Georgia O’Keeffe: By Myself. BBC

Extraordinario documental sobre la obra-vida de la artista estadounidense, editado este verano, 30 años después de la muerte de Georgia, y coincidiendo con la retrospectiva de la Tate Modern. Las que acabéis de regresar de Londres no os lo perdéis, podréis seguir y oír a Georgia in vivo paseando por su casa-estudio, por sus paisajes, por sus cuadros… Las montañas de Taos cada vez más cercanas! Wonderful!

 

The Faraway Nearby: Georgia O’Keeffe and the New Mexico Landscapes

Georgia O’Keeffe, en 1976, hablando acerca del significado que The Far Away tenía para ella, se refirió a “a beautiful, untouched lonely-feeling place”.

okeeffe_faraway-nearby Georgia O’Keeffe. From the Faraway, Nearby. Oil on canvas, 1937


Chantal Maillard escribe también acerca de ese “muy lejos” en La mujer de pie. Lo llama “la lontananza”:

   Como si todo se hubiese detenido. Por mucho que parpadee o bata palmas no vuelve a haber lo que antes hubo. En realidad, usted no sabe lo que ha pasado, simplemente parece que algo falta, que algo había y ahora falta. Usted trata de acordarse de cosas que han ocurrido, cosas como el morir, que cuando le roza a uno deja un rastro de ceniza en el hombro y en las manos, a veces en los muslos, y un velo se posa sobre todos los objetos de la casa. Pero no, no es eso, no es nada de eso. Y, entonces, piensa que tal vez sean cosas que no pudo saber, ni ver, ni oír, ni entender de ninguna manera porque no es a usted a quien le han ocurrido y, no obstante, le atañen en lo más oscuro, más abajo del pensar o del imaginar. Cosas que en algunas, aunque raras, ocasiones se le han aparecido en un destello, al abrirse una brecha en los tiempos vacíos o en el gesto de alguien que, de repente, por un instante, desistió de sí mismo. Cosas como ésas son las que le hacen comprender que usted no es quien dice ser, ni tampoco, por supuesto, quien dicen que ha sido sino, antes bien, todos aquellos que no ha sido. Y es la voz de todos ellos, su gemido, lo que usted, sin saber, padece más adentro.

*

   Entonces, entrecierra los ojos como para el recuerdo, o para percibir un punto remoto en el horizonte. Lontananza: el tiempo que se tarda en recorrer el espacio que nos separa de lo que fuimos. Un tiempo largo –longtemps– el de la lejanía. El isleño acostumbra a hacer este gesto: levanta la cabeza y fija un punto sobre el mar en dirección a algo que no ve pero que está, sabe que está. Y así se queda, detenido, perdido para el aquí, suspendido, por un tiempo. Y así también nuestros ancianos, sentados en un banco o en una butaca del salón, se detienen, al principio durante unos instantes, que luego se convierten en horas, y después en días, con la mirada fija en algún punto del aire. Ese punto es su lontananza.


“Matar a Platón en concierto”: Chantal Maillard, Chefa Alonso & Jorge Frías

Esta misma tarde, Chantal Maillard clausuró el festival Cosmopoética 2016 en el teatro Góngora de Córdoba con ‘Matar a Platón en concierto’, una escenificación poético-musical de su libro Matar a Platón que interpreta junto con la música de Chefa Alonso (saxo soprano, percusión y kechapi) y Jorge Frías (contrabajo).

Fue un verdadero acontecimiento poder participar del concierto-poético por streaming. Ahora mismo acabamos de rescatar el vídeo, aquí lo tenéis. Dejaros impregnar como si de una lluvia fina se tratase… como si la compasión fuese aún posible en esos tiempos que corren… para ejercitarla… con “el corazón oblicuo, sí, eso es, / el corazón oblicuo. / Como las tejas de un tejado, / resbalando”…

(En este vídeo de Youtube el espectáculo empieza sólo en el minuto 6’45.)


“Soy muy exigente con mi escritura, me desentiendo muy pronto de lo escrito”. Entrevista a Chantal Maillard

La autora clausura esta tarde el festival Cosmopoética 2016 de Córdoba con el espectáculo ‘Matar a Platón en concierto’, una escenificación poético-musical sobre el poemario con el que ganó el Nacional de Poesía.

ÁNGELA ALBA | CÓRDOBA | ACTUALIZADO 08.10.2016

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Chantal Maillard


La poeta y filósofa Chantal Maillard (Bruselas, 1951) clausurará esta tarde (20:00) Cosmopoética con un espectáculo que gira en torno a su obra Matar a Platón y que se desarrollará en el Teatro Góngora. Maillard, experta en estética y filosofías y religiones de India, es una prolífica autora que ha conseguido el Premio Nacional de Poesía, el Nacional de la Crítica y el Andalucía de la Crítica. Como poeta ha publicado Poemas a mi muerteLa tierra prometidaHainuwele y otros poemas, Hilos, o La herida en la lengua; y en prosa India y La mujer de pie, entre otros. Entre sus ensayos destacan La creación por la metáforaEl crimen perfecto. Aproximación a la estética india; La razón estética; Rasa. El placer estético en la tradición india, o La baba del caracol.

-Este año se encargará de la clausura de Cosmopoética. ¿En qué consistirá su participación?

-Clausuramos con Matar a Platón en Concierto, una escenificación poético-musical de mi libro Matar a Platón, en la que intervengo con la interpretación de los poemas junto con la música de Chefa Alonso (saxo soprano, percusión y kechapi) y Jorge Frías (contrabajo). Lo hemos representado en Madrid, Palma de Mallorca, Bilbao, Málaga y Santander. Estamos muy contentos y agradecidos a la dirección de Cosmopoética por darnos la oportunidad de traerlo a Córdoba en esta ocasión.

-Con Matar a Platón consiguió el Premio Nacional de Poesía. ¿Qué ha significado esta obra para su carrera?

-Soy muy exigente con mi escritura, me desentiendo muy pronto de lo escrito. Pero hay algunas cosas que se resisten a ello. Matar a Platón es una de ellas. Trata de la compasión, de la dificultad o la incapacidad, según sea el caso, de empatizar con el dolor o la agonía de otro. En los días que corren es más vigente que nunca. De las veces que hemos representado este concierto, no hubo ni una sola vez que no lo hiciese con la conciencia de que era absolutamente necesario.

-Ha participado en proyectos multidisciplinares con artistas de diferentes ámbitos. ¿Es capaz la poesía de fundirse con cualquier arte?

-No se trata de fusionar. La fusión es a mi modo de ver la mejor manera de perder lo que tienen de genuino tanto una cosa como la otra. No se trata de eso, sino de realizar una obra nueva en la que intervengan distintas artes. Esto no puede hacerse a la ligera. Es imprescindible hallar un tono en el que se discurra al unísono. Esto no siempre se logra. Si no se logra, una de ellas (la plástica o musical) acaba siendo una ilustración, un decorado o una explicación de la otra. Para eso es preferible que cada una se muestre en solitario.

-¿Siente que su obra está alejada de lo que se entiende por literatura?

-Depende como se entienda eso de hacer literatura. Los filósofos solían decirlo con cierto desprecio, refiriéndose a una escritura “muy bonita” pero carente de peso. Creo que queda aún un gran trabajo por hacer en ese aspecto en nuestro país. No se ha logrado aún subvertir suficientemente el lenguaje. Deberíamos eliminar, de una vez por todas, las cadenas que nos ligan a la poesía entendida en sentido tradicional, la de las metáforas trilladas, las palabras bonitas y la retórica fácil. Una tarea por hacer.

-¿Qué es para usted la poesía?

-¿Así, en cuatro palabras? Me lo pone muy difícil. Lo resumiré en cuatro versos: “El poema es la concha que acercas a tu oído / como antiguamente el médico acercaba / un espejo pequeño / a los labios del muerto”.

-¿Qué momento cree que vive la poesía española?

-De efervescencia, sin duda. Lo cual tiene, como todo, su lado bueno y su lado malo. Tengo la impresión de que pasa con la poesía algo parecido a lo que pasó con las artes: desde el momento en que se dijo que todo el mundo puede ser artista se empezó a perder el criterio; cualquier cosa podía ser una obra de arte. El poema necesita algo más que la necesidad de auto-afirmación o de auto-complacencia. Y fíjese que estoy hablando de poema, no de poesía. Pues con aprender ciertas reglas poesía puede hacerla cualquiera; un poema no.

-Como experta en filosofía y pensamiento oriental, ¿cree que la sociedad actual debería tomar ejemplo de esas disciplinas para afrontar el momento socioeconómico que vivimos? ¿Se debería profundizar más en su enseñanza en los colegios?

Indudablemente. Aprender a pensar correctamente es necesario para poder actuar correctamente. Vamos a la deriva en gran medida porque la mayoría se deja guiar por la opinión en vez de por el razonamiento lógico. Claro que no es lo único que debería enseñarse en las aulas. Debería ser una prioridad enseñar a conocerse a uno mismo, me refiero a eso que llamamos “mente”. La humanidad es aquí la que tiene un largo camino que recorrer en ese aspecto.


Les paysages éclatants de Georgia O’Keeffe

GUY DUPLAT, ENVOYÉ SPÉCIAL À LONDRES | Publié le dimanche 2 octobre 2016 sur La Libre.be


La Tate Modern consacre une grande exposition, complète et convaincante, à la grande peintre américaine Georgia O’Keeffe (1887-1986). Figure essentielle du XXe siècle et de la peinture américaine, elle a souvent été ramenée à ses seuls tableaux de fleurs agrandies. Elles sont devenues des icones populaires, en posters, avec leur chromatisme vigoureux et leur sensualité voilée. Beaucoup (des hommes) y ont vu des connotations sexuelles qu’elle-même a toujours refusées avec vigueur.

L’expo à la Tate replace cette série dans un parcours très créatif, singulier et magnifique sur la fin avec ses paysages de désert d’une beauté stupéfiante. Une exposition, reflet de la personnalité forte de cette femme farouchement indépendante qui mourut presque centenaire.

Elle était née dans le Wisconsin et y vécut ses douze premières années dans la ferme de ses parents, baignée par le jaune des blés et le rythme de la vie rustique. Tôt, elle décide de devenir artiste et, à vingt ans, en 1907 elle poursuit ses cours à New York, y découvrant l’avant-garde européenne exposée par la galerie d’Alfred Stieglitz, la « 291 » sur la Fifth avenue. C’est là qu’elle admire Rodin, Cézanne et Matisse et apprend à lire Kandinsky. Elle deviendra la compagne puis l’épouse du photographe et galeriste Stieglitz.

 Oriental Poppies, 1927

Pourquoi des fleurs

Ses premiers travaux, inspirés des écrits de Kandinsky, partent du réel mais sont des compositions abstraites. Quand elle s’installe à New York avec Stieglitz et devient sa muse, si souvent choisie comme sujet de ses photos–nue ou habillée, elle change encore radicalement et peint de manière très réaliste la ville, ses gratte-ciel, son port. Avant de changer encore et de se lancer dans ses célèbres séries de fleurs fortement agrandies peintes dans des couleurs posées en épaisseur, donnant une consistance presque charnelle.

Des fleurs à la fois quasi abstraites et très précises, dans des verts pâles, des roses et des rouges. On y a vite vu, inspirés par les théories freudiennes, des connotations sexuelles, à ces étamines et pistils géants. Elle s’est toujours opposée violemment à cette interprétation. « Une fleur, dit-elle, c’est relativement petit. Une fleur, l’idée de fleur, cela parle à tout le monde. Pourtant, d’une certaine manière personne ne voit vraiment une fleur, c’est si petit et cela prend du temps. Alors moi, je vais la peindre en grand et les gens seront si surpris qu’ils prendront le temps de la regarder même à New York où les gens sont si occupés. »

En 1927, elle a 40 ans, subit deux délicates opérations au sein et vit mal que Stieglitz s’intéresse à une autre femme. Elle part alors au Colorado, puis au Nouveau Mexique qu’elle sillonne avec la femme de Paul Strand et avec le photographe Ansel Adams. Elle découvre les canyons profonds, les sommets boisés, les déserts dramatiques et la lumière intense des déserts. « Au Nouveau-Mexique, dit-elle, ce n’est pas la lumière qui tombe sur les choses mais les choses qui apparaissent dans la lumière. »

Black Mesa Landscape, New Mexico 1930

Presque abstraits

Dans les quelque soixante années qu’elle passera là, elle tentera surtout de cerner ces paysages. Seuls les formes des os blanchis au soleil apparaissent nets. Ou alors, c’est le contour d’une porte ou d’une maison en adobe. Le reste est une variation de bruns et de blancs, de formes liquéfiées par la lumière, d’aplats ponctués de tâches et de failles.

Elle combine les crânes de bêtes trouvés dans le désert et les paysages qui retrouvent la beauté de certaines estampes japonaises. La lumière se fait vaporeuse et brillante. Georgia O’Keeffe découvre la beauté d’un ciel moutonneux vu d’avion. Parfois un orage menace au lointain. Parfois, ses tableaux retrouvent l’abstraction.

Une peinture méditative qu’elle pratiqua jusqu’à sa mort à 99 ans, à Santa Fé, aux portes du désert.

Georgia O’Keeffe, Tate Modern, jusqu’au 30 octobre 2016

http://www.lalibre.be/culture/arts/les-paysages-eclatants-de-georgia-o-keeffe-57f0c9fccd70871fc42427ad

Perejaume: “El arte implica resistencia”

Caminar como práctica artística. Dejar de hacer como acto productivo. Enmarcar trozos de naturaleza para desmuseizar nuestra percepción del mundo. Despintar para escapar del exhibicionismo del arte. Perejaume nos invita a una excursión por los límites del arte y del lenguaje. También por los confines de Algunos árboles, la exposición que inaugura el próximo jueves en la galería Nogueras Blanchard de Madrid. Aunque rehúye las entrevistas, acepta perderse en esta emboscada.

BEA ESPEJO | 09/09/2016 |


Perejaume. Foto: Martín García Pérez

 

Hablar con Perejaume (San Pol de Mar, Barcelona, 1957) es como subir una montaña. Tiene mucho de viaje épico. Implica poner en juego todas nuestras capacidades y ampliar el punto de vista desde el cual miramos el mundo. Perderse significa encontrarse y esconderse implica exponerse. A ratos, él mismo se convierte en montaña. Incluso las cuestiones de orden cultural parecen ser absorbidas por el orden natural. Pasa en su estudio, una casa perdida en el monte en la que los árboles invaden el espacio donde dibuja y escribe. Allí, lo arbóreo baila y él florece en una curiosa relación de parentesco. Una mímesis forestal que se ha colado hasta en sus últimas obras.

Perejaume nos sitúa en un lugar poco común, tenso, donde una obra aparece y desaparece reclamando tiempo y recogimiento. Lejos de buscar una estética de la contundencia, sus dibujos, pinturas, instalaciones, vídeos y libros se instalan en el otro extremo: en el silencio y en el escuchar, en el contacto directo y los pequeños gestos. A lo largo de los años, ha realizado acciones mínimas y en lugares casi inaccesibles y ha expuesto en espacios deliberadamente alejados del circuito del arte: desde dejar ir un globo aerostático con un poema impreso hasta recorrer a pie los contornos de Madrid. Hasta en los proyectos más ambiciosos, como la retrospectiva que le dedicó el MACBA en 1999, jugó al escapismo con Dejar de hacer una exposición.

Sin jerarquía territorial alguna, he tratado de habitar y generar lugar, cuanto más cercano mejor, explicarme a través de él. Despintar, desdibujar o deshacer son algunas de las estrategias con las que reflexiona sobre los límites de la representación artística y del espacio del museo, así como sobre la necesidad de restablecer una relación directa con la naturaleza, los objetos y el territorio. Sin mediaciones. Sin explicaciones. Sin entrevistas. Perejaume se escurre en cuanto vislumbra un interrogante. “La del autor delante de la obra es una posición incómoda”, dice. Así que le invito a que nos coloquemos detrás.

Pregunta.- ¿Sabe quién es Perejaume?
Respuesta.- En su página web (www.perejaume.cat) tan sólo pone: ‘Perejaume. No sabemos gran cosa de él. Nació en el año 57 y aún dibuja y escribe’.

P.- Veo que opone su misma resistencia. Y una obra de arte, ¿está hecha para comunicar?
R.- Relativamente. Tan importante como su función comunicativa es su función de resistencia. Cuando una obra de arte nos interesa es porque están muy equilibrados los aspectos seductores que tiene con los aspectos de resistirse que también tiene. Por eso se mantiene en el tiempo.

P.- Viajemos 40 años atrás, a su época de estudiante.
R.- De mi generación hay pocos artistas que estudiaran Bellas Artes porque entonces tenía bastante desprestigio la escuela. Yo opté por hacer una formación más teórica por la historia del arte, la filosofía. Hice los cursos pero no recogí nunca los títulos, porque fue más una formación entre amigos que un trabajo intelectual profundo. A veces todavía sueño si me falta alguna asignatura de tan incompleta que fue. Digamos que la mía fue y sigue siendo una formación esencialmente local, muy cercana al mundo inmediato. Cualquier palmo de mundo tiene el mismo valor y ninguno es igual al vecino. Sin jerarquía territorial alguna, he tratado de habitar y generar lugar, cuanto más cercano mejor, explicar ese lugar, explicarme a través de ese lugar…

P.- Escritura e imagen van siempre juntas en ese viaje. ¿Dónde le llevan?
R.- Siempre me he sentido atraído por la visualidad verbal que es capaz de asociar cosas muy heterogéneas. ¿Que es, en realidad, la semejanza? Ciertos mecanismos metafóricos permiten dilatar la semejanza, desplazarla o reblandecerla como una sustancia pictórica apta para las más distantes asociaciones, para las más urgentes o reveladoras.

P.- Cuéntenos su hábitat de trabajo, su día a día.
R.- Vivo delante del mar, pero cada mediodía cargo la bicicleta en el coche y un amigo me sube a Can Basuny, en pleno bosque. Por la noche desciendo los 600 metros prácticamente sin tocar el pedal. Hago exactamente el mismo camino del agua, casi cada día de cada día. Creo que la cultura es repetición: la mímesis, el patrón métrico, la secuencia rítmica, el gusto y el regusto… La novedad solamente es potente cuando consigue mover o conmover esa regularidad. Inventar no es más que transformar. La novedad pura no es asimilable, como tampoco es posible la repetición pura porque nunca nada llega a repetirse exactamente.

 

Un frame del vídeo Rondó, 2016

P.- ¿Los suyos son relatos paisajísticos?
R.- Alerta con la palabra ‘paisaje’. Aparece en el siglo XVIII como una subordinación de la naturaleza a la cultura. Prefiero defender una tierra no tan ligada a la visualidad y al confort. Hace tiempo que vengo sustituyendo ‘paisaje’ por campo. Campo aplicado a cualquier tipo de espacio, al agrícola, pero también al urbano o al más agreste, con esa idea agraria de participación de cultivo, de imbricación absoluta.


P.- Sus últimas obras nos llevan hasta Algunos árboles. Así se titula su próxima exposición en la galería Nogueras Blanchard. ¿Por qué árboles?
R.- Obreda (Obraleda) es un libro inaugural en esa correspondencia de árboles con obra y de obras con árboles. También lo es en la intención de dar al conjunto de mis imágenes y textos una posible articulación forestal. Más recientemente, en un libro aún inédito, Treure una marededéu a ballar (Sacar la imagen de una Virgen a bailar), transito a través de la talla y la policromía de imágenes de María, con especial atención a la potencia imaginativa que, a los árboles, se les otorga desde la antigüedad. Por otro lado, mi taller está en pleno bosque y el mismo taller plantea una relación paradójica entre obras y árboles, entre mi manualidad y la de las encinas, entre los árboles que querría haber hecho y la mata de árboles que se acerca e intenta entrar en el taller y emboscarlo de nuevo. El bosque combate el esfuerzo humano para dejar rastros, lo hace de una manera discreta pero rigurosa. La última mano será la suya.

 

P.- Es reacio al formato de la entrevista. Ha sido difícil convencerle…
R.- Me resulta arduo este esfuerzo que se le exige al creador para que presente y difunda su propio trabajo. Echo de menos una cierta elegancia que permita actuar más discretamente. Hace sólo unos años, una sociedad más agraria que la actual tenía presente la imagen mortal de una semilla constantemente expuesta a la luz. Ahora, en una sociedad mucho más mediática, a las formas expositivas de promoción y de divulgación no se les plantea ningún límite, es como si fueran inocuas. En realidad, tanto en un caso como en otro, y en relación a la ocultación, el resultado no es tan distinto. La agraria es una ocultación previa, seminal. La tecnoindustrial es una ocultación por acumulación, por desprecio. Me resulta arduo el esfuerzo que se le exige al creador para que difunda su propio trabajo. Echo de menos actuar más discretamente.

P.- ¿Y el espectador?
R.- Cuando veo tantas entrevistas a los autores ocupando los espacios de la crítica o de presentación de sus trabajos, pienso en el papel que juegan como receptores de su propia obra. Evidentemente que la intención es seducir a un posible lector o espectador, pero no es menor la función de pasar la obra así, sin otro comentario o resumen que el que el propio autor propone. Naturalmente, cuanto más densa o extensa es una obra, más se acude a los autores para que la resuman ellos mismos. Todo esto es perfectamente explicable en un contexto tan vasto de producción que no permite ser asimilada.

Exponerse y esconderse

P.- ¿Es posible, pues, exponerse y esconderse?
R.- La idea de exponer y esconderse, o mejor aún, la de llegar a exponer el mismo esconderse, puede resultar algo enigmática pero es real. La fascinación de las obras que nos seducen proviene en buena medida de esta resistencia que comparten con la naturaleza profunda de la vida. Existe una parte considerable de vida oculta que vive de ocultarse. “No hay noche que no tenga luz, pero está oculta”, dice el maestro Eckhart. Sorprende hasta qué punto muchos libros publicados llevan hoy la fotografía de su autor. No sé que aporta de sustancial esta intimidad. Un primer plano del rostro para qué si, sobretodo en determinados libros de literatura, estamos en otra naturaleza de encuentro. También existe otra idea potente que es la de esconderse, no de los demás, sino en los demás. Joan Miró la definió perfectamente: “El arte puede morir, lo que realmente cuenta es que haya esparcido gérmenes sobre la tierra (…) No es una obra lo que importa, sino la trayectoria del espíritu durante la totalidad de la vida, no lo que se ha hecho, sino lo que deja entrever y facilita de hacer a los demás, en una fecha más o menos lejana”.

@bea_espejo



Tòtems. Fotografies de Guillem Vidal al museu Blau

Les fotografies d’aquesta sèrie neixen d’observar la natura i trobar elements –roques, arbres, arrels, …– que associem a rostres, personatges, éssers, etc. Són fruit dels encontres amb aquests éssers que poblen la natura i que ens observen sense ser del tot visibles. Aquests éssers, en ser fotografiats-representats, es converteixen en tòtems que reflecteixen els poders de la natura i ens recorden el nostre vincle amb ella. La sèrie de fotografies s’ha estructurat en tres apartats:

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Retrats

Un enquadrament fotogràfic adequat permet el miracle de donar vida a aquests personatges de la natura i poder visualitzar-los.

Aquesta sèrie de fotografies remet a màscares primitives, africanes o orientals, un retrat d’Arcimboldo, o ens porta a recórrer les avantguardes artístiques: puntillisme, expressionisme, constructivisme, cubisme, etc.

Guillem-Vidal-Mascares-mirades-01

Màscares i mirades

Aquestes sèries s’han fet a partir d’elements que, un cop acoblats amb el seu simètric, completen un personatge. Allà on hi havia quelcom indeterminat, mitjançant la simetria, es crea un ésser.

Els rostres o les mirades resultants ens connecten amb personatges molt variats: els que descriu la literatura fantàstica i la ciència-ficció. O ens recorden altres cultures com les negres africanes, les barroques orientals hindús i budistes, les americanes maies i asteques, etc.

Guillem-Vidal-Construccions-01

Construccions

Aquesta sèrie també sorgeix d’aquesta mirada “constructiva”, que rastreja elements per després construir-ne uns altres a partir de la combinació amb ells mateixos i utilitzant la simetria.

Aquestes construccions poden ser poètiques i breus com un haiku visual, mandales o rosetons. O complexes, que ens remeten a l’arquitectura barroca i a la de cultures orientals, al món de Gaudí i l’arquitectura modernista, a arquitectures orgàniques i/o fantàstiques…

http://www.guillemvidal.com

http://museuciencies.cat/es/visitanos/museu-blau/

L’ exposició “Totems” está al Museu Blau-museu de ciències naturals- de Barcelona: accés lliure fins al 25 de setembre 2016. Visita obligada, no!?