El cisne negro. Chantal Maillard

El 23 de noviembre del 2016, el ACEC (l’Associació Col·legial d’Escriptors de Catalunya) invitó a Chantal Maillard a participar en el Ateneo Barcelonés en las XV Jornadas Poéticas dedicadas en esta ocasión a la mística hebrea y árabe. Acabo de encontrar los vídeos de su lectura. La intervención de la poeta y filósofa hispano-belga es afilada como un bisturí. Con precisión de cirujana, Maillard corta, desmenuza, desbroza, depura el corpus teológico dejando a la vista el hueso lingüístico de dios. Esa tarde juraría que un cisne negro cruzó la sala. Los que teníamos oídos pudimos escuchar el aleteo de sus potentes alas –¿o era conjuro de poeta? “para curar –vaivén-sutura– las heridas“…

 


Escribo sobre el lomo del cisne negro,

aquel que desbarata

todas

las conclusiones.


Chantal Maillard

La mujer de pie


Y si enemigo no hubiese | David Escalona & Chantal Maillard

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Y SI ENEMIGO NO HUBIESE. Donde mueren los pájaros III
David Escalona / Chantal Maillard.

Una familia española exiliada hablan evocan los años crueles. Imágenes documentales en blanco y negro muestran la huida despavorida de rostros descompuestos por el miedo. Aviones, pájaros de guerra, descargan sus buches sobre Bilbao. La famosa secuencia de El espejo (1975) de Andrei Tarkovsky es una metáfora de los avatares de la recordación. ¿Son esas imágenes tan reales? Acaso parecen ilusorias ¿Es la memoria una caprichosa conformadora de ficciones? En la misma película, algunos pájaros son testigos mudos de la historia de la destrucción humana, de la dilatación de su dolor, de los espacios del sufrimiento. Desde allí arriba, el pájaro no participa. Sólo anuncia. Partimos de una dualidad: un enemigo por cada aliado, una derrota por cada victoria. En la conformación de una sociedad habituada a la desidia, se requiere un espacio amplio de negligencia. Los prósperos cimientos de nuestro lado del mundo se asientan en la voz callada de los olvidados. Pero, ¿y si enemigo no hubiese?

David Escalona (Málaga, 1981) conversa con Chantal Maillard (Bruselas, 1951) para hallar aquellos términos comunes donde la desventura se presenta por igual. Desde una lectura de la historia como acumulación irrefutable de cuitas, el descubrimiento es sobre-vivir –sobre la montaña de cadáveres, sobre el abusivo dolor del que deambula de cama en cama–. La historia se concreta como un despliegue de azotes que anulan la primigenia inocencia del que escucha al margen de la aceleración de los tiempos. David construye un espacio donde las conexiones ocultas entre objetos-metáforas reabre una nueva dimensión; aquella en la que el mal aparece despojado y se presenta como uno solo. Cinco camas en hilera y una brecha por la que se aleja la posibilidad de representación. Allí mismo, al mismo tiempo, la embaucadora atracción del vértigo. Aves paralizadas que son testigo del deambular. Dos fantasmales esgrimistas en sillas de ruedas que insisten en la embestida. Los juguetes de los recluidos en un Hospital. Todas las voces tenues escondidas en los muros del edificio, y de fondo, en la caída, el canto de un mirlo que bien podría escuchar, desde su celda, San Juan de los Enfermos, el Vendedor de Libros.

Organiza #FACBA

Más información: FACBA (Festival de Arte Contemporáneo de la universidad de Bellas Artes de Granada) : http://facba.tumblr.com/ 

Inauguración el 2 de Marzo a las 20.30 h, con una lectura poética de Chantal Maillard en el crucero del Hospital Real de Granada.

Exposición de David Escalona & Chantal Maillard, Capilla del Hospital Real C/Cuesta del Hospicio s/n, 18012 Granada #HospitalReal#Granada

Unas palabras de Chantal Maillard, presentando “Y si enemigo no hubiese”, la tercera parte de Donde mueren los pájaros: “En diálogo, esta vez, con la presencia-ausencia de aquella multitud de marginados (enfermos, huérfanos, dementes, etc.) que habitaron este hospital reconvertido ahora en el rectorado de la Universidad de Granada. Frente a la enseñanza de un saber pretendidamente universal por parte de las universidades a lo largo de su historia, hemos querido traer a este mismo lugar la memoria doliente de algunos de estos seres, pues quien sufre siempre lo hace en singular y el dolor no es cosa de universales.

“La dolorosa huella de una ausencia de David Escalona y Chantal Maillard”, artículo de prensa en diario Sur de Antonio Javier López (2 marzo 2017) acerca de la tercera parte de la exposición “Y si enemigo no hubiese” (Dónde mueren los pájaros III):

http://www.diariosur.es/culturas/201703/01/dolorosa-huella-ausencia-david-20170301235753.html

 

Aterida
en los surcos
graves de la culpa
palabras del anverso
mordedura refleja
circum
           loquium
que del duelo
hace trinchera
y del abismo causa


–pero ¿y si enemigo
no hubiese?

Chantal MaillardLa herida en la lengua. Tusquets, 2015


Fotografía: Detalle de la instalación “Y si enemigo no hubiese” (Dónde mueren los pájaros III) de David Escalona  ©David Escalona

Ushio Amagatsu. Butô

Umusuna, el nombre de la última coreografía del bailarín japonés contemporáneo Ushio Amagatsu, está sacado del japonés arcaico, significa “el lugar donde hemos nacido”. Para el coreógrafo japonés, esa palabra quiere decir el vientre de la madre, o el planeta Tierra. Umusuna, memoria de antes de la historia, de toda historia. El trabajo de Ushio Amagatsu pone en escena todos los sentimientos humanos comunes a todas las culturas. Su arte es universal. “Tenemos tendencia a olvidarlo en la vida cotidiana, dice el artista, pero el cuerpo humano se comporta de la misma manera en todas las culturas del mundo. Por ejemplo, un bébé, independientemente de su origen, necesita un año para ponerse en pie, es un rasgo universal del cuerpo humano. Ese aprendizaje puede describirse como un lento dialogo entre el ser humano y la tierra. Es ese intercambio mudo con la gravedad terrestre que intento expresar a través de la danza.”

Explorar el alma humana es la esencia del butô de la que se inspira Ushio Amagatsu. La danza Butô (ankoku butô, “danza de las tinieblas o danza del cuerpo oscuro”) nace en el Japón post-Hiroshima, a finales de los años 50. Es una danza que crea las bases de una aproximación radical de la danza contemporánea para expresar lo indecible, el sufrimiento y el horror, y la decisión de seguir construyendo sobre las cenizas atómicas. Desde entonces, esta danza no ha dejado de empujar los límites de lo que un cuerpo puede llegar a suscitar y a expresar. En 1975, Ushio Amagatsu (nacido en 1949, hace parte de la segunda generación de bailarines de Butô), crea su propia compañía Sankaï Juku compuesta únicamente por hombres. “Creo que hay [en mi danza], como en el animal, un equilibrio entre primitivismo y sofisticación” comenta el coreógrafo. Un espectaculo de Sankai Juku nos devuelve siempre a los orígenes del mundo, al caos orgánico de donde nace la vida para ir hacia la muerte… Por medio de una geometría en espejo muy precisa en el escenario donde irradia Umusuna, la danza de los hombres, acompañada por las bellas composiciones musicales de Takashi KakoYas-Kaz y Yoichiro Yoshikawa, integra como en una caligrafía el ritmo de las líneas curvas con la dinámica de la respiración. La visión de los bailarines con su cráneo rapado y su maquillage de polvo blanco, el minucioso despliegue de sus gestos, sus meticulosos rituales, sus cuerpos desnudos envueltos con telas color arena-piel, suscita una profunda emoción, verdaderamente única. Un trance dulce y potente a la vez. Una metamorfosis del cuerpo cuya piel de arena parece dejar vivir en el gesto algo del alma.

Fuera de su compañía Sankai Juku, Amagatsu ha creado dos piezas para bailarinas y bailarines occidentales en USA y a Tokio. También ha creado coreografías para la bailarina india Shantala Shivalingappa (de la que hemos hablado en este blog en alguna ocasión). Ha puesto en escena el Barba Azul de Béla Bartók en Japón y las creaciones mundiales de las óperas Tres hermanas y Lady Sarashina del compositor húngaro Péter Eötvös en la Ópera de Lyon.

https://fr.wikipedia.org/wiki/Ushio_Amagatsu

http://shantalashivalingappa.com/en/

En el catálogo “Fabienne Verdier: L’esprit de la peinture” que acompañó la exposición en la que la pintora francesa homenajeaba a los maestros flamencos (y  que algunas de nosotras tuvimos el inmenso placer de disfrutar en el 2013 en Brujas y en Bruselas) hay una entrevista entre Hélène Kelmachter y el coreógrafo Ushio Amagatsu, titulada “L’émotion du geste” (La emoción del gesto). Tanto Verdier como Amagatsu reconocen su obra como un diálogo con la gravedad. Movimiento, materia, gravedad, tinieblas y luz, verticalidad y horizontalidad, tensión y relajación, Oriente y Occidente, están en el núcleo del trabajo de ambos y le otorgan una dimensión cosmogónica a su obra.

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Nadie nos dice. Blanca Varela

nick-brandt_elephant-skull_amboseli_2010

 

Nadie nos dice

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta

De El falso teclado, 2000

 

BLANCA VARELA (Lima, 1926-2009)Donde todo termina abre las alas (Poesía reunida), Círculo de Lectores, Barcelona, 2001

Imagen: Fotografía de Nick Brandt, Elephant Skull, Amboseli, 2010

 

“Soy muy exigente con mi escritura, me desentiendo muy pronto de lo escrito”. Entrevista a Chantal Maillard

La autora clausura esta tarde el festival Cosmopoética 2016 de Córdoba con el espectáculo ‘Matar a Platón en concierto’, una escenificación poético-musical sobre el poemario con el que ganó el Nacional de Poesía.

ÁNGELA ALBA | CÓRDOBA | ACTUALIZADO 08.10.2016

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Chantal Maillard


La poeta y filósofa Chantal Maillard (Bruselas, 1951) clausurará esta tarde (20:00) Cosmopoética con un espectáculo que gira en torno a su obra Matar a Platón y que se desarrollará en el Teatro Góngora. Maillard, experta en estética y filosofías y religiones de India, es una prolífica autora que ha conseguido el Premio Nacional de Poesía, el Nacional de la Crítica y el Andalucía de la Crítica. Como poeta ha publicado Poemas a mi muerteLa tierra prometidaHainuwele y otros poemas, Hilos, o La herida en la lengua; y en prosa India y La mujer de pie, entre otros. Entre sus ensayos destacan La creación por la metáforaEl crimen perfecto. Aproximación a la estética india; La razón estética; Rasa. El placer estético en la tradición india, o La baba del caracol.

-Este año se encargará de la clausura de Cosmopoética. ¿En qué consistirá su participación?

-Clausuramos con Matar a Platón en Concierto, una escenificación poético-musical de mi libro Matar a Platón, en la que intervengo con la interpretación de los poemas junto con la música de Chefa Alonso (saxo soprano, percusión y kechapi) y Jorge Frías (contrabajo). Lo hemos representado en Madrid, Palma de Mallorca, Bilbao, Málaga y Santander. Estamos muy contentos y agradecidos a la dirección de Cosmopoética por darnos la oportunidad de traerlo a Córdoba en esta ocasión.

-Con Matar a Platón consiguió el Premio Nacional de Poesía. ¿Qué ha significado esta obra para su carrera?

-Soy muy exigente con mi escritura, me desentiendo muy pronto de lo escrito. Pero hay algunas cosas que se resisten a ello. Matar a Platón es una de ellas. Trata de la compasión, de la dificultad o la incapacidad, según sea el caso, de empatizar con el dolor o la agonía de otro. En los días que corren es más vigente que nunca. De las veces que hemos representado este concierto, no hubo ni una sola vez que no lo hiciese con la conciencia de que era absolutamente necesario.

-Ha participado en proyectos multidisciplinares con artistas de diferentes ámbitos. ¿Es capaz la poesía de fundirse con cualquier arte?

-No se trata de fusionar. La fusión es a mi modo de ver la mejor manera de perder lo que tienen de genuino tanto una cosa como la otra. No se trata de eso, sino de realizar una obra nueva en la que intervengan distintas artes. Esto no puede hacerse a la ligera. Es imprescindible hallar un tono en el que se discurra al unísono. Esto no siempre se logra. Si no se logra, una de ellas (la plástica o musical) acaba siendo una ilustración, un decorado o una explicación de la otra. Para eso es preferible que cada una se muestre en solitario.

-¿Siente que su obra está alejada de lo que se entiende por literatura?

-Depende como se entienda eso de hacer literatura. Los filósofos solían decirlo con cierto desprecio, refiriéndose a una escritura “muy bonita” pero carente de peso. Creo que queda aún un gran trabajo por hacer en ese aspecto en nuestro país. No se ha logrado aún subvertir suficientemente el lenguaje. Deberíamos eliminar, de una vez por todas, las cadenas que nos ligan a la poesía entendida en sentido tradicional, la de las metáforas trilladas, las palabras bonitas y la retórica fácil. Una tarea por hacer.

-¿Qué es para usted la poesía?

-¿Así, en cuatro palabras? Me lo pone muy difícil. Lo resumiré en cuatro versos: “El poema es la concha que acercas a tu oído / como antiguamente el médico acercaba / un espejo pequeño / a los labios del muerto”.

-¿Qué momento cree que vive la poesía española?

-De efervescencia, sin duda. Lo cual tiene, como todo, su lado bueno y su lado malo. Tengo la impresión de que pasa con la poesía algo parecido a lo que pasó con las artes: desde el momento en que se dijo que todo el mundo puede ser artista se empezó a perder el criterio; cualquier cosa podía ser una obra de arte. El poema necesita algo más que la necesidad de auto-afirmación o de auto-complacencia. Y fíjese que estoy hablando de poema, no de poesía. Pues con aprender ciertas reglas poesía puede hacerla cualquiera; un poema no.

-Como experta en filosofía y pensamiento oriental, ¿cree que la sociedad actual debería tomar ejemplo de esas disciplinas para afrontar el momento socioeconómico que vivimos? ¿Se debería profundizar más en su enseñanza en los colegios?

Indudablemente. Aprender a pensar correctamente es necesario para poder actuar correctamente. Vamos a la deriva en gran medida porque la mayoría se deja guiar por la opinión en vez de por el razonamiento lógico. Claro que no es lo único que debería enseñarse en las aulas. Debería ser una prioridad enseñar a conocerse a uno mismo, me refiero a eso que llamamos “mente”. La humanidad es aquí la que tiene un largo camino que recorrer en ese aspecto.


La llorona vs Chavela Vargas

Con uno de los grupos de lectura empezamos este mes a trabajar con el capítulo 10 –El agua clara: el alimento de la vida creativa– del libro de Clarissa Pinkola Estés “Mujeres que corren con los lobos”. Lo hacemos acompañándonos con las fotos y pinturas de Frida Khalo y la preciosa y desgarrada voz de Chavela Vargas con su versión de La Llorona, uno de los cuentos de este capítulo. ¡Ahí vamos!

Fotos y pinturas de Frida Khalo. Vídeo de Mary Omikron.

El botón de nácar. Patricio Guzmán

“El botón de nácar” (2015) se sitúa en la Patagonia, tierra de aguas errantes, el archipiélago más grande del mundo. Un pequeño botón es el único rastro, el único vestigio, el único resto de miles de chilenos arrojados al mar durante la dictadura de Pinochet.

El océano contiene la historia de la Humanidad entera. Adentro están las voces de la Tierra y también las voces que vienen del espacio. El agua recibe el impulso de los planetas y lo transmite a las criaturas vivientes. El agua, la frontera más larga de Chile, contiene también el secreto de un botón misterioso encontrado en su lecho.Chile, con sus 4.000 kilómetros de costa y el archipiélago más grande del mundo, nos propone un paisaje sobrenatural. Aquí están sus volcanes, sus montañas, sus glaciares. Aquí están las voces de los indígenas de la Patagonia, de los primeros navegantes ingleses y también de los presos políticos. Algunos dicen que el agua tiene memoria. Esta película demuestra que también tiene voz.“  Del director chileno, Patricio Guzmán.

“En la mirada del cineasta Patricio Guzmán, la exigencia ética del documentalista a la hora de levantar acta sobre la realidad y fijar una memoria colectiva convive con la desbordante subjetividad del poeta, capaz de encontrar inesperadas relaciones y desvelar, por así decirlo, el idioma secreto del mundo. El realizador chileno parece haber conquistado la cima de esa síntesis en sus dos últimos trabajos: ‘Nostalgia de la luz’ (2010), que usaba como campamento base el desierto de Atacama para confrontar el imponente misterio del firmamento con la culpa colectiva enterrada bajo la arena, y la presente ‘El botón de nácar‘.
En esta última, Patricio Guzmán toma otra referencia geográfica (la costa patagónica), para encontrar una rima reveladora en dos objetos separados por el tiempo, pero unidos por su condición de evidencias delatadoras de dos exterminios: el de las primeros pobladores indígenas bajo el poder depredador del colonialismo y el de los desaparecidos durante la terrible dictadura de Augusto Pinochet. La serenidad reflexiva del director pasa de lo etéreo a lo devastador con absoluta maestría.”  Jordi Costa, en Fotogramas.

El-boton-de-nacarDirección: Patricio Guzmán
Nacionalidades: Chile y España Año: 2015
Fecha de estreno: 12-02-2016
Duración: 82 min.
Género: Documental, color
Guion: Patricio Guzmán

 

 

https://es.wikipedia.org/wiki/El_botón_de_nácar

 

Eso de Inger Christensen

 

eso  Inger Christensen

 

Alguien entra en una casa y contempla la calle desde la ventana.
Alguien sale de una casa y contempla la ventana desde la calle.
Alguien camina por una calle y contempla a los otros por el camino.
Alguien entra en una casa que hay en su camino y la contempla como propia.
Alguien está siempre en camino y nunca repara en casa alguna.
Alguien no repara nunca en los otros que andan por la calle.
Alguien repara siempre en sí mismo cuando da un paseo.
Alguien da un paseo por las calles para reparar en sí mismo.
Alguien repara siempre en sí mismo y entra en las casas de los otros.
Alguien sale de las casas de los otros pero no las contempla.
Alguien regresa a su propia casa y ni siquiera enciende la luz.
Alguien no quiere que lo vean y por eso está sentado en la oscuridad.
Alguien pasea en la oscuridad buscando la luz en una casa.
Alguien ha encendido la luz en su casa pero no espera que llegue nadie.
Alguien espera siempre a alguien pero ha olvidado encender la luz.
Alguien espera a alguien que va a llegar y sale a invitarle a entrar en la casa.
Alguien muestra a alguien que la casa ha desaparecido entre las otras.
Alguien muestra a alguien que esa casa no puede ser la verdadera casa.
Alguien apagó la luz de la verdadera casa y se marchó.
Alguien salió a dar un paseo para no enseñar a nadie la casa equivocada.
Alguien se ha ido porque contemplaba la casa de manera equivocada.
Alguien ha desaparecido en otra casa que en cualquier caso está abandonada.
Alguien ha desaparecido en la calle y no se muestra a nadie.
Alguien ha sido abandonado y sólo sale cuando cae la oscuridad.
Alguien abandona su casa y posteriormente nunca regresa a ella.
Alguien allana una casa y después vive en ella tanto como puede.
Alguien vive en una casa que de otro modo está abandonada noche y día.
Alguien vive en una casa cuyas ventanas no dan a la calle.
Alguien vive en una casa sin ventanas y ha dejado de mirar.
Alguien vive en una casa sin luz y nunca se contempla a sí mismo.
Alguien ha dejado de esperar a alguien y nunca sale de casa.
Alguien ha dejado de mirar a la luz y finalmente se ha quedado ciego.
Alguien ha dejado de mostrar lo solo que está en la oscuridad.
Alguien ha desaparecido en su casa y nunca se ha visto a sí mismo.
Alguien está solo en su casa y nunca necesita a los otros.
Alguien ha desaparecido entre los otros y no ha sido visto desde entonces.
Alguien está solo consigo mismo y no ha conocido nunca a los otros.
Alguien está solo con los otros y nunca se ha conocido a sí mismo.
Alguien está solo porque él ha sido incapaz de imaginar otra cosa.
Alguien está solo porque él sí ha sido capaz de imaginar otra cosa.
Alguien está solo porque él ha desaparecido en sus pensamientos.
Alguien está siempre solo y se contempla como un moribundo.
Alguien está muerto y yace en una casa con ventanas que dan a la calle.
Alguien está muerto y yace en una casa donde están encendidas las luces.
Alguien está muerto en una casa que por cierto está completamente abandonada.
Alguien está muerto donde uno jamás hubiera pensado encontrar a nadie.
Alguien está muerto y de repente se presenta ante todos los demás.
Alguien está muerto y es contemplado por los que en todo caso pasan por allí.
Alguien está muerto y es sacado de su casa cuando cae la oscuridad.
Alguien está muerto y es contemplado por alguien que finalmente se ha quedado
[ciego.
Alguien permanece inmóvil y está finalmente solo con el otro muerto.

***

Veo que existen poderes más grandes
Que la mayor parte de mí se controla a sí misma
Que la mayor parte de las células dirigen mi vida
Como si yo no estuviese presente

[…]

Inger Christensen. Eso. Editorial Sexto Piso, 2015. Trad. Francisco J. Uriz.

 

Nota de la editorial Sexto Piso: 

Pocos poemas en la historia de la literatura han tenido la repercusión de ESO en el momento de su publicación en Dinamarca en 1969. Sus versos pronto aparecieron sobre los muros de diversas ciudades como una forma de protesta política. Los gobernantes, por su parte, los citaban en sus discursos. La crítica universitaria y el gran público coincidieron en aclamarlo. Los grupos de música rock se lo apropiaron, y las canciones surgidas de sus páginas se volvieron grandes éxitos. Algunos fragmentos del poema fueron tan célebres que se convirtieron en expresiones de uso coloquial. ESO, como si volviera al origen de la poesía y de toda tradición occidental, es un poema de la creación; es una cosmogonía que, a medida que surge, va creando el mundo; es un himno que celebra todas las cosas que existen sobre la tierra; es un tratado poético sobre el origen del lenguaje y del ser; es una reflexión sobre la sustancia misma de la que está forjada la realidad, y sobre la percepción que tenemos de ella; es una crítica a las instituciones mentales y políticas que rigen la vida humana; es una construcción arquitectónica cuyos versos han sido medidos y modelados siguiendo un esquema matemático muy preciso; es una edificación verbal cuyas palabras son exactas y salvajes a un mismo tiempo; ESO, como muy pocos textos de la tradición europea, es un poema total; es un camino que nos conduce más allá de las palabras, a un lugar –oscuro y luminoso a la vez– que da sustento a todo, a lo inexplicable y a la razón, al delirio y a los sueños, al miedo y a la valentía, a las ilusiones políticas y a la barbarie, a la belleza y a la imaginación, a la existencia y a la nada; a ESO, en definitiva.

http://www.sextopiso.es/8020-eso/

 

El ahuecado viajero de Bruno Catalano

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Traigo la obra de este artista francés, Bruno Catalano (nacido en Marruecos, cerca de Casablanca, en 1960), prolongando nuestra reflexión sobre el exilio y el desarraigo en este tiempo incierto de masivas migraciones. Él mismo y su familia se vieron forzado al exilio, dejaron Marruecos en 1970 y se instalaron en Marsella.

Así describe Anne Maitre, en la web del artista, el trabajo que este artesano escultor (como él mismo se define) inicia en 1990:

” Una maleta, un hombre. Él la agarra y se lanza hacia lo desconocido. Un viaje voluntario a un horizonte que abraza y se antoja infinito, o un viaje forzado, forzado por el exilio y el sufrimiento, a la búsqueda de la libertad y guiado por la supervivencia. 
‘El viajero’ de Bruno Catalano es ese hombre abandonado a sí mismo, un hombre impulsado hacia la infinitud del tiempo y el espacio. Su casa no es más que una maleta y su ser, progresivamente, va poco a poco despojándose de todo lo que creía necesario, de todo su ‘yo’ tan hábilmente construido por nuestras sociedades. Ya no es ‘el hombre de un mundo’ sino ‘el hombre en el mundo’, aún con su bagaje cultural pero que se ha vuelto frágil ante la inmensidad. Su aventura no estará exenta de daño.
Un hombre desfragmentado, desestabilizado, despojado de sus señas de identidad, que camina hacia su salvación y su pérdida, a un mismo tiempo. Ahora tendrá que reinventarse. Este viajero escapa de sí mismo, para encontrarse con su tierra desconocida. Siempre le inspiró el tema universal del viaje. Desde sus primeras obras de arcilla, cientos de viajeros han nacido bajo sus manos. Los principales motores de su creación son el exilio y el desapego. Expresa la idea de una humanidad nómada, digna en el infortunio, y por siempre en busca de un porvenir mejor. “

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« En mi trabajo, voy siempre en busca del movimiento y de la expresión de los sentimientos, saco de la inercia la forma y la cera para darles vida. Yo mismo, proviniendo de Marruecos, llevé estas maletas llenas de recuerdos que tantas veces represento.  No contienen sólo imágenes sino todo lo vivido, los deseos: mis raíces en movimiento.» Bruno Catalona

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http://www.yarquitectura.com/las-esculturas-surrealistas-de-bruno-catalano/

Viene a la mente Cual, ese ser sin atributos que va menguando, el anónimo alter ego o anti-yo de Chantal Maillard, acarreando su maleta, cargado con su pasado. Ese no-ser, ahuecándose, despojado de todo anhelo de identidad, que aspira a pájaro…

Ser pájaro.
Cual considerando.
Andar desnudo. Las heridas
cauterizadas por el aire.
Entre las plumas, disimuladas.
Cuerpo sin carga, movimiento.
Ser de vuelo. Ser

pájaro. Tener por límite tan sólo
la helada imprevista o la bala o

el ansia de la carne
por otra carne ajena…

Presagiando la urgencia de
las migraciones, Cual.

Aleteo.
                     Un rumor
de horizonte en el pulso
batiendo.

(Chantal Maillard. Hilos, seguido de Cual. Tusquets, 2007)

voyageurs-bruno-catalano-marsella-2  http://brunocatalano.com/


 

Gary Snyder, la vida íntegra

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Artículo de Juan Malpartida publicado en ABC Cultural, el 19 de julio 2016

Hablar de Gary Snyder no es hablar sólo de un poeta de la generación «beat». En tanto que estudioso de la Naturaleza, es también un ecologista, como se desprende de «La práctica de lo salvaje»

Para situar rápidamente este hermoso y lúcido libro de Gary Snyder [Juan Malpartida reseña aquí La práctica de lo salvaje], me remito a la idea de Claude Lévi-Strauss, citada por el propio poeta, de que las artes son el territorio salvaje que sobrevive en la imaginación. Snyder es integrado siempre, y no sin razón, con los poetas, novelistas y personajes de la generación «beat». Nació en San Francisco en 1930, y creció en una «pequeña granja en el Noroeste del Pacífico norteamericano, en la Isla de la Tortuga». Estudió antropología y lenguas asiáticas, y en 1962 residió en la India. Además de un estudioso del budismo y de la Naturaleza, fue de joven montañero y trabajador forestal. Ha sido y es un gran defensor de la Naturaleza salvaje y para ello, además de escribir notables ensayos, ha desempeñado tareas prácticas en las montañas y bosques del Oeste americano, pero también en Japón, Taiwán y Nepal.

Toda su reflexión y actividad está asistida por «una suerte de budismo arcaico, que no ha perdido su vínculo con las raíces animistas y chamánicas». Sí, es un ecologista, pero es algo más. Está lejos de creer que el mundo vegetal y animal es un instrumento, y profesa la creencia y el conocimiento de que formamos parte de un universo animal y vegetal que debemos cuidar, amar y respetar si queremos tener una vida digna y perdurable.

Donde hay un lince

En «La práctica de lo salvaje» no sólo encontraremos datos y reflexiones que vale la pena tener en cuenta y pensar, sino una admirable actitud ante la vida, y, como escritor, pasajes memorables en los que vemos, literalmente, un mundo natural lleno de fuerza, y asistimos a enseñanzas exigentes y al tiempo razonables sobre un buen vivir, que siempre ha de suponer nuestra inserción en el conjunto de lo vivo.

Para Snyder lo salvaje forma parte de la libertad, y esta se apoya en la aceptación de las condiciones que le son inherentes: una realidad transitoria, abierta, imperfecta y no pocas veces dolorosa. La libertad existe porque no hay un universo preestablecido. Lo propio de lo salvaje, por otro lado, como proceso de lo natural, también es una ordenación de lo transitorio. Para Snyder, como para algunos místicos y científicos modernos, todo es natural, incluidas nuestras ciudades, aunque para el poeta norteamericano Madrid y Nueva York serían naturales sin ser salvajes (bueno, hay días en que uno afirmaría lo contrario…).

Pasajes memorables en los que vemos, literalmente, un mundo natural lleno de fuerza

Un sistema salvaje lo es cuando un ecosistema funciona plenamente y, por lo tanto, todo lo que lo constituye está presente en su red de actividad. De ahí venimos. Por otro lado, en nosotros habita también esa realidad: «Las profundidades de la mente, el inconsciente, son nuestras áreas salvajes interiores, y es ahí donde ahora hay un lince», afirma Snyder. No se trata de un lince individual, sino del que va «de sueño en sueño». «El cuerpo se encuentra en la mente. Ambos son salvajes».

Cerebro en red

Antonio Damasio diría que el cerebro surgió para ayudar al cuerpo en la subsistencia. Pero el naturalista Mancuso iría más lejos al afirmar que los árboles tienen un cerebro en red. Snyder, siguiendo en esto a la tradición «samkhya», pero también a Charles Darwin, no duda en afirmar que en un sistema ecológico «la información que recorre el sistema es inteligencia». Es obvio que la noción de inteligencia trasciende lo que entendemos por pensamientos, opiniones, ideas y conceptos, porque para Snyder, citando a Dogen, el fundador de la escuela soto del zen japonés, mente «significa árboles, postes de una cerca, tejas y hierbas».

Como ecologista, Gary Snyder aboga por un «contrato natural» a escala planetaria, que impida los saqueos y destrucción llevados a cabo como botín por empresas y Estados. Apela a una conciencia sobre los recursos de fuente común. Un mundo en el que la cultura y la Naturaleza son sombras, y la política y la economía enrarecidas son lo real, significa para Snyder que vivimos en «tiempos retrógrados», aunque creamos que el sistema es firme y progresa.

Cedros de incienso

Por otro lado, junto al «contrato natural» planetario, el antropólogo y activista Snyder considera necesaria una «conciencia biorregional» que nos hace prestar atención a que nuestro vínculo con el mundo natural no transcurre en abstracto sino en un lugar, y «debe enraizarse en un sustrato de información y experiencia». También lo dice de manera algo hegeliana: «El biorregionalismo es el acceso del “lugar” en la dialéctica de la Historia». No me resisto a citar la descripción de su propio lugar: «Ladera oeste de la Sierra Nevada, en la cuenca del río Yuba, al norte del brazo sur del río en la cota de los 900 metros, en una comunidad de roble negro, cedros de incienso, madroños, abetos Douglas y pino ponderosa». Exactitud de naturalista y de poeta que recela de las abstracciones.

Debemos vigilar nuestra disposición cotidiana en relación al mundo animal y vegetal: «La actitud hacia los animales y la forma de tratarlos que predomina hoy en la producción de carne en el mundo occidental son francamente enfermizas y antiéticas, y una fuente ilimitada de mala suerte para esta sociedad». Una vida ética ha de tener buenas maneras, ser considerada. Pensamos que podemos hacer cualquier cosa. Es un error. Pero no podemos alcanzar la percepción correcta sin una práctica adecuada, y por ello valora la noción de lo sagrado en cuanto que suponga la salida de nuestra individualidad, más allá de nuestra especie, para participar de aquello que, por encima de ideas y conceptos, preceptos y opiniones, nos constituye.

No se trata de una fusión mística sino de percibir y mantener las diferencias y la igualdad. Los seres humanos y nuestras ciudades no podemos prescindir del resto de la Naturaleza, y para ello es necesario, según Snyder, una ecología compleja, que supone que la respuesta a las necesidades humanas esté sumida en una conciencia integral. El autor vislumbra que «nuestro próximo diálogo será entre todos los seres, hacia un discurso de relaciones ecológicas». Esto no implica menospreciar lo humano: «El estudio correcto de la humanidad es qué significa ser humano».