Cuando amar y pensar son dos cosas distintas. Chantal Maillard

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arundhati roy Arundhati Roy


[…] Pensaba hablaros de la propuesta que expuse ya hace años de una “razón estética”: un modo de recibir, de expresar y de tratar con lo que denominamos realidad que modificaría, a mi juicio, sensiblemente (nunca mejor dicho) la razón discursiva, claramente patriarcal, que venimos utilizando desde hace siglos y que ha determinado nuestra forma de vida en todos los aspectos: nuestras instituciones, nuestros horarios, nuestros hábitos, nuestro modo de pensar y de actuar, y hasta nuestra manera de hablar, de expresarnos, de tratar a los demás y a nuestro entorno, y nombrarlo en términos de diferencia y enfrentamiento.
Sin embargo, dadas las circunstancias, he preferido optar por ser el vehículo de una voz comprometida con la denuncia de problemas acuciantes que son resultados de aquella razón patriarcal. Esta voz es la de Arundhati Roy, una escritora india, muy conocida tanto como novelista como por sus artículos políticos (las presas del río Narmada o las pruebas nucleares que el gobierno indio realizó en el desierto de Pokhran fueron objeto de sus acertadas y bien documentadas críticas), que no se amedrenta ante las presiones y coacciones de diversa índole a las que se ha visto y se está viendo sometida.

En “El final de la imaginación”, esta activista describía su ideal de vida de esta manera:

“Amar. Ser amado. No olvidar nunca la propia insignificancia. No acostumbrarse nunca a la violencia incalificable y a la vulgar incongruencia de la vida a tu alrededor. Buscar la alegría en los lugares más tristes. Perseguir a la belleza hasta su guarida. No simplificar nunca lo complicado ni complicar lo sencillo. Respetar la firmeza y la decisión, pero nunca la fuerza. Por encima de todo, observar. Probar y aprender de los errores. No mirar nunca hacia otro lado. Y nunca, nunca olvidar.

Esto es evidentemente una “declaración de actitud”; sin embargo creo que también puede responder a la pregunta acerca de cómo pensar en nuestros tiempos. Y lo creo porque estoy convencida de que, siendo la actitud aquello que determina o, mejor dicho, promueve (de-terminar es demasiado conclusivo) la manera de comportarse, es también lo que moldea el modo de pensar, y no tanto a la inversa.

[…] “Amar. Ser amado”… Así empieza. Qué poco se ha pensado amando. Qué poco se piensa amando. Apartándonos de los cuatro tópicos que la “historia de la filosofía” nos brinda, ¿a partir de cuándo o de qué se han desvinculado el amar y el pensar? ¿Acaso cuando se vinculó al pensar con el ser? ¿Qué clase de abstracción ésta del “ser”, que pudo sustentar la tesis de que “el ser es” sin creación, sin proceso, sin eros? ¿Y por qué perverso proceso lograría esta tesis convertirse en una verdad que nos avergonzaría poner en tela de juicio, nosotras, “filósofas”, que hemos luchado por situarnos en un mundo regentado por los hombres de la antigua jerarquía, y actuamos bajo sus estandartes, siguiendo sus parámetros, a conciencia o sin ella? ¿Hasta qué punto hemos introyectado esa ley que –¿nos hemos dado cuenta realmente?– sigue sosteniendo aquel templo, la ley de la disociación que resulta de un proceso de abstracción lingüística?

[…]

Cuando pensar y amar son dos cosas distintas sucumbimos a esa vulgar incongruencia de la vida, de la que hablaba Arundhati Roy; y esto significa que dejamos de ver porque dejamos de sentir, pensamos sin ver y sentimos sin pensar, sentimos lo que “se” siente según la circunstancia (un eufemismo de  “costumbre”) lo requiera.

Cuando pensar y amar son dos cosas distintas simplificamos lo complicado y complicamos lo sencillo, confundimos la firmeza y la decisión (productos de la libertad) con la fuerza, hablamos cuando deberíamos callar y callamos cuando deberíamos gritar sin tener en cuenta que, como también escribió Arundhati Roy: “Cuando uno tropieza con una guerra silenciosa […] desviar la mirada o callar es un acto tan político como protestar contra ella”. Saber actuar según el ethos es saber actuar de acuerdo con el conocimiento de lo que conviene en cada instante, y esto no se logra atendiendo a reglas o a deducciones elaboradas en cadenas argumentativas, sino atendiendo al particular entramado de cuya complejidad somos parte integrante, lo queramos o no, una pequeña parte que, haga lo que haga o no haga lo que no haga, modificará sensiblemente el suceso. Y esto es lo que el individualismo racionalista no tuvo en cuenta, y de ahí, probablemente, su fractura.

[…]

Como dije al principio, yo pensaba hablar de un tipo de racionalidad en la que el observador se sabe parte de lo que observa, un modo de pensar que, sin olvidar la propia insignificancia, trabaja a partir de la integración en un mundo que no está hecho a medida del hombre, un mundo “matriarcal” en el sentido etimológico de la palabra en el que lo matricial es aquello que procura la medida, y con la medida la forma, las líneas de fuerza que configuran, que proporcionan (otorgándole las proporciones) la figura. Pensamiento matriarcal sería aquel que otorga sentido a la vez que actúa. Doble concepción, ésta, que tiene lugar, a un tiempo, en el pensar y en la materia (término que, por cierto, proviene de la misma raíz: matr). ¿Podríamos llamar “amor” a esa fuerza que concibe en la materia y en el pensar sin hacer diferencia entre el mundo y aquello que, a modo de espejo, da razón de él?  Ni que decir tiene que el amor al que me estoy refiriendo poco tiene que ver con el sentimentalismo, ni siquiera con la sentimentalidad, sino con algo mucho más profundo: el rizoma que nos une a todos bajo la activación y el pensar de superficie. Cuando pensar y amar son una sola cosa, la comprensión es posible y el gobierno se torna innecesario.

No se me oculta que, probablemente, sea ésta una propuesta demasiado imprudente y, por supuesto, utópica. Pero no por ello habré de acallarla. […]


Extractos de una conferencia de Chantal Maillard, Cuando amar y pensar son dos cosas distintas (2003), recogida en su último libro, India (Pre-Textos, 2014)


No te enamores de una mujer así! Ámala cada día un poquito más!!!

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No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMÁS se regresa.

Martha Rivera-Garrido

Rafael Argullol: la belleza

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Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza.

Este nuevo libro de Rafael Argullol, como su subtítulo apunta, es un ensayo entorno «al sacrificio y la celebración de la belleza». Preocupado desde siempre por las relaciones entre el hombre y la indagación artística en cualquiera de sus disciplinas como una vía hacia el conocimiento, nos propone esta vez un viaje a través de veintidós estaciones, en las que nos encontraremos, entre otros personajes y lugares, a Miguel Ángel, Honoré de Balzac, Goethe, Lucrecio, Dante, Thomas Mann, Victor Hugo, Montaigne, Shakespeare, Durero, Picasso, Nietzsche, Rilke, Dostoievski, Mantegna, la Cappella Sansevero, la nave Soyuz, la piedra del escultor, lo espectral, las montañas o el silencio. Un libro lleno de ecos convocados con sabiduría por uno de nuestros escritores más brillantes.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevista-rafael-argullol-belleza/2169582/

Les muntanyes són la teva ment (2)

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… El núvol murmura

les muntanyes són la teva ment.

Hi ha un costat domesticat, i també salvatge, de la ment humana. El costat domesticat, com el camp d’un agricultor, ha estat disciplinat i conreat per produir un rendiment desitjat. És útil, però limitat. El costat salvatge és més gran, més profund, més complex, i encara que no pot ser conegut del tot, pot ser explorat. Els exploradors de la ment salvatge són sovint escriptors i artistes. La “imaginació poètica” de la qual William Blake va parlar amb tanta eloqüència és el territori de la ment salvatge. Al seu interior té paisatges i criatures que ens sorprendran. Ens pot refrescar i espantar. La ment salvatge reflecteix la gran veritat del nostre ésser antic, del nostre antic ésser animal i espiritual.

L’antropòleg francès Claude Lévi-Strauss va dir una vegada una cosa com ara “L’art sobreviu dins de la civilització moderna més aviat en forma de petites illes silvestres guardadas per ensenyar-nos d’on venim”. Algú altre també va dir un dia que el que fa que un bon text ho sigui és allò salvatge que conté. Allò salvatge dóna cor, valor, amor, esperit, perill, compassió, habilitat, feresa i dolçor, tot alhora, al llenguatge.

Gary Snyder. Les muntanyes són la teva ment. Trad. José Luis Regojo i Jaume Subirana. Tushita ediciones, 2013

***

Cremant les petites branques

mortes

trencades de sota

l’atapeït i gran

pi d’escorça blanca.

cent estius

neu fosa        roca       i aire

crepiten en una branca retorçada.

Granit de sierra,

Mount Ritter –

roca negra el doble de vella.

Deneb, Altair

foc ventós.

***

Tornant a pujar la sierra Mattherhorn trenta-un anys després

Serra rere serra de muntanyes

any rere any rere any.

Segueixo enamorat.

 

My body is a cage

Escuchemos esta preciosa canción de Arcade Fire:

“My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key”
(Mi cuerpo es una jaula que impide
que baile con la persona que quiero.
Pero mi mente tiene la llave)

Y ahora esta increíble versión de Peter Gabriel:


Mientras en nuestra mente danzan las palabras lobunas de Clarissa Pinkola Estés:

En la psique instintiva, el cuerpo se considera un sensor, una red de información, un mensajero con una miríada de sistemas de comunicación: cardiovascular, respiratorio, esquelético, autónomo y también emotivo e intuitivo. En el mundo imaginativo el cuerpo es un poderoso vehículo, un espíritu que vive con nosotros, una oración de la vida por derecho propio. En los cuentos de hadas, el cuerpo personificado en los objetos mágicos que poseen cualidades y poderes sobrehumanos, se presenta dotado de dos juegos de orejas, uno para oír el mundo material y otro para oír el alma; dos juegos de ojos, uno para la visión normal y otro para la clarividencia; dos clases de fuerza, la fuerza de los músculos y la fuerza invencible del alma. La lista de los dobles elementos del cuerpo es interminable.
(…)

El cuerpo utiliza la piel, las fascias profundas y la carne para registrar todo lo que ocurre a su alrededor. Para quienes saben leerlo, el cuerpo es, como la piedra de Rosetta, un registro viviente de la vida entregada, la vida arrebatada, la vida esperada y la vida sanada. Se valora por su capacidad de reacción inmediata, su profunda sensibilidad y su previsión. El cuerpo es un ser multilingüe. Habla a través de su color y su temperatura, el ardor del reconocimiento, el resplandor del amor, la ceniza del dolor, el calor de la excitación, la frialdad, la desconfianza. Habla a través de su diminuta y constante danza, a veces balanceándose, otras moviéndose con nerviosismo y otras con temblores. Habla a través de los vuelcos del corazón, el desánimo, el abismo central y el renacimiento, de la esperanza.

El cuerpo recuerda, los huesos recuerdan, las articulaciones recuerdan y hasta el dedo meñique recuerda. El recuerdo se aloja en las imágenes y en las sensaciones de las células. Como ocurre con una esponja empapada en agua, dondequiera que la carne se comprima, se estruje e incluso se roce ligeramente, el recuerdo puede surgir como un manantial. Reducir la belleza y el valor del cuerpo a cualquier cosa que sea inferior a esta magnificencia es obligar al cuerpo a vivir sin el espíritu, la forma y la exultación que le corresponden. Ser considerado feo o inaceptable por el hecho de que la propia belleza esté al imagen de la moda actual hiere profundamente el júbilo natural que es propio de la naturaleza salvaje.

Las mujeres tienen buenos motivos para rechazar los modelos psicológicos y físicos que ofenden el espíritu y cortan la relación con el alma salvaje. Está claro que la naturaleza instintiva de las mujeres valora el cuerpo y el espíritu mucho más por su vitalidad, capacidad de reacción y resistencia que por cualquier detalle de su aspecto. Lo cual no significa rechazar a la persona o el objeto que es considerado bello por algún segmento de la cultura sino trazar un círculo más amplio que abarca todas las variedades de belleza, forma y función.”

¿Qué tal os está sentando al cuerpo-mente?

Yo, la verdad, aún estoy bajo el shock de la noticia de Angelina Jolie: optar por una masectomía preventiva de los dos pechos sanos. ¡¡¡Preventiva!!! Es cuando el cuerpo más que una jaula parece ya una trampa en la que más de una ha caído e, ingenua o prepotente, en todo caso asustada, de la que una se esfuerza en escapar. ¡Tajante! Hélas…

But my mind holds the key… Yesssss!

 

Conferencia magistral de Isabel Allende en el II Congreso Internacional La experiencia intelectual de las mujeres en el siglo XXI

 

En la Ciudad de México, del 4 al 9 de marzo del 2012, tuvo lugar el II Congreso Internacional La experiencia intelectual de las mujeres en el siglo XXI. Fueron 5 días de discusión y reflexión en el Palacio de Bellas Artes, en torno a la creatividad intelectual, a la riqueza cultural que producen las mujeres.

Más de 40 destacadas mujeres de la cultura y las artes de Hispanoamérica reflexionaron sobre su experiencia intelectual en 13 disciplinas (actrices, cantantes, compositoras, ambientalistas, directoras de museos, documentalistas, economistas, editoras, pintoras, productoras artísticas, publicistas, rectoras, cronistas), todas ellas diferentes a las abordadas en la primera edición del Congreso.

“No basta siquiera descubrir lo que somos, hay que inventarnos”, con esas palabras iniciamos este Congreso, dijo Consuelo  Sáizar,  la presidenta del consejo Nacional para la Cultura y las Artes, quien agradeció a las 53 mujeres provenientes de 14 países que participaron en alguna de las 14 mesas y que encontraron las palabras para mostrar su inteligencia, sus emociones y su pasión.

http://www.congresomujeres.com/