Avui equinocci, día i nit en perfecte equilibri!

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Equinocci a les 17:57!

Entrada del Sol en el signe zodiacal d’Àries, inici de la primavera, moment en el qual el dia i la nit estan en equilibri: equi=igual, nocci=nit… quan els dos polos terrestres es troben a la mateixa distància del sol.

Ara tenim una oportunitat per posar en equilibri en el nostre interior les forces polars: la llum i l’obscuritat, el masculí amb el femení, l’acció amb la contemplació, jo amb tu…

Feliç primavera a totes i tots!

Meena Keshwar Kamal, la leona despierta

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Meena Keshwar Kamal, generalmente conocida como Meena, nació en Kabul, el 27 de febrero de 1956. Al acabar sus estudios, inició la fundación de la Asociación Revolucionaria de la Mujeres de Afganistán (RAWA) en 1977, con la intención de dar la palabra a las despojadas y silenciadas mujeres de Afganistán. Empezó una campaña contra las fuerzas armadas rusas y su estado títere en 1979 y organizó numerosas marchas y encuentros en escuelas, institutos y la Universidad de Kabul para movilizar a la opinión pública. Luego creó escuelas para criaturas refugiadas, así como centros hospilatarios y talleres de artesanía para mujeres en el exilio pakistaní para apoyar económicamente a las mujeres afganas. Fue asesinada por agentes de la policía secreta afgana o sus cómplices fundamentalistas en Quetta, Pakistán, el 4 de febrero de 1987. Iba a cumplir 31 años.

Meena declaró en una de sus entrevistas: «Las mujeres afganas son como leonas durmientes, una vez despiertas, pueden desempeñar un papel maravilloso en cualquier revolución social».

Meena era también poeta. Aquí os dejo su poema más conocido.

NUNCA VOLVERÉ

Soy la mujer que ha despertado
Me he levantado y convertido en tempestad entre las cenizas de mis criaturas abrasadas
Me he alzado desde los arroyos de la sangre de mis hermanas
Me ha dado fuerzas la cólera de mi nación
Mis ruinosas y quemadas aldeas me llenan de rabia hacia el enemigo,
Soy la mujer que ha despertado,
He hallado mi camino y nunca volveré.
He abierto las puertas cerradas de la ignorancia
Me he despedido de todos los brazaletes de oro
Oh compatriota, ya no soy lo que fui
Soy la mujer que ha despertado
He hallado mi camino y nunca volveré.
He visto criaturas sin hogar vagando descalzas
He visto novias con jena vistiendo luto
He visto gigantes muros de prisiones devorando libertad en su feroz estómago
He vuelto a nacer en medio del coraje y la resistencia épica
He aprendido el canto de libertad en el último aliento, en las olas de sangre y en la victoria
Oh compatriota, oh hermano, no me veas más como débil e incapaz
Con todas mis fuerzas estoy contigo en la senda libertadora de nuestro país.
Mi voz se entremezcla con miles de mujeres en pie
Mis puños se enlazan con los puños de miles de compatriotas
Junto a ti he subido los escalones hacia el camino de mi nación,
Para acabar con todos esos sufrimientos y romper los grilletes de la escavitud,
Oh compatriota, Oh hermano, ya no soy lo que fui
Soy la mujer que ha despertado
He hallado mi camino y nunca volveré.

I’m the woman who has awoken
I’ve found my path and will never return.

http://es.wikipedia.org/wiki/Meena_Keshwar_Kamal

Cuando los lobos cambian el curso del río…

Cuando los lobos fueron reintroducidos en el parque nacional de Yellowstone en los Estados Unidos después de haber estado ausentes casi 70 años, ocurrió una “cascada trófica”. ¿Qué es una cascada trófica?¿Cómo pueden transformar los lobos el curso de un río? George Monbiot nos lo explica en este video.

Aquí tenéis el vídeo con subtítulos en castellano:

http://lavozdelmuro.com/asombroso-como-unos-lobos-son-capaces-de-cambiar-el-curso-de-un-rio/

Cuando amar y pensar son dos cosas distintas. Chantal Maillard

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arundhati roy Arundhati Roy


[…] Pensaba hablaros de la propuesta que expuse ya hace años de una “razón estética”: un modo de recibir, de expresar y de tratar con lo que denominamos realidad que modificaría, a mi juicio, sensiblemente (nunca mejor dicho) la razón discursiva, claramente patriarcal, que venimos utilizando desde hace siglos y que ha determinado nuestra forma de vida en todos los aspectos: nuestras instituciones, nuestros horarios, nuestros hábitos, nuestro modo de pensar y de actuar, y hasta nuestra manera de hablar, de expresarnos, de tratar a los demás y a nuestro entorno, y nombrarlo en términos de diferencia y enfrentamiento.
Sin embargo, dadas las circunstancias, he preferido optar por ser el vehículo de una voz comprometida con la denuncia de problemas acuciantes que son resultados de aquella razón patriarcal. Esta voz es la de Arundhati Roy, una escritora india, muy conocida tanto como novelista como por sus artículos políticos (las presas del río Narmada o las pruebas nucleares que el gobierno indio realizó en el desierto de Pokhran fueron objeto de sus acertadas y bien documentadas críticas), que no se amedrenta ante las presiones y coacciones de diversa índole a las que se ha visto y se está viendo sometida.

En “El final de la imaginación”, esta activista describía su ideal de vida de esta manera:

“Amar. Ser amado. No olvidar nunca la propia insignificancia. No acostumbrarse nunca a la violencia incalificable y a la vulgar incongruencia de la vida a tu alrededor. Buscar la alegría en los lugares más tristes. Perseguir a la belleza hasta su guarida. No simplificar nunca lo complicado ni complicar lo sencillo. Respetar la firmeza y la decisión, pero nunca la fuerza. Por encima de todo, observar. Probar y aprender de los errores. No mirar nunca hacia otro lado. Y nunca, nunca olvidar.

Esto es evidentemente una “declaración de actitud”; sin embargo creo que también puede responder a la pregunta acerca de cómo pensar en nuestros tiempos. Y lo creo porque estoy convencida de que, siendo la actitud aquello que determina o, mejor dicho, promueve (de-terminar es demasiado conclusivo) la manera de comportarse, es también lo que moldea el modo de pensar, y no tanto a la inversa.

[…] “Amar. Ser amado”… Así empieza. Qué poco se ha pensado amando. Qué poco se piensa amando. Apartándonos de los cuatro tópicos que la “historia de la filosofía” nos brinda, ¿a partir de cuándo o de qué se han desvinculado el amar y el pensar? ¿Acaso cuando se vinculó al pensar con el ser? ¿Qué clase de abstracción ésta del “ser”, que pudo sustentar la tesis de que “el ser es” sin creación, sin proceso, sin eros? ¿Y por qué perverso proceso lograría esta tesis convertirse en una verdad que nos avergonzaría poner en tela de juicio, nosotras, “filósofas”, que hemos luchado por situarnos en un mundo regentado por los hombres de la antigua jerarquía, y actuamos bajo sus estandartes, siguiendo sus parámetros, a conciencia o sin ella? ¿Hasta qué punto hemos introyectado esa ley que –¿nos hemos dado cuenta realmente?– sigue sosteniendo aquel templo, la ley de la disociación que resulta de un proceso de abstracción lingüística?

[…]

Cuando pensar y amar son dos cosas distintas sucumbimos a esa vulgar incongruencia de la vida, de la que hablaba Arundhati Roy; y esto significa que dejamos de ver porque dejamos de sentir, pensamos sin ver y sentimos sin pensar, sentimos lo que “se” siente según la circunstancia (un eufemismo de  “costumbre”) lo requiera.

Cuando pensar y amar son dos cosas distintas simplificamos lo complicado y complicamos lo sencillo, confundimos la firmeza y la decisión (productos de la libertad) con la fuerza, hablamos cuando deberíamos callar y callamos cuando deberíamos gritar sin tener en cuenta que, como también escribió Arundhati Roy: “Cuando uno tropieza con una guerra silenciosa […] desviar la mirada o callar es un acto tan político como protestar contra ella”. Saber actuar según el ethos es saber actuar de acuerdo con el conocimiento de lo que conviene en cada instante, y esto no se logra atendiendo a reglas o a deducciones elaboradas en cadenas argumentativas, sino atendiendo al particular entramado de cuya complejidad somos parte integrante, lo queramos o no, una pequeña parte que, haga lo que haga o no haga lo que no haga, modificará sensiblemente el suceso. Y esto es lo que el individualismo racionalista no tuvo en cuenta, y de ahí, probablemente, su fractura.

[…]

Como dije al principio, yo pensaba hablar de un tipo de racionalidad en la que el observador se sabe parte de lo que observa, un modo de pensar que, sin olvidar la propia insignificancia, trabaja a partir de la integración en un mundo que no está hecho a medida del hombre, un mundo “matriarcal” en el sentido etimológico de la palabra en el que lo matricial es aquello que procura la medida, y con la medida la forma, las líneas de fuerza que configuran, que proporcionan (otorgándole las proporciones) la figura. Pensamiento matriarcal sería aquel que otorga sentido a la vez que actúa. Doble concepción, ésta, que tiene lugar, a un tiempo, en el pensar y en la materia (término que, por cierto, proviene de la misma raíz: matr). ¿Podríamos llamar “amor” a esa fuerza que concibe en la materia y en el pensar sin hacer diferencia entre el mundo y aquello que, a modo de espejo, da razón de él?  Ni que decir tiene que el amor al que me estoy refiriendo poco tiene que ver con el sentimentalismo, ni siquiera con la sentimentalidad, sino con algo mucho más profundo: el rizoma que nos une a todos bajo la activación y el pensar de superficie. Cuando pensar y amar son una sola cosa, la comprensión es posible y el gobierno se torna innecesario.

No se me oculta que, probablemente, sea ésta una propuesta demasiado imprudente y, por supuesto, utópica. Pero no por ello habré de acallarla. […]


Extractos de una conferencia de Chantal Maillard, Cuando amar y pensar son dos cosas distintas (2003), recogida en su último libro, India (Pre-Textos, 2014)


India de Chantal Maillard

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Nuevo libro de Chantal Maillard donde reúne sus escritos en torno a India. Gran parte del material es inédito y el resto ha sido reelaborado para esta edición.

Los textos reunidos en India fueron escritos entre 1987 y 2012. Abarcan pues un período de veinticinco años, tiempo suficiente para ofrecer no sólo la perspectiva de una evolución personal, sino también una imperiosa y progresiva interrogación por el devenir de una cultura que no se reconoce en los nuevos modelos globalizantes. Dan cuenta de una realidad en proceso de metamorfosis permanente y abordada desde diversos ángulos. La teoría del rasa en la estética india, las estrategias orientales ante la muerte, el significado del gesto en la danza tradicional, la relación de Schopenhauer con las doctrinas indias, la compleja inmersión del subcontinente en el capitalismo globalizado, los árboles-templo en Benarés, la economía de subsistencia matriarcal frente a la economía de producción y crecimiento ilimitado, la creación del observador como método de conocimiento de los diversos planos de la conciencia: todos estos temas y otros muchos se entrelazan y se unen en una misma y subterránea corriente indagadora.
Los cuatro tipos de escritura (diario, poesía, ensayo y crítica) que el lector encontrará en este libro son, en este caso, absolutamente complementarios. Cada uno de ellos responde a una manera de dialogar con la realidad, de provocarla, recibirla y expresarla, por lo que reunirlos permite ofrecer ángulos y derivas que podrán ayudar a imaginar la complejidad del mundo que describen.


Ch.Maillard 

Chantal Maillard es poeta y ensayista. Fue profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Málaga y se especializó en filosofías y religiones de la India en la Universidad de Benarés.

Con Matar a Platón obtuvo el Premio Nacional de Poesía 2004 y con Hilos, en 2008, el Premio de la Crítica y el Premio Andalucía de la Crítica. Pre-Textos ha publicado además de su ensayo Contra el arte y otras imposturas (2009), su tetralogía de diarios: Filosofía en los días críticos (2001), Diarios indios (2005), Husos (2006) y Bélgica (2011), una apuesta por una escritura en varios registros en la que la autora hace de la propia conciencia objeto de reflexión.

Chantal Maillard. India. Editorial Pre-Textos. Colección narrativa contemporánea, 2014

http://www.pre-textos.com/prensa/?tag=chantal-maillard

No te enamores de una mujer así! Ámala cada día un poquito más!!!

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No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMÁS se regresa.

Martha Rivera-Garrido

El auténtico goce

Erich Fromm

Creo que el ser humano sólo es él mismo cuando se expresa,
cuando da salida a sus potencias innatas.

Cuando eso no ocurre, cuando sólo “posee” y utiliza, en lugar de “ser”, entonces decae, se vuelve cosa, su vida pierde sentido, se transforma en sufrimiento.

El auténtico goce reside en la actividad autentica, y la actividad auténtica es la expresión de sí mismo.

Erich Fromm. El amor a la vida. Ed. Paidós

Somos el ingrediente que falta. Peter Kingsley

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No se nos ha dicho que, en las mismas raíces de la civilización occidental, reside una tradición espiritual. […] Hay que pagar un precio para entrar en contacto con esta tradición. Siempre hay que pagar un precio, y, precisamente porque nadie ha querido pagarlo, las cosas están como están. El precio no ha cambiado: somos nosotros mismos, nuestra voluntad de ser transformados. Solo sirve eso, no puede ser menos.

No podemos apartarnos y mirar. No podemos distanciarnos porque precisamente nosotros somos el ingrediente que falta. Sin nosotros, las palabras solo son palabras. Y esta tradición no existió para edificar o entretener, ni siquiera para inspirar; existió para devolver al hombre a sus raíces.

[…] A muchos nos preocupa la extinción de todas las especies que el mundo occidental está exterminando. Pero casi nadie se da cuenta de lo más extraordinario de todo: de la extinción de nuestro conocimiento de lo que somos.

Peter Kinsley. En los oscuros lugares del saber. Ed. Atalanta