El arte de la tierra y de la sangre de Ana Mendieta: serie “Siluetas”

Para nutrir e irrigar nuestra reflexión y nuestras creaciones sobre y en el “exilio”, traigo la obra de la artista cubanoaméricana Ana Mendieta, sus trazas de cuerpo-huellas… sus sugerentes siluetas… cuerpo “almado” por medio del arte de la tierra, de la sangre, del fuego, el barro, la arena, el agua, lo vegetal, la piedra…

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Nacida en 1948 en La Havane, Cuba, Ana Mendieta fue enviada a los 12 años, con su hermana mayor, a un orfelinato nord-américano, en Iowa, durante la revolución castriste en 1961. Creció de casas de acogida en orfelinatos, y el exilio, la pérdida y la marginación como mujer y como hispana, configuraron su transgresora producción artística posterior. La artista cubanoaméricana consagrará su vida y una obra multifacética (performances, body art, vídeos, fotografías, dibujos, instalaciones y esculturas) a una búsqueda de los orígenes y de su identidad. Los temas en los que se volcó a lo largo de su carrera artística giran en torno al exilio, la naturaleza, lo espiritual, lo femenino.

Durante mucho tiempo, su obra quedó a la sombra de su marido, el escultor minimalista Carl André. Pero, de repente, resurgió el nombre de la artista como víctima de un trágico suceso: el 8 de septiembre de 1985, Ana Mendieta caía al vacío desde su apartamento de la 34ª planta de un edificio de Greenwich Village en Nueva York. ¿Accidente, asesinato o suicidio? Se sabía de las turbulencias de la pareja, de sus discusiones siempre violentas. Pero la duda persiste en cuanto a las causas del drama. Carl André fue exculpado después de tres años de juicio. Ana Mendieta tenía 37 años. Toda su obra es un intenso grito corporal.

De 1973 a 1980 realiza sa serie más famosa: “Siluetas”. Por medio de varias performances, Ana Mendieta entra literalmente en diálogo con la tierra, su silueta se integra en el paisaje: ofrecida al flujo de un río, abrazada a la caricia de una ola,  fundida con el tronco un árbol, vuelta llama, ahuecando su tumba, en la hierba y la paja, en la arena, la piedra o el barro. Del cuerpo sólo queda la traza. Parecen las huellas dejadas por una divinidad prehistórica, los restos de un culto primitivo. La artista siempre ha reconocido en esas obras, iniciadas en un decisivo viaje a Méjico, el recuerdo de su infancia en Cuba. “Es el sentimiento de magia, de conocimiento y de poder del arte primitivo que influencia mi actitud personal hacia el arte. A través de mi arte quiero expresar la inmediatez de la vida y la eternidad de la natura”. También con estas obras busca mitigar el dolor constante del exilio, que nunca llega a apaciguar a pesar de la obtención de la nacionalidad americana en 1971. Su arte fue un rito compensatorio de su desgarramiento interior. En sus intentos de fusión con la tierra, es también esa herida la que la artista intenta reparar. Vuelve a esa forma de paganismo que se encuentra en los cultos de la santería cubana próximos al vaudú: “Mi arte se basa en la creencia en una energía universal que lo atraviesa todo, desde el insecto hasta el ser humano, desde el ser humano hasta el espectro, desde el espectro hasta la planta, desde la planta hasta la galaxia” resume la artista en sus escritos personales. “Mis obras son las venas de irrigación de ese fluido universal. A través de ellas asciende la savia ancestral, las creencias originales, la acumulación primordial, los pensamientos inconscientes que animan el mundo. No existe un pasado original que se deba redimir: existe el vacío, la orfandad, la tierra sin bautizo de los inicios, el tiempo que nos observa desde el interior de la tierra. Existe por encima de todo, la búsqueda del origen.

https://orbitadiversa.wordpress.com/2015/04/09/ana-mendieta-arte-y-feminismo/

http://colaboracionum2013.blogspot.com.es/2013/05/ana-mendieta.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Ana_Mendieta

Feu clic per accedir a Lynda-Avendanio_Ana-Mendieta.pdf

 

Fabienne Verdier: cuando el ojo escucha

Fabienne Verdier_Juilliard«Marche bleue», 2015, encre, pigments et vernis sur toile, 180 x 363 cm. © DR


“Siempre escuché en la línea pictórica algo así como una línea sonora. Siempre percibí la línea sonora como una construcción pictórica. Así que fui a la escuela Juilliard con esta pregunta: ¿En el momento preciso de su creación,  pintura y música podrían ser “tocadas” al mismo tiempo?      

Fabienne Verdier, “The Juilliard Experiment”, 2016.


En el otoño 2014, Fabienne Verdier fue invitada a abandonar la soledad de su taller para ser la primera artista visual invitada en residencia en la Juilliard School de Nueva York. En el corazón de su exploración estaba la posible sincronía entre música y pintura. Su investigación se centró en romper las acostumbradas fronteras entre la expresión musical y el lenguaje de la pintura. Embarcada en varios experimentos con profesores y estudiantes de la prestigiosa institución de artes escénicas y musicales, pudo llegar a la constatación de que el músico no sólo escucha sino que ve, y que el pintor no sólo ve sino que escucha. El ojo de la pintora escucha. Y todo está dicho. O casi.

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El documental filmado por Mark Kidel es testimonio de estos intercambios iniciales con Darrett Adkins, Kenn y Barron, William Christie, Philip Lasser y Edith Wiens y sus jóvenes músicos en el estudio-laboratorio que Fabienne Verdier improvisó en el campus de Juilliard. Y también se hace testigo de la posterior fase de la obra en el taller de la pintora inspirada por todas estas ricas experiencias. Para lograr expresar esta nueva exploración fronteriza con toda la precisión que requería, Fabienne Verdier inventó –como suele hacerlo en cada uno de sus retos pictóricos– unas herramientas inéditas: “construí unos pinceles muy anchos con el fin de expresar la más mínima vibración de lo que podía sentir en el espacio“. La distribución del documental está prevista para esta primavera 2016. Una alegría!

http://fabienneverdier.com

http://www.juilliard.edu/journal/1412/artists-triptych-inspires-compositions

En esta antigua entrada encontraréis parte de nuestra trayectoria siguiendo los pasos de Fabienne Verdier y algunos vídeos más sobre esa pintora-calígrafa y su proceso pictórico:

https://blogdelesllobes.wordpress.com/2013/10/18/fabienne-verdier-peindre-linstant-2/


Llamadme por mis verdaderos nombres. Thích Nhất Hạnh

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No digáis que partiré mañana,
pues aún estoy llegando.

Mirad profundamente; estoy llegando a cada instante,
para ser brote de primavera en una rama,
para ser pajarillo de alas aún frágiles,
que aprendo a cantar en mi nuevo nido,
para ser mariposa en el corazón de una flor,
para ser joya oculta en una piedra.

Aún estoy llegando para reír y para llorar,
para temer y para esperar.
El ritmo de mi corazón en el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive.

Soy un insecto que se metamorfosea
en la superficie del río.
Y soy el pájaro que se precipita para tragarlo.

Soy una rana que nada feliz
en las aguas claras del estanque.
Y soy la serpiente acuática
que sigilosamente se alimenta de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
mis piernas son tan delgadas como cañas de bambú.
Y soy el comerciante de armas
que vende armas letales a Uganda.

Soy la niña de doce años,
refugiada en una pequeña embarcación,
que se arroja al océano
tras haber sido violada por un pirata.
Y soy el pirata,
cuyo corazón es aún incapaz
de ver y de amar.

Soy un miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos.
Y soy el hombre que ha pagado
su “deuda de sangre” a mi pueblo
muriendo lentamente en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que hace florecer las flores de la tierra entera.
Mi dolor es como un río de lágrimas,
tan vasto que llena los cuatro océanos.

Llamadme por mis verdaderos nombres, os lo ruego,
para poder despertar
y que la puerta de mi corazón
pueda quedar abierta,
la puerta de la compasión.

Este poema da título a la obra Llamadme por mis verdaderos nombres, editada por La Llave, 2001. Traductor: Alfonso Colodrón.

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Thích Nhất Hạnh es un monje budista vietnamita nacido en la región de Vietnam Central el 11 de Octubre de 1926. Durante la guerra de Vietnam trabajó sin descanso por la reconciliación entre el Norte y el Sur. Sus innumerables esfuerzos por esa causa motivaron que Martin Luther King Jr. lo nominara para el Premio Nobel de la Paz en 1967. Refugiado político en Francia desde 1972, por su combate pacífico empezado durante la guerra de Vietnam, vive en el exilio en una pequeña comunidad de Francia llamada Plum Village, donde imparte sus enseñanzas, escribe, y trabaja por la ayuda a los refugiados de todo el mundo. Ha liderado retiros de conciencia en Europa y America del Norte ayudando a veteranos, niños, ecologistas, psicoterapeutas, artistas y a todo aquel que busca pacificar tanto su entorno como su corazón.

https://tnhspain.org/thich-nhat-hanh/

https://es.wikipedia.org/wiki/Th%C3%ADch_Nhất_Hạnh

 

Cemetery of Splendour. Apichatpong Weerasethakul

Cemetery of Splendour

Se acaba de estrenar en las salas españolas Cemetery of Splendour, la última película de Apichatpong Weerasethakul. Un verdadero hechizo en el que el director tailandés, sumergiéndonos en imágenes oníricas, fascinantes, magnéticas, explora la luz y el tiempo en una exquisita concordancia de forma y fondo. De la mano de sus protagonistas –especialmente de la de Jenrija, una voluntaria que acude al hospital para cuidar a uno de los soldados que no tiene ningún pariente–, vamos deslizándonos entre el mundo “ordinario” y otros mundos. Escenarios y encuadres muy cuidados revelan múltiples dimensiones del tiempo plegadas sobre un espacio a su vez laminado: un hospital ocasional, donde 27 soldados aquejados de una enfermedad del sueño son custodiados por unas hipnóticas máquinas luminescentes, reemplaza una antigua escuela abandonada, que a su vez fue construida sobre el “cementerio de reyes” del palacio de la antigua ciudad Khon Kaen, tal vez la clave del misterio del estupor narcoléptico que padecen los soldados tailandeses…
Este presentimiento de una superposición de las funciones de estos edificios discretos en el tiempo funcionan como una metonimia del enterramiento de las historias de las personas, una supresión auspiciada por los recesos oscuros de los sueños, las pesadillas y el mundo de sus fantasmas…” escribe Daniel Kasman en su crítica. http://www.elumiere.net/exclusivo_web/Cannes15/01_web/13_cannes2015_Apichatpong.php

El film de Apichatpong Weerasethakul promueve la empatía, la comunión, el silencio de la escucha, el delicado cuidado del otro. El espectador es invitado a perderse en el objeto de su contemplación. “Les recomiendo que se dejen llevar, decía el director en la presentación de su película en el Festival Internacional de Cine de Gijón 2016, olvídense de las reglas del cine comercial, imaginen que asisten por primera vez a una proyección cinematográfica. No me molestaría que incluso se durmieran, en serio, tal vez un estado alternado de somnolencia y vigilia sea la forma más natural de ver la película: asociar los sueños con la realidad resultaría una experiencia fantástica”. Y doy fe: así lo experimenté: a ratos somnolé. En esa alternancia de somnolencia y vigilia, las palabras y las imágenes del film habitaron, como una ola, el hueco que apareció al retirarse la atención despierta. Aconteció un extraño traspase entre el film y mi mente de espectadora, como un fundido, como un plegarse una dentro del otro. Fue una experiencia desacostumbrada y, en ello, extra-ordinaria: el film de Apichatpong me miró a mí al menos tanto, o más, como yo a él. Tal vez por eso, a pesar (¿?) de su trasfondo triste y oscuro siempre latente, la película resultó ser un ejercicio terapéutico, como si Apichatpong estuviese masajeando mi alma, el alma de todos. La máquina hipnótica del cine para ir a otra parte. Una forma de hipnosis que nos hace bien. Un modo de estar despierto en el laberinto del sueño. Una manera de dormir con los ojos bien abiertos. Una práctica de meditación para despertar del letargo en el que estamos sumidos. “Dime lo que ves”.


Cemetery of Splendour (Título original Rak ti Khon Kaen), Tailandia, 2015. Director y guión: Apichatpong Weerasethakul. Fotografía: Diego García. Reparto: Jenjira Pongpas,  Banlop Lomnoi,  Jarinpattra Rueangram,  Petcharat ChaiburiTawatchai Buawat,  Sakda Kaewbuadee,  Sujittraporn Wongsrikeaw,  Bhattaratorn Senkraigul,  Pongsadhorn Lertsukon,  Apinya Unphanlam,  Sasipim PiwanseneeProductora: Coproducción Tailandia-México-Gran Bretaña-Francia-Alemania-Malasia; Kick the Machine / Detalle Films.

A propósito de su manera de entender el cine, Apichatpong dice (ver enlace entrevista completa): “El medio cinematográfico es joven y limitado. Creo que podemos ir mucho más lejos a la hora de entender cómo funciona nuestro cerebro. El ritmo es más importante que la historia. A veces, en el montaje desorganizo toda la película para seguir ese principio. Veo las películas no tanto como una narrativa sino como capas de instantes. Eso no tiene nada que ver con Hollywood. Me sorprende mucho la estructura tan rígida de los guiones americanos. No entiendo por qué seguimos esas normas, es muy estúpido. Está demasiado pegado a la literatura y al drama. El cine no es eso, el cine es libertad. No depende del texto. No es cemento, es luz. Espero que el cine progrese de una manera más rápida de lo que lo ha hecho hasta ahora.” http://www.elcultural.com/revista/cine/Apichatpong-Weerasethakul-Mi-carrera-es-una-exploracion-de-la-luz-y-del-tiempo/37914

Si a alguien le apeteciera adentrarse más en la obra del cineasta, dejo aquí las grabaciones íntegras –¡idóneas para una noche de insomnio!– de la Master Class titulada “Delirium”, ofrecida por el realizador tailandés Apichatpong Weerasethakul el día 12 de noviembre de 2010 en el Malba (Buenos Aires) en la que recorre su filmografía:

 

 

Animaliz-arte: Chiapra de Chiara Mulas

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CHIAPRA es una contracción entre 2 palabras:
« Chiara », el nombre de la artista, y « capra », cabra en italiano.

Video-instalación-fotos constituída de 11 impresiones numéricas N/B (formato 70×100) y 9 impresiones numéricas N/B (formato 90×100). Vídeo de 1 min. Trabajo realizado en colaboración con la ciudad de Samugheo (Cerdeña) Gigi Deidda, Tonino Musu y el fotógrafo Enrico Lai. Samugheo-Cerdaña 2000.

¿Es teatro, danza, performance, puesta en escena cruda? La obra de Chiara Mulas, mezcla de respeto por lo sagrado y de provocación tajante, es inclasificable y natural como el misterio femenino mismo. De ello, surge una extraña belleza, frontal, franca, fronteriza. Salvaje.

Mirad el diaporama de esta obra en su web:

http://chiaramulas.fr/chiapra/#Diaporama

La artista, Chiara Mulas, escribe: “En esta acción, me visto con el traje chamánico de “s’Urzu”, divinidad mitad-hombre mitad-macho cabrío, protagonista central de las ceremonias dionisiácas que tienen lugar durante el carnaval tradicional de Samugheo. Este personaje, travestido en macho cabrío, es el superviviente decisivo de ciertos rituales neolíticos de la cuenca mediterránea.

He querido mostrar una transfiguración morfológica revelando la frágil frontera entre lo humano y lo animal. Aquí, el animal es un intermediario, un médium para entrar en contacto con lo divino.

Los espíritus aliados del chaman son zoomorfos. En su danza extática, el hombre de las visiones toma su aspecto para, llegado el momento, emprender su “viaje”. Abandonando así sus límites humanos, accede al mundo trascendental. 

Mi acción viene acompañada por una música de trance, tocada por los tambores de mi pueblo y ritmada por las campanas típicas de los portadores de máscaras de animales de Cerdeña.” 


Chiara Mula

Chiara Mulas nace a Gavoi, en Cerdeña, Italia, y se gradua en la Academia de Bellas Artes de Bolonia. Es una de las artistas más inventiva y representativa del “arte-acción” del siglo XXI. Fotógrafa, curandera, bruja, médium, despertadora de vida, antropóloga directa, realizadora, performante, nada escapa al despliegue del compromiso artístico de esta artista revolucionaria. En el cruce entre el cine-verdad, la ficción, y el corto metraje, sus vídeos evocan una dimensión onírica, simbólica, poética, atemporal, que son respuestas a las preguntas planteadas por nuestra época.

Mediante actos poéticos deslumbrantes, pone en escena mitos y símbolos del Mediterráneo necesarios a nuestros días. A través de los acontecimientos y tragedias de nuestra sociedad, Chiara Mulas inventa una lengua y una poética escénica determinantes en el campo de la performance. Su arte, profundamente mediterráneo, habla al universo desde su pueblo de la Barbaría en Cerdeña. Es en la evocación de este pasado y de sus tradiciones siempre vivas desde los tiempos neolíticos, que Chiara Mulas hunde las agudas manos de su modernidad. Tradiciones, relatos ancestrales, oraciones son re-visitadas por su práctica subversiva y, con una nueva luz, iluminan nuestra historia.

La amplitud de la temática de sus actuaciones y de sus campos de aplicaciones se puede ver con algunos ejemplos sacados de su obra comprometida: Homenaje a Pasolini, Escritos desde la cárcel de Gramsci, rituales situacionistas para Guy Debord, lucha contra la Faida que atraviesa su isla, poemas de acción realizados con el poeta Serge Pey, denuncia de la contaminación del Mediterráneo por los trusts petroquímicos, sus espléndidas evocaciones de la Pachamama, su exploración de la gruta prehistórica del Mas d’Azil, sus ex-voto vivos para los mártires de la inmigración de la isla de Lampedusa… Sus cortos metrajes, s’ Accabadora, Pentuma, Barbagia, Ruviu-Biancu-Nigheddu, Agnus Day… –poemas visuales que integra en sus performances– evocan los rituales de la muerte en Cerdaña. Es en este choque entre tradición y modernidad que Chiara Mulas construye una obra atrevida, subversiva, libre.

http://chiaramulas.fr/#Biographie

 

 

 

Nowhere, de Dimitri Papaoiannou. Escena central dedicada a Pina Bausch

NOWHERE (En ninguna parte) ha sido creado por Dimitris Papaioannou en 2009 para inaugurar el escenario principal del renovado teatro nacional –Main Stage of the Greek National Theatre– en Atenas. El coreógrafo explora la naturaleza del escenario teatral en sí que, continuamente transformado y redefinido por la presencia humana, puede ser innumerables lugares distintos aunque se diseñó, sin embargo, para ser ninguno de ellos, un no-lugar.

Sin sonido y con la tremenda potencia de 26 cuerpos que se mueven como una sola ola, esta escena central de la obra está dedicada a la memoria de Pina Bausch.

dimitrispapaioannou.com

 

Hexentanz, Danza de la bruja. Mary Wigman

Mary Wigman es una bailarina alemana conocida por su excelencia en la creación de solo y por ser una de las pioneras de la danza libre. La “danza libre” o “danza expresiva” es una técnica que rompe con los códigos de la danza clásica. Esta técnica experimenta principalmente la gravedad y la respiración (trabajo al suelo), y es el punto de partida de la danza moderna.

Su solo “La danza de la bruja” (Hexentanz), en 1914, es el primer solo compuesto e interpretado íntegramente por una mujer. Wigman pensaba que en la danza no existen movimientos feos ni grotescos, sino movimientos que nacen del ritmo orgánico de las emociones. En La bruja, Wigman crea una danza orgánica cargada de energías y emociones intensas. Quiere que su danza sea vivida desde el interior y no como una producción de movimientos acumulados. Ella expone su yo y todas sus emociones a través de movimientos bruscos e impulsos punzantes que nacen de un proceso emocional catártico. Esta coreografía es un solo que no cuenta una historia. Wigman exploraba temas fuertes, como la muerte, la guerra, la desesperación, pero no contaba una historia. Decía: “No bailamos historias, bailamos sentimientos”. Su objetivo era hacer visible y dar cuerpo a los sentimientos mediante el lenguaje de la danza. Algunos, sin duda, reconoceréis la impronta de Wigman en el trabajo de Pina Bausch (se puede dibujar una línea que uniera Isadora Duncan, Mary Wigman, Martha Graham, Pina Bausch…). En su coreografía, Wigman no usa música tradicional ni clásica, bailaba en silencio o utilizaba instrumentos de percusión asiáticos para expresar los ritmos de los impulsos emocionales. El ritmo de su cuerpo es la música orgánica que mueve la danza. La danza de la bruja es un hechizo, un conjuro, una danza-trance en la que viajamos a la profundidad del instinto y de la expresión salvaje en el ser humano.

 

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Mary Wigman (Hannover, 13 de Noviembre de 1886-Berlin, 19 de septiembre 1973) es considerada una de las figuras más importantes en la historia de la danza moderna en Europa. Natural de Alemania, Wigman era bailarina, coreógrafa y maestra de baile. A principios del siglo XX, Wigman creó la danza expresionista, una danza moderna que expresa las emociones y percepciones del bailarín mediante un lenguaje dancístico orgánico. Wigman se inició en las artes estudiando gimnasia rítmica con el músico y compositor suizo, Émile Jaques-Dalcroze. Dalcroze había creado un método para enseñar conceptos musicales mediante el movimiento. Wigman estudió tres años con Dalcroze en su escuela, en Alemania. Más que en la música, Wigman se interesó en explorar la emoción como la fuerza que genera la danza. En 1910 Wigman conoce al gran innovador de la danza y el movimiento, Rudolf von Laban. Wigman estudió con él su método de dinámica del movimiento. Y durante la Primera Guerra Mundial trabajó como su asistente.

Después de sus estudios con Dalcroze y Laban, Wigman decide desarrollar una nueva danza que no tiene precedentes ni maestros ni escuelas. Al igual que los poetas y artistas expresionistas de su época, Wigman quería crear una experiencia de arte basada en la visión personal del creador.

En 1920 Wigman fundó su escuela de danza moderna en Dresden, Alemania, hasta que fue clausurada por los nazis. La volvió a abrir más adelante en Leipzig. Su danza expresionista se propagó por Europa central mediante la labor de sus estudiantes.

Después de su gira por Estados Unidos en 1930, Mary Wigman delegó a una de sus mejores discípulas, Hanya Holm, a que dirigiera una escuela de su técnica en la ciudad de Nueva York.

Wigman enseñó su filosofía y técnica de danza en Berlín Oeste hasta su muerte a la edad de 86 años.

Entre sus obras más importantes se encuentran Las siete danzas de la vida (1918), El rito de la primavera (1957) y las coreografías para las óperas Orfeo y Eurídice (1947) y Alceste (1958) del compositor alemán Christoph Willibald Gluck. Escribió Die sprache des tanzes (El lenguaje de la danza, 1963).

http://baile.about.com/od/Danza-moderna/p/Mary-Wigman-Y-Su-Danza-Expresionista.htm

Animaliz-arte: Hieronymus Bosch

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Tráiler del documental “El Bosco, el jardín de los sueños”, coproducido por el Museo Nacional del Prado

Dirigido por José Luis López Linares, galardonado con tres premios Goya y nominado a los Emmy, este largometraje documental de 90 minutos se estrenará en las salas de cine coincidiendo con la apertura por parte del Museo del Prado de “El Bosco. La exposición del Centenario”, la muestra más importante organizada nunca en torno al artista con la que el Prado conmemorará el V centenario de su muerte.

En 2016 se cumplen 500 años de la muerte de El Bosco. Es casi el único dato sobre el autor de “El jardín de las delicias” al que podemos poner fecha precisa. “El Bosco, el jardín de los sueños” es una película sobre su cuadro más importante, y uno de los cuadros más icónicos del mundo: El jardín de las delicias.

https://www.museodelprado.es/actualidad/noticia/el-museo-del-prado-presenta-el-trailer-del/412ed6ba-bae7-4b4c-8fba-1ebc3f3cc7ab


 

Lo que somos. Lo que olvidamos. Chantal Maillard

Reflets d'eau ou oiseaux_foto Christine Arnaud


Cuando la mirada ha perdido la capacidad de ensancharse es fácil que se empiece a vivir según las ideas. La cura, sin embargo, no está fuera de alcance. Basta con volverse hacia el propio interior y escuchar. Al principio no oiremos nada, por la sencilla razón de que estamos inmersos en el discurso mental, identificados con él y con sus significaciones. El lenguaje nos envuelve como una segunda naturaleza, nos confundimos con él, y es tan difícil desasirse de él como mudar la propia piel. En un primer momento se hace necesario una cierta vocación de serpiente. Puede hacerse uso, entonces, de esta bien aprendida lección de objetividad que nuestra cultura nos brinda, aplicando el distanciamiento a lo que suponemos ser nuestro propio interior. Al abrirse la distancia, si el yo-observador se mantiene bien atento, agazapado en el margen, el discurso aparecerá como un zumbido de palabras. Oirá cómo los significados se tensan, invitando a la participación. Será preciso mantenerse alerta, resistiéndose a ello. Con el distanciamiento de las palabras empezará entonces a abrirse el espacio de silencio en el que podrá darse la escucha.

Recibir el mundo estéticamente, o poéticamente, es ser artista. Artista es aquel que sabe ensanchar la mirada y sabe escuchar, es aquel que sabe crear ese espacio interior en el que la realidad –la propia y la del mundo– acude en estado naciente, pues la realidad siempre está aconteciendo y su manera de darse a la conciencia es el aparecer. Artista es aquel que asiste al nacimiento eterno de las cosas y que, a veces, sabe mostrarlo. Artista es aquel que, en breves momentos, se desposee y, perdiéndose en la danza de lo viviente, alcanza la inmortalidad del universo. […] El artista es aquel que sabe salirse de sí. Salirse de sí: olvidarse a sí mismo, olvidarme del , olvidarme de que “yo” soy frente a lo otro. Y, curiosamente, en ese olvido de sí, en esa pérdida, lo que se recupera es esa extraña sensación de unidad, trascendidas todas las diferencias.

El piel roja, indudablemente, era un poeta. “No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos”, decía, “no hay ningún lugar donde pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos”. El piel roja adquiere su conocimiento por participación, unidos el sentir y la razón. Todos hemos sido poeta alguna vez, cuando el tiempo no era algo que hubiera que llenar sino el arco que describe el sol, el astro-luz que sigue cumpliendo su círculo bajo el sueño. Todo niño ha conocido esa sensación de pertenecer al acontecer, cuando la responsabilidad del tiempo concreto era de los adultos, ellos, los que sabían cómo enseñarte a morir poquito a poco, con precisión, metódicamente.

La ecología es el discurso de lo que se ha retraído, y ese discurso es “arte”, “literatura”, “escritura” en general. Lo que se ha retraído es el conocimiento del movimiento circular, del cumplimiento de nuestra órbita universal, el íntimo sentir de la conjunción de la vida y la muerte en el gesto, un gesto cíclico que no nos pertenece y que conforma el universo. […]

Lo que se ha retraído no es, en definitiva, lo propio de cada cual a diferencia de los otros, sino aquello que por ser precisamente lo más común no puede ser comunicado, pues donde no hay distancia no hay espacio para la comunicación. Aún así, estamos a punto de perder, para nosotros mismos, aquel último reducto. Lo retraído también se nos está retrayendo a la propia conciencia. […]

“Escritura” es toda tarea representativa que logre, mediante la modulación de la materia o de los signos, reconstruir el puente que une el universo natural que cabe en nuestros ojos, en nuestros oídos, en nuestra piel, con el universo interior que también es marisma, es duna, es pinar, y cíclicamente muda sus paisajes al ritmo de las mareas y las estaciones.

Esa escritura, el logos de lo retraído, no podrá darse, no podrá seguir dándose, si desaparecen los territorios de nuestro entorno que nos invitan a la escucha, aquellos donde el rocío sigue temblando en la hierba al amanecer, donde el viento descubre las raíces de los troncos, donde el agua es madre; lugares cuyo poder consiste en despertar en nosotros el recuerdo de lo que somos: una duna que avanza sepultando un pinar, una ave carroñera sobrevolando los prados, un nido de focha que flota en la marisma, el lucio que espejea bajo el sol, menguando día a día, el fango y la tierra cuarteada, un alcornoque que soporta el peso de docenas de nidos de cigüeñas, un lince que mide con su cuerpo la distancia entre la vida y la muerte, el ganso que recibe su impacto en el aire. Lo que somos. Lo que olvidamos. Lugares que desde la esfera pública tenemos la obligación de proteger porque haciéndolo estamos defendiendo el propio fundamento de lo público. Sólo quien se conoce a sí mismo puede gobernarse y sólo quien puede gobernarse a sí mismo puede gobernar un pueblo. Lo político, en su sentido original, es lo que atañe a la polispor tanto, al fundamento de lo humano: la articulación de su hábitat, su formalización y la conservación de su equilibrio. Nadie que no tenga conocimiento de lo retraído podrá defender la polis. La política ha de ser un arte, y su discurso –¡qué lejos estamos de ello!– una ecología. Para ello, como todo arte, ha de generarse a partir de la íntima comprensión de aquella estructura constituyente yo-mundo. Con esta sabiduría del oikos, con esta “ecosofía”, y desde la conciencia doliente de la lamentable y grotesca degradación de su institución, al ámbito público le corresponde evitar que la “escritura”: el arte, la poesía, tenga que recurrir a viejos moldes, a recuerdos color sepia o a las deprimentes muestras de ecología kitsh (naturaleza domesticada para visitas organizadas) para decirnos, en voz baja, lo que fuimos. A todos nos corresponde, desde esta conciencia semi-apagada que aún nos queda, hablar en público desde lo más privado, desde el grito del ave que aún desgarra, a veces, nuestra garganta.

Chantal Maillard. La razón estética: 246-248. Editorial Laertes, 1998

Fotografía: Christine Arnaud, Reflets d’eau ou oiseaux.


El abrazo de la serpiente. Ciro Guerra

El abrazo de la serpiente es un viaje en la selva de la mente. ¿De qué modo conocer? ¿Cuántos modos hay para adentrarnos en la realidad? ¿A qué llamamos “realidad”? ¿Es real el sueño? ¿Cuántas orillas tiene el río? Múltiples mundos. Tiempos simultáneos. Señales de un mundo a otro(s). Rastrear las pistas en los sueños. Escuchar.

2015, Colombia. Director: Ciro Guerra. Guión: Jacques Toulemonde, Ciro Guerra. Música: Nascuy Linares. Fotografía: David Gallego (Blanco&Negro). Producción: Cristina Gallego. Reparto: Brionne DavisNilbio TorresAntonio BolívarJan BijvoetNicolás CancinoYauenkü MigueLuigi Sciamanna. Coproducción Colombia-Venezuela-Argentina

La película narra dos historias que tienen lugar en 1909 y 1940, juntas protagonizadas por Karamakate, un chamán amazónico y último superviviente de su tribu, y su viaje con dos científicos, el alemán Theodor Koch-Grünberg y el estadounidense Richard Evans Schultes, en busca del yakruna, una planta sagrada difícil de conseguir. La película está inspirada en las fotografías y los diarios escritos por los dos científicos durante su estancia en la Amazonia colombiana.

Sinopsis: Karamakate fue en su día un poderoso chamán del Amazonas, es el último superviviente de su pueblo, y ahora vive en aislamiento voluntario en lo más profundo de la selva. Lleva años de total soledad que lo han convertido en chullachaqui, una cáscara vacía de hombre, privado de emociones y recuerdos. Pero su vida vacía da un vuelco el día en que a su remota guarida llega Evan, un etnobotánico americano en busca de la yakruna, una poderosa planta oculta, capaz de enseñar a soñar. Karamakate accede a acompañar a Evan en su búsqueda y juntos emprenden un viaje al corazón de la selva en el que el pasado, presente y futuro se confunden, y en el que el chamán irá recuperando sus recuerdos perdidos. Esos recuerdos traen consigo vestigios de una amistad traicionada y de un profundo dolor que no liberará a Karamakate hasta que no transmita por última vez su conocimiento ancestral, el cual parecía destinado a perderse para siempre. (FILMAFFINITY)

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