Marina Garcés: “La filosofía nace como arte callejero”

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Entrevista de Angela Molino a Marina Garcés en El País (7 sept. 2015)

Defiende la filosofía como una forma de vida. Un arte que nace en la calle y que continúa sin interrupción en el espacio privado, la casa, un hecho al que han contribuido especialmente las mujeres. Madre de dos hijos, profesora en la Universidad de Zaragoza y ensayista, Marina Garcés sostiene que frente a las preguntas inaugurales de la filosofía –¿cómo vivir?, ¿cómo pensar?, ¿cómo actuar?– debemos dar respuestas y soluciones desde el compromiso común, pero también “mientras hacemos la comida, cuidamos a nuestros mayores, riendo, luchando, amando y contando cuentos”. Primera lección práctica. Esta entrevista se desarrolla en la cocina.

http://elpais.com/elpais/2015/09/04/eps/1441388984_629405.html

Desde la web de Marina Garcés (Barcelona, 1973) http://www.marinagarces.com

“Estudié filosofía en Barcelona, ciudad en la que siempre he vivido. Actualmente soy profesora titular de filosofía en la Universidad de Zaragoza. Mi labor principal se reparte entre la docencia, la escritura, mis hijos i la dedicación al pensamiento  práctico, crítico y colectivo que impulso desde hace años, junto a algunos compañeros, desde Espai en Blanc

Espai en blanc_Fer de nou apassionant el pensament http://www.espaienblanc.net

Lo que dicen las mujeres. Lenguaje, textos, narrativas

 

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El Museo San Telmo de San Sebastian-Donostia organiza del 3 al 6 de noviembre unas jornadas de seminario, taller de escritura y conferencias bajo el título “Lo que dicen las mujeres. Lenguaje, textos, narrativas”. Partiendo de los textos de autoras y escritoras como Gayatri Spivak, Mary Nash, Helène Cixous o Fatima Mernissi, se abordará el lenguaje con el que las mujeres han sido nombradas, silenciadas o desplazadas del espacio público. Asimismo, se analizará el lenguaje que las propias mujeres han construido para designarse a sí mismas, desde el silencio hasta la irrupción de los feminismos. Estas jornadas están dirigidas por Piedad Solans, Doctora en Historia del arte y curadora independiente, coordinadas por Ma José Aranzasti, Historiadora de arte y comisaria de exposiciones.

Recital de CHANTAL MAILLARD el 6 de noviembre a las 19:30. 

“SI UNA MUJER VINIERA…” LECTURA Y OTRAS VOCES

Filósofa y escritora. Premio Nacional de Poesía por su obra “Matar a Platón” (2004).

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Jaos versus Tao versus Hades. Chantal Maillard


el jaos


Originalmente, la palabra Χάος no significaba desorden, sino “abertura”, “abismo”. El jaos era la inmensa abertura tenebrosa que existía en el origen, antes de que aparecieran las cosas, aquel espacio, por tanto, infinito por no medido ni medible, en el cual nada podía distinguirse. Así pues, el abismo original apunta simplemente a la no visibilidad. Los infiernos, también designados con la palabra jaos, no eran sino el lugar donde nada era visible, lo cual viene a corroborar el hecho de que la misma palabra Hades (ᾍδης) (la morada de Hades o Plutón) que se ha traducido por Infiernos, significará literalmente sin visión o invisible. La bajada a los infiernos es la pérdida de la posibilidad de visión; al morir, los seres pierden sus límites, se “des-realizan”, se hacen invisibles.

[…]

El jaos es aquello de lo cual tenemos experiencia por negación: lo que se nos muestra sin aparecer, como pura negatividad, como amenaza. Y sin embargo es un peso, algo que tiene densidad, algo que fuerza la entrada de nuestra subjetividad y que en la abertura sólo deja… tinieblas. Las tinieblas del jaos se parecen a esos agujeros negros de los que nos hablan los físicos que, llenos de materia pero insaciables, engullen todo lo que se les acerca. Su fuerza de atracción es proporcional a su densidad. Y en ello consiste la fuerza del abismo; el abismo nos atrae no por su vacío sino por su oscura densidad, y lo tememos por la misma razón por la que nos atrae: porque en la oscuridad residen todos los seres posibles, los diez mil seres que la Hembra misteriosa puede generar.

El jaos, esa boca abierta del abismo, tiene dos funciones: la de exhalar y la de engullir. Cuando exhala es Logos, verbo creador, palabra: vac, sonido original que al expandirse forma melodías y alfabetos diversos. Cuando engulle, los seres del mundo y su propio mundo son reabsorbidos. La espléndida metáfora cosmológica de la tradición sívaísta expresa esto con una imagen bellísima: el dios Síva ingiere a su esposa, Sakti, que es su propio poder de manifestación, después de haberse comido todos los alimentos –el mundo– que ella le había ofrecido. La imagen védica del sueño de Brahma y sus despertares tiene la misma significación. El hinduismo propone una teoría cíclica del universo, y también lo hace el taoísmo […].

Así pues, el Tao es el “ser caótico” que vive (sheng), es decir, que engendra, produce, fluye, de la nada al ser. Y ese vacío del Tao que es “eficacia”, fuerza productiva, es también la matriz que alberga todas las posibilidades. El Abismo –Jaos o Tao (con nombre)nos atrae y nos aterra a un tiempo porque es el espacio donde habita el germen de todo lo posible. Nos aterra porque intuimos, vagamente, que de allí venimos y allí volveremos; nos aterra porque vagamente también intuimos que en él perderemos el nombre, aquel que obtuvimos con el nacimiento y que al designarnos repetidamente fue marcándonos como individuo; nos aterra porque lo desconocido siempre es una amenaza contra lo ya constituido y bien asentado. Y nos atrae, sin embargo, por los mismas razones: porque intuimos, vagamente, que algo guarda el abismo de nuestro común origen, una plenitud anhelada y perdida; nos atrae porque perder el nombre es crearnos de nuevo; nos atrae porque lo desconocido puede abrirnos los horizontes de nuestra limitada entidad.

Chantal Maillard. La razón estética: 66-68. Ed. Laertes, 1998

 

Catábasis : los descensos de la Doncella manca, un antiguo rito de resistencia

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El significado de la Catábasis o Katabasis (del griego κατὰ, “abajo” βαίνω “avance”) es “un descenso de algún tipo, como bajar una ladera, el sol al atardecer, una retirada en una campaña militar, una expedición a los infiernos o un viaje desde el interior hacia la costa.” [fuente Wikipedia]. Podríamos también entender la depresión psicológica dentro del fenómeno de la catábasis, un ir hacia abajo, en que nos sentimos “caer” en la ausencia de toda voluntad personal, y a través de la cual (siempre que se cumpla todo el proceso) adquirimos una nueva perspectiva y una comprensión más profunda sobre nosotras mismas y sobre la vida.

Para acompañar los siete descensos que efectúa nuestra Doncella sin manos, haré un breve, e incompleto, repaso a la mitología cuyos relatos recogen ese movimiento hacia el Gran Abajo, el Hades, el inconcebible mundo, invisible, incognoscible, del que uno o una, si sale, sale transformado. HadesKurDuatGehennaInfierno es el temible lugar al que viajan las almas de los difuntos tras la muerte. Ha ido cambiando de nombre a lo largo de la historia, pero en todas las culturas y épocas su simple mención ha despertado un temor indescriptible. Pero a pesar del miedo atávico que infundían los dominios de la muerte –o precisamente por eso mismo–, los relatos mitológicos, religiosos y literarios de todo el planeta coinciden en presentarnos una larga lista de personajes (héroes, dioses o “simples” mortales) que osaron descender a las profundidades infernales, se enfrentaron a innumerables y terribles peligros y regresaron victoriosos (en su mayoría) al plano terrenal. Este descenso a los infiernos se conoce como catábasis y, para que pueda ser considerado una verdadera catábasis en lugar de una simple muerte, suele estar relacionado con una posterior anábasis, un ascenso o resurrección.

En la mitología griega, tenemos muchos ejemplos de Katabasis en el que el viaje del héroe, del dios o de la diosa, los lleva al inframundo, el mundo del Hades. Por ejemplo, entre los “simples” mortales, tenemos a Orfeo que entra en el inframundo en busca de su esposa Eurídice, con el propósito de traerla de vuelta al mundo de los vivos; o el descenso de Ulises/Odiseo al inframundo, la Nekyia descrita en el libro 11 de la Odisea. También Teseo, Heracles, los Dióscuros, y Eneas, tendrán que viajar al inframundo. En el mundo cristiano, Lázaro y Cristo, descienden a los Infiernos; y en el mundo renacentista, Dante, con la valiosa guía de Virgilio, se adentra él también en el Abajo. Entre los dioses y las diosas,  tal fue el caso de la Innana sumeria, del Marduk babilónico, del Osiris egipcio, del Megistos Kouros cretense, del Adonis sirio, del Attis frigio, de la Perséfone griega, la Koré, hija de Demeter, que fue raptada por el mismísimo Hades, obligada a acompañarlo y a permanecer en el inframundo, del que acabó siendo la Reina, Perséfone, esposa de Hades.

Para profundizar en el tema, os dejo un artículo de Pilar Gonzáles Serrano “Catábasis y resurección”.

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En la literatura, en el arte plástico o en el cine, encontraríamos múltiples relatos o manifestaciones artísticas que, simbólicamente y metafóricamente, escenificaron ese viaje hacia Abajo. Sin duda, la capacidad de relatarlo o de representarlo no sea ajena a la consiguiente anábasis del artista que logra así encontrar el modo de salir, pudiendo contarlo, mostrarlo.

Os invito a compartir tanto vuestros hallazgos en el campo del arte (poemas, relatos, películas, obras teatrales, pinturas, músicas…) como vuestras propias catábasis.

Aquí tenéis un enlace antiguo del blog en el que había recopilado algunos de los textos de la poeta Chantal Maillard en relación al Abajo, a sus propios descensos.

https://blogdelesllobes.wordpress.com/2010/02/03/un-mapa-fractal-para-nuestros-descensos-1-rastreando-los-poemas-trazos-de-chantal-maillard/

Y el último artículo de nuestra compañera, Mireia Rosich, sobre las Transformaciones invisibles, hablando acerca de las catábasis de nuestra modernidad y del viaje al Abajo de Perséfone.

Mireia Rosich_Transformaciones invisibles

Remedios Varo o la sutil subversión del mundo

 

  1. Remedios Varo_1  2. Remedios Varo  3. remedios-varo_rompiendo el círculo vicioso

1. Personaje, 1958 // 2. Camino árido, 1962 // 3. Rompiendo el círculo vicioso, 1962


Aprovecho la inminente edición del libro Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo en Atalanta (de mano de varios autores), para traer aquí, a nuestro cubil lobuno, la obra de esta pintora tan sugerente como inquietante que fue una verdadera creadora de mundos. Octavio Paz dijo de la artista que “pinta lentamente rápidas apariciones”. Y creo que el poeta refleja perfectamente esa fugaz inmanencia que cada enigmática imagen atrapa. Bajo sus pinceles nacen universos metafóricos, impregnados de un humor muy fino, en los que todo es paso, tránsito, camino, exploración, vuelo, navegación, en donde todo “aquí” es “allá” . En aquellos trasmundos todo se mueve, se desplaza, todo se transforma, se metamorfosea, todo cuerpo denso o burdo gravita, levita, se volatiliza,  se hibrida, vibra, en ellos todo “yo” es “tú”… Lo sólido se fragmenta, se desgarra, se deshilacha como telas viejas, escribe Juliana Gonzáles en el catálogo razonado de la artista, y “vuelve a la luz, con todo su calor y su nitidez, una vida latente escondida por siglos o milenios en capas y capas de materia”. Materia, sí, pero translúcida. Un otro orden presentido, analógico, amenaza el orden visible y tangible. Estamos en un ahora fuera del tiempo y del espacio comunes, en busca de la perla de la unidad interior.

Depurados mundos en tránsito, fantásticas construcciones donde diversos planos de la realidad secretamente afines se interpenetran, umbrales solitarios, estancias silenciosas, cocinas-laboratorios, torres laberínticas, lugares abandonados o ruinosos, senderos de bosque, son algunos de los escenarios donde, por doquier, personajes en lentos procesos (¿de iniciación, de espera?) reciben, pasmados, algún signo asombroso que no alcanzan a comprender…

Frágiles y delicados personajes, aquellos buscadores andróginos, vagabundos, eremitas, músicos, alquimistas, geólogos mutantes, cazadoras de astros, juglares, malabaristas, funanbulistas, relojeros, tejedoras, bordadoras, trovadores, personajes-libélula-gato, insectos-máquinas, mujeres-lechuza, gatos-helechos, sombras fantasmagóricas, todos apariciones mutantes e inquietantes, visitantes cuyas vestiduras del medioevo, tales pieles desgarradas o extensiones sensibles, se convierten en pelaje, en ramaje, en plumaje, o en trajes-locomoción, algunos habitados por maravillosos interiores que se desvelan y revelan a la altura del plexo solar… No falta la presencia del observador –a menudo el gato– que todo lo percibe…

Antiguas fuentes de sabiduría, desde la Bhaghavad-Gita, el budismo zen, el I Ching, la Cábala, el Tarot, la alquimia del medioevo, y lecturas como el Tertium Organum de Oupensky, El juego de abalorios de Herman Hesse, El Monte análogo de René Daumal, Meister Eckhart, C. G. Jung, E. A. Poe, Lovecraft, Ray Bradbury, la pintura de Hieronymus Bosch, pero también la relatividad de Einstein, la astrofísica de Fred Hoyle, la teoría de la evolución en la tierra, la ingeniería, el psicoanálisis, la música, la biología… acompañaron e inspiraron la obra de Remedios Varo. Aunque su principal “órgano de conocimiento”, según cuenta Juliana Gonzáles, “fue la imaginación y la fantasía creadora”, así como sus propias observaciones y experiencias internas y externas. Remedios, añade la estudiosa y amiga de la pintora, “vivió el arte […] como pudo haberlo sido en el Medioevo: un oficio de salvación, de sapiencia y de purificación”.

Para hacer boca, os dejo con las primeras páginas del libro que Atalanta presenta en su web, con un artículo que salió en la Vanguardia en el mes de noviembre 2015 (añadido posteriormente a esta entrada), y con un par de documentales de RTVE sobre la vida y obra de una mujer imprescindible en la creación pictórica del siglo XX.

La obra pictórica de Remedios Varo (Anglés, Gerona, 1908-Ciudad de México, 1963) transmite la presencia de una revelación precisa, cuyo amplio campo de sugerencias se oculta bajo una capa de misterio. ¿Qué significan sus cuadros? ¿De qué nos está hablando su enigmático universo plástico? Este libro nos ofrece, por primera vez, las cinco llaves que abren la caja secreta del mundo mágico de esta pintora: la llave esotérica, la llave surrealista, la llave literaria, la llave del mundo onírico y la llave del mundo arquitectónico.” (Web de Atalanta)

http://www.edicionesatalanta.com/libro.php?id=113

REMEDIOS VARO – LA VANGUARDIA 1.HOJA

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http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-remedios-varo/2489576/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-para-un-siglo/mujeres-para-siglo-remedios-varo-pintura/713446/

La entrega de Clarice Lispector


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Por fin, por fin mi envoltura se había roto realmente, y yo era ilimitado. Por no ser, yo era. Hasta el fin de aquello que no era, era. Lo que no soy, soy. Todo estará en mí si no soy; pues “yo” es solamente uno de los espasmos instantáneos del mundo. Mi vida no tiene un sentido solamente humano, es mucho mayor, es tan grande, que, en relación con lo humano, no tiene sentido. De la organización general que era mayor que yo, hasta entonces no había distinguido los fragmentos. Mas ahora, yo era mucho menos que humana, y sólo realizaría mi destino específicamente humano si me entregaba, como me estaba entregando, a lo que ya no era yo, a lo que ya era inhumano.

Y entregándome con la confianza de pertenecer a lo desconocido. Pues sólo puedo rezar a lo que no conozco. Y sólo puedo amar la evidencia desconocida de las cosas, y sólo puedo unirme a lo que desconozco. Solo ésta es una entrega real.

Y tal entrega es la única superación que no me excluye. Yo era ahora tan grande que no me veía. Tan grande como un paisaje lejano. Me hallaba lejana, pero perceptible en mis más últimas montañas y en mis más remotos ríos: la actualidad simultánea no me asustaba ya, y en mi más última extremidad podía por fin sonreír sin ni siquiera sonreír. Por fin me extendía más allá de mi sensibilidad.

El mundo no dependía de mí; ésta era la confianza a que había llegado: el mundo no dependía de mí, y no comprendo lo que digo, ¡nunca! Nunca más comprenderé lo que diga. Pues, ¿cómo podré hablar sin que la palabra mienta por mí? ¿Cómo podré decir, sino tímidamente: la vida me es? La vida me es, y no comprendo lo que digo. Y entonces adoro…

Clarice Lispector, La pasión según G. H. Siruela, 2013

El tambor del corazón, el canto

El tambor del corazón

I

Se dice que toda la creación estuvo acompañada por un sonido o una palabra pronunciada en voz alta, un sonido o una palabra susurrados o pronunciados con el aliento. En los mitos, se considera que el canto procede de una misteriosa fuente que confiere sabiduría a toda la creación, todos los animales y los seres humanos, los árboles, las plantas y cualquier ser que lo escuche. En los cuentos se dice que todo lo que tiene “savia” tiene canto.

El himno de la creación produce un cambio psíquico. […]

El canto es una modalidad especial de lenguaje que permite alcanzar cosas que la voz hablada no podría. Desde tiempos inmemoriales el canto, como el tambor, se ha utilizado para crear una conciencia no ordinaria, un estado de hipnosis o un estado de plegaria. La conciencia de todos los seres humanos y de muchos animales se puede alterar mediante el sonido. Ciertos sonidos, como el goteo de un grifo o el insistente claxon de un automóvil, pueden provocar ansiedad e incluso irritación. Otros sonidos, como el rumor del océano o el aullido del viento entre los árboles, nos pueden llenar de sentimientos satisfactorios. El sonido sordo –como el de unas pisadas– hace que una serpiente experimente una tensión negativa. Pero un suave canto puede hacerla bailar.

La palabra pneuma (aliento) comparte su origen con la palabra psique; ambas se consideran denominación del alma. […]
El canto de la canción y el empleo del corazón como tambor son actos místicos que despiertan unos estratos de la psique no demasiado utilizados ni vistos. El aliento o pneuma que se derrama sobre nosotros abre ciertas puertas y despierta ciertas facultades que de otro modo no serían accesibles.

Clarissa Pinkola Estés. Mujeres que corren con los lobos, El tambor y el canto del corazón.

II

¡Canta! – los temores están allí – agazapados – como duendes hambrientos – al acecho. – Acalla la habladora y ¡canta! – Que no hable – ella – la creadora de objetos – que no hable. – En las palabras creemos. – ¡Que no hable!– Canta. – ¡Canta!

*

Existir es una agitación. Decirlo es producto de esa agitación.

Relajarse. Confiar. Abandonarse.

Desatender la voluntad para que actúe la sabia, la otra conciencia, la que no falla, la que desoímos.

Callar la habladora, la que dice “yo”. Dejar paso a la otra, la Anciana, la que canta. Con ella de la mano, ir. Dejarse Ir. Convertirse en ella.

Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015