El ciclo. Solsticio de invierno | Joseph Campbell. Tú eres eso

Este domingo, a las 05.19 horas (hora peninsular) se producirá, en el hemisferio norte, el solsticio de invierno 2019, inicio que marca el comienzo del invierno astronómico (en el campo de la meteorología y la climatología el invierno comienza el 1 de diciembre y termina el último día de febrero). Esta nueva estación invernal nos acompañará durante 88 días y 23 horas, hasta la próxima primavera que llegará el 20 de marzo 2020.

“El motivo del nacimiento en una caverna es muy antiguo. Este símbolo está asociado particularmente con el solsticio de invierno, cuando el Sol ha llegado a su punto de máximo alejamiento con la Tierra y la luz está en el nadir del abismo. Esa es la fecha del nacimiento del dios Mitra, que es el señor de la luz. Nació (y recordemos que su madre es la Tierra) con un arma de piedra. Mitra es el principal competidor del cristianismo, en el período de los primeros tres siglos. La fecha de la Navidad fue ubicada el 25 de diciembre, que era el momento del solsticio, para competir con el Dios Señor de la Luz, Mitra. Nadie sabe en realidad cuándo nació Cristo. Se impuso la fecha del 25 de diciembre por razones mitológicas, no históricas. La caverna ha sido siempre la escena de la iniciación, donde tiene lugar el nacimiento de la luz. Aquí también encontramos la idea de la caverna del corazón, la cámara oscura del corazón, donde aparece por primera vez la luz de lo divino. Esta imagen está asociada asimismo con la emergencia de la luz en el comienzo, a partir del abismo del caos primigenio, por lo que uno siente la profunda resonancia de este tema.

Hay una hermosa tradición sobre la escena cristiana de la Natividad. Las primeras tallas de la escena se encuentran en los sarcófagos de los siglos II y III. Uno de los más tempranos muestra al niño en la cuna, rodeado por el asno, el buey y los Magos. Originalmente, la Navidad y la visita de los Magos eran lo mismo. Los Magos, en este caso particular, llevan el sombrero, cuya forma se parece al gorro francés de la libertad, del dios Mitra. Son magos, es decir son sacerdotes del señor Mitra. El burro, en ese momento, era el animal simbólico de Set, y el buey era el animal simbólico de Osiris. Recordamos el conflicto de los dioses egipcios Set y Osiris y que Set mató a su hermano Osiris. Allí vemos a los animales de Set y Osiris, reconciliados en el Cristo niño. Estos dos poderes, uno de la luz y otro de la oscuridad, se unen en él. Le están dando su aliento, igual que el Dios alentó Su espíritu. Las figuras heroicas mayores conceden su poder a las más jóvenes, y los Magos, representando a Mitra, se unen alrededor del nuevo Rey. En esa pequeña escena cristiana, leemos la afirmación de que las figuras más antiguas de salvadores, Osiris y su hermano Set, así como Mitra, están reconociendo a Cristo como lo que es. En esa figura muy temprana ya encontramos la idea católica de que los mitos más antiguos son prefiguraciones de los nuevos. Nadie, en los siglos II y III, habría podido ver otra cosa en esta disposición particular de la escena. En Alejandría el culto a Osiris y Set seguía en pleno auge. La más temprana representación de la Crucifixión que tenemos está en la pared de una escuela de varones de Roma. Data de los siglos II o III y muestra una figura masculina con cabeza de asno, crucificada. La inscripción dice: “Jimmy”, o algún equivalente, “adora a este dios”. Obviamente, había un niño cristiano en la escuela, y sus amiguitos se estaban burlando de él. De exactamente el mismo período tenemos, en Egipto, una representación de Set crucificado. Set mató a Osiris. El hijo de Osiris, Horus, tuvo entonces un gran combate con Set. Set no aparece exactamente crucificado. Está atado, las manos a la espalda en el poste de los esclavos, arrodillado, y hay cuchillos clavados en él. Junto con sus cuatro hijos, Horus, que acaba de clavarle los cuchillos, está frente a él. Detrás de Set y frente a Horus está Osiris, y detrás de Osiris está el buey. Y Set es representado con cabeza de asno. Allí encontramos el asno y el buey en las mismas fechas, específicamente asociado con Set y Osiris. Por lo demás, en la tradición hebrea uno de los animales Asociados con Jahvé es el asno. También está asociado con el planeta Saturno, que es el planeta de Israel. Esa pequeña escena de crucifixión y sus circunstancias con el asno y el buey cuentan la misma historia.

[…]

El sol es nuestro segundo símbolo de renacimiento [después del de la luna], evocando esa idea de no regreso, de no renacer aquí sino más allá de los círculos de renacimiento […] Cuando nos damos cuenta de que la eternidad es ahora mismo, que está dentro de nuestra posibilidad experimentar la eternidad de nuestra propia verdad y ser, entonces comprendemos lo siguiente: lo que somos no nació nunca ni morirá nunca; tal es la visión en términos del misterio solar, de la luz solar.”

Joseph Campbell, «Tú eres eso: las metáforas religiosas y su interpretación», Emecé editores, 2002 (Introducción y edición de Eugene Kennedy). En ediciones Atalanta, la traducción es de César Aira,  2019.

Imagen: Albrecht Dürer, Sonne und Mond. 1493

Tú eres eso

https://librosdecibola.wordpress.com/2019/10/28/resena-joseph-campbell-tu-eres-eso-atalanta/

 

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