Henri Michaux: Escritos sobre pintura

Portada Michaux_Ch-M.

 

“Michaux escribió, viajó, dibujó, pintó. Escribió como se odia, con la fuerza del «contra» para sobrevivir y, después, para vivir más intensamente, para vibrar más alto. Pero halló la escritura demasiado convencional, henchida la palabra con demasiada cultura, demasiado lastre, así que empezó a pintar. Pintó para «descondicionarse».  Pintó como se grita, para gritar mejor, y para expresar aquellas vibraciones del espíritu que no tienen correspondencia adecuada con el lenguaje. Los infinitos son lugares demasiado intensos para la palabra.

[…]

Experimentarse a sí mismo, convertirse en experimento, convertirlo todo en experimento, ver para saber, saber para verse construir, para ver construirse el mundo. Experimentarse para dar cuenta de una realidad que se construye al tiempo que se deshace, como el propio ser, a su ritmo, ritmos que son ondas, ondas que son materia, materia que es espíritu y que se observa a sí mismo…”

Chantal Maillard

Henri Michaux. Escritos sobre pintura. Edición, traducción y prólogo de Chantal Maillard. Nueva edición revisada y ampliada. Vaso Roto, 2018.

¡Muy pronto en las librerías!

 

Del 21 de febrero al 14 junio 2015, la Fondation Jan Michalski expuso en Suiza 70 obras realizadas entre 1937 y 1984 –muchas de ellas expuestas aquí por primera vez– del escritor, poeta y pintor de origen belga, Henri Michaux.

“Sólo quise que mis trazos fuesen signos no tanto de las repercusiones de la vida como del discurrir de la vida, del fraseo de la vida.”

Henri Michaux

 

 

Añado el enlace de una reseña de José María Parreño sobre Escritos sobre pintura que salió el 25 de mayo en El Cultural:

http://www.elcultural.com/revista/letras/Escritos-sobre-pintura/41083

 

David Escalona: “Aquello que excede la razón, puede ser tratado desde el ámbito estético o artístico”

 

David Escalona es Doctor en Bellas Artes por la Universidad de Granada tras defender su tesis “El cuerpo accidentado en el arte”.  Actualmente es uno de los artistas residentes en el Künstlerhaus Bethanien de Berlín. Los años cursados en la Licenciatura de Medicina de la UMA marcan su trayectoria artística, siendo el cuerpo, la enfermedad, la discapacidad o la fragilidad de nuestra existencia, temas que vertebran su producción artística.

 

“No trato de hacer una apología del desorden, del dolor o de la herida. Tampoco trato de abordar la discapacidad desde la Arte-terapia. No pretendo incidir en el arte como proceso curativo, sino en el conflicto y en la contingencia como germen de la creación o apertura a nuevas posibilidades en el arte y en, prácticamente, todos los ámbitos de la vida”, escribe el artista.

 

Lleva a cabo con Chantal Maillard, Premio Nacional de Poesía,  el proyecto transdisciplinar “Dónde mueren los pájaros”, que tiene por tema los inocentes, los silenciados, los invisibles u olvidados que viven sin ser notados y mueren sin que lo sepamos, solos detrás de una cortina, en una cama de hospital, en tierra de nadie, bajo los escombros de su casa o, como los pájaros, en pleno vuelo.

 

“Inocente es quien muere y, a veces, el que mata, pues cada uno de nosotros puede situarse, según dicten sus circunstancias, en uno u otro lado de esa frontera. No obstante, la Herida es compartida por todos, siendo anterior a estas diferencias, a todas las diferencias”, escribe Chantal Maillard. 

 

Las obras que componen este proyecto se ofrecen como sordas interrogaciones en la compleja trama de una violencia cada vez más generalizada y cuya historia tan sólo parece poder atenuarse con la conciencia de la fragilidad compartida y el desamparo que toda existencia entraña. 

David concibe el arte como un extraño artefacto que puede comunicarnos con realidades complejas no necesariamente inteligibles. Piensa que aquello que excede la razón, puede ser tratado desde el ámbito estético o artístico. Como afirma David Escalona “el arte es un lenguaje con sus propias “leyes”, cuyo contenido es inseparable de su medio de expresión. El artista piensa haciendo (modelando, dibujando, pintando o realizando una performance). Y este hacer o actividad corporal genera ideas imprevisibles y afectos –y viceversa–, de tal complejidad que es imposible expresarlas con palabras. Pero, debido al logocentrismo de nuestra cultura, lo que no puede ser conceptualizado, suele subestimarse, siendo relegado al ámbito de la ficción o de la inexistencia (la del no-ser)… las obras pueden llegar a ser un accidente-acontecimiento que tambalee nuestras certezas y nos obligue a pensar, pudiendo efectuar una transformación en el individuo, aunque a veces inapreciable.” 

www.davidescalona.com

 


  
  
  
  
  
  
  
  

 
  
  


  


  
  
  
  

 

 



   
  
  
  
  
   
 
  


  
  
  
  



El espesor de la ceguera. Chantal Maillard

René Magritte_Faux miroir_1928

 

Comment ceux qui n’ont pas vu peuvent-ils parler du voir? ¿Cómo se atreve a hablar del ver aquel que no ha visto?

No sé cómo colmar la fisura entre el mí y el más allá de mí que a veces habla por mi boca. La voz: crisol y válvula de escape de la gran negrura. Minúsculo elemento de rebeldía.

Pido perdón: he hablado demasiado. Sólo de los husos puedo dar cuenta cierta, los husos y sus hilos, y del viaje entre ellos, de uno a otro. Una topografía que puede ser de utilidad, tan sólo eso.

Por lo demás, nada sé salvo que más allá del pensar todo es silencio. No hay conocimiento al otro lado, no puede haberlo: todo lo que hay es percibido y el conocimiento se funda en el decir. Quien quiera inventar dioses, que no los sitúe más allá del mundo pensado. Ningún dios creado en el concepto lo trasciende. Ninguna teología da cuenta de otra trascendencia que la que se menciona en el concepto. La naturaleza del lenguaje es dual: si dice «aquí», ha de decir «allá». Los dioses, los de aquí y los de allá, son de este mundo, como el anhelo y el miedo, las formas de la insatisfacción y del deseo.

Pido perdón: he hablado de más. Nadie haga caso de mis vuelos. Nada hay en mis escritos digno de ser mencionado salvo el intento de desbrozar y distinguir del silencio lo que al pensar pertenece.

Habremos de empezar de nuevo. Empezar callando. No es necesaria la escritura. Lo que de verdad se hace para el espíritu no deja otras señales que las que se dan en él, y éstas son lábiles, constantemente han de ser renovadas. Nunca concluidas, las obras del espíritu. Nada que sea permanente. No existe el tiempo en ello, de ahí que todo esté siempre por hacer. De ahora hacia atrás, de atrás hacia delante, nada está hecho, en realidad.

De nuevo estoy hablando de lo que no sé. ¿Podría ser que algo de mí supiese algo que la razón no alcanza? Pero ¿qué saber sería aquel que no tuviese ideas con que pensarse, palabras con qué decirse ni imágenes con qué representarse? Todo aquello que se sabe es presa del lenguaje.

Importa tener claro en qué lado se está en cada instante. E importa saber que siempre que uno hable, cualquiera que sea el tema del que trate, que no se engañe: estará aquí, siempre estará

aquí.

*

Al centro guía la escritura. Allí donde el mí no se da. El centro es de todos, de quienes lo conocen como de quienes no, quienes lo encontraron, quienes lo han perdido o ni lo presintieron. Según el espesor de la ceguera.

*

Y ¿acaso muchos ciegos lograrán explicar el color verde mejor que uno solo?

Antes bien, ocupémonos de la mente. Ocupémonos de conocerla. No al modo en que lo hacen sus especialistas, ciegos entre los ciegos que se otorgan el derecho de guiar a los demás, sino desde el aquietamiento. Porque puede que la velocidad propicie la formación de ideas en las que, de tan repetidas, llegamos a creer. Aquella, por ejemplo, que por su insistencia nos lleva a pensar que «yo» sea otra cosa que el uso gramatical que nos distingue.

Aquietémonos pues, y dado que nos es tan imposible salir de la propia mente como saltar sobre la propia sombra, con ojos de sombra que contemplasen la sombra asistamos a los vaivenes de las formas sin pretender apresarlas.

 

Chantal Maillard, La mujer de pie (libro III: 147)Galaxia Gutenberg, 2015.

Imagen: René Magritte, Faux miroir, Huile sur toile, 24 x 32 cm, c. 1930

 

La expulsión de lo distinto. Byung-Chul Han

Byung-Chul Han (Seúl, 1959) es la sensación del pensamiento alemán y considerado una gran estrella en el campo de la filosofía y sucesor aventajado de Roland Barthes o Peter Sloterdijk.

Nacido en Corea del Sur, pero afincado en Berlín desde hace años, Byun-Chul Han es de esos pensadores a los que hay que leer y pensar.

Su especialidad: desmenuzar los males del mundo actual. Exhibicionismo digital, competencia laboral y demanda de transparencia política forman parte del menú.

 

BYUNG CHUL HAN Byung-Chul Han

 

El filósofo surcoreano, una de las voces autorizadas para diseccionar la sociedad del hiperconsumismo actual, dio a conocer un nuevo libro con la tesis de que los individuos hoy se autoexplotan y sienten pavor hacia el otro, el diferente. Viviendo, de esta manera, en “el desierto, o el infierno, de lo igual”.

 

“En vez de pasear tranquilamente, la gente se apremia de un acontecimiento a otro, de una información a otra, de una imagen a otra.” Byung-Chul Han

 

Byung-Chul Han (Seúl, 1959) asegura tener una fórmula propia de resistencia política que no convierte en categoría pero comparte encantado: no tiene smartphone, no hace turismo —”el turista viaja por el infierno del igual, circula como si fueran mercancías”—, en su hogar en Berlín solo escucha música analógica (“tengo un jukebox y dos pianos de 400 kilos”, confiesa), no trata a sus estudiantes de Filosofía de la Universidad de las Artes de Berlín como a clientes y ha dedicado tres años de su vida “a cultivar un jardín secreto”, cuya experiencia revelará en el libro Elogio de la tierra.

 

BYUNG CHUL HAN 2Byung-Chul Han

 

“Estamos en la Red, pero no escuchamos al otro, solo hacemos ruido”

Byung-Chul Han

 

“En la orwelliana 1984 esa sociedad era consciente de que estaba siendo dominada; hoy no tenemos ni esa consciencia de dominación”, alerta el académico formado y afincado en Alemania.

El filósofo, autor de libros como La sociedad del cansancio o Psicopolítica (publicados por Herder), se dio cita ayer en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, España, para hablar de la última traducción de su obra, La expulsión de lo distinto, y de su próximo libro, Elogio de la tierra.

 

BYUNG CHUL HAN 4Byung-Chul Han

 

A continuación, compartimos información de un magnífico artículo pubicado en El País y firmado por Carles Geli a propósito de la reciente visita que ha hecho Han a Barcelona.


Autenticidad

Para Han, la gente se vende como auténtica porque “todos quieren ser distintos de los demás”, lo que fuerza a “producirse a uno mismo”. Y es imposible serlo hoy auténticamente porque “en esa voluntad de ser distinto prosigue lo igual”. Resultado: el sistema solo permite que se den “diferencias comercializables”.

 

Autoexplotación

Se ha pasado, en opinión del filósofo, “del deber de hacer” una cosa al “poder hacerla”. “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa, es culpa suya. “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado”. Y la consecuencia, peor: “Ya no hay contra quien dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”. Es “la alienación de uno mismo”, que en lo físico se traduce en anorexias o en sobreingestas de comida o de productos de consumo u ocio.

 

Big data

“Los macrodatos hacen superfluo el pensamiento porque si todo es numerable, todo es igual… Estamos en pleno dataísmo: el hombre ya no es soberano de sí mismo sino que es resultado de una operación algorítmica que lo domina sin que lo perciba; lo vemos en China con la concesión de visados según los datos que maneja el Estado o en la técnica del reconocimiento facial”. ¿La revuelta pasaría por dejar de compartir datos o de estar en las redes sociales? “No podemos negarnos a facilitarlos: una sierra también puede cortar cabezas… Hay que ajustar el sistema: el ebook está hecho para que yo lea, no para que me lea a mí a través de algoritmos… ¿O es que el algoritmo hará ahora al hombre? En EE UU hemos visto la influencia de Facebook en las elecciones… Necesitamos una carta digital que recupere la dignidad humana y pensar en una renta básica para las profesiones que devorarán las nuevas tecnologías”.

 

Comunicación

“Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información: las relaciones se reemplazan por las conexiones, y así solo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es solo vista, hemos perdido todos los sentidos; estamos en una fase debilitada de la comunicación, como nunca: la comunicación global y de los likes solo consiente a los que son más iguales a uno; ¡lo igual no duele!”.

 

Jardín

“Yo soy diferente; estoy envuelto de aparatos analógicos: tuve dos pianos de 400 kilos y durante tres años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad: colores, olores, sensaciones… Me ha permitido percatarme de la alteridad de la tierra: la tierra tenía peso, todo lo hacía con las manos; lo digital no pesa, no huele, no opone resistencia, pasas un dedo y ya está… Es la abolición de la realidad; mi próximo libro será ese: Elogio de la tierra. El jardín secreto. La tierra es más que dígitos y números.

 

Narcisismo

Sostiene Han que “ser observado hoy es un aspecto central de ser en el mundo”. El problema reside en que “el narcisista es ciego a la hora de ver al otro” y sin ese otro “uno no puede producir por sí mismo el sentimiento de autoestima”. El narcisismo habría llegado también a la que debería ser una panacea, el arte: “Ha degenerado en narcisismo, está al servicio del consumo, se pagan injustificadas burradas por él, es ya víctima del sistema; si fuera ajeno al mismo, sería una narrativa nueva, pero no lo es”.

 

BYUNG CHUL HAN la expiulsion de lo distinto

 

Otros

Es la clave de sus reflexiones más recientes. “Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual; el capital necesita que todos seamos iguales, incluso los turistas; el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas”. Por ello propone “regresar al animal original, que no consume ni comunica desaforadamente; no tengo soluciones concretas, pero puede que al final el sistema implosione por sí mismo… En cualquier caso, vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original”.

 

Refugiados

Han es muy claro: con el actual sistema neoliberal “no se siente temor, miedo o asco por los refugiados sino que son vistos como carga, con resentimiento o envidia”; la prueba es que luego el mundo occidental va a veranear a sus países.

 

Tiempo

Es necesaria una revolución en el uso del tiempo, sostiene el filósofo, profesor en Berlín. “La aceleración actual disminuye la capacidad de permanecer: necesitamos un tiempo propio que el sistema productivo no nos deja; requerimos de un tiempo de fiesta, que significa estar parados, sin nada productivo que hacer, pero que no debe confundirse con un tiempo de recuperación para seguir trabajando; el tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros”.

 

http://blogs.cccb.org/veus/tag/byung-chul-han/?lang=es

 

Libros de Byung-Chul Han digitalizados y disponibles en castellano en Internet:

La sociedad del cansancio (2010; traducido en el 2012)

La agonía del Eros (2012; traducido en el 2014)

La sociedad de la transparencia (2012; traducido en el 2013)

En el enjambre (2013; traducido en el 2014)

El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse (2014; traducido en el 2015)

Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (2014; traducido en el 2014)

 

http://culturainquieta.com/es/inspiring/item/13388-la-expulsion-de-lo-distinto-por-byung-chul-han.html

 

 

Marina Garcés: “Tenemos grandes expertos que son grandes analfabetos”

La filósofa barcelonesa ha escrito el ensayo más breve y ambicioso en español de los últimos tiempos: ‘Nueva ilustración radical’.

Foto: Marina Garcés. (EFE)
Marina Garcés. (EFE)

VÍCTOR LENORE

18.02.2018, El Confidencial

Un libro pequeño puede ser muy ambicioso. Es el caso de ‘Nueva ilustración radical’ (Anagrama), que acaba de recibir el premio Ciudad de Barcelona. Su autora, la filósofa barcelonesa Marina Garcés, es una de las voces más vivas del pensamiento español actual, tanto por su colaboraciones de guerrilla en el diario Ara como por su implicación en los movimientos sociales. El jurado destacó su “capacidad de pensar los desafíos políticos del presente renovando las herramientas de la filosofía clásica”. El libro señala que vivimos en la sociedad de la información, pero que no nos libramos de estar tan desamparados como un analfabeto. “Muchas veces, consumimos información en tiempo real acerca de lo que ocurre en el mundo y nos preguntamos “¿y yo qué hago?”. Es una expresión de impotencia y de incapacidad que no es ajena al saber, sino que van juntos. Lo mismo ocurre cuando nos formamos en conocimientos y profesiones tan fragmentadas que no nos sirven para comprender mejor el mundo en que vivimos. Tenemos a grandes expertos que al mismo tiempo son grandes analfabetos. Ciencia e impotencia no son contradictorias. Lo interesante es que hoy nadie es ajeno a este tipo de analfabetismo”, explica.

Burguesía melancólica

El texto destaca por su claridad, pero también por su rigor. Garcés no busca polémica mediática, pero tampoco se arruga si tiene que cuestionar el discurso de pensadores de gran prestigio, como Martha Nussbaum o Nuccio Ordine. Ambos coinciden en que el valor de la cultura clásica reside en su carácter “non-profit” (sin ánimo de lucro) y en su inutilidad, en estos tiempos de búsqueda de máximo beneficio y culto al utilitarismo. “Hay una defensa melancólica de las humanidades que refleja una visión de clase. Es una visión preservacionista, que invita a conservar un patrimonio cultural y que defiende una visión idealista de las artes y de las letras. Va ligada a la idea muy burguesa de la separación entre el tiempo de la producción y el trabajo y el tiempo del ocio y cultivo del espíritu”.

 

'Nueva ilustración radical'

 

En las antípodas de este enfoque, Garcés reivindica el poder de las estas disciplinas como herramientas de cambio social. “Es interesante poner esta cuestión en relación con el ecologismo: hay un ecologismo conservacionista, que es el de los ricos que quieren seguir disfrutando de la naturaleza y lamentan su pérdida. Frente a ello, está lo que algunos llaman “ecologismo de los pobres”, que es el que cuida su hábitat porque le va la vida en ello. Pienso que el compromiso con las humanidades tiene que ser hoy del mismo tipo: no son un patrimonio a conservar sino un ecosistema en el que nos jugamos aspectos fundamentales de nuestras vidas, especialmente los menos ricos y por tanto más sujetos a las transformaciones del actual sistema de reproducción social. Lo que está en disputa hoy no es si hay más o menos asignaturas de letras en los curriculums, sino qué sentidos de la experiencia humana podremos compartir y elaborar en condiciones de igualdad y de reciprocidad”, explica.

España, entre dos extremos

Para algunos pensadores españoles, resulta problemático el término “ilustración”, ya que consideran que en España nunca ha tenido lugar un verdadero proceso de democratización cultural. ¿Está de acuerdo? “La Ilustración a la francesa o a la alemana no pasaron por la Península, lo que no quiere decir que no haya habido combates del pensamiento en el tránsito entre el Antiguo Régimen y la modernidad. Quizá lo que no funciona para nuestro entorno territorial y cultural es la linealidad del proyecto moderno y por tanto la idea de progreso. Desde hace siglos vivimos en paralelo y en conflicto permanente entre lo más extremo del conservadurismo dogmático y autoritario y lo más extremo de la experimentación social más igualitaria y más arriesgada. Esto hace que lo que ocurre por aquí abajo sea muy difícil de leer con “anteojos” europeos, que son los que han forjado las categorías analíticas tanto académicas como políticas de la modernidad. Lo que pasó en el 36 es un claro ejemplo de ello y lo que ocurre actualmente otra vez. Estamos, al mismo tiempo, un paso más allá de la Europa de los estados y muchos pasos más acá de la Europa de los derechos”.

 

Desde hace siglos vivimos en conflicto permanente entre lo más extremo del conservadurismo dogmático y de la experimentación social

 

¿Cuál puede ser la estrategia para avanzar? “Tenemos que aprovechar que por una vez hay una generación bien formada y alimentada para elaborar marcos de análisis y de debate propios pero no localistas, para elaborar historias, de presente y de futuro, más allá de las hegemónicas”, señala.

El falso dilema nuevo-antiguo

Desde Mayo del 68, del que ahora se cumple medio siglo, la izquierda ha desarrollado un fuerte rechazo a las instituciones. Tanto el Estado como la universidad o la familia son vistas como marcos puramente represivos. El libro de Garcés propone repensar estas nociones. “La modernización es un proyecto que se desarrolla oponiendo lo nuevo a lo antiguo, como si todo lo antiguo fuera un lastre y todo lo nuevo fuera bueno. Cuando insistimos tanto, hoy, en la innovación estamos cayendo en lo mismo. Respecto al problema institucional y su relación con los mapas actuales de la educación y del conocimiento, lo que tenemos que preguntarnos en qué medida se corresponden, hoy, las prácticas del saber y las instituciones que las producen, transmiten, custodian. Creo que claramente estamos padeciendo una inadecuación, que se traduce en malestares importantes en el sistema educativo y en el mundo de la cultura. Esto no quiere decir que haya que acabar con las escuelas, los museos o las universidades, sino transformarlas en alianza con otros espacios y con otros modos de hacer. Esta inadecuación no es un mero “retraso”, como se nos hace entender a veces. Las instituciones del saber no son un software que simplemente haya que actualizar. Son lugares en los que se experimentan todos los combates sociales y políticos de nuestro tiempo, y que hoy lo que producen son graves formas de opresión autoritaria y de desigualdad”, denuncia.

Cuidados paliativos del sistema

El libro también señala carencias en los actuales discursos de la izquierda. Por ejemplo, esa expresión tan de moda que es la “política de los cuidados”. Garcés pide llevarla más allá del lema reconfortante. “Cuidarnos es la nueva revolución, pero esos cuidados cada vez se parecen más a los cuidados paliativos”, escribe en el libro. ¿Están ejerciendo los movimientos sociales de botiquín de emergencia del sistema? “Hace poco vi una pintada por Twitter (ahora que están tan penalizadas, las pintadas se ven sobre todo en Twitter) que decía “Cuidémonos unos a otros para ser peligrosos juntos”. Creo que dice algo muy importante: en el cuidado de la vida digna podemos experimentar la potencia de un nosotros en combate con las injusticias y las desigualdades que nos causan tanto dolor. Por eso es importante no quedarnos en un lenguaje de los cuidados a la defensiva, sino vincularlos a las diferentes maneras como hoy podemos, al mismo tiempo, luchar y crear. Luchar contra los poderes (económicos, políticos…) que dañan la vida, tanto humana como no-humana, y crear mundo habitable entre nosotras. No sólo somos seres vulnerables, como se insiste tanto hoy. Nuestra vulnerabilidad es inseparable de una gran potencia colectiva de creatividad, de invención y de resolución práctica de nuestros problemas comunes. No hay que olvidarnos: no sólo somos enfermeros de un planeta enfermo, somos cocreadores de un mundo en el que queremos vivir dignamente”, afirma.

Humanos y residuos

En el fondo, lo que propone Garcés es utilizar los saberes clásicos para afrontar los conflictos de un mundo cada vez más hostil. “Se está produciendo una humanidad-residuo: personas sin trabajo, sin recursos, sin agua, sin tierras habitables, sin casa en las ciudades, sin papeles en muchas partes del mundo… Es ya una realidad que desplaza los límites de lo que entendemos por lo humano y su dignidad. Al otro extremo, encontramos la hiperinteligencia de los procesos cognitivos de alto nivel, humanos y no humanos, que configuran un mundo inteligente (smart) para gente (supuestamente) estúpida. Desde este escenario, a todos no incumben las humanidades, especialmente a los más expuestos a estas transformaciones”.

Seguramente se trata de recuperar ese viejo concepto llamado “dignidad humana”, mucho más subversivo de lo que parece.

 

https://www.elconfidencial.com/cultura/2018-02-18/marina-garces-nueva-ilustracion-radical-entrevista_1522795/

 

Joseph Campbell. Las máscaras de Dios: Mitología occidental

https://issuu.com/atalantaweb/docs/118_-_las_mascaras_de_dios_3_issuu

 

Pocas obras se han escrito en el ámbito de la mitología con mayor ambición y calado que Las máscaras de dios. A lo largo de cuatro volúmenes, Joseph Campbell efectúa un exhaustivo estudio comparativo de las diversas mitologías del mundo, revelando su carácter unitario y universal, y cómo todas ellas todavía vibran en el mundo moderno. La presencia de motivos recurrentes en diferentes tradiciones aporta una prueba más del papel de los mitos como custodios de la historia espiritual del ser humano y los vuelve a situar en un lugar preeminente.

Esta nueva edición en castellano de Mitología occidental, revisada por la Fundación Joseph Campbell en 2016, examina pormenorizadamente las mitologías que florecieron al oeste de Irán, desde las antiguas culturas de la zona ribereña de Mesopotamia y Egipto hasta aquellas más cercanas como la helena o la romana. El estudio comparado nos permite observar cómo, en occidente, el fundamento del ser se personifica por norma en un creador, cuya criatura es el hombre, y cómo la función superior del mito y el ritual, frente a la concepción oriental, menos personalista, es establecer formas de relación de Dios con el hombre y del hombre con Dios, siempre en pugna y en busca de acomodo

Publicada entre 1959 y 1968, Las máscaras de Dios se compone de cuatro volúmenes. El primero, dedicado a la Mitología primitiva, indaga los motivos mitológicos de las culturas prehistóricas a la luz de los descubrimientos arqueológicos, antropológicos y psicológicos más recientes. El segundo volumen, Mitología oriental, se ocupa de las religiones de Egipto, la India, China y Japón. Además de este tercer volumen, la obra se completará con Mitología creativa, que trata sobre la importancia que ha tenido la herencia mitológica en el mundo moderno y sobre el ser humano como creador de sus propias mitologías. [Nota de Atalanta]

Joseph Campbell. Las máscaras de Dios. Mitología occidental (volumen III). Editorial Atalanta, 2018. Trad. Isabel Cardona. Edición revisada por Santiago Celaya.

 

El ciclo. Equinoccio de primavera

montseny-equinoccio-2108

 

“Sobre la montaña lejana

en la que nieva,

también la bruma

se va extendiendo,

como si ya supiera

que la primavera ha llegado.”

 

Poema 1439 del Man-yôshû. Trad. de Vicente Haya in El corazón del haiku: la expresión de lo sagrado. Mandala ediciones, 2002.

Manyōshū (万葉集 man’yōshū, lit. Colección de la Miríada de Hojas) es la colección de waka, poesía japonesa más antigua existente y de más relevancia histórica, compilada durante el período Nara, e inicios del período Heian. El compilador, o el último de una serie de ellos, se cree fue Ōtomo no Yakamochi, y el último poema registrado en la colección data del año 759. La colección contiene varios poemas de más antigüedad, siendo en su mayoría anónimos o erróneamente atribuidos a otros autores de mayor fama. Pero un gran caudal de dicho poemario representa al período entre los años 600 y 759. [Wikipedia]

https://es.wikipedia.org/wiki/Man%27yōshū

Foto de la montaña del Montseny tomada esta mañana temprano desde casa.

 

 

El chamán: el ritmo, la muerte, la vida. Joan Halifax

 Extractos seleccionados y traducidos de la obra “Shaman, the wounded healer” de Joan Halifax, antropóloga y maestra zen. Cada uno de ellos se refiere a un aspecto básico relacionado con la figura del chamán. Edición Raimon Arola y Lluïsa Vert.

 

Presentación

El chaman es el médico, el mago, el sacerdote, el místico y el poeta de ciertas sociedades tribales de Asia central, África o América. Además y sobre todo el chamán es alguien que puede viajar mediante su vuelo mágico a través de un axis mundi invisible para el común de los mortales para reunir los tres mundos que conforman la totalidad del universo. El chamán une lo visible con lo invisible, los infiernos con el alto cielo, y en estos viajes conversa y adquiere la sabiduría de los espíritus que habitan estas regiones.

 

 

En las ceremonias chamánicas aparecen unos elementos comunes que de algún modo facilitan la salida o el éxtasis del chamán. De entre los que presenta Halifax en su obra, hemos escogido tres: el ritmo representado por el tambor, la muerte, el paso imprescindible para la resurrección y el conocimiento y la nueva vida representada simbólicamente por la máscara. La máscara es importante porque a través de ella se muestra la interioridad del chamán, puede representar a un ancestro que se presenta a la tribu encarnado en el chamán o bien el espíritu o el animal totémico con el que logra comunicarse durante la ceremonia.

El ritmo del tambor conforma el camino por el que puede transitar el chamán durante su viaje. Un ritmo original y primigenio que lo conecta igualmente con lo más profundo de la tierra. Muchas veces los tambores de los chamanes aparecen adornados con dibujos de mapas de las regiones invisibles que deberán atravesar o con dibujos de arco iris que representan para muchas culturas el puente hacia el otro mundo.

La muerte, o más concretamente el desmembramiento representado por el esqueleto, es el paso primero e imprescindible para el chamán, pues en los huesos reside el germen de la resurrección que sucederá después de su viaje en espíritu a los mundos invisibles. Según apunta Joan Hallifax, solo después de la experiencia de la destrucción viene la instrucción.

 

El ritmo [1]

El chamán esquimal no ejercita su especial arte en privado. El objetivo final de la experiencia de la iniciación y de las ceremonias rituales es el servicio a la comunidad. Si bien, durante la búsqueda de la inspiración, los chamanes atraviesan unas experiencias individuales en soledad, este desierto es portado hacia el pueblo en forma de ceremonias. Entre los esquimales se cree que las personas crean su propia desgracia al romper los tabús. Las confesiones públicas, al igual que las participaciones comunitarias en las ceremonias chamánicas, son elementos necesarios tanto para liberar tensiones como para crear la base de una purificación total.

El ritmo de los tambores chamánicos reúne al conjunto de los elementos del ritual así como a los individuos separados en un espacio unificado. La continua repetición de los tonos del tambor que resuenan crea un estado de trance que tiene un impacto dinámico en todos los participantes.

El chamán siberiano yakuto canta “el tambor es mi caballo”, mientras lo golpea, él lo conduce al otro mundo. El tambor también es el territorio del chamán. Pintado en el tambor está el mapa de los mundos que se abren durante el viaje del chamán.

 

 

La muerte [2]

La naturaleza transformadora de la muerte se revela en la imagen de un esqueleto que lleva un cuchillo sacrificial en su mano derecha y las astas de un venado en la izquierda. La experiencia de la muerte y del renacimiento de un chamán mediante un proceso simbólico de una auto-herida mortal se completa con una experiencia de renacimiento desde los huesos como si fueran éstos una semilla.

 

 

El espíritu que ataca y destruye a un chamán neófito puede convertirse en su instructor, aliado, y ayudante después del juicio y de las terribles experiencias sufridas en la iniciación. Entre muchos pueblos esquimales, por ejemplo, la adquisición de un espíritu era un proceso violento que comportaba la mutilación y el desmembramiento.

La esqueletización de la figura del chamán es la personificación de su muerte. Al mismo tiempo, como la semilla de un fruto después de que su pulpa haya desaparecido, sus huesos representan el potencial del renacimiento. El chamán neófito debe morir a la finitud para alcanzar el conocimiento de la inmortalidad. El sagrado desmembramiento del cuerpo del chamán es una manifestación del reino de la multiplicidad caótica para renacer desde la semilla de sus huesos a un orden de existencia superior.

 

La vida [3]

El descenso al reino de la muerte, el hogar de los espíritus enfermos, tiene que ver con la debilidad básica de la humanidad. En las profundidades se encuentran los espíritus voraces que instruyen mientras destruyen. La receptividad del chamán al mundo de estas criaturas se abre después de que él o ella se hayan rendido a la muerte.

 

El rostro de la máscara de madera tiene una expresión sorprendida. Los ojos están abiertos pero inexpresivos, como si la “vida” estuviera aterrorizada en el sujeto. Quizá el neófito está muerto; o quizá ha sufrido un ataque (la epilepsia a menudo se asocia al chamanismo). Así mismo a lengua afuera saborea la sabiduría de aquellos que habitan en los yermos reinos.

 

 

Claude Levi-Strauss llama al proceso de transmisión “el beso del conocimiento”: el chamán comparte el néctar original del mundo de las criaturas. La cruda muerte y el universo no dual, amoral, les son revelados. No existe la moralidad en aguda mirada de un halcón; tampoco hay moralidad en la muerte. Al llevar su máscara, el chamán también recuerda a los demás la condición fundamental de su existencia.

 

NOTAS

[1] Joan Hallifax, p. 35.

[2] Joan Hallifax, pp. 46 y 76.

[3] Joan Hallifax, p. 32.

 

INFORMACIÓN LIBRO

 

Joan Halifax, Shaman, “The wounded healer”, Thames and Hudson, Londres, 1982.

 

 

 

 

 

 

https://www.arsgravis.com/chaman-ritmo-la-muerte-la-vida/

 

 

La cançó d’Ooruk. Teresa Prades

La Cançó d’Ooruk està inspirada en la història “Piel de foca, piel de alma” del llibre “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola Estés. La nostra companya de manada, Teresa, ha musicat la cançó. Aquí podem escoltar-la i llegir el text (doble versió en català i castellà) on Teresa explica el seu procés amb aquest conte fins a arribar a crear la cançó.

“Per les misterioses raons de l’ànima la història d’Ooruk va fer niu en mi. Hi havia alguna cosa en el coratge del nen, en la seva força, en el desig d’alliberar i fer feliç la mare que em pertanyien, però el que no sabia era que s’hi amagaven altres secrets que només es van revelar quan Ooruk em va inspirar la seva cançó.
Recordo el moment, a la meva habitació, amb la finestra orientada cap al nord. Recordo la llum de la tarda i com em va arribar la urgència d’agafar la meva guitarra i cantar sobre Ooruk. Van sorgir, fluidament, arpegis nous per a mi, acords harmònicament combinats i les paraules es van trenar amb la melodia per explicar aquell moment del conte en què Ooruk surt a buscar la pell de la seva mare. La veu que parla és la d’ella, explica que se n’ha d’anar, que el pare ha de complir la promesa, que morirà si no se’n va i com llavors el nen, davant la passivitat del pare, es posa en marxa. El mou un amor immens que està per damunt d’ell mateix, de les seves necessitats, del que passarà després. En aquest punt de la cançó un plor profund es va desbordar i amb ell un dolor punyent es va alliberar. Me’n vaig adonar, sense cap mena de dubte, que estava parlant del meu pare, mort poc temps abans, i del terrible procés de deixar-lo tornar a casa, de no intentar retenir-lo, d’acompanyar-lo.
Vaig acabar la cançó sabent que aquest era el missatge que volia transmetre: l’amor més sublim es demostra en aquesta generositat il·limitada de deixar anar aquell ésser que tant estimes, que tant necessites, que t’il·lumina la vida… deixar-lo anar perquè és el millor per a ell, per a ella i el seu benestar és el més important per a tu.”

“Por las misteriosas razones del alma la historia de Ooruk anidó en mi. Había algo de la valentía del niño, de su fuerza, de su deseo de liberar y hacer feliz a la madre que sentía como mío pero lo que no sabía era que escondía otros secretos que sólo se revelaron cuando Ooruk me inspiró su canción.
Recuerdo el momento, en mi habitación, con la ventana orientada hacia el norte. Recuerdo la luz de la tarde y como sentí la urgencia de coger mi guitarra y cantar sobre Ooruk. Surgieron, fluidamente, arpegios nuevos para mi, acordes armónicamente combinados y las palabras se envolvieron en melodía para explicar ese momento del cuento en que Ooruk sale a buscar la piel de su madre. La voz que habla es la de ella, explica que tiene que irse, que el padre debe cumplir la promesa, que morirá si no se va y como entonces el niño, ante la pasividad del padre, se pone en marcha. Lo mueve un amor inmenso que está por encima de si mismo, de sus necesidades, de lo que pasará después. Al llegar a este punto de la canción el canto se desbordó en un llanto profundo, se liberó un dolor lacerante y me dí cuenta, sin duda alguna, de que estaba hablando de mi padre, muerto poco tiempo antes, y del terrible proceso de dejarle volver a casa, de no intentar retenerle, de acompañarle. 
Acabé la canción sabiendo que ese era el mensaje que quería transmitir: el amor más sublime se demuestra en esa generosidad sin límites de dejar ir a aquel ser que tanto amas, al que tanto necesitas, que ilumina tu vida… dejarle ir porque es lo mejor para él, para ella y su bienestar es lo más importante para ti.” 
Teresa Prades

[en el vídeo a partir del minuto 2.43]