Les muntanyes són la teva ment (2)

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… El núvol murmura

les muntanyes són la teva ment.

Hi ha un costat domesticat, i també salvatge, de la ment humana. El costat domesticat, com el camp d’un agricultor, ha estat disciplinat i conreat per produir un rendiment desitjat. És útil, però limitat. El costat salvatge és més gran, més profund, més complex, i encara que no pot ser conegut del tot, pot ser explorat. Els exploradors de la ment salvatge són sovint escriptors i artistes. La “imaginació poètica” de la qual William Blake va parlar amb tanta eloqüència és el territori de la ment salvatge. Al seu interior té paisatges i criatures que ens sorprendran. Ens pot refrescar i espantar. La ment salvatge reflecteix la gran veritat del nostre ésser antic, del nostre antic ésser animal i espiritual.

L’antropòleg francès Claude Lévi-Strauss va dir una vegada una cosa com ara “L’art sobreviu dins de la civilització moderna més aviat en forma de petites illes silvestres guardadas per ensenyar-nos d’on venim”. Algú altre també va dir un dia que el que fa que un bon text ho sigui és allò salvatge que conté. Allò salvatge dóna cor, valor, amor, esperit, perill, compassió, habilitat, feresa i dolçor, tot alhora, al llenguatge.

Gary Snyder. Les muntanyes són la teva ment. Trad. José Luis Regojo i Jaume Subirana. Tushita ediciones, 2013

***

Cremant les petites branques

mortes

trencades de sota

l’atapeït i gran

pi d’escorça blanca.

cent estius

neu fosa        roca       i aire

crepiten en una branca retorçada.

Granit de sierra,

Mount Ritter –

roca negra el doble de vella.

Deneb, Altair

foc ventós.

***

Tornant a pujar la sierra Mattherhorn trenta-un anys després

Serra rere serra de muntanyes

any rere any rere any.

Segueixo enamorat.

 

Les muntanyes són la teva ment

Quan encara tinc molt viu el record de la nostra pujada a la muntanya, m’assabento que Tushita Edicions acaba de publicar “Les muntanyes són la teva ment” -el primer títol del poeta beat Gary Snyder traduït al català-.

És un recull de poemes que parlen de les muntanyes dels estats de Washington i Califòrnia on Snyder va ser guardabosc durant anys.

Celebrem-ho, llegim-lo, caminem-lo!

¡Sí, tienen conciencia los animales! Pero, ¿tenemos nosotros capacidad cordial?

pata_mano

 

 

 

 

 

 

Primero, leeros el enlace.

http://www.animanaturalis.org/n/35583/neurocientificos_reconocen_la_conciencia_en_mamiferos_y_pajaros

Luego, ¡vayamos, por puntos, a lo que saben todos los que han convivido con un gato!

  1. Le preguntan a la poeta-filósofa Chantal Maillard:

¿Qué le saca a usted -inevitablemente- de quicio, y qué le pone -inmediatamente- de buen humor?

Ella responde:

Las matanzas de animales, la falta de lógica de los razonamientos, los discursos mal construidos. ¿De buen humor? Un frase inteligente, o un animal en libertad.

2. En otra ocasión, el entrevistador alude de nuevo:

En varios pasajes, destacas la mirada neutra de los búfalos (que pudiste ver en India)…

Respuesta:

En cuanto a los animales, sean búfalos indios, vacas pirenaicas u otros, su mirada más que cualquier Tratado me enseña lo que somos y la humildad con que recibirlo o combatirlo.

3. En su presentación de La Tierra prometida, libro circular, libro-plegaria, libro-cuenco en el que figuran los nombres genéricos de algunos de los miles de animales que han perecido, que perecen, o están a punto de perecer, Chantal Maillard explicita :

La tierra prometida (…) también es fuego y obelisco, columna y ofrenda para aquellos desconocidos como individuos que perecen, y perecieron y perecerán por obra de otros animales que proliferan por encima de los límites de lo que el organismo terrestre nos permite y en detrimento de todos los demás a los que maltratamos y hemos maltratado…

Ellos (los animales) son víctimas inocentes que, por más desconocimiento, ni siquiera nombramos como tales individuos, sino en tanto que especie, tal vez porque aún tenemos que pedir perdón y avergonzarnos de pedir un lugar para ellos. Porque cuando hablamos de “especies” parece que nos estamos refiriendo a algo que nos atañe, la supervivencia del planeta, por ejemplo. Hablamos de hacer leyes para los grandes simios porque se nos parecen. Empezamos a respetar a las ballenas y a los delfines cuando averiguamos que también ellos tienen lenguaje. No nos paramos a pensar que tal vez sea que nuestra mente sea tan limitada que no puede comprender el lenguaje que sí tienen las demás especies, que su forma de comunicarse sea demasiado ajena a aquella tan limitada de las palabras y la gramática.

(…) Es evidente que los saberes de la mente han suplantado la sabiduría del cuerpo, esa que para los taoístas era la clave para la cura y que la gran mayoría de los seres humanos siguen fiel a la corriente que les lleva como focas dormidas en el fondo del océano. Es evidente.

Pero aún así y, pese a toda su codicia, su imbecilidad, su fatuidad, me atrevo a creer que hay en el ser humano un reducto, una capacidad cordial que bien puede que corresponda con el latido, esa respiración que al fin y al cabo es común a todos y nos une a través del aire que nos penetra. Como cuando vamos en un autobús repleto y no nos percatamos de que estamos respirando lo que sale de los pulmones de las otras personas, o en el zoológico, cuando sale de los simios, cuando sale de los pájaros y entra en el nuestro y vuelve a ellos.

Esa capacidad cordial es a la que denominamos, a veces, compasión (padecer con otros). Y no sé muy bien por qué entiendo que va a la par con la capacidad para detectar la inocencia, algo que, cuando lo experimentamos, puede causarnos a la vez un gran dolor y un delicioso sentimiento de ternura.

Bien, pues entiendo y defiendo que el animal es inocente. También el animal tratado y encubierto en su ser-hombre y tan ingenuo, el nuestro, en su falso paternalismo, tan ignorante de las leyes de aquello que cree controlar. Y esa inocencia es la que me ha motivado a producir esta letanía. ¿Para qué?, ¿qué podemos conseguir con ello?, me preguntaron. Un efecto resonancia, contesto. Si un ejército puede hacer saltar un puente al que atraviesa a paso rítmico, ¿no podremos nosotros impedir que desaparezcan algunos animales, si repetimos sus nombres al unísono, con insistencia y con la voluntad de que perduren? Si creyese en algo sería en el efecto del deseo proyectado en un objeto. Tal vez podamos enfocar en ellos intensamente nuestra voluntad mientras nos unimos en el recitado de esta letanía que es una plegaria dirigida a todos nosotros por todos ellos.

Empezamos a pensar en su desaparición cuando ésta es un síntoma de algo que nos atañe y porque nos atañe. No hablamos desde la compasión, sino desde el miedo. Cierto es que también podríamos hablar racionalmente, puesto que la racionalidad no es emotiva, no tiene miedos, desde un supuesto ojo cósmico. Es decir que esta sería la manera en que la tierra, célula a su vez del universo, ha iniciado su propia destrucción. Como instrumentos de la naturaleza, nuestro destino sería entonces el de ser entre todos el gran verdugo y apostar por la vida, por su continuidad, sería, en tal caso, contravenir los designios galácticos.

(…) Por compasión, pues, no sabiendo, y como animal que soy, pronuncio e invito a pronunciar el ensalmo, tomando partido por la inocencia, la de ellos, por encima de mí, de nosotros, del animal racional, pero también por él, porque él es un punto más en la trama y aunque éste no deba ser jamás un argumento a utilizar para protegerles porque sin ellos, sin todas y cada una de estas múltiples formas de vida, nosotros tampoco sobreviviremos. Es por todos, pues, que invito a entonar “tal vez aún apenas sea posible, nunca tan vez…”… … …

4. Para deleitaros, os dejo otro artículo de Chantal en esta misma vibración El tigre que ama: ” Pero el animal no juzga, la planta no juzga, la montaña y la roca no juzgan, el mar no juzga. ¿De allí nuestra superioridad sobre ellos? No, de allí nuestra soledad, nuestra condena. “

http://www.webislam.com/articulos/64637-el_tigre_que_ama.html

La pregunta es: ahora que sabemos científicamente lo que hemos olvidado empáticamente, a saber, que los animales tienen conciencia (sic), ¿seremos nuevamente capaces de vivir en cordialidad, en íntima comprensión del sentir del otro, de practicar un conocimiento sintiente? Huelga decir que la pregunta, en mi opinión, es de plena y dolorosa actualidad tanto para los animales a plumas, pelos, garras, caparazones y demás vestiduras como para el animal humano en sus múltiples variantes… Desafortunadamente, una cosa llama a la otra. Afortunadamente, quizás sea cierto también al revés, y además de conciencia nos quede tiempo…

Tal vez aún apenas sea posible… Cacareemos. Gruñemos. Bereemos. Aullemos.

 

La cueva de los sueños olvidados o cuando el espíritu guía la mano que pinta sobre la roca

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Fascinante documental del cineasta alemán Werner Herzog que una vez más rompe con el género y lleva la tecnología del 3D a su verdadera dimensión.

El genio de Herzog nos hace descender en cuerpo y alma en las inquietantes profundidades de la cueva Chauvet, al sur de Francia, y asomarnos conmocionados/as a los albores del arte y del alma humana, ambos indisociables…

Unas espléndidas pinturas rupestres, las más antiguas hasta la fecha – conservadas prístinamente desde hace 32.000 años porque la entrada de la cueva quedó sepultada hasta 1994– se despliegan ahora ante nosotros en un infinito juego tridimensional de luces y sombras…

Aquellos impresionantes dibujos, hechos con carbón vegetal y pigmento de óxido rojo, se funden con asombrosa y delicada maestría cinética con el relieve de las paredes de roca rasgada… Huesos, cráneos, esqueleto de águila, arañazos de osos cavernario, lobos, hienas, renos, antílopes, bisontes, rinocerontes lanudos, mamuts, caballos, leones… todos ellos son invocados a la luz parpadeante de las antorchas, de las hogueras…

Y al fondo de la cueva, en un lugar de difícil acceso para las cámaras, la pintura de una mujer, sexo y piernas de una mujer ¿abrazada a un toro? ¿mujer-chamana, mujer-diosa, mujer salvaje…?

Muy recomendable.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-cueva-suenos-olvidados/1443998/

 

O'K encara

montageok.jpg

O’K

 

muntanyes

del teu desert

de color carn

de cossos que s’abracen,

de terra eixuta

que t’arrela,

de blau ombra

que et somia,

 

ossos i cranis,

traces de vida

que fas renèixer,

 

trossos de cel

a través

de la pelvis

o entremig

de gratacels,

 

flors carnoses

enceses,

delicades,

amb escletxes de claror,

 

corbes i rectes,

camins enllà dels núvols

i l’horitzó.

 

rosa pujol brustenga

La Loba. La Huesera

Después de seis meses, el 20 de Marzo del 2012, terminamos de recorrer “La Loba, la Huesera”. El Capitulo I de Mujeres que corren con los lobos.

¡Qué interesantes las vueltas que damos en el camino! Sin prisas, oír vibrar nuestra voz propia, redescubrir lo esencial olvidado, aullar en soledad y en manada, atender lo desatendido, dejar atrás las palabras-pantallas, las palabras-mamotreto, escarbar y encontrar nuevos significados, compartir espacios huecos donde pueda resonar lo no dicho.

La que soy no siempre le parece bien al personaje desde el que vivo y me separa de ella. La envía a hondos recovecos, la desdibuja, la priva de todo el aire que puede, pero algo en mi sabia lo necesario: que sus huesos no dejan de vibrar y que, si cantas tu canción sobre ellos, se reencarnan. La busque y la encontré .

Nos fuimos a la montaña a tomar una buena bocanada de aire fresco y ¡cantamos!

Seis meses para agudizar el oído y escuchar lo olvidado, todo un privilegio.

Al final alguien me susurró: “Quien no tiene sueños tiene dueños”

Gracias a todas. Mil estimadetas.

Lola.

O'Keeffe revisited

  

Pienso en ella desde hace semanas o quizá meses.

¿Qué viene a decirme, a recordarme, susurrando?

¿De qué modo busca abrirme los ojos?

¿Cómo repercuta su visita en los meandros profundos de mi psique, de mi memoria?

¿No he sido yo el ojo o la mano de la O’Keeffe mientras andaba en aquel desierto recogiendo los huesos?

Este oído mío que tan pronto aprendió a acallar mi voz para abrirse a los sonidos, para atender aquello que usualmente pasa desapercibido, ¿fue cosa suya?

¿No es ella un tipo de guerrera muy específico? ¿El tipo de guerrera que quisiera ser, que soy?

La guerrera cuya lucha ya no es una lucha sino un gesto de total adecuación a ese silencio salvaje…

La guerrera cuya defensa ya no es una defensa sino un límite, el umbral que traspasar para adentrarse en aquel desierto de la psique, allí donde recoger los huesos, donde des-componer el esqueleto, donde re-componer el esqueleto. Aún…

http://www.toddwebbphotographs.com/todd-webb/okeeffe-and-the-west/okeeffe-contact-sheet-26_19_54.html

Una huesera en el desierto: Georgia O’Keeffe

   

 

Al empezar a pintar los huesos de la pelvis me interesaban sobre todo los huecos de los huesos; es decir, lo que veía, cuando miraba a través de ellos. Especialmente me interesaba el azul que se hacía visible cuando mantenía los huesos al sol, dirigidos al cielo, cosa a la que uno tiende cuando parece tener en su mundo más cielo que tierra…”

“Creo que una forma verdaderamente viva resulta necesariamente del esfuerzo de un solo individuo por representar lo vivo en un arriesgado viaje del espíritu a lo desconocido en el que ha vivido y sentido algo que no ha entendido; y de esta experiencia surge el deseo de dar a conocer lo desconocido, (…) de explicar algo, lo que se siente pero no se puede comprender totalmente (…) Creo que esto, en cierto modo, está claro para cualquiera en el momento de nacer, pero que es destruido en la mayoría de las personas.”

Georgia O’Keeffe