In Memoriam Chantal Akerman

Chantal Akerman

Su llama se apagó. La cineasta belga se suicidó el 5 de octubre en Paris, tenía 65 años. Todavía estoy bajo el shock de la noticia…

Una realizadora radical, tensa como un arco, que a lo largo de su trayectoria rehuyó las normas narrativas y los encasillamientos fáciles, haciendo porosa la frontera entre documental y ficción. Sus películas hibridan lenguajes divergentes, articulan múltiples estratos/sustratos, tantean ese borde inasible entre el afuera y el adentro, sus fotogramas anidan en espacios o escenarios clausurados, introvertidos, abriendo sin embargo (¡O paradoja!) múltiples cauces que desbordan sobre la alteridad del mundo, del tú, del mí (es inevitable el guiño con otra belga de nacimiento, otra Chantal, otra, Maillard, con la que encontraríamos unos cuantos hilos comunes, un ritmo, hilvanando lo deshilvanado… deshilachando lo hilvanado… la misma intensidad, el mismo escalpelo… aunque en Ch. M. alberga una extraña… serenidad… a pesar de… que… todo…  …  ..  .  .  . )

La cineasta describe, dice y muestra, la alienación femenina, la alienación en la vida cotidiana, en la sexualidad, en la política, la alienación tout court

De momento, sólo compartir Ch. Ak.

http://www.slate.fr/story/107905/chantal-akerman-mort

http://next.liberation.fr/culture-next/2015/10/06/chantal-akerman-faisait-des-films-avec-sa-chair-sa-peau-sa-vie_1398256?utm_campaign=Echobox&utm_medium=Social&utm_source=Facebook

http://www.filmaffinity.com/es/search.php?stype=director&stext=Chantal+Akerman

https://es.wikipedia.org/wiki/Chantal_Akerman

Joan Halifax. La compasión y el verdadero sentido de la empatía

0:11 Quiero abordar el tema de la compasión. La compasión tiene muchas caras. Algunas son feroces; otras son coléricas; algunas son tiernas; otras son sabias. Citaré algo que dijo el Dalai Lama una vez: “El amor y la compasión son necesidades. No son lujos. Sin ellos, la Humanidad no puede sobrevivir”. Y yo sugeriría, que no sería solamente la Humanidad la que no sobreviviría, sino todas las especies de este planeta, tal como lo hemos oído hoy… los grandes felinos, y también el plancton.

0:50 Hace dos semanas, estuve en Bangalore, en India. Tuve el privilegio de poder enseñar en un hospicio en las afueras de Bangalore. Y temprano por la mañana fui al pabellón principal. En ese hospicio, había 31 hombres y mujeres en agonía. Me acerqué a la cabecera de la cama de una anciana que respiraba jadeando, muy frágil, obviamente en la etapa final de la agonía. Observé su rostro. Observé el rostro de su hijo, que estaba a su lado, y su rostro estaba hendido de pena y confusión.

1:33 Y recordé una cita del Mahábharata, la gran epopeya india: “¿Qué es lo más asombroso de este mundo, Yudhisthira?” Y Yudhisthira respondió: “Lo más asombroso de este mundo es que a nuestro alrededor la gente puede estar muriéndose y no nos damos cuenta de que también nos puede suceder a nosotros”. Miré hacia arriba. Y había mujeres jóvenes ocupándose de esos 31 moribundos de aldeas cercanas a Bangalore. Observé el rostro de una de estas mujeres, y pude ver la fuerza que surge cuando hay realmente compasión natural. Observé sus manos mientras bañaba a un anciano.

2:37 Posé la mirada en otra joven que limpiaba el rostro de otra persona moribunda. Y me recordó algo que había presenciado. Casi una vez al año tengo el privilegio de cumplir algunas misiones en el Himalaya y en la meseta tibetana. Dirigimos clínicas en estas regiones remotas donde no existe ayuda médica de ninguna clase.

3:04 Y el primer día en Simikot, en Humla, en el lejano oeste de Nepal, la región más pobre de Nepal, vino un anciano aferrándose a un montón de harapos. Entró y alguien le habló. Y nos dimos cuenta de que era sordo, y miramos entre los harapos, y se veían un par de ojos. Al quitar los trapos, vimos que envolvían una niña pequeña cuyo cuerpo estaba cubierto de quemaduras. Nuevamente los ojos y manos de Avalokiteshvara. Era la joven, la enfermera que limpiaba las heridas de la bebé y las vendaba.

3:51 Sé que esas manos y esos ojos también me conmovieron. Me conmovieron en ese momento. Y me han conmovido a lo largo de mis 68 años. Me cuidaron cuando tenía 4 años de edad y perdí la vista y quedé parapléjica. Y mi familia trajo una mujer cuya madre había sido una esclava para cuidarme. Y esa mujerno tenía compasión sentimental. Tenía una fuerza asombrosa. Y realmente creo que fue su fuerza que se convirtió en una especie de madurez prematura la que ha estado guiando la luz en mi vida.

4:29 Entonces nos preguntamos: ¿En qué consiste la compasión? Y hay varias facetas. Existe la compasión referencial y la no referencial. Pero, ante todo, la compasión está compuesta de esa capacidad de ver con claridad la naturaleza del sufrimiento. Es esa habilidad de mantenerse firme y de reconocer también que no somos ajenos a ese sufrimiento. Pero eso no es suficiente, porque la compasión que activa la corteza motora, significa que aspiramos, que de hecho aspiramos a transformar el sufrimiento. Y, si somos muy bendecidos, nos involucramos en actividades que transforman el sufrimiento. Pero la compasión tiene otro componente, y ese componente es realmente esencial. Ese componente consiste en que no podemos aferrarnos al desenlace, al resultado.

5:25 He trabajado con personas moribundas durante más de 40 años. Y he tenido el privilegio de trabajar con personas condenadas a la pena de muerte en una cárcel de máxima seguridad durante 6 años. Y comprendí, con mucha claridad, al traer mi propia experiencia de vida de haber trabajado con moribundos y formando acompañantes, que cualquier apego al resultado distorsionaría profundamente nuestra propia capacidad de estar bien presentes en toda la catástrofe.

5:56 Y cuando trabajé en el sistema penitenciario, lo siguiente, se me hizo muy claro: muchos de nosotros en esta sala, y casi todos los condenados a pena de muerte con los que trabajé, nunca experimentamos la compasión en carne propia. La compasión es en realidad una cualidad humana inherente. Está presente en todo ser humano. Pero las condiciones para que se active la compasión, para que se suscite, son muy particulares. Hasta cierto punto, pasé por eso, desde la enfermedad en mi niñez. Eve Ensler, a quien oiremos luego, desarrolló esta condición de manera asombrosa a través de varias formas de sufrimiento por las que ha pasado.

6:48 Y lo fascinante es que la compasión tiene enemigos, y esos enemigos son cosas como la lástima, la indignación moral, el miedo. Y bien saben que tenemos una sociedad, un mundo, paralizado por el miedo. Y en esa parálisis, por supuesto, nuestra capacidad de ser compasivos también está paralizada. La mismísima palabra “terror” es global. Y el propio sentimiento de terror es global. Entonces, de alguna manera, nuestro trabajo es enfrentarnos a esta representación, a este arquetipo que ha invadido la psique de todo el planeta.

7:34 Ahora sabemos por la neurociencia que la compasión tiene algunas cualidades extraordinarias. Por ejemplo: una persona que está abierta a la compasión, ante la presencia del sufrimiento, siente ese sufrimiento mucho más de lo que lo sienten la mayoría de las personas. Sin embargo, regresa a su estado anterior mucho antes. Esto se llama “resiliencia”. Muchos pensamos que la compasión nos agota, pero les aseguro que es algo que realmente nos anima.

8:09 Otra cosa acerca de la compasión es que realmente aumenta lo que se denomina integración neutral. Involucra a todas las áreas del cerebro. Y algo más que ha sido descubierto por varios investigadores en Emory y en Davis y demás, es que la compasión fortalece al sistema inmune. Oigan, vivimos en un mundo muy nocivo. Muchos nos estamos retrayendo ante la presencia de venenos físicos y psicosociales de las toxinas de nuestro mundo. Pero la compasión, el generar compasión de hecho moviliza nuestra inmunidad.

8:52 Saben, si la compasión es tan buena para nosotros, tengo una pregunta: ¿Por qué no les enseñamos a nuestro hijos a ser compasivos? Si la compasión es tan buena para nosotros, ¿Por qué no capacitamos a los profesionales de la salud en compasión, para que puedan hacer lo que se supone que deben hacer, que es realmente transformar el sufrimiento? Si la compasión es tan buena para nosotros, ¿Por qué no votamos la compasión? ¿Por qué no votamos a los funcionarios de nuestros gobiernos basándonos en la compasión? para que podamos tener un mundo más comprensivo. En el budismo, decimos: “Se requiere una espalda fuerte y un frente suave”. Se necesita de una gran fortaleza en la espalda para sostenernos en medio de la adversidad. Y esa es la cualidad mental de la ecuanimidad.

9:54 Pero también es necesario un frente suave; la capacidad para estar abiertos al mundo tal y como es, de tener un corazón despojado. Y el arquetipo de esto en el budismo es Avalokiteshvara, Kuan-Yin. Es un arquetipo femenino: La que percibe el llanto y el sufrimiento en el mundo. Ella se resiste, con 10.000 brazos, y en cada mano, hay un instrumento de liberación, y en la palma de cada mano, hay ojos, y estos son los ojos de la sabiduría. Digo que, por miles de años, ha habido mujeres, ejemplificando, conociendo íntimamente, el arquetipo de Avalokiteshvara, de Kuan-Yin, la que percibe el llanto y el sufrimiento en el mundo.

10:53 Las mujeres han manifestado durante miles de años la fortaleza que nace de la compasión sin tapujos ni mediaciones percibiendo el sufrimiento tal como es. Han infundido la bondad en las sociedades y es lo que realmente hemos sentido a medida que una mujer tras otra se ha parado en este escenario en este último día y medio. Y han restaurado la compasión mediante la acción directa. Jody Williams lo dijo: “Es bueno meditar”. Lo siento, pero deber hacer un poco más que eso Jody. Retrocede, dale un respiro a tu madre, bien.

11:35 (Risas)

11:37 Pero del otro lado de la ecuación es que hay que salir de la cueva. Hay que adentrarse en el mundo tal como lo hizo Asanga que buscaba desarrollar el Buda Maitreya después de 12 años de estar en una cueva. Dijo: “Me voy de aquí”. Y se va por el camino. De repente vislumbra algo. Observa, es un perro, cae de rodillas. Ve que el perro tiene una herida grande en una pata. La herida está llena de gusanos. Saca su lengua para quitar los gusanos, y no lastimarlos. En ese momento, el perro se transforma en el Buda del amor y la bondad.

12:23 Creo que las mujeres y las niñas actualmente deben unirse de una manera poderosa con los hombres; con sus padres, con sus hijos, sus hermanos, con los plomeros, los constructores de caminos, los enfermeros, los médicos, los abogados, con nuestro presidente, y con todos los seres. Las mujeres en esta sala son flores de loto en un mar de fuego. Renovemos esa capacidad para las mujeres en todas partes.

12:54 Gracias.

Louise Bourgeois: “He estado en el infierno y he vuelto”

 

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Louise Bourgeois nació en París en 1911, en el seno de una familia acomodada que regentaba un taller de restauración de tapices medievales y renacentistas. En 1938 parte hacia Estados Unidos, en donde residirá el resto de su vida. Miembro del American Abstract Artists Group, obtuvo el reconocimiento de la crítica y el éxito comercial tras la retrospectiva que le organizó el MoMA en 1982, habiendo cumplido ya los setenta y un años. Su producción, original y compleja a la vez que diversa y fascinante, aborda la memoria, la sexualidad, la maternidad, las relaciones humanas y la búsqueda de equilibrio.

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La carrera de Louise Bourgeois presenta una serie de coincidencias con la de Pablo Picasso: ambos crearon la mayor parte de su obra en otro país; la innovación y la experimentación es una constante en sus longevas trayectorias; y la obra de ambos es una referencia ineludible para las generaciones de artistas posteriores.

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“LA ESCULTURA ES EL CUERPO, MI CUERPO ES LA ESCULTURA“ L.B.

Escultura, dibujo, pintura, instalación, la artista abordó todos los géneros, creando una obra autobiográfica singular, lírica y radical. Bourgeois concibió esculturas en diversos formatos, creó sugerentes dibujos y grabados, y construyó inquietantes instalaciones. En un mundo en el que la mujer ha estado considerada como artista de segunda categoría, su obra ha asumido una emblemática presencia hasta el punto de estar considerada como la mujer artista más importante de nuestro tiempo.

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A partir de sus figuras esculpidas en madera en los años 40, Louise Bourgeois experimentó con la representación de fragmentos del cuerpo humano. Pero serán sus famosas arañas de bronce las que le harán mundialmente célebre, por lo que para la ocasión se ha instalado en el Museo Picasso Málaga la escultura Araña (1996), de casi 8 metros de diámetro y más de 3 metros de altura. La artista representó así a su madre: como una enorme arácnida, paciente, protectora e incansable tejedora, en directa alusión al oficio que ésta desempeñó en el taller familiar de restauración de tapices.

Louise Bourgeois 10 AM Is When You Come to Me, (detail), 2006 Etching, watercolor, pencil and gouache on paper, 20 pages Etsning, akvarell, blyerts och gouache på papper, 20 sidor Collection The Easton Foundation Photo: Christopher Burke, ©The Easton Foundation/Licensed by BUS 2015
Louise Bourgeois
10 AM Is When You Come to Me, (detail), 2006
Etching, watercolor, pencil and gouache on paper, 20 pages
Etsning, akvarell, blyerts och gouache på papper, 20 sidor
Collection The Easton Foundation Photo: Christopher Burke, ©The Easton Foundation/Licensed by BUS 2015

“HE ESTADO EN EL INFIERNO Y HE VUELTO. Y PERMÍTEME DECIRTE, FUE MARAVILLOSO” L.B.
Esta retrospectiva en el Museo Picasso Málaga muestra 101 obras de Louise Bourgeois, realizadas entre la década de los años 40 y 2009.  Cuarenta y seis esculturas de bronce, tejido, látex y aluminio, una celda y una pintura se exponen junto a cincuenta y tres obras en papel y textiles, muchas de ellas de gran formato o realizadas en series. Dividida en nueve secciones – La fugitiva, Soledad, Trauma, Fragilidad, Estudios naturales, Movimiento eterno, Relaciones, Dar y recibir y Equilibrio- la selección de obras de esta exposición engloba la complejidad de su trabajo.

Como antesala de la exposición, los visitantes podrán acceder a Louise Bourgeois: Photo Album, un recorrido por la vida de la artista a través de fotografías. Además, se proyecta el documental que Nigel Finch dirigió en 1994 para la BBC, `Louise Bourgeois: No Trespassing´, así como un audiovisual producido por el Museo Picasso Málaga con entrevistas a Jerry Gorovoy, presidente de la fundación Louise Bourgeois, The Easton Foundation, Nueva York; a la comisaria de la exposición, Iris Müller-Westermann; y al director artístico del Museo Picasso Málaga, José Lebrero Stals.

Comisariada por Iris Müller-Westermann y organizada con el Moderna Museet, esta retrospectiva aúna más de cien obras de arte realizadas a lo largo de siete décadas, un tercio de las cuales nunca antes ha sido expuesto.

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Tras Sophie Tauber-Arp. Caminos de vanguardia (octubre 2009-enero 2010) e Hilma af Klint. Pionera de la abstracción (octubre 2013-febrero 2014), el Museo Picasso Málaga aborda de nuevo una retrospectiva que pone en valor el trabajo artístico de la mujer en la historia del arte.

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http://www.museopicassomalaga.org/es/el-museo-picasso-malaga-presenta-la-exposicion-louise-bourgeois-he-estado-en-el-infierno-y-he-vuelto

 

La mujer de pie

Invitación Chantal


“La mujer de pie es alguien que no puede sentarse. No se trata de una novela, aunque bien podría haberlo sido. ¿Cuál es el límite entre un ensayo y un relato, entre unos apuntes biográficos y lo que denominamos Historia, entre realidad y ficción, entre lo que creemos y lo que creamos? Siempre hay una narración en lo que contamos.

En La mujer de pie hay personajes; éstos atraviesan el libro dejando entrever breves secuencias de su vida, diálogos entrecortados.

 La mujer de pie es una invitación a la escucha. Más allá del ruido mental y sus articulaciones, la mujer de pie entiende que el universo es expansión sonora y que procede por analogía, simultáneamente.

 La mujer de pie trata de nuestra compulsiva tendencia a identificar el proceso mental con la realidad de la que, suponemos, da cuenta.

  La mujer de pie es una reflexión sobre el movimiento –o más bien sobre la inmovilidad, la discontinuidad de la percepción y la fragmentariedad de la experiencia.

 La mujer de pie es también un recurso para aliviar el dolor de la carne, sus atrofias, sus limitaciones, sus discapacidades. Una estrategia para tomar distancia.

 La mujer de pie es un diario de observación. Un registro de las fluctuaciones del ánimo bajo la analgesia.

La mujer de pie es un ensayo sobre la naturaleza mental de los sentimientos, su impermanencia, y la inconsistencia de la idea del yo que las acompaña.

La mujer de pie es una reflexión acerca de cómo la noción del yo es clave para interpretar la historia de las naciones europeas.

La mujer de pie es el espacio estratégico en el que averiguar cómo intuir el mundo sin perder la verticalidad.

La mujer de pie es un escenario.

La mujer de pie es un escenario con una ventana desde la que mirar.

La mujer de pie es el alféizar de esa ventana. Un alféizar en el que apoyarse para contemplar el desierto. En realidad no lo hay, no hay desierto, es irreal. Pero sin él, ¿qué habría?”

Texto de presentación de Chantal Maillard 

Un bonus: lectura de Ch. Maillard de un poema de La herida en la lengua, Desprendimiento, en su presentación en La central el 2 de junio

Destruir los cuentos de hadas. Chantal Maillard

 

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¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo seguiremos creyéndonos princesas que esperan ser redimidas? ¿Hasta cuándo seguiremos ansiando el rescate? ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que el orden, la altura y la riqueza son conceptos equivalentes que riman con los de belleza y felicidad? ¿Hasta cuándo negaremos la dispersión del jaos, la interpenetración de los opuestos, el juego sin fin, la dicha de lo híbrido? Es tiempo de destruir los cuentos de hadas; es tiempo de que hagamos que se desmoronen los castillos que nuestra cultura ha edificado. Es tiempo de romper las estatuas antes de que alguna nos aplaste al caer. Los sueños no son bellas ilusiones o esperanzas; los sueños son revelaciones, peldaños en los que habitamos, círculos dantescos; los sueños son lugares de la mente y del alma, ámbitos que cobijan las imágenes que creamos al ir viviendo. Es preciso estar atentos, poner cristales transparentes a las paredes de los sueños, ir descubriéndonos a través de ellos. Descubrir nuestras propias imágenes, las que nosotros creamos, no las que hemos heredado.

Contemos la historia nuevamente, contémosla en superficie, la historia como deslizamiento. Tal vez lleguemos a la princesa. Pero ella no está arriba, está dentro; ella es él siendo ella. Si el amor es capaz de salvar es porque renuncia a ser otra cosa que él mismo; es porque logra importarse más que cualquiera de los objetos amados. Para conservar el amor a menudo –o siempre– es preciso renunciar al objeto, pues el objeto, una vez obtenido, deja de ser la diana o el cebo donde el amor puede proyectarse. Por eso, un objeto imposible –el místico, por ejemplo, o el ídolo– es el medio más eficaz.

Las princesas, hoy, han dejado de esperar. Ellas son su propio príncipe. Han despertado mucho antes del día señalado y han montado el caballo que les lleva hacia el centro de sí mismas. Ellas son amazonas que, habiéndose cortado un pecho para mejor disparar, tensan el arco y apuntan a su propio corazón matando toda la manada de esperanzas. Ellas no necesitan esperar: devoran su propio fuego. Son el hermafrodita que se engalana para saludar la aurora que sale de su boca.

Chantal Maillard. Filosofía en los días críticos [frag. 265]. Pretextos

Ilustración: La princesa Mononoke, Hayao Miyazaki

 

La mujer de pie: la nueva propuesta de Chantal Maillard

9788416252763-1

 

Últimamente los y las que seguimos la traza de Chantal Maillard estamos de suerte! La Maillard se prodiga!

Después de su último poemario La Herida en la lengua (Tusquets), y de la publicación de una antología esencial de su obra poética En un principio era el hambre, publicada en FCE, y que acabamos de reseñar https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/07/23/chantal-maillard-en-un-principio-era-el-hambre-antologia-esencial/ llega a las librerías en septiembre su nuevo ensayo poético La mujer de pie editado por Galaxia Gutenberg.

Este ensayo poético no es un tratado, tampoco es una ficción. Es una invitación a la escucha. Una historia contada en tres registros diferentes. Un historia en busca de argumento. Una reflexión sobre la enfermedad, el fragmento, la discontinuidad de la percepción y la ilusoria creencia en un yo que le diese sentido a la existencia.

Si queréis seguirle la pista, presentará su libro en La Central del carrer Mallorca en Barcelona, el miércoles 16 de septiembre a las 19:30.

Ahí nos veremos!

https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/09/09/la-mujer-de-pie/

Video de la presentación de La mujer de pie el 16 de septiembre 2015 en la librería La Central: https://blogdelesllobes.wordpress.com/2015/10/10/presentacion-de-la-mujer-de-pie-en-la-central-de-barcelona/

Chantal Maillard. En un principio era el hambre. Antología esencial

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Chantal Maillard. En un principio era el hambre. Antología esencial. Fondo de Cultura Económica, 2015

Acaba de llegar a las librerías una antología esencial de Chantal Maillard (esencial antología, si jugamos al juego que invierte los términos!), con un magnífico prólogo de Virginia Trueba que cartografía minuciosamente la entrecruzada trayectoria escritural y vital de la poeta y filósofa, y un epílogo de la propia Maillard.

Los textos escogidos, por Antonio F. Rodríguez Esteban y Chantal Maillard, abarcan desde el año 1990 hasta el 2015, con algunos fragmentos del próximo libro de Maillard, La mujer de pie, que saldrá en otoño editado por Galaxia Gutenberg.

A los y a las que emprendan esta lectura-viaje por la cosmovisión de la poeta hispano-belga, les saldrán al paso, entretejidos en múltiples capas a las que nuestra autora nos tiene acostumbrado, textos de Diarios indios, Matar a Platón, Escribir, Husos, Hilos, Cual, Bélgica, Polvo de avispas, La herida en la lengua –último poemario editado–, y La mujer de pie –de próxima aparición–. El viaje, nos recuerda acertadamente Virginia Trueba en su prólogo, “sirve para des-entumecernos, despertarnos la atención y disponernos al acontecimiento. Como el golpe de kiosaku del maestro zen.” Esta lectura también hace función d’éveil y de drenaje en la mente del lector. Despoja, desentuma la conciencia y nuestros sentidos obturados.

Para hacer boca, os dejo con un extracto del epílogo que da título al libro:

[…] Algunas teorías indias entienden que el universo se creó por resonancia. La gran exhalación del comienzo se prolongó en las consonantes. La energía neutra del comienzo se significó: modulándose en los signos (en las letras, en su sonoridad) se diversificó.

En el principio (arjé) era el Verbo (logos)… (Verbum es el término latino que se empleó para traducir la palabra griega logos cuando los cristianos identificaron el logos con el principio creador del cristianismo). El verbo es lo que puede ser conjugado. Antes de las diferencias, el logos-verbo es posibilidad de ser. Condensación del sonido, inaudible antes de su expansión, de su resonancia.

En un principio fue el verbo, y el verbo se conjugó, y se propagó. Los siglos de los siglos fueron la propagación del primer sonido. El primer sonido fue un acto: el de respirar. Un respirar sin nadie que respirase. Un acto sin sujeto. Un aliento sonoro.

Y el verbo se hizo carne: materia. Se hizo audible. Se “materializó”. El mundo: sonoridad vibrante. La materia: densidad del sonido: velocidad vibratoria.
En un principio fue el verbo y el verbo poetizó: la matriz del mundo es el hueco donde impacta el primer sonido y se gesta el primer poema: la primera construcción (poíesis), la primera articulación.

Sí… puede que esto sea muy bonito. Pero no nos sirve. Ya no nos sirve porque sigue siendo metafísica y porque las palabras son multitud. Los ecos están distorsionados. Los sonidos, como las emociones, se degradan imitándose unas a otras. El kitsch reina por doquier de tal modo que ya nos es difícil saber qué, de lo que sentimos y pensamos, qué es genuino o impostado, qué hemos aprendido y repetido, qué es emoción y qué lenguaje. Tal vez fuese preciso callar. No añadir más palabras a las ya expandidas.

O, tal vez, urdir otro inicio. Decir, por ejemplo:

En un principio era el Hambre. Y el Hambre creó a los seres para poder saciarse. Y el Hambre era la muerte para los seres. Inventaron remedios, buscaron curarse, pero el Hambre dijo “odiaos y luchad unos contra otros”, para poder saciarse. Y el Hambre introdujo el hambre en los seres, y los seres se mataban entre sí por causa del hambre. Y el hambre era la muerte para los seres.

No parece que quepa, hoy en día, otra poesía que la que diga el hambre. Y el terror. La desolación y la extrañeza. Que lo diga para que nos reconozcamos en ello. En comunidad. Con las cosas. En las cosas. Cosas, también, nosotros. La identidad colgándonos del hombro como una chaqueta raída.

Luego, como un personaje de Beckett, atender al balbuceo, como mucho.

Sobre todo, atender al silencio, ese silencio: la callada inocencia recobrada, antes del logos, el no saber cargado de compasión por los seres que viven con su hambre”.

http://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=19284

Añado una hebra más a este tejido: un enlace a un artículo que Chantal publicó en El País con fecha del 11 de enero 2003 (remontemos, remontemos el curso del río!) donde habla de la mítica cosmogonía sapiencial Brihadaranyaka Upanishad que dio lugar a la principal corriente del hinduismo (la escuela no dualista advaita), y a la que hace referencia el título de esta antología esencial: En un principio era el hambre.

http://elpais.com/diario/2003/01/11/babelia/1042246218_850215.html

 

Chantal Maillard presenta en Barcelona La herida en la lengua

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Nuestra manada sigue rastreando siempre con gran interés la traza de la escritora hispano-belga Chantal Maillard, que estará el próximo martes 2 de junio a las 19:30 en la librería La Central del carrer Mallorca de Barcelona para presentarnos su último poemario La herida en la lengua.
Allí nos veremos!

Entrevista a Chantal Maillard: “Respecto al ser humano, ya me queda muy poca compasión”

La autora presenta hoy en la Feria del Libro de Málaga su nuevo libro de poemas, ‘La herida en la lengua’.

Pablo Bujalance Málaga |  07.05.2015

friso-chantalemaillard              La escritora Chantal Maillard (Bruselas, 1951)

La conversación comienza con un apunte autobiográfico: el último domicilio que mantuvo Chantal Maillard (1951) en su Bruselas natal se encontraba a apenas dos calles del que cincuenta años antes había habitado Henri Michaux, otro belga “que se enfrentó a los belgas y que también se fue de Bélgica”. La herida en la lengua (Tusquets) es el último libro de poemas de la autora, que hoy a las 20:30 lo presenta, acompañada de Aurora Luque, en el Palmeral de las Sorpresas, dentro de la Feria del Libro de Málaga; ciudad en la que, por cierto, Maillard mantiene su residencia, a pesar de todo.

-En uno de los primeros poemas de La herida en la lengua escribe: “Descuidado de sí / por un instante / el yo / rodando va que mengua / hacia su centro”. Sin embargo, el libro se va abriendo a partir de aquí, como el campo visual en un plano cinematográfico, hasta abarcar el nosotros. ¿Es imposible entonces escribir sobre el yo sin tener en cuenta el nosotros?

-Sí, el libro va por ahí. Esa apertura se da. La primera parte es más personal. Luego, con una transición que cuestiona el yo, se expande, efectivamente, para fusionarse con la experiencia de un nosotros. Esto es algo distinto, en este libro, de la universalización que todo poema y toda obra de arte de por sí, según entiendo, debe lograr. Los otros vuelven a formar parte de la historia, como en Matar a Platón. Ha habido entretanto unos años de repliegue. Pero era hora de volver a la superficie. De nuevo hay acontecimiento, pero el escenario es mucho más amplio.

-Así que el reconocimiento del yo pasa en el libro por la asunción del dolor de los otros, de la Historia y sus demonios.

-Bueno, lo curioso es que te das cuenta de que el yo personal desaparece en el nosotros. Tú te referías antes al centro: en ese centro estamos todos. Cuando el yo alcanza el centro, mengua, incluso puede que desaparezca y empiece a serlo todo. Desde ahí, por supuesto, se habla mejor. Claro que eso no siempre sucede.

-¿Podemos entender la desaparición del yo como una experiencia de libertad?

-Depende de lo que entiendas por libertad.

-El descanso de uno mismo.

-En ese sentido, sí. Pero no sería tanto libertad como liberación.

-Hay en La herida en la lengua una referencia al episodio de Nietzsche con el caballo de Turín, y en otro poema un verso muy nietzscheano: “No nos enseñaron a desconfiar de los buenos”. ¿Cómo se puede aprender esto?

-La bondad a la que me refiero es la conformidad con un determinado código moral. Como cualquier valor moral -es decir, como valor de tribu- la bondad se concreta en determinadas pautas de convivencia, y si éstas no cuestionan se vuelven dogmas a los que hay que defender. Los buenos son los que comparten nuestros valores, nuestros juegos, nuestros saberes. Los buenos somos nosotros.

-Pero al hablar de los buenos me acordaba más bien de la advertencia que hacía Nietzsche contra los lobos que se disfrazan no de corderos, sino de pastores.

-Claro. Las películas de Hollywood nos han enseñado que los buenos son los vencedores. Y los vencedores son aquellos que mantienen el cerco territorial contra todo lo que es diferente, lo que viene de fuera. El otro, en definitiva. Los buenos somos los que estamos dentro de los límites, el prójimo es el próximo. El diferente es el que está fuera. La bondad, esta bondad de la que hablamos, fortalece esos límites. En nombre de la bondad se han infligido las mayores violencias.

-En el libro, los poemas más cercanos al yo son breves y aparecen fragmentados, casi silábicos. Los que abordan el nosotros, por el contrario, adoptan a menudo la prosa con una mayor intención lingüística. ¿Qué podemos concluir de esta correspondencia?

-El lenguaje acompaña. La verdad es que no lo había pensado así, no es premeditado. Pero en el libro ocurre. El lenguaje menguante está presente en los poemas más personales, y cuando el yo se abre al nosotros se hace más prosa. Pero es que la prosa es el lenguaje de la comunicación, donde los yoes se comunican. En lo que yo llamo el abajo no hay comunicación: la experiencia del abajo es un plano solitario, y hay que llevar eso a la superficie para que pueda comunicarse. La última parte del libro es una vuelta a la superficie, donde la comunicación se da. También se pierde algo, hay una simplificación de la experiencia cuando el abajo es infinito.

-¿Como un peaje inevitable?

-Sí. Toda expresión es una limitación y una pérdida.

La herida en la lengua incluye varias ilustraciones del artista David Escalona, con el que ha trabajado en varios proyectos. ¿Se siente tentada por la imagen como sustituta de la palabra?

-Sí. Ojalá supiese pintar. Es más amplio que la palabra, la palabra limita mucho más. La imagen me parece un camino más fácil, más inmediato. Pero con el dibujo me sucede algo extraño: durante un tiempo me puse a dibujar y lo que aparecía resultaba ser una premonición de algo terrible que iba a suceder y que finalmente sucedía. Desde entonces le tomé mucho miedo a dibujar. Pero sí que me habría gustado. Entiendo perfectamente a Michaux, a veces él se aferraba a la pintura como necesidad absoluta de una expresión más viva y más plena. La escritura no era suficiente ni correcta para lo que quería expresar.

-¿Y la música? Su obra es especialmente sonora al oído.

-Yo empecé a escribir cantando. Antes que poemas, escribí canciones, y últimamente he vuelto, más que a cantar, a entonar. Es distinto. El lugar de donde proviene la entonación es anterior, es un afuera. El canto tiene lugar ahí, en ese afuera. Y el que tiene acceso a ese lugar trae cosas anteriores, que hemos olvidado y que se traducen en esa entonación. El poema es ante todo una entonación a la que ponemos nombre a través de palabras. Y las palabras no siempre son justas, es más, casi nunca lo son. Pero es una manera de equivocarnos, no podemos evitar caer en el error si queremos comunicar.

-En alguna ocasión la he escuchado referirse a la poesía como algo distinto de la literatura.

-La poesía es literatura, el poema no.

-¿Y qué es, entonces, el poema?

-Hay una diferencia entre poesía y poema en cuanto a que la poesía es poiesis, una construcción. Es una técnica de la escritura, y como tal forma parte de los géneros literarios. Cualquiera puede hacer poesía, porque cualquiera puede aprender a hacer versos de cualquier asunto. Pero el poema necesita otra cosa, porque es otra cosa. El poema es algo que encuentras, no vas a buscarlo. Es como cuando vas un día de lluvia por el bosque y encuentras un caracol. Si coges el caracol y lo pones en tu mano sientes su traza húmeda. Pues bien, algo parecido a esto es un poema: lo encuentras y sientes una traza que luego queda luminosa cuando le da el sol. La baba del caracol es lo que queda del poema. No sé decirlo mejor, Derrida hablaba de un erizo, pero yo prefiero el caracol.

-Volviendo a La herida en la lengua: “Mientras tanto, Europa, la esclarecida Europa, / duerme como aquel monje su sueño de / trescientos años oyendo cantar a un pájaro. / Otros pájaros, oscuros, habrán de despertarla”. ¿Será peor despertar?

-Europa se ha inventado sobre todos los muertos y todos los crímenes, sobre todos los territorios expoliados. No hay una nación europea, creo, y si las hay son pocas y pequeñas, que no haya crecido a partir del expolio, de América, de África y de Asia. No hay un lugar en el mundo donde no se haya plantado la bandera de un país europeo, y nuestro bienestar se ha forjado sobre la miseria de los otros. Ahora, como última colonización, exportamos a los territorios que habíamos conquistado ese bienestar que los otros no pueden pagarse. Es terrible sentirse parte de esto, sentirse heredero de un expolio que mantiene todavía hoy unas consecuencias desastrosas. Porque no ha terminado. Más bien, todo lo contrario. De todas maneras, ni confío en el ser humano ni creo en su bondad. Respecto al ser humano, ya me queda muy poca compasión. Tan sólo del animal que hay en nosotros, que sigue habiendo, pero al que no hacemos caso ni recordamos. El animal que somos para bien.