Lullaby to elephant



En el vídeo, Lek está cantando una nana al elefante Faa Mai. Esta mujer sabia proviene de una tribu de las montañas del norte de Tailandia, más arriba de Chiang Mai. Creó Elephant Nature Park Chiang Mai, un santuario y un centro de rescate para los elefantes maltratados. Lek vuelve a comprar elefantes maltrechos a los mahout (palabra que significa en hindi “montador de elefantes”, los que manejan y conocen a los elefantes) y los acoge en este lugar único, abierto, donde los elefantes forman de nuevo grupos, familias, se curan y se ayudan mutuamente. Un lugar sin cercados en el que vuelven a ser elefantes…

Entrad también vosotr@s en el apaciguamiento del canto…

http://www.elephantnaturepark.org

www.saveelephant.org

 

El caballo de Turín. Béla Tarr

A la película El caballo de Turín del cineasta húngaro, Béla Tarr, es a quien se refiere Chantal Maillard en su texto El séptimo día cuando escribe “puede que nuestra inestimable cordura sea la razón por la que Béla Tarr no le concede al ser humano un séptimo día” (ver entrada anterior). En el relato bíblico de la creación, el séptimo día es el día en que Dios descansó, satisfecho de su creación, después de haber creado (el sexto día) toda clase de animales, y al Hombre para dominar a las bestias [Génesis 1: 24-26]. Sin duda, la (mala) elección de ese relato cosmogónico, en el mundo occidental, no es ajena a las graves consecuencias éticas y ecológicas de esa vieja jerarquía piramidal que hoy todos padecemos. Mythos versus logos. ¿Otro logos entonces? ¿Otro inicio? Cuestionar el(los) lenguaje(s), es decir, la(s) mirada(s). Tal vez, son precisos diminutos gestos al margen del juicio. Antes del logosS‘abêtir. Des-activar la mente, acallar la habladora, propone Maillard: “Atender al balbuceo. Sobre todo, atender al silencio, ese silencio: la callada inocencia recobrada, antes del logos, el no saber cargado de compasión por los seres que viven con su hambre“.


Artículo de Rafael Argullol, Nietzsche y el caballo:  http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/04/actualidad/1333533760_793957.html

https://es.wikipedia.org/wiki/El_caballo_de_Tur%C3%ADn

Chantal Maillard, El séptimo dia:   https://blogdelesllobes.wordpress.com/2016/01/07/el-septimo-dia-chantal-maillard/

Chantal Maillard, El sexto día: http://lestacio.cat/no-1-tardor-2015/?lang=es

 

Lo solo del animal. Olvido García Valdés

Rudyard Kipling_The Cat That Walked by Himself


esa agua es la casa de la nutria,

el brillo oscuro,

su alegría fría,

la corriente en la noche

su rapidez de nadadora


*


Era un parque en abril. Por el declive hacia el camino el
perro se acercaba arrastrando una pata de palo con forma de
pata de chivo por toda extremidad trasera. Se arrastraba
acercándose. Antes había habido un gato agrisado. Ahora el
perro traía su pregunta. Cabía alejarse, cabía tomar en car-
ga la pata de palo con forma de pata de chivo. Venía,
no distinto del gato, no distinto
del martinete quieto, casi dentro del río,
oblongo y blanquecino salvo la capa negra,
vertical con sus patitas de mirlote grande,
en el contrafuerte, sobre el bullir del río en la crecida.

*

decía que había sido y era

en ésta y no en otra vida por

la impresión o el sonido

fijeza móvil o desdicha

bestia parda brillo maullido

negro canto


*


le envuelven los sonidos, no localiza

con precisión de dónde vienen

pareciera de enfrente y son

de atrás, le resulta lejano

y ve al pájaro ahí mismo

en esa rama, giran seres

y afectos empujándose, opaco

casi violento mirar fuera


Olvido García Valdés. Lo solo del animal. Tusquets, 2012


*


si me dejaras ir contigo en la noche,

en la hora parda del metro, antes

de amanecer, si pudiera acoger,

contemplar todo hueso tu rostro el gesto

de fiera que piensa y vive sola, si no

se removieran airadas las palabras,

si no sintiera el viento que azota los

árboles arriba; qué hice que no

recuerdo, qué hicieron, dónde

ocurre la vida y es libre y no

benigna, dónde con su herida

lo solo del animal


Olvido García Valdés. Y todos estábamos vivosTusquets, 2006


*


Si el lobo te ve antes,

te quedarás sin voz.  En las podres

entrañas zumban, bullen,

brotan en nubes y formando

racimos, de la trunca

cabeza brota el canto,

de lo podre la abeja.

 

*

 

Los animales se mueven en parejas, si uno

describe círculos

sobre el suelo blanco y luego muere,

el otro en la siguiente noche repetirá

las huellas. Late bajo los pies

el recorrido de otros pies, casi deslumbra

el suelo al encender la luz, negra

naveta diminuta

 

*

 

los dos caminan, animal

tras animal, con confianza

y cadencia, con conocimiento siguen

entre dulces encinas y crespos

robles amarillos, animales

que duermen en el campo

y con su aliento se acogen.

 

*

 

Manazana asada y frío, arropan

los amigos al cruzar, o arriba

(cierra los ojos para oír), estridencia

inflama el corazón: ¿qué

tiene que nos lleva

ese ruido animal gregario

y transparente (por qué formula

el alma y como animales nos desuella)?


Olvido García Valdés. “Del ojo al hueso” in Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008). Galaxia Gutenberg, 2008


Olvido García Valdés 

OLVIDO GARCÍA VALDÉS (Santianes de Pravia, Asturias, 1950). Licenciada en Filología Románica y en Filosofía. Entre otros premios, se le concedió en 2007 el Premio Nacional de Poesía por su libro Y todos estábamos vivos (Tusquets Editores, Barcelona, 2006). En Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008), editado por Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona en 2008, se recoge su obra poética entre esas fechas. Posteriormente ha publicado Lo solo del animal (Tusquets Editores, Barcelona, 2012).


Una entrevista con Olvido García Valdés (2014): “Están muy solos también los animales”: http://www.abc.es/cultura/libros/20140811/abci-olvido-garca-valds-poesa-201408041118.html

Entrevista de Vicente Luis Mora en el 2006 a raíz de la publicación de su poemario “Y todos estábamos vivos” que obtuvo poco después, en 2007, el Premio Nacional de Poesía:   http://vicenteluismora.blogspot.com.es/2007/10/entrevista-olvido-garca-valds.html

Vídeo-entrevista a Olvido García Valdés en homenaje a Roberto Bolaño en la VII edición de Kosmopolis 2013 en el CCCB:   http://www.cccb.org/es/multimedia/videos/entrevista-a-olvido-garcia-valdes/211055

Imagen: Rudyard Kipling, The Cat That Walked by Himself

 

No confiamos en el animal que somos. Chantal Maillard

Entrevista por Esther Peñas. 02/07/2014

 IMG_4320 La baba del caracol


Sus poemas transitan el hueco. “Este largo erial de ser hombre”, que escribió Hugo Mujica. La resonancia, lo que transfigura y nos sugiere aquello que fue sentido y que se siente al leer los versos. Se abandonan, confiados a los hilos (mentales) y los husos (senti-mentales) que, como esas raíces rizomáticas, guardan un misterioso vínculo. El poeta se diluye. Es lo que menos importa. Sólo así emerge aquello que trasciende. No la poesía, más abstracta. Sino el poema, que sella la autenticidad de lo bello y aspira la verdad.

Hablamos de Chantal Maillard (Bruselas, 1951), que acaba de presentar una conmovedora reflexión sobre la naturaleza y proyección del poema en particular y de las artes en general. ‘La baba del caracol (Vaso Roto), en el que propone el regreso al origen. “Cuando el arte revirtió en el acto mismo de hacer, sin un algo haciéndose, perdió el soplo”.

‘La baba del caracol’. Como título recuerda a una canción de Teresita Fernández que loaba la belleza de las cosas feas…
¿Las cosas feas?… ¡Pero si un caracol es algo bellísimo!… Su rastro de baba es una traza luminosa que brilla en el suelo cuando le da la luz. Es precioso el rastro que deja el caracol. Además, el crecimiento de su concha responde a la proporción áurea, una extraña y sorprendente constante matemática que, en dondequiera que se aplique, siempre produce una sensación de armonía y belleza.

¿De qué depende que el poeta transite poéticamente por la realidad siguiendo uno de los tres caminos que usted analiza: revelación, construcción o esa senda tercera, a la que usted no pone nombre y que yo he llamado ‘cimbreante’, que entiende esa realidad como inestable y mutable?
Me gusta la palabra ‘cimbreante’, creo que se ajusta bien a lo que quiero decir… Pero ante todo, puntualicemos algo: no existen los poetas; existen personas cuya actividad, en algunos momentos más o menos duraderos de su vida, está siendo poética. Lo poético es una actitud más que un estado. Se trata de una abertura, un estar dispuesto a que la realidad nos alcance. Es una atención receptiva, una disposición. Llamaremos “poeta”, por lo tanto, para entendernos, a todo aquel que acostumbra a encontrarse en actitud poética. Ahora hablemos de estos tres modelos teóricos a los que usted se refiere y que son los que propongo en mi “Pequeña zoología poemática” para entender el poema desde distintos ángulos. Estos tres modelos: descubrimiento o revelación, construcción, y un tercero al que preferí no poner nombre, corresponden a tres maneras de relacionarse con la realidad. A las dos primeras, la filosofía les ha dado nombre: realismo e idealismo. Para el realista, la realidad está dada y de lo que se trata es de descubrirla o de desvelarla. El idealista, en cambio, entiende que la realidad no está dada sino que se construye; no es que se interprete (esto supondría que existe una realidad anterior a la interpretación) sino que, de alguna manera, se inventa. Si aplicamos estos patrones al ámbito poético, tendremos dos tipos de poesía: la oracular, que pretende desvelar o descubrir la realidad, y la “poiética”, es decir, la que responde a patrones propiamente artísticos: constructivos. En la primera, el poeta es un mediador, digamos, un…

¿Un receptor…una vasija de barro que se colma..?
… un poco al modo de la sibila, al modo del oráculo: alguien que escucha y transmite. El ejemplo animal que utilizo aquí es el cangrejo ermitaño, un ser cuya concha no le pertenece. El cangrejo ermitaño adopta la concha de algún molusco muerto y en ella crece; cuando se le queda estrecha, va en busca de otra más grande. En esta primera etapa, la de revelación, el poema es como el ermitaño: es la misma realidad, supuestamente “verdadera” la que, adoptando diversas formas de expresión, se transmite a través de la Historia. En el segundo modelo, en cambio, el poeta es un creador, un poíetes, un artista que “articula” el artefacto. Lo identifico con la araña, una animal que construye su tela con su propia saliva. Es muy interesante entender cómo la araña construye esa red – tejido o texto – en la que quedamos apresados… Claro que estos modelos no son excluyentes: en todo acto poético hay algo de construcción y puede, o no, que haya algo de revelación.

Y el tercer camino, el que se encara con esa realidad ‘cimbreante’, y cuya correspondencia zoomórfica es el erizo…
El erizo, o más bien el caracol…
El tercer modelo ni desvela ni construye; tiene que ver con la aprehensión rítmica o vibrátil del suceso. El erizo al que me refiero es el erizo poemático de Derrida, que está a medio camino entre el modelo de revelación y este tipo de aprehensión. A diferencia del cangrejo ermitaño, éste es un ser humilde y temeroso que se hace una bola cuando ve venir el peligro. Así cree defenderse, pero…

Se expone a la muerte…
Se expone, sí. Expuesto, indefenso a pesar de sus púas. Pero no siempre muere. Y es curioso que hable de ello precisamente ahora, pues acabo de volver de un viaje en el que tuve la suerte de encontrarme a una persona que recogió a un erizo malherido. Numerosas familias de garrapatas habían anidado entre sus púas envenenándole la sangre y debilitándole al máximo. En Menorca dicen que a menudo los erizos heridos se acercan a las casas como pidiendo auxilio. A éste le diagnosticaron poco tiempo de vida. Pero G decidió hacer lo posible para resucitarlo. Yo apartaba con cuidado sus púas, el animal dejaba que las aplastara con los dedos, para que G pudiese eliminar los parásitos. Todo erizo guarda un secreto. Todo erizo murmura. Todo erizo es un corazón latiendo. Éste, a los pocos días, volvió a caminar, a rastrear la hierba, a erizar sus púas. Volvió a esconder su secreto, aquel que, como dice Derrida, nos gustaría aprehender y aprender de memoria (par coeur)… Con la memoria-corazón. Pero se nos va. Y lo único que podemos hacer es devolverle la libertad para que, en algún otro momento, se nos vuelva a ofrecer.
Es preciosa la imagen del erizo poemático, e importante la referencia a la humildad. Hoy en día se prima y se premia demasiado al autor en detrimento de la obra, de lo que dice la obra. En la antigüedad los poetas eran anónimos, y todavía lo son en las sociedades tradicionales. Lo importante era lo que decían, no quienes lo decían. Cuando primamos al creador, el tema pierde importancia. En el tercer modelo que propongo, el autor forma parte de la obra, de la misma manera que en la teoría de la relatividad el observador forma parte de la observación y del resultado de la misma.

Entiendo que usted está más próxima al caracol que al erizo, la araña o el cangrejo ermitaño…
Sí, el caracol es mi propuesta para el tercer modelo, que es el que corresponde mejor a los tiempos actuales. ¿Por qué el caracol? Por varias razones. La primera es que no adopta conchas ajenas, sino que va creciendo con la suya. El animal y su concha son una sola cosa. Así, el poema hoy en día. Una canción sin música no es una canción, sin letra tampoco, pero ni la música ni la letra de la canción son la canción. En el poema, después de las vanguardias, esto es aún más evidente. No puede hablarse ya de forma y contenido sin retroceder a una manera obsoleta de entender el poema. Entre el animal y su concha no hay diferencia funcional. La segunda razón, es que el caracol es más humilde aún que el erizo y, aunque más indefenso, es también más sabio: cuando nota que las circunstancias son inadecuadas para él (cuando no hay oído dispuesto a la escucha) se contenta con cerrar con el opérculo, una especie de cera que él segrega, el orificio de su concha. Se recluye en sí mismo hasta que haya humedad suficiente. La humedad es buen conductor del sonido y el poema es resonancia… Entonces el animal saca de nuevo sus antenas, desliza su cuerpo fuera de la concha y se desliza a ras de suelo, bajo el la fronda. Cierto que el caracol es frágil: cualquiera podrá pisarlo y entonces todo él, concha y animal, estallará…
Soy caracol, me siento caracol… pero tengo que seguir aprendiendo su humildad.

¿Qué parte del poema se escribe desde “un mí que actúa y controla” y cuál desde un “sin mí, en el que algo, sin embargo, se hace”?
La parte esforzada es el mí que controla. Puede escribirse un ensayo desde ese mí, pero no puede darse el poema. La otra parte, eso de mí que yo no soy, es la que encuentra el poema. Cuando dejamos de esforzarnos, cuando liberamos las vías, entonces se hace el poema, se da. Hace falta una dosis de confianza para que eso ocurra. Confianza en esa parte de uno capaz de tomar conciencia de la realidad en su proceso. Porque la realidad no es algo que esté hecho, sino que se está haciendo, sucediendo. No está dada, ni tampoco se la construye: es un puro hacerse, un continuo proceso, y el que está a la escucha forma parte también de ese proceso. Lo que me interesa, es esa conciencia, y ser capaz de dejar que algo de ese suceder pueda tomar forma para expresarse a través de mí. Eso sería el segundo paso, la expresión. Pero para lo primero hace falta, como decía Bashò, saber adelgazarse. Adelgazar el yo, dejar de atender a la propia historia, despejar los canales de recepción.

Hablar de adelgazar el yo en un momento en el que todos los estímulos tienden a insuflarlo suena casi a provocación…
Sí, ése es el problema… Pero no, no pretendo provocar nada. Simplemente pienso que es el camino correcto si uno quiere decir algo que tenga sentido.

Uno de los asuntos sobre el que se detiene en el ensayo es la degradación del arte. Me gustaría saber de qué modo se puede traicionar el poema.
Tal como lo veo, el poema ha de entenderse actualmente como obra de arte. Un poema es una obra (de arte), la palabra “arte” entre paréntesis dado que “obra” y “arte” eran, en sus inicios, términos sinónimos. La degradación del arte empieza cuando se le pone mayúscula a la palabra arte y cuando, acto seguido, el autor o su firma empiezan a valer más que el resultado de su hacer. La degradación del arte se inicia con el enaltecimiento del artista, y termina con la mercantilización de la obra. Lo mismo pasa en las artes plásticas que en las literarias. El poema se traiciona cuando lo que se da a conocer es el nombre del autor y no el poema.

Otra reflexión interesante en el libro, cuando sugiere que deberíamos interrumpir más que intervenir en la realidad. ¿Por qué el hombre se empeña a interrumpir, en dominar la realidad en vez de dejar que se diga en nosotros en… no sé, bailar con ella?
Bailar… qué bonita imagen… una danza de partículas… la danza de Shiva… No nos damos cuenta de que formamos parte de todo esto. Lo queramos o no formamos parte de la danza, estamos danzando. Sin embargo sí, queremos controlarlo todo… Participo de la idea de que la especia humana es una plaga que está, si no acabando con el planeta, al menos modificándolo drásticamente. Pero ¿hasta qué punto las plagas no son también necesarias para la transformación? Formamos parte, lo queramos o no, de un universo en perpetua mutación. Puede que el crecimiento desmesurado de nuestra especie destruya este planeta, pero ¿cuántos planetas no se han destruido en el universo? ¿Cuántos se destruyen en cada instante? ¿Tan importantes somos? ¿Qué nos lleva a creer que seamos algo más que partículas erráticas?

Apenas nada…
Nada. Nosotros nos extinguiremos y probablemente también nuestro planeta, como tantos otros lo hacen en todo momento. El universo seguirá latiendo. Shiva seguirá danzando. Por eso es importante la humildad. Tomar conciencia de que apenas somos nada facilitaría las relaciones entre todos, haría posible la compasión… La humildad es una tarea, para la ciencia, para el arte y, por supuesto, para los políticos…

Al final se trata de eso, de abajarse, en cualquier camino, en el vocacional, el religioso, el personal, el poético, adelgazar el ego…
Sí. Pero, indudablemente, vamos en camino contrario. Si reparásemos en las doctrinas de la India, que he estudiado durante muchos años, veríamos que todas son metodologías para ese adelgazamiento, que es un trabajo de la conciencia en el que es fundamental la observación de la propia mente. La mente, como la describen las escuelas budistas, no es más que una sucesión de dharmas, chispas o partículas fugaces que se suceden al modo en que lo hacen los fotogramas de una película dando, al proyectarse, la impresión de un movimiento continuo. Si a cada uno de estos fotogramas le añadimos un “yo” tendremos la impresión de que ese yo existe sustancialmente, pero no es más que una ilusión. La cultura occidental, en cambio, ha hecho del “yo” su piedra angular. Y es lógico si pensamos que el pensamiento europeo después de ser griego fue cristiano: el cristianismo necesita de individuos bien diferenciados que quieran perdurar eternamente. John Locke y David Hume, dos filósofos empiristas, se percataron del problema, pero nadie recogió el testigo. La crisis de la subjetividad, en el pensamiento del siglo XX, tan sólo alimentó a la criatura.

“En un principio era el hambre”. El hambre se origina en las entrañas, es auténtico. 
El yo es hambre. Todo individuo, desde que viene al mundo es hambre. El mundo es el círculo del hambre. Seres que se reproducen y se alimentan unos de otros en una cadena circular de mutua dependencia y producción perpetua. ¿Puede imaginarse un sistema más eficaz? El universo del que formamos parte es un perfecto mecanismo de retroalimentación. ¿Podría ocurrírsele a alguien inventar un ingenio más perverso?

¿De qué manera podemos alimentar el alma, la conciencia, y el cuerpo sin grasas saturadas? 
Hablábamos antes de la confianza… El problema surge cuando dejamos de confiar en el animal que somos. El animal es aquello que de ti sabe mucho más que tú, sabe en todo momento qué nos conviene y nos lo dicta. Es porque des-oímos al animal que somos que nos apartamos de lo que más nos conviene.

Lo hemos domesticado…
Ciertamente. Hemos sobreestimado el aparato racional. La mente es un instrumento valioso, pero la lógica no puede o no debería suplir ni hacer obstáculo a aquel saber anterior, inmediato y de mucho más calado que hemos reducido a la palabra “instinto”.

Otro fulgor en el libro: “no busco la memoria del deseo, sino la paz del origen”. ¿Esa paz es fugaz o sostenida?
La paz, si es que se encuentra, suele ser momentánea; difícilmente puede prolongarse porque difícilmente podemos mantenernos en ese punto sin tiempo, sin deseo, en el que se hace posible. El deseo es un ir y venir del pasado al futuro, del futuro al presente: se quiere lo que se recuerda con agrado, se rechaza lo que se recuerda con desagrado. Recuerdos y proyecciones, rechazos y querencias nos mantienen en ese movimiento que crea la cuerda del tiempo. Pero la paz es descanso, por eso sólo puede darse fuera del tiempo, en un instante. Ese instante es eternidad, que no quiere decir tiempo perpetuo, sino salida fuera del tiempo. Es espacio ensanchado, origen y término a un tiempo.

“No hay misterio en esa gota de agua cayendo sobre el agua, sino acontecimiento”. Pero, ¿el acontecimiento mismo no es ya un misterio?
La gota de agua a la que hace referencia tiene que ver con Tarkovsky. En sus películas el agua es una imagen recurrente, muy a menudo en forma de gota cayendo lentamente. Una vez le preguntaron por el significado de esa gota; respondió que no quería decir nada, que simplemente era lo que era, una gota de agua cayendo. Me pareció muy ilustrativa la respuesta en lo que respecta al haiku, pues ese tipo de poema responde a la percepción del instante, y ésta no admite rodeos. La gota cayendo, si uno la recibe sin memoria, sin el re-conocimiento de otras gotas anteriores, se convierte en un instante abierto, pleno. La gota de Tarkovsky no es una metáfora; tampoco lo es un haiku. Cualquier explicación metafísica sería un rodeo inútil. La mente siempre procura entender y para ello recurre a las explicaciones, pero en cuanto lo hace la magia se desvanece, ya no estamos en presente. Y en el haiku de lo que se trata es de transmitir la experiencia pre-racional de esa gota o de eso que ocurre en ese instante, aquí y ahora. Eso es un acontecimiento.

La pérdida, una constante en su obra, ¿es aquello que nos coloca en el límite?
Es una de las situaciones que nos ponen al borde del abismo, ciertamente. Pero hace falta saber aprovecharlo. Contemplar esa ausencia, su vacío, sin pretender llenarlo de inmediato. En toda pérdida algo propio se pierde. Y esto desaloja un vacío más real que cualquier otra cosa.

Otra pauta en su poesía, el dolor. Huimos de él, no sólo del dolor físico (hay medicamentos para todo tipo de dolor en cualquier gradación) sino del dolor  espiritual. ¿Hay que entregarse a él en vez de combatirlo o esquivarlo?
La solución, de haberla, sin duda no es el combate sino la aceptación. Cuando aceptas te relajas y dejas que las cosas sucedan, y eso es importante porque el cuerpo tiene su manera de paliar, de eliminar, de aminorar o de adaptarse al dolor. Se trata de nuevo de confianza, de calmar a la mente como a un perro inquieto que quiere escapar a toda costa porque lo que desea es un estado placentero. La existencia no es algo placentero.

¿Y merece la pena?
(…) Yo diría que no. Más bien es una condena.



Jacques Derrida. La question de l’animal


“La cuestión del animal vuelve en todos mis textos desde el principio. Estos últimos años, le he dedicado muchas conferencias y largas publicaciones…  Es un punto muy sensible en la deconstrucción… La definición de lo que es propio del Hombre y de lo que supuestamente lo distingue del animal me ha interesado desde siempre. He trabajado mucho sobre ello…. Evito hablar del animal en general. Para mi no hay “el animal”. De hecho, cuando decimos “el animal”, empezamos a confundirnos, a no entender nada, a encerrar el animal en un bocal. Hay animales, en plural, con diferencias considerables entre diferentes tipos de animales. No hay razones para poner en la misma categoría de “animal” al mono, la abeja, la serpiente, el perro, el caballo, los antropoides o los microbios… Son tipos de organización de la vida radicalmente diferentes e, inicialmente, el gesto mismo que consiste en decir “el animal” y a poner en la misma categoría al chimpancé y a la hormiga, es un gesto de represión violenta, de encierro violento, por parte del hombre: “como todos estos seres vivos no son humanos, entonces los ponemos en la misma categoría”… En primer lugar, es un gesto estúpido, teóricamente ridículo y, luego, es un gesto que hace parte de la violencia humana generalizada hacia los animales, que conduce hacia los mataderos, hacia el procedimiento industrial de la carne de consumo… Todas las violencias contra el animal están en germen en esta simplificación conceptual que consiste en generalizar el animal. Cuando cuido mi lenguaje no digo nunca “el animal”, sino los animales, este animal o éste otro… No hay filósofos, o muy pocos, que no hayan cedido a este prejuicio sobre el animal. No quiere decir que, en la tradición filosófica, el discurso sobre la animalidad sea homogéneo, hay discursos diferentes, pero en conjunto comparten un fuerte prejuicio sobre el animal. Me refiero a los filósofos como tales, con los escritores es un poco diferente…”

El animal en general ¿qué es? ¿Qué quiere decir eso? ¿Quién es? ¿A qué corresponde «eso»? ¿A quién? ¿Quién responde a quién? ¿Quién responde al nombre común, general y singular de lo que ellos denominan así tranquilamente el «animal»? ¿Quién responde? La referencia de lo que me concierne y me mira en nombre del animal, lo que se dice entonces en nombre del animal cuando se recurre al nombre del animal: es lo que se trataría de exponer al desnudo, en la desnudez o el desamparo de quien dice, abriendo la página de una autobiografía, «he aquí quien soy».

«Pero yo ¿quién soy?»

Jacques Derrida.El animal que luego estoy si(gui)endo. Trotta, 2008

Primer capítulo del libro de Derrida El animal que luego estoy si(gui)endo [L’animal que donc je suis]: http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/obras/jacquesderridael_animaltrotta.pdf

Artículo de Xavier Antich: http://www.lavanguardia.com/cultura/20101027/54059306310/la-cuestion-animal.html

Artículo de Marta Segarra “Sobre la humanimalidad” :

Feu clic per accedir a 2010-10-27-La-cuestión-animal-03.pdf

 

Animal luminoso. Tony Moffeit

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Clarissa Pinkola Estés, en su libro Mujeres que corren con los lobos, menciona en el capítulo “El Aullido: la resurrección de la Mujer Salvaje”, este poema de Tony Moffeit, “Luminous Animal”.

“En el lugar donde vive La Loba, el cuerpo físico se convierte, tal como escribe el poeta Tony Moffeit, en “un animal luminoso“, y parece ser que, por medio de los relatos, el pensamiento consciente puede fortalecer o debilitar el sistema inmunitario corporal. En el lugar habitado por La Loba los espíritus se manifiestan como personajes y La Voz Mitológica de la psique profunda habla como poeta y oráculo. Una vez muertas, las cosas que poseen valor psíquico se pueden resucitar. Además, el material básico de todos los cuentos que ha habido en el mundo se inició con la experiencia de alguien que en esta inexplicable tierra psíquica intentó contar lo que allí le ocurrió.”

Aquí su refulgente rastro…

 

ANIMAL LUMINOSO

I

La pregunta es: Cómo liberarte de tus demonios
La pregunta es: Cómo aúllas solo
La pregunta es: Cómo vives la vida tal y como deseas
La pregunta es: Cómo liberarte de la prisión de tu mente
La pregunta es: Cómo romper los muros que has creado
La pregunta es: Cómo liberarte
Sólo existe una respuesta:
Ir a lo más profundo
del corazón de la herida
Ir a lo más profundo
del corazón de la tristeza
Profundizar dentro del pulso de las sombras
Profundizar dentro de la oscuridad
Profundizar dentro de la negrura de la noche


II

Como un animal luminoso abres las infinitas puertas
Como un animal luminoso bailas de forma solitaria
Como un animal luminoso la noche llena tus poros
Como un animal luminoso resplandeces con el fuego
del pulso de tus venas hasta que no queden más que las llamas
Como un animal luminoso aúllas como un lobo por los senderos
Como un animal luminoso solo libras la batalla contigo misma
Como un animal luminoso todo lo que sabes es lo que sientes
Como un animal luminoso conoces los secretos del olvido
Como un animal luminoso
Brillas

 

III

Quiero que el día se nuble, quiero soplarle a las hojas
Anhelo la tormenta, es la única calma que conozco
La noche de un día gris, la oscuridad al borde de los nervios
El desenfreno de bailar, como si se fuese un niño
Quedar preso entre el sueño, el juego y la realidad
Hacer malabares con las estrellas
o caminar la cuerda floja del horizonte
Quiero soplarle a las hojas, quiero reír con ellos
Quiero reír hasta rendirme ante el viento
Quiero ser la calma en el centro de la tormenta
Quiero ser las primeras gotas de lluvia
Que lamen en los tejados
Una advertencia de que los rayos y truenos
Están comenzando a jugar

 

IV

Preguntas mi nombre mi nombre es Haití
Preguntas mi nombre mi nombre es vudú
Preguntas mi nombre mi nombre es mojo
Preguntas mi nombre mi nombre es Tambor de Nube
Preguntas mi nombre mi nombre es Baile de Lluvia
Preguntas mi nombre mi nombre es Aullido de Lobo
Preguntas mi nombre mi nombre es Piel de Serpiente
Preguntas mi nombre mi nombre es Gemido Triste
Preguntas mi nombre mi nombre es Malabarista de Sueños
Preguntas mi nombre mi nombre es Equilibrista
Preguntas mi nombre mi nombre es Tren del Misterio
Preguntas mi nombre mi nombre es Amante del Jazz
Preguntas mi nombre mi nombre es As de Espadas
Preguntas mi nombre mi nombre es Ojos de Serpiente
Preguntas mi nombre mi nombre es Animal Luminoso.

 

luminous animal

 

Hainuwele, la Mujer Salvaje de Chantal Maillard

Mujer-árbol

He visto a Hainuwele. Su rostro dentro de un árbol como dentro de una vaina. Era un árbol grueso, de ramas vigorosas. Dancé con los brazos en alto, la cabeza enfundada, como ella, en la capucha del abrigo. La hierba resplandecía bajo el hocico de los caballos jóvenes.

Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015

*

… [Hainuwele] es mi alter ego más querido. Vive en mí aun cuando la pierdo, lo cual ocurre con frecuencia y, en el estado de confusión en el que me deja su pérdida, me conforta saber que tarde o temprano volveré a encontrarla. Para recuperarla, me basta con percibir el olor de los helechos en los bosques europeos o el sonido de las hojas secas, olfatear el viento del norte cuando llega a la costa cargado de olores o, simplemente, contemplar un animal. […]

*

Si preguntan quién soy, contesto:
vibro a mayor velocidad que un árbol.

*

Si pregunto a los hombres
qué es aquel cuerpo inmenso
que vibra al otro lado de los bosques,
me contestan: “el mar”.
Si te pregunto qué es el mar,
me dices:
“un animal de lluvia que sin tregua recorre
la distancia infinita que de sí mismo le separa”.
Quieres ponerme a prueba, pretendes confundirme.
Sé que aquel cuerpo inmenso
eres tú
cuando sales del bosque
y arrojas tu saliva sobre el mundo.

*

ayer cae la lluvia
mañana leopardos

Las niñas cantan amasando el barro
en la ribera.
Como un felino el lago eriza
su pelaje manchado y se estremece
bajo la lluvia parda.

Ayer nace mi padre
mañana nazco yo

Sonríes sobre el agua.

Chantal Maillard. Hainuwele y otros poemas.Tusquets, 2009 (1ª edición de Hainuwele, 1990)

https://blogdelesllobes.wordpress.com/2011/02/16/hainuwele-la-mujer-salvaje-recobrada/

Artemisa: El espíritu indómito de cada mujer. Jean Shinoda Bolen en Barcelona

Jean Shinoda Bolen en Barcelona_Dic.2015  Taller Artemisa_Shinoda Bolen

Fuimos juntas (uno de los grupos al completo y varias mujeres de otras manadas) a la presentación del último libro de la psicóloga junguiana Jean Shinoda BolenArtemisa. El espíritu indómito de cada mujer. Para rendir homenaje a Artemisa, la diosa griega de los bosques, la señora de las bestias, nuestra Mujer Salvaje.

El acto, muy concurrido, tuvo lugar en la preciosa gompa (“sala de meditación”) de la Casa del Tibet bajo la atenta mirada de los Mil Budas. Fue presentado (¡ampliamente!) por el director de la editorial Kairós, Agustín Pániker. El filósofo Jordi Pigem oficiaba de traductor de Jean Shinoda Bolen, quien de pie, suave y firme, fue bosquejando las grandes líneas del mito de la diosa Artemisa que entroncó con el de la atleta Atalanta, una simple mortal también cazadora y corredora de fondo. El día siguiente la psicóloga ofreció un taller sobre el arquetipo de Artemisa en la universidad Pompeu Fabra.

 

Agustín Pániker_Shinoda Bolen_Jordi Pigem

 

Dejaré constancia de una simpática sincronicidad que nuestro grupo presenció. Después de finalizar el acto, cuando nos dirigíamos hacia un local para cenar, nos encontramos en la calle con un hombre que acababa de encontrarse un lobo de madera abandonado en la acera! No quiso desprenderse de él, ¡no! Pero le hicimos una foto al lobito! La diosa, bajo una de sus múltiples manifestaciones, salió a nuestro encuentro. ¡Qué más se puede pedir!

 

Lobito fusta

 

Creo que la mejor manera de rendir homenaje a Artemisa será trasladando algunos fragmentos del libro de la psicóloga que enlazan con nuestra Mujer Salvaje y con algunos de los temas que trabajamos en el taller, bajo la imagen auspiciosa de la diosa Ártemis como pótnia therón, “señora de las bestias”. (Crátera. Ca. 570)

 

Artemis_señora de las bestias

<< “El espíritu indómito de cada mujer. (Del latín in + dominare: domeñar; incapaz de ser sometido o domado)

El espíritu indómito es un atributo de las mujeres que tienen a Artemisa como arquetipo activo. En la mitología Artemisa es la diosa griega de la caza y la Luna, conocida como Diana para los romanos. Fue la hermana gemela de Apolo, el dios del Sol, y la primera en nacer. Como diosa de la caza, se desenvolvía por la naturaleza armada con un arco y un haz de flechas acompañada por sus perros cazadores, sola o con varias compañeras, ninfas que había elegido. Artemisa acudió al rescate de su madre y fue protectora de las muchachas en la perpetrad y de los animales jóvenes. Las embarazadas le rezaban para que aliviará sus dolores… La diosa acudía rápidamente en ayuda de los que estaban bajo su protección y castigaba a los que querían herirles o faltarles al respeto. Artemisa es una predisposición arquetípica a las relaciones igualitarias y fraternales con los hombres, da un sentido de hermandad a las mujeres, representa la capacidad de apuntar a un objetivo lejano o enfrentarse a un desafío y prefiere vivir en la naturaleza en lugar de en las ciudades.

[…] Artemisa personifica al arquetipo de la diosa virgen, una mujer que es una en sí misma psicológicamente. Puede ser virgen en el plano físico, o puede no serlo; puede tener cualquier edad. Su parte arquetípica conserva la autonomía de su vida anterior, aun cuando no se le permite exteriorizar su expresión. Puede necesitar guardarse para sí misma los sentimientos, los pensamientos y las fantasías sobre una vida distinta hasta que tiene la edad suficiente para abandonar una familia fundamentalista encabezada por un padre autoritario. O bien hasta que pueda unirse a otras mujeres para expresarse o protestar, como las mujeres de la India que se manifestaron contra las autoridades que ignoran la violación, las que se unieron al Alzamiento de los Mil Millones y bailaron por las calles para terminar con la violencia contra las mujeres o las que tomaron parte en los levantamientos de la Primavera Árabe.

[…] La naturaleza salvaje es un paisaje metafórico; es donde te encuentras en tu vida cuando estás entre una fase o una identidad mayor y la siguiente. Es hora de hacer tu propio camino, cuando no sabes lo que sucederá o cómo cambiarás. Es el momento de la transición. Puede ser la hora de confiar en el instinto o en una profunda curiosidad. Quizá descubras una parte importante de ti misma en esta naturaleza salvaje, o pierdas el rumbo y te pierdas tú.

La fase de la naturaleza salvaje a menudo sucede tras una muerte significativa, o cuando una relación termina, o tras abandonar una comunidad. […] Estás en la naturaleza salvaje cuando has abandonado “quien” eras, y no hay vuelta atrás. Es el momento en que no existe un rumbo definido que tomar y los demás tienen su opinión, pero no saben nada. Puede ser el momento de prestar atención a tu brújula interior de la intuición, mientras vas en la dirección por la que tu alma se siente atraída, o notas que tu cuerpo-psique reacciona a cada paso que das, o dejas que el “suave animal de tu cuerpo ame lo que ama” (del poema “Wild Geese”, de Mary Oliver); prestar atención, detenerse cuando se pueda de vez en cuando, como si se estuviera en un vecindario desconocido, avanzar cuando algo instintivo en ti te dice que todo está bien.

[…] Tras la muerte de Meleagro, la joven Atalanta regresa al bosque salvaje, a la naturaleza, que ha resultado más digno de confianza que su experiencia con la gente. Vagabundeando sola por este paisaje, Atalanta puede hacer el trabajo emocional del duelo y de la curación por la pérdida de Meleagro. La naturaleza es un buen lugar para ella para realizar este trabajo interior; quizá no lo es para todas las mujeres, pero sí para las cuales Artemisa es un arquetipo activo. En la naturaleza abundan los ejemplos sobre la vida y la muerte, sobre los ciclos y las estaciones. Todo se convierte en compost. La naturaleza es vasta; el ser humano es pequeño comparado con los grandes árboles y las montañas. Vivir en la naturaleza salvaje significa estar bajo el cielo durante el día y bajo el firmamento iluminado por las estrellas de noche. Al aire libre, la proporción influye y nos muestra que nuestra pérdida en concreto no es el centro del universo. Cuando una persona en duelo empieza a apreciar la belleza, que puede admirarse por todas partes en la naturaleza, y oye el canto de los pájaros y el sonido del agua, o disfruta de la luz y el calor del sol, la curación ha empezado. Los árboles ayudan. Hay consuelo cuando una se sienta a la sombra de un árbol escuchando el viento entre sus hojas, o rodeando con los árboles su tronco, o acercando la mejilla a su corteza.

Navegar sola a través del sufrimiento y el duelo es común cuando los valores de la sociedad dan por sentado que no tienes derecho a manifestar tu dolor. O que es una debilidad. O que es ofensivo para alguien que no puede tolerar el dolor en general o el dolor por esta pérdida en particular. Si estás bajo la protección de Artemisa y los arquetipos de la diosa virgen, que es una en sí misma, tienes el apoyo interior para ser tú misma, pero en privado. La naturaleza salvaje a la que te puedes retirar puede ser la naturaleza misma o tu mundo interior. […] Penetra en tu propia naturaleza salvaje para expresar el amor y la pérdida a través de aquello en lo que trabajas o a partir de lo que creas, escribiendo un diario, haciendo arte, rituales o poesía, o ve a la naturaleza a construir un túmulo o un laberinto con piedras, a crear espacios sagrados en playas, bajo los árboles, en lo alto de una colina o en las montañas. Eso es lo que hacen las personas Artemisa en el estado salvaje de la pérdida. Y así es como, pensando en la imagen de Artemisa con su perro y en las personas que he conocido y que han sentido la pérdida de un animal, se conduelen por él en privado y en la naturaleza, en lugar de sentirse avergonzadas, que es lo que sienten otros que han interioridad la visión de “¡Si sólo es un perro!”.

[…] Encontrarte psicológicamente en una naturaleza salvaje metafórica o inframundo es cruzar hacia tu propio mundo interior, un mundo que puede contener recuerdos dolorosos que habías dejado al margen y sentimientos que habías eliminado. cuando algo malo te sucede, corres el peligro de verte como una víctima, de deprimirte y quedarte estancada, o bien de verte dominada por la culpa y la rabia. Es mejor explorar este nuevo terreno, ver lo que hay, antes que rendirte. En la naturaleza salvaje metafórica, hay vastas regiones por explorar. En el informando, hay riquezas enterradas: son tus propios talentos y arquetipos por desarrollar, cualidades que los demás no habían aprobado o valorado y que pueden convertirse en fuentes de significado. Lo bueno y lo malo, el oro y la escoria que surjan de eso pueden influir en el próximo estadio de tu vida y permitirte identificarte más con quien eres en realidad y con la persona que puedes ser.

[…] Viajar prestando atención a tus sueños, recuerdos, sincronicidades, sensaciones e imágenes puede convertir cualquier viaje en un peregrinaje íntimo a la fuente de lo significativo.

[…] Otra naturaleza salvaje metafórica reside en tu propia creatividad, en la que los pensamientos, los sentimientos y las imágenes adoptan nuevas formas o se expresan de maneras que pueden conducir a descubrimientos y a obras creativas. Cualquier artista, escritor, músico, pensador creativo o investigador cuya proceso de creación le lleve a un territorio virgen se encuentra en esta naturaleza salvaje. Eso exige apartarse de las instituciones y de la habitual multitud de gente con la misma mentalidad… para ver las cosas con ojos distintos. Georgia O’Keeffe es un ejemplo de artista cuyo estilo distintivo surgió tras vivir la experiencia y las consecuencias de pasar un tiempo en las Grandes Llanuras de los Estados Unidos. Después de un viaje que hizo a Nuevo México, comprendió que ese era el paisaje que más cosas le evocaban y le inspiraban, y ahí fue adonde se mudó… Para Artemisa, la tierra del alma es el mundo natural.>>

Jean Shinoda Bolen. Artemisa. El espíritu indómito de cada mujer. Editorial Kairós, 2015.

Los dos poemas de Mary Oliver, The summer day (Dia de verano) y Wild Geese (Gansos salvajes) citados por Shinoda Bolen están en el blog lobuno. Los encontraréis respectivamente en https://blogdelesllobes.wordpress.com/2011/11/02/la-pregunta-de-mary-oliver-dime-que-planeas-hacer-con-tu-preciosa-salvaje-unica-vida/ y en https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/05/24/gansos-salvajes-mary-oliver/

Las fotos del acto son obra de varias mujeres de nuestros grupos lobunos (Jefa, Marie-Odile, Encarna… Gracias)

El sutil vigor animal de Clarice Lispector

Clarice Lispector_Agua viva  perdersetambienescamino


Estoy entrando disimuladamente en contacto con una realidad nueva para mí y que todavía no tiene pensamientos correspondientes, y mucho menos aún una palabra que la signifique. Es sobre todo una sensación más allá del pensamiento.


¿Cómo explicarte? Lo intentaré. Es que estoy percibiendo una realidad sesgada. Vista a través de un corte oblicuo. Sólo ahora he intuido lo oblicuo de la vida. Antes solo veía a través de cortes rectos y paralelos. No percibía el insípido trazo sesgado. Ahora adivino que la vida es otra. Que vivir no es sólo desarrollar sentimientos densos; es un sortilegio mayor y más grácil, sin que por ello pierda su sutil vigor animal. Sobre esta vida insólitamente sesgada he puesto mi pata que pesa, haciendo así que la existencia fenezca en lo que tiene de oblicuo y fortuito y sin embargo al mismo tiempo sutilmente fatal. He comprendido la fatalidad del azar y no existe en eso contradicción.

La vida oblicua es muy íntima. No digo más sobre esa intimidad para no herir el pensar-sentir con palabras secas. Para dejar esa oblicuidad en su independencia desenvuelta. […]

¿La vida oblicua? Sé bien que hay un desencuentro leve entre las cosas, casi chocan, hay un desencuentro entre los seres que se pierden unos a otros entre palabras que ya casi no dicen nada. Pero casi nos entendemos en ese leve desencuentro, en ese casi que es la única forma de soportar la vida plena, porque un encuentro brusco cara a cara con ella nos asustaría, ahuyentaría sus delicados hilos de tela de araña. Nosotros somos de soslayo para no comprometer lo que presentimos de infinitamente otro en esa vida de la que te hablo.

Y yo vivo al margen, en un lugar donde la luz central no me quema. Y hablo muy bajo para que los oídos se vean obligados a estar atentos y a escucharme.


Clarice Lispector. Agua viva. Siruela, 2010: 73-75