El Génesis según Sebastião Salgado

Unas cuantas lobas fuimos a Caixaforum en estos días abarrotados.

Belleza impactante de las 245 fotografías, técnicamente impecables. Indiscutible belleza. A gran tamaño (no escatimemos en gastos). Abstracción del blanco y negro para transmitir sin distracción.  Algunas fotografías casi pinturas. Chinas.

Un viaje por el planeta salvaje. Todavía quedan lugares recónditos, inhóspitos para el turista humano. Es sin duda una de las razones por la que todavía aquellos mundos originales permanecen intactos.

Acercarnos a nuestra naturaleza original, a su intrínseco equilibrio, ésta es la propuesta-intención del fotógrafo. Naturaleza humana dentro del conjunto del mundo natural.

Caminando despacio por la sala, interpelada por estos rostros animales y humanos, intentaba desnudar mi mirada… ¡Difícil ejercicio desnudar la mirada de sus ropajes, desanclarla del esquema de representación sujeto-objeto! Ante tanto empacho de “estética”, no podía sino preguntarme acerca del lugar que yo ocupaba mirándolos mirándome. ¿Cómo, con todos mis ropajes, situarme ante ellos tan desnudos? ¿Acaso es posible, ante tanta espectacular belleza, situarme de otro modo que como simple espectadora?, la mirada inmovilizada, deslumbrada, ¡cegada!, ante una representación al servicio de la estética.

El parentesco más allá de los ropajes, sí, más allá también del ropaje “icónico”. Nuestro parentesco on los seres animales, yo-gorila, yo-búfalo, yo-tortuga-iguana-lemur-ballena-lobo marino-foca-leopardo. Aquel leopardo, aquella foca. El parentesco con los seres minerales, con los seres vegetales, yo-montaña, yo-cráter, yo-desierto, yo-jungla…  El parentesco con la bruma y el iceberg. El parentesco con estas personas fuera del tiempo (nuestro), que viven justamente fuera del espacio canónico de la representación en el que (tengo la sensación) el fotógrafo los ubica…

Sí, aquel parentesco que palpita debajo de los ropajes. Para ello es preciso disminuir. Bajar. Tocar tierra. Humus: humano: humilde. La misma procedencia, sí. Optar por cerrar los ojos y palpar lo no visible…

Blog lobuno renovado!

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Ya lo tenemos! Después de un año de faena hemos logrado renovar nuestro cubil lobuno! Nuestra satisfacción es visible y la queremos compartir!

A lo largo del tiempo dedicado a esta renovación, hemos ejercitado aquellas cualidades de la loba de las que siempre hablamos en el taller: la resistencia, la intuición, la perseverancia, la creatividad, la destreza, la coordinación del trabajo en equipo, el disfrute y el juego en el compartir…

Agradecemos el esfuerzo y la constancia a todas las que habéis participado de un modo u otro en la ampliación y el entusiasmo de las que nos habéis apoyado en el proyecto. Sin vuestra ayuda y presencia esto no hubiese sido posible!

Deseamos que esta dilatada guarida sea un lugar propicio para ahondar en nuestra tarea. Al menos, un charco de lluvia donde abrevar la sed…

Bienvenid@s a tod@s.

Hélène Cixous, el grito de la literatura

No nos enteramos a tiempo, pero el 17 de junio Hélène Cixous va celebrar al CCCB la conferencia El grito de la literatura. La presentaba Marta Segarra.

Os dejo los dos vídeos de la página del CCCB, el primero en la versión original francesa para escuchar su voz; y el segundo, en versión catalana para comprender mejor lo que dice en el caso en que no podáis seguirla en su lengua natal.

Hélène Cixous es, sin duda, una de las voces más originales de la literatura y el pensamiento contemporáneos. Su conferencia –meditación poética, discurso literario, introspección personal– reflexiona sobre la literatura como un medio para afirmar nuestra existencia, entrar en diálogo con voces del pasado y hacer frente a la inevitabilidad de la muerte. Dice Cixous: “Primero gritamos. Después escribimos: traducimos en el ultrasilencio de la escritura los gritos agudos y breves de la realidad. La literatura es para aullar largamente, lanzar gritos hasta la música; el derecho a los gritos que la realidad y la comunidad nos prohíben. Como al alba los pájaros se reparten el territorio acústico –¿la habéis oído, la orquesta de la hora indecisa?–, oigo el grito de topo de la literatura”.

Esta conferencia se enmarca en las jornadas “Políticas de las emociones. Diálogos desde el género y la sexualidad“, organizadas por el Centre Dona i Literatura, de la Universidad de Barcelona, en colaboración con el Institut d’Humanitats de Barcelona y el CCCB.


 

 

La baba del caracol. El rastro de Chantal Maillard

La baba del caracol


Cinco apuntes sobre el poema. Cinco breves ensayos sustanciosos reunidos en la editorial Vaso Roto en su cuidada colección de bolsillo Cardinales, en los que confluyen la hondura del pensamiento de Chantal Maillard y la amplitud de su poética.

¿Qué significa crear? ¿Qué cometido tiene el poema? ¿Qué cometido tienen las artes actualmente? […] ¿Qué necesidad o qué placer satisfacen? ¿Qué se espera de ellas? ¿Qué esperamos del poema?

Este luminoso brevario de revelaciones, intuiciones, reflexiones animalescas, cabe en el bolsillo acompañando (¿acaso guiando?) la travesía, abriendo pasajes y brechas sobre el fuera…
“El fuera es lo común, lo que a todos pertenece, lo animal. El fuera es la inocencia. La de todos. Porque en el fuera no hay yo, no hay alguien.
Un poema es una señal de inocencia.”

Apenas una traza brillante dejada por la baba del caracol, el otro que somos todos bajo las hojas de acanto. El saber no sabido por el mí, sólo adivinado, y en la traza, reconocido.

A saborear como bebe el pájaro: de tanto en tanto levantar la cabeza, entrecerrar los ojos y volver al agua de las palabras. Así lo leído se filtra, nos recuerda Chantal, como el agua en la garganta del pájaro, y se asienta en el entendimiento.

 

 

El verdadero origen del Día Internacional de la Mujer

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El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, pero contrariamente a lo que se cree en muchos círculos sociales, su nacimiento no radica en un acontecimiento aislado, sobre el que ni tan siquiera existía consenso entre la historiografía norteamericana y la española, sino que ha de encuadrarse en un contexto histórico e ideológico mucho más amplio.

En la historiografía española la conmemoración del 8 de marzo se vincula, de forma equivocada, al incendio ocurrido el citado día del año 1908 en una fábrica textil de Nueva York, provocado por el propio empresario ante las obreras declaradas en huelga y encerradas en el inmueble.

En la historiografía estadounidense se vincula, también de forma incorrecta el origen del 8 de marzo a una manifestación de trabajadoras del sector textil en la ciudad de Nueva York que reivindicaban mejoras laborales.

Según el Diccionario Ideológico Feminista de Victoria Sau, “se considera una jornada de lucha feminista en todo el mundo en conmemoración del día 8 de marzo de 1908 en que las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York llamada Cotton declararon una huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo. El dueño no aceptó la huelga y las obreras ocuparon la fábrica. El dueño cerró las puertas y prendió fuego muriendo abrasadas las 129 trabajadoras que había dentro (…)”.

Las referencias sobre el origen de la celebración del 8 de marzo que se basan en el incendio de la fábrica en Nueva York o en la manifestación de las trabajadoras son falsas debido a la manipulación de querer silenciar el verdadero origen de esta festividad. En relación al incendio, basta con mirar el calendario para hacer tambalear esta teoría. El 8 de marzo de 1908 era domingo, un día un tanto extraño para declararse en huelga sin perjudicar al empresario.

Sí que hubo un incendio en la fábrica de la Triangle Shirtwaist Company donde murieron muchas mujeres, la mayoría chicas inmigrantes de entre los 17 y 24 años, pero no fue el 8 de marzo de 1908, sino el 25 de marzo de 1911, dos días antes a la primera celebración del Día Internacional de la Mujer.

En relación a la manifestación, aunque ésta tuvo lugar, no fue ni el 8 de marzo de 1857, ni el 8 de marzo de 1908 como se suele referenciar. Fue el 27 de septiembre de 1909 cuando los/las empleado/as del textil hicieron una huelga de trece semanas hasta el 15 de febrero de 1910, en demanda de mejoras laborales, pero este acontecimiento tampoco es el origen de la celebración del 8 de marzo.

Las historiadoras Liliane Kandel y François Picq afirman que el mito que sitúa la manifestación en el año 1857 fue creado en 1955 para eliminar el carácter comunista que más tarde adquiriría el Día Internacional de la Mujer.

La decisión de convertir esta celebración en una festividad internacional corrió a cargo de Clara Zetkin (Sajonia, Alemania – 1857), líder del movimiento alemán de mujeres socialistas. Pero la propuesta presentada por Zetkin en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910, para organizar la celebración de un Día Internacional de la Mujer no era del todo original. Tenía un antecedente en el que inspirarse, el Women’s Day que las socialistas estadounidenses llevaban celebrando desde 1908, cuya finalidad era la reivindicación del derecho al voto para las mujeres. El Partido Socialista Americano designó el último domingo del mes de febrero, día 28 de 1909, como Woman’s Day, para reivindicar el derecho de las mujeres al sufragio. Y hasta el 1920 no fue aprobada la Decimonovena Enmienda de la Constitución Estadounidense por la que se otorgaba a las mujeres el derecho al sufragio.

El Día Internacional de la Mujer, que tiene sus orígenes indiscutiblemente en el movimiento internacional de mujeres socialistas de finales del siglo XIX, tenía como finalidad exclusiva promover la lucha por el derecho al voto femenino, sin ningún tipo de restricción basada en el nivel de riqueza, propiedades o educación.

De esta forma, la primera celebración del Día Internacional de la Mujer se produjo el 19 de marzo de 1911, y fue seguido en Austria, Alemania, Dinamarca y Suecia.

En los primeros años, el esta efeméride se festejaba en fechas diferentes según los países, pero en 1914, a propuesta de las feministas alemanas, se celebró por primera vez el 8 de marzo en Alemania, Suecia y Rusia. La única autora que se aventura a dar una explicación sobre la elección de esta fecha es Renée Côté, quien sólo apunta como posibilidad el hecho de que el mes de marzo estaba cargado de contenido revolucionario, pero sin dar ningún argumento sólido sobre por qué ese día en particular y no otro.

También la Revolución Rusa de 1917 tuvo una gran influencia a todos los niveles en la elección de este día internacional. Aunque el 8 de marzo se llevaba celebrando en Rusia desde 1914, en el año 1917 las mujeres rusas se amotinaron ante la falta de alimentos, dando inicio al proceso revolucionario que acabaría en el mes de octubre de ese mismo año. Los acontecimientos del 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en su calendario) son importantes, no sólo porque dieron origen a la revolución y porque fueron protagonizados por mujeres, sino porque, según todo parece apuntar, esos sucesos fueron los que hicieron que el Día Internacional de la Mujer se pasara al celebrar sin más cambios hasta la actualidad el 8 de marzo.

Naciones Unidas, con ocasión de la celebración en 1975 del Año Internacional de la Mujer, ofreció una versión de los hechos que habían conducido al nacimiento de esta conmemoración femenina. Según Ana Isabel Álvarez, es muy interesante resaltar que en ese breve informe se silencian de manera absoluta los sucesos vividos en Rusia en 1917, que precisamente fueron los que harían del 8 de marzo el día elegido para celebrar el Día Internacional de la Mujer: “El Día Internacional de la Mujer fue propuesto por primera vez por Clara Zetkin, una representante de la Conferencia de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en 1910”.

Según Álvarez, “la propuesta llegó al comienzo de un periodo de gran transformación social y política en el mundo. Europa estaba al borde de la I Guerra Mundial, los imperios coloniales de Asia y África estaban sufriendo las primeras conmociones de la revuelta nacionalista, y en Norteamérica el movimiento por el sufragio femenino estaba cuestionando algunas de las presunciones de las relaciones humanas. La llamada de Clara Zetkin a las mujeres para unir su lucha por la igualdad de derechos con la lucha por preservar la paz mundial topó con un coral sensible”.

Cuando se celebró el primer Día Internacional de la Mujer en 1911, más de un millón de mujeres participó públicamente en él. Además del derecho a voto y a ocupar cargos públicos, demandaban el derecho a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo”.

Publicado por Sandra Céspedes Martínez el 24 febrero 2007 en la sección de Artículos, Opinión en la huelladigital.com

http://www.lahuelladigital.com/el-verdadero-origen-del-dia-internacional-de-la-mujer/

Foto: Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo en 1910

Cuando los lobos cambian el curso del río…

Cuando los lobos fueron reintroducidos en el parque nacional de Yellowstone en los Estados Unidos después de haber estado ausentes casi 70 años, ocurrió una “cascada trófica”. ¿Qué es una cascada trófica?¿Cómo pueden transformar los lobos el curso de un río? George Monbiot nos lo explica en este video.

Aquí tenéis el vídeo con subtítulos en castellano:

http://lavozdelmuro.com/asombroso-como-unos-lobos-son-capaces-de-cambiar-el-curso-de-un-rio/

Cuando amar y pensar son dos cosas distintas. Chantal Maillard

chantal1 Chantal Maillard

arundhati roy Arundhati Roy


[…] Pensaba hablaros de la propuesta que expuse ya hace años de una “razón estética”: un modo de recibir, de expresar y de tratar con lo que denominamos realidad que modificaría, a mi juicio, sensiblemente (nunca mejor dicho) la razón discursiva, claramente patriarcal, que venimos utilizando desde hace siglos y que ha determinado nuestra forma de vida en todos los aspectos: nuestras instituciones, nuestros horarios, nuestros hábitos, nuestro modo de pensar y de actuar, y hasta nuestra manera de hablar, de expresarnos, de tratar a los demás y a nuestro entorno, y nombrarlo en términos de diferencia y enfrentamiento.
Sin embargo, dadas las circunstancias, he preferido optar por ser el vehículo de una voz comprometida con la denuncia de problemas acuciantes que son resultados de aquella razón patriarcal. Esta voz es la de Arundhati Roy, una escritora india, muy conocida tanto como novelista como por sus artículos políticos (las presas del río Narmada o las pruebas nucleares que el gobierno indio realizó en el desierto de Pokhran fueron objeto de sus acertadas y bien documentadas críticas), que no se amedrenta ante las presiones y coacciones de diversa índole a las que se ha visto y se está viendo sometida.

En “El final de la imaginación”, esta activista describía su ideal de vida de esta manera:

“Amar. Ser amado. No olvidar nunca la propia insignificancia. No acostumbrarse nunca a la violencia incalificable y a la vulgar incongruencia de la vida a tu alrededor. Buscar la alegría en los lugares más tristes. Perseguir a la belleza hasta su guarida. No simplificar nunca lo complicado ni complicar lo sencillo. Respetar la firmeza y la decisión, pero nunca la fuerza. Por encima de todo, observar. Probar y aprender de los errores. No mirar nunca hacia otro lado. Y nunca, nunca olvidar.

Esto es evidentemente una “declaración de actitud”; sin embargo creo que también puede responder a la pregunta acerca de cómo pensar en nuestros tiempos. Y lo creo porque estoy convencida de que, siendo la actitud aquello que determina o, mejor dicho, promueve (de-terminar es demasiado conclusivo) la manera de comportarse, es también lo que moldea el modo de pensar, y no tanto a la inversa.

[…] “Amar. Ser amado”… Así empieza. Qué poco se ha pensado amando. Qué poco se piensa amando. Apartándonos de los cuatro tópicos que la “historia de la filosofía” nos brinda, ¿a partir de cuándo o de qué se han desvinculado el amar y el pensar? ¿Acaso cuando se vinculó al pensar con el ser? ¿Qué clase de abstracción ésta del “ser”, que pudo sustentar la tesis de que “el ser es” sin creación, sin proceso, sin eros? ¿Y por qué perverso proceso lograría esta tesis convertirse en una verdad que nos avergonzaría poner en tela de juicio, nosotras, “filósofas”, que hemos luchado por situarnos en un mundo regentado por los hombres de la antigua jerarquía, y actuamos bajo sus estandartes, siguiendo sus parámetros, a conciencia o sin ella? ¿Hasta qué punto hemos introyectado esa ley que –¿nos hemos dado cuenta realmente?– sigue sosteniendo aquel templo, la ley de la disociación que resulta de un proceso de abstracción lingüística?

[…]

Cuando pensar y amar son dos cosas distintas sucumbimos a esa vulgar incongruencia de la vida, de la que hablaba Arundhati Roy; y esto significa que dejamos de ver porque dejamos de sentir, pensamos sin ver y sentimos sin pensar, sentimos lo que “se” siente según la circunstancia (un eufemismo de  “costumbre”) lo requiera.

Cuando pensar y amar son dos cosas distintas simplificamos lo complicado y complicamos lo sencillo, confundimos la firmeza y la decisión (productos de la libertad) con la fuerza, hablamos cuando deberíamos callar y callamos cuando deberíamos gritar sin tener en cuenta que, como también escribió Arundhati Roy: “Cuando uno tropieza con una guerra silenciosa […] desviar la mirada o callar es un acto tan político como protestar contra ella”. Saber actuar según el ethos es saber actuar de acuerdo con el conocimiento de lo que conviene en cada instante, y esto no se logra atendiendo a reglas o a deducciones elaboradas en cadenas argumentativas, sino atendiendo al particular entramado de cuya complejidad somos parte integrante, lo queramos o no, una pequeña parte que, haga lo que haga o no haga lo que no haga, modificará sensiblemente el suceso. Y esto es lo que el individualismo racionalista no tuvo en cuenta, y de ahí, probablemente, su fractura.

[…]

Como dije al principio, yo pensaba hablar de un tipo de racionalidad en la que el observador se sabe parte de lo que observa, un modo de pensar que, sin olvidar la propia insignificancia, trabaja a partir de la integración en un mundo que no está hecho a medida del hombre, un mundo “matriarcal” en el sentido etimológico de la palabra en el que lo matricial es aquello que procura la medida, y con la medida la forma, las líneas de fuerza que configuran, que proporcionan (otorgándole las proporciones) la figura. Pensamiento matriarcal sería aquel que otorga sentido a la vez que actúa. Doble concepción, ésta, que tiene lugar, a un tiempo, en el pensar y en la materia (término que, por cierto, proviene de la misma raíz: matr). ¿Podríamos llamar “amor” a esa fuerza que concibe en la materia y en el pensar sin hacer diferencia entre el mundo y aquello que, a modo de espejo, da razón de él?  Ni que decir tiene que el amor al que me estoy refiriendo poco tiene que ver con el sentimentalismo, ni siquiera con la sentimentalidad, sino con algo mucho más profundo: el rizoma que nos une a todos bajo la activación y el pensar de superficie. Cuando pensar y amar son una sola cosa, la comprensión es posible y el gobierno se torna innecesario.

No se me oculta que, probablemente, sea ésta una propuesta demasiado imprudente y, por supuesto, utópica. Pero no por ello habré de acallarla. […]


Extractos de una conferencia de Chantal Maillard, Cuando amar y pensar son dos cosas distintas (2003), recogida en su último libro, India (Pre-Textos, 2014)


India de Chantal Maillard

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Nuevo libro de Chantal Maillard donde reúne sus escritos en torno a India. Gran parte del material es inédito y el resto ha sido reelaborado para esta edición.

Los textos reunidos en India fueron escritos entre 1987 y 2012. Abarcan pues un período de veinticinco años, tiempo suficiente para ofrecer no sólo la perspectiva de una evolución personal, sino también una imperiosa y progresiva interrogación por el devenir de una cultura que no se reconoce en los nuevos modelos globalizantes. Dan cuenta de una realidad en proceso de metamorfosis permanente y abordada desde diversos ángulos. La teoría del rasa en la estética india, las estrategias orientales ante la muerte, el significado del gesto en la danza tradicional, la relación de Schopenhauer con las doctrinas indias, la compleja inmersión del subcontinente en el capitalismo globalizado, los árboles-templo en Benarés, la economía de subsistencia matriarcal frente a la economía de producción y crecimiento ilimitado, la creación del observador como método de conocimiento de los diversos planos de la conciencia: todos estos temas y otros muchos se entrelazan y se unen en una misma y subterránea corriente indagadora.
Los cuatro tipos de escritura (diario, poesía, ensayo y crítica) que el lector encontrará en este libro son, en este caso, absolutamente complementarios. Cada uno de ellos responde a una manera de dialogar con la realidad, de provocarla, recibirla y expresarla, por lo que reunirlos permite ofrecer ángulos y derivas que podrán ayudar a imaginar la complejidad del mundo que describen.


Ch.Maillard 

Chantal Maillard es poeta y ensayista. Fue profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Málaga y se especializó en filosofías y religiones de la India en la Universidad de Benarés.

Con Matar a Platón obtuvo el Premio Nacional de Poesía 2004 y con Hilos, en 2008, el Premio de la Crítica y el Premio Andalucía de la Crítica. Pre-Textos ha publicado además de su ensayo Contra el arte y otras imposturas (2009), su tetralogía de diarios: Filosofía en los días críticos (2001), Diarios indios (2005), Husos (2006) y Bélgica (2011), una apuesta por una escritura en varios registros en la que la autora hace de la propia conciencia objeto de reflexión.

Chantal Maillard. India. Editorial Pre-Textos. Colección narrativa contemporánea, 2014

http://www.pre-textos.com/prensa/?tag=chantal-maillard