Silence. Pat Collins

Director: Pat Collins | Productor: Tina Moran | Guión: Pat Collins, Eoghan MacGiolla Bhríde, Sharon Whooley | Cámara: Richard Kendrick | Editor: Tadhg O ‘Sullivan | Sonido: John Brennan, Éamon Pequeña | Cámara adicional: Colm Hogan | Sonido adicional: Chris Watson | Nacionalidad: Irlanda | 83 mn.

Sinopsis: Eoghan es un grabador de sonido que regresa a Irlanda por primera vez en 15 años. La razón de su regreso es una oferta de trabajo: grabar paisajes libres de sonido artificial. Su misión lo lleva a un terreno remoto, lejos de las ciudades y pueblos. A lo largo de su viaje, mantiene una serie de encuentros y conversaciones que gradualmente desvían su atención hacia un silencio más intangible, que está ligado a los sonidos de la vida que había dejado atrás. Influenciado por elementos del folclore y del archivo, Silence se desarrolla con una intensidad tranquila, donde las imágenes poéticas revelan una meditación absorbente sobre temas relacionados con el sonido y el silencio, la historia, la memoria y el exilio.

No he visto todavía la película (entre ficción y documental). Me ha recordado en parte la labor de Bernie Krause, registrando desde hace más de 45 años los sonidos de los entornos salvajes y constatando el innegable impacto humano sobre ellos. Aún cuando no es todavía visible por los ojos ése se detecta por el empobrecimiento de la riqueza biofónica del entorno salvaje. La voz del mundo natural progresivamente silenciada… Como el gran poeta persa Rumi escribió: “En el silencio hay elocuencia.” Una vez más, la sutil prevalencia del oído… la necesaria atención al silencio…

https://blogdelesllobes.wordpress.com/2016/06/28/la-voz-del-mundo-natural-bernie-krause/

 

Boris Cyrulnik. Trauma y resiliencia: “Las almas heridas”

Durante su visita a Barcelona en febrero de 2016, el psiquiatra y psicoterapeuta Boris Cyrulnik, autor del bestseller Los patitos feos, habló sobre la resiliencia y su nuevo libro, Las almas heridas (Gedisa). Impartió conferencia en el Institut Français y el día siguiente repitió el evento con un debate sobre ‘Resiliencia y Educación’, organizado por la Fundació Jaume Bofill, también en el IF, en el que de nuevo se completó el aforo.  Aquí tenéis un enlace donde podéis seguir el acto en vídeo y donde encontraréis algunas entrevistas en la prensa: http://gedisa.com/noticias.aspx?modo=l&cod=239

 

Carl Safina: Más allá de las palabras ¿en qué piensan y qué sienten los animales?

¿Qué pasa dentro de los cerebros de los animales? ¿Podemos saber qué piensan y sienten? Carl Safina cree que sí. Con el uso de descubrimientos y anécdotas que incluyen la ecología, la biología y las ciencias del comportamiento, enlaza historias de ballenas, lobos, elefantes y albatros para argumentar que así como nosotros pensamos, sentimos, usamos herramientas y expresamos emociones, también otras criaturas, con las que compartimos el planeta, lo hacen.

Carl Safina. Beyond words. What animals think and feel. Picador editions, New York.

http://beyond-words.net/#thebook

Carl Safina es escritor, ecologista y profesor. Tiene una cátedra de Naturaleza y Humanidad en la Universidad Stony Brook. Ha publicado varios libros y artículos en el New York Times, National Geographic, Audubon, Orion. Sus trabajos han sido reconocidos por MacArthur, Pew, y Guggenheim Fellowships, y sus libros han recibidos varios premios. Beyond Words es su séptimo libro. Vive en Long Island, New York.

http://carlsafina.org

Uno de sus artículos fue publicado en El País: Lobos. Así es el verdadero macho alfa:  http://elpais.com/elpais/2016/05/12/ciencia/1463056020_205639.html

 

Inherit the dust / Heredar el polvo. Nick Brandt

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Inherit the Dust: Heredar el polvo, la exposición del fotógrafo y activista Nick Brandt (Londres, 1966), es una reflexión sobre la voracidad con la que el hombre está destruyendo la naturaleza. El artista británico captura en sus imágenes la devastación de la fauna y la flora del continente africano. Las fotos muestran paneles gigantes con la imagen de un animal salvaje colocado en medio de su antiguo habitat ahora transformado por la mano del hombre: allí donde había sabanas, ahora hay basuras, vías de tren, construcciones o ruinas… un mundo devastado…

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La primera vez que el fotógrafo Nick Brandt viajó a África Oriental fue a mediados de los años 90. “Quedé completamente enamorado de ese mundo salvaje”, cuenta el artista a la BBC. “Nunca me imaginé que la velocidad de la destrucción medioambiental y del desarrollo se aceleraría de la manera en que lo ha hecho en los últimos años”, le confiesa. Esto lo llevó a hacer algo para “captar” esa devastación de la que estaba siendo testigo. Y decidió rescatar las fotografías de los animales que había retratado en el pasado y colocarlas a tamaño natural en el mismo espacio donde solían deambular. Así nació el proyecto Inherit the Dust, que podría traducirse como “heredando el polvo” o “la herencia del polvo”.

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“Para mí los animales no son muy distintos a nosotros”, cuenta Brandt. “Cuando retrato a un animal, hago la foto exactamente de la misma forma que se la haría a un humano”. Y añade, “siempre quise mostrar personas ajenas a los animales, como si formaran parte del paisaje, pero que a la vez fueran conscientes de estas criaturas… Tenemos un instinto natural con la naturaleza que con frecuencia perdemos a medida que crecemos. Los humanos también somos víctimas de la devastación medioambiental”.  Y el artista reconoce: “Tiendo a ser bastante pesimista, pero esto es peor de lo que yo había imaginado. Me quedé pensando en todos estos lugares que una vez estos animales habían recorrido, pero que ya hoy no pueden”.

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Por ello Brandt insertó en el espacio público imágenes gigantes de animales que solían deambular por esas zonas. El artista trabajó con película en blanco y negro y una cámara Mamiya RZ67 y, aunque reconoce que el trabajo no fue fácil y ciertamente no era económico, la idea de insertar digitalmente a los animales en las fotos nunca pasó por su mente. “Los paneles tenían que estar allí, con los animales tamaño natural, en cada lugar. Todo se ve mejor, más genuinamente y orgánicamente integrado. También lo que ocurre de forma inesperada en la vida real es casi siempre mejor que lo que se podría llegar en Photoshop”, concluye el fotógrafo-activista.

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Hace cinco años Nick Brandt fue co-fundador de Big Life Foundation [https://biglife.org], una organización no lucrativa que busca salvaguardar dos millones de acres de los cazadores furtivos.

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160512_fotos_animales_fantasmas_devastacion_gtg

La exhibición Inherit the Dust se mostró en la feria de arte PhotoLondon de Somerset House del 19 al 22 de mayo en el espacio de la Atlas Gallery de Londres. Actualmente está en Paris, en A. Gallery [http://a-galerie.fr/] del 23 de mayo al 30 de Julio 2016. El catálogo fue publicado por Edwynn Houk Editions y distribuido por Thames & Hudson.

http://www.nickbrandt.com

http://www.cadadiaunfotografo.com/2010/08/nick-brandt.html

http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/aqui-habia-elefantes-memoria-una-devastacion

 

Chantal Maillard: ¿Una diosa como antídoto?

Mujer, naturaleza y economía de subsistencia

thumb_IMG_0127_1024[…] En las zonas rurales [de la India], las diosas parecen tener un fundamento mucho más inmediato. Allí donde la tradición pre-védica está más arraigada, ha habido y sigue habiendo movimientos de mujeres que, como antiguamente, se sienten responsables de la supervivencia del pueblo. Es importante tener en cuenta la presencia de ese principio femenino a la hora de considerar los movimientos de oposición a la industrialización que se han gestado en estas poblaciones, en concreto, los que relacionados con la tala de los bosques, que atañe de cerca de su economía de subsistencia. La mujer india tiene, por lo general, una fuerza poco común. El movimiento feminista indio es amplio y muy bien cimentado; se proyecta hacia realidades candentes, muy alejadas de las discusiones semánticas que les son caras a un amplio sector del feminismo occidental. Puede ponerse como ejemplo el feminismo ecológico de Vandana Shiva, una mujer que participó activamente, en las últimas décadas, en la lucha por la supervivencia de las mujeres campesinas. Vinculada al movimiento Chipko, iniciado por las mujeres de Garhwal (Uttar Pradesh) que protegían los árboles a costa de su vida (1), ella propone, frente al modelo de desarrollo patriarcal basado en una tecnología agresiva, una alternativa no violenta fundamentada en el principio femenino de subsistencia (2). Según Vandana Shiva, los supuestos del “desarrollo patriarcal” son evidentes: dado que se considera improductivo toda producción que no dé ganancias y no genere capital, la naturaleza por sí misma es improductiva. Consecuentemente, la producción que se entienda como economía de subsistencia es una producción “improductiva”.

Movimiento-Chipko_India Movimiento Chipko iniciado por Amrita Devi hace 300 años en Rajasthan, India

La concepción de la naturaleza como fuerza viva está íntimamente unida a la concepción de la mujer como generadora tanto de vida como de medios de subsistencia. Pensar la naturaleza como recurso explotable es típicamente occidental y proviene de considerarla como algo inerte, distinto y separado de lo humano, inferior y controlable. Los indios, en cambio, han pensado siempre la naturaleza como principio femenino, como fuerza vital de inagotable actividad, productividad, creatividad, diversidad, y ha sido siempre evidente para ellos la interrelación de todos los seres. Ambas concepciones de la naturaleza han tenido y tienen consecuencias diametralmente opuestas en la consideración del alimento. Si, por un lado, se entiende que el fin de la producción es satisfacer una necesidad básica, la de alimentarse, el alimento se considera un valor de subsistencia; si, en cambio, se entiende que el fin de la producción es satisfacer una necesidad creada, la ganancia (el capital), alimentarse deja de ser un fin último y el alimento se convierte en valor comercial.

La ideología de género también sufre, con Vandana Shiva, un cambio importante. Ella propone que el modelo de género (ejemplificado tanto por el feminismo de Simone de Beauvoir, que entendía la liberación de la mujer como masculinización de lo femenino, como por el de Marcuse, que la quería ver como feminización del mundo) se sustituya por el modelo de la inseparabilidad de los opuestos: purusa-prakrti. El supuesto sobre el que construiríamos nuestras sociedades, en tal caso, no sería la necesaria dominación de uno u otro polo, ni tampoco la identidad de los géneros (el supuesto de la identidad de género, según Vandana Shiva, es una construcción ideológica, social y política), sino la absoluta y necesaria complementariedad de las diferencias.

¿Una diosa como antídoto?

Chinnamasta standing on Kamadeva and Rati_ Indian-Pahari-About-1825 Todo supuesto es, evidentemente, una construcción ideológica. A estas alturas, no se trata de hallar verdades ni de alzar nuevas banderas, ni de rodear nuestras acciones de un halo de nueva espiritualidad. Se trata de que nuestros símbolos sean activos, “correctamente” activos. Esto significa que la actividad que fomenten ha de estar lo más acorde posible con nuestra naturaleza y, dado que ésta es, según parece, en su mayor medida cultural, significa que han de poder adaptarse a los valores en los que estamos viviendo o queremos vivir.

Nos enfrentamos a las previsibles consecuencias del ejercicio de un tipo de racionalidad profundamente enraizada en la consideración bíblica y patriarcal de la naturaleza como despensa de la humanidad. Es tiempo de modificar nuestros símbolos o de adoptar otros nuevos. Es necesario empezar a pensar desde el círculo, y no desde la línea recta, desde las mareas y no desde el ciclo solar, desde una totalidad relacional en vez de desde las individualidades separadas, desde el grupo y no desde las cápsulas unifamiliares, desde la inteligencia y la capacidad de adaptación del animal y no desde el pobre saber que la razón alcanza para lo que más nos importa.

Cuando nuestros dioses, vivos o muertos, sirven de arma arrojadiza a los gobiernos patriarcales, tal vez sea tiempo de pensar en otros símbolos, una diosa por ejemplo, una diosa conocedora del poder de ilusión, una diosa que nos muestre cuándo conviene construir mundos ilusorios y creer en ellos y cuando conviene destruirlos en provecho de todos. Puede que la gran diosa india, en todas sus facetas, fuese el símbolo con que podríamos aprender a convivir sobre los restos de verdades en que hemos creído. Evidentemente, seguiremos construyendo ficciones –no podemos vivir sin ellas– pero, al menos, que sean habitables. Ojalá Kālī, la gran heterodoxa, ruja sobre nuestro universo, vuelva cenizas nuestros ejércitos, inútiles nuestras armas y nos ayude a construir mundos en que no haya que creer, a los que no haya que defender con las armas.

(1) Históricamente, este movimiento se inició con Amrita Devi, hace trescientos años, en Rajasthan, donde más de 300 personas sacrificaron sus vidas para salvar los árboles abrazándose a ellos.

(2) Vandana Shiva, H; Abrazar la vida. Mujer, ecología y desarrollo, Madrid, Horas y Horas, 1995

Chantal Maillard. Diosas y esclavas. Función simbólica y social de la mujer en la India (1999), in India, Pre-Textos, 2014 (recogido anteriormente en Contra el arte: 251-274. Pre-Textos, 2009). Recomiendo encarecidamente que leáis este ensayo Diosas y esclavas en su totalidad, así como el que le sigue (en este libro-río que es India), titulado “Naturaleza, materia matricial” al que dedicaremos pronto una entrada en esta bitácora lobuna.

En las imágenes, la gran diosa oscura, Kālī. En la segunda, bajo su aspecto de Cinnamastā, la decapitada: Chinnmastā sentada sobre la pareja Kamadeva-Rati, Indian Pahari. Aprox. 1825

 

We Women. Sol Picó

Sol Picó presenta un proyecto colaborativo sobre la mujer contemporánea. Se trata de una mirada colectiva sobre la mujer junto con otras coreógrafas: artistas con las que se comparte profesión e inquietudes y con las que se recapacitará sobre el papel de la mujer dentro de la estructura social actual. Estas artistas, todos ellas con perspectivas que provienen de culturas diametralmente opuestas pero con importantes puntos en común, se han cruzado a través de encuentros casuales que han acabado convergiendo en este proyecto.

Sol Picó se pregunta sobre el papel de la mujer en el mundo y para ello amplía el horizonte y busca una mirada intercultural, rodeándose de auténticos referentes internacionales en el mundo de la danza contemporánea. En este proyecto dirige a mujeres que han roto con los esquemas que marcan las tradiciones de su país planteándoles una reflexión colectiva, compartiendo experiencias, pensamientos, miradas.

Maneras de bailar que combinan técnicas diferentes y lenguajes desconocidos entre ellos pero que unidos buscarán profundizar en un tema que sigue vigente a pesar del paso del tiempo: la situación de la mujer en el mundo actual. Un tema complejo y que abre puertas a múltiples interrogantes: ¿Por qué la aportación de la mujer en los ámbitos de la dirección y de la coreografía contemporáneas tiene tan poca visibilidad?, ¿A qué se debe el olvido histórico de una parte fundamental de la contribución artística de la mujer? ¿Por qué desaparece su legado?, ¿Por qué caminos ya recorridos tienen que abrirse de nuevo? Y quizás, la cuestión fundamental: ¿Por qué en tiempos de corrección política en los que a las mujeres occidentales se nos recuerda constantemente que tenemos igualdad de oportunidades todavía surgen estas preguntas?

Sol Picó quiere profundizar en estas cuestiones planteando una reflexión colectiva junto a una serie de artistas escénicas de muy diferente naturaleza y contexto.

Esta reflexión se hará mediante un encuentro entre artistas, entendiéndolo tanto desde el ámbito puramente físico –desde la piel– en la sala de ensayo, como desde la inmersión en la cotidianidad de cada una y aquellos espacios conversacionales que sin duda se crearán.

Este espectáculo se estrenó el 6 de julio 2015 en el Mercat de les Flors de Barcelona, en el marco del Festival Grec 2015.

Dirección: Sol Picó. 
Dramaturgia: Roberto Fratini
Composición e interpretación coreográfica: Julie Dossavi, Minako Seki, Shantala Shivalingappa, Sol Picó
Composición e interpretación musical: Adele Madau, Lina León, Marta Robles
Asistencia de dirección: Verónica Cendoya
Diseño de iluminación: Sylvia Kuchinow
Escenografía, coordinación técnica: Joan Manrique
Técnico de sonido: Stéphane Carteaux
Producción: Pia Mazuela, Núria Aguiló
Fotografía: David Ruano, Erin Bassa Photographer, Carmen Escudero
Vídeo: Mayo Films

http://www.solpico.com

 

La risa, señores, es un arma defensiva. Chantal Maillard

Boilly

Louis-Léopold Boilly (1761-1845), Reunión de 35 cabezas expresivas (Reunión de trente-cinq têtes d’expression), 1825. MUba Eugène Leroy, Musée des Beaux-Arts, Tourcoing

[…] Quienes hablamos públicamente de derechos de los animales en este país lo hacemos, hay que decirlo, con cierto miedo al ridículo, con temor a que se nos juzgue culpables de una terrible infracción de la lógica, la moralidad y el sentido común: ¿cómo vamos equiparar los animales con los seres humanos?

La risa, señores, es un arma defensiva. Un residuo del gesto de enseñar los dientes, como decía Darwin. Se ridiculiza para neutralizar, por evitar algún daño, alguna brecha en las murallas. ¿Por qué se sentirá ofendido el individuo humano cuando se le equipara a un animal? Porque los considera inferiores. La inferioridad es una noción sumamente útil: justifica la utilización e, incluso, el exterminio. Hasta hace poco, los occidentales consideraron inferiores a las personas de otras etnias. Ni los pueblos andinos eran seres humanos (como se decretó en Valladolid a mediados del XVI), ni los esclavos africanos de América tenían alma. Tampoco se estaba seguro de que la tuviesen las mujeres hasta bien entrado el siglo XIX. Y aunque eso de tener alma pueda resultarnos a algunos bastante poco relevante, el caso es que marcaba una diferencia lo suficientemente significativa como para evitar que a un sector de la población se le pudiese considerar “sujeto”, es decir, un “semejante”, un ser con conciencia de sí al que nadie puede agredir o violentar sin ser inculpado (recordemos: desde la ética del “semejante” no hay crueldad ni criminalidad salvo con el “próximo”). El “alma” fue algo tan necesario para el capitalismo (después de serlo para los latifundios eclesiásticos) como el flogisto lo fue para la ciencia del XVII o la sustancia invisible para los aristotélicos medievales que condenaron a Galileo[1].

La inferioridad es un requisito conceptual para la dominación. Y se sustenta sobre una serie de comparaciones. En el caso de los animales, éstas se establecieron en Occidente de acuerdo con el dictado bíblico: “Creced y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (claro que el Génesis fue escrito por un hombre y no por un caballo, como decía Kundera). Las justificaciones comparativas fueron formulándose ad hoc, como la existencia del flogisto, para probar algo que había sido decretado de antemano. La semejanza o la desemejanza que validan el aprecio o el desprecio que podamos tenerle a un animal se siguen midiendo desde entonces acorde con valores incuestionables e incuestionablemente antropocéntricos (que si es o no capaz de reír, o de jugar, o de fingir que finge, que si un simio puede efectuar operaciones matemáticas, que si un elefante encuentra placer en pintar, que si el silbido de los delfines es identitario, que si el ADN de la mosca del vinagre se diferencia del humano sólo en un gen…¡vaya, aquí se nos ha colado una observación interesante!) que remiten a la identidad-sujeto con que el individuo humano pretende distinguirse. Si conseguimos probar que un animal tiene conciencia de sí, esto le hará digno de respeto y tal vez incluso merecedor de ciertos derechos. Porque tener conciencia de sí es ser sujeto y sin sujeto, no hay derecho que valga. El “semejante”, de nuevo.

La cuestión, en realidad, no es tanto la evidente ingenuidad con que establecemos este tipo de comparaciones como el esquema que invita a establecerlas: un esquema jerárquico bifocal e infantil: arriba y abajo, superior-inferior. Tenemos, indudablemente, una extraña propensión a verticalidad. Hay otras maneras, no obstante, de proceder. Cabe pensar otros modelos en los que no se proceda ni por derivación (evolucionismo) ni por comparación y equivalencias (estructuralismo). Dentro de un marco realmente ético (que no moral, es distinto), el respeto no se obtiene de acuerdo con el lugar que se ocupe, mayor cuanto más cerca se esté de la cúspide, sino por el hecho de ser lo que se es, y siéndolo plenamente.

No puedo dejar de sorprenderme ante la poca amplitud de nuestro marco de indignación. Admiro demasiado las virtudes del animal perdido en mí y deploro demasiado las macabras inclinaciones del animal humano y la falta de coherencia de una racionalidad que, teniendo la lógica (y por lo tanto la justicia) por fundamento se empeña en proteger a ultranza la propia especie en detrimento de las demás y, consecuentemente, de la suya propia. No me siento superior a ningún ser por el hecho de formar parte de una especie que ha desarrollado su capacidad intelectual a expensas de la noción sistémica que a todo animal pertenece.

Nada es independiente. No puede destruirse una especie sin que la cadena entera padezca las consecuencias y, cuando esto ocurre, también peligra la supervivencia de la especie humana, lo cual es lamentablemente para muchos la única razón del cuidado que habríamos de tener para con el planeta y la única que nos libra, a quienes hablamos de ello, de ver alzarse algunos hombros o dirigírsenos sonrisas complacientes. Razón de especie que remite al cerco limitado de nuestro territorio y sitúa la aplicación de la justicia en el espacio exiguo de nuestra balanza. Así de estrecho es nuestro marco[2].

¿Será demasiado amplio el sentido de la equidad desde el que pudiera entenderse que el derecho a la vida, a la libertad y al territorio de supervivencia no nos concierne tan sólo a los seres humanos?

La muy antigua fórmula de reciprocidad compartida por tantas tradiciones: “no le hagas a los demás lo que no quisieras para ti” podría volver a pensarse desde la ética del “semejante” pues, ¿quienes son “los demás”? Tanto en el Talmud como en el libro de Tobías se trata de los demás hombres, por supuesto. Confucio era bien explícito al respecto: “lo que no desees que te hagan a ti, no lo hagas a los demás hombres“. La ética del Buddha, en cambio, era más abarcante: “Todos los seres vivos desean la felicidad. Todos temen la muerte. Comparándonos con los demás deberíamos abstenernos de herir o de matar”. ¿Será que el budismo no piensa dentro de los parámetros de la equivalencia lógica? No, sigue siendo una equivalencia, sólo que aquí la semejanza no se mide atendiendo al rostro (ese rostro capaz de responder, como diría Derrida) sino atendiendo a algo más radical: la condena a morir y el temor al sufrimiento y a la muerte.

Haber nacido, haber aparecido, haber caído al tiempo, por un tiempo, desde el abismo de la no-vida merece, por el sufrimiento que de hecho implica, el respeto del morituri te salutant. Y el sufrimiento añadido que, en los seres humanos, deriva de su capacidad de anticipar el declinar irremediable, la conciencia del acaecer, la caída, y su rechazo no nos hace más dignos de respeto que cualquier otro ser, tan sólo nos hace más desdichados.

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[1] Ref. en Chalmers, A.: Qué es esa cosa llamada ciencia, Siglo XXI, 1984, p. 77-78.

[2] Ha de quedar claro que la afirmación de la superioridad del ser humano sobre los demás no es propia de todas las culturas, lo es, ante todo, del individuo tecnocrático que habiendo dejado de poner su tekné al servicio de la supervivencia la pone al servicio del beneficio. Esto es lo que distingue las sociedades, fundamentalmente agrarias, basadas en el principio de subsistencia de aquellas otras basadas en el principio de productividad. El concepto, occidental y patriarcal, de la naturaleza como recurso explotable, productivo, inferior y dominable, es algo que no puede desvincularse de la tradición judeo-cristiana.


Texto extraído del articulo de Chantal Maillard, ‘Indignación’, publicado en Indignación y rebeldía, F.Duque y L.Cadahia (eds.), Abada, Madrid, 2013. El texto que recogemos es un fragmento de la segunda parte del artículo: II. El “semejante”, ligeramente ampliado respecto a la publicación que salió esta semana en el diario: http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/risa-senores-arma-defensiva_6_505759424.html. Procuraremos desde esta madriguera lobuna ir subiendo la totalidad de este artículo que espolea una reflexión y llama a un despertar, ambos ineludibles si decidimos finalmente, en lugar de expoliar, crecer sin medida y seguir alimentando un sistema injusto e irrespetuoso, “alinear nuestra inteligencia con la inteligencia de la naturaleza”, tal como lo solicitaba Joseph Beuys.


“La mujer no puede liberarse bajo ninguna religión”. Nawal el Saadawi

Nawal el Saadawi_MARWAN NAAMANI (AFP)

Nawal el Saadawi.  Foto: Marwan Naamani (AFP)

Rescato esta entrevista del 7 marzo 2011 en El País. Nawal El-Saadawi estará en el Encuentro de Escritores del Mediterráneo el 28, 29,30 abril 2016 en Granada invitada por la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo:

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Entrevista de GEORGINA HIGUERAS | MADRID

Nawal El-Saadawi, feminista, psiquiatra, escritora y activista egipcia, tiene 79 años y una actividad alucinante. La entrevista se realiza por teléfono durante su viaje a Oslo la semana pasada. Ahora se encuentra Nueva York y el próximo día 26 llega a España para participar en las jornadas de Mujeres en Segovia. Nawal el Saadawi es la principal feminista árabe y la primera en denunciar la castración de las mujeres. Sus críticas acerbas a las leyes y a la interpretación del islam que institucionalizaban el patriarcado represivo que impedía crecer a las mujeres la llevaron a perder todos sus puestos en la sanidad pública de su país, a la cárcel y posteriormente al exilio. Hoy, tras participar en las revueltas de la plaza de Tahrir, que acabaron con 30 años de dictadura de Hosni Mubarak , se siente más esperanzada que nunca: “Es el momento de la mujer egipcia”, dice feliz.

Pregunta. ¿Qué significado tiene la revolución de Tahrir para la mujer?

Respuesta. Muchísimo. Por primera vez, las mujeres y los hombres de Egipto han sido iguales. Mujeres de todas las edades y clases estuvieron en la plaza de Tahrir, incluso madres con niños de pecho durmieron en la plaza.

P. ¿Usted fue a la plaza?

R. Por supuesto. Desde el principio; muchos días. Ahora estaré unas semanas fuera de Egipto, pero cuando regrese volveré a Tahrir todas las veces que sea necesario hasta que ganemos.

P. ¿Qué espera en concreto?

R. Deberían de habernos incluido en el comité para la reforma de la Constitución. Nombraron a ocho hombres y ninguna mujer, por ello estamos organizando una marcha de un millón de mujeres para el martes (hoy) en El Cairo y confiamos en recibir el apoyo de las mujeres en España.

P. ¿Cuál es la consigna de la marcha?

R. Que todos los comités e instituciones del nuevo Egipto deben de contar con mujeres. Se ha acabado eso de que solo sean hombres los que deciden.

P. ¿Teme que después de la revolución todo quede igual que antes?

R. No, ya hemos conseguido que caiga Mubarak y algunos de sus hombres, pero el problema de las mujeres es crónico y está enraizado en el patriarcado y la religión. Por eso pedimos una Constitución secular, un código familiar secular y un Estado secular separado de la religión. Las mujeres han muerto en Tahrir igual que los hombres y tienen que tenernos en cuenta.

P. ¿Está de acuerdo con las reformas constitucionales que ha hecho ese comité, que deberán votarse el próximo día 19?

R. Era un comité muy tradicional. Solo ha hecho pequeños cambios. Nuestra marcha es para exigir el cambio radical que las egipcias necesitan.

P. ¿No será contraproducente exigir tanto?

R. No vamos a aceptar la discriminación otra vez después de haber participado en la revolución. Tenemos que rebelarnos y luchar por nuestros derechos. No tenemos miedo de perder nada, porque no tenemos nada excepto nuestra alma.

P. ¿Por qué estalló la revolución?

R. Por acumulación de la opresión y de la corrupción. El régimen era tan corrupto que se hizo insoportable.

P. ¿Qué papel desempeñó la mujer?

R. Todos, incluida la muerte. Estuvimos allí desde el principio, dispuestas a todo y sin diferencias con los hombres.

P. ¿Esperaba algo así?

R. Soñé con esto desde que tenía 10 años, lo que quiere decir que llevaba 70 años esperando. No me sorprendió porque llevaba toda la vida luchando por ello, pero la irrupción fue sorprendente. Estoy feliz de haber llegado viva a la revolución.

P. ¿Pensaba que las egipcias serían tan activas?

R. A mi casa vienen muchos jóvenes, hombres y mujeres, a los que interesan mis libros; progresistas con los que debato distintos temas, pero ninguno creíamos que millones de egipcios tomarían las calles. Son más de seis millones los que en un momento u otro han estado en Tahrir.

P. ¿Piensa que esto es el despertar de la mujer egipcia?

R. Si, de las mujeres y de los hombres porque no podemos separar a unas de otros. La mujer no puede liberarse si el hombre no está liberado, de la misma forma en que el hombre no se puede liberar sin que la mujer se libere y todos necesitan un país libre.

P. ¿Cómo está organizando la Marcha del Millón de Mujeres?

R. En realidad la idea partió de un grupo de hombres jóvenes y progresistas, que tienen acceso a twitter, facebook y otras redes sociales. Se organizó en mi casa. Somos un grupo en el que trabajamos hombres y mujeres.

P. ¿Volverá a El Cairo para la manifestación?

R. No, no soy indispensable. Tenemos un liderazgo colectivo y son especialmente los jóvenes los que deben de encabezar la marcha. Yo voy detrás, soy su respaldo. Dicen que soy la madrina, la madre espiritual de la revolución.

P. ¿Cuál es la situación de la mujer egipcia en la actualidad?

R. Hay mucha discriminación. Todavía tenemos poligamia y queremos abolirla, además el hombre puede divorciarse sin que se tenga en cuenta para nada a la esposa.

P. ¿La Constitución respalda la poligamia?

R. Sí, porque dice que el Código Familiar no puede contradecir la sharia (ley islámica) y la sharia permite la poligamia. Egipto tiene uno de los códigos familiares más atrasados del mundo árabe.

P. ¿Por eso quería que hubiese mujeres en el comité para la reforma constitucional?

R. Claro. Mujeres y hombres jóvenes porque pusieron a hombres tradicionales y religiosos. Tendrían que haber sido hombres y mujeres seculares.

P. ¿Considera que la elaboración de una nueva Constitución será el principal logro de la revolución?

R. Sí. Si tenemos una Constitución radicalmente secular y hombres y mujeres, cristianos y musulmanes son iguales será una gran contribución frente al Estado tradicional. El secularismo es fundamental para una democracia auténtica. En los cambios realizados estos días han seguido manteniendo que Artículo 2 que dice que el islam es la religión de Egipto y eso debe de desaparecer.

P. ¿Cree que la discriminación tiene un origen religioso?

R. Sí. La religión es una ideología política y tenemos que separar religión y política. La mujer no puede liberarse bajo ninguna religión, ni cristianismo, ni judaísmo ni islamismo, porque las mujeres son inferiores en todas las religiones.

P. ¿No le parece que este argumento es demasiado radical para Egipto?

R. No. Cuando estaba en Tahrir me encontré a mucha gente que lo compartía. Muchos jóvenes progresistas, incluidos muchos hombres de la nueva generación de los Hermanos Musulmanes.

P. ¿Teme que el nuevo Egipto pueda quedar bajo el control de los Hermanos Musulmanes?

R. No. Tengo miedo de Estados Unidos e Israel porque ellos serán los que traigan a los Hermanos Musulmanes. Estuve en Irán al principio de la revolución de 1979. La revolución iraní al principio fue secular y socialista pero EEUU se sintió amenazado por una revolución socialista e impulsó su aborto. Jomeini llegó a Irán de la mano de Francia, Reino Unido y Estados Unidos. Ellos preferían una revolución religiosa antes que una socialista. El socialismo es el auténtico enemigo del capitalismo. En Egipto ha sucedido igual; de repente llevaron a Tahrir a un respetado clérigo (Yusef el Karadawi, de 84 años y exiliado en Catar) para que hablara en la plaza. Nosotros estamos en contra de esto, pero no tememos a los Hermanos Musulmanes porque son una minoría.

P. ¿Qué le pediría al nuevo Gobierno?

R. Lograr la destitución de Ahmed Shafik (nombrado primer ministro en los últimos días de Mubarak) también ha sido un logro de Tahrir. Confiamos en que el nuevo jefe de Gobierno Essam Sharaf apoye la creación de un consejo presidencial formado por hombres y mujeres honestos que, de forma transitoria, ejerza el poder que ahora tienen los militares y que sin prisa -porque hace falta que se formen los nuevos partidos- organice unas elecciones libres y la redacción de una nueva Constitución secular.

P. ¿Confía en la voluntad democratizadora del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que ahora dirige Egipto?

R. No es una cuestión de confianza sino de poder. Si los manifestantes se van ahora a sus casas y el pueblo no vuelve a hablar, los militares harán lo mismo que el régimen de Mubarak. Si el poder no ejerce su poder, sin no hay un Parlamento al que rendir cuentas, Egipto y en cualquier otro país del mundo caerá en una dictadura. El pueblo que ejercer su poder. Si los militares no cumplen los compromisos adquiridos con el pueblo, volveremos a Tahrir. Esto es una revolución.

P. ¿Y usted cree en la revolución?

R. Sí, la revolución no ha acabado. Seguiremos en Tahrir hasta que cumplan.

P. ¿Cree que el nuevo Egipto ha tenido un buen comienzo?

R. Sí, está lleno de esperanza y la esperanza es poder.


http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/03/07/actualidad/1299452411_850215.html?id_externo_rsoc=FB_CC


‘Tres Festival, voces del Mediterráneo’, la gran cita literaria de esta primavera

 

Animaliz-arte: Hieronymus Bosch

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Tráiler del documental “El Bosco, el jardín de los sueños”, coproducido por el Museo Nacional del Prado

Dirigido por José Luis López Linares, galardonado con tres premios Goya y nominado a los Emmy, este largometraje documental de 90 minutos se estrenará en las salas de cine coincidiendo con la apertura por parte del Museo del Prado de “El Bosco. La exposición del Centenario”, la muestra más importante organizada nunca en torno al artista con la que el Prado conmemorará el V centenario de su muerte.

En 2016 se cumplen 500 años de la muerte de El Bosco. Es casi el único dato sobre el autor de “El jardín de las delicias” al que podemos poner fecha precisa. “El Bosco, el jardín de los sueños” es una película sobre su cuadro más importante, y uno de los cuadros más icónicos del mundo: El jardín de las delicias.

https://www.museodelprado.es/actualidad/noticia/el-museo-del-prado-presenta-el-trailer-del/412ed6ba-bae7-4b4c-8fba-1ebc3f3cc7ab


 

El abrazo de la serpiente. Ciro Guerra

El abrazo de la serpiente es un viaje en la selva de la mente. ¿De qué modo conocer? ¿Cuántos modos hay para adentrarnos en la realidad? ¿A qué llamamos “realidad”? ¿Es real el sueño? ¿Cuántas orillas tiene el río? Múltiples mundos. Tiempos simultáneos. Señales de un mundo a otro(s). Rastrear las pistas en los sueños. Escuchar.

2015, Colombia. Director: Ciro Guerra. Guión: Jacques Toulemonde, Ciro Guerra. Música: Nascuy Linares. Fotografía: David Gallego (Blanco&Negro). Producción: Cristina Gallego. Reparto: Brionne DavisNilbio TorresAntonio BolívarJan BijvoetNicolás CancinoYauenkü MigueLuigi Sciamanna. Coproducción Colombia-Venezuela-Argentina

La película narra dos historias que tienen lugar en 1909 y 1940, juntas protagonizadas por Karamakate, un chamán amazónico y último superviviente de su tribu, y su viaje con dos científicos, el alemán Theodor Koch-Grünberg y el estadounidense Richard Evans Schultes, en busca del yakruna, una planta sagrada difícil de conseguir. La película está inspirada en las fotografías y los diarios escritos por los dos científicos durante su estancia en la Amazonia colombiana.

Sinopsis: Karamakate fue en su día un poderoso chamán del Amazonas, es el último superviviente de su pueblo, y ahora vive en aislamiento voluntario en lo más profundo de la selva. Lleva años de total soledad que lo han convertido en chullachaqui, una cáscara vacía de hombre, privado de emociones y recuerdos. Pero su vida vacía da un vuelco el día en que a su remota guarida llega Evan, un etnobotánico americano en busca de la yakruna, una poderosa planta oculta, capaz de enseñar a soñar. Karamakate accede a acompañar a Evan en su búsqueda y juntos emprenden un viaje al corazón de la selva en el que el pasado, presente y futuro se confunden, y en el que el chamán irá recuperando sus recuerdos perdidos. Esos recuerdos traen consigo vestigios de una amistad traicionada y de un profundo dolor que no liberará a Karamakate hasta que no transmita por última vez su conocimiento ancestral, el cual parecía destinado a perderse para siempre. (FILMAFFINITY)

http://www.elpais.com.co/elpais/entretenimiento/noticias/hay-saber-sobre-abrazo-serpiente