My body is a cage

Escuchemos esta preciosa canción de Arcade Fire:

“My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key”
(Mi cuerpo es una jaula que impide
que baile con la persona que quiero.
Pero mi mente tiene la llave)

Y ahora esta increíble versión de Peter Gabriel:


Mientras en nuestra mente danzan las palabras lobunas de Clarissa Pinkola Estés:

En la psique instintiva, el cuerpo se considera un sensor, una red de información, un mensajero con una miríada de sistemas de comunicación: cardiovascular, respiratorio, esquelético, autónomo y también emotivo e intuitivo. En el mundo imaginativo el cuerpo es un poderoso vehículo, un espíritu que vive con nosotros, una oración de la vida por derecho propio. En los cuentos de hadas, el cuerpo personificado en los objetos mágicos que poseen cualidades y poderes sobrehumanos, se presenta dotado de dos juegos de orejas, uno para oír el mundo material y otro para oír el alma; dos juegos de ojos, uno para la visión normal y otro para la clarividencia; dos clases de fuerza, la fuerza de los músculos y la fuerza invencible del alma. La lista de los dobles elementos del cuerpo es interminable.
(…)

El cuerpo utiliza la piel, las fascias profundas y la carne para registrar todo lo que ocurre a su alrededor. Para quienes saben leerlo, el cuerpo es, como la piedra de Rosetta, un registro viviente de la vida entregada, la vida arrebatada, la vida esperada y la vida sanada. Se valora por su capacidad de reacción inmediata, su profunda sensibilidad y su previsión. El cuerpo es un ser multilingüe. Habla a través de su color y su temperatura, el ardor del reconocimiento, el resplandor del amor, la ceniza del dolor, el calor de la excitación, la frialdad, la desconfianza. Habla a través de su diminuta y constante danza, a veces balanceándose, otras moviéndose con nerviosismo y otras con temblores. Habla a través de los vuelcos del corazón, el desánimo, el abismo central y el renacimiento, de la esperanza.

El cuerpo recuerda, los huesos recuerdan, las articulaciones recuerdan y hasta el dedo meñique recuerda. El recuerdo se aloja en las imágenes y en las sensaciones de las células. Como ocurre con una esponja empapada en agua, dondequiera que la carne se comprima, se estruje e incluso se roce ligeramente, el recuerdo puede surgir como un manantial. Reducir la belleza y el valor del cuerpo a cualquier cosa que sea inferior a esta magnificencia es obligar al cuerpo a vivir sin el espíritu, la forma y la exultación que le corresponden. Ser considerado feo o inaceptable por el hecho de que la propia belleza esté al imagen de la moda actual hiere profundamente el júbilo natural que es propio de la naturaleza salvaje.

Las mujeres tienen buenos motivos para rechazar los modelos psicológicos y físicos que ofenden el espíritu y cortan la relación con el alma salvaje. Está claro que la naturaleza instintiva de las mujeres valora el cuerpo y el espíritu mucho más por su vitalidad, capacidad de reacción y resistencia que por cualquier detalle de su aspecto. Lo cual no significa rechazar a la persona o el objeto que es considerado bello por algún segmento de la cultura sino trazar un círculo más amplio que abarca todas las variedades de belleza, forma y función.”

¿Qué tal os está sentando al cuerpo-mente?

Yo, la verdad, aún estoy bajo el shock de la noticia de Angelina Jolie: optar por una masectomía preventiva de los dos pechos sanos. ¡¡¡Preventiva!!! Es cuando el cuerpo más que una jaula parece ya una trampa en la que más de una ha caído e, ingenua o prepotente, en todo caso asustada, de la que una se esfuerza en escapar. ¡Tajante! Hélas…

But my mind holds the key… Yesssss!

 

¡Sí, tienen conciencia los animales! Pero, ¿tenemos nosotros capacidad cordial?

pata_mano

 

 

 

 

 

 

Primero, leeros el enlace.

http://www.animanaturalis.org/n/35583/neurocientificos_reconocen_la_conciencia_en_mamiferos_y_pajaros

Luego, ¡vayamos, por puntos, a lo que saben todos los que han convivido con un gato!

  1. Le preguntan a la poeta-filósofa Chantal Maillard:

¿Qué le saca a usted -inevitablemente- de quicio, y qué le pone -inmediatamente- de buen humor?

Ella responde:

Las matanzas de animales, la falta de lógica de los razonamientos, los discursos mal construidos. ¿De buen humor? Un frase inteligente, o un animal en libertad.

2. En otra ocasión, el entrevistador alude de nuevo:

En varios pasajes, destacas la mirada neutra de los búfalos (que pudiste ver en India)…

Respuesta:

En cuanto a los animales, sean búfalos indios, vacas pirenaicas u otros, su mirada más que cualquier Tratado me enseña lo que somos y la humildad con que recibirlo o combatirlo.

3. En su presentación de La Tierra prometida, libro circular, libro-plegaria, libro-cuenco en el que figuran los nombres genéricos de algunos de los miles de animales que han perecido, que perecen, o están a punto de perecer, Chantal Maillard explicita :

La tierra prometida (…) también es fuego y obelisco, columna y ofrenda para aquellos desconocidos como individuos que perecen, y perecieron y perecerán por obra de otros animales que proliferan por encima de los límites de lo que el organismo terrestre nos permite y en detrimento de todos los demás a los que maltratamos y hemos maltratado…

Ellos (los animales) son víctimas inocentes que, por más desconocimiento, ni siquiera nombramos como tales individuos, sino en tanto que especie, tal vez porque aún tenemos que pedir perdón y avergonzarnos de pedir un lugar para ellos. Porque cuando hablamos de “especies” parece que nos estamos refiriendo a algo que nos atañe, la supervivencia del planeta, por ejemplo. Hablamos de hacer leyes para los grandes simios porque se nos parecen. Empezamos a respetar a las ballenas y a los delfines cuando averiguamos que también ellos tienen lenguaje. No nos paramos a pensar que tal vez sea que nuestra mente sea tan limitada que no puede comprender el lenguaje que sí tienen las demás especies, que su forma de comunicarse sea demasiado ajena a aquella tan limitada de las palabras y la gramática.

(…) Es evidente que los saberes de la mente han suplantado la sabiduría del cuerpo, esa que para los taoístas era la clave para la cura y que la gran mayoría de los seres humanos siguen fiel a la corriente que les lleva como focas dormidas en el fondo del océano. Es evidente.

Pero aún así y, pese a toda su codicia, su imbecilidad, su fatuidad, me atrevo a creer que hay en el ser humano un reducto, una capacidad cordial que bien puede que corresponda con el latido, esa respiración que al fin y al cabo es común a todos y nos une a través del aire que nos penetra. Como cuando vamos en un autobús repleto y no nos percatamos de que estamos respirando lo que sale de los pulmones de las otras personas, o en el zoológico, cuando sale de los simios, cuando sale de los pájaros y entra en el nuestro y vuelve a ellos.

Esa capacidad cordial es a la que denominamos, a veces, compasión (padecer con otros). Y no sé muy bien por qué entiendo que va a la par con la capacidad para detectar la inocencia, algo que, cuando lo experimentamos, puede causarnos a la vez un gran dolor y un delicioso sentimiento de ternura.

Bien, pues entiendo y defiendo que el animal es inocente. También el animal tratado y encubierto en su ser-hombre y tan ingenuo, el nuestro, en su falso paternalismo, tan ignorante de las leyes de aquello que cree controlar. Y esa inocencia es la que me ha motivado a producir esta letanía. ¿Para qué?, ¿qué podemos conseguir con ello?, me preguntaron. Un efecto resonancia, contesto. Si un ejército puede hacer saltar un puente al que atraviesa a paso rítmico, ¿no podremos nosotros impedir que desaparezcan algunos animales, si repetimos sus nombres al unísono, con insistencia y con la voluntad de que perduren? Si creyese en algo sería en el efecto del deseo proyectado en un objeto. Tal vez podamos enfocar en ellos intensamente nuestra voluntad mientras nos unimos en el recitado de esta letanía que es una plegaria dirigida a todos nosotros por todos ellos.

Empezamos a pensar en su desaparición cuando ésta es un síntoma de algo que nos atañe y porque nos atañe. No hablamos desde la compasión, sino desde el miedo. Cierto es que también podríamos hablar racionalmente, puesto que la racionalidad no es emotiva, no tiene miedos, desde un supuesto ojo cósmico. Es decir que esta sería la manera en que la tierra, célula a su vez del universo, ha iniciado su propia destrucción. Como instrumentos de la naturaleza, nuestro destino sería entonces el de ser entre todos el gran verdugo y apostar por la vida, por su continuidad, sería, en tal caso, contravenir los designios galácticos.

(…) Por compasión, pues, no sabiendo, y como animal que soy, pronuncio e invito a pronunciar el ensalmo, tomando partido por la inocencia, la de ellos, por encima de mí, de nosotros, del animal racional, pero también por él, porque él es un punto más en la trama y aunque éste no deba ser jamás un argumento a utilizar para protegerles porque sin ellos, sin todas y cada una de estas múltiples formas de vida, nosotros tampoco sobreviviremos. Es por todos, pues, que invito a entonar “tal vez aún apenas sea posible, nunca tan vez…”… … …

4. Para deleitaros, os dejo otro artículo de Chantal en esta misma vibración El tigre que ama: ” Pero el animal no juzga, la planta no juzga, la montaña y la roca no juzgan, el mar no juzga. ¿De allí nuestra superioridad sobre ellos? No, de allí nuestra soledad, nuestra condena. “

http://www.webislam.com/articulos/64637-el_tigre_que_ama.html

La pregunta es: ahora que sabemos científicamente lo que hemos olvidado empáticamente, a saber, que los animales tienen conciencia (sic), ¿seremos nuevamente capaces de vivir en cordialidad, en íntima comprensión del sentir del otro, de practicar un conocimiento sintiente? Huelga decir que la pregunta, en mi opinión, es de plena y dolorosa actualidad tanto para los animales a plumas, pelos, garras, caparazones y demás vestiduras como para el animal humano en sus múltiples variantes… Desafortunadamente, una cosa llama a la otra. Afortunadamente, quizás sea cierto también al revés, y además de conciencia nos quede tiempo…

Tal vez aún apenas sea posible… Cacareemos. Gruñemos. Bereemos. Aullemos.

 

Conferencia magistral de Isabel Allende en el II Congreso Internacional La experiencia intelectual de las mujeres en el siglo XXI

 

En la Ciudad de México, del 4 al 9 de marzo del 2012, tuvo lugar el II Congreso Internacional La experiencia intelectual de las mujeres en el siglo XXI. Fueron 5 días de discusión y reflexión en el Palacio de Bellas Artes, en torno a la creatividad intelectual, a la riqueza cultural que producen las mujeres.

Más de 40 destacadas mujeres de la cultura y las artes de Hispanoamérica reflexionaron sobre su experiencia intelectual en 13 disciplinas (actrices, cantantes, compositoras, ambientalistas, directoras de museos, documentalistas, economistas, editoras, pintoras, productoras artísticas, publicistas, rectoras, cronistas), todas ellas diferentes a las abordadas en la primera edición del Congreso.

“No basta siquiera descubrir lo que somos, hay que inventarnos”, con esas palabras iniciamos este Congreso, dijo Consuelo  Sáizar,  la presidenta del consejo Nacional para la Cultura y las Artes, quien agradeció a las 53 mujeres provenientes de 14 países que participaron en alguna de las 14 mesas y que encontraron las palabras para mostrar su inteligencia, sus emociones y su pasión.

http://www.congresomujeres.com/

Lobos y oso comiendo una carroña

Encontré este video en la página de Fapas, Fondo para la protección de los animales salvajes. He añadido su web a nuestros enlaces sobre lobos. Les agradezco desde aquí su activo y eficiente trabajo para la protección y la conservación de los ecosistemas y su profundo conocimiento de la naturaleza salvaje que difunden y comparten con pasión desde 1982!

http://www.fapas.es/index.php/proyectos-fapas-2/proyecto-lobo

Un meravellós cas de resiliència

imatge nen

Poema que surt en la pel·lícula Antwone Fisher, realitzada per Denzel Washington en 2002, i que és tota en si mateixa una meravellosa historia de resiliència… Molt recomanable!

¿Quien llorará por ese niño?

¿Quien llorará por ese niño

perdido y solitario?

¿Quien llorará por ese niño

abandonado a su suerte?

¿Quien llorará por ese niño

que llora hasta quedar dormido?

¿Quien llorará por ese niño

que nunca tuvo nada propio?

¿Quien llorará por ese niño

que caminó por la arena ardiente?

¿Quien llorará por ese niño

ese niño dentro del hombre?

¿Quien llorará por ese niño

que conocio maltrato y dolor?

¿Quien llorará por ese niño

que murió una y otra vez?

¿Quien llorará por ese niño

el niño bueno que quizó ser?

¿Quien llorará por ese niño

que llora dentro de mi?

Yo lloraré por el niño…