Entrevista a Chantal Maillard: “Respecto al ser humano, ya me queda muy poca compasión”

La autora presenta hoy en la Feria del Libro de Málaga su nuevo libro de poemas, ‘La herida en la lengua’.

Pablo Bujalance Málaga |  07.05.2015

friso-chantalemaillard              La escritora Chantal Maillard (Bruselas, 1951)

La conversación comienza con un apunte autobiográfico: el último domicilio que mantuvo Chantal Maillard (1951) en su Bruselas natal se encontraba a apenas dos calles del que cincuenta años antes había habitado Henri Michaux, otro belga “que se enfrentó a los belgas y que también se fue de Bélgica”. La herida en la lengua (Tusquets) es el último libro de poemas de la autora, que hoy a las 20:30 lo presenta, acompañada de Aurora Luque, en el Palmeral de las Sorpresas, dentro de la Feria del Libro de Málaga; ciudad en la que, por cierto, Maillard mantiene su residencia, a pesar de todo.

-En uno de los primeros poemas de La herida en la lengua escribe: “Descuidado de sí / por un instante / el yo / rodando va que mengua / hacia su centro”. Sin embargo, el libro se va abriendo a partir de aquí, como el campo visual en un plano cinematográfico, hasta abarcar el nosotros. ¿Es imposible entonces escribir sobre el yo sin tener en cuenta el nosotros?

-Sí, el libro va por ahí. Esa apertura se da. La primera parte es más personal. Luego, con una transición que cuestiona el yo, se expande, efectivamente, para fusionarse con la experiencia de un nosotros. Esto es algo distinto, en este libro, de la universalización que todo poema y toda obra de arte de por sí, según entiendo, debe lograr. Los otros vuelven a formar parte de la historia, como en Matar a Platón. Ha habido entretanto unos años de repliegue. Pero era hora de volver a la superficie. De nuevo hay acontecimiento, pero el escenario es mucho más amplio.

-Así que el reconocimiento del yo pasa en el libro por la asunción del dolor de los otros, de la Historia y sus demonios.

-Bueno, lo curioso es que te das cuenta de que el yo personal desaparece en el nosotros. Tú te referías antes al centro: en ese centro estamos todos. Cuando el yo alcanza el centro, mengua, incluso puede que desaparezca y empiece a serlo todo. Desde ahí, por supuesto, se habla mejor. Claro que eso no siempre sucede.

-¿Podemos entender la desaparición del yo como una experiencia de libertad?

-Depende de lo que entiendas por libertad.

-El descanso de uno mismo.

-En ese sentido, sí. Pero no sería tanto libertad como liberación.

-Hay en La herida en la lengua una referencia al episodio de Nietzsche con el caballo de Turín, y en otro poema un verso muy nietzscheano: “No nos enseñaron a desconfiar de los buenos”. ¿Cómo se puede aprender esto?

-La bondad a la que me refiero es la conformidad con un determinado código moral. Como cualquier valor moral -es decir, como valor de tribu- la bondad se concreta en determinadas pautas de convivencia, y si éstas no cuestionan se vuelven dogmas a los que hay que defender. Los buenos son los que comparten nuestros valores, nuestros juegos, nuestros saberes. Los buenos somos nosotros.

-Pero al hablar de los buenos me acordaba más bien de la advertencia que hacía Nietzsche contra los lobos que se disfrazan no de corderos, sino de pastores.

-Claro. Las películas de Hollywood nos han enseñado que los buenos son los vencedores. Y los vencedores son aquellos que mantienen el cerco territorial contra todo lo que es diferente, lo que viene de fuera. El otro, en definitiva. Los buenos somos los que estamos dentro de los límites, el prójimo es el próximo. El diferente es el que está fuera. La bondad, esta bondad de la que hablamos, fortalece esos límites. En nombre de la bondad se han infligido las mayores violencias.

-En el libro, los poemas más cercanos al yo son breves y aparecen fragmentados, casi silábicos. Los que abordan el nosotros, por el contrario, adoptan a menudo la prosa con una mayor intención lingüística. ¿Qué podemos concluir de esta correspondencia?

-El lenguaje acompaña. La verdad es que no lo había pensado así, no es premeditado. Pero en el libro ocurre. El lenguaje menguante está presente en los poemas más personales, y cuando el yo se abre al nosotros se hace más prosa. Pero es que la prosa es el lenguaje de la comunicación, donde los yoes se comunican. En lo que yo llamo el abajo no hay comunicación: la experiencia del abajo es un plano solitario, y hay que llevar eso a la superficie para que pueda comunicarse. La última parte del libro es una vuelta a la superficie, donde la comunicación se da. También se pierde algo, hay una simplificación de la experiencia cuando el abajo es infinito.

-¿Como un peaje inevitable?

-Sí. Toda expresión es una limitación y una pérdida.

La herida en la lengua incluye varias ilustraciones del artista David Escalona, con el que ha trabajado en varios proyectos. ¿Se siente tentada por la imagen como sustituta de la palabra?

-Sí. Ojalá supiese pintar. Es más amplio que la palabra, la palabra limita mucho más. La imagen me parece un camino más fácil, más inmediato. Pero con el dibujo me sucede algo extraño: durante un tiempo me puse a dibujar y lo que aparecía resultaba ser una premonición de algo terrible que iba a suceder y que finalmente sucedía. Desde entonces le tomé mucho miedo a dibujar. Pero sí que me habría gustado. Entiendo perfectamente a Michaux, a veces él se aferraba a la pintura como necesidad absoluta de una expresión más viva y más plena. La escritura no era suficiente ni correcta para lo que quería expresar.

-¿Y la música? Su obra es especialmente sonora al oído.

-Yo empecé a escribir cantando. Antes que poemas, escribí canciones, y últimamente he vuelto, más que a cantar, a entonar. Es distinto. El lugar de donde proviene la entonación es anterior, es un afuera. El canto tiene lugar ahí, en ese afuera. Y el que tiene acceso a ese lugar trae cosas anteriores, que hemos olvidado y que se traducen en esa entonación. El poema es ante todo una entonación a la que ponemos nombre a través de palabras. Y las palabras no siempre son justas, es más, casi nunca lo son. Pero es una manera de equivocarnos, no podemos evitar caer en el error si queremos comunicar.

-En alguna ocasión la he escuchado referirse a la poesía como algo distinto de la literatura.

-La poesía es literatura, el poema no.

-¿Y qué es, entonces, el poema?

-Hay una diferencia entre poesía y poema en cuanto a que la poesía es poiesis, una construcción. Es una técnica de la escritura, y como tal forma parte de los géneros literarios. Cualquiera puede hacer poesía, porque cualquiera puede aprender a hacer versos de cualquier asunto. Pero el poema necesita otra cosa, porque es otra cosa. El poema es algo que encuentras, no vas a buscarlo. Es como cuando vas un día de lluvia por el bosque y encuentras un caracol. Si coges el caracol y lo pones en tu mano sientes su traza húmeda. Pues bien, algo parecido a esto es un poema: lo encuentras y sientes una traza que luego queda luminosa cuando le da el sol. La baba del caracol es lo que queda del poema. No sé decirlo mejor, Derrida hablaba de un erizo, pero yo prefiero el caracol.

-Volviendo a La herida en la lengua: “Mientras tanto, Europa, la esclarecida Europa, / duerme como aquel monje su sueño de / trescientos años oyendo cantar a un pájaro. / Otros pájaros, oscuros, habrán de despertarla”. ¿Será peor despertar?

-Europa se ha inventado sobre todos los muertos y todos los crímenes, sobre todos los territorios expoliados. No hay una nación europea, creo, y si las hay son pocas y pequeñas, que no haya crecido a partir del expolio, de América, de África y de Asia. No hay un lugar en el mundo donde no se haya plantado la bandera de un país europeo, y nuestro bienestar se ha forjado sobre la miseria de los otros. Ahora, como última colonización, exportamos a los territorios que habíamos conquistado ese bienestar que los otros no pueden pagarse. Es terrible sentirse parte de esto, sentirse heredero de un expolio que mantiene todavía hoy unas consecuencias desastrosas. Porque no ha terminado. Más bien, todo lo contrario. De todas maneras, ni confío en el ser humano ni creo en su bondad. Respecto al ser humano, ya me queda muy poca compasión. Tan sólo del animal que hay en nosotros, que sigue habiendo, pero al que no hacemos caso ni recordamos. El animal que somos para bien.

Hospitalidad del arte. Yves Berger

11-chillida Dibujo de Eduardo Chillida

El libro Desde el taller (ver post anterior), es un delicioso libro de conversaciones entre John Berger, su hijo Yves, pintor, y el periodista literario Emmanuel Favre que les reúne en sus propios talleres ubicados en una pequeña aldea de la Alta Savoya francesa. Al filo de la conversación, Yves hace esta reflexión sobre la hospitalidad a partir de una pregunta del periodista en torno a la obra de arte pero que podríamos, hoy en día, extender facílmente hacia otros derroteros… Volver a repensar el arte en relación a la noción de hospitalidad en estos tiempos de intemperie… gesto de humildad y honestidad… siempre los hay afortunadamente…

EF: Los bordes de una imagen pueden constituir una defensa contra lo que los rodea y ofrecer un refugio a lo que está pintado. ¿No es también una forma de hospitalidad hacia la persona que mira?

YB: Soy muy sensible a esta noción de hospitalidad. La necesidad de compartir un trabajo debe hacerse con la mayor hospitalidad posible, por la razón evidente de que siempre se busca suscitar un encuentro con el espectador. Contrariamente a lo que se cree, estos encuentros no son tan frecuentes. Y ello hace que sean tan valiosos. Cuando no se da el encuentro, las cosas se rozan, pero no se reconocen. En cambio, cuando se da, nos hallamos ante un reconocimiento compartido, aunque pueda parecer extraño que un cuadro reconozca a alguien. Así pues, la hospitalidad consiste en disponer las condiciones necesarias para ese encuentro. Ahí reside toda la idea del montaje de una exposición de pintura: no colocar la obra por encima del espectador, situarla a su nivel para crear una relación de confianza. No se puede ver una pintura si no se está dispuesto a creer en lo que vemos. Por este motivo los encuentros son tan escasos o se dan con dificultad. Se prefiere explicar a la gente lo que se va a ver, en lugar de colocarla en la posición de creer en lo que ve por sí misma. Por eso las personas dicen que no saben nada de pintura o literatura. Se les sustrae esa parte de confianza previa a cualquier encuentro.

Desde el taller. Diálogo entre Yves y John Berger con Emmanuel Favre. Trad. Cristina Zelich. Editorial Gustavo Gili, 2015

Sophie Calle en la Virreina. Modus Vivendi

Arte  Exposiciones

Sophie Calle, dolor exquisito

Modus Vivendi

La Virreina. La Rambla, 99. Barcelona. Hasta el 7 de junio.

JAUME VIDAL OLIVERAS | 10/04/2015 |  Edición impresa


Detalle de la serie Cuídese mucho, 2007

 

A Sophie Calle (París, 1953) se la califica de artista conceptual. ¿Será un conceptual blando? Cuando a principios de los años 80 su nombre empezó a sonar, se dijo de ella que aportaba una nueva manera de narrar las cosas, singular, diferente. Turbaba la frescura y originalidad de sus historias, en las que planteaba episodios de su propia vida como tema, entre fantasmas y ficciones. Sorprendían, también, sus juegos de vouyerismo, la construcción de situaciones a partir de un material documental… Alcanzó una notable proyección en los 80 y 90. En España, por ejemplo, presentó una gran exposición en 1997. Era un momento en que se descubría el arte contemporáneo, y Sophie Calle deslumbró: era moderna, fácil… Había un aspecto especialmente destacado: sus fotografías se acompañaban de textos o, mejor dicho, sus textos se asociaban a fotografías en una fecunda y extraña relación que no ha dejado de evolucionar con el tiempo, y que aparece de nuevo en las tres series que ahora la artista presenta en La Virreina.

Les Aveugles (1986), una de las obras más difundidas de Sophie Calle, inicia el recorrido de la exposición, lo que es toda una declaración de principios. La misma artista explica que se dirigió a unas personas ciegas de nacimiento y les preguntó qué era para ellos la imagen de la belleza. La obra consiste en una serie de retratos de dichos ciegos que se acompañan de un texto con sus ideas de belleza y de una fotografía que representa esta descripción. Hay algo extraño y dramático en estos tres elementos en relación, el retrato, el texto y la representación fotográfica: en el momento en que entran en contacto, friccionan entre sí y estalla una tensión callada entre ellos. Sophie Calle habla aquí de una ausencia, de un deseo, de algo que se escapa entre el texto y la imagen, y que no conseguimos aprehender.

En una línea de continuidad, también se exhiben las series Last Seen (1991) o What Do You See? (2013), obras que se expresan en los mismos términos que la anterior: un vaivén entre ausencias y presencias. Sophie Calle explica que determinados objetos y pinturas fueron sustraídos del Museo Isabella Stewart Gardner de Boston, dejando vacíos el lugar o los marcos que ocupaban. Ella pidió a los conservadores, empleados o visitantes del museo que describieran las piezas desaparecidas. Esta serie consiste en una fotografía del lugar o marco vacío dejado por el objeto de arte completado por un minucioso texto que lo describe a partir de la memoria, pero también de la imaginación… Estas series prolongan de alguna manera la anterior: allí unos ciegos imaginaban una imagen; aquí los narradores tienen ojos, pero no ven, imaginan y recrean una pintura o un objeto de arte ausente.

El punto fuerte de la exposición es la serie titulada Cuídese mucho (2007), que de algún modo representa una continuidad y, al mismo tiempo, una reelaboración de la relación entre texto y imagen. El punto de partida es un correo electrónico en el que un amante comunica a Calle que la relación ha terminado, concluyendo con la frase de despedida “Cuídese mucho”. A partir de ese email, Sophie Calle pidió a 107 mujeres que leyeran esta carta de desamor y la interpretaran. Llamó a actrices y cantantes famosas, pero también a mujeres anónimas, de profesiones y edades variadas (y un loro hembra que se come el papel).

Todas actúan, leen, traducen, reelaboran este texto… No sin ironía, y con la conciencia de que esta carta de despedida se convierte en una ficción en otras manos, todas estas mujeres interpretan y dramatizan el texto de despedida a la luz de su experiencia, de su profesión o de su propia visión de la historia. Pero la actitud es la misma que en anteriores series: no hay historia sin interpretación. En las primeras obras, el truco (la fábula, la dramatización) pasaba desapercibida. En Cuídese mucho se hace evidente. Son dos formas de contar.

http://lavirreina.bcn.cat/es/exposiciones/sophie-calle-modus-vivendi

Chantal Maillard: “La poesía proporciona respuestas que ni la filosofía puede darnos”

El Cultural entrevista a Chantal Maillard acerca de su último poemario La herida en la lengua

JAVIER YUSTE  | 15/04/2015 |



Chantal Maillard (Bruselas, 1951) retoma el camino emprendido en Hilos en un nuevo poemario, La herida en la lengua (Tusquets), que llega tras siete años en los que la escritora no había publicada nada de poesía aunque sí diarios (Bélgica), ensayos (Contra el arte y otras imposturas y La baba del caracol) y el libro India, una recopilación de escritos sobre su experiencia en ese continente. Premio Nacional de Poesía por Matar a Platón en 2004, la Maillard demuestra una vez más una voz única y radical que no deja indiferente y que tiene en el desamparo su punto de partida.

 

Pregunta.- ¿De dónde emana la inspiración para esta nueva colección de poemas?
Respuesta.- Probablemente del desamparo. La herida de la que hablo no es la mía propia. O no sólo. Lo mío es sólo un punto más dentro de un universo que se sostiene sobre la violencia. Todo nacimiento es una violencia, para la madre tanto como para el hijo. Luego entramos en el círculo del Hambre. Toda vida se sostiene sobre la muerte de otros. Pero nuestra especie es redundante: a la violencia necesaria añade otras incontables violencias. ¿Cómo contemplar todo esto sin que la lengua se ponga a tiritar?

P.- ¿Por qué ha tardado siete años en publicar un nuevo libro de poesía?
R.- Me había quedado sin hilo.

P.- ¿Hacia dónde nos conducen los caminos visibles e invisibles de este libro?
R.- No lo sé. Los poemas conducen a cada cual a lugares insospechados. Los túneles de cada uno son distintos: compartimos la herida, pero no la forma con la que ésta se manifiesta. La sorpresa es que el poema a veces resulta ser bálsamo.

P.- ¿Por qué ese título tan fuerte, tan expresivo?
R.- Cuando una herida puede expresarse es que aún tiene remedio. Cuando supera los límites de lo expresable se nos queda en la lengua, y ésta sólo acierta a balbucear.

P.- En el libro aparece Hadewjich. ¿Qué le interesa de ella?
R.- Hadewijch es un nombre bastante común en Flandes, y que se utiliza todavía ahora. Podría haber escogido cualquier otro en realidad. El poema no tiene que ver con la conocida Hadewijch de Amberes, aunque no me molesta en absoluto que se la relacione, y no tanto porque era mística y poeta como porque, de haber vivido en la Europa del siglo XIII, el de beguina es sin duda el estado civil al que me habría apuntado…

P.- ¿Hay algo nuevo, de ruptura respecto a su anterior poesía, o cree que es una continuación?
R.- La ruptura fue Hilos, realmente. Al final me quedé con el cabo de aquel hilo en la boca -o más bien se lo quedó Cual (el personaje que aparece al final)- y parecía que allí se había acabado para mí todo decir. Por eso tardé tantos años en sacar otro poemario. Y no es que me pusiese de nuevo a escribir después de siete años, no, sino que iban saliendo tan sólo balbuceos, a los que luego fui dando forma legible.

P.- ¿Se siente una referencia para las nuevas generaciones de poetas?
R.- Ésa es una pregunta trampa… La verdad es que no puedo saber eso.

P.- ¿Podemos encontrar aquí influencias de su relación con la India aunque sea a nivel subterráneo?
R.- Todo lo que vivimos queda fluyendo, como los ríos cuando entran en la tierra. No podría desprenderme de aquella India que he vivido. Forma parte de mí. Pero no es desde luego un libro en el que se marque esa influencia.

P.- ¿Cómo ve la situación de la poesía en la actualidad?
R.- De forma muy optimista -y ésta no es una palabra que emplee a menudo. Este tipo de escritura parece proporcionar respuestas a las preguntas que ya ni la filosofía ni los demás discursos institucionalizados pueden ofrecernos. Parece que la desconfianza hacia ellos ha hecho que busquemos modos más veraces, más personales, de sabernos entre todos, y que el poema cumple esa función.

La cirugía poética de Chantal Maillard o cómo la lengua herida sutura

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Tercera lectura, ¿o es la cuarta, la quinta? ya no sé, de La herida en la lengua de Chantal Maillard. Mis ojos-oídos deslizándose lenta y atentamente en este abrupto territorio de sintaxis desmembrada, de delicados y endebles ensamblajes, de sensitivos encantamientos y balbucientes letanías, de recuentos sin concesiones… Ahora leo el poemario al revés, del final hacia el principio, desandando lo andado a lomos de un sabio elefante compasivo…

En esta nueva entrega, la poeta malagueña, ocho años después de Hilos, ha afilado escrupulosamente sus armas, adelgazando las palabras hasta volverlas agujas con las que remendar la herida/la vida que se nos escapa a destajo. Husos, hilos, vendajes, ¿antiguas artes femeninas, viejos re/medios de sutura? ante tanto desgarro…

El dolor propio confrontado. Minuciosamente descrito, imposible (¿cómo decir la amputación, la devastación?), herida la lengua, rota, roja, oblicua, retorciéndose en ese cuerpo que se hace alma, y es de todos.

El dolor ajeno –¿ajeno?– aquella herida que es de otro y me arde. Impuesto dolor por tantos genocidios, exterminios, hambrunas, merodeando en los campos de refugiados, en guetos bordeando cualquier ciudad agigantada, infligido en torturas y vejaciones, en mutilaciones, en otras tantas masacres contemporáneas. (¿Cómo contar? la lengua falsea, ¿cómo narrar? la lengua miente. ¿Cuántos ahora cantan todavía?). Balbucea la poeta… entreteje viejos conjuros con los nuevos… “Digo dolor para nombrarlo, exorcizarlo… A sacudidas me digo, a sacudidas la letra y luego contra lo irremediable me alzo. Alzo el grito. Contra lo irremediable.” El vaivén de la lanzadera. De lo propio a lo ajeno. Lo ajeno en lo propio. Lo propio enajenado.

Desde la lengua herida en su mismo centro expresivo, balbucir, los silenciados, nos/otros, balbucir, los que no tienen voz propia, nos/otros, balbucir, los desposeídos de sí, nos/otros, balbucir, los olvidados, los despreciados, nos/otros, balbucir, los renegados, los rechazados, nos/otros, balbucir, los oprimidos, los desplazados, nos/otros, balbucir, los enloquecidos de lucidez, nos/otros… testigos balbucientes…

Tan sólo balbucir asíasí si tan sólo un pueblo sabio, si tan sólo asíasí un antiguo pueblo elefante-tigre-ave-búfalo-araña-lobo, unidos por un fin en la tregua del hambre… si tan sólo nosotros asíasí… si tan sólo nombrar, mostrar, entre todos poner remedio tal vez asíasí tal vez… aún apenas sea posible…

Hocicos temblorosos. Sacudidas. Uno de los cautivos trepa por los barrotes. Suspendido atraviesa la jaula y baja y vuelve a trepar. Dos paseantes se detienen. –El trapecista, dice él acercando los dedos al hocico. –Qué artista, dice ella. Y se alejan torciendo la boca en una sonrisa cómplice. El pequeño animal ha cruzado la jaula por la parte inferior, donde sus compañeros, ovillados, tiritan unos contra otros, y ha vuelto a subir royendo frenéticamente los barrotes. Pienso angustia, pienso libertad. Sin libertad, ¿qué nos impulsa a seguir vivos sino el deseo de esa misma libertad?

Por sobrevivir, cualquier animal embiste las paredes de su celda, atraviesa continentes, camina hasta extenuarse, desplaza a otros, se defiende y mata. Ninguno, sin embargo, esclaviza a otro por provecho o diversión, ninguno encarcela a otro por contemplar las piruetas que da tratando de hallar salida. La crueldad no son las fauces del tigre en el cuello de una gacela, no, la crueldad es moral, y la moral es humana. La estupidez también.”

Chantal Maillard. La herida en la lengua. Dibujos de David Escalona. Ed. Tusquets, 2015.

Muriel Chazalon

Abril 2015

Què és real? Conferència de Chantal Maillard al CCCB

LES IDEES I EL MÓN. CICLE DE CONFERÈNCIES DUO LA PEDRERA-CCCB

La gran aspiració del pensament no ha estat només comprendre el món, sinó ampliar constantment el sentit del que és possible: redibuixar-ne els límits, il·luminar-ne les zones de foscor, crear nous espais per encabir el que encara és impensable. Aquesta revolta permanent del pensament, la negació a acceptar el món tal com és, ha ampliat radicalment el que coneixem i ha modificat les nostres condicions de vida a través de la ciència i de l’art, de l’ètica i de la política. Cal reivindicar la reflexió, ja sigui filosòfica, científica, literària o artística, com l’eina principal per entendre i donar forma a la realitat que ens envolta. Només si les grans idees de la filosofia tornen a entrar a la vida pública podrem replantejar-nos conjuntament el sentit i el propòsit de la vida col·lectiva.

https://www.lapedrera.com/ca/activitats/conferencies/les-idees-i-el-mon-conferencies-duo-la-pedrera-cccb

2 MAILLARD

QUÈ ÉS REAL?

Dilluns 13 d‘abril, a les 19.30 h, al CCCB

Estem molt acostumats, en la cultura occidental, a considerar, contra tota evidència, que el món en què estem és sòlid, i la nostra existència, real. Però des del moment en què entenem que la realitat (aquest món en què vivim) és il·lusòria, la realitat de la ficció adquireix més solidesa.

Chantal Maillard, filòsofa i poeta. Acaba de publicar La herida en la lengua (Tusquets, 2015).

Presenta: Joana Masó, professora de Literatura i Assaig francesos a la Universitat de Barcelona i investigadora del Centre Dona i Literatura.

Entrades: Venda anticipada a les taquilles del CCCB i Ticketea (tel. 902 044 226/ www.ticketea.com).

Amics del CCCB, aturats, carnet de docent i jubilats amb la Targeta Rosa: entrada gratuïta.

El último lobo “Wolf Totem” de Jean-Jacques Annaud

La última película del director de El Oso (“Siete años en el Tíbet“, “El nombre de la rosa“) se estrena en España el 10 de abril.

Con “El último lobo”, Jean-Jacques Annaud vuelve a reflexionar sobre la relación entre animales salvajes y humanos, esta vez en el corazón de Mongolia donde se rodó enteramente la película. (Criaron 30 lobeznos durante dos años para poder rodar con ellos la película. La convivencia y el rodaje con los lobos fue, según el equipo de rodaje, realmente espectacular!)

El guión fue escrito a partir del best seller del escritor chino Lü Jiamin, “Wolf Totem“, considerado muy polémico en su momento por el gobierno chino.

Wild Yellowstone: She Wolf

 

 

http://channel.nationalgeographic.com/wild/destination-wild/episodes/she-wolf/

http://channel.nationalgeographic.com/wild/destination-wild/galleries/she-wolf/at/claiming-their-territory-2077558/

http://www.natgeotv.com/ca/wild-yellowstone-she-wolf/videos/the-invaders

Ser o no ser famoso

El programa del CCCB, Soy cámara, hace un acercamiento a creadores y procesos creativos en su relación con el ruido mediático y social.

Partiendo de casos concretos, se abre un abanico de reflexiones en torno a la necesidad del anonimato y la manera en que éste se convierte en reclamo de atención para el público y las instituciones. ¿Cómo se maneja este pulso? ¿De qué manera puede repercutir en la propia creación?

El programa cuenta con reflexiones y oipiniones de la mano de Chantal Maillard, Marc Augé, Miguel Morey, Judith Butler y entrevistas a Carles Guerra y Eduart Escoffet.