Nostalgia de la Luz (2010) es un film documental del afamado director chileno Patricio Guzmán sobre la distancia entre el cielo y la tierra, entre la luz del cosmos y los seres humanos y las misteriosas idas y vueltas que se crean entre ellos. En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares.
Toda yo estremecida por el desierto, por este campo de horror y de curación simultáneamente, por este formidable testimonio, por la voz retornada a estas mujeres-hueseras que cavan y excavan, por su capacidad de resistencia y de regeneración bajo este cielo translúcido… verdaderas lobas todas ellas… y cuánto queda por condenar, por gritar, por hacer que no quede impune tanto dolor… No os perdáis este film!
Proyecto apadrinado por Lars von Trier, Visions of Europe (2004) reunió veinticinco cortos representativos de los veinticinco países que entonces conformaban la Unión Europea. La aportación lituana a esta mirada poliédrica y fragmentaria a lo que se denomina Europa corría a cargo de Sharunas Bartas. En Children Loose Nothing, Bartas esboza una historia de amor entre dos niños cuya inocencia queda interrumpida por un acto violento de celos. Aun así, un homenaje interrumpido a la Mouchette de Robert Bresson aporta una brizna de esperanza en un corto donde la belleza del paisaje natural está en sincronía con la de la historia de amor y la del tema tradicional que interpreta Veronika Povilionienė.
Sharunas Bartas (Lituania, 1964) es uno de los cineastas básicos para entender el cine europeo de autor de las últimas décadas. La pérdida de la comunicación, la imposibilidad de sentir y la pervivencia de un presente inerte incapaz de enterrar el duelo por el pasado son algunos de los temas que recorren su obra. Protagonista de la retrospectiva de este año en el D’A, recientemente ha sido objeto de un tributo en el Centre Georges Pompidou de París.
FILMOGRAFÍA
Peace to Us in Our Dreams (2015), Eastern Drift (2010), Freedom (2000), The House (1997), Few of Us (1995), Corridor (1994), In Memory of a Day Gone By (curt-1990), Tofolaria (curt-1986)
“En contraste con su querencia por las duraciones hipertróficas, Béla Tarr condensa en los apenas 5 minutos de Prologue (2004) su visión del cine, de la vida y de Europa. Este corto forma parte de Visions of Europe (2004), collage en el que 25 directores, uno por cada país de la UE, descargaron su imagen del presente y futuro del continente, una extraña amalgama de la que sobresale la pequeña obra de Tarr. Prologue consta de un único corte. Comienza in medias res, sin más contexto previo que lo que podamos saber del director, con la música entrando progresivamente a la par que la imagen. Ésta es, sencillamente, una desorganizada cola de gente de la que no vemos el final. La cámara de Tarr la recorre con uno de sus obsesivos travellings, constante y atento, y vamos viendo a un montón de personas calladas y quietas en una acera esperando no sabemos para qué. A mitad del corto, la cámara llega al principio de la cola y lo descubrimos: hay una ventana desde la que una chica les da comida y bebida. Tras verla hacerlo algunas veces, la imagen se corta de golpe (la música sigue) y aparecen los créditos, que dan una clave interpretativa fundamental, como veremos más adelante. El hecho de que haya sido rodado en Europa del Este podría entenderse como una extensión geográfica de la afirmación que hace Žižek sobre los Balcanes. Para él son «el mito de Europa», su subconsciente, la trastienda sobre la que la parte “civilizada” del continente proyecta sus miedos, perversiones y deseos oscuros… pero centrémonos, ese es otro tema que daría para otro artículo. […]
En esa cola se apilan decenas, cientos, quizá miles de cuerpos. Por lo que sabemos, podría incluso estar compuesta por un número infinito de personas. Sin embargo, todos los seres humanos por los que pasa la cámara tienen un rostro claro y marcado, todos tienen una personalidad propia. Prologue consigue, con unos recursos mínimos, algo tan difícil como realizar retratos individuales de los atomizados componentes de una muchedumbre, enseñando que toda masa no es sino un agregado de sujetos… especialmente en Europa. Los créditos finales apoyan esta interpretación, puesto que enumeran, y en igualdad de condiciones, los nombres de todos los extras que forman la parte de la cola que se nos muestra.”
“Siempre escuché en la línea pictórica algo así como una línea sonora. Siempre percibí la línea sonora como una construcción pictórica. Así que fui a la escuela Juilliard con esta pregunta: ¿En el momento preciso de su creación, pintura y música podrían ser “tocadas” al mismo tiempo?
En el otoño 2014, Fabienne Verdier fue invitada a abandonar la soledad de su taller para ser la primera artista visual invitada en residencia en la Juilliard School de Nueva York. En el corazón de su exploración estaba la posible sincronía entre música y pintura. Su investigación se centró en romper las acostumbradas fronteras entre la expresión musical y el lenguaje de la pintura. Embarcada en varios experimentos con profesores y estudiantes de la prestigiosa institución de artes escénicas y musicales, pudo llegar a la constatación de que el músico no sólo escucha sino que ve, y que el pintor no sólo ve sino que escucha. El ojo de la pintora escucha. Y todo está dicho. O casi.
El documental filmado por Mark Kidel es testimonio de estos intercambios iniciales con Darrett Adkins, Kenn y Barron, William Christie, Philip Lasser y Edith Wiens y sus jóvenes músicos en el estudio-laboratorio que Fabienne Verdier improvisó en el campus de Juilliard. Y también se hace testigo de la posterior fase de la obra en el taller de la pintora inspirada por todas estas ricas experiencias. Para lograr expresar esta nueva exploración fronteriza con toda la precisión que requería, Fabienne Verdier inventó –como suele hacerlo en cada uno de sus retos pictóricos– unas herramientas inéditas: “construí unos pinceles muy anchos con el fin de expresar la más mínima vibración de lo que podía sentir en el espacio“. La distribución del documental está prevista para esta primavera 2016. Una alegría!
En esta antigua entrada encontraréis parte de nuestra trayectoria siguiendo los pasos de Fabienne Verdier y algunos vídeos más sobre esa pintora-calígrafa y su proceso pictórico:
–¿Qué pasa cuando morimos?
–¿Qué pasa? Volvemos al lugar de donde venimos.
– No recuerdo de dónde vengo.
– Yo tampoco.
– Ella se ve muy pequeñita.
– Sí. Es una de las cosas que ocurren, nos vemos más pequeños.
– Pero muy apacible.
“Querido Leonard, mirar la vida a la cara… siempre, hay que mirarla a la cara. Y conocerla por lo que es… así podrás conocerla, quererla, por lo que es… y luego, guardarla dentro. Leonard, guardaré los años que compartimos, guardaré esos años, siempre. Y el amor. Siempre. Y las horas…”
Sinopsis: Historia de tres mujeres de épocas diferentes que tratan de encontrarle un sentido a la vida. A principios de los años 20, Virginia Woolf, en un elegante barrio de Londres, lucha contra su locura mientras empieza a escribir su primera gran novela: “Mrs. Dalloway”. En los años 50, en Los Ángeles, a Laura Brown, una mujer casada y con hijos, la lectura de “Mrs. Dalloway” le resulta tan reveladora que empieza a considerar la posibilidad de cambiar radicalmente su vida. En Nueva York, Clarissa Vaughan, una versión actual de “Mrs. Dalloway”, está enamorada de su amigo Richard, un brillante poeta enfermo de SIDA. (FILMAFFINITY)
Se acaba de estrenar en las salas españolas Cemetery of Splendour, la última película de Apichatpong Weerasethakul. Un verdadero hechizo en el que el director tailandés, sumergiéndonos en imágenes oníricas, fascinantes, magnéticas, explora la luz y el tiempo en una exquisita concordancia de forma y fondo. De la mano de sus protagonistas –especialmente de la de Jenrija, una voluntaria que acude al hospital para cuidar a uno de los soldados que no tiene ningún pariente–, vamos deslizándonos entre el mundo “ordinario” y otros mundos. Escenarios y encuadres muy cuidados revelan múltiples dimensiones del tiempo plegadas sobre un espacio a su vez laminado: un hospital ocasional, donde 27 soldados aquejados de una enfermedad del sueño son custodiados por unas hipnóticas máquinas luminescentes, reemplaza una antigua escuela abandonada, que a su vez fue construida sobre el “cementerio de reyes” del palacio de la antigua ciudad Khon Kaen, tal vez la clave del misterio del estupor narcoléptico que padecen los soldados tailandeses…
“Este presentimiento de una superposición de las funciones de estos edificios discretos en el tiempo funcionan como una metonimia del enterramiento de las historias de las personas, una supresión auspiciada por los recesos oscuros de los sueños, las pesadillas y el mundo de sus fantasmas…” escribe Daniel Kasman en su crítica. http://www.elumiere.net/exclusivo_web/Cannes15/01_web/13_cannes2015_Apichatpong.php
El film de Apichatpong Weerasethakul promueve la empatía, la comunión, el silencio de la escucha, el delicado cuidado del otro. El espectador es invitado a perderse en el objeto de su contemplación. “Les recomiendo que se dejen llevar, decía el director en la presentación de su película en el Festival Internacional de Cine de Gijón 2016,olvídense de las reglas del cine comercial, imaginen que asisten por primera vez a una proyección cinematográfica. No me molestaría que incluso se durmieran, en serio, tal vez un estado alternado de somnolencia y vigilia sea la forma más natural de ver la película: asociar los sueños con la realidad resultaría una experiencia fantástica”. Y doy fe: así lo experimenté: a ratos somnolé. En esa alternancia de somnolencia y vigilia, las palabras y las imágenes del film habitaron, como una ola, el hueco que apareció al retirarse la atención despierta. Aconteció un extraño traspase entre el film y mi mente de espectadora, como un fundido, como un plegarse una dentro del otro. Fue una experiencia desacostumbrada y, en ello, extra-ordinaria: el film de Apichatpong me miró a mí al menos tanto, o más, como yo a él. Tal vez por eso, a pesar (¿?) de su trasfondo triste y oscuro siempre latente, la película resultó ser un ejercicio terapéutico, como si Apichatpong estuviese masajeando mi alma, el alma de todos. La máquina hipnótica del cine para ir a otra parte. Una forma de hipnosis que nos hace bien. Un modo de estar despierto en el laberinto del sueño. Una manera de dormir con los ojos bien abiertos. Una práctica de meditación para despertar del letargo en el que estamos sumidos. “Dime lo que ves”.
A propósito de su manera de entender el cine, Apichatpong dice (ver enlace entrevista completa): “El medio cinematográfico es joven y limitado. Creo que podemos ir mucho más lejos a la hora de entender cómo funciona nuestro cerebro. El ritmo es más importante que la historia. A veces, en el montaje desorganizo toda la película para seguir ese principio. Veo las películas no tanto como una narrativa sino como capas de instantes. Eso no tiene nada que ver con Hollywood. Me sorprende mucho la estructura tan rígida de los guiones americanos. No entiendo por qué seguimos esas normas, es muy estúpido. Está demasiado pegado a la literatura y al drama. El cine no es eso, el cine es libertad. No depende del texto. No es cemento, es luz. Espero que el cine progrese de una manera más rápida de lo que lo ha hecho hasta ahora.” http://www.elcultural.com/revista/cine/Apichatpong-Weerasethakul-Mi-carrera-es-una-exploracion-de-la-luz-y-del-tiempo/37914
Si a alguien le apeteciera adentrarse más en la obra del cineasta, dejo aquí las grabaciones íntegras –¡idóneas para una noche de insomnio!– de la Master Class titulada “Delirium”, ofrecida por el realizador tailandés Apichatpong Weerasethakul el día 12 de noviembre de 2010 en el Malba (Buenos Aires) en la que recorre su filmografía:
Dirigido por José Luis López Linares, galardonado con tres premios Goya y nominado a los Emmy, este largometraje documental de 90 minutos se estrenará en las salas de cine coincidiendo con la apertura por parte del Museo del Prado de “El Bosco. La exposición del Centenario”, la muestra más importante organizada nunca en torno al artista con la que el Prado conmemorará el V centenario de su muerte.
En 2016 se cumplen 500 años de la muerte de El Bosco. Es casi el único dato sobre el autor de “El jardín de las delicias” al que podemos poner fecha precisa. “El Bosco, el jardín de los sueños” es una película sobre su cuadro más importante, y uno de los cuadros más icónicos del mundo: El jardín de las delicias.
El abrazo de la serpiente es un viaje en la selva de la mente. ¿De qué modo conocer? ¿Cuántos modos hay para adentrarnos en la realidad? ¿A qué llamamos “realidad”? ¿Es real el sueño? ¿Cuántas orillas tiene el río? Múltiples mundos. Tiempos simultáneos. Señales de un mundo a otro(s). Rastrear las pistas en los sueños. Escuchar.
La película narra dos historias que tienen lugar en 1909 y 1940, juntas protagonizadas por Karamakate, un chamán amazónico y último superviviente de su tribu, y su viaje con dos científicos, el alemán Theodor Koch-Grünberg y el estadounidense Richard Evans Schultes, en busca del yakruna, una planta sagrada difícil de conseguir. La película está inspirada en las fotografías y los diarios escritos por los dos científicos durante su estancia en la Amazonia colombiana.
Sinopsis: Karamakate fue en su día un poderoso chamán del Amazonas, es el último superviviente de su pueblo, y ahora vive en aislamiento voluntario en lo más profundo de la selva. Lleva años de total soledad que lo han convertido en chullachaqui, una cáscara vacía de hombre, privado de emociones y recuerdos. Pero su vida vacía da un vuelco el día en que a su remota guarida llega Evan, un etnobotánico americano en busca de la yakruna, una poderosa planta oculta, capaz de enseñar a soñar. Karamakate accede a acompañar a Evan en su búsqueda y juntos emprenden un viaje al corazón de la selva en el que el pasado, presente y futuro se confunden, y en el que el chamán irá recuperando sus recuerdos perdidos. Esos recuerdos traen consigo vestigios de una amistad traicionada y de un profundo dolor que no liberará a Karamakate hasta que no transmita por última vez su conocimiento ancestral, el cual parecía destinado a perderse para siempre. (FILMAFFINITY)
En la cueva de Chauvet son casi unos 400 el total de los animales ilustrados. También se han descubierto huellas de pies humanos, y restos de hogueras.
En 1994 se descubrió, en el sur de Francia, la cueva que posteriormente sería nombrada como “la grotte Chauvet”, la cual conserva en sus paredes cientos de dibujos y pinturas que representan por lo menos trece especies diferentes de animales incluyendo caballos, venados, leones, panteras, osos, rinocerontes e incluso hienas. Los métodos más precisos de datación sitúan su antigüedad entre 32 y 30 mil años antes de nuestro presente. Estas obras se remontan a una era donde los Neandertales aún vagaban por la tierra y los osos, mamuts y leones de la Edad de Hielo eran las poblaciones dominantes de Europa. Un derrumbe de la entrada de la cueva permitió que éstos se conservasen inalterados y con la apariencia de ser hechos recientemente, su estilo pictórico es uno de los más refinado jamás encontrado.
El equipo del cineasta alemán, Werner Herzog, consiguió un permiso especial sin precedentes para entrar a filmar las pinturas y llevar al público estas sublimes obras pictóricas rupestres en tres dimensiones, que hasta ahora sólo había visto el pequeño grupo de científicos selectos que las han catalogado. Estas visiones más antiguas de la humanidad se muestran junto con comentarios y entrevistas a varios arqueólogos y al personal relacionado con la cueva, llevándonos a través de un viaje onírico al interior de la montaña y de la esencia misma del ser humano.
“Mi lento viaje hacia [los gorilas] me emocionaba, me sentía un privilegiado, en cierto modo sentía como si regresara a algo que hacía mucho tiempo había perdido y que sólo entonces recordaba… Allí en lo más profundo de aquellos bosques, lejos de todo cuanto conoces, lejos de todo cuanto te han enseñado en la escuela o en los libros, en las canciones o en los poemas, encuentras la paz, la afinidad, la armonía, e incluso la seguridad. Es más peligroso pasar un sólo día en cualquier ciudad que vivir siempre en aquellos bosques. ¿Lo entiendes? Confusión, ¡vivís en la confusión!”
“Sólo debemos renunciar a una cosa: a la dominación. El mundo no es nuestro. No somos reyes ni dioses. ¿Sabremos renunciar? ¿Tan valioso resulta el control, tan tentador ser un dios?”
Sinopsis: Dentro de la inteligente mente de Ethan Powell (Anthony Hopkins) se esconde un terrible secreto, un profundo misterio no resuelto por su familia, enemistada con él, ni por los agentes de la Ley que le han estado siguiendo y que le han arrestado por una serie de crímenes ocurridos en las junglas de Ruanda. Con una vasta educación, la verdad de Powell se oculta tras años de estudio de los gorilas de montaña, hasta el punto de haber convivido con ellos en plena naturaleza y haber sido aceptado como uno de los suyos. Ahora, cautivo en una prisión brutal para enfermos mentales con tendencias criminales, Powell, que no ha hablado una sola palabra durante años, es sometido a tratamiento por parte del psiquiatra Theo Caulder (Cuba Gooding, Jr.). La ilimitada ambición de Caulder le lleva a arriesgar, poniendo su vida al límite, con el fin último de intentar comprender las acciones de este demente acaparador de titulares. Así, ambos hombres se embarcan en un extraordinario viaje, empujados por su insaciable búsqueda de la verdad, independientemente de su coste. (FILM AFFINITY)
Recordé entonces al escritor D. H. Thoreau y esa pequeña joya de bolsillo titulada Caminar:
“La vida está en armonía con lo salvaje. Lo más vivo es lo más salvaje. En literatura, sólo lo salvaje nos atrae. El aburrimiento no es sino otro nombre de la domesticación. La perdiz adora los guisantes, pero no los que la acompañan en la cazuela. En fin, que todas las cosas buenas son salvajes y libres”.
Y citando el Visnú-Purana, uno de los textos hinduistas más notable, Thoreau escribe: “Es servicio activo el que no se convierte en servidumbre; es sabiduría la que sirve a nuestra liberación: todos los demás servicios sólo sirven para agotarnos, todas las demás sabidurías sólo son habilidades de artista”.