El movimiento global de las mujeres. Jean Shinoda Bolen

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Jean Shinoda Bolen, El movimiento global de las mujeres. Construir círculos para transformar el mundo. Ed. Kairós

 

Crítica literaria de Koncha Pinós-Pey

No importa lo que suceda
No importa lo que está pasando a tu alrededor
Nunca te rindas
Su Santidad el XIV Dalai Lama

Es un libro breve y directo, profundo como un suspiro al corazón, suficiente para conectarte con el valor del círculo sagrado de las mujeres. La metáfora del “millonésimo círculo” es el punto de inicio hacia una nueva era pos-patriarcal basada en la premisa de que cuando un número crítico de personas cambian su perspectiva y su conducta, puede empezar un cambio.

Basado en el trabajo de la autora en la ONU, sus encuentros con Su Santidad XIV Dalai Lama, las enseñanzas de Don Juan, o sus vivencias con mujeres de todos los senderos o vías del mundo, este libro es más que un libro: es  un tratado de psicología junguiana, un conjunto de poemas, un manifiesto político y sobre todo es “pura compasión en acción”.

¿Qué quieren las mujeres? Soberanía y Libertad. Una manera sencilla, es decir que la soberanía y la libertad es un instinto innato que todos deseamos. Los esfuerzos para derrotar a los dictadores, echar a las fuerzas invasoras y resistir al mal. En las sociedades en que la dominancia y la comunicación masculina tratan acerca de quién es el mandamás, la pérdida potencial de la condición, la propiedad o el poder desencadena miedos muy arraigados en los hombres y desata reacciones de enfrentamiento o huida: adrenalina-testosterona.

La militancia de corazón

“La mujer que se da cuenta del potencial de hallarse en un círculo de mujeres capaz dar apoyo y sostén a las que participan en él para que sean sinceras consigo mismas, y cuya intención es dar a luz un nuevo círculo, añade otro que avanza hacia el metafórico millonésimo círculo, el que inclina la cultura de lo patriarcal a lo igualitario, de la jerarquía a la colaboración, y de la dominancia a la interdependencia”

Cada círculo, nos recuerda Bolen, nos añade energía al arquetipo, al campo mórfico de nuestra existencia. Círculos que puedan crear paz, amor y belleza. Porque el amor es la única fuente de energía que no suma cero. Si yo te doy algo, tú tendrás más que yo, pero no ocurre eso con el amor; cuanto más amor te dé, más tendré yo, más tendrás tú y más amor existirá en el mundo.

Las mujeres en la madurez y la vejez se convierten en militantes. Después de los cincuenta, y con salud, una mujer tiene décadas de vida activa ante sí misma. El feminismo dio un sentido de hermandad, la vida nos da lecciones sobre las pérdidas y la gratitud, el tiempo nos da perspectiva. Esta convicción de que las mujeres que llegan a la edad adulta tras el movimiento feminista de los setenta son un enorme recurso sin explotar a favor de la justicia social y las resoluciones pacificas, ha seguido creciendo.

En la Cumbre de Paz de Vancouver del 2009, el Nobel de la Paz Dalai Lama dijo: “El mundo encontrará la salvación en la mujer occidental”. ¿Y por qué la mujer occidental? La frase del Dalai Lama es sin lugar a duda provocadora, ¿cómo podemos las mujeres salvar el mundo? La respuesta es reconocer que si nosotras, mujeres privilegiadas del mundo,  ponemos algo que falta… hacernos militantes del corazón. Para ello, lo mejor es contar con el apoyo de unos círculos como un centro sagrado. Y con ello, nuestros círculos irían creciendo y contribuirían al metafórico millonésimo círculo y al final del patriarcado.

Jean Shinoda Bolen, doctora en medicina, es analista junguiana, psiquiatra, escritora y militante, así como miembro vitalicio distinguido de la Asociación de Psiquiatría Americana y ex catedrática clínica de psiquiatría de la Universidad de California, en San Francisco. Es una conferenciante conocida internacionalmente y autora de 12 libros de gran calado traducidos a más de 80 lenguas distintas empezando por “El Tao de la psicología”, “las diosas de cada mujer” y “los dioses de cada hombre”. Sus últimos cuatro libros, incluyendo “Mensaje urgente a las mujeres “y “Sabia como un árbol”, aúnan el mundo interior de los arquetipos y los símbolos con la militancia mundial.

http://www.estudioscontemplativos.com/el-movimiento-global-de-las-mujeres/

http://editorialkairos.com/catalogo/el-nuevo-movimiento-global-de-las-mujeres

http://sienteteradiante.com/blog/jean-shinoda-bolen-llama-a-todas-las-mujeres-del-mundo

La mujer de pie: la nueva propuesta de Chantal Maillard

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Últimamente los y las que seguimos la traza de Chantal Maillard estamos de suerte! La Maillard se prodiga!

Después de su último poemario La Herida en la lengua (Tusquets), y de la publicación de una antología esencial de su obra poética En un principio era el hambre, publicada en FCE, y que acabamos de reseñar https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/07/23/chantal-maillard-en-un-principio-era-el-hambre-antologia-esencial/ llega a las librerías en septiembre su nuevo ensayo poético La mujer de pie editado por Galaxia Gutenberg.

Este ensayo poético no es un tratado, tampoco es una ficción. Es una invitación a la escucha. Una historia contada en tres registros diferentes. Un historia en busca de argumento. Una reflexión sobre la enfermedad, el fragmento, la discontinuidad de la percepción y la ilusoria creencia en un yo que le diese sentido a la existencia.

Si queréis seguirle la pista, presentará su libro en La Central del carrer Mallorca en Barcelona, el miércoles 16 de septiembre a las 19:30.

Ahí nos veremos!

https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/09/09/la-mujer-de-pie/

Video de la presentación de La mujer de pie el 16 de septiembre 2015 en la librería La Central: https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/10/10/presentacion-de-la-mujer-de-pie-en-la-central-de-barcelona/

Andréi Tarkovski: un poeta en el cine

Primer documental de una serie de tres, realizados durante la estancia de Tarkovsky en Italia para el rodaje de “Nostalgia”.

En la entrevista Tarkovsky habla de su familia, de su madre, de su concepto del mundo, de lo que soñó, del arte, de la vida…

desde https://www.facebook.com/khalo.godot?fref=ts

Chantal Maillard. En un principio era el hambre. Antología esencial

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Chantal Maillard. En un principio era el hambre. Antología esencial. Fondo de Cultura Económica, 2015

Acaba de llegar a las librerías una antología esencial de Chantal Maillard (esencial antología, si jugamos al juego que invierte los términos!), con un magnífico prólogo de Virginia Trueba que cartografía minuciosamente la entrecruzada trayectoria escritural y vital de la poeta y filósofa, y un epílogo de la propia Maillard.

Los textos escogidos, por Antonio F. Rodríguez Esteban y Chantal Maillard, abarcan desde el año 1990 hasta el 2015, con algunos fragmentos del próximo libro de Maillard, La mujer de pie, que saldrá en otoño editado por Galaxia Gutenberg.

A los y a las que emprendan esta lectura-viaje por la cosmovisión de la poeta hispano-belga, les saldrán al paso, entretejidos en múltiples capas a las que nuestra autora nos tiene acostumbrado, textos de Diarios indios, Matar a Platón, Escribir, Husos, Hilos, Cual, Bélgica, Polvo de avispas, La herida en la lengua –último poemario editado–, y La mujer de pie –de próxima aparición–. El viaje, nos recuerda acertadamente Virginia Trueba en su prólogo, “sirve para des-entumecernos, despertarnos la atención y disponernos al acontecimiento. Como el golpe de kiosaku del maestro zen.” Esta lectura también hace función d’éveil y de drenaje en la mente del lector. Despoja, desentuma la conciencia y nuestros sentidos obturados.

Para hacer boca, os dejo con un extracto del epílogo que da título al libro:

[…] Algunas teorías indias entienden que el universo se creó por resonancia. La gran exhalación del comienzo se prolongó en las consonantes. La energía neutra del comienzo se significó: modulándose en los signos (en las letras, en su sonoridad) se diversificó.

En el principio (arjé) era el Verbo (logos)… (Verbum es el término latino que se empleó para traducir la palabra griega logos cuando los cristianos identificaron el logos con el principio creador del cristianismo). El verbo es lo que puede ser conjugado. Antes de las diferencias, el logos-verbo es posibilidad de ser. Condensación del sonido, inaudible antes de su expansión, de su resonancia.

En un principio fue el verbo, y el verbo se conjugó, y se propagó. Los siglos de los siglos fueron la propagación del primer sonido. El primer sonido fue un acto: el de respirar. Un respirar sin nadie que respirase. Un acto sin sujeto. Un aliento sonoro.

Y el verbo se hizo carne: materia. Se hizo audible. Se “materializó”. El mundo: sonoridad vibrante. La materia: densidad del sonido: velocidad vibratoria.
En un principio fue el verbo y el verbo poetizó: la matriz del mundo es el hueco donde impacta el primer sonido y se gesta el primer poema: la primera construcción (poíesis), la primera articulación.

Sí… puede que esto sea muy bonito. Pero no nos sirve. Ya no nos sirve porque sigue siendo metafísica y porque las palabras son multitud. Los ecos están distorsionados. Los sonidos, como las emociones, se degradan imitándose unas a otras. El kitsch reina por doquier de tal modo que ya nos es difícil saber qué, de lo que sentimos y pensamos, qué es genuino o impostado, qué hemos aprendido y repetido, qué es emoción y qué lenguaje. Tal vez fuese preciso callar. No añadir más palabras a las ya expandidas.

O, tal vez, urdir otro inicio. Decir, por ejemplo:

En un principio era el Hambre. Y el Hambre creó a los seres para poder saciarse. Y el Hambre era la muerte para los seres. Inventaron remedios, buscaron curarse, pero el Hambre dijo “odiaos y luchad unos contra otros”, para poder saciarse. Y el Hambre introdujo el hambre en los seres, y los seres se mataban entre sí por causa del hambre. Y el hambre era la muerte para los seres.

No parece que quepa, hoy en día, otra poesía que la que diga el hambre. Y el terror. La desolación y la extrañeza. Que lo diga para que nos reconozcamos en ello. En comunidad. Con las cosas. En las cosas. Cosas, también, nosotros. La identidad colgándonos del hombro como una chaqueta raída.

Luego, como un personaje de Beckett, atender al balbuceo, como mucho.

Sobre todo, atender al silencio, ese silencio: la callada inocencia recobrada, antes del logos, el no saber cargado de compasión por los seres que viven con su hambre”.

http://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=19284

Añado una hebra más a este tejido: un enlace a un artículo que Chantal publicó en El País con fecha del 11 de enero 2003 (remontemos, remontemos el curso del río!) donde habla de la mítica cosmogonía sapiencial Brihadaranyaka Upanishad que dio lugar a la principal corriente del hinduismo (la escuela no dualista advaita), y a la que hace referencia el título de esta antología esencial: En un principio era el hambre.

http://elpais.com/diario/2003/01/11/babelia/1042246218_850215.html

 

Hoy la sonda News Horizons rozaba Plutón

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Hoy martes 14 de julio 2015, a las 13 h 49 min 57 s hora peninsular,

la sonda News Horizons de la Nasa que partió de la Tierra hace 9 años

llegaba a rozar a Plutón, a 4700000000 kilómetros de la Tierra.

Plutón, el abismático, y sus cinco satélites, Caronte, Hydra, Nix, Styx y Kerberos,

son los guardianes del confín de nuestro sistema solar.

La sonda, cuya velocidad alcanza los 50.000 kilometros/hora,

pasará de largo entre Plutón y Caronte su satélite,

con el que Plutón forma un sistema doble

muy parecido al que forma la Tierra con la Luna.

Distancias y números astronómicas para un planeta enano!

 

http://elpais.com/elpais/2015/07/14/ciencia/1436856435_719709.html

http://www.lemonde.fr/sciences/article/2015/07/07/pluton-un-rendez-vous-decisif_4673344_1650684.html

Poema, poíesis y pensamiento. Chantal Maillard

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Estos extractos están publicados, con algunas variaciones, en La baba del caracol (Ed. Vaso roto, colección de bolsillo Cardinales, 2014). Os remito a su lectura ya que el séptimo apartado del capítulo que nos ocupa, El pájaro. Variaciones sobre poesía y pensamiento, titulado La calma y L’ éveil, no viene aquí recogido.

Recuerdo que, en un programa televisivo, a un periodista (creo que era Víctor Amela) que sacaba a colación su verso “escribo para que el agua envenenada pueda beberse”, Chantal le respondió, con su habitual nitidez,  “en la infancia, y aún en la adolescencia, el agua todavía era clara, luego fue envenenándose…”. Se refería al agua del lenguaje que con el paso del tiempo fue enturbiándose hasta envenenarnos con su falseada retórica. En estas delicadas y deliciosas páginas, Chantal procura aclarar de nuevo la charca, ateniéndose a las definiciones de los términos, e invitándonos luego a traspasar los cercos, hacia nuevas comprensiones, abriendo brecha sobre el fuera, el fuera del lenguaje, ahí donde el pájaro, donde lo común, lo animal… antes de ser habla… Ahí donde el canto, a veces, entona aquella inocencia…  Ahí donde “Lo que el pájaro bebe en la fuente / y no es el agua”…

1. EL PÁJARO

La preocupación por las diferencias es algo congénito en el pensamiento occidental. Pertenece a la visión científica, que convierte el mundo en experimento. Aplicamos el método hipotético-deductivo a todo lo que se nos presenta. Lo cual no deja de tener cierta gracia cuando el pensamiento la emprende consigo mismo.

Pensemos pues el pensamiento. Pensémoslo en la filosofía y en la poesía; el pensamiento está sin duda presente tanto en la una como en la otra.

La filosofía: el punto de partida de la ciencia, el método o la manera de habérselas con el lenguaje para lograr conclusiones a partir de definiciones. Acotando, pues. Delimitando.

El poema: aprehensión de lo-que-hay, en un modo. Infringiendo los límites. / La poesía (poíesis): el conjunto de modos y maneras (amaneramientos) de la aprehensión. La preocupación «poiética» es la de cómo mostrar el qué que le pertenece al poema.

(Entre el modo y la manera, ambos sinónimos de «forma», hay, tal como aquí quiero emplear los términos, una diferencia: el modo es musical, la manera, no necesariamente).

¿Y el pensamiento? El pensamiento, por supuesto, atraviesa todas las elaboraciones lingüísticas, salvo la repetición (como manera) o la letanía (como modo). ¿Cómo no iba a ser así?

Con respecto a esta discusión viene al caso aquel pájaro filosófico que Juan Miguel Palacios nos ponía de ejemplo en sus clases de Ética. El que lee filosofía, decía, hace como el pájaro cuando bebe: toma un buche de agua, levanta la cabeza, traga y, así, sucesivamente. Así también el lector de un ensayo lee un párrafo, levanta la cabeza, entrecierra los ojos un momento y luego vuelve al libro. Me acordé de aquello mientras leía porque me sorprendí realizando aquel mismo gesto del pájaro. Levantar la cabeza, con los ojos cerrados, y volver al agua. Pero, lo curioso es que, esta vez, no estaba leyendo un ensayo, sino unos pequeños poemas aforísticos. Así que me pregunté si, siendo el gesto el mismo, no habría de ser lo mismo también lo que aconteciera en la lectura de un ensayo y en la de un poema. ¿Acaso no tendría lugar, en ambos casos, un mismo acto de comprensión? Un cierto paladeo y… algo cae. Algo que se filtra antes de asentarse en la conciencia. Una comprensión… Pero, ¿qué es la comprensión?

2. EL CERCO

La comprensión es un acuerdo entre el material (ideas, frases, párrafos) que se nos ofrece y el material que llevamos ya incorporado (ideas, frases, etc. a las que hayamos dado sentido) y al que protegemos. Lo comprendido es lo que poseemos, lo conocido, cuyo conjunto procuramos mantener dentro de un cerco. Pero hay palabras, frases, ideas, y también imágenes que no nos pertenecen y que irrumpen de repente, como intrusos, en el cerco. Los que habitan dentro del cerco los huelen, los palpan, los empujan, los ponen a prueba y, si resisten, puede que los acepten. Cuando esto ocurre, algo se transforma dentro del cerco. El color, por ejemplo, porque el intruso llevase ropas azules, o amarillas que, al lavarlas junto con las demás, hubiesen desteñido, modificando el color de todas ellas. Entonces, al ver el resultado, nos maravillamos, hablamos de «descubrimiento» o incluso de «iluminación», en cualquier caso, de comprensión.
La palabra berebere provoca esa comprensión. Los bereberes no tienen fronteras, no están dentro de ningún cerco.

En el puesto de aduana de la frontera entre Siria y Jordania, he visto como al berebere se le deja pasar sin presentar pasaporte. No tiene ninguno, porque no pertenece a ningún país; su patria es el desierto y el desierto no tiene más fronteras que sus propios confines. El berebere es un nómada que pasa las fronteras llevando cosas de un lado a otro de las mismas. Así, la palabra berebere traspasa los cercos, importa y exporta (al fin y al cabo, la comprensión no es sino el resultado de la agitación de los materiales) y, de esta manera, procura comprensión al lector que sea, igualmente, de alguna manera, berebere.

3. VERTICALIDAD Y HORIZONTALIDAD: LOS PAISAJES DEL CERCO

Pero no somos pájaros, y el agua que bebemos, la que degustamos, no es natural, es agua «tratada». El lenguaje que expresa el pensamiento no es palabra cotidiana, no es la voz que designa sin paráfrasis, la voz útil. El lenguaje tiene formas; son los paisajes del cerco.

¿Qué tipo de forma es la de la poesía, cuál, la de la filosofía? ¿Qué paisajes le ponemos de salvapantallas al cerco nuestro? ¿Qué diferencia existe entre poesía y filosofía?

El modelo filosófico es vertical; el poético, horizontal.

Hipótesis, deducción… silogística. Para hablar filosóficamente, trazamos un eje vertical. Desde unas premisas, desarrollamos y concluimos. Siempre los mismos parámetros. De lo universal, a lo singular, o viceversa. Remontando de la especie al género y descendiendo, a la inversa. Es el modelo del árbol de Porfirio. Toda definición procede arbóricamente.

Pero la filosofía no es un simple eje. Generalmente es un árbol, y ese árbol tiene ramas. Ramas que se extienden horizontalmente o, mejor incluso, oblicuamente. Entonces es cuando el discurso filosófico se vale de imágenes, metáforas que ayudan a la comprensión del discurso (como lo estoy haciendo ahora desde la verticalidad de este discurso). Cuanto más depurado de imágenes, cuanto más ciprés, más filosófico o más científico será el discurso (no olvidemos que la filosofía, en Occidente, se convirtió en ciencia en un momento dado de su historia). Cuanto más frondoso, en cambio, más se aproximará a la poesía. La prosa poética es un roble, o un castaño, o un tilo. También puede ser un sauce, la firmeza y la dirección de las ramas pudiendo servir para seguir elaborando con la metáfora en el sentido que se prefiera.

La prosa poética es una cruz, o cruceta. Vertical, como el tronco de un árbol, y horizontal, como el ramaje.

La poesía expande su material de otra forma. Es poíesis. Otro arte: otro hacer con la palabra. La poesía no es un árbol, tampoco un simple horizonte, sino una planicie, un horizonte expandido. En la planicie, se forman redes, conexiones, rizomas. A veces, por supuesto, en una encrucijada, o en algún terreno virgen, hay algún árbol o, incluso, un pequeño bosque. Cuanto más boscosa sea la planicie, más se acercará a la filosofía. Un poema vertical (arbórico) es un poema filosófico.

Resumiendo, de modo parecido a lo que ocurre con la cuerda que se tensa entre realismo e idealismo (los dos extremos de una concepción de la realidad), que cuanto más en un extremo nos situemos, más radicales seremos y cuanto más al centro, más moderados, así también entre la actitud filosófica y la poética, extremos del pensar cuya cuerda es, evidentemente, el lenguaje.

4. LA BRECHA

Ni el hacer filosófico ni el poético, sin embargo, obtendrán resultados dignos de mención si no son capaces de abrir una brecha. El intruso ha de efectuar una transformación en el cerco, dentro de alguno de los cercos. Toda palabra que no pertenezca al decir ordinario ha de poder hacerlo, y de tal manera que el habitante del cerco asuma aquel verso de Paul Celan: «Digas la palabra que digas– / agradeces / el deterioro».

No hay nada trascendente en ello. A un cerco le sucede otro cerco, y así sucesivamente. Un cerco abriendo sobre otro cerco, la palabra nómada exportándose e importándose de uno a otro más o menos frágil, más o menos sólido.

A veces, no obstante, hay brechas que no abren sobre un cerco, sino directamente sobre el fuera.

¿Qué es el fuera? Por el momento, contentémonos con decir que se trata del fuera –de los límites– del lenguaje. Esos mismos límites necesarios para que haya brecha.

5. FUERA

¿Qué bebe el pájaro? Es ésta una pregunta importante. En los modelos a los que he aludido, hay pensamiento. Amanerado o modulado. Pero, ¿es pensamiento lo que bebe el pájaro?

No creo que sea determinante la respuesta acerca de las formas de disponer las palabras. Poesía y filosofía son métodos para el acercamiento. Definir y cercar: en todo caso, elaborar los límites. Y laborar en los límites.

La pregunta por lo que bebe el pájaro apunta más allá de ellas, de su formato por supuesto, pero también del conocimiento que creemos obtener y que suele quedar reducido a su expresión.

Lo que bebe el pájaro, lo encontramos en pequeños indicios, muchos de ellos cotidianos, y en grandes sucesos también si sabemos eliminar de ellos su grandiosidad. Lo que bebe el pájaro, lo que quisiera beber, es lo que acontece sin que medie en ello razón alguna. La razón siempre trabaja con atención a unos resultados, ya sea en el uso cotidiano que hacemos de la misma, ya sea en su trazado arbórico, ya sea en la planicie.

Lo que bebe el pájaro, digamos que es una estela, un trazo. El pájaro lo reconoce porque está dispuesto. Sediento. El berebere, ahí, no tiene función alguna. Se trata tan sólo de un reconocimiento. No el que la memoria proporciona, no, ése no.

–Reparo en el movimiento «inconsciente» que Gilles Deleuze efectúa mientras habla 1. Rítmicamente, un dedo presiona otro. Él no se da cuenta. Él habla. Responde. Sin darse cuenta, algo de él encuentra la manera de traducirse en gesto y acompañar así, con el cuerpo, rítmicamente el habla. ¿Qué es eso que halla la vía? ¿Qué es aquello que se manifiesta? –

Tengo los pies descalzos sobre una toalla. Advierto, sin mirar, que hay una diferencia de medio centímetro entre el suelo y el doblez de la toalla. Me doy cuenta de ello. Se trata de una percepción. Para que una percepción se dé, ha debido ponerse en marcha la inteligencia. Todos nuestros saberes, nuestros aprendizajes están ahí reunidos y las neuronas, listas para realizar, en un instante, una operación comparativa.

La percepción del medio centímetro de «diferencia» es una deducción, aparentemente inmediata, que ha requerido de una operación comparativa. No ocurre así con el gesto de Deleuze. En la percepción hay un acto de conciencia. En aquel gesto, no. Se trata de un gesto al que decimos «inconsciente». Sin embargo, significa algo. Si Deleuze dejase de atender a lo que está diciendo y reparase en él, ¿qué pasaría? ¿Dejaría de hablar? Probablemente, pues la atención, desviada de su objeto hacia otro objeto interrumpiría algo. ¿Qué interrumpiría? El habla, y el gesto. También el gesto se interrumpiría. Se interrumpiría el flujo. El gesto y el habla es el mismo fluir. El filósofo, todo él, está proyectado en el habla. Lo está con una temperatura media, la que le permite el deterioro de su persona, su edad avanzada, el interés relativo que probablemente tenga ya, para él, aquella entrevista filmada. De ahí el gesto.

Lo que bebe el pájaro es ese flujo, esa corriente, antes de ser habla, antes de ser gesto.

En la brecha.

En la brecha, una abertura. ¿Hacia donde, hacia qué? Fuera. ¿Qué es el fuera?

(…/…/…)

El fuera es lo común, lo que a todos pertenece, lo animal. Fuera es la inocencia. La de todos. Porque fuera no hay yo, no hay alguien.

Un poema es una señal de la inocencia.

De esto, más no hablaré por ahora.

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1 Gilles Deleuze en una entrevista grabada en DVD (L’abécédaire de Gilles Deleuze, Éditions Montparnase).


Chantal Maillard presenta en Barcelona La herida en la lengua

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Nuestra manada sigue rastreando siempre con gran interés la traza de la escritora hispano-belga Chantal Maillard, que estará el próximo martes 2 de junio a las 19:30 en la librería La Central del carrer Mallorca de Barcelona para presentarnos su último poemario La herida en la lengua.
Allí nos veremos!

¿Qué es real? Conferencia de Chantal Maillard en el CCCB

El 13 de abril del 2015, Chantal Maillard impartió la conferencia “¿Qué es real?” en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.

http://www.cccb.org/es/video-debates_qu_es_real_conferencia_de_chantal_maillard_vo_es-214166

http://www.cccb.org/es/autor-chantal_maillard-18589

 

Conversaciones con Alan Watts

 Estas conversaciones con el escritor, místico, poeta, filósofo Alan Watts (1915-1973) datan de 1971, dos años antes de su muerte. Watts fue una de las figuras del movimiento contracultural que promovió las filosofías orientales en el mundo occidental. Escribió varios libros presentando sendas filosofías (taoísmo, budismo, zen, hinduismo), insistiendo en abordar al ser humano dentro una perspectiva integral de la naturaleza. Aquí discurre sobre la naturaleza de la mente, del yo, de la realidad interior versus realidad exterior, del modo en que vivimos nuestra vida, del mundo natural y del mundo humano…