la prestigiosa editorial Gallimard hasta el año 1994, fecha decisiva en que abandonó todos los cargos públicos, y se aisló por completo para centrarse en la escritura. Les désarçonnés hace parte de una serie de 14 libros, un amplio proyecto de escritura fragmentaria (un conjunto de pequeños tratados, de aforismos, de anotaciones, de cuentos…) iniciado en el 2002 llamado Dernier royaume que, a día de hoy, consta de nueve tomos. El último publicado se titula Mourir de penser (2014), Morir por pensar (El cuenco de plata, 2015).


















