…quan el cor és un caçador solitari…

El nuevo movimiento global de las mujeres. Jean Shinoda Bolen
Sense títol
6. Círculo o jerarquía

Las relaciones de dos
son o un círculo o una jerarquía.

Son un círculo
cuando el amor está en el centro de una relación
en la que se ha entrado voluntariamente,
y los sentimientos, las prioridades
y los valores de la persona
le importan al otro.
Cuando las confidencias se guardan
y no son pasto de críticas,
y las vulnerabilidades no se explotan.

Es un círculo cuando puede decirse la verdad
por muy dolorosa que sea
sobre uno mismo o sobre el otro.

En toda relación circular
habrá baches en el camino.
Los malentendidos, los errores de percepción
o tan solo el descuido
surgen entre nosotros y los amigos,
los cónyuges o los socios de cualquier condición.

Cuando surgen la desconfianza
o el resentimiento y no se expresan,
y solo uno de los dos sabe cuándo ha sucedido,
es esa persona quien tiene la responsabilidad
de hablar de ello.
Quizá sería posible mostrarse curioso
en lugar de crítico
para averiguar lo que ha pasado y por qué
cuando algo ha dolido.

Lo que cuenta es cómo eso te hizo sentir.
El resto son especulaciones.
Un círculo de dos puede convertirse
en un medio de crecimiento
donde puede abonarse el terreno
para la confianza
si la realidad de lo que uno siente o teme
puede decirse en voz alta.
Ayuda a dominar la propia vulnerabilidad,
de lo contrario
queda oculta bajo la rabia y el juicio,
que fácilmente provocan mostrarse a la defensiva
y generan más rabia a su vez.
Un cuadro no muy halagüeño,
que en realidad nadie desea
en una relación circular.

En un patriarcado jerárquico de dos,
el acuerdo, manifiesto o no, es:
Uno de los dos importa más que el otro.
Uno de los dos puede expresar libremente
sus sentimientos, necesidades, prioridades y prejuicios,
o plantear exigencias al otro.
Sin ninguna expectativa de reciprocidad.

En un patriarcado jerárquico de dos,
uno es más importante
y tiene más derechos que el otro,
mantiene el control.
Un modelo que conduce
a que uno sea el narcisista
y el otro el codependiente.
Esta es la forma del matrimonio patriarcal,
que no es entre iguales.

[…]

Se requiere “plantar cara”
a cualquier relación de dos que sea jerárquica.
Es la persona que asume el papel
de codependiente
la que, encontrando su voz y valor
para hablar en voz alta,
inicia un diálogo con el otro
y facilita que una relación patriarcal
se transforme
en un círculo o pueda abandonarse.

Un pensament sobre “…quan el cor és un caçador solitari…

  1. Gracias, Susanna, por añadir este texto… seguimos las huellas de la Shinoda… curvando el espacio-tiempo, captando otra resonancia de lo femenino…

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