Olvido García Valdés: una meditación: ¿Dónde nos sentimos vivir?

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He vuelto a leer en estos últimos días del año la obra de Olvido García Valdés, magnífica poeta y, a la par, aguda pensadora (¿cómo no?).
En uno de sus textos sobre el proceso de la escritura, recogido al final de su “poesía reunida” (
Esa polilla que delante de mí revolotea, editado por Galaxia Gutenberg), encuentro unas reflexiones que depositaré aquí como unos guijarros al borde del camino, así como dos poemas sacados de “Del ojo al hueso”, título que se me antoja tan en consonancia con nuestro trabajo!


 

En una entrevista, Gary Snyder se refería a la meditación con estas palabras: “De hecho, como sabe cualquiera que haya praticado suficientemente la meditación, aquello a lo que se apunta no es nunca lo que se alcanza. Aquello a lo que se apunta no es, curiosamente, lo que se obtiene; la voluntad consciente no puede alcanzarlo. Hay que practicar una especie de distracción cuidadosa, pero en verdad relajada, que permita al inconsciente hacer su propio trabajo de ascenso y manifestación. Sin embargo, en el momento en que uno, alerta, se dispone a apresarlo, se escapa, se desliza hacia el fondo. Es algo muy semejante a lo que ocurre en la caza estática: te detienes en algún lugar en el bosque y permaneces inmóvil hasta que las cosas comienzan a vivir, empiezan a aparecer ardillas, gorriones y conejos que estaban ahí desde el principio, pero que se zambullen en algún rincón cuando se los mira de cerca. También la meditación es así”.
Como la poesía.

*

A veces me acometen crisis de irrealidad; no de identidad, sino de irrealidad; no quién soy, sino si estoy. ¿Dónde vivimos? (El plural acoge a muchos, pero solos.) No dónde se nos ve, se nos encuentra, sino dónde nos sentimos vivir. ¿Qué lugar es ése, semejante a los del sueño en que no es el de la vida real? Hay estratos ahí, no de profundidad, sino de coloración, de presencia de ciertas afecciones.

*

fulgor de los espinos y el musgo, casa
no hay para nadie, en los bosques
moramos

(Del ojo al hueso)

*

Habla de líquenes, materia
de la memoria, forma
que se toma a lo informe
por sedimento y desgaste, huella
y gesto del conocer. Nos cría el enemigo, de él
absorbemos potencia, ¿lo que quema nos salva?
Deja el nombre su muesca, su torcido
colmillo, deja su luz.

Ahora me pregunto
qué es un poema y qué la enfermedad, los grados
de sufrimiento tras los que corre
el alma. No sé dónde va el alma, conozco
en cambio bien figuras
que la noche espolea. No sé
de los poemas, sólo por semejanza.

(Del ojo al hueso)

 

Chantal Maillard: Escribir

Hace tiempo que queríamos albergar en nuestra guarida lobuna este largo poema-exorcismo de Chantal Maillard publicado en Matar a Platón (Tusquets editores, 2004). Como humilde homenaje. Palabras-grito que abren boquetes, palabras-extenuadas que curan, palabras-rayos que transmutan.

 

chantalmaillard


escribir

para curar
en la carne abierta
en el dolor de todos
en esa muerte que mana
en mí y es la de todos

escribir

para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa

aunque en el alma no

en el alma
la estimación del tiempo que concluye
y es arriba
algo más que un silencio
con ojos semiabiertos

escribir

como condescendencia y como rebeldía
sin elección
sin pausa
porque se va la luz, las fuerzas
se le acaban
y el ser se va de vuelo
en las garras de un ave
carroñera

escribir

para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo
para transformarlo
para desmenuzarlo
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo
para actuar sobre él con la palabra

escribir

para descansar
(escribir que el sol, en invierno, es hermoso)

por no llorar tan dentro
tan a escondidas

escribir

hacia la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo

escribir
para rebelarse
sin provecho

a pesar de la derrota ya prevista

porque no hay rebeldía que no esté justificada
ni violencia que no sea, en el fondo,
inocente,
escribir

con derecho al llanto

escribir para curar
escribir para guarecerse
escribir como si cerrase los ojos
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso
para sentirse viva
AÚN
para aplazar la angustia
como simulación
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable

escribir

como quien deja la luz encendida
y duerme de pie sobre sí mismo
para saldar las cuentas con el miedo

escribir
para reorganizar

escribir
sin hacer concesiones

escribir
como quien des-espera
para cauterizar
para tomarle las medidas al miedo
para conjurar
para morder de nuevo el anzuelo de la vida
para no claudicar

escribir
para apuntar al blanco

escribir
con palabras pequeñas
palabras cotidianas
palabras muy concretas
palabrasojo
palabras animales
palabrasbocadegato
áperas por dentro y por fuera
suaves como “tal vez”
palabraslatigazo
como “demasiado” y “tarde”

escribir
para no mentir
para dejar de mentir
con palabras abstractas
para poder decir tan sólo lo que cuenta

decir que a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
y la sábana verde se desdobla
en el espejo del armario
estoy en mí
en el lugar en que acostumbro
a encontrarme
en este aquí hecho de extraña
duración en lo mismo
repitiéndome
la carne dolorida
los huesos lastimados
los nervios, la piel
tirante, amoratada
el pelo encanecido
el grito sólo postergado
y hoy a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada

muere un niño
o dos o no sé cuántos
mueren y una anciana dice
sus últimas palabras
o no las dice y muere
y es otra la que habla
pero no habla, dice
apenas dice y muere
sin decir
apenas
nada
y algo se me atraganta
tal vez un alarido
largo como las once horas de esta noche
o tal vez la conciencia
que duerme encendida
como una lumbre la conciencia
de todos los que mueren
como una fogata
un espantoso incendio
que prende en las ventanas
de la ciudad y en el mar no se apaga
una conciencia absurda
una antorchahorizonte
la conciencia de todos los que saben
que se están acabando
en sus huesos de antorcha
hoy, mañana, siempre

escribir
todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento
escribir

¿para consentir?
¡escribir para rebelarse!
no hay lugar para plegarias
no hay lugar para el sosiego
el ajuste de las almas
se hace en rebeldía

Estamos solas
y nos pertenecemos.
En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía
¡Despertad!
Lo que escribo aquí
se traza en el aire
el dolor es la senda
el dolor es el medio
por el dolor la fuerza
que combate el dolor
y lo transforma
por el dolor deshago
mi dolor en lo ajeno
y el ajeno en el mío

escribir

para des-esperar
por todos los que están
por todos
los que fueron
los desaparecidos
escribir para cuidar
sus des
apariciones
para alimentarlas
para que no se enturbien
no tan pronto
no tan siempre
pronto

escribir

para desestructurar
para vencer
las estructuras
para contra
decir
lo dicho
para demoler

escribir

para desestimar
para aprender la delgadez del trazo
su vacío
habituarse a él
a su insignificancia

escribir
para insignificar

escribir

inútilmente
para ejercer lo inútil
para abrazar lo inútil
para hacer de la inutilidad un manantial

escritura como sortilegio

– volé esta madrugada
más alto que ninguna otra vez

Cada noche, en la duración de un grito
viene una sombra nueva

Cada noche, en la duración de un grito,
un alma acude a mí.
La acojo.
En el grito.
Ella no dura. Sólo se abre.
Y hay que entrar. Suavizar.
No hay que recordar.
Tan sólo entrar.
Respirando. –

escribir luego
para reforzar
los frágiles puentes
los conductos sutiles
con temor
de que se borren
en el espacio leve
entre lo presentido y lo sentido

Escribir
para desescribir
para desdecir
para reorganizar
las consciencias y
que cada una cumpla
su ceguera
El espacio de las almas
ha de guardarse oculto
En la palabra está el engaño

escribir pues
para confundir
para emborronar
y, luego, volver a escribir
en el orden que conviene
el mundo que hemos aprendido

escribir

como quien cuenta los pasos que da
por no oír el silencio
como quien cuenta pasos – uno, dos –
y se salta el tercero -cuatro, cinco-
para ver si se ha ido
para comprobar
pero no: sigue estando
y ya no dejará de andar
para contar los pasos
hasta caer exhausto
en el silencio enorme que se ensancha
entre sus piernas como un charco
de sangre

escribir

porque el héroe se hace con el miedo
sobre todo su miedo
a partir de su miedo
se hace héroe el héroe
ahuecando el miedo
y llenándolo de acción
para entumecerlo
haciendo tiempo en lo hermoso
haciendo tiempo en lo vivo

yo no soy ningún héroe
yo sólo escribo
para colmar la distancia
entre mi miedo y yo

escribir
“Se pone un abrigo de cuero.”
escribir
“Un hombre joven se levanta del asiento.
Se pone un abrigo de cuero.
Lleva gafas oscuras.
Se vuelve.
Su espalda es ancha.
Se dirige a la puerta.
No sé qué hará mañana.
No le conozco.
Ha cruzado la vía.
El cristal me devuelve mis ojos
y esa tristeza que se mide en mis labios.
El hombre joven tal vez camina hacia una casa.
Tal vez sea su casa.”

escribir
“En mi rostro el paisaje
– atravesándolo –
el paisaje.”

escribir
“Tiene las uñas recortadas.”
escribir
“Se desprende, muy lenta, de una frase,
la desliza en el cuaderno y espera.
Tiene las uñas recortadas
y una blusa de encaje.
Lleva una bolsa de color violeta
en las rodillas.
Cuando respira hace juego
con los versos de Sylvia Plath.
Hay un desfiladero en su mirada
y no termina de cruzarlo.”

escribir
para confundir las palabras
y que las cosas aparezcan

(Campos de limoneros cargados con sus frutos. Y cañizales
separando sembrados. Y vinagreras cubriendo de oro las taludes…)

que las cosas presionen
que un mundo se abra paso
(Es invierno, y ya crecen el trigo y la alfalfa. Aún hay campos entre ciudades y hermosos pueblos y una anciana se sienta en un portal con un rayo de sol en su regazo.
La tierra arada humea bajo el sol y los olivos jóvenes tensan sus cuerpos retorcidos hacia el cielo. Creciendo.
Crecer es ascender.
Crecer es ensancharse.
Crecer es romper límites.
Crecer es invadir…)

que estallen los cristales de mis manos
que abran ojos en las letras

(Hileras de olivos.
Sus sombras paralelas…)

escribir
para rastrear

escribir

para perdonar
para ser perdonado

¿Dónde hallaré al sacerdote,
al mediador, aquel que tenga
conocimiento de los límites
y el poder de traspasarlos?
¿dónde hallaré a aquel
capaz de arder sin consumirse
y, entre los muertos y los vivos,
ecualizar
transformar, ¡bendecir!?

escribir

para hallar la paz
después de haber hablado
con los muertos

escribir

para sellar la paz
para conciliar
en mí
para perdonar en mí

escribir

la culpa misma que golpea y se licúa
en el pecho
y surte y es agua que mana
con fuerza y que nos une
agua que forma
remolino de amor irradiando

todas las culpas son
el mismo sufrimiento
el de existir queriendo
queriendo serlo todo
queriéndolo todo
y todo está en mis manos
en esta encrucijada donde permanecemos
el tiempo suficiente
para sufrirlo todo

en mi interior barrunto el gran estruendo:
todo el dolor del mundo me pesa entre los muslos

abrid los ojos: ¡ved!
es tan terrible vivir
¡quien sobrevive saluda!
morituri somos todos

toda la historia de tu estirpe
está presente y te reclama
como crisol
eres
la mediadora
operas
en ti misma el milagro
de la conciliación

y de repente soportas
el peso del mundo y su dolor
lo bebes todo entero.
Agradecida.

escribir

porque crujen las rodillas
y hay como un sueño
esperando ser soñado
justo detrás del dolor.

– Hoy observé las gaviotas.

He de volar muy alto esta noche.
He de volar sin lastre.
Hasta que amanezca.-

escribir
“otoño”
para recordar cómo
uníamos castañas con palillos de dientes
y surgían princesas y perros y dragones
y mi madre era hermosa
y ¿quién sabe? tal vez
fue feliz, también ella,
ese día.

escribir

para arquear el espinazo de las letras
a imagen del dolor
para trazar las líneas de la vida
líneas que se encogen
líneas retráctiles
como nervios apresados en la carne
como venas quebradizas
venenos infiltrados
en las arterias, líneas
que merodean en torno al corazón
calado por la angustia
y el cansancio
líneas como cables tendidos
entre una vida y otra menos vida
líneas ultracortas
líneas entrecortadas
líneas respiradero
líneas túnel
para desembocar
en el horizonte
recuperar allí
las fuerzas del principio pero
líneas quebradas
presionadas
oprimidas, líneas
de vuelta atrás
combadas sobre el tiempo
que queda
el tiempo que nos queda
termitero o volcán
vaciado por los seres (los insectos, la lava)
que operan desde dentro

líneas
de retroceso
¡si fuesen sólo al sueño!
pero no: más abajo.

escribir
como quien muerde un rayo
con los brazos en cruz

escribir
que sus pulmones se cerraron
como las alas de una
mariposa.
Dejó un rastro de polvo azul
en los dedos de quienes fueron
a tocarla

escribir
como aquel que se fuga de un hospital y arrastra tras de sí
las sondas, el goteo, la máscara de oxígeno y corre
sobre agujas envenedadas

¡Despertad!
¡nadie podrá evitarlo!
sólo es cuestión de tiempo
contad los gritos que dais
en el fondo del agua
¡Contad los gritos!

cada cual con su dolor a solas
el mismo dolor de todos

– Alguien disimula. Sonríe,
devuelvo la sonrisa. Sé
que para él ya oscureció.
También él lo sabe.
Pero se esfuerza. Todos
nos esforzamos.
Gritar es esforzarse.
Gritar es rebelarse. –

escribir
porque alguien olvidó gritar
y hay un espacio en blanco
ahora, que lo habita

escribir
porque es la forma más veloz
que tengo de moverme

escribir

¿y no hacer literatura?

¡y qué más da!

hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo.
Escribo

para que el agua envenenada
pueda beberse.

Treballant amb les emocions

Emociones

Títol: Emociones: una guia interna: cuáles sigo y cuales no

Autor: Leslie Greenberg

Editorial: Desclée de Brouwer

Any: 2000

Col.lecció: Serendipity; 51

Més informació al web de Desclée de Brouwer

Una de las mayores contribuciones de Greenberg a la Psicología ha sido su teoría de las emociones, en la cual clasifica los distintos tipos de emociones.

Leslie Greenberg considera las seis emociones básicas (miedo, enfado, tristeza, asco, sorpresa y alegría), pero las clasifica en primarias, secundarias e instrumentales. A su vez, las emociones primarias pueden ser adaptativas o desadaptativas. Cualquiera de las seis emociones básicas puede actuar como primaria, secundaria o instrumental según al caso. Lo cual quiere decir que es igualmente importante distinguir qué emoción básica está operando, pero también cómo lo está haciendo.

Emociones primarias

Son emociones que conectan directamente con nuestras necesidades. Las más arraigadas en nosotros y que sentimos más en las tripas. Pero no siempre estas emociones nos informan adecuadamente. Esas emociones primarias pueden ser adaptativas o desadaptativas. Las adaptativas responden a una situación actual y nos empujan a actuar en consecuencia para cubrir la necesidad que está debajo. Una vez que hemos afrontado la situación o que ésta desaparece, la emoción se desvanece. Las desadaptivas sin embargo, aunque se activan con una situación presente, responden a algo pasado, huelen a viejo. Son emociones conocidas para nosotros, viejos compañeros de viaje y se basan en un aprendizaje previo. Es importante distinguir cuando una emoción primaria es adaptativa o desadaptiva, ya que en el primer caso debemos utilizarla como guía de acción, pero en el segundo sería necesario hacer un proceso para sustituirlas por emociones más saludables.

 Tristeza primaria

 Cuando es saludable se produce como consecuencia de una pérdida o ante algo que termina. Se puede experimentar en distintos grados. Desde la tristeza pasajera ante una renuncia o la rendición en un conflicto, a la tristeza más profunda por la pérdida de un ser querido o el fin de una relación. La señal para uno mismo y para los demás de que algo es triste es el llanto. Llorar es sano ya que permite expresar los que estás sintiendo por dentro y fomenta la intimidad.

Sin embargo, la tristeza primaria no saludable se produce normalmente cuando una situación presente evoca una profunda sensación de desamparo e impotencia vividas en una situación del pasado. En la base de este tipo de tristeza puede estar una pérdida sin resolver, una herida que quedó abierta en el pasado y que en ocasiones puede estar rodeada de culpa.

Enfado primario

Está provocado por una ofensa hacia uno mismo o hacia los seres queridos. El enfado ayuda a proteger tus límites. Pero no se debe confundir el enfado con la agresividad. Sentirse enfadado no implica comportarse con agresividad. Tampoco ha de confundirse la amabilidad con no enfadarse nunca. Ser amable ayuda a aceptar el enfado como una emoción inherente al ser humano. Eso sí, resulta imposible ser amable cuando hay sentimientos de enfado no resueltos dentro de nosotros, pues éste termina estallando de forma incontrolable en el momento más insospechado. Y para que esto no ocurra, lo mejor es hablar de nuestro enfado con otras personas, con una intención meramente informativa y sin agresividad. Sólo cuando nuestros límites se ven sobrepasados o para evitar ser atacados está justificada la exteriorización del enfado.

Un enfado es desadaptativo cuando ya no sirve para protegerte del daño. Es muy destructivo con las relaciones, pues en el momento parece que el enfado está justificado y pierdes de vista todas las cosas buenas de la otra persona. Pasada la explosión puedes sentirte mal con respecto a este enfado e incluso se pueden generar sentimientos de culpa.

Miedo y ansiedad primarios saludables

El miedo es una emoción muy desagradable orientada a la supervivencia. El miedo nos insta a huir frente a una amenaza. Una vez que ha pasado el peligro, el miedo desaparece. La ansiedad sin embargo, es una emoción generada ante una amenaza invisible, pero percibida por nuestra mente. Normalmente tiene que ver con la anticipación ante algo que va a pasar.

El miedo es desadaptativo cuando se desencadena ante una situación que no es peligrosa realmente, pero que tiene que ver con algo que sí lo fue en el pasado. La ansiedad no saludable tiene más que ver con un sentimiento de ser ineficaz y de estar desprotegido.

Vergüenza primaria saludable

La vergüenza tiene que ver con nuestro valor como personas. Sentimos vergüenza cuando se produce una violación implícita o explícita de nuestras creencias y valores personales. Esto nos da una información muy importante sobre lo que consideramos un comportamiento social aceptable. Información que podemos elegir como guía para nuestra conducta. De forma que la vergüenza puede ser adaptativa, ya que a la vez que protege nuestra intimidad, también nos mantiene conectados con la comunidad.

Emociones secundarias

Son emociones que esconden nuestras verdaderas emociones y que tienen que ver con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Así, alguien que cree que no está bien enfadarse estará triste cuando alguien le ha ofendido. O alguien que cree que es de cobardes llorar, tapará la emoción de tristeza con enfado. Estas emociones pueden ser peligrosas, ya que no conectan con nuestras verdaderas necesidades y aunque pueden servir de vía de acceso para llegar a las primarias, debemos reconocerlas para destapar lo que hay por debajo de ellas. Y para eso hace falta tiempo y espacio.

La tristeza como emoción secundaria

Debajo de este tipo de tristeza suele haber un enfado. El sentimiento surge al sentir que ese enfado no será escuchado, que no es válido o que no tendrá ninguna influencia. Las personas que tienen estos sentimientos reaccionan frente al enfado con una actitud de víctima y lo escoden bajo el dolor y la tristeza.

También puede aparecer cuando empiezas a criticarte o a pensar en término de “deberías”. Una parte de nosotros critica a otra que no ha cumplido con las expectativas. Esta auto crítica no hace más que empeorar la situación y hacernos más complicado saber exactamente por qué estamos enfadados.

El enfado como emoción secundaria

La mayor parte de los enfados secundarios esconden una emoción de tristeza o impotencia.

También se puede utilizar para bloquear el estrés y el dolor que viene de otros sentimientos. Sentirse enfadado aparta de la conciencia otros sentimientos como el miedo y el dolor, que para nosotros pueden ser más desagradables.

De igual forma, el enfado borra de forma momentánea la culpa y los sentimientos de no ser valiosos. En vez de sentirte culpable o poco valioso puedes culpar o criticar a otra persona.

Este tipo de enfado suele estar relacionado con una baja autoestima o para encubrirla. Puede estar también relacionado con amenazas a una percepción de uno mismo de fragilidad y desamparo.

Otro tipo de enfado secundario muy común es el que se produce cuando nos enfadamos con nosotros mismos por algo que hicimos mal o por un sentimiento que percibimos como inadecuado. Esto desencadena sentimientos de vergüenza, fracaso, culpa o depresión y te pueden hacer sentir enfado contigo mismo por estar deprimido, sentirte necesitado o asustado.

El miedo y la ansiedad como como emociones secundarias

El miedo o la ansiedad secundarias surgen cuando piensas que tus verdaderos sentimientos centrales pueden dañar tus relaciones, de forma que tratas de evitar sentirlos. Por ejemplo, sientes miedo por decirle a un compañero que crees que no está haciendo bien las cosas, cuando en realidad estás enfadado con él, pero temes que si se lo dices la relación vaya a deteriorarse.

Emociones instrumentales

Son emociones que utilizamos para conseguir un fin de forma más o menos consciente. Hay una intencionalidad en ellas. En realidad hemos aprendido que expresando esas emociones los demás reaccionarán como nosotros queremos que lo hagan. Cuando esta expresión es consciente puede tener que ver con el rol social que queremos jugar en un ambiente determinado. Así expresamos unas emociones u otras dependiendo de cómo queremos que los demás nos vean. Sin embargo, cuando es inconsciente, puede suponer un problema, ya que nos impiden expresar lo que realmente necesitamos y los demás pueden llegar a sentirse manipulados.

Lo que Greenberg deja claro, es que sea del tipo que sea la emoción, debajo de ella siempre hay necesidades. Presentes si son emociones primarias adaptativas, pasadas si son primarias desadaptativas, ocultas bajo las emociones secundarias o de conseguir algo si son instrumentales. Así que, ¿cómo podemos hacer para saber qué necesidades esconden nuestras emociones y para transformarlas en caso de que no nos estén dando una información útil? Para eso, Greenberg propone el Proceso Emocional Básico. Pero esto lo dejaremos para una próxima entrada.

Nuria Pérez Galán, profesora de Secundaria y coach Emocional por ISIE

Clasificación de las emociones según Leslie Greenberg

 

Què és el que hem d'incorporar com a dones salvatges?

llop laura


Tast de fragments seleccionats del llibre “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola Estés per tractar de respondre les preguntes sobre què és ser dona, què és la naturalesa femenina, què és el que defineix el femení, què és el que hem d’incorporar com a dones salvatges:

  • Unirse a la naturaleza instintiva… Significa establecer un territorio, encontrar la propia manada, estar en el propio cuerpo con certeza y orgullo, cualesquiera que sean los dones y las limitaciones físicas, hablar y actuar en nombre propio, ser conciente y estar en guardia, echar mano de las innatas facultades femeninas de la intuición y la percepción, recuperar los propios ciclos, descubrir qué lugar le corresponde a una, levantarse con dignidad y conservar la mayor conciencia posible
  • Tanto dentro como fuera existe una fuerza que actuará en contraposición a los instintos naturales del Yo y que esta fuerza maligna es lo que es. Aunque nos compadezcamos de ella, lo primero que tenemos que hacer es reconocerla, protegernos de su devastadora actuación y, en último extremo, arrebatarle su energía asesina
  • Una mujer tiene que practicar la llamada o el conjuro de su naturaleza combativa
  • Dejar morir los valores y las actitudes de la psique que ya no le son útiles
  • Alimentamos el profundo yo intuitivo prestándole atención y siguiendo sus consejos
  • La mujer sabia mantiene ordenado su ambiente psíquico, Y lo hace conservando la cabeza clara, conservando un espacio libre para su trabajo Y esforzándose por llevar a feliz término sus ideas y proyectos
  • Hay que ordenar la vida salvaje con regularidad. No es bueno acudir a ella un día o unos cuantos días al año
  • Importancia del dejar vivir y el dejar morir. Se trata del ritmo básico natural que las mujeres tienen que comprender y vivir
  • Entremos en diálogo directo con la naturaleza de la Vida/ Muerte/Vida prestando atención a esta voz interior que no es el ego.
  • Es bueno adquirir la reflexiva y cotidiana costumbre de desenredar una y otra vez la naturaleza de la Vida/Muerte/Vida.
  • Confianza es la de que cualquier herida que sufra se podrá sanar, la de que a la vida antigua le sucede la nueva. La confianza de que todas estas cosas tienen un significado más profundo
  • La perseverancia es una de sus mayores cualidades
  • Por consiguiente, para empezar a curarte, deja de engañarte pensando que un pequeño placer equivocado te curará la pierna rota. Di la verdad acerca de tu herida y entonces comprenderás el remedio que le tienes que aplicar.
  • Ser lo que se es y tal como se es, y dejar que los demás sean también lo que son
  • Si tuviéramos que nombrar sólo una de las cosas que convierten a la Mujer Salvaje en lo que es, sería su sensibilidad, su capacidad de respuesta
  • Vivir plenamente vivas, de una manera consecuente y responsable
  • Autoaceptación y autoestima son los medios con los cuales se pueden empezar a cambiar las actitudes de la cultura
  • Integración de la ingeniosa naturaleza femenina en la vida de todos los días
  • Si no hay juego, no hay vida creativa. Si eres buena, no hay vida creativa
  • Abriendo un poco la puerta del reino de la sombra y dejando escapar poco a poco algunos elementos, estableciendo una relación con ellos, buscándoles un uso y entablando negociaciones, podemos disminuir el riesgo de ser  sorprendidas por los ataques subrepticios y las inesperadas explosiones de la sombra
  • Es más útil emplear un modelo de “y/y”
  • La recuperación del instinto perdido y la curación del instinto lesionado está realmente al alcance de nuestra mano, pues éste regresa cuando una mujer presta atención, escuchando, contemplando y percibiendo el mundo que la rodea y actuando…
  • Es importante que te rodees de personas que apoyen inequívocamente tu labor
  • Si consiguiéramos comprender que nuestra tarea consiste en seguir realizando la tarea, nos sentiríamos mucho más orgullosas y estaríamos mucho más tranquilas
  • El periódico regreso al estado salvaje es el que repone las reservas psíquicas que necesita para sus proyectos, su familia, sus relaciones y su vida creativa en el mundo de arriba
  • Cuando estamos en la naturaleza salvaje que nos corresponde, todas sentimos la alegría de la vida. Es una de las señales de que estamos cerca de la Mujer Salvaje
  • “¿Dónde está el hogar?”… se trata en cierto modo de un lugar interior, de un lugar del tiempo más que del espacio, en el que una mujer se siente entera
  • Los vehículos que utilizan las mujeres para regresar a casa son muchos: la música, el arte, el bosque, la espuma del mar, el amanecer, la soledad
  • ¿Cómo equilibrarnos la necesidad de regresar a casa con nuestra existencia cotidiana? Planificando de antemano el hogar en nuestra vida
  • Para poder conversar con lo femenino salvaje una mujer tiene que abandonar transitoriamente el mundo y sumirse en un estado de soledad
  • Hay muchos aspectos de nuestra vida que tenemos que evaluar con carácter continuado: el hábitat, el trabajo, la vida creativa, la familia, la pareja, los hijos, el padre/la madre, la sexualidad, la vida espiritual, etc.
  • La mujer tiene que cuidar de que una responsabilidad excesiva (o una respetabilidad excesiva) no le roben los necesarios descansos, ritmos y éxtasis creativos
  • He aquí de qué manera se puede recuperar el río. Acepta alimento para iniciar la limpieza del río… Reacciona… Sé salvaje… Empieza… Protege tu tiempo… Persevera… Protege tu vida creativa… Construye tu verdadero trabajo… Pon alimento para la vida creativa… tiempo, sentido de pertenencia, pasión y soberanía…
  • Es importante tener un recipiente en el que guardar todo lo que percibimos y oímos desde la naturaleza salvaje
  • la concentración es la solución al problema de la pérdida de energía. Eso y … descansar
  • Bajo la tutela de la Mujer Salvaje recuperamos lo antiguo, lo intuitivo y lo apasionado. Cuando nuestras vidas son un reflejo de la suya, nuestra conducta es coherente. Terminamos las cosas o aprendemos a hacerlo en caso de que todavía no sepamos cómo. Damos los pasos necesarios para manifestar nuestras ideas al mundo. Recuperamos la concentración cuando la perdemos, cuidamos los ritmos personales, nos acercamos más a los amigos y los compañeros que están de acuerdo con los ritmos salvajes e integrales. Elegimos relaciones que alimentan nuestra vida creativa e instintiva. Nos inclinamos para alimentar a los demás. Y estamos dispuestas, en caso necesario, a enseñar a nuestras parejas receptivas lo que son los ritmos salvajes
  • Modelo para afrontar y curar la cólera: buscando una sabia y serena fuerza curativa…, aceptando el desafío de penetrar en un territorio psíquico que jamás se ha visitado…, reconociendo las ilusiones…, dejando descansar los viejos pensamientos y sentimientos obsesivos …, pidiendo la ayuda del gran Yo compasivo…, la comprensión de la furibunda faceta de la psique compasiva…
  • Importancia de la aplicación del conocimiento psicológico en nuestra vida real
  • A la Curandera… la podemos recuperar examinando con calma la causa que provoca nuestra furia
  • Tenemos que utilizar la cólera como fuerza creativa
  • Si una mujer regresa a la naturaleza instintiva en lugar de hundirse en la amargura, revivirá y renacerá.
  • Dar descanso a los aspectos de nuestra persona que se dirigían a algún lugar pero jamás llegaron a él
  • El instinto herido ha de curarse practicando la imposición de unos sólidos límites y practicando el ofrecimiento de unas firmes y, a ser posible, generosas respuestas que no cedan, sin embargo, a la tentación de la debilidad
  • La cólera o la rabia colectiva es también una función natural… es psíquicamente saludable que utilicen esta cólera derivada de la injusticia para buscar los medios capaces de producir el cambio necesario
  • Llega un momento en que hay que perdonar para que la psique pueda liberarse y recuperar su estado normal de paz y serenidad
  • La limpieza de la cólera residual debe convertirse en un ritual higiénico periódico que nos libere
  • En los momentos más oscuros, el inconciente femenino, es decir, el inconciente uterino, la Naturaleza, alimenta el alma de la mujer
  • Nuestra tarea es interpretar este ciclo de la Vida/Muerte/Vida, vivirlo con todo el entusiasmo que podamos, aullar como un perro enloquecido cuando ello no sea posible y seguir adelante, pues, al final de nuestro camino, se encuentra la amorosa familia subterránea de la psique que nos acogerá en sus brazos y nos prestará su ayuda
  • El alumbramiento psíquico equivale a convertirse en una misma
  • El reto de amar los aspectos poco atractivos de nuestra personalidad constituye una empresa tan ardua como la más difícil que pueda haber llevado a cabo cualquier heroína.
  • El hecho de cuidar y criar maternalmente sus yos interiores es una tarea creativa, una forma de conocimiento, no un motivo de inquietud
  • Cuando adquirimos un profundo conocimiento instintivo de todas las cosas que hemos venido aprendiendo a lo largo de la vida, recuperamos las manos de la plena feminidad
  • Cuesta estar con la Mujer Salvaje al principio. Curar el instinto herido, desterrar la ingenuidad y, con el tiempo, aprender a conocer los aspectos más profundos de la psique y el alma, retener lo que hemos aprendido, no apartarnos, manifestar claramente lo que representamos, todo eso exige una resistencia ilimitada y mística
  • REGLAMENTO GENERAL LOBUNO PARA LA VIDA: 1. Comer. 2. Descansar. 3. Vagabundear en los períodos intermedios. 4. Ser fiel.   5. Amar a los hijos. 6. Meditar a la luz de la luna.7 . Aguzar el oído.    8. Cuidar de los huesos. 9. Hacer el amor. 10. Aullar a menudo.



27 años, 8 meses, 14 dias.

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Así se titula una exposición de fotografías (en el espai Xavier Miserachs, Virreina ) que va más allá de lo convencional. Es un adentrarse en la cólera, en la tristeza, en los límites. Territorios a los que nosotras nos hemos acercado, salvando la enorme distancia y desde nuestra particular perspectiva, en el cuento del oso.

La fotógrafa se llama Vida Yovanovich y realiza su creación a partir de un grupo de mujeres Mejicanas, encarceladas por matar a sus parejas.

No se limita a mostrar sus imágenes, también nos ofrece sus voces en un montaje audiovisual, en el que ellas explican cómo vivían, sus sentimientos, por que lo hicieron y como se sienten ahora. Mientras se escuchan sus emocionadas voces, van apareciendo imágenes en la pared de la sala.

Y escuchándolas, se hace presente la cólera que sintieron, la cólera ciega que lo reduce todo a cenizas, la cólera de las mujeres… y la tristeza profunda, y el sentimiento ético de saber que han hecho mal, por defenderse. Mujeres sin derechos. Mujeres sin voz, si Vida Yovanovich, no les hubiera dado una oportunidad de hablar.
Mujeres a las que les robaron la vida, antes y después de la condena.

“Llegó el limite de…
que como me golpeaba mucho…
Con lo que él me pegaba, yo le pegué.
No sé ni que me pasó
que perdí el control y lo hice
y hasta no verlo muerto no paré de darle.
Es muy feo cargar con un muerto…
es muy feo”

También hay unas fotografías impresas en pequeño formato, que muestran el entorno de la cárcel. Sin imágenes humanas. Son especiales, porque parecen dibujos serigrafiados o gravados, están expuestas sobre paneles forrados de tejido negro, por lo que podrían parecer pequeñas ventanas en negros muros.

En el libro que recoge los comentarios de los visitantes, descubro este: ¿Quién quiere ver esto? ¿A quién le interesa? … y comparo esa cerrazón, ese no querer ver, con la solidaridad y el compromiso vital de la fotógrafa. Abriendo grietas por la que pueda deslizarse la luz.

Para más información acerca de Vida Yovanovich:
http://www.zonezero.com/exposiciones/fotografos/vida/defaultsp.html

[Montserrat F.]

 

La vuitena arma.

La Vuitena Arma


En nuestro último taller I, preguntaba, qué hacer, cómo posicionarse, delante de atrocidades como la que explicaba haber presenciado la esposa de Mandela, cuando un soldado le abrió el vientre a una mujer embarazada.

Recordé que Marga Ximenez, artista catalana, conmovida al enterarse de un hecho idéntico sucedido en Timor Oriental, con telas recicladas, aguja e hilo, creó una serie de esculturas textiles impactantes, que denunciaban aquella violencia y generaban conciencia en quienes las contemplaban. Las tituló “La vuitena arma”.

Materiales humildes, aguja e hilo, fundiendo arte y denuncia social.

¿Qué hacer? Ojalá yo pudiera aportar algo tan valioso como “La vuitena arma”, pero no es así. Personalmente, me molesta que las emociones que siento, se desvanezcan con el paso de los días sin conllevar ninguna acción concreta y sólida, pero me hago cargo de mi posición y hago lo que siento que sí puedo y quiero hacer, pequeños gestos de amor a la vida.

Nuestro taller es uno de esos gestos de amor a la vida. En él se vincula la relación que tenemos entre nosotras, nuestro trabajo, con un “hacer” en la vida, diferente, que recupera y salvaguarda cosas esenciales.

Ese “hacer” diferente, que acompaña la vida diaria, aunque imperceptible y sutil, a mi me parece absolutamente útil y necesario.

Incluyo una fotografía de las esculturas mencionadas.

[Montserrat F.]

 

La atención, un timón para empezar a navegar

corbin  mernissi


En la última sesión hemos estado hablando de la imaginación creadora, “imaginacio vera“, diferenciándola de la fantasía-refugio, de la fantasía-huída, de la fantasía-anestesiante. Os hablé entonces del místico visionario Ibn Árabi, andaluz de nacimiento, uno de los guías idóneos para adentrarnos en la comprensión de lo que su traductor, Henry Corbin, llama “el mundo imaginal“, mundo de la tierra celeste, espacio visionario (que no imaginario en el sentido habitual), territorio intermedio entre el mundo del “archké” (de lo originario) y el mundo de la realidad ordinaria.

La escritora marroquí Fátima Mernisi, en uno de sus libros El hilo de Penélope (Ed. Lumen) se pregunta, en un momento dado, ¿cómo encontrar una vía de salida cuando se está rodeado de noche? Exactamente la situación que está viviendo nuestra vendedora de fósforos. Mernissi, para responder a la pregunta, nos habla entonces de Ibn Árabi, por lo que creo oportuno citarla. El párrafo no tiene desperdicio. Dice así:

En estas circunstancias, el mejor maestro era Ibn Árabi, sufí andaluz del siglo XII que no solo aconseja viajar, quietos o en el espacio, con finalidad terapeútica, sino que insiste sobre todo en la necesidad de concentrarse en el presente si se atraviesa una crisis : “Debes librarte de las cosas vanas, mostrarte paciente en las pruebas…., ocuparte de lo que es más importante en el momento presente”.
Añade Mernissi: “Cuando se nos viene encima una catástrofe, el problema más grave es justamente nuestra incapacidad de concentrarnos. Nos dispersamos, y nuestra energía se disipa. A mi edad he aprendido que cuando se tiene que solucionar un problema lo peor es querer afrontarlo simultáneamente desde varios ángulos. Indefectiblemente nos vence el pánico. En mi caso, el primer efecto negativo del pánico es que minimiza mi capacidad de resolver el problema. Por esto es tan importante releer a los sufíes. Una de las razones de que estos místicos del Islam medieval aún tengan sentido en nuestros días, es precisamente el hecho de que abordasen la cuestión de la atención: ¿cómo imponerse una disciplina para concentrar toda la energía donde sea más útil?

Más adelante añade: “… y sobre todo, ante el desastre, evitar caer en el desprecio de sí mismo, que es otra manera de definir la depresión. Estamos deprimidos, dice Mernissi, cuando perdemos de vista nuestro propio poder. Escuchar nuestra fuerza interior es la única manera de coger el timón y empezar a navegar.

¡Ójala nuestra vendedora de fósforos, hubiese podido leer a Mernissi, o mejor, a Ibn Árabi! Claro que entonces no existían estas redes entre culturas de las que podemos disfrutar hoy en día (¡gracias a estas maravillosas traducciones asequibles!). Ella no pudo, pero nosotras sí podemos. Creo que una de las tareas que tenemos entre manos cada uno/a de nosotros/as es, sin duda alguna, abrirnos a la mayoría de culturas posibles, mental y afectivamente, ampliar el mundo, nuestro mundo. Viajar atravesando culturas, con una intención terapeútica como precisa, tan lúcido, Ibn Árabi, culturas presentes o/y pasadas (Ibn Árabi hablaba de “viajar quietos”), recogiendo en cada una de ellas unos cuantos “timones” sin duda necesarios en esta travesía por el mar tumultuoso de nuestro presente (tan individual como social).
Por esto Kenneth White, también, habla de “nomadizar entre las culturas del mundo” (él llama a ese movimiento “nomadismo intelectual”).
De hecho, es un doble movimiento: en primer lugar, dispersarnos, disiparnos entre la multiplicidad cultural mundial y, en segundo lugar, volver a nosotras mismas, volver a la con-centración, a este lugar generador de poder propio, y allí iniciar una alquimia de lo visto, de lo sentido, de lo aprendido, de lo saboreado.

Una vez más, la salud está en el vaíven, aquí por lo que nos ocupa, en transitar la polaridad (no los contrarios) acción / contemplación.
Nuestra vendedora de fósforos no sabe de este sano vaíven. Está atrapada en la dualidad: actuar (no lo hace) o imaginar (fantasea), alejándose de su situación presente: dos cosas incompatibles entre sí en nuestra lógica dualista. Ni vuelve al mundo circundante, real y salvaje… (en los nuevos finales imaginados para el cuento, algunas habeís elegido esta opción: ir en busca del bosque, del mar etc…), ni retorna a sí misma, a las semillas germinadoras de su realidad (otras habéis ideado este final: la vuelta a sí misma, a través de volver a sentirse, las lágrimas por ej.). En lugar de poner atención a su realidad presente, en lugar de concentrarse en ella con más ahínco, nuestra vendedora de fósforos se evade por el turbio camino de la fantasía que le lleva no a más vida, a más potencia, a más plenitud, sino a la congelación de la muerte.

Este es, sin duda, el mayor error, porque alejándonos de nuestro mundo nos alejamos también de nosotras mismas. Bien lo sabía Ibn Árabi… Por lo que parte de la solución es, sin duda, volver a nosotras mismas (concentrarse) para retornar al mundo de nuevo, y/o adentrarse en el mundo (lo que nuestro místico llama viajar) para así finalmente volver a sí mismo. De otro modo, fantaseando (es decir, evadiéndonos de nuestro presente a través de cualquier medio: alcohol, fiestas excesivas, sexo, drogas, adicciones….), negamos cualquier germinación de un nuevo horizonte de lo posible…

Estamos advertidas. Nos queda seguir leyendo los cuentos (leer de verdad, poniendo toda la atención y practicando lo leído), y releer, entre otros, a los maestros sufíes: afinar el timón de la atención. No es poca cosa.