Chantal Maillard: “Hay cosas que no pueden enseñarse si no es callando”

Chantal Maillard ©Bernabé Fernández

Esther Peñas 3/11/2021

Resulta molesto restringir a Chantal Maillard (Bruselas, 1951) a una única etiqueta, sea la traductora, ensayista, filósofa o especialista en religiones en la India, así que escojamos la más genérica, profunda y vital, la de poeta. Su último texto, Las venas del dragón (Galaxia Gutenberg), es una propuesta para que revisemos nuestros modelos de pensamiento a partir de las enseñanzas de las tres corrientes de sabiduría china: el confucianismo, el taoísmo y el budismo, de manera que podamos incorporar algunas cuestiones que podrían ser beneficiosas no sólo para cada uno de nosotros, sino para la sociedad y el planeta, como cierta educación del carácter, una sabiduría (y política) del hábitat que supere el discurso eco-lógico o la necesidad del silencio y la atención.

Tal vez el colapso, no ya que se pronostica sino que se está produciendo, pueda reconducirse con un buen gobierno (método de Confucio), la armonía con el entorno (enseñanza de Laozi) y una honda comprensión de nuestra naturaleza (sabiduría de Gautama). Tal vez.

Cierra este ensayo Maillard con un capítulo dedicado a las artes, indispensables en el pensamiento chino para vaciar la mente. Tal vez sea provechoso pensar las cosas de otro modo. Hacer las cosas de otro modo. Tal vez.

Se cita en el pórtico del libro a Bai Juyi, uno de los más grandes poetas de la dinastía Tang (siglos VII-X), [citando a Laozi]: “El que habla, no sabe, el que sabe se calla”. Pero si “el que sabe calla”, ¿cómo aprenderemos el resto?

La ironía del poeta desarma, en efecto. Aristóteles decía que tenemos la obligación moral de enseñar a los demás lo que hemos aprendido. Pero, claro, la moral es política, y no es a ese orden de cosas a lo que Laozi se refería. La diferencia entre Aristóteles y Laozi es la que separa los saberes exotéricos, los que se enseñan en las academias, de los esotéricos, aquellos que se transmiten a puerta cerrada pues tienen que ver con un tipo de observación que requiere cierto retiro y silencio. Hay cosas que no pueden enseñarse si no es callando. La serenidad, por ejemplo, ante los males que nos afectan, o la conciencia del yo, cosas a las que sólo se puede acceder aprendiendo a invertir la mirada. Sin embargo, me parece que ha llegado el momento de difuminar la línea que separa lo exotérico de lo esotérico.

“Ver lo propio a partir de lo ajeno es mucho más interesante, casi siempre, que considerar lo ajeno desde lo propio”

Cuando el filósofo Michel Serres utilizó el paso del Noroeste entre el océano Atlántico y el Pacífico como metáfora del tipo de razón que pudiese salvar la distancia entre las denominadas “ciencias exactas” y las “ciencias humanas”, entre el saber establecido y “el saber salvaje”, como lo llamaba, no imaginaba que los hielos de Groenlandia y de Alaska llegarían a fundirse. Quizás sea este el momento de que, a imagen de lo que está ocurriendo en la geografía marítima, se abriese ahora ese paso entre las distintas formas que tenemos de acercarnos al mundo. Quizás sea tiempo de que los grandes hielos de la objetividad científica se derrumben y la razón adopte otros caminos, sumando a la lógica del entendimiento la intuición sensible y la capacidad de invertir la mirada para observar, en lo propio, ese lugar donde el conocimiento se fragua al tiempo que el paso de las imágenes, los estados anímicos y los procesos no conscientes.

Bucear en las antiguas sabidurías, no sólo de la tradición heredada sino de las ajenas, puede ayudarnos en esa empresa. Ver lo propio a partir de lo ajeno es mucho más interesante, casi siempre, que considerar lo ajeno desde lo propio, como hemos hecho hasta ahora.

Parménides tuvo la culpa. A partir de él, los griegos (y, por extensión, los occidentales) comenzamos a pensar en términos del ser (y no ser), es decir, conceptos que, como en el árbol de Porfirio, resultan excluyentes. Taoísmo, Confucionismo y Budismo, integran. ¿De qué modo condiciona la manera de estar en el mundo ese modo contrapuesto de pensar?

El problema no es tanto pensar en términos de opuestos como otorgarle valor a uno de los polos en detrimento del otro. Desde tiempos ancestrales, los chinos han concebido el universo como un sistema dinámico cuyo proceso depende de la alternancia de los opuestos: dos principios activos o fuerzas complementarias que intercambian sus valores cuando llegan a su extremo (lo fuerte se convierte en débil, la luz en sombra, etcétera). Mientras los griegos apostaban por el “hay” en busca de definiciones, los chinos nunca perdieron de vista la función indispensable del “no-hay”, así en su cosmología como en sus matemáticas, en las que operaban, desde muy antiguo, con números negativos.

“Pensar el mundo como proceso, como transformación e interdependencia es, sin duda, lo que necesitamos”

¿Qué pueden aportar hoy en día estas tres corrientes al modo de pensar occidental?

Concebir el mundo a partir del ser es apostar por una realidad estable, susceptible de ser controlada y manipulada. Estamos teniendo últimamente muchos ejemplos de que no es así, y de que es más útil saber adaptarse y prever que intervenir en el proceso. Esta previsión es lo que los chinos buscaban con la observación de los patrones de los cambios. El Libro de las mutaciones, que está en la base tanto de la cosmología taoísta como de la ética confuciana (recordemos que sólo estas dos corrientes son autóctonas; el budismo se importaría de India más tarde), más que un libro de adivinación, como se ha querido entender, es un sistema de representación basado en el cálculo binario. La observación de sus posibles combinaciones les permitía estimar las situaciones, inferir las posibilidades de su desarrollo y, por tanto, tomar las decisiones más adecuadas. Podría entenderse como un diagrama de la complejidad. Pensar el mundo como proceso, como transformación e interdependencia es, sin duda, lo que necesitamos ahora para poder construir la ethopolítica necesaria para un cambio de rumbo.

¿Es posible un entendimiento entre estas sendas que buscan la quietud, el sosiego, el equilibrio, y nuestro sistema, que promueve la agitación, el ajetreo constante?

Somos conscientes de que, sin ciertas importantes modificaciones, este sistema acabará por explotarnos entre las manos. La agitación que caracteriza nuestras sociedades, y de la que el sistema se alimenta, está llegando a un punto de desequilibrio difícilmente recuperable. Sólo hemos de ver el estado de pérdida absoluta de la población joven cuando las redes se caen por unas horas. Des-vinculados, dejan de saber qué hacer consigo mismos, ni cómo restablecer los vínculos naturales sustituidos por las máquinas, de los que ya ni siquiera son conscientes. Introducir en nuestra vida y la de los más jóvenes ciertos momentos de silencio y de atención interior podría ser una de las primeras medidas que hiciese posible cierta (aunque improbable) reversión del proceso.

“El cuerpo tiene modos de conocer más intuitivos (más inmediatos) y abarcantes que la mente abstracta”

En términos taoístas, se trataría de hallar y procurar mantenerse en el punto neutro en el que, equilibradas, las fuerzas opuestas suspenden su movimiento. Esa vacuidad, esa quietud, es también el punto en el que se origina todo cuanto acontece.

Usted propone que el discurso ecológico se sustituya por una ecosofía cuyas raíces encontramos en estos sistemas de pensamiento. ¿Por qué no sirve la ecología y sí podría hacerlo una oiko-sophia, una ‘sabiduría del hábitat’?

Es, más que nada, una cuestión terminológica. Pero, como bien sabemos, los conceptos acarrean ideas y modos de actuar. Cambiar la eco-logía por una eco-sophía, supone salir del orden racional del discurso (logos) acerca del hábitat (oikos) para entrar en otro tipo de racionalidad en la que a la capacidad intelectiva se sume la percepción sensible o, mejor dicho, sensorial. El cuerpo tiene modos de conocer más intuitivos (más inmediatos) y abarcantes que la mente abstracta. Se trataría de recuperarlos. Es lo que en otra parte he denominado “razón estética”.  

Estas tres corrientes se ‘pervierten’ cuando se instituyen, cuando se convierten en institución, y se normativizan las enseñanzas de los maestros. ¿Indefectiblemente todo intento de consignar la sabiduría de este modo está abocado al fracaso?

Este es el gran escollo de los aprendices de sabios que, no habiendo aprendido el fondo, se ciñen a la letra y la propagan. Vacía de materia prima, al nombre del maestro se le adhiere un -ismo (bud-ismo, cristian-ismo, tao-ismo, material-ismo, comun-ismo, etc.) y, de esta manera, cargada de ideología, la enseñanza se convierte en doctrina. Y nada hay más peligroso que una doctrina cuando a las ideas se les asocia una emoción.

Lamentablemente, las tres escuelas de las que nos ocupamos se convirtieron muy pronto en religiones. La necesidad que tenemos los humanos de perdurar más allá de la muerte es una debilidad de la que muchos se aprovechan. De allí que deba hacerse hincapié en la necesidad de separar las enseñanzas originales de sus derivaciones doctrinarias o pseudo-místicas.

¿Es posible creer en la bondad del ser humano, como aseguraba Mencio, uno de los filósofos más eminentes del confucianismo (siglos IV y III a. C.)?

La polémica que en Europa se entabló en los siglos XVII y XVIII con Rousseau y Hobbes a este respecto, había tenido lugar en China ya en el siglo IV entre dos seguidores de Confucio, Mencio y Xunzi. Mencio creía en la bondad natural del ser humano; Xunzi, en cambio, defendía su maldad constitutiva.

Los taoístas, por su parte, zanjarían la cuestión de forma expeditiva. Las distinciones de orden moral lo único que hacen es sembrar confusión –dirá Zhuangzi–, no pienso entrar en estas cuestiones. ¿Cuánto dista el bien del mal? –preguntará Laozi– El sabio ha dejado de saberlo.     

¿Tiene sentido el yo –sea lo que quiera que sea– sin su dimensión social (vemos cómo se está hurtando: los cuerpos al otro lado de la pantalla, las relaciones que se crean y desarrollan en redes…)?

Al otro lado de la pantalla estamos todos, en Occidente como en Oriente, en el Norte como en el Sur. Pero, aunque estemos en persona frente a otro, ¿no estamos siempre de algún modo al otro lado de la pantalla? ¿No es el yo la máscara (la “per-sona”) que, fabricada a lo largo de los años mediante la repetición, ofrecemos al otro? Y ¿no llegamos acaso a vernos, luego, tal y como el otro nos ve? Este síndrome de auto-representación que nos lleva ahora a construirnos la imagen para colgarla en las redes ¿no es acaso la mejor prueba de que sin ellas, sin nuestras imágenes, no hay nada, en realidad, que nos defina?

“El deseo es la causa del sufrimiento”, pero Lacan dijo que somos seres deseantes. ¿No hay manera de conjugar ambas posturas?

No son contradictorias. Precisamente porque somos seres fundamentalmente deseantes es por lo que sufrimos. Todo aquel que desea algo, si lo tiene o si lo alcanza teme perderlo, si no lo alcanza lamenta no tenerlo. Tanto el deseo de tener lo que no se tiene como el deseo de no tener lo que se tiene originan malestar y sufrimiento. El budismo parte de ese punto.

“Es preciso volver a insertar la muerte en el propio continuo de la vida. Todo lo que vive viene cargado de muerte”

Si todo se transforma, ¿no hay muerte posible?

La revisión del concepto de la vida es sin duda una tarea que tenemos pendiente los occidentales. Es preciso volver a insertar la muerte en el propio continuo de la vida. Todo lo que vive viene cargado de muerte, la de los otros de los que se alimenta, y la suya propia; y toda muerte da origen a la vida. No son dos estados sino un solo proceso ininterrumpido.

Desde esa perspectiva, una vez desasido de la propia individualidad ¿qué o quién podría permanecer?, pero, al mismo tiempo, ¿qué o quién podría morir?  

Hay muchos más, pero especialmente tres nombres sustentan estas páginas: Confucio, Laozi y Gautama. ¿Qué importancia tiene la figura del maestro? ¿Cómo sabe el maestro que su enseñanza ha concluido?

Todo depende del fin que se persigue. La meta de Confucio era que sus discípulos supiesen situarse en el justo medio. La de Siddharta Gautama, eliminar el deseo (y, por tanto, calmar el proceso mental). En el caso de Laozi (que nunca formó escuela), la idea era vivir en armonía con el curso. La noción de dao, que, por cierto, es muy anterior al taoísmo, además de significar “vía”, “camino” o “curso”, también significa “método”, un término cuya etimología griega nos remite igualmente a la idea de estar en camino (odós). De modo que, en estas enseñanzas, el fin es algo que no se alcanza nunca de una vez por todas, sino que ha de reactualizarse continuamente. La idea de alcanzar un fin tan sólo tiene sentido desde la perspectiva de un universo lineal y cerrado; en un mundo en perpetua mutación todo fin coincide con el comienzo. El camino consiste precisamente en estar en camino.   

Ese no hacer de Zhuangzi, ¿tiene algo que ver con el preferiría no hacerlo, de Bartleby?

No creo que debamos extrapolar los discursos. El no-hacer del taoísmo no es un no hacer nada, sino un actuar sin que el yo intervenga. No se trata de dejar de actuar, sería imposible –la existencia es acción y decidir no hacer algo también es una acción–, se trata de desprenderse del interés personal. Todo, en el universo, está interrelacionado y funciona de acuerdo con un orden. La voluntad humana se equivoca si interviene sin tener en cuenta las relaciones entre las distintas cosas y los distintos reinos. No-hacer es, por tanto, aprender a no intervenir. Adaptarnos al proceso en vez de tratar de adaptar el proceso a nuestros fines. Esto es algo que debería hacernos reflexionar.

El último capítulo del ensayo está dedicado a la estética como sabiduría. ¿De qué manera la belleza es sabia y muestra o enseña a quien la contempla?

La belleza es un invento europeo que data del siglo XVII. El término proviene, en realidad, del adjetivo bonum, bueno. No existe ese concepto en otras tradiciones, en las que el arte siempre ha tenido una utilidad. Si las artes, en China, pueden entenderse como camino de sabiduría es porque son un instrumento para la concentración, algo previo e indispensable para conseguir vaciar la mente y suspender su curso. Sólo entonces el artista estará en disposición de captar la resonancia de las cosas y sumarse a su trayectoria.  

La gran aportación taoísta a la estética china es el trabajo con el blanco, con el vacío; mientras que al occidental le produce vértigo y tiende a rellenarlos, en la pintura china las líneas están al servicio de realzar ese blanco. ¿Por qué nos cuesta tanto mirar al vacío?

Bueno, esta es la diferencia entre entender que lo que hay esencialmente es el “ser” o entender que lo que hay es “vacío”. Para la concepción china, todas las formas surgen del vacío. El vacío está, digamos, preñado de formas, que nunca se mantienen, sino que continuamente se de-forman y trans-forman. Lo que el artista chino quiere aprehender y re-presentar es esa evanescencia, esa vacuidad original.

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https://ctxt.es/es/20211101/Culturas/37688/chantal-maillard-las-venas-del-dragon-confucio-laozi-gautama.htm

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Viajar por las venas del dragón con Chantal Maillard

Desde épocas ancestrales el universo ha sido concebido en China como un sistema de resonancias en el que no existen cosas ni seres sino fuerzas activas en perpetua mutación. No hay nada en él que actúe por separado, nada que no dependa de todo lo demás. Considerar el medio desde esa perspectiva puede sin duda ayudarnos en la elaboración de la ecosofía y la ethopolítica que se precisan actualmente para transformar nuestras sociedades.

Nunca como ahora ha sido tan acuciante la percepción de la necesidad de un cambio de parámetros y tan imperiosa, por tanto, la responsabilidad de educarnos en este sentido. Las enseñanzas iniciales de las tres corrientes de pensamiento de las que se ocupa este libro pueden ayudarnos en este empeño. El buen gobierno (confucionismo), la armonía con el entorno (taoísmo) y la profunda comprensión de nuestra propia naturaleza (budismo) se presentan como tres ingredientes imprescindibles para evitar la catástrofe que se avecina.

Que estas propuestas lleguen alguna vez a ser conjuntamente algo más que una utopía es realmente poco probable, pero quizás valga la pena recuperarlas ahora desde otros lugares.

Chantal Maillard, Las venas del dragón. Confucionismo, taoísmo y budismo. Galaxia Gutenberg, 2021.

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En librerías este próximo miércoles 29

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Circles (variations sur 5 tableaux de Fabienne Verdier) au Festival de Royaumont

El concierto “Circles” de Jocelyn Mienniel se inspira en 5 pinturas de Fabienne Verdier. El flautista invitó a cuatro músicos del mundo a dialogar con los signos dibujados por una de las más grandes pintoras de la actualidad.

Debido al toque de queda que se ha impuesto en Francia, el concierto, programado para ayer por la noche, tuvo que suspenderse, pero tocaron sin público (sólo las personas alojadas en la abadía pudieron asistir), y lo compartieron en streaming por el canal YouTube de la Fundation Royaumont.

Jocelyn Mienniel flautas, tratamientos electrónicos, composición-encargo de la Fondation Royaumont, dirección artística ; Naomi Sato: órgano de boca « sho » ; Yaping Wang: yangqin ; Ingar Zach: percusiones ; Jozef Dumoulin: m’bira, tratamientos electrónicos ; Romain Al’l: creación vídeo, encargo de la Fondation Royaumont ; Jean-François Domingues: sonido y luces.

Polyphonie
Fabienne Verdier
Polyphonie, 2011
Les vitraux de “La Vierge au chanoine Van der Paele”
Ink, pigments and varnish on canvas
183 × 408 cm

Las 5 pinturas de Fabienne Verdier:

Polyphonie, 2011 y Polyphonie-Palimpseste, 2017 | Diálogo con Jocelyn Mienniel
Mutation, 2016 | Diálogo con avec Jozef Dumoulin
Onde-Ordre, 2016 | Diálogo con Naomi Sato
Table d’harmonie, 2015 | Diálogo con Yaping Wang
Perpetuum mobile II/IV, 2017 | Diálogo con Ingar Zach

Mutation
Fabienne Verdier
Mutation, 2016
Acrylic and mixed media on canvas
183 × 407 cm
Photograph by Inès Dieleman

El periódico Le Monde está entusiasmado con este artista visual “cuyas obras abstractas son de una fuerza y ​​audacia impresionantes”. La revista Elle la describe simplemente como “una de las pintoras más famosas del mundo”. Formada por los más grandes literatos chinos, habitada por los maestros flamencos del siglo XV, Fabienne Verdier es una de las pocas artistas de nuestro tiempo en conseguir unanimidad.
Abrumado por sus pinturas, el flautista y compositor Jocelyn Mienniel invita a otros cuatro deslumbrantes improvisadores a dialogar con los signos que traza. Sobre una cortina de tul claro, las pinturas aparecen y luego se deshilachan. Detrás, una colorida orquesta, que reúne a músicos e instrumentos de Asia y Europa, destila un material sonoro granular y líquido, puntillista y en movimiento, que estalla y luego se extiende como círculos en el agua. Fabienne Verdier, que siempre se ha inspirado en la música e incluso ha sido invitada-residente en la Juilliard School of Music de Nueva York y luego en el festival musical de Aix-en-Provence, encuentra en las volutas de sonido de Jocelyn Mienniel un maravilloso eco a sus creaciones.

Fabienne Verdier - Perpetuum mobile II / IV
Fabienne Verdier
Perpetuum mobile II / IV, 2017
Acrylic and mixed media on canvas
183 × 320 cm
Photograph by Inès Dieleman


“Fabienne Verdier lleva, desde hace ya varios años, una serie de experiencias en pintura: pinta en compañía de cantantes y músicos que tocan junto a ella en tiempo real, para crear una obra pictórica en total simbiosis con las notas musicales.
Circles parte de la idea contraria: se inspira de cinco cuadros de Fabienne Verdier para crear un nuevo lenguaje vídeo con el artista camarógrafo Romain Al’l, estableciendo modos de juego e improvisación.
Entre sonidos acústicos reales y sonidos procesados electrónicamente, la “orquesta” de Circles, con sonoridades perturbadoras, casi chamánicas, reúne a cinco músicos improvisadores provenientes de diferentes culturas y países, que van jugando con ilusiones sonoras y persistencias auditivas.
El enfoque musical se incrementa gracias a un perturbador dispositivo escénico y fantasmal. Colocados detrás de una pantalla en tul transparente, sobre el que se proyectan las pinturas de Fabienne Verdier que van mezclándose en los videos de Romain Al’l, los músicos entran en la imagen dando al espectador la impresión de estar sobre un escenario tridimensional.
La orquestación muy singular revela un material sonoro tanto líquido como granular, incluso a veces espectral. La mezcla de todo ello revela la verdadera modernidad de unos antiguos instrumentos que se pueden confundir con instrumentos electrónicos contemporáneos.”
—Jocelyn Mienniel.

Onde - Ordre
Fabienne Verdier
Onde – Ordre, 2016
Acrylic and mixed media on canvas
120 × 251 cm
Le Petit Robert dictionary project
Photograph by Inès Dieleman

El programa : https://bit.ly/Programme-Circles

https://www.royaumont.com/fr/festival20-circles-joce-mienniel-fabienne-verdier/presentation

Table d’harmonie
Fabienne Verdier
Table d’harmonie, 2015
Acrylic paint and mixed media
92 × 243 cm

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Vortex. Fabienne Verdier

Como no va a ser posible, este año, acercarnos presencialmente a la Galería londinense Waddington Custot, traigo este vídeo para que podamos sumergirnos entre los vórtices de las pinturas de Fabienne Verdier aunque sea virtualmente (¡ah, el poder de la imaginación!). A partir del minuto 13′, Fabienne nos acompaña en la experiencia de sus vortex, en su taller, en su biblioteca (donde largos periodos de investigación y de contemplación preceden el inicio de nuevas obras), en su jardín cuyo “silencio activo” dice Verdier, “da vida a estas pinturas”… Un gustazo!

Para celebrar el lanzamiento de ‘Vortex’, la última exposición de las nuevas obras monumentales de la reconocida artista contemporánea Fabienne Verdier, Waddington Custot organiza un evento digital multisensorial que reúne el arte y la ópera.

Presentando un primer acercamiento a ‘Fabienne Verdier: Vortex‘ en su inauguración, el evento incluye una gira dirigida por el editor de Frieze Matthew McLean, junto con la talentosa soprano Ana Beard Fernández, quien interpretará las mismas arias que inspiraron las pinturas de Verdier.

Entrad en el vídeo abriendo la pantalla completa para disfrutar de la experiencia.

‘Fabienne Verdier: Vortex’ en la galería Waddington Custot de Londres del 6 de octubre al 17 de noviembre de 2020.

https://www.waddingtoncustot.com/exhibitions/151/

Fabienne Verdier, Deh, vieni a consolar il pianto mio, 2020, acrylique et technique mixte sur toile, 183 x 135 cm
Fabienne Verdier, Deh, vieni a consolar il pianto mio, 2020, acrylique et technique mixte sur toile, 183 x 135 cm

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A través de su trabajo, Verdier da forma física a las fuerzas habitualmente invisibles e intangibles que obran en la naturaleza, incorporando una amplia gama de fenómenos naturales, desde la gravedad y la energía cinética hasta las ondas sonoras y las vibraciones. En estas pinturas a gran escala, mostradas por primera vez en la galería londinense Waddington Custot, Verdier continúa su exploración pictórica con los sonidos y la música, en particular con la representación visual de las técnicas de respiración empleadas por sopranos que interpretan las arias de Mozart. Las pinturas de Vortex se caracterizan por una única gran hélice giratoria que domina la composición y se hace eco del sonido ascendente de un aria.

Verdier inició las obras de la serie Vortex durante su estancia como primera artista residente en 2014 en la Juilliard School, la prestigiosa escuela de artes escénicas de Nueva York. Allí, trabajando a pequeña escala con lápices y rotuladores, Verdier plasmó de forma visual las prácticas y técnicas de respiración de destacados cantantes y músicos. Comenzó a visualizar las voces cantando arias como columnas de respiración elevándose en el aire, cada pieza musical engendraba una forma de vórtice única y singular.

En el trabajo de Verdier, la forma se crea sobre el lienzo con pinceles gigantes y herramientas de su propia invención que están suspendidos del techo de su estudio. Para esta nueva serie, la artista ha adaptado el entorno de su estudio para incorporar una plataforma móvil. Esto le permite pararse directamente sobre el lienzo, que está colocado en el suelo, y pintar nuevas expresiones fluidas desde el centro mismo del cuadro.

En la serie Vortex, Verdier captura melodías y ritmos de arias individuales a través de curvas ascendentes, ondulaciones y frecuencias que detecta mientras escucha la música. Las pinturas dan una sensación de ingravidez, que refleja la ligereza de la emoción y la sensación de “elevación” que se experimenta al escuchar voces cantando un aria.

Como lo describe Fabienne Verdier: “Esta serie representa la energía del ser humano y de la naturaleza que, reunidos, se convierte en un estado de completa inmersión. Es una experiencia de disolución del yo en el sonido, en el entorno, en la atmósfera. En mi trabajo, intento capturar la voz invisible que viaja sobre las ondas sonoras, visualizar la energía y todo aquello que sentimos pero no vemos ”.

La serie Vortex son las nuevas realizaciones pictóricas de Fabienne Verdier después de su gran retrospectiva en Francia, que tuvo lugar en tres instituciones, incluido el Musée Granet en Aix-en-Provence. Estos nuevos trabajos revelan la evolución, profundidad y variedad de la práctica de Verdier, abarcando exploraciones con el sonido y la geología dentro de una amplia gama de fenómenos naturales.

https://www.waddingtoncustot.com/exhibitions/151/

Catálogo:

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L’énergie en peinture: Fabienne Verdier sur France Culture

Fabienne Verdier en su taller de Hédouville con la serie Vortex .

“L’énergie en peinture”, série de 5 émissions avec Fabienne Verdier sur France Culture. À écouter. À savourer.

Comment devient-on peintre ? Dans cette série d’entretiens, Fabienne Verdier raconte son initiation à la peinture dès son enfance, avec son père, puis à l’école des Beaux-Arts à Toulouse. Nous la suivons en Chine où elle apprend l’art des lettrés, avant de revenir en France. Ses voyages en Suisse, en Italie, à Bruges, aux États-Unis, à Aix en Provence, au Canada sont autant de rencontres  avec les paysages, la musique, les mots, les sciences. Un parcours intellectuel autant qu’artistique qui nous fait réfléchir sur l’acte de peindre et ses rapports avec les fracas du monde et les joies de la vie.

“La energía en pintura”, ciclo de 5 programas (postcasts) con Fabienne Verdier en France Culture. A escuchar. A saborear.

¿Cómo convertirse en pintor? En esta serie de entrevistas, Fabienne Verdier relata su iniciación a la pintura desde su infancia, con su padre, luego en la Escuela de Bellas Artes de Toulouse. La seguimos a China, donde aprende el arte de los eruditos, antes de regresar a Francia. Sus viajes a Suiza, Italia, Brujas, Estados Unidos, Aix en Provence, Canadá son otros tantos encuentros con los paisajes, la música, las palabras, las ciencias. Un recorrido tanto intelectual como artístico que nos lleva a reflexionar sobre el acto de pintar y su relación con el bullicio del mundo y las alegrías de la vida.

  1. De Toulouse à Chongqing: https://www.franceculture.fr/emissions/a-voix-nue/fabienne-verdier-lenergie-en-peinture-15-de-toulouse-a-chongqing
  2. Le vieux maître Houang, la peinture et l’art du trait: https://www.franceculture.fr/emissions/a-voix-nue/fabienne-verdier-lenergie-en-peinture-25-le-vieux-maitre-huang-la-peinture-et-lart-du-trait
  3. Qu’est-ce que peindre?: https://www.franceculture.fr/emissions/a-voix-nue/fabienne-verdier-lenergie-en-peinture-35-quest-ce-que-peindre
  4. Des voyages à la musique: https://www.franceculture.fr/emissions/a-voix-nue/fabienne-verdier-lenergie-en-peinture-45-des-voyages-a-la-musique
  5. L’art, écriture de la vie: https://www.franceculture.fr/emissions/a-voix-nue/fabienne-verdier-lenergie-en-peinture-55-lart-ecriture-de-la-vie

https://www.franceculture.fr/emissions/series/fabienne-verdier-lenergie-en-peinture

Jean Dubuffet. Un bárbaro en Europa

Jean Dubuffet / Henri Michaux acteur japonais, 1946. Óleo sobre masilla, guijarros y arena sobre lienzo. 130 x 97cm. Collection Financière Saint James, París / Cortesía Applicat-Prazan © Jean Dubuffet, VEGAP, Valencia, 2019

 

Dubuffet pintó este retrato de su amigo, el poeta y pintor belga (nacionalizado francés) Henri Michaux, en 1946, lo recoge la muestra del IVAM de Valencia que ofrece una  retrospectiva de la obra del pintor y escultor Jean Dubuffet (Le Havre, 1901-París, 1985) quien acuñó el término “Art Brut”. El mismo título de la muestra Jean Dubuffet, Un bárbaro en Europa es un guiño al poeta y pintor belga: Michaux escribió Un bárbaro en Asia, donde recoge su periplo asiático realizado a principios de los años 30 (del siglo XX) durante más de un año, recorriendo India, China, Japón, Malasia y unas cuantas islas de Indonesia.

Quizá hay aquí, por lo pronto, un viaje en ciernes a Valencia que podría ser una magnífica manera de dar inicio, en enero 2020, al nuevo taller La Ascesis creadora II. Henri Michaux-Chantal Maillard. Del despojamiento de los signos al desprendimiento de sí.

¿Qué decís?

 

La muestra está comisariada por Baptiste Brun, y consta de una cuidada selección de alrededor de doscientas obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, grabados, así como numerosa documentación y objetos que nos permitirán ofrecer al público una aproximación a la obra de Jean Dubuffet a partir de una nueva perspectiva basada en la historia, la cultura y la antropología. El proyecto se desarrolla en diez secciones distintas que giran alrededor de tres ejes fundamentales: Célébration de l’homme du commun, Une ethnographie en acte y Critique de la Culture. La exposición está concebida y realizada por el MUCEM en coproducción con el IVAM y el MEG. Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fondation Dubuffet en París y la Collection de l’Art Brut en Lausana, así como de numerosas instituciones y colecciones particulares europeas.

Fecha de clausura de la exposición: 16 Febrero 2020

 

JEAN DUBUFFET. UN BÁRBARO EN EUROPA

Feu clic per accedir a IVAM_dossier_DUBUFFET-CAST-2.pdf

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20191022/471107141296/ivam-dubuffet-art-brut.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Dubuffet

 

Fabienne Verdier, de Cézanne a Soulages

Emisión radiofónica de France Culture, del 10 de diciembre 2019

“Cuestionar las formas que tenemos ante nosotros”, así define la pintura Fabienne Verdier, con ocasión de su retrospectiva “Sur les terres de Cézanne” al Musée Granet de Aix-en-Provence (hasta el 5 de enero 2020).

Fabienne VerdierFabienne Verdier  Crédits : Gerard Mortier – AFP

Del 21 de junio 2019 al 5 de enero de 2020, el Museo Granet expone “Fabienne Verdier. Sur les terres de Cézanne”. Esta primera gran retrospectiva de la artista en Francia incluye la selección de unas cincuenta obras monumentales, incorporando su más reciente trabajo pictórico sobre la Montagne Sainte-Victoire, iniciado en 2017. Este considerable trabajo, “un campo de aniquilamiento”, tal como ella lo describe, representó para la artista una agotadora salida del taller que implicó “codearse” tanto con los elementos de la naturaleza como con el aura de Cézanne. Bruno Ely, curador de la exposición y director del Museo Granet, fue el instigador de esta empresa que duró dos años.

 

Perderse por las montañas, hacer inmersión, salir del taller, conectarse con las fuerzas que están obrando en la naturaleza, e intentar comprender lo que sucede detrás del velo de lo real… Confrontarse con estas turbulencias, con estos fenómenos… Pienso que pintar, como nos lo recuerda Didi-Huberman, no es sólo retratar (‘peindre n’est pas seulement dépeindre’), así como escribir no es sólo describir. (Fabienne Verdier)

 

Nacida en 1962 en París, Fabienne Verdier suele decir que el arte es lo que ha dado sentido a su vida. A los seis años, su padre le enseñó a pintar. Después de pasar por estudios de Bellas artes en Toulouse, la artista vivió diez años en China, en Chongqing, para aprender el arte de la caligrafía de manos de Huang Yuan y del grabador de sellos Cheng Yun. De vuelta a Europa, se dedica a establecer un diálogo pictórico con los maestros del pasado, así como con las otras artes. Testimonio de ello es la gran exposición que presentó en Brujas, un homenaje a los maestros flamencos, o su último trabajo en la Julliard School de Nueva York, donde se la ha visto experimentar un modo creativo donde convocaba simultáneamente pintura y música.

 

Tuve la gran suerte de poder trabajar con Kenny Burrell […] ¿Cómo llegar a compartir nuestras experiencias? El jazz es una experiencia extraordinaria, porque tiene el sentido del grupo, y el grupo me sacó de la soledad de mi pintura, y traté de intercambiar espontáneamente, en el fulgor, emociones y cosas de gran profundidad, sin pasar por el lenguaje de las palabras.
(Fabienne Verdier)

 

Evoca para nosotros la extrema dureza de las condiciones de trabajo, cuando instaló en la falda de la Montagne Sainte-Victoire un “taller-nómada” de más de trescientos kilos, que había trasladado allí con la ayuda de burros. Y fue allí, en la montaña, donde aprendió a lidiar con los elementos, en la continuidad de un trabajo que expone al desnudo el parentesco de las estructuras que conforman lo real. Así, esa arborescencia que traza el viento en la pintura todavía húmeda le parece similar al mismo paisaje de Aix. Para realizar este trabajo, Fabienne Verdier eligió el negro, un color cuyas potencialidades luminosas ya reveló Pierre Soulages, el “pintor del outrenoir” al que el Museo del Louvre dedicará una exposición a partir del 5 de diciembre de 2019.

 

Admiro mucho a los artistas que, precisamente, se atreven a apartarse del discurso científico. Y Soulages se burló de los científicos que dijeron que un cuerpo de material pictórico negro no podía reflejar ninguna radiación visible de luz. Sabemos que el pigmento negro devora, absorbe, todos los fotones que caen sobre él. Por lo que los científicos estaban hablando de un no color. Dándole […] un cuerpo-relieve a su material pictórico, Soulages encuentra una manera de reflejar, de devolvernos las variaciones de la luz. (Fabienne Verdier)

 

[Traducción Muriel Chazalon]

https://www.franceculture.fr/emissions/la-grande-table-culture/fabienne-verdier-de-cezanne-a-soulages?fbclid=IwAR0VK56eULKyULENfJ_d5I0bwh-o4jQCrjMKf3cFvruFciBlhCMZb0Uy41I

 

Prolongación de la exposición de Fabienne Verdier en Aix en Provence

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¡Éxito rotundo! Prolongación hasta el 5 de enero 2020 de la retrospectiva de la trayectoria artística de la pintora francesa, y un bonus : 20 nuevas obras de Fabienne Verdier –nuevos cobaltos y hermosas gouaches de la montaña Sainte-Victoire así como dibujos realizados en las canteras de Bibémus…

Así que está aquí de nuevo la oportunidad de saltar en un tren, someterse a la vibración de estas enormes pinturas, maravillarse de la potencia gestual del trazo –su “pincelada única”–, de la belleza viva de sus colores, del rigor, de la exigencia y de la tenacidad de la trayectoria de Fabienne Verdier!

En esta ocasión, la pintora salió de su “foso” creativo ubicado en la región de París para trasladar a Aix en Provence una réplica portátil del taller (una estructura metálica y móvil capaz de soportar el peso suspendido de su pincel gigante confeccionado con 25 colas de caballos) que instaló frente a la montaña Sainte-Victoire en 5 lugares diferentes. Se vió así confrontada a los elementos naturales –viento, lluvia y granizo que, a su vez, dejarán su “estigma” en algunos lienzos– para tratar de transmitir en su potente pincelada la esencia de este impulso mineral, de aquella montaña tantas veces pintada por Cézanne.

Un verdadero choc estético!

¡Imperdible!

“L’atelier nomade de Fabienne Verdier au vif du motif”, o cuando el pincel se vuelve cuerpo axial y el cuerpo montaña

Fabienne-Verdier-Sur-les-terres-de-Cezanne-©-Thierry-Cron

 

Tengo pendiente de escribir una entrada más larga acerca de nuestra visita a Aix en Provence en torno a la creación pictórica de Fabienne Verdier. Los visitantes tuvimos que convertirnos también en nómadas de la ciudad ya que la propuesta expositiva plantea un triple recorrido por Aix en Provence, tres ubicaciones dispuestas en un triángulo equilátero –tan subyugador como el triángulo de las Bermudas, con la gran diferencia que estos vórtices artísticos no son mortíferos, muy al contrario, ¡vivifican!– :

  1. la exposición retrospectiva en el museo Granet “Fabienne Verdier sur les terres de Cézanne”, una verdadera cartografía que nos lleva, a través de una cincuentena de lienzos de grandes dimensiones, desde el entrenamiento formativo en China, pasando por Francia, Nueva York, los fjords de Noruega, el río Saint-Laurent de Québec hasta las recientes incursiones en la pintura al aire libre en la montaña de la Sainte-Victoire: cartografía de los flujos de energía que atraviesan el universo, nuestro propio cuerpo-cerebro y el mismo lenguaje verbal o musical;
  2. el “atelier nomade” –la estructura y el pincel hecho con 25 colas de caballo que la artista fue desplazando (con la ayuda de hombres y burros) en 5 ubicaciones diferentes para poder pintar la montaña– que podemos ver en el museo del Pavillon Vendôme, así como una serie de dibujos, un Storyboard (18 paneles que cuentan el proceso habitualmente invisible de la trayectoria de creación de Fabienne), y el espectacular film Walking/paintings que nos ofrece la visión de la materia pictórica sometida a las fuerzas de la gravedad;
  3. la instalación inmersiva de Sound Traces en la galerie Zola de la Cité du Livre en la que se presenta sobre 4 enormes pantallas de vídeo su trabajo pictórico realizado en resonancia con 4 cuartetos de cuerdas del Festival de arte lírico de Aix en Provence.

De momento, os dejo con la carta que Fabienne Verdier envió a Bruno Ely, director del museo Granet, quien fue el instigador de la nueva experiencia nómada de la artista.

<< Esta nueva experiencia de pintar sobre el terreno (“sur le motif”) en la cima de la montaña Sainte-Victoire fue intensa, mi mente está todavía allí frente a la Brecha de los Monjes a 900 metros de altitud […] Gracias por sugerirme hace un año, durante una excursión memorable por el “Camino des Venturiers”, de intentar esta aventura: regresar a la pintura al aire libre en las tierras de Cézanne.  

Recuerdo nuestro intercambio y sus estímulos para que salga del taller después de tantos años de ascesis y trate de ir, como solía decir Cézanne, “au motif” (sobre el terreno). Ahora me doy cuenta que volver a conectar con la naturaleza, pintar inmersa en la realidad misma, pasar de la reflexión a una percepción más inmediata al aire libre impone una batalla con esquemas mentales totalmente diferentes de los que implica pintar en el taller a puerta cerrada.

Se trata de confrontarse con miles de información en constantes movimientos, y entonces, tal vez, de efectuar una selección y extraer de ello un ideal de formas esenciales… ¡Toda una aventura bastante agotadora pero fascinante!

Sin su apoyo y el formidable proyecto que usted está trayendo al museo Granet, no me hubiese atrevido a lanzarme de ese modo tan radical en esta inmensa exploración con el taller nómada en torno a la Sainte (la Santa). >>

Carta de Fabienne Verdier a Bruno Ely, director del museo Granet, 25 octubre 2018. Catálogo de la exposición.

 

Film sobre el Atelier nomade de Fabienne Verdier frente a la montaña de la Sainte-Victoire a ver en :

https://fabienneverdier.com/

 

Visita virtual en los espacios de exposiciones en torno a Fabienne Verdier a Aix en Provence:

Captura de pantalla 2019-07-02 a las 15.33.12

Sound Traces Teaser película 1 , OFICINA BREVE (Opus 26), G. Kurtág
Fabienne Verdier y Quatuor Gerhard

Lluis Castan Cochs (Violon / violin)
Judit Bardolet Vilaro (Violon / violin)
Miquel Jorda Saun (Alto / viola)
Jesus Miralles Roger (Violoncelle / cello)
Avec la participación de / invitado especial de Ándras Keller

 

Teaser del vídeo 1 de Sound Traces a ver en:

https://fabienneverdier.com/db/video/sound-traces/